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NUEVA APORTACION DE DATOS SOBRE NAVEGACION FLUVIAL EN ESPAÑA Y PORTUGAL

MARTINEZ ANGEL, Lorenzo

Publicado en el año 2000 en la Revista de Folklore número 239.

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A los datos y referencias bibliográficas que en publicaciones anteriores hemos ido recogiendo sobre la navegación fluvial (1) podemos ir añadiendo otros, de no poco interés en nuestra opinión por lo que afectan a aspectos como la religiosidad popular, la antigüedad o la importancia económica de las diversas formas de esta actividad.

SOBRE EL TRANSPORTE DE MADERA POR RIOS

Es una actividad conocida en tierras peninsulares. Todavía hoy se efectúa en algunos ríos que nacen en los Pirineos y no hace muchos años una película protagonizada por Alfredo Landa mostraba la vida de quienes arrastraban los árboles desde los bosques del Alto Tajo hasta Aranjuez.

Pero las fuentes escritas permiten rastrear el ejercicio de estas ocupaciones desde épocas bastante antiguas. Citaremos aquí una referida a la primera mitad del siglo X. En la Crónica del Califa Abdarrahmán III an-Nasir de Ibn Hayyan de Córdoba se recoge este dato:

"Era éste [al-Qalafat] muy considerado por an-Nasir, que le confiaba asuntos importantes y lo mandó a Ahmad b[en] Muhammad b[en] Adhá a Jaén para hacer que acelerase el envío de madera que para sus edificios se cortaba en su distrito de T.bn.s.ka, aprovechando la crecida del río para hacerla bajar..." (2).


UNA ADVOCACION DE BARQUEROS PORTUGUESES DEL DUERO

Que el río Duero ha presentado navegación fluvial no es ninguna novedad. Por ello no sorprende que en una publicación de la portuguesa Associaçâo para o Desenvolvimento do Turismo na Regiâo do Norte aparezca lo siguiente:

"Quien hoy sube el río en barcos de crucero podrá identificar el lugar donde existía el famoso Cachón da Valeira, donde los marineros del Duero se encomendaban a S. Salvador del Mundo, con un santuario erguido en la muralla, santo que protegía tanto como San Pedro, Gonçalves Telmo y Ntra. Sra. de los Navegantes protegen a los que padecen adversidades en la mar" (3).

Sin duda, es un trabajo interesante la búsqueda de advocaciones relacionadas con las gentes de los ríos que pudo haber en zonas ribereñas de los mismos y que, precisamente por el decaimiento de este tipo de actividad, habrán perdido importancia y, probablemente, muchas habrán ya desaparecido.

NAVEGACIÓN FLUVIAL EN LA ESPAÑA MUSULMANA DEL SIGLO X

Es conocida la utilización de los grandes ríos del sur peninsular como vías de navegación tanto en época romana como desde la Edad Media cristiana en adelante, y las fuentes musulmanas muestran claramente que también en el período de dominación islámica esto fue así. Citaremos tres referencias.

La primera noticia se encuadra en un contexto bélico. Las noticias bélicas, especialmente en relación con las incursiones normandas, dan buena cuenta de la utilización de los ríos como vías de penetración hacia territorios del interior (4). La noticia a la que nos referimos procede de la anteriormente citada Crónica del califa Abdarraman III, y dice así:

"El miércoles, quedando 12 días de rayab (21 mayo 938), se pusieron en movimiento río abajo las naves construidas en la orilla cordobesa (5), hacia el mar de occidente, para combatir a la población de Santarén, sublevada con el rebelde enemigo" (6).

Santarén está situada, como es notorio, a la orilla del Tajo, al norte de Lisboa.

La segunda referencia muestra no ya la actividad bélica, que interesa más a la historia, sino la que entra de lleno en la actividad que debe estudiar la etnografía: la de los barqueros. Dice así la noticia:

"Ocurrió que un grupo de habitantes del Shabular (7) [...] al llegar a la puerta de la medina no pudieron transitar por aquella calzada, ni entrar en la medina por la puerta del Puente, para salir luego a su arrabal por la de Hierro [...] por habérseles pasado la hora. Entonces llamaron a un bote que daba vueltas por aquel lugar y se embarcaron para bajar por el río, pero apenas había dado el barquero unos golpes de remo, cuando los cubrió una ola muy recia que hizo naufragar el bote y murieron todos menos el barquero, que se salvó por nadar muy bien" (8).

La tercera es muy interesante, y se refiere a un río en el que no es fácil imaginar la navegación fluvial. Escribe Ángel Oliver lo siguiente:

"Decía Xerif Al Edrisí que los murcianos tenían molinos construidos sobre barcas, «los cuales nave gan en los barcos dichos, pudiendo trasladarse de un lugar a otro». Ahora el murciano no navega por las aguas del Segura»" (9).

Y éstos son sólo ejemplos de lo que suponemos numerosas referencias a navegación fluvial que las fuentes islámicas peninsulares recogen, siendo el estudio de las fuentes históricas musulmanas una fuente de datos de no poca importancia para el etnohistoriador.

MAS DATOS SOBRE BARCAS EN EL SIGLO XVIII EN LEÓN

Aunque, como ya hicimos en otra ocasión (10), se puede aprovechar para el estudio del tema hasta la representación de navegación fluvial en cuadros (11), nos centraremos en la documentación.

A la insustituible fuente para el conocimiento de las barcas en el siglo XVIII que constituye el Catastro del Marqués de la Ensenada (12) hay que añadir otras menores, que poco a poco se van dando a conocer. Así, en un reciente artículo ha escrito lo siguiente Juan Manuel Bartolomé Bartolomé, en relación con una fuente documental de finales del siglo XVIII referida a León:

"En cuanto a los barcajes los cinco encontrados para la provincia de León están localizados en el río Esla y con su emplazamiento geográfico a lo largo del río de norte a sur -Villarroañe, Ardón, Fresno de la Vega, Valencia de don Juan, Villaornate- controlan el tráfico interprovincial y especialmente el dirigido a Castilla desde Galicia y viceversa" (13).

En el artículo de don Juan Manuel Bartolomé se dan más datos sobre estos barcajes, pero hay uno que nos resultó especialmente interesante: el titular de los derechos de la barca de Villarroañe (14) es el Cabildo de la Catedral de León (15). Este dato adquiere mayor interés si lo relacionamos con el hecho de que ya la documentación capitular del siglo XIV muestra esta pertenencia, además de otras informaciones (16).

Al igual que en otros casos, las fuentes escritas siguen esperando al investigador del tema de las barcas fluviales en sus diferentes aspectos. Una vez más insistimos en el deseo de que se profundice en el mismo, lo cual redundará en beneficio de la etnohistoria.

____________

NOTAS

(1) "Sobre la navegación fluvial en León", Tierras de León, 10, 1997, pp. 193-199; "Barcas fluviales. Algunos aspectos de la influencia cultural de una actividad en vías de extinción", Revista de Folklore, 225, 1999, pp. 91-93; "Apuntes de historia y filología latino-arábiga referidos a la zona leonesa durante la Edad Media, Jacobus, 7-8, 1999, pp. 351-362, concretamente las pp. 361-362.

Nos alegra comprobar que, después de nuestro interés por el tema, centrado inicialmente en la zona de León, haya otros autores que sigan investigando en este tema. Así, no podemos dejar de mencionar un artículo periodístico de GARCIA ABAD, Albano: "Historia de barcas y barcaje en el Bajo Esla", aparecido en Filandón, la sección cultural del Diario de León (Domingo, 19 de marzo de 2000; p. 2). Lo más destacable es, a nuestro juicio, la fotografía de Norberto, donde aparece una barca con su barquero; la fotografía, según el pie de la imagen, está tomada en "el Cea, a su paso por Valderas". Que se conserve la navegación fluvial en el Cea no debe extrañar teniendo en cuenta que, "según Santos Madrazo la más alta concentración de estos derechos [de barcaje] se localiza en el río Miño, desde Lugo a Tuy; en el río Sil, desde el Barco de Valdeorras hasta su confluencia con el Miño, en el río Ulla, sobre todo en los alrededores de Santiago y los ubicados en torno al Esla, Cea, Orbigo y Tera, cuya densidad culmina en la confluencia de estos cuatro ríos en las proximidades de Benavente" (BARTOLOME BARTOLOME, Juan Manuel: "La situación de los portazgos, pontazgos y barcajes de la provincia de León en el siglo XVIII según los informes del intendente", Estudios Humanísticos (Geografía, Historia, Arte), 21, 1999, pp. 141-154, concretamente p. 145, nota 15. El trabajo de Santos Madrazo citado se titula "Portazgos y tráficos en la España de finales del Antiguo Régimen", Moneda y Crédito, 160, 1982, y la cita se encuentra concretamente en la p. 45.

(2) HAYYAN DE CORDOBA, Ibn: (traducción, notas e índices por M.a Jesús Viguera y Federico Corriente), Crónica del califa Ahdarrahmán III an-Nasir entre los años 912 y 942 (al Muqtahis V), Zaragoza, 1981, pp. 138-139. En la nota n.° 8 de esta misma página se incluye bibliografía sobre el transporte de madera por el río Guadalimar.

(3) Douro, [s.l.a.], p. 5. Se incluyen otros datos sobre los tipos de barcas utilizadas, y se incluyen algunas fotografías de las mismas, entre las que cabe destacar la n.° 22.

(4) Remitimos al interesado a FERREIRO ALEMPARTE, Jaime: Arribadas de normandos y cruzados a las costas de la Península Ibérica. Madrid, 1999.

(5) Debe tenerse en cuenta el significado que la denominación "cordobés" poseía en el siglo X.

(6) P. 289.

(7) Un arrabal de Córdoba.

(8) ARJONA CASTRO, Antonio: Anales de Córdoba musulmana (711-1008), Córdoba, 1982, doc. n.° 232.

(9) OLIVER, Ángel: Crónica y guía de las provincias murcianas, Madrid, 1975, p. 183.

(10) Remitimos al primer trabajo citado en la nota 1.

(11) Podemos citar, como ejemplo, la "Vista de Zaragoza a comienzos del siglo XVIII", con representación de las naves con velas que surcaban las aguas del Ebro (CHABRUN, Jean François: Goya, Barcelona, 1970, p. 14).

(12) Aunque sea de modo parcial, las referencias a la navegación fluvial del Catastro del Marqués de la Ensenada se van publicando. A modo de ejemplo, mencionaremos el volumen Oviedo 1753 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, Madrid, 1990. Concretamente, en la p. 80 se lee lo siguiente: "...en términos del Lugar y Parroquia de Godos, hay una barca pasaje montada en dicho río de Nalón, la que arriendan los vezinos de él en quinientos reales al año, los que distribuyen entre sí".

(13) BARTOLOME BARTOLOME, Juan Manuel: a. c., p. 145. Precisamente sobre las barcas de esta zona se refiere el artículo del P. Albano que citamos en la nota 1 del presente trabajo. Recomendamos al interesado que complemente los datos de ambos artículos.

(14) Esta barca perduró hasta no hace demasiados años.

(15) P. 148.

(16) De esto ya nos ocupamos en el tercer trabajo citado en la nota 1 y en las páginas que indicamos.