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Contribución al Cancionero de Alcázar de San Juan (1)

ARAQUE COMINO, Esther

Publicado en el año 2000 en la Revista de Folklore número 232.

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INTRODUCCIÓN

Este artículo quiere presentar diversas muestras de la tradición oral del pueblo manchego de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, tal y como recuerda todavía María América Comino Lizano, una mujer de 45 que nació en ese pueblo, vivió allí hasta los 22 años, ha seguido manteniendo hasta hoy una relación con ese lugar y vuelve varias veces todos los años. Ese apego explica que se conserven en su memoria muchas de las canciones que su madre le cantaba cuando era niña, para entretenerla o para acompañar las labores de la costura.

Por supuesto, no todo el repertorio tradicional de Alcázar de San Juan está recogido aquí; éstas son sólo algunas de las muchísimas versiones que siguen circulando en el mismo pueblo; algunas son muy viejas y tradicionales; y otras son de puño y letra de algún autor; pero, de todas formas, queda aquí una parcela del saber tradicional de este pueblo manchego.

ROMANCES Y COPLAS DE CIEGO

Romances

Entre las canciones que acompañaban a los juegos infantiles y a las labores de la costura u otros menesteres del hogar podemos apreciar la abundancia de romances y de coplas de ciego. Algunos de estos romances se inspiran en hechos reales o leyendas de mayor antigüedad -sobre todo los romances- o más cercanos en el tiempo -la mayoría de las coplas de ciego- que, en ocasiones, traspasan nuestras fronteras e incluso enlazan con tradiciones fuera de la Romanía.

ROMANCE DE LA HERMANA CAUTIVA

Un buen ejemplo de estos romances antiguos, extendido por toda Europa, es el Romance de la hermana cautiva, clasificado como "romance fronterizo", el cual, podría considerarse como una de las antiguas sagas germánicas relacionadas con la historia de Gúdrun (2).

El día de los torneos
pasé por la morería,
y vi una mora lavando
al pie de una fuente fría.
- Apártate, mora bella,
apártate, mora linda,
que va a beber mi caballo
de esta agua cristalina
-Yo no soy mora , señor
Que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
cuando yo era una niña.
- ¿Te quieres venir a España?
- De buena gana lo haría
mas los pañuelos que lavo,
¡ay, quién los lavaría!
- Los de seda y los de organza,
aquí en mi caballería
y los que nada valieren,
la corriente llevaría.
- ¿Y mi honra, caballero,
cómo la defendería ?
- ¿Ves esta espada que llevo?,
pues con ella lucharía.
Al pasar por la frontera,
la mora se echó a reír.
- ¿De qué te ríes, morita,
del caballo o de mí?
- Ni me río del caballo,
tampoco de quien lo guía;
me río de ver a España,
que hace años no veía.
Al pasar por unos montes
la mora se echó a llorar.
¿Qué te pasa, morita,
que vas tan sentimental?
- Por estos montes cazando,
estando de cacería,
me cautivaron los moros
el día de Pascua Florida.
- ¿Cómo se llama tu padre ?
- ¿Mi padre? Don Juan Oliva
y un hermanito que tengo
se llama José María.
- ¡Abran puertas y ventanas,
balcones y celosías;
pensé traer una mora
y traigo a la sangre mía!

ROMANCE DE LAS TRES CAUTIVAS (3)

A la verde, verde,
a la verde oliva,
donde cautivaron
a mis tres cautivas.
¿Qué nombre daremos
a estas tres cautivas?
La mayor Costanza,
la menor Lucía
y la más pequeña
Rosa, Rosalía.
¿Qué oficio daremos
a estas tres cautivas?
Costanza amasaba,
Lucía cernía
y la más pequeña
agua les traía.
Un día fue a por agua
a la fuente fría,
se encontró a un anciano
que de ella bebía.
- ¿Qué hace usted, buen hombre,
en la fuente fría?
- Estoy aguardando
a mis tres cautivas.
- Padre, usted es mi padre,
y yo soy su hija;
voy a avisarles
a mis hermanitas.
- Costanza, Lucía
he visto a padre
en la fuente fría.
Costanza lloraba,
Lucía gemía,
y la más pequeña
así les decía:
- No llores, Costanza,
no llores. Lucía,
que viniendo el moro
nos libertaría.
La picara mora,
que las escuchó,
abrió una mazmorra
y allí las metió.
Cuando vino el moro,
de allí las sacó,
y a su pobre padre
se las entregó (4).

ROMANCE DE AMNON Y TAMAR

Posiblemente, de todas las canciones aquí recogidas, sea el siguiente romance el que presente un tema de mayor antigüedad:

Un rey moro tuvo un hijo (5)
que Poquito se llamaba.
Un día cayó malito,
¡ay!, muy malito en la cama.
- ¿Quieres que mate un pichón?
- Quiero que suba mi hermana.
La acechó por la escalera,
la echó encimita la cama.
Un día estando comiendo
le dice el padre a la hermana:
- Hija mía ¿qué te pasa,
que tienes tan mala cara
y se te sube el vestido
como a una mujer casada ?
A los nueve meses justos
nace un infante en la casa.
¡Ay!, ¿qué nombre le pondremos,
hijo de hermano y de hermana?

La historia primigenia se remonta a la época del rey David y lo podemos encontrar documentado en la Biblia (6). El tema principal gira en torno al incesto, sin embargo, la versión que yo he recogido evita las explicaciones y los detalles del suceso, que nos lo cuenta, apenas esbozándolo, en dos versos, y dejándolo más bien a cargo de nuestra imaginación con un salto temporal acusado entre el suceso y los síntomas del embarazo, lo cual contrasta con la descripción del aspecto de la hermana, que es lo que verdaderamente ensalza el romance. Esto podemos observarlo en la propia estructura del poema, que tiene dos partes paralelas donde se repiten motivos (cama-cama, pichón-comida, enfermeda-embarazo, incluso moro-infante), siendo el más importante la palabra "hijo", que abre y cierra el poema. Por último podemos recordar que el forzador (de mujeres) más famoso de la historia ha sido Tarquinio; se podría establecer una analogía si nos damos cuenta de que el nombre de "Paquito" no es más que una variante popular que mantiene la rima como sustituto de éste, que iría muy bien con el tono general de la canción, ya que prácticamente elude la parte más fuerte de la historia.

¿DONDE VAS, ALFONSO XII?

El siguiente romance es un vivo ejemplo de cómo se pueden poner en marcha los mecanismos populares ante un acontecimiento del suficiente impacto en la población como puede ser la muerte de una de las reinas (7) más queridas por el pueblo (especialmente por el de Madrid).

De los árboles frutales
me gusta el melocotón,
y de los reyes de España,
Alfonsito de Borbón.
- ¿Dónde vas, Alfonso XII?
¿dónde vas, triste de ti?
- Voy en busca de Mercedes,
que ayer tarde no la vi.
Si Mercedes ya se ha muerto,
muerta está, que no la vi.
- La llevaban cuatro duques
por las calles de Madrid.
Iban en su entierro
un cura y un sacristán,
con los cuatro monaguillos,
camino de El Escorial.
Su carita era de Virgen,
sus manitas de marfil,
y el vestido que llevaba
era de puro organdí.
Los zapatos que llevaba
eran de puro charol,
regalados por Alfonso
el día que se casó.
Las farolas de palacio
ya no quieren alumbrar,
porque se ha muerto la reina
y luto quieren guardar.
Los jardines de palacio
ya no quieren florecer,
porque se ha muerto la reina
y luto quieren tener.

Curiosamente, el hecho de que Alfonso XII regalara unos zapatos a la reina cuando se casó y que ésta muriera al poco tiempo ha desencadenado una superstición popular en la que se cuenta que los novios no se pueden regalar zapatos durante el noviazgo y menos en la boda porque, según dice América: "dan mala suerte" y "pisan el amor". Las consecuencias serían la muerte o el desamor (8).

Coplas de ciego

He agrupado en el siguiente apartado las coplas de ciego, que generalmente se cantaban acompañando a las labores de la costura.

ATROPELLADO POR EL TREN

Juanito subió a la vía
por ver si venía el tren.
Venía con violencia,
Juanito volvió a caer.

Cuando el maquinista vio
la vía llena de sangre,
mandó un parte a la estación:
"Que venga el señor alcalde".

Ya viene el señor alcalde,
el juez y la policía,
y los municipales
para registrar la vía.

Lo echan en la camilla,
lo llevan al hospital,
y el médico ya les dice
que no le puede curar.

La novia, que estaba enfrente,
como tanto se le junta,
cayó redondita al suelo
como si fuera difunta.

— Levanta, paloma mía,
levanta, flor de la dalia,
que mujeres como tú
hay muy pocas en España.

LA JOVEN ENCINTA ABANDONADA

Carmela, una niña guapa,
de unas familias muy ricas,
el novio la abandonó
al saber que estaba encinta.

Los padres, que se enteraron
de la manera que estaba,
le dan palizas de muerte
y la arrojan de su casa.

Carmela, que ha decidido
irse en casa sus padrinos,
a la cual la recibieron
como si fuese un hijo.

A los nueve meses justos,
Carmela tuvo un varón;
ella sólita lo cuida
con la voluntad de Dios.

Carmela, que ha decidido
escribir la carta al novio,
a ver si podía ser
construir el matrimonio.

— Toma, Rogelio, esta carta
que Carmela me la ha dado
y dice que a ti te espera
recostadita en un árbol.

Llega Rogelio a la cita,
coge al niño de la mano:
— ¡Qué lástima criatura,
que sea tan desgraciado!

— No digas eso, Rogelio,
no maldigas a tu hijo:
¿te acuerdas del juramento
que hiciste tú conmigo?

— El juramento que hice
todo te lo hice en vano.
Ahí te quedas con tu hijo,
que yo me lavo las manos.

Ha subido a un camarote,
ha dejao una carta escrita.
— Y eso me ha pasado a mí
por no estar en mi casita.

Y ha subido a un camarote,
ha puesto un pie en la ventana
y se ha arrojado al mar
con su hijito del alma.

Nuestra informante la relaciona con el íncipit del romance de La mala suegra, que canta con otra música:

Carmela se paseaba
por una sala muy grande,
con dolores de parto
el corazón se le abre.


LUX AETERNA

En ocasiones, la literatura culta también se ve arrastrada por la fuerza de los procesos de la literatura popular como evidencia la siguiente canción:

Un niño y una niña
se festejaban,
se festejaban;
iban pa cinco años
¡ay!, que se amaban,
¡ay!, que se amaban.

Un día por la tarde,
fue a festejar,
fue a festejar;
Juan no tenía ganas
con ella hablar,
con ella hablar.

— Juan ¿qué te pasa,
que estás muy triste?
Pues si es que no me quieres,
pues me lo dices,
pues me lo dices.

— Pues no te quiero,
que quiero a otra,
que mis ojos han visto
que es más bonita,
que es más hermosa.

A otro día por la tarde
cayó enferma,
cayó enferma.
Todas las amiguitas
fueron a verla,
fueron a verla.

— ¿Piensas ponerte buena?
Te lo decimos,
te lo decimos:
los amores de Juan
los has perdido,
los has perdido.

Porque tu Juan,
porque tu Juan,
con tu amiga Dolores
se va a casar,
se va a casar.

— Madre, ¡qué buena noche!
¡cuántas estrellas!,
¡cuántas estrellas!
Ábreme la ventana
que quiero verlas,
que quiero verlas.

— No, hija mía, no,
que estás enferma,
que estás enferma,
y el aire de la noche
dañarte pueda,
dañarte pueda.

A las doce la noche
se oye un perro,
se oye un perro.
A la una la noche
había muerto,
había muerto.

A otro día por la tarde
salió el entierro,
salió el entierro.
Juan, que estaba en la puerta,
se pasó adentro,
se pasó adentro.

Cogió el retrato
y la besó.
Delante su presencia
se arrodilló,
se arrodilló.

— ¡Adela mía,
flor de la dalia!
Tú eres lo más bonito
que hay en España,
que hay en España.

¡Adela mía,
flor del clavel!
Tú eres lo más bonito
que suele haber,
que suele haber.

A otro día por la tarde
se oye un tiro,
se oye un tiro,
y una voz que decía:
"me voy contigo,
me voy contigo ".

Se trata de una refundición oral del poema original de Juan Menéndez Pidal "Lux Aeterna" publicado en el Almanaque de la Ilustración en 1889 (9).

LA GITANA EN EL BAILE

Un domingo de Piñata,
de gitana me vestí;
me fui al salón del baile
a ver quién había allí.

Y me dijo un morenito:
- ¿Quiere hacerme usted el favor
de decirme con salero
la gracia que tengo yo?

— Eres muy bueno, Paquito,
tienes muy buen corazón,
pero tienes una falta:
que eres un camelador.

Camelas a dos mujeres,
y eso te lo digo yo:
una morena con gracia
y una rubia como un sol.

Cásate con la morena,
que serás afortunado;
no te cases con la rubia
que serás un desgraciado.

- Yo me caso con la rubia,
aunque sea un desgraciado;
y con la morena no,
aunque sea un afortunado.

- Quédate con Dios Paquito
que mi madre a mí me espera.
Si quieres saber quién soy,
soy tu novia la morena,
la morena resalada,
si quieres saber quién soy,
la que te habló en la ventana.

LA MONJA ENFERMERA

Siendo yo hermanita
de la caridad
curaba a un enfermo,
joven militar.

Una noche a solas
me puse a velar;
me ha pedido un beso
"por la caridad".

Si un beso le daba,
si un beso le diera,
pero le adoraba
con todo el amor.

La madre abadesa
me compraba anises
y a mí me los daba
cuando estaba triste.

Casadita sí, eso sí,
pero monja no, eso no.

Maldita es mi madre,
que no me casó
con aquel moreno,
con aquel moreno,
que quería yo.

Si yo me casara
y tuviera un hijito,
yo le trataría
con mucho cariño.

Casadita sí, eso sí,
pero monja no, eso no.

Maldita es mi madre,
que no me casó
con aquel moreno,
con aquel moreno,
que quería yo.

EL HIJO CONFESOR

Una mañana muy temprano
en la iglesia penetró
una elegante señora,
¡ay!, derecha al confesor.

- Padre, tengo una pena,
pues hice yo un gran mal,
y la conciencia me grita
que he sido una criminal.

Hace 22 años a un hijo abandoné;
no sé si es vivo, si es muerto,
sobre un barranco yo lo dejé.

Al oír estas palabras
quiso morir de dolor:
- Madre, usté es mi madre,
y no hizo un gran mal,
ni la conciencia le grite
que ha sido una gran criminal.

Esta canción no está entera, sin embargo, la informante nos ha proporcionado el tema de la historia: Un pastor encuentra al niño en el barranco y decide llevárselo a su casa y cuidarlo como a un hijo más (de esta manera serían doce hermanos). A los doce años el niño quiso estudiar para ser sacerdote y se fue a la ciudad. Cuando ya se consagró volvió al pueblo y reencuentra de este modo a su madre.

ORACIONES DE CAMINO AL CALVARIO

Allí arribita, arribita,
más arriba del Calvario,
hay una santa mujer,
toda vestida de blanco.

Pregunta: - ¿mujer cristiana,
ha visto a Jesús amado ?
- Sí señora, sí lo he visto,
por aquí mismo ha pasado;
llevaba la cruz a cuestas,
las cadenas arrastrando;
San Juan y la Magdalena,
lo iban acompañando.

San Juan llevaba un pañuelo,
todo lo lleva manchado,
de la sangre de Jesús,
de su divino costado.

Quien dijese esta oración
todos los viernes del año
sacaría un alma de pena
y la suya del pecado.

Quien la sabe y no la dice, J
esucristo le maldice,
quien la oye y no la aprende,
el día de su juicio
verá lo que le concede.

HIMNO A JESÚS DE NAZARENO

(Patrón de Alcázar de San Juan)

(Se canta en la iglesia cuando entra la imagen tras la procesión del domingo de Pentecostés, después del himno nacional) (10).

De Alcázar, los hijos cristianos,
venid todos a honrar a Jesús;
que los hombres le adoren pidamos,
y que el mundo se abrace a sus pies.

Pues su nombre los cielos llenando
a los Polos su amor llevará,
y la tierra henchida de amores
a su padre Jesús servirá.

Cesen, cesen, los odios insanos,
triunfe, triunfe, el amor a Jesús
y Alcázar, sus glorias cantando,
el cielo consiga, por su Padre Jesús.

ORACIONES INFANTILES

Normalmente estas canciones se recitaban antes de acostarse.

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo.

Jesusito de mi vida,
eres niño como yo,
por eso te quiero tanto
y te doy mi corazón.
Tómalo, tómalo,
tuyo es,
mío no.

El Ángel de la Guarda me dijo un día:
- ¿Quieres coger flores para María?
Y yo le contesté con mucho agrado:
— Yo le cogeré flores, rosas y nardos.

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
a mí me la guardan.

Ángel de la Guarda
dulce compañía,
no me dejes solo
que me perdería.

Mamita querida,
mi dulce embeleso
deja que en tu carita linda
deposite un beso (11).

CANCIONES PARA JUEGOS INFANTILES

Estas canciones las cantaban los niños acompañando a diversos juegos como la comba, juegos con las manos,... con el fin de entretenerse (12).

Para la cuerda

Este grupo de canciones servían de acompañamiento a los saltos del juego de la comba. Una de las más conocidas es la que sigue, muy frecuente aún hoy.

Al cocheríto, leré,
me dijo anoche, leré,
que si quería, leré,
montar en coche, leré.

Y yo le dije, leré,
con gran salero, leré,
no quiero coche, leré,
que me mareo, leré.

Soy la reina de los mares
y pronto lo vais a ver,
lo vais a ver,
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.

Pañuelito, pañuelito,
quién te pudiera llevar,
guardadito en el bolsillo,
como papel de fumar.

En filas

Para este juego se ponen dos filas de niños, una en frente de la otra y dan palmas mientras pasa por el medio otro cantando con las manos en jarras que va sacando a alguno de sus compañeros cuando la canción lo indica.

Al jardín de la alegría
quiere mi madre que vaya,
a ver si me sale un novio,
el más bonito de España.

Vamos los dos,
los dos, los dos,
vamos los dos,
en compañía,
vamos los dos,
los dos, los dos,
al jardín de la alegría.

Madre, déme usted la capa,
que me voy a torear,
que me voy a torear,
que los toreros me han dicho
que el toro me va a matar,
que el toro me va a matar.

A mí no me mata el toro,
ni tampoco los toreros,
ni tampoco los toreros,
a mí me mata una niña
que tiene los ojos negros,
que tiene los ojos negros.

Y tú, como no los tienes,
¡ay! rubita no te quiero,
¡ay! rubita no te quiero,
y tú, como sí los tienes,
morenita sí te quiero,
morenita sí te quiero.

Soy capitán,
soy capitán,
de un barco inglés,
de un barco inglés,
y en cada puerto tengo una mujer.

La rubia es,
la rubia es,
sensacional,
sensacional,
y la morena
tampoco está mal.

Si alguna vez,
si alguna vez.,
me he de casar,
me he de casar,
me casaré
con la fenomenal
FE-NO-ME-NAL.

Un romance que se suele incluir entre los juegos de los niños es el del Señor don Gato.

Estaba el señor don Gato
sentadito en su tejado,
marramamiau, miau, miau
sentadito en su tejado.

Con una gatita parda,
sobrina de un gato pardo,
marramamiau, miau, miau,
sobrina de un gato pardo.

A las tres de la mañana,
se ha caído del tejado,
marramamiau, miau, miau,
se ha caído del tejado.

Ya lo llevan a enterrar
por la calle del mercado,
marramamiau, miau, miau,
por la calle del mercado.

Al olor de las sardinas,
el gato ha resucitado
marramamiau, miau, miau,
el gato ha resucitado.

Con razón dice la gente:
"siete vidas tiene un gato",
marramamiau, miau, miau,
siete vidas tiene un gato.

De manos

Las siguientes canciones acompañan a juegos que consistían en diferentes movimientos de las manos.

Pin, pin, zamalacatín
vino la coneja
con su sabaneja;
sabaneja real,
pide pa la sal;
sal menuda,
pide pa la cuba,
cuba de barro.
Esconde esa mano,
que no te la vea
la rata Ramona
por la chi-me-ne-a.

Canciones de quintos y soldados

Estas canciones eran entonadas por los quintos o los soldados para divertirse. Normalmente, hacen referencia a su entorno más inmediato; y, en ocasiones, son canciones con crítica mordaz, dedicadas, por ejemplo, a las chicas solteras que se quedaron embarazadas, a las que fueron abandonadas por su novio, etc.

Se van los del cuarenta,
se van, se van,
se van, se van,
se van al puesto
donde peleaban,
y era una morena
la que los cuidaba;
se van al puesto
donde peleaban,
y era una morena
la que los cuidaba.

- Remírame, morena,
remírame, remírame,
remírame, morena, remírame,
remírame.
Yo te remiro
porque eres muy bella
y quiero que vengas
conmigo a la guerra.

- Contigo a la guerra
no quiero ir,
no quiero ir,
contigo a la guerra,
no quiero ir,
no quiero ir.
Porque a la guerra
se va a pelear,
se come muy mal,
se duerme en la tierra.
Porque a la guerra
se va a pelear,
se come muy mal,
se duerme en la tierra.

Tú dormirás
en un lecho de flores,
con cuatro del cuarenta
que te hablarán de amores.

Tú dormirás
en un lecho de flores,
con cuatro del cuarenta
que te hablarán de amores.

Campamento de San Pedro,
campamento de San Pedro,
matadero de reclutas;
los que vienen para enero,
los que vienen para enero,
lo van a pasar muy putas.
Los que vienen para marzo,
los que vienen para marzo,
lo van a pasar peor:
pobrecitos los soldados,
pobrecitos los soldados,
es la mili lo peor.

A San Sebastián le han hecho
de tablas una garita;
sólo le falta el bastón
para ser un comunista (13).

Ya he sorteado,
ya soy soldado
pa-ra-pa-pa-pa-pa-pa-pa.

A la hora del paseo,
¡qué bien, qué bien, qué bien!
a la hora del paseo,
¡qué bien, qué bien, qué bien!
Los oficiales en sus cochazos
y los soldados marcando el paso
pa-ra-pa-pa-pa-pa-pa-pa.

A la hora de cobrar,
eso ya me gusta más;
a la hora de cobrar,
eso ya me gusta más.

Los oficiales, ¡ay!, mil pesetas,
y los soldados, una peseta,
pa-ra-pa-pa-pa-pa-pa-pa.

A la hora de comer,
¡qué bien, qué bien, qué bien!
a la hora de comer,
¡qué bien, qué bien, qué bien!
cuatro patatas, cuatro lentejas
y de postre fregar perolas,
pa-ra-pa-pa-pa-pa-pa-pa.

Los quintos han sorteado
y a la mili se van,
los quintos han sorteado
y a la mili se van.

Ellos se marchan contentos,
no saben que les espera
un teniente, un sargento;
no saben que les espera
un teniente, un sargento.

Ellos bigote se dejan
para parecer más hombres;
ellos bigote se dejan
para parecer más hombres;
y sus madres van llorando
para que sus hijos vuelvan,
para que sus hijos vuelvan.
Y sus novias van cantando
para que allí los retengan.

La Felisa, la calabaza, -aza
la de la avenida Quero, Quero,
se ha tragado, ¡ay!, la brocha, brocha,
y los trastos del barbero (14).

Felisa, Felisa,
no me vengas con mandangas,
Felisa, Felisa,
que los quintillos te cantan.

CANCIONES DE FIESTA

Mayos Con la llegada del mes de mayo surgen unas composiciones dedicadas a la Virgen María, Pero en esta época del año también es frecuente que se vaya a rondar a las muchachas solteras con canciones donde se exalta su hermosura.

Ha venido mayo,
bien venido sea,
para las casadas,
viudas y solteras.

Y en esta casa
se cría una rosa
que de nombre tiene
María la hermosa.

Y en esta casa
se cría un clavel q
ue de nombre tiene
José, José.

Navidad (Aguinaldo)

Esta canción se cantaba, normalmente acompañada de panderetas y zambombas, por los niños que iban por las casas a pedir el aguinaldo y que solían disfrazarse para la ocasión (aunque no hay que olvidar que en este pueblo los Carnavales coinciden con las fiestas navideñas). Antes de pedirlo se cantaba:

A tu puerta hemos llegado
cuatrocientos en cuadrilla,
cuatrocientos en cuadrilla.
Si quieres que nos sentemos,
saca cuatrocientas sillas,
saca cuatrocientas sillas.
¡Ay!, a tu puerta hemos llegado.

Y después de pedirlo:

Caga el rico, caga el pobre
caga el obispo y el Papa,
y en este mundo, señores,
sin cagar nadie se escapa.

Otras

En este apartado he agrupado canciones que no se asocian a una fecha o acontecimiento determinado, pero en general siguen un tono festero y la mayoría suelen cantarse con el ritmo de las seguidillas manchegas, aunque no todas.

Somos de Alcázar, señores,
no lo podemos negar,
lo que debemos pagamos,
¡viva la formalidad!

¡Viva la formalidad!,
¡viva la formalidad!
somos de Alcázar, señores,
no lo podemos negar.

Aunque soy de la Mancha,
no mancho a naide,
no mancho a naide,
aunque soy de la Mancha,
no mancho a naide;
más de cuatro quisieran
tener mi sangre (15).

A la Mancha, manchega,
hay mucho vino,
mucho pan, mucho aceite,
mucho tocino.
Y si vas a la Mancha
no te alborotes p
orque vas a la tierra
de don Quijote.

Una rubia vale un duro,
una morenita dos;
yo me tiro a lo barato,
¡rubia de mi corazón!

Me gusta el nombre de Pepe,
porque se pegan los labios,
pero no el de José,
porque no se pegan tanto.

Beban vino los de Alcázar,
y también los forasteros,
y no se olviden pagar
en la taberna "el niño Quero ".

Todos los borrachos
van a la taberna,
se beben el vino,
se gastan las perras.
Luego van a casa,
con una merluza,
y todo lo paga
la pobre Maruja.

A mí me gusta el pi-pi-ri-bi-pi-pi
con la bota empiná, pa-ra-ba-pa-pa.
Con el pi-pi-ri-bi-pi-pi,
con el pa-pa-ra-ba-pa-pa,
a quien no le gusta el vino
es un animal, es un animal,
o no tiene un real.

El día que me muera,
he dejado escrito
en el testamento
que me han de enterrar,
que me han de enterrar,
que me han de enterrar,
dentro una bodega,
dentro de una cuba,
y un ramo de uvas,
en el paladar,
en el paladar,
en el paladar.

A mí me gusta el pi-pi-ri-bi-pi-pi,
con la bota empiná, pa-ra-ba-pa-pa.
Con el pi-pi-ri-bi-pi-pi,
con el pa-pa-ra-ba-pa-pa,
a quien no le gusta el vino
es un animal, es un animal,
o no tiene un real.

Primera campanada,
primer suspiro;
Juanita de mi alma,
lo que has sufrido.

Para el día que te cases
tengo ofrecido
una manta y un carro
y un borriquito.

El carro sin aceite,
la manta rota,
y el pobre borriquito
no ve ni gota.

Torre de Santa María
desde largo te diviso,
no siento más alegría,
que cuando tu barrio piso.

Cuatro palomitas blancas
subidas en una aldea,
subidas en una aldea.
Unas cantan y otras dicen,
unas cantan y otras dicen,
unas cantan y otras dicen:
"no hay amor como el primero ",
"no hay amor como el primero ".

A mí me gusta el pan con queso,
a mí me gusta el pan con queso,
a mí me gusta el pan con queso, c
omo se come en el rancho,
como se come en el rancho.

Pero más me gusta un beso,
pero más me gusta un beso,
pero más me gusta un beso
de los que da mi morena
bajo de un sombrero viejo.

CHANZAS

La mayoría se cantaban en meriendas o bien en la romería de San Isidro.

CONTRA LOS PUEBLOS CERCANOS

Las mujeres de Alcázar
todas viven en el llano,
y las guarras campesinas
todas viven en lo alto.

Como viven en alto,
viven airosas,
y por eso les llaman
las vanidosas.

En Herencia con la -í,
en Alcázar con la "pena",
y en el Campo de Criptana
cabezones a docenas.

CONTRA LOS HOMBRES

Los hombres de aquí de Alcázar
son guapos y visten bien;
pero tienen un defecto:
que no saben pretender.

No te fíes de los hombres,
aunque los veas llegar,
que son como los melones
que vienen por témporás.

Me casé con un enano
por hartarme de reír,
ole ahí, ese tío que va ahí.

Le puse la cama en alto
y no podía subir,
ole ahí, ese tío que va ahí.

Lo que me pesa,
lo que me pesa,
el tiempo que te tuve,
y ole,
el tiempo que te tuve,
y ole,
en la cabeza.

CONTRA LAS SUEGRAS

Desde que vino la moda
de tirar la suegra al mar,
y la tuna de la mía
se está enseñando a nadar.

Mi suegra es una tía mala,
mi suegro es un fanfarrón,
mi cuñada una alcahueta
y mí novio un guapetón.

CONTRA EL ALCALDE

Viva el alcalde de Alcázar
y vivan sus concejales;
con ayuda los vecinos
están arreglando las calles.

DE LOS ESTUDIANTES

Al pasar por la academia
te vas a morir de risa,
al ver los estudiantes
con corbata y sin camisa.

Al salir de la academia
hay una piedra muy gorda
¡ay!, que dice: aquí vendemos
estudiantes a perra gorda.

CONTRA ALGUNAS PERSONAS

Menéate, Basiliso,
que pareces un fantoche,
con la gorra de visera,
tan anchos los pantalones.

¡Ay!, Carrascosa
es un torero,
un limpiabotas,
y un betunero.
Su novia dice:
- Yo no te quiero,
que quiero a otro
que no es torero.

OTRAS

Desde que vino la moda
de las camisas de cuadros,
todos los niños parecen
mantelitos en el campo.

Por esta calle que paso
hay raspas de sardinas
¡ay!, por eso les llamamos
¡ay, qué guarros y cochinas!

Eres más chica que un ajo
y ya te quieres casar;
anda y dile a tu madre
que te enseñe a remendar,
a zurcir, a planchar,
a fregar, a guisar.

Eres alta y delgada
como tu madre,
morena salada;
eres alta y delgada
como tu madre,
morena salada;
pero tienes bigote,
como tu padre,
morena salada.

El paseo de la estación,
ese que han inaugurao,
han puesto muchas farolas
pero no es demaseao.

TRABAJO

(Vendimia)

Para acompañar el trabajo, normalmente la vendimia, los recolectores solían cantar estas canciones para aliviarlo.

Venimos de vendimiar
de la viña de mi abuelo
y no nos quieren pagar
porque hemos roto un puchero,
porque hemos roto un puchero.

Y no nos quieren pagar
porque hemos roto un puchero,
porque hemos roto un puchero.

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NOTAS

(1) Este trabajo se ha realizado en el marco de un seminario de folklore desarrollado en la Universidad de Alcalá, bajo la supervisión del profesor José Manuel Pedrosa.

(2) La versión recogida aquí es octosílaba, pero en otros lugares se han encontrado también formas hexasilábicas que, según Menéndez Pidal, serían más antiguas. Este autor, reforzando la citada relación con las baladas germánicas, sitúa en torno a 1230 y 1240 la composición de este romance, que él llama de Don Bueso y que yo he preferido llamar de otra manera debido a la ausencia en mi versión de este nombre (en lugar del cual aparece José María).

(3) Esta canción también se cantaba para saltar a la comba, por lo que podría incluirse en el apartado de canciones infantiles.

(4) En otras versiones consultadas, he podido darme cuenta de que el nombre de las dos hermanas mayores se suele mantener, pero el de la hermana menor puede cambiarse por otros que mantienen la rima (como María). La similitud de las versiones recogidas por distintos investigadores ha llevado a algunos a dudar de su antigüedad.

(5) Cada verso octosílabo se canta dos veces.

(6) Se trata de un romance bíblico, inspirado en 2 Samuel, 13, 1-22. Esta versión no recoge el aborrecimiento de Amnón a Tamar, su hermana por parte de su padre, que encontramos en el texto sagrado, ni aparecen dos personajes: Jonadab, que sugiere a Amnón que se finja muerto, ni Absalón, hermano de Tamar y futuro vengador suyo. Por el contrario, en la versión bíblica, Tamar no queda encinta.

(7) La reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón, esposa del rey Alfonso XII, murió el 23 de enero de 1878.

(8) Cuando me contó ésto hizo referencia a la historia de Alfonso XII.

(9) Véase, DÍAZ VIANA, Luis: Romancero tradicional soriano, 2 vols., Soria, Diputación Provincial, 1983.

(10) Este himno aparece impreso para su difusión por la Hermandad de Jesús de Nazareno y por los padres Trinitarios. No aparece explícito el autor. Su datación, con certeza, la podemos establecer antes de la Guerra Civil.

(11) Incluyo ésta aquí por su carácter infantil y por la relación del amor de la madre con la Virgen María.

(12) Normalmente los juegos de la comba y de lo que yo he llamado "filas", se hacían en la calle porque necesitan un espacio amplio, mientras que el de las manos podía hacerse en la calle o en casa.

(13) Esto se lo cantaban los soldados a San Sebastián durante la Guerra Civil porque lleva un manto rojo. Además, no hay que olvidar que el pueblo de Alcázar estuvo situado en zona republicana en la guerra.

(14) Esta canción la compusieron los quintos a una muchacha que se quedó embarazada.

(15) Esta canción la toca una rondalla y se baila.