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REFRANES DE LA COMARCA DE ALISTE

PANIZO RODRIGUEZ, Juliana

Publicado en el año 2000 en la Revista de Folklore número 238.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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De boca en boca, sin pregón ni propaganda, los refranes han llegado hasta nosotros como moneda que pasa de mano en mano. Esta breve recopilación refleja de algún modo la experiencia y la sabiduría de los pueblos de Aliste, que encuentran en ellos la voz o el eco de su propia vida.

El que come el castrón, que rece la oración.

Esta lumbre es de renta, el que no apaña leña no se calienta.

El que anda tarde ni oye misa ni come carne.

La doctrina sale de la cocina.

Donde no hay mata, no hay patata.

Si con moza forastera te vas a casar, o vas engañando o vas a engañar.

No compres cosa vieja no siendo miel o teja.

El sol de verano ablanda la cera y endurece el barro.

Azotar y pegar en el culo, todo es uno.

Boca que come miel no escupe hiel.

La Misa Nueva y la octava hay que pagarla.

Ropa de mes, jabón de quince días.

A la puerta del que reza no pongas el trigo al sol; y a la del que no reza nada, ni el trigo ni la cebada.

Ni por sembrar ralo, ni por segar verde, ningún labrador se pierde.

Una excusa quiere la muerte y no sabe de qué suerte.

Altas o bajas, las ferrañas por las Pascuas.

Si el cuco no canta "pal" veinte de abril, o se ha muerto el cuco o viene la fin.

A pingas y pingas se hace el cirio.

El parir y el amasar siempre es nuevo.

El hambre que espera hartura, no es hambre pura.

En febrero, un día malo y otro bueno.

Cada uno alaba sus nabos.

Ni te las digo ni te las cuento: veinticinco morcillas se hacen de un puerco, y, si es macho, veinticinco y un "ceriñaco" (morcilla ruin que se hace con los últimos restos).

Si la abeja ves beber, muy pronto verás llover.

Si la niebla vence al sol, mal día que espera, pastor.

La capa y la merienda al pastor nunca le pesan.

Al que tiene hijos y ovejas nunca le faltan quejas.

El gallo y el pastor, un año y al año "os".

La truena de mañana y el concejo de tarde, todo se vuelven aire.

Siembra temprano, poda tardío, y tendrás pan y vino.

El gato: el de abril para mí, el de mayo para mi hermano, y el de junio para ninguno.

Al molino y por carne, vaya de casa el más grande.

De buena vid planta la viña, y de buena madre toma la hija.

Pobre, si vas a concejo / tus palabras son en balde; / el rico las contradice, / que calles dice el alcalde.

Cuando la Sierra se pone la capa, no dejes la tuya en casa.

Cerco de sol, moja al pastor.

Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.

¿Cómo no te casas Pedro?, ¿Cómo no te casas Juan? Los que me dan no los quiero, los que quiero no me dan.

Consejos vendo, pero para mí no tengo.

En marzo bulle el ajo, en abril déjalo dormir.

Por los Santos nieve en los altos, y el día de San Andrés nieve en los pies.

Las faltas de mi marido nadie las sabe, si yo no las digo.

Los mandamientos de las sopas son cuatro: sal, pimiento, aceite y ajo.

Ya te pusieron el yugo, ya te echaron la cornal; aunque te pique la mosca, no te podrás escapar (matrimonio).

Gallinitas de mi corral, las que vienen por las que se van.

La masa y el niño en verano tienen frío.

Ratón que no sabe más que un agujero, lo pilla el gato.

El bien y el mal en la cara sal.

Ya lo decía mi madre: cabrita que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.

Caballo que va a la guerra no lo aborta la yegua.

Por San Marcos, el garbanzal ni nacido ni por sembrar.

La feria nunca es mala, lo que uno pierde, otro lo gana.

Cabra coja no quiere siesta.

La cabra que mucho corre, mucho ve y poco come.

El tocino, un año yo y otro el vecino.

Ni que te empeñes ni que te mates, el Antruejo siempre cae en martes.

Anda con el guarda, come con el guarda y líbrate del guarda.

La leña en cruz., ni arde ni da luz.

Moza dominguera no quiere lunes.

Cuando la gallina pica al gallo, seña de buen año.

Cuando la perdiz, canta, nublado viene; no hay mejor seña de agua que cuando llueve.

La próxima semana vienen los sastres, si no vienen los lunes, llegan los martes.

En casa llena pronto se hace la cena.

Donde se quita y no se pone, pronto se acaba el montón.

El consejo de adversario pocas veces es contrario.

Ni al niño ofrezcas ni al santo prometas.

Malhaya el burro que no gana la cebada.

El amo de boda y el burro llora.

En enero pierde sebo el carnero, febrero lo exculpa y marzo carga con la culpa.

Truenos en marzo, linos en altos y en bajos.

El que de nuevo baila bien, de viejo le remeda.

Sardina que lleva el gato, tarde vuelve para el plato.

En casa de Marimucho, Maritontón gobierna.

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NOTA

Informante: Cristina Mata.