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LOS MOLINOS DE LERMA (BURGOS) Y EL PATRIMONIO ETNOGRAFICO

REPRESA PEREZ, Fernando

Publicado en el año 2001 en la Revista de Folklore número 249.

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Dentro de las posibilidades que ofrece el patrimonio cultural como recurso turístico –en función de la habilidad del responsable municipal para presentar dicho patrimonio con un discurso atractivo que articule y dé coherencia al núcleo correspondiente– tiene un papel que desempeñar el denominado patrimonio etnográfico, que forma parte importante de nuestro acervo cultural, a pesar de que en algunos casos se deje un tanto de lado (acaso por el indudable peso específico que la Historia y el Arte ejercen en la construcción identitaria de esta Comunidad Autónoma) lo cual supone una pérdida importante para aquellos que lo arrinconan en cuanto que ignoran parte de su realidad cultural, aunque no lo quieran reconocer.

Sin embargo, y centrándonos en el tema, elementos patrimoniales como los molinos en el caso que ahora nos ocupa, también poseen un valor en el Conjunto Patrimonial de una villa como Lerma con un pasado histórico evidentemente destacado. Este reconocimiento, permite ofrecer una verdadera muestra de la riqueza del lugar, pues un auténtico acercamiento a la villa se consigue a través no sólo de los grandes hechos históricos de los que el lugar ha sido testigo, sino también a través del devenir cotidiano de las gentes, que a fin de cuentas son las que han ido configurando ese núcleo denominado Lerma.

Descendiendo más a lo concreto, el objeto del presente artículo, es la afortunada recuperación de dos de los tres molinos con los que cuenta Lerma, ambos municipales, cuya antigüedad nos remonta a los tiempos del duque de Lerma. En ella, ha desempeñado un papel destacable el Instituto Nacional de Empleo a través del Programa de Escuelas Taller y Casas de Oficios, iniciado en 1985 “como una medida de fomento de Empleo Juvenil a través de la formación en alternancia con el trabajo y la práctica profesional y en actividades relacionadas con la rehabilitación del patrimonio, del medio ambiente y del entorno urbano y la recuperación de oficios artesanales” (1).

El primero de ellos, demoninado “Solacuesta”, tras su inicial función de molino harinero, fue “reconvertido” en central eléctrica, hace unos 55 años, según recuerda nuestro cordial informante D. Eduardo Ortega (que hace posible, gracias a su tesón y valía, el Boletín Informativo: La Voz de Lerma). Era una central de corriente continua, que desarrollaba unos 44 CV de potencia, la cual abastecía a una fábrica de curtidos. Junto con la central instalada en el otro molino, proporcionó las “primeras luces” al pueblo. Sobre este particular, se acuerda Eduardo del bajón que se producía por la noche cuando funcionaba únicamente uno de ellos.

Hacia el año 1978 la central fue cerrada, debido al elevado coste de mantenimiento del canal que conduce el agua al molino, siendo (como ha sido habitual hasta la fecha) vendida la maquinaria para chatarra.

Tras una laboriosa rehabilitación, el inmueble, se ha acondicionado como albergue (2). El interior, ofrece dos habitaciones comunes con literas y un amplio comedor presidido por la turbina de la antigua central eléctrica.

Es interesante observar los procesos que acontecen en edificios como éste, que desde su inicial construcción para un uso determinado, se mantienen a lo largo del tiempo gracias a los nuevos usos que la población le va dando en consonancia con la época.

De este molino, como antes avanzábamos, nos ofrece noticias el Catastro del Marqués de Ensenada (1752) (3):

“Un molino situado sobre el cauce que sale del río Arlanza, a distanzia éste de doscientos pasos, inmediato al combento de Carmelitas descalzos, que perteneze al Excmo. Sr. Duque de Medinaceli; el que tiene quatro ruedas: las tres muelen sin intermisión y la otra sólo tres meses; y le lleva en arrendamiento Manuel, Francés, vecino de esta citada villa, en ciento y ochenta y cinco fanegas de trigo y centeno por mitad; […]”.

El segundo molino objeto de nuestro interés, es el molino “Pisón”, situado a un escaso kilómetro del anterior, aguas abajo del mismo cauce –que corre paralelo a las faldas del cerro sobre el que se erige Lerma– encontrándose ubicado ya en las afueras de la localidad. Este molino como el anterior servía también de central eléctrica, si bien se ha mantenido en condiciones de uso hasta el inicio de la rehabilitación. De hecho está previsto que pueda seguir manteniendo sus funciones tras la rehabilitación, que se ha tenido que suspender ante la desaparición de la Escuela-taller.

De este molino también nos proporciona interesantes noticias el Catastro del Marqués de Ensenada (1752) (4):

“[…] y otro, también correspondiente a su Excma., que llaman el molino del Pisón, a distancia de seiscientos pasos, situado sobre el mismo cauce; el que tiene dos ruedas en cubo, y muelen sin intermisión; y lleva en arrendamiento Juan Franco, vecino de esta villa, en trescientos y trece fanegas de trigo y centeno por mitad”.

El Catastro reseña un tercer edificio molinar, esta vez destinado a batán, el cual se encuentra situado sobre el arroyo ahora denominado Carrevilla, que discurre al oeste del cerro y perpendicular al cauce que alimenta los otros dos molinos. El edificio aún permanece, aunque el interior sufrió una inicial remodelación en molino harinero y posteriormente toda la maquinaria fue retirada para acondicionar el espacio como vivienda (5):
“Un batán propio del Cavildo de esta Colegial, a distancia de cien pasos, situado sobre el arroyo que llaman de Las Tenerías y huertos; en el qual ay dos pilas, y sólo travaja al año, por la falta de agua, nuebe meses; y está arrendado a Juan de Aparicio, vecino de esta villa, en trescientos reales de vellón” (6).

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NOTAS
(1) Según se señala en una publicación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social: Escuelas Taller y Casas de Oficios, 1993, p. 7.

(2) El Programa de Escuelas-Taller –promovido y financiado por el M.º de Trabajo y Seguridad Social, el Instituto Nacional de Empleo y el Fondo Social Europeo– ofrecía, en este caso, tres módulos: albañilería, jardinería y dinamización de turismo rural.

(3) Lerma 1752. Alcabala del Viento. Centro de Gestión Catastral y Cooperación Tributaria, Tabapress. Madrid, 1993, p. 78.

(4) Ibidem, p. 78.

(5) En los últimos tiempos era un molino de dos piedras que su actual propietario D. Teófilo Aparicio Rincón desmontó cuando remozó la vivienda.

(6) Ibidem, p. 77