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UNA COSTUMBRE REFERENTE AL MONTE PALACIO (FELECHAS, LEON): REFLEXIONES SOBRE UN DESPOBLADO

MARTINEZ ANGEL, Lorenzo

Publicado en el año 2001 en la Revista de Folklore número 243.

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No cabe duda que la conservación por escrito de las costumbres y leyendas no es el mejor modo de que perduren. C. Aitmatov ha escrito que la narrativa oral "se marchita en el papel como una flor que se seca entre las páginas de un libro" (1), lo cual cabe aplicarlo en general a las manifestaciones culturales que han ido desapareciendo o pueden hacerlo. Sin embargo, entre su desaparición, ya consumada o futura, y su recopilación en papel hemos de optar por el mal menor, lo cual justifica la existencia de no pocos trabajos de Etnografía.

Lo dicho anteriormente es perfectamente aplicable a nuestras tierras. Es sabido cómo en España la evolución socio-histórica ha producido rupturas culturales bruscas y rápidas. El mismo Julio Caro Baroja lo describe claramente en las "Palabras preliminares" a la tercera edición de su obra Los vascos;

"Este libro que aparece en 1971 en su tercera edición, fue escrito de una sentada y se publicó por primera vez en 1949. Después, con algún capítulo añadido y bastantes erratas materiales, volvió a imprimirse en 1957 [...]. Pero lo que más le ha chocado al releer sus pruebas al cabo del tiempo no es que él haya cambiado desde que tenía entre treinta y treinta y cinco años a hoy (en que ya anda en los cincuenta y seis), sino que los que aquí da como hechos aún comprobables y estacionarios en bastantes casos han pasado a ser pura Historia o pura Arqueología. Apenas terminada la segunda guerra mundial no se podía tener idea cabal de lo que para la vida de los pueblos habían de ser los años siguientes, de 1945 a 1955 [...] éxodos rurales, crisis de desarrollo, desequilibrios de crecimiento..." (2).

Dicho esto, a modo de introducción y un poco también como justificación, vamos a ocuparnos de una tradición relacionada con el Monte Palacio, en Felechas, municipio de Boñar, en la montaña de León (3). Pero mejor que nuestras palabras son las de una "Escritura de Ordenanza" fechada el 24 de Marzo de 1913, que constituye la fuente de información más importante que conocemos sobre el tema (4). En este caso estos escritos no hacen que la costumbre se deteriore "en el papel como una flor que se seca entre las páginas de un libro" pues no se trata de Etnohistoria, sino de instru mentos que recogen la costumbre reglamentándola para un correcto ejercicio de la misma. Extractando las partes más interesantes, comenzaremos por ésta:

"...los cinco pueblos del Valle de Colle que son Vozmediano, Felechas, Colle, Grandoso y Llama tienen el aprovechamiento de leñas del monte Palacio radicante en término del pueblo de Felechas en el cual éste tiene desde tiempo inmemorial el derecho al aprovechamiento de los pastos, siendo obligación de dichos cinco pueblos de hacer las hacenderas necesarias para la construcción y conservación del camino denominado del Valle ó sea desde la Tejera hasta el alto de la Colla (5) de Sotillos"{6).

A continuación se hace referencia al modo de administración de la leña del Monte Palacio; de todo esto entresacamos lo siguiente, por su especial interés:

"1.a. Que todos los vecinos de los cinco pueblos en conjunto tienen derecho al aprovechamiento de leñas del referido monte Palacio.

2.a Que las referidas leñas serán subastadas como se viene haciendo desde tiempo inmemorial el martes de la Flor ó sea el segundo martes después de Pascua de Resurrección, y rematadas en el mejor licitante el que tiene obligación de dar participación del aprovechamiento de las leñas á todos los vecinos de los cinco pueblos que lo soliciten, sin alterar el tipo de subasta.

7.a Todos los vecinos y casados de los cinco pueblos están obligados á hacer la prestación personal para las hacenderas del camino...

8.a Quedan exceptuados de asistir tanto a las reuniones que se convoquen para tratar de la leña del monte como para la reconstrucción del camino [...] los vecinos que se hallaren ausentes del término municipal antes de entrar en misa el Domingo de la Flor.

9.a A la reunión que de tiempo inmemorial se viene haciendo el martes de la Flor en el sitio de Santa Marina á las ocho de la mañana tienen obligación de asistir todos los vecinos de los cinco pueblos sin previo aviso...

70.a La reunión, según previenen las dos condiciones anteriores, se hará en el sitio de Santa Marina según costumbre...".

Antes de entrar a analizar toda esta información, diremos que también han llegado a nuestras manos unos folios más, donde se encuentran las actas de algunas de las reuniones celebradas en el lugar de Santa Marina (7). Todas comienzan de igual forma: "En el sitio de Santa Marina", a continuación indicándose la fecha. En algunas de ellas se contienen topónimos menores de la zona, como "canto de la peña Marimamidea" (8) o "canto Pelao -sic-" (9). La referencia a lo inmemorial de la costumbre también se reitera en las actas. Así, en un acta fechada en Abril de 1926 (10) leemos (11): "Y como desde tiempo inmemorial se venía haciendo...". Y en otra, datada el 26 de abril de 1927: "Como desde tiempo inmemorial se benia haciendo la subasta de la oja según el canto que le correspondiera por su turno y en este dia no se hace mención de ella por allarse dicho monte en litigio-sic-"(12).

Visto lo anterior cabe mencionar otras informaciones que, sumadas a lo anterior nos servirán para intentar reconstruir el proceso histórico que originó esta costumbre.

Sobre la etimología del Monte Palacio cabe indicar lo siguiente: "Muchos de los PALACIO, PALAZUELO leoneses están en zona montañosa y al lado de un río, por lo que no habría que descartar totalmente la raíz hidro-oronímica PAL [...}. Extraña que varios Palacios, en plural, se refieran a aldeas pequeñas, mucho más pequeñas aún en la Edad Media. ¿En estas pequeñas aldeas existieron varios PALACIOS?, ¿Son el resultado de la fusión de varias villas próximas llamadas PALACIO?" (13).

Más interesante si cabe es esto:

"El término PALACIO no siempre tenía el significado que hoy tiene. Señala Piel que palacio alternó con otros términos como «villa, villare, castro, castrillo» para significar la «propiedad rural» y más tarde «pueblo»" (14).

En el caso que analizamos en estas líneas la existencia de poblamiento no sólo se deduce de la toponimia. El testimonio siguiente es suficientemente revelador:

"Entre Felechas y Secadas existe un término conocido como Santa Marina, donde se han podido contemplar tumbas medievales y que muy bien puede corresponder a otro poblado desaparecido, pero este término ha sido absorbido por Felechas" (15).

Con todos estos datos podemos intentar la reconstrucción hipotética del proceso que derivó en la formación de la costumbre inmemorial. Partimos de la existencia de un núcleo de poblamiento, más o menos pequeño, o una disposición de habitat más o menos disperso o concentrado en una época indeterminada pero probablemente medieval, como se indica en el último texto aducido y posiblemente también por el topónimo cristiano "Santa Marina". Este poblamiento podría justificar el topónimo "Palacio". Además, los restos encontrados en el pago de Santa Marina son suficientes para justificar la existencia de poblamiento, del tipo que sea. Incluso, cabría preguntarse si podría referirse a la advocación de una posible iglesia. Por cierto que es extraordinariamente significativo, en nuestra opinión, que la reunión sea en el lugar denominado Santa Marina. El siguiente paso del proceso es claro: la población desaparece. Y finalmente, como consecuencia lógica, los pueblos de los alrededores proceden a ocupar los terrenos de los despoblados, fenómeno al que se ha dado el nombre de "tierras entradizas" (16). En este caso los cinco pueblos del valle de Colle llegan a un acuerdo de explotación de las leñas (puesto que los pastos son privativos de Felechas), quizá como forma de solucionar presuntos conflictos que surgirían por el choque de intereses. Y la flecha de unión de los representantes de los cinco pueblos afectados, el Martes de la Flor, da al asunto económico una nota poética y hermosa.

Por último, cabe realizar una consideración sobre la vertiente religiosa de la cuestión. Antes citamos, en nota, un caso del Páramo leonés del que se dice que uno de los pueblos cercanos a un despoblado "se apropió el santo". Pues bien, hemos podido documentar que a mediados del siglo XVIII uno de los gastos comunales de Felechas era la realización de "ttres misas bottibas, los días de San Marcos, San Benito y Santta Marina "(17).

Que el pueblo de Felechas pague una misa votiva el día de Santa Marina podría ser una especie de tributo espiritual por la apropiación de las tierras del despoblado que nos ocupa, o bien la absorción de un culto que en el despoblado ya no persistiría. Sea como sea, probablemente estemos ante el recuerdo del culto, de la advocación que en el despoblado existió. Más ejemplos de este tipo de "anexiones" religiosas en relación con despoblados se encuentran en otras partes de Castilla y León (18).

Según nuestras informaciones, la reunión sigue realizándose. ¿Cuánto tiempo perdurará la costumbre? Esperemos que mucho.

Y hasta aquí estas líneas sobre la costumbre referida al monte Palacio y la reconstrucción hipotética del proceso histórico que la originó.

____________

NOTAS

(1) La frase aparece en RICHTER, M.: The oral tradition in the Early Middle Ages, Turnhout-Belgium, 1994, p. 19.

(2) CARO BAROJA, Julio: Los vascos, Madrid, 1971 (3.a edición), p. 11.

(3) La documentación notarial y de actas que a continuación citaremos llegó a nuestras manos gracias a la generosidad de D. Niniano Sánchez González, de Colle. D. Niniano, hombre culto, nos hizo llegar fotocopias de la documentación citada. Puesto que lamentablemente ha fallecido recientemente, sean estas líneas no sólo un tributo de gratitud y homenaje sino también de afectuoso recuerdo.

(4) La escritura ostenta el número de protocolo 46, y fue realizada ante Don Gil Serrano y Serrano, "Notario del Ilustre Colegio de Valladolid. Con residencia en La Vecilla". La fecha es, como ya indicamos, 24 de Marzo de 1913.

(9) Así en el documento. Evidentemente se trata de "collada".

(6) Teniendo en cuenta que se trata de documentación de este mismo siglo, respetaremos la ortografía que aparece, reproduciéndola tal cual.

(7) Concretamente las de 1914, 1923, 1924, 1926 y 1927.

(8) El acta lleva fecha de 21 de abril de 1914.

(9) El acta lleva fecha de 10 de abril de 1923.

(10) El día no lo podemos leer por estar encima de donde se indica la parte inferior de una póliza.

(11) Como anteriormente, seguimos respetando la ortografía original,

(12) En la misma escritura se lee: "... que son fondos existentes y están por cobrar, los señores presidentes de esta corporación protestaron el hacerse cargo de las mencionadas pesetas por no estar cobradas, pero si entran con el cargo como presidentes para litigarlas".

(13) GARCIA MARTINEZ, Javier: El significado de los pueblos de León, León, 1992, pp. 260-261.

(14) Ibidem, p. 261.

(15) DE PRADO REYERO, Julio: Un viaje histórico por el alto Esla, Salamanca, 1994, p. 122. Secadas es otro despoblado.

(16) La desaparición de un núcleo de población conlleva, como es sabido, que los lugares vecinos se apropien de su territorio.

Pero, además, la apropiación no se limita a las tierras. Podemos citar al respecto varios ejemplos. Sirva una como muestra. El Prof. Fernández Flórez escribe con respecto a un despoblado del Páramo leonés lo siguiente: "El área donde confluyen las carreteras que desde Ardón y León se dirigen hacia Santa María del Páramo (aproximadamente un kilómetro al NE. de este último pueblo) se llama San Miguel. Todavía hemos podido recoger en Bercianos del Páramo una tradición según la cual, y refiriéndose a San Miguel, se dice que "Bercianos se llevó las campanas, Villorín se apropió del santo, y los de Santa María se quedaron con el campo"". (FERNANDEZ FLOREZ, José Antonio: "El Becerro de Presentaciones. Códice 13 del Archivo de la Catedral de León. Un parroquial leonés de lo siglos XIII-XV", León y su Historia, V, León, 1984, pp. 360-361).

(17) Catastro del Marqués de la Ensenada. Felechas. Folio 30r de las Respuestas al Interrogatorio. La pregunta n.º 25 dice así: "Qué gastos debe satisfacer el Común, como Salario de Justicia, y Regidores, Fiestas de Corpus u otras: Empedrado, Fuentes, Sirvientes, etc. de que se deberá pedir Relación authéntica".

La respuesta de la siguiente: "A la veintte y cinco rrespondieron que los Gasttos que deue sattifacer el Común en cada vn año son diez rreales que tiene de costte una libra de zera para alumbrar el Santtísssimo el día de Juebes Santo. Doze rreales por ttres misas bottibas, los días de San Marcos, San Benitto y Santta Marina". (En esta transcripción acentuamos al modo actual, respetando en casi todo lo demás la ortografía original).

Desgraciadamente el ejemplar del Catastro del Marqués de la Ensenada referente a Felechas guardado en el Archivo Histórico Provincial de León se encuentra en estado prácticamente ilegible por su deterioro extremo. La lectura la hemos realizado sobre un microfilm de la copia conservada en el Archivo de Simancas que amablemente nos permitieron consultar en el Archivo Histórico Provincial de León.

(18) Del norte de la provincia de Palencia publicamos un caso: MARTINEZ ÁNGEL, Lorenzo: "Sobre .San Saluador de Cabrosa» (Palencia)", Publicaciones de la Institución "Tello Téllez de Meneses", 67, 1996, pp. 551-555. En este caso la leyenda habla del intento de traslación de una imagen mariana desde la iglesia de un despoblado hasta un pueblo vecino.