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¿COMO SON LAS MUJERES SEGUN EL REFRANERO POPULAR? (1)

FERNANDEZ PONCELA, Anna M.

Publicado en el año 2001 en la Revista de Folklore número 250.

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¿Cómo se ven creadas o reflejadas las mujeres en el imaginario social del universo simbólico existente? Responder a esta pregunta es el objetivo que guía este estudio: descubrir y descifrar el fondo lingüístico y valorativo de los refranes, que configuran verdaderos campos semánticos, en relación a los estereotipos configurados en torno a las mujeres como colectivo social y como género culturalmente construido.

Para la elaboración del texto se han revisado refraneros de diversos países de América Latina de habla hispana, así como españoles, antiguos y modernos, con objeto de tener un amplio panorama sobre el tema, y se han seleccionado aquellos mensajes más recurrentes e impactantes, que ofrecen en conjunto las líneas semánticas tendenciales más representativas.

Hablan demasiado y no saben guardar un secreto

“En boca cerrada no entran moscas” (España)

La caracterización más repetida de cómo son las mujeres, tras un exhaustivo repaso de varios refraneros en lengua española, tanto de España como de algunos países de América Latina, es la de las mujeres charlatanas, y es que ya se sabe que las mujeres, se mire por donde se mire, “siempre hablan demasiado” o “hablan por los codos”. Con objeto de señalar y remarcar públicamente dicho vicio, se compara a la mujer, o se la pone al mismo nivel que los animales y las cosas.

“Ni al perro qué mear, ni a la mujer qué hablar, nunca les ha de faltar” (España)

“La cabra, donde nace, la oveja, donde pace, y la mujer, donde hable” (España)

“Antes se queda el ruiseñor sin canción que la mujer sin conversación” (España)

“La mujer y el horno por la boca se calientan” (España)

“Truchas y mujeres, por la boca se pierden”(España)

Se riñe a la mujer que habla o da su opinión, cuando hay hombres presentes, dueños al parecer de la palabra, mientras que las mujeres son convidadas al silencio y la obediencia. Por otra parte, las mujeres charlatanas además de eso suelen ser caracterizadas con otros atributos de conducta también considerados negativos. Y finalmente, dicho defecto les conllevará el quedarse solteras pues nadie las querrá. Se las regaña, aconseja y ordena, todo un mundo de señalamientos a seguir.

“Mujer cotorra, celosa y regañona” (Nicaragua)

“Por ese hablar tan suelto, habrás de perder casamiento” (España)

“Donde hay barbas, callen faldas” (España)

La funcionalidad práctica de este mensaje estriba, a través de la crítica, en inducir a las mujeres al silencio. La contradicción extrema: el lenguaje que silencia; esto es, a través del habla se induce al mutismo.

Especialmente se apunta a la ridiculización del lenguaje intragenérico en los pocos espacios que las mujeres tienen -o tenían hasta hace poco, ya que por los cambios tecnológicos y las formas de vida en determinadas sociedades esto ya no es así- para encontrarse y comunicarse. En espacios “reservados” a las mujeres: la compra diaria del pan -en Europa- y el lavado de ropa, al mismo tiempo que realizaban las tareas domésticas, asignadas y consideradas “propias” de su género.

Esta crítica está tan asumida y extendida en la sociedad que a veces son las propias mujeres quienes en ocasiones hacen uso de ella, tanto para reprobar a las otras, como para autodescalificarse una misma. El consenso de opiniones intergenérico en este sentido nos apunta a la hegemonía del modelo cultural gramsciano, en donde los dominados comparten con los dominadores, hasta cierto punto, las creencias y valores socialmente establecidos (Gramsci 1984). Como decíamos, esto queda muy patente, al poner los refranes en boca de las mujeres, la descripción censuradora o impugnadora de su propio comportamiento lingüístico, asumido al parecer y reproducido, como agentes sociales activas que son.

“Al horno fui; mil desvergüenzas dije, y diez mil oí” (España)

“A lavar al río fui; mal dije de otras y peor dijeron de mí” (España)

La desconfianza hacia las mujeres es bastante profunda y está muy extendida en el imaginario social y el subconsciente colectivo cultural. Desde una posición que se columpia entre el menosprecio y el miedo, el comportamiento lingüístico de las mujeres ha sido duramente sojuzgado y sancionado por los mensajes orales de la cultura popular y concretamente, como estamos viendo, por el discurso lapidario del refranero. Las mujeres han estado tradicionalmente olvidadas, excluidas y cuando se las tiene en cuenta es para callarlas, censurarlas, insultarlas o ridiculizarlas. Las mujeres forman así parte de una cultura de la opresión y del silencio, condenadas a la ignorancia, fuera de la cultura con mayúsculas, considerada de y para los hombres.

Pese a todo lo cual, se considera que el silencio no sólo es muestra de dominación, también es principio de poder (Tannen 1996), y a la inversa, todo depende de cada contexto en particular.

“Mujeres y libros siempre mal avenidos”(España)

“Mujer en opinión tiene mal son” (España)

Desde el temor y la falta de confianza que circula por el refranero, a menudo se las muestra bajo la acusación de indiscreción y de no saber guardar un secreto. Y es que las mujeres son charlatanas, pero además incapaces de ser personas dignas de confianza y crédito, con esa manía suya de charlar y charlar.

“Nunca hombre sabio y discreto revela a la mujer un secreto” (España)

“Mujer, niño y loco no guardan secreto de otro” (España)

“Secreto confiado a mujer, por muchos se ha de saber” (España)

Se trata de una estrategia de desvalorización de los mensajes emitidos por las mujeres, de dificultar el intercambio de información entre ellas, de confiscar el uso de espacios y relaciones de y entre las mujeres. Es una forma de violencia simbólica para mantener la subordinación y desalentar la reivindicación (Juliano 1992). Por otro lado, la utilización de la capacidad del potencial verbal por parte de las mujeres es también una estrategia indirecta utilizada por ellas para conseguir más influencia y poder, en la medida de sus posibilidades (Buxò 1988). Hay pues un choque de estrategias, donde no cabe duda, se miden fuerzas y se dirimen conflictos.

Mentirosas, incoherentes, desordenadas, mudables y contradictorias

“A la mujer, ni muerta la has de creer” (España)

Relacionado con su afición a hablar y con su carencia de discreción está su condición de mentirosas, por excelencia.

“El navío y la mujer, malos son de conocer” (España)

“Mujer que no mienta ¿Quién la encuentra?” (España)

“La mujer y la mentira nacieron el mismo día” (España

“La mujer como el vino, engañan al más fino” (España)

La mujer engaña y miente constantemente a juzgar por el mensaje extendido y reincidente en los refranes, ésta parece ser otra de sus características, junto a la anterior, más sobresalientes. Las mujeres son charlatanas y mentirosas. Ni sus palabras -su voz- ni su llanto -sus sentimientos-, son o parecen dignos de crédito.

“Rencura de perro y lágrimas de mujer: no hay que creer” (Nicaragua) o “En cojera de perro y en lágrimas de mujer no haya que creer” (Guatemala)

“Tres mañas tienen las mujeres; mentir sin cuidar, mear donde quieren y llorar sin porqué” (España)

“Palabras de mujer, no se han de creer” (España)

Las mujeres son también calificadas de incoherentes y de desordenadas; su habla es vacía y sin sentido, carente de interés, y su pensamiento mudable y contradictorio. Son presentadas como personajes inseguros y variables, es decir, la difundida debilidad e inestabilidad que reproduce el estereotipo tradicional de mujer. Comparadas así a las variaciones permanentes de la luna, los meses, los vientos, las mareas o la misma fortuna.

“Mujer, viento y verdura: pronto se mudan” (Nicaragua)
“Cada día se muda el viento, y la mujer a cada momento” (España)
“De la mujer, el tiempo y el mar, poco hay que fiar” (España)

“Como se muda de luna, el necio y la mujer se mudan” (España)

“Mujeres y fortuna, mudables como la luna” (España)

“Febrero y las mujeres, por día diez pareceres”

Pareciera incluso a juzgar por algunas descripciones o afirmaciones que las mujeres no tuvieran cabeza. En todo caso y como estamos viendo, ni opinión ni capacidad de decisión tienen, o se las concede que tengan.

“La cabeza de la mujer es el varón” (España)

“Entre el sí y el no de una mujer, no cabe la punta de un alfiler” (España)

Una lectura posible sobre esta obsesión del refranero, es que la habilidad que poseen las mujeres para expresarse verbalmente y para la comunicación, ha sido advertida por la sociedad y los hombres en concreto (Buxò 1988), y estos mensajes tratan de contrarrestarla acusando a las mujeres de charlatanas, indiscretas, mentirosas e incoherentes, esto es negativizando sus habilidades para evitar que éstas sean utilizadas o desarrolladas. Y para afianzar dicha estrategia se vale de todo argumento que desautorice la capacidad racional de las mujeres.

“La mujer, si gorda, es boba; si flaca, bellaca” (España)

“La mujer tiene largo el cabello y corto el entendimiento”

“Llamé a la mujer loca, y lo que salió por aquella boca” (España)

Las mujeres son consideradas a veces como menores o como niños. Se las infantiliza, entre la desvalorización y la acusación de inconsistencia, pero con el claro objetivo de no ser tenidas en cuenta como personas adultas con todas sus facultades, actitudes y opciones, así como derechos, y ser reducidas a menores con la subsiguiente necesidad de ser cuidadas y conducidas por la vida, además de infravaloradas como seres pensantes y actuantes por sí solos, esto es, personas libres.

“La mujer y el niño, sólo callan lo que no han sabido” (España)

“Niños y mujeres, dan más disgustos que placeres” (España)

La mujer, según estas descripciones, no ha llegado a un estado de consciencia y adultez que la permita ir sola por la vida, ser responsable y ejercer derechos y deberes.

Malvadas, peligrosas y culpables de todo mal

“De la mujer mala te has de guardar y de la buena no fiar” (España)

Identificadas con la indiscreción, la incoherencia y el arte de mentir de forma amplia y reiterada, las mujeres son acusadas también de malvadas. Se considera el habla femenina como engañosa y peligrosa, se la relaciona con “poderes indirectos” de la mujer, que van desde la seducción hasta la brujería. Las características verbales negativas son extrapoladas también a su comportamiento y modo de ser en general. Y la maldad requiere de precaución y vigilancia, pero y también, de castigo, como la canción popular señala, o la leyenda popular advierte y aconseja (Fernandez Poncela 2000, 2001).

“Cuando la mujer es famosa, casi siempre lo es por mala cosa” (España)

“La mala a la sombra de la espada” (España)

“Mujeres y malos años nunca faltaron” (España)

Las mujeres son malas, muy malas, o lo contrario, no hay buenas o nunca buenas del todo. Y en el caso extraño y remoto de que halla alguna buena es sumamente difícil encontrarla.

“No hay más que dos mujeres buenas en el mundo: la primera se ha perdido y la otra hay que encontrarla” (España)

“La mujer es buena cuando claramente es mala” (España)

“Mujeres buenas, en todo el mundo dos docenas; mujeres malas, a millaradas” (España)

Entre el temor -de la creencia en cierto poder oculto- y el menosprecio -hacia la imbecilidad inventada y adjudicada-, el consejo a los hombres por parte del refranero es de desconfianza y especialmente de mucha precaución en su trato con las mujeres. El mensaje de advertencia a los hombres sobre su trato y relación con las mujeres, es muy claro y directo, se repite en numerosos refranes hasta difundir y crear conciencia, objetivar la creencia para que ésta pueda ser asumida como totalmente cierta.

“Del abril y la mujer, todo lo malo has de temer” (España)

“Cuando con ella en paz estás, córtale las uñas a tu mujer” (España)

“El temor a la mujer es el principio de la salud” (España)

“De la mujer, mucho bueno has de esperar y mucho malo has de temer” (España)

Hay que tener mucho cuidado con las mujeres, tanto por su apariencia engañosa como en su trato que ha de ser siempre precavido y con reservas.

“Mujeres y guitarras, es menester mucho tiento para tocarlas” (España)

“Mujeres y manzanas, muchas podridas que parecen sanas” (España)

En ocasiones aparece la figura de la mujer dominante y gobernadora de la casa, papel éste y en principio valorado socialmente, según los diversos refranes encontrados, de manera eso sí, ambivalente, como por otra parte suele ser característico de la cultura popular y el folklore oral.

“Casa donde la mujer manda, mal anda”(España)

“Al hijo travieso, casarlo: su mujer le hará manso” (España)

Las mujeres son finalmente culpables de todo mal y las responsables, en última instancia, hasta de los comportamientos o actitudes negativas de los mismos hombres. Forma tradicional de caracterizar indirectamente a estos últimos como bondadosos e incluso ingenuos, y cuando llegan a ser malos o a cometer actos reprobatorios socialmente, siempre es por la mala influencia de una mujer.

“Cuando el hombre algún bien quiere hacer, le quita la gana su mujer” (España)

“Mujeres y querellas, huye de ellas” (España)

“No hubiera malos hombres si no hubiera malas mujeres” (Colombia)
Se señala el poder de maldad de la mujer, sobre el género masculino, poder que puede ejercerse por la infinita bondad de éstos y la enorme maldad de aquéllas. Hasta el extremo de llegar a caracterizar de tontos y faltos de juicio a los hombres que reinciden en su trato con las mujeres, por ejemplo, con un segundo matrimonio.

“Humo, mujer brava y gotera, sacan al hombre a la pradera” (Nicaragua)
“El que ha tenido una mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza” (España)

“Las mujeres son la perdición de los hombres” (España)

“Agua de pozo y mujer desnuda, llevan al hombre a la sepultura” (España)

Pero como estamos viendo, no sólo se descalifica el habla y el pensamiento de las mujeres, las actitudes y conductas son por supuesto falsas, intrigantes, engañosas, persuasivas y traidoras. Las mujeres son mentirosas y malas por “naturaleza” y “costumbre”. Esto es, biológicamente tienen la semilla de la maldad en su constitución y así lo recoge y refleja la tradición cultural en todas sus expresiones.

“La mujer, el fuego y los mares son tres males” (España)

“Con mujeres, estarás cuando quieres y saldrás como pudieres” (España)

“Mujeres y amores, un placer cien dolores” (España)

“De la mujer no te dejes sorber” (España)

“Lo que la mujer no consigue hablando, lo consigue llorando” (España)

Por lo tanto, el consejo reiterado del refranero, dirigido específicamente a los hombres, es de precaución y prevención, de alejarse o escapar de estos seres tan tremendos y horribles. Al mismo tiempo se les insta indirectamente a ejercer la vigilancia y control sobre las mujeres.

“A quien tiene escopeta, guitarra, reloj o mujer, nunca le falta un traste que componer” (España)

“Quien tiene huerta, viña y mujer; nunca le falta qué hacer” (España)

“De la mujer que mucho llora, no te fíes gran cosa; y de la que no llora en su vida, menos todavía” (España)

“Tres cosas hay en la vida que no se pueden cuidar: una cocina sin puertas, la mujer y el platanar” (Colombia)
Estos últimos refranes giran en torno a la posibilidad de la infidelidad matrimonial de la mujer, que entra dentro de su maldad e imagen de desconfianza. Y es que la mujer entre sus muchos defectos y pecados, cuenta con la propensión al adulterio, que por otra parte en el hombre, dicho sea de paso, no es señalada ni censurada como algo malo, más bien ensalzada o en todo caso perdonada y no reprochada.

Por otra parte, las propias mujeres consideran que son malas y ellas reproducen dicha creencia, toda vez que desarrollan actitudes de desconfianza hacia sus congéneres femeninos y autodesvalorización sobre sí mismas, como veíamos también en el punto en torno al comportamiento lingüístico.

Más malas que el diablo
“Dijo la mujer al diablo: ¿te puedo ayudar en algo?” (España)

Una de las metáforas comparativas más duras para remarcar la maldad de las mujeres es la hecha en relación al diablo, la imagen arquetípica en nuestra cultura occidental de la maldad por excelencia.

“La mujer y el diablo, siempre tienen que hacer algo” (España)

“Tres hijas y una madre; cuatro diablos para el padre” (España)

“Donde hay mujeres, hay diablo también”(España)

Las mujeres son tan malas que se las identifica con el mismo demonio, y a veces son mucho más malvadas que éste, pues lo ganan -en tiempo, perversidad, malicia y ocurrencias- a la hora de diseñar y desarrollar sus diabólicos planes.

“Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el diablo en un mes” (España)

“Abriles y hembras, con el diablo se aconsejan” (España)

“Lo que el diablo no puede, la mujer lo hace fácilmente” (España)
Son sus alumnas aplicadas y sobresalientes, y hasta se da el caso de que pueden llegar a ser sus maestras.

“A ratos, la mujer da lección a los demonios nonatos” (España)

“Al perro nadar, y a la mujer bailar, el diablo se lo debió enseñar” (España)

“La mujer sabe un poco más que Satanás y Barrabás” (España)

Así satanás y las mujeres son similares, se trata de una comparación extrema e impactante que seguramente más allá de las bromas y las sonrisas que arranca, deja huellas en la memoria de la gente, que pronuncia dichas frases sin pensar el significado profundo de las mismas. Y es que lucifer parece encarnarse en el cuerpo y el alma femenino, como varias religiones y creencias desparramadas en la historia han afirmado, y el refranero popular confirma.

“Cuando Dios hizo al hombre, ya el diablo había hecho a la mujer”

De hecho es en el Renacimiento europeo cuando se inicia el culto y la exaltación del “bello sexo”, donde belleza moral y física se conjugan. Sin embargo, en algunos sectores, como en las sociedades campesinas, la asociación entre belleza y peligro, mujer y maldad se reproduce hasta bien entrado el siglo XX (Lipovetsky 1999).

Como animales
“La mujer es animal de pelo largo y pensamiento corto” (Nicaragua)
Otra de las comparaciones terribles es la realizada entre la mujer y los animales, generalmente asociándola a características negativas de éstos, como su incapacidad de raciocinio, su salvajismo, y subrayando el comportamiento inadecuado de aquéllas, similar o conectado al de la bestia: tontería, maldad y brutalidad. “Mujer irritada, pantera enojada” (España)

“La mujer alta y delgada y la yegua colorada”

“Mujer baja y mula baya, suéltala la jáquima y que se vaya” (Nicaragua)
“La mujer y la gallina, por andar se pierden aína” (España)

“De mujer compuesta en función y de mula gorda en feria, ten cautela” (España)

O también se aconseja, cómo escoger mujer, que es un proceso similar al de elegir un animal, muy especial, siempre difícil y una apuesta imprevisible.

“La mujer y el caballo por la casta” (España)

“El buey para que are y la mujer para que guarde” (España)

“El marrano y la mujer, más vale acertar que escoger” (España)

“Gallo, caballo y mujer, por la raza has de escoger”

Obsérvese que varios animales cuyo género gramatical es femenino, son utilizados en el lenguaje coloquial para caracterizar conductas o actitudes despectivas en hombres y mujeres en general. Hay un grupo de términos del mundo animal asociados a veces a las mujeres y casi siempre de forma negativa o burlona: pollitas (adolescentes), conejas (que tienen muchos hijos), cluecas (amorosas), pájaras (astutas), vacas (gordas), panteras (agresivas). Por otra parte, también hay varios nombres de animales cuyo género en femenino los convierte prácticamente en insulto y cuya aplicación es sexualmente indistinta: rata y gallina (miserable y cobarde) y tigresa (agresiva), cuando no peyorativas de la forma más explícita, pava (tonta), zorra (astuta y malvada), víbora (mala), perra (prostituta), sanguijuela (aprovechada), pasando por las claramente ridículas, cotorra (charlatana), comadreja (chafardera). Así los refranes son una forma más de expresar este discurso dominante en la sociedad.

“La mujer en mi país, es un mono natural, cuanta moda se presenta, eya la tiene que usal” (Puerto Rico)

Se remarca el consejo a los hombres de estar alerta de la agresividad de la mujer, igual a la de un animal, como el gato que inspira misterio pero y también desconfianza por su aparente seguridad e independencia, tema que más adelante trabajaremos.

“A ratos, la mujer araña como los gatos” (España)

“Gatos y mujeres, buenas uñas tienen” (España)

“Gatos y mujeres, siete vidas tienen” (España)

Es, como decíamos, la naturalización o biologización de la mujer, más próxima a la naturaleza, y en este caso, a la bestialidad y salvajismo, mientras el hombre aparece como más cercano a la cultura, lo que tan a menudo se inscribe y dice en el modelo cultural hegemónico de nuestra sociedad (Rosaldo 1980).

Pero además, dicha comparación resalta de alguna manera tanto la testarudez y rebeldía de ellas, como su necesidad de domesticación, igual que ocurre con los animales.

“A la mujer y a la cabra, soga larga” (Nicaragua)

“A la mujer y a la cabra, la soga, ni corta ni larga; ni tan corta que se rompa, ni tan larga que se pierdan la mujer y la cabra” (España)

Las mujeres no sólo han de encargarse de las tareas domésticas, según su rol de ama de casa, esposa y madre, y es éste un estereotipo predominante, y no sólo forman parte también o son las “reinas” del espacio doméstico por excelencia, como veremos más adelante. Pero no sólo su espacio es el doméstico en la casa y su trabajo las tareas domésticas o del hogar, sino que para estar y cumplirlas se hace preciso domesticarlas, a las mujeres, como a los animales. Y para hacerlas entrar en razón y en los patrones del orden dominante, para su domesticación efectiva, se legitima el castigo y el maltrato físico, exactamente igual que a la bestia.

“El burro flojo y la mala mujer, apaleados han de ser"” (España)

”Escuela quiere el bueno y mal caballo; y la mujer mala y buena palo” (España)

“A la mujer y a la mula, vara dura” (España)

“A la mujer y al can, el palo de una mano y de la otra el pan” (España)

Como se golpea a los animales para que obedezcan porque no comprenden ya que carecen de entendimiento, así también se pega a la mujer, como animal que es, y porque no comprende ni entiende como ellos. Eso sin mencionar la maldad de la mujer que acredita en sí misma el castigo y la violencia. Y por otro lado, el hecho de pertenecer a un hombre, esto es, el propietario que tiene derechos sobre sus propiedades, sean éstas objetos, animales o mujeres. El maltrato a las mujeres en general y a las esposas en particular, igual que a la bestia, queda justificado triplemente, por su maldad intrínseca como mujeres, por su tontería, incoherencia e irracionalidad animal, y en tercer lugar, por pertenecer o ser propiedad del hombre.

Se legitima toda vez que se incita a la acción, esto es, se excusan y aconsejan a la vez los golpes proporcionados a las mujeres. Lo cual significa que estos refranes tienen un doble mensaje, o por lo menos dos niveles de un mismo mensaje. En primer lugar aconsejan el maltrato, y en segundo, lo justifican totalmente. Es decir, se trata de un mensaje cerrado a modo de un circulo perfecto. Curioso es también destacar que cuando el hombre es comparado a un animal, suele ser para adjudicársele -al contrario que a la mujer- las características positivas de éste último.

Nótese que tal nivel de violencia contra las mujeres en el refranero resalta por sobre todos los demás, no hay otros grupos humanos tan desvalorizados, animalizados y brutalmente castigados verbalmente, por lo menos a nivel numérico y cuantitativo.

“El hombre que sea león y la mujer camaleón” (España)

En todo caso, si es necesario domesticarlas y necesitan ser castigadas, es que no siempre cumplieron o cumplen con su rol y estereotipo tradicional, su deber ser. Por otra parte significa que ellas no lo consideran, piensan y sienten como normal y natural, y que intentan o han intentado ejercer su derecho a su libertad. De ahí que para evitarlo es necesario animalizarlas y castigarlas.

“¿En qué se parecen la mula y la mujer? En que una buena paliza las hace obedecer” (España)

Un mal necesario y merecen crueldad infinita
“Con la mujer, ojo alerta, mientras no la vieres muerta” (España)

Al final y después de todo este menosprecio, burla e insulto hacia las mujeres, el refranero admite que las mujeres son malas pero necesarias e incluso convenientes para los hombres, para su uso interesado e instrumentalizado por supuesto.

“La mujer es un mal necesario” (España)

“Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar” (Puerto Rico)
“A quien su mujer le ayuda, camino va de fortuna” (España)


La mujer es por así decirlo “el alma de la casa”, es la que realiza las tareas domésticas, y acompaña y cuida al hombre cuando éste más lo necesita, por ejemplo en la vejez.

“La casa no es una casa si no hay una mujer” (Ecuador)

“El dinero y la mujer, en la vejez son menester” (España)

“En casa sin mujer, ¿qué gobierno ha de haber” (España)

“Calzones rotos no deshonra al que los lleva, sino a su hija, a su mujer o a su nuera” (España)

Así la mujer pasa a figurar en la lista de las cosas anheladas por éste, nuevamente la ambivalencia popular resurge en toda su extensión y profundidad. Se trata de algo útil o utilizable, esto es, un mal necesario, como magistralmente resume el refrán anteriormente citado.

“El hombre ha de tener tres cosas codiciadas: su mujer, su caballo y su espada” (España)

Sin embargo, hay dichos muy duros contra las mujeres, como hemos ido viendo en estas páginas, que además de justificar la subordinación femenina, llegan a extremos inhumanos y a una crueldad infinita: legitimación del maltrato, la violencia física, verbal o simbólica, e incluso la muerte.
“La mujer sólo es buena después de muerta” (España)

“Más valía llorarlas muertas que no en ajeno poder”

“A la que mandar más que el marido se empeña ¡leña!” (España)

“A la doncella honrada, la pierna quebrada y en casa” (España)

Algunas veces, dicha violencia tiene que ver con la utilización de las mujeres como objeto sexual por parte de los hombres, desde el albur malintencionado hasta el machismo más puro.

“Mala para el metate, pero buena para el petate”

“Dote de cara, culo y tetas, no me peta; dote de casa, viñas y olivares, ése sí me satisface” (España)

“A ese culantro le falta su regadita”

“Ganas tiene el aceite de chirriar ese tocino”

“Tanto cuero y yo sin zapatos”

“En mejores bocamangas he atorado mi pescuezo”

Si por un lado, el hombre aparece como ingenuo y es la mujer malvada quien lo tienta; por otro lado, la mujer debe plegarse al consentimiento y estar dispuesta a dar placer al hombre cuando éste lo requiera. Los hombres han de demostrar su carácter de machos siempre y en todo momento: violando, golpeando; y en la otra cara de la moneda: ser inocentes y temerosos del maligno poder femenino. La doble moral aparece claramente; mientras se condena la libre sexualidad femenina, como veremos en otro apartado, se da rienda suelta, aplaude y ensalza la masculina(3).

“La chancla que yo me tiro no la vuelvo a recoger”

“Amarra tus gallinas que mi gallo anda suelto” (Nicaragua)

“Aguacates y mujeres maduran a puros apretones”

“Machete estate en tu vaina, no vayas a vaina “La mujer como la escopeta cargada y en un rincón”

“La nuez y la mujer, a golpes se han de vencer” (España) ajena”

“No mueva tanto la cuna, porque me despierta al niño”

En ocasiones, la violencia física ejercida contra las mujeres se expresa con toda claridad y, por lo tanto, dramatismo. Las mujeres generalmente son cosificadas y como tal se las golpea; igual que a los animales se les pega o castiga para que aprendan, ya que como hemos visto carecen de raciocinio.

“La mujer es animal que gusta de castigo”(España)

De los refranes que la comparan con objetos sexuales, cosas o animales, hasta los que le desean la muerte por una traición, hay un sólo paso, como hemos visto anteriormente.

“A la hamaca como a la mujer sesguadito y sin afán” (Colombia)
“Huertas, molinos y mujeres, uso continuo requieren” (España)

“Mujeres y ortigas, a cuál más pican” (España)

“La media y la mujer por un punto se han de perder” (España)

“La cobija y la mujer suavecitas han de ser”

Quizás en la espontaneidad y superficialidad del habla cotidiana, la gente no se detiene a pensar en el significado profundo de sus palabras, pero son varios los refranes en donde, como hemos visto, la mujer sólo es buena y confiable después de muerta, estado del que no se siente al parecer y según los hombres, ni más ni menos dolor que la rotura de un simple objeto cotidiano. Son también como el insecto más insignificante, despreciable y asquerosos.

“Mujer muerta y olla quebrada se sienten poco o nada” (España)

“La mujer es el piojo del hombre” (República Dominicana)

Las mujeres son denigradas como personas, no son seres humanos, son animales o cosas, cuando no el mismo satanás. No hay mujeres buenas, ni mujeres que no tengan algún pero.

“La mujer si es hermosa te la pegará; si es fea, ten cansará; si pobre te arruinará, y si rica, te gobernará” (España)

La literatura oral tradicional vertida en el refranero da cuenta de la concepción negativa de las mujeres que domina en la cultura popular en general (Fernandez Poncela 2000,2001). Y el mensaje solapado es que si las mujeres son tontas y malas, ellas son responsables de su propia discriminación, o lo que es lo mismo, aunque no es igual, se la merecen. Por supuesto que las mujeres no son el único grupo social con el cual se ensaña el refranero, pero quizás sí son su preferido; los indios, negros, judíos, ricos, pobres, locos y tontos -siempre “los otros”-, también son objeto de broma y escarnio.

Y es que en el lenguaje se puede decir que “las diferencias de estilo operan en detrimento de los miembros de grupos ya estigmatizados en nuestra sociedad y a favor de quienes tienen el poder para imponer sus interpretaciones” (Tannen 1996:20).

En general, el conjunto de mensajes posee características con valoraciones negativas, siendo éstas las que más abundan. Al respecto un folklorista en los años 30 del siglo XX, ya se había percatado y se preguntaba sobre el por qué del maltrato hacia las mujeres, por parte del refranero: “El abundantísimo refrán referente a la mujer es poseedor de una agudeza y un agror verdaderamente sorprendente.” (Amades 1936:7)(4).

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NOTAS

(1) Este texto contiene parte del material vertido en el libro Charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos. Barcelona:Anthropos.

(2) Investigadora y docente de la UAM/Xochimilco.

(3) .Hay refranes que se reiteran, aparecen en varios países o en el mismo con diferentes versiones, con objeto, como indicábamos de objetivarse y hacerse más verdadero. Uno de ellos es el que sigue, en torno a la temática que aquí estamos abordando: “Tira más un pelo de concha que una junta de bueyes” (Argentina); “Más matan tetas que guerras” (España); “Jala más un pelo de mujer que un par de bueyes” (Nicaragua); “Jalan más dos chichis que una junta de bueyes” (México); “Tetas de mujer tienen mucho poder” (España); “Tiran más dos tetas que un par de carretas” (España).

(4) .Traducción de la autora.

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BIBLIOGRAFÍA
Amades, Joan
1936 Refranyer de les dones. Barcelona:s.e.

Buxó, Mª Jesús
1988Antropología de la mujer. Cognición,lengua e ideología cultural. Barcelona:Anthropos.

Fernández Poncela, Anna M.

2000 Protagonismo femenino en cuentos y leyendas de México y centroamérica. Madrid:Narcea.

2001 “Pero vas a estar muy triste y así te vas a quedar” Construcciones de género en la canción popular mexicana. México:INAH.

2002 Charlatanas, mentirosas, malvadas y peligrosas. Proveedores, maltratadores, machos y cornudos. Barcelona:Anthropos. (en prensa)
Gramsci, Antonio
1984Antología. México:Siglo XXI.

Juliano, Dolores
1992El juego de las astucias. Mujer y construcción de modelos sociales alternativos. Madrid:Horas y horas.

Lipovetsky, Gilles
1999 La tercera mujer. Barcelona:Anagrama.

Rosaldo, Michelle
1980 “Mujer, cultura y sociedad: una visión teórica” en Harris, Olivia; Young, Kate (Comps.) Antropología y feminismo. Barcelona:Anagrama.

Tannen, Deborah 1996 Género y discurso. Buenos Aires:Piados