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La fiesta de Los Mayos en Fuentepelayo (Segovia)

FERNAN, Jorge

Publicado en el año 2000 en la Revista de Folklore número 240.

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RESUMEN

La tarde y noche anterior al día tres de mayo, día de la Cruz, los quintos del pueblo colocaban un gran árbol en la plaza del pueblo conocido con el nombre de "el Mayo", al que colgaban diversos adornos como frutas y rosquillas. En la actualidad, la fiesta se ha simplificado con respecto a la que tenía lugar hasta principios y mediados del siglo XX, lo mismo que ha ocurrido en el resto de la provincia y de la región. En ésta, la celebración tiene diferentes manifestaciones, aunque la que más arraigo tiene es la del "árbol Mayo" con diferentes formas y variantes comarcales.

1. INTRODUCCION. CONTEXTO EN QUE SE SITUA LA FIESTA

Localización

Fuentepelayo se sitúa en el centro de la provincia de Segovia, al sur de la comarca conocida como Tierra de Pinares, a una altitud de 866 m. y a 39 km. al Norte de la capital.

Medio Natural

El paisaje está dominado por la llanura. Tan sólo varios cerros, situados al Noroeste del término, se elevan sobre la misma, de los que el más alto es San Cebrián, desde donde se divisa una amplia panorámica de la Tierra de Pinares.

El municipio está inmerso dentro de un clima mediterráneo-frío con unas precipitaciones anuales medias que oscilan entre los 450 y los 550 mm. y una temperatura media de unos 13°C.

Se distinguen dos tipos de substratos geológicos que condicionan la vegetación y el uso antrópico: suelos silíceos de textura arenosa, sueltos y ácidos y "Tierras Pardas meridionales", de roca madre silícea y de textura areno-limosa.

Sobre las arenas se asientan pinares de pino negral o resinero (Pinus pinaster subsp. mediterránea) que se extienden a lo largo de toda la comarca y la dan nombre. El pino piñonero o albar (Pinus pinea) se entremezcla con el resinero, pero es mucho menos representativo por su peor adaptación a las arenas. Los suelos areno-limosos tienen en la actualidad polivalentes aptitudes agrícolas, pero en el pasado albergaron bosques de encina o chaparra (Quercus ilex subsp. baillota) y roble o rebollo (Quercus pyrenaica), quedando como testimonio de ellos ejemplares aislados de encina en tierras de labor y la toponimia que alude frecuentemente a ellos.

Cruza el término municipal de oriente a poniente el arroyo Malucas, afluente del río Cega. Sin embargo, la red fluvial está muy poco desarrollada, lo que unido a la presencia de arcillas bajo la cobertura arenosa, tiene como consecuencia la proliferación del endorreísmo lagunar que se manifiesta en las charcas de La Calzada, La Yosa y Faco García, así como en una importante red de acuíferos que afloran a la superficie a modo de fuentes y manantiales.

Los pinares albergan una variada fauna de aves rapaces, insectívoras y de plícidos, así como de mamíferos. En las charcas nidifican aves acuáticas y viven anfibios, reptiles y especies piscícolas como la tenca (Tinca tinca). Las zonas de cultivo, principalmente las de cereal, albergan poblaciones cinegéticas, surten de alimento a rapaces diurnas y a la cada vez más abundante cigüeña blanca (Ciconia ciconia), siendo destacada la presencia esporádica de avutarda (Otis tarda).

Medio humano

Los orígenes de la villa se remontan a finales del siglo XI y principios del XII, con la repoblación de las tierras del Sur del Duero por gentes procedentes del Norte peninsular, posiblemente astures, de los cuales procede el topónimo de Fuentepelayo (Barrios, 1991).

La agricultura y la ganadería han sido tradicionalmente las actividades principales. Los pastos permanentes en torno a los humedales han sostenido ganadería ovina, caballar, vacuna y "de labor". Los cultivos tradicionales han sido variados, entre los que destacaban la rubia (Rubia tinctorum), los viñedos (Vitis vinifera), los cereales como el trigo candeal (Triticum aestivum) y las leguminosas como los garbanzos (Cicer arietinum), las algarrobas (Vicia articulata), las muelas (Lathyrus sativus) o los yeros (Vicia ervilia).

En la actualidad la población es de unos mil habitantes. El ganado vacuno y porcino se ha transformado hacia la intensificación estabulada en naves ganaderas. El secano da buenos rendimientos de trigo (Triticum sp.), cebada (Hordeum vulgare) y girasol (Helianthus annuus), siendo el regadío minoritario. Dentro del sector secundario han proliferado empresas relacionadas con estas actividades primarias como las productoras de piensos y complementos agrícolas y ganaderos.

Como monumentos importantes destacan las iglesias de Santa María la Mayor (siglos XII al XVI) de estilos románico y gótico, y la de El Salvador (siglos XIII al XVI) de estilos mudejar y gótico.

2. METODOLOGIA

Entrevistas directas a los habitantes de la zona (tras un primer contacto, se les realiza varias posteriores con el fin de ir aclarando las dudas surgidas), principalmente de elevada edad, cuya información ha sido complementada con la bibliográfica, de especial utilidad en los capítulos dedicados a la provincia y el resto de la región, así como en los comentarios finales.

INFORMANTES PRINCIPALES

(entre paréntesis se indica la edad):

Aguilafuente Agapito Arribas (89)
Mozoncillo Meli Fernández Bermejo (95)
Naval manzano Mariano Gómez Otero (74)
Fuentepelayo Leopoldo Polo Monedero (90)
Agustín Polo Serrano (73)
Jesús Fernanz Merino (74)
José Luis Fernanz Merino (76)
Jesús de Castro (58)
Zarzuela del Pinar
Vicente Lobo Renedo (72)

3. LA FIESTA DE LOS MAYOS

Calendario festivo de Fuentepelayo Siete son las fiestas tradicionales principales que se celebran en el pueblo: La Candelaria o las Candelas, el primer domingo de Febrero; Santa Águeda, el domingo posterior al día cinco de Febrero; San Miguel de Mayo, el domingo posterior al día ocho de Mayo; la Octava del Corpus, ocho días después de la celebración del Corpus Christi; las fiestas patronales en Agosto en honor a la Virgen de La Purísima, el fin de semana posterior a dicha celebración; San Miguel de Septiembre, el fin de semana más cercano al día 29 y La fiesta de "el Mayo" o de "los Mayos", a la que a continuación nos referimos más extensamente.

Descripción de la fiesta original (hasta los años sesenta)

La fiesta

La fiesta de Los Mayos o El Mayo, como se la conoce popularmente, consiste en la colocación, por parte de los quintos del pueblo, de un árbol de gran tamaño que suele ser un pino negral o un chopo negro (Populus nigra) la noche anterior al día tres de mayo en la plaza del pueblo. El extremo superior se adornaba con frutas y diversos objetos. Al árbol utilizado se le conoce propiamente con el nombre de El Mayo.

Elección del árbol

La elección del árbol era fundamental para la celebración de la fiesta. Se buscaba el árbol más grande de los contornos, lo cual repercutía en la fama postrera de los quintos, pues aquellos que conseguían poner el más alto pasaban a la historia por su bizarría y valentía. Podía llegar a tener en torno a los veinte metros de altura y una tonelada de peso. Así ocurrió, por ejemplo, en el año cuarenta y dos, en el que el pino era tan grande que tuvieron que ir a por él dos quintas con dos carros y cuatro mulas, siendo imposible su colocación aunque ayudó todo el pueblo. Normalmente se escogía un pino negral al ser lo más abundante pero, algunas veces, se utilizaba un chopo ya que éste era muy representativo de toda la ribera del arroyo Malucas y de los contornos de las charcas. Varios años, sobre todo a partir de 1946, los guardas prohibieron la corta de un pino grande, por lo que se utilizaba chopo e, incluso, se cortaba además un pino pequeño (a escondidas) para venderlo como madera y así sacar dinero para la fiesta. En el año 1927 se utilizó un olmo (Ulmus minor) de la ribera del río Pirón, ya que uno de los quintos poseía una finca en aquellos contornos. El árbol era tan grande que se utilizaron dos carros para su transporte hasta el pueblo.

Corta

La tarde del primero de Mayo, los mozos se reunían en el pueblo para dirigirse a por el árbol escogido con un carro, las herramientas para la corta y unas cántaras de vino "pa animar la fiesta". Se cortaba con la ayuda de una sierra y un hacha. Con este último utensilio se realizaba un corte en la base y, en el lado opuesto, el corte se hacía con la sierra utilizada por dos personas, una a cada lado de la misma. Cuando el peso del árbol impedía seguir serrando, se introducía en la hendidura una cuña de gran tamaño con la ayuda de una maza, lo que permitía terminar la tala y, a su vez, facilitaba la caída.

Transporte

Cortaban todas las ramas salvo las de la "picota" (extremo superior del árbol) y, sin pelar, se subía al carro, al cual se le colocaban en la parte delantera y trasera unas ramas en forma de tijera para que el Mayo no se moviera. Cuando era extremadamente grande y no se podía subir, los mozos recurrían a un asomo de ingeniería incipiente: tumbaban el carro de uno de los lados, al que previamente habían atado unas cuerdas, y colocaban el Mayo encima de las mismas e inmediato a la rueda pegada al suelo; a continuación pasaban las sogas por encima del tronco y del carro tirando todos de los extremos sueltos, de tal forma, que a la vez que cargaban el mayo ponían el carruaje de pie. En ciertas ocasiones, por su elevada longitud y peso, había que recurrir a dos carros tirados por cuatro mulas e, incluso, los quintos de 1962 tuvieron que utilizar tres carros por la elevada longitud del chopo que superaba la veintena de metros. Hubo años en que los quintos prescindían de los animales y tiraban ellos mismos del medio de transporte hasta la plaza del pueblo, ya anochecido.

Levantamiento

Se trata de un trabajo cooperativo de cohesión social en el que, además de los quintos, ayudaban las quintas anteriores y posteriores e incluso, en aquellas ocasiones en las que era demasiado grande, tenía que ayudar todo el pueblo. Antes de proceder al levantamiento, en la parte superior del Mayo se colocaba una tabla en la que se escribía: "Viva los quintos del año (que procediera)", y a continuación se colgaban de la misma o de las ramas varios adornos, dependiendo de la quinta: frutas (naranjas o manzanas), rosquillas, chorizos, gallinas, incluso algún muñeco.

En el suelo se realizaba un hoyo justo delante de donde se había dejado el árbol, y se colocaban, debajo de éste y en la parte superior, varios troncos de pino más pequeños en forma de tijera que se iban subiendo y cerrando. A continuación, cuando no se podía elevar más, se colocaba una segunda tijera más grande, con la que si no se lograba la verticalidad era necesaria una tercera. A la vez que se realizaba todo ello, se tiraba del árbol con varias cuerdas, atadas en su parte superior, desde los balcones de la plaza y a ambos lados de la misma y, si era demasiado grande, también se tiraba una soga desde el campanario de la iglesia. El empuje impetuoso había que temperarlo con la necesaria suavidad y equilibrio para que alcanzara la vertical y no se viniera al suelo estrepitosamente. Gracias a todo ello el Mayo caía por su propio peso en el agujero colocando, para que no se saliera, unas tablas o maderas en forma de cuña. Posteriormente, uno de los quintos, u otro mozo cualquiera si los primeros no se atrevían, se subía hasta la parte superior para desatar las cuerdas en un alarde de valor. Culminaba con ello su colocación en lo que constituía el momento cumbre de la fiesta.

Cantar los "Mayos"

Esta costumbre, que se perdió a principios de siglo, consiste en cánticos a la venida de un nuevo mes, en los que se mezclan también estrofas alusivas a la dama que se iba a rondar una vez colocado el Mayo. Los quintos recorrían las calles del pueblo parándose en las casas de sus novias o de las que deseaban que lo fueran, colocándolas además una rama de chopo a su puerta o ventana que se conocía con el nombre de "enramada".

La fogata

Una vez hecho esto, se dirigían a los "tenaos" a robar rameras de pino, lo que provocaba grandes destrozos por los que eran incluso denunciados. Con ellas hacían una gran fogata en la plaza, en torno a la cual la diversión continuaba toda la noche hasta la madrugada, saltándola repetidas veces, y acompañados, cómo no, por el vino, bollos, chorizo u otras viandas.

El Mayo se mantenía en la plaza hasta la cruz de septiembre, el día catorce, aunque a partir de los años sesenta se empezó a quitar a principios de junio.

El Mayo de San Miguel

Un hecho original de los Mayos de Fuentepelayo es la colocación de otro Mayo más pequeño la noche anterior al día ocho, día de San Miguel, a la puerta de la ermita del santo.

San Miguel de mayo ha sido una gran fiesta en el calendario festivo de Fuentepelayo, en la que los quintos, protagonistas de este mes, tienen de nuevo un papel fundamental. El día siete, por la tarde, cortaban un Mayo (chopo o pino) de pequeño tamaño, que levantaban por la noche delante de la ermita. Antes de ello colocaban una enramada o arco vegetal de ramas de chopo a la puerta de la ermita. También ponían un ramo de chopo a la puerta de las mozas solteras, a las que rondaban con canciones. Esta costumbre se perdió también a principios de siglo, aunque alguna quinta, como la del sesenta y dos, la realizó de manera esporádica posteriormente.

Una vez colocado el Mayo encendían una gran hoguera con rameras de pino (que también robaban de los "tenaos") a la puerta de la ermita, se hacía chocolate y se bebía vino para continuar la diversión el resto de la noche.

El día de San Miguel comenzaba con la bendición de los campos de cultivo por el sacerdote acompañado de todo el pueblo en procesión. Por la tarde, los quintos sacaban al Santo en romería por los alrededores de la ermita con música de dulzaina y tamboril. Los mozos y mozas, ataviados con trajes típicos de labrador, danzaban delante, mientras los chiquillos tocaban garapitos de rama de chopo y silbatos más toscos de corteza y hoja del mismo árbol "pa espantar la diabla". La fiesta continuaba durante toda la tarde y noche con merienda campestre, seguida de música y las tradicionales jotas y bailes de rueda, a los que se unieron, posteriormente, los bailes "agarraos".

La fiesta actual. Cambios acaecidos

El rico ritual del pasado ha ido poco a poco convirtiéndose en una celebración mucho más simplificada.

La fiesta se trasladó, en torno a los años ochenta, a la noche anterior al primer día del mes posiblemente por el significado festivo actual de esta fecha.

El árbol utilizado ahora es un pino negral siempre, por lo que el chopo dejó de utilizarse en los años sesenta o setenta. Ello se debe, fundamentalmente, a la casi desaparición del chopo negro en los contornos del pueblo, al ser sustituido por variedades híbridas de un crecimiento más rápido (Populusxeuroamericana).

La elección del árbol ya no la hacen los quintos, sino el guarda forestal, puesto que la corta de cualquier pino está estrictamente regulada. Es importante recalcar que el tamaño es mucho menor que antaño. Ello se debe a dos causas fundamentales:

• El tamaño de los pinos, en general, era mayor en el pasado. Todas las personas entrevistadas coinciden en admitir este hecho.

• El número de quintos, que antaño podía llegar a más de treinta mozos, se ha reducido drásticamente. A ello hay que unir que el resto de habitantes del pueblo no participan en la fiesta, hecho que en el pasado sí que sucedía como se ha mencionado anteriormente. Por ello el tamaño no debe de ser muy grande ya que así se facilita el levantamiento.

La corta del árbol se realiza principalmente con hacha y se transporta en un remolque tirado por tractor, el mismo que se utiliza con una pala para el levantamiento. No se cuelga absolutamente nada y no se sube ningún mozo. Se continúa haciendo fogata pero con aquellos materiales que se puedan conseguir fácilmente como maderas, tablas e incluso neumáticos.

No hay fecha fija para quitarlo, aunque suele hacerse durante los primeros días del mes de junio.

La romería de San Miguel se sigue realizando pero ha perdido la grandeza de antaño. La celebración tiene lugar el domingo posterior al día siete. Se realiza enramada a la puerta de la ermita pero con ramas de chopo híbrido. Pero el cambio más sorprendente es que se ponen dos Mayos (siempre pino negral) en vez de uno, sin estar el origen del mismo nada claro sin que sepamos a qué es debido.

Comparación de la fiesta con otros pueblos de la comarca

• Los Mayos de Zarzuela del Pinar

Zarzuela se localiza a 4 Km. al Noroeste de Fuentepelayo, teniendo la fiesta un gran arraigo entre las gentes del pueblo. Ello es debido a dos factores fundamentales:

• La gran importancia económica y humana que ha tenido y tiene el pinar para sus habitantes.

• El día de la Cruz es festivo en Zarzuela. A la fiesta del Mayo se le une la celebración cristiana con misa y procesión, seguida con gran devoción por todo el pueblo.

La especie vegetal utilizada ha sido y sigue siendo el pino negral al ser lo más abundante en los contornos, puesto que el término municipal está ocupado en su mayoría por pinar. El tamaño utilizado ha sido enorme al igual que en Fuentepelayo, pero a diferencia de este último el que se pone en la actualidad sigue siéndolo, gracias a que ayuda todo el pueblo.

La fiesta original es básicamente igual a la de Fuentepelayo diferenciándose en los siguientes aspectos:

• Arriba del Mayo se ataba otro pino más pequeño denominado picota, para que alcanzara más altura, sobresaliendo, en los años de gran tamaño, por encima del caserío.

• Tan sólo se colgaban naranjas de adorno, respecto a lo cual se dice que al quinto que le caiga primero una naranja, será también el primero en casarse.

• En la base se colocaba un pote de resina, símbolo de la tierra resinera, en la que Zarzuela lo es por excelencia.

• Se quitaba el día del Corpus, tras lo cual los quintos rondaban a las mozas solteras y las colocaban una enramada o ramo de chopo en su ventana o puerta. También colocaban un arco vegetal de rama de chopo y olmo adornado con rosas, a la puerta de la iglesia y del alcalde. Un ejemplo de los cantares de ronda son los siguientes:

A tu puerta hemos llegado
cien de la cuadrilla.
si quieres que te rondemos
saca cuatrocientas sillas.

Despierta si estás dormida
y si no duermes qué haces
mira que te están quitando
de la parra los agraces.

La fiesta en la actualidad sigue celebrándose el mismo día y sigue siendo igual a la original, salvo que el transporte se realiza con remolque y tractor. Ya no se ronda a las mozas ni se las pone enramada, pero sí que se coloca enramada o arco vegetal (sin olmo) a la puerta de la iglesia y del alcalde. El resto del ritual es idéntico participando todo el pueblo, incluso gente de los pueblos de alrededor. El momento álgido es el levantamiento por medio de tijeras, gracias al trabajo cooperativo entre los quintos y el resto de personal, en su mayoría familiares, entre los que destacan los abuelos. Todo ello produce un gran revuelo y algarabía, dando al acto una gran espectacularidad. Todavía sigue subiendo algún mozo a cortar la cuerda, aunque ya casi nadie se atreve. La celebración continúa toda la noche alrededor del fuego, tomándose chocolate e incluso bollos que hacen las madres de los quintos.

Por la mañana tiene lugar la misa y procesión, en la que se saca al Santo Cristo del Humilladero adornado en su parte delantera y trasera por rosquillas, que se subastan por la tarde entre los componentes de la Cofradía de la Vera Cruz, a la que pertenecen todos los casados y casadas del pueblo.

- Otros pueblos

En Mozoncillo el Mayo, que solía ser un chopo, se ponía en las eras en un lugar marcado por una cruz de hierro. El día de la Cruz se iba en procesión desde la ermita de San Roque hasta el emplazamiento del mayo, el cual se bendecía y la gente cogía una hoja de él y la guardaba en un libro.

En Navalmanzano se ponía un chopo que se cortaba de la ribera del río Pirón. Siempre se cortaba de la misma finca que pertenecía a la fábrica de resinas del pueblo, la misma que se quedaba con él cuando lo quitaban los quintos. El árbol solía ser de un gran tamaño superando en ocasiones la veintena de metros, por lo que había que utilizar dos carros, atando el Mayo a la viga del segundo para que no se partiera. Se colgaban naranjas y limones, para lo cual ponían un aro en lo alto del Mayo. Los mozos subían hasta arriba para coger las frutas.

En Aguilafuente los quintos ponían un pino negral que pelaban algunos años antes de llevarlo a la plaza, siendo por tanto una cucaña. Como el pino era tan grande y no se podía poner, se vendía y se ponía uno más pequeño.

Los Mayos en el resto de la provincia

Al igual que en el resto de Castilla la colocación del Mayo estaba muy arraigada en casi todos los pueblos, pero como otras muchas tradiciones ésta se ha ido perdiendo en la mayoría de ellos, quedando relegada tan sólo a unos pocos, en donde la fiesta, además, es mucho más simplista en relación a la fiesta original de finales del XIX o principios del XX.

La especie utilizada varía también de unas comarcas a otras, pero en general es el pino de Valsaín (Pinus sylvestris) en la zona de la sierra y chopo en el resto. Según la zona también se pelaba y se engrasaba con sebo, tradición que se sigue realizando por ejemplo en Valsaín, Navafría y La Velilla.

El Mayo se coloca por lo general la noche anterior al día de la Cruz, aunque como en el caso de Fuentepelayo y otros pueblos también se colocaba durante el resto del mes, e incluso el día del Corpus como es el caso original de Coca también en la comarca pinariega. En este pueblo un quinto que tuviese novia, compraba el mejor árbol del plantío y ayudado por los amigos más íntimos, le colocaba a la puerta de ella. Este mismo día se colocaba otro a la puerta de la iglesia adornado con pañuelos, cintas, rosquillas, etc. (Alonso Ponga,-1992).

Una costumbre muy arraigada en toda la provincia, como ya hemos visto en Fuentepelayo, hasta principios o mediados de siglo, según el lugar, era la de cantar "los Mayos" la noche de su colocación. Con todo canto de ronda tenían lugar las enramadas o ramo de árbol que se colocaban en la ventana o puerta de las mozas solteras. El ramo solía ser de chopo en nuestra zona de estudio y olmo o berguera (Salix atrocinerea) en otras partes de la región (Blanco, 1998), donde se adornaba además con naranjas, limones y rosquillas (Marazuela, 1964). El ramo en la ventana es señal de amores, y durante toda la noche el pueblo recobra su ambiente de sana alegría, pues hay grandes sorpresas, porque en algunos casos no es la mejor moza la que más cuartillos vale, sino la que más afectos tiene por su simpatía y bondad (Marazuela, 1964).

A este respecto Agapito Marazuela (1964) en su cancionero segoviano incluye esta canción del Mayo (entre otras de la región) de Escalona del Prado, pueblo situado a 11 Km. al sudeste de Fuentepelayo:

Con estos pasitos
admiras al mundo;
zapatito blanco,
media colorada,
bonita es la niña,
pero retratada.

Ya te he retratado
dama, tus facciones;
ahora falta el mayo
que te las adorne...

En ciertas ocasiones, como consta en el cancionero segoviano (Marazuela, 1964), en vez de dedicárselos a la dama rondada, también eran dedicados a la Virgen, lo que constituye otro claro ejemplo de cristianización de una costumbre pagana, en la que se canta a la Virgen como ideal de belleza femenina.

Los Mayos en Castilla y León

Según José Luis Alonso Ponga (1992) las fiestas de mayo se celebran en todos los pueblos desde la más remota antigüedad, aunque ciñéndonos a Castilla y León la costumbre de los Mayos tiene tres manifestaciones:

- Representación del Mayo y del espíritu de la vegetación en una persona que se disfraza (Sanabria, Cabrera y Bierzo).

- Representación de los Mayos por medio de muñecos (Bierzo, Sanabria, Falencia y Burgos).

- Representación por medio del típico "árbol Mayo".

La última es la más arraigada en toda la región y el resto del territorio peninsular con multitud de formas y variantes comarcales, e incluso por buena parte de los pueblos de Europa llegando hasta Noruega y Finlandia (García Abad, 1996).

La especie utilizada varía de unas comarcas a otras, pero en general se utiliza aquella que más abunda. Según la zona, incluso el pueblo, se le quitaba la corteza denominándole entonces cucaña, a la que se untaba con sebo para dificultar la subida de los mozos.

El Mayo se coloca la Noche de San Juan (Mayos de San Juan) en pueblos de la montaña leo nesa, para homenajear a los hijos del pueblo que vuelven a decir su primera misa (Mayos de cantamisas) en las montañas palentina y leonesa, en el mes de mayo y el día del Corpus en el resto de la región.

Una costumbre muy arraigada en las provincias de Burgos, Soria, Avila y Segovia, como se mencionó anteriormente, era la de cantar "los Mayos" la noche de su colocación. Los ramos que se colocaban durante estos cánticos eran de lo más variado e, incluso dependiendo de la zona, cada uno tenía su propia simbología. Así en la Tierra de Campos con el ramo se comunicaban las pretensiones del mozo (Alonso Ponga, 1992):

Álamo (Populus alba): te amo

Chopo (Populus nigra): te quiero poco

Negrillo (Ulmus minor): va la vaca detrás del novillo (va la chica detrás del chico).

Palera (Salix caprea): que te quiera tu abuela.

En Sanabria a las buenas mozas se les ponía ramos de nogal (Junglans regia) y cerezo (Prunus avium), y a las que eran feas o desgarbadas, de chopo. En las montañas leonesas a las mozas que habían tenido algún desliz se las colocaba cardencha (Dipsacus fullonum), aunque el ramo más empleado era de tejo (Taxus baccata).

4. COMENTARIOS FINALES

Son varias las interpretaciones dadas por los antropólogos a la fiesta o ritual de los Mayos, pero casi todas coincidentes en cuanto a su significación: culto a la naturaleza y a los árboles, fertilidad y fecundidad, unión íntima a la vegetación, realce de la primavera... La mayoría de ellos establece sus orígenes en torno al Neolítico cuando la especie humana deja de ser nómada con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería. Es en esta época cuando el hombre empieza a realizar rituales mágicos y religiosos en los que se potencia la fertilidad con la llegada de la primavera. La fiesta, por tanto, hunde sus orígenes en la noche de los tiempos, siendo transmitida de generación en generación hasta nuestros días (Casas Gaspar, 1950).

Para otros autores, como Juan Atienza (1997), el árbol, como símbolo, representa el eje del mundo y, por tanto, el nexo de unión entre lo humano y lo divino. De ahí que el árbol sea cortado de su emplazamiento originario y replantado en un lugar público para convertirse en elemento festivo, sirviendo de enlace entre el cielo y la tierra; por eso tendrán que ascender por su tronco los que aspiren a esa iniciación. Subirse al árbol es cumplir el rito de paso, por el que el futuro iniciado se adiestra para alcanzar otras alturas. Debido a este significado se asocia al Mayo con el día de la Cruz, ya que la cruz latina, adoptada por el cristianismo, identificó en su día la imagen esquemática del árbol cósmico, que hunde sus raíces en la matriz de la tierra y se eleva hasta los cielos marcando su vocación ascensional (Atienza, 1997).

A todo ello hay que unir que la mentalidad popular establece la sinonimia entre Mayo y juventud (Alonso Ponga, 1992). De aquí se deriva el significado ancestral de entrada del joven en el mundo de los adultos y reafirmación de pertenencia a un pueblo (Blanco Castro, 1998). Ello explica el alarde de bizarría y valentía demostrado por los jóvenes en el transcurso de todo el ritual, y la ausencia de participación de las mujeres.

En lo que sí coinciden todos los autores consultados es en el carácter pagano de la fiesta, que la iglesia cristianiza, como otras muchas tradiciones, transformando las divinidades naturales en advocaciones referentes a la fe católica. Son múltiples los ejemplos que de ello tenemos, como son las Vírgenes patronas con el nombre de pinar existentes en la comarca de estudio, o las apariciones marianas ligadas a árboles que la tradición cristiana establece en otros lugares de la provincia, como el caso de la Virgen de Hornuez aparecida en un enebro (Juniperus thurifera), el cual se conserva todavía en el interior de la ermita donde se erige la Virgen. El mes de mayo es prolífico en este tipo de manifestaciones: las flores ofrecidas a la Virgen, "cantar las flores", la bendición de los campos el día de San Miguel, la bendición del Mayo... Pero lo original de la fiesta es la pervivencia de buena parte del ritual profano y que constituye, por tanto, una clara muestra de este tipo de ceremonias ligadas a la vegetación.

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BIBLIOGRAFÍA

ALONSO PONGA, J. L. (1992); Tradiciones y Costumbres de Castilla y León, Ediciones Castilla, Valladolid.

ARRIBAS, S. (1984): Fuentepelayo, Segovia.

ATIENZA, J. (1997.): Fiestas populares e insólitas, Ediciones Martínez Roca, Madrid.

BARRIOS, A. (199D: Despoblación y repoblación del territorio medieval segoviano, Segovia.

BLANCO, R. (1998): Diccionario de etnobotánica segoviana. Diputación Provincial de Segovia/Caja Segovia/Ayto. de Segovia/Junta de Castilla y León, Segovia.

CALONGE, G. (1987): El complejo ecológico y la organización forestal de la Tierra de Pinares segoviana, Diputación Provincial de Segovia, Segovia.

CALONGE, G. (1998): "La Tierra de Pinares Segoviana", Rev. Medio Ambiente en Castilla y León, 9, pp. 15-35.

CASAS, R. (1950): Kilos agrarios. Folklore campesino español, Madrid.

GARCIA ABAD, A. (1996); "Las fiestas de Vinuesa", Rev. de Soria, 12, pp. 55-60.

LOPEZ GONZALEZ, G. (199D: Guía de Incafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica, Incafo, Madrid.

MARAZUELA, A. (1964): Cancionero segoviano, Segovia.

SANZ GONZALEZ, E. (1995): Fuentepelayo: la Octava. Ayto. de Fuentepelayo/Caja Segovia/Diputación Provincial de Segovia/Caja Rural, Segovia.

TEJERO, I. (1990): Dulzaineros, música y costumbres populares en tierras segovianas, Caja Segovia, Segovia.

APENDICE

índice de especies vegetales aparecidas en el estudio
ALGARROBA (Vicia articúlala)
BERGUERA (Salix atrocinerea)
CARDENCHA (Dipsacus fullonum)
CEBADA (Hordeum vulgare)
CEREZO (Prunus avium)
CHOPO CANADIENSE (Populusxeuroan-iericana)
CHOPO NEGRO (Populus nigra)
ENCINA (Quercus ilex subsp. ballota)
ENEBRO (Juniperus thurifera)
GARBANZO (Cicer arietinum)
GIRASOL (Helianthus annuus)
MUELA (Lathyi-us sativus)
NOGAL (Junglas regia)
OLMO (Ulmus minor)
PALERA (Salix caprea)
PINO NEGRAL (Pinus pina.ster subsp. mediterránea) PINO PIÑONERO (Pinus pinea)
PINO SILVESTRE (Pinus sylvestris)
ROBLE (Quercus pyrenaica)
RUBIA (Rubia tintorum)
TEJO (Taxus haccata)
TRIGO (Triticum sp.)
TRIGO CANDEAL (Triticum aestivurn)
VIÑA (Vitis vinifera)
YERO (Vicia crvilia)

Los tenaos eran los cobertizos donde se guardaban los carros y los aperos de labranza.

Los agraces son los racimos de uva tempranos sin madurar.

En este pueblo todavía se sigue realizando la colocación del Mayo que se quita en el mes de Septiembre, como en Fuentepelayo antaño.