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Viandantes en la toponimia de los caminos (II)

RIESCO CHUECA, Pascual

Publicado en el año 2014 en la Revista de Folklore número 2014.

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Mercancías y oficios en el camino

No era fácil distinguir entre la arriería y el comercio ambulante al por menor. En una disposición del ministro Bravo Murillo, de 1852 (bopor 137, 13/11/1852), se establecen tarifas de contribución para dos categorías separadas. Por un lado, «porteadores y arrieros que con carruaje, caballerías o bueyes, trafican y recorren los pueblos comprando y vendiendo toda clase de granos, legumbres, semillas, vino u otros líquidos, maderas, carbón u otros efectos semejantes». Por otro lado, «mercaderes y tragineros que recorren pueblos, ferias y mercados para vender al por menor en ambulancia, sea cual sea la época del año que dure su industria». Generalmente se consideraba arriero al traficante al por mayor, pero las fronteras entre arriero y trajinero no eran nítidas. Un recorrido por los géneros cuyo transporte se distinguía a la hora de fijar contribución muestra la enorme diversidad del tráfico de mercancías al menudeo: a) «bacalao, azúcar, cacao u otro cualquier género, ultramarino, drogas u especias finas»; b) «hierro o acero, ya sea en planchas, lingotes, barras, aros o flejes»; c) lino, cáñamo o estopa; d) «cueros al pelo o curtidos»; e) «tejidos de lanería, lencería, sedería y algodón»; f) «paño basto, mantas llamadas de Palencia, pañuelos, cintas, fajas, bayetas, medias, gorros o ropa hecha ordinaria»; g) «galones, cordones, ligas o cenojiles, alfileres, agujas, ovillos u otras menudencias análogas»; h) mercancía de «los que se titulan comisionistas y llevan muestrarios para la venta de pedrería fina, joyas y relojes de oro o plata»; i) comisionistas de «muestras de tejidos, quincalla o cualquiera otra manufactura»; j) plateros; k) quincalleros; l) «vendedores de pomadas y demás objetos de perfumería»; m) «sombreros, gorros, botines o zapatos»; n) «jerga, cordeles, mantas y otros efectos de cáñamo»; o) «loza, porcelana o cristal»; p) «ferretería o cuchillería»; q) «oficios de hojalatero, latonero, velonero o calderero»; r) «guarnicioneros, guitarreros u otros semejantes»; s) estampas con marco o sin él; t) chocolate; u) «juguetes o baratijas del Reino». A esta diversidad puesta en el camino se suman los que viajan para ofrecer su oficio, o los que acuden a molinos, industrias, notarios, chancillerías procurando un producto o un servicio.

El registro de «los que venían» en un pueblo de Soria (La Ventosa de Fuentepinilla) no es menos prolijo: aceiteros, pimentoneros, cedaceros, capadores, afiladores, caldereros, comediantes, charlatanes, albarderos, sogueros, componedores, quincalleros, rastrilladores y trilleros, tenderos, fresqueros, esquiladores, carboneros, peceros, cochineros y guarreros, guarnicioneros, vendedores de telas (Vallejo de Miguel, 216)[19]. Era incesante el ajetreo de los viandantes. En Villamayor de Armuña (SA), la lista de ambulantes es amplia: mieleros, aceiteros, aceituneros o queseros (provenientes de la sierra de Gata y la Alcarria), vendedores de garbanzos tostados, vinateros con su pellejos, pescaderos, botijeros extremeños o de Tamames, hojalateros que estañaban loza o latón, afiladores, chatarreros, pieleros que vendían piel curtida, pellejeros que compraban piel de conejo, cabra o vaca para las tenerías de Salamanca, vareadores de lana de colchones, niqueladores de catres, cesteros, tratantes… (Rodríguez Domínguez, 67). Es sugerente esta descripción de Valmadrigal (LE), «buhoneros de toda laya —colchoneros, cacharreros, fruteros, pescaderos, chatarreros, estañadores, copleros, colcheras, quincalleros, retratistas, pellejeros, afiladores y trilleros— recorrían estas tierras ofreciendo su mercadería o sus servicios. Los trilleros procedían […] de Cantalejo. No solo vendían trillos transportados en carros y fabricados por ellos mismos, también los reparaban sustituyendo las piedrecillas de pedernal gastadas o rotas por otras nuevas bien pulimentadas. Los retratistas eran […] fotógrafos que apoyaban la cámara sobre un trípode. Procedentes de Jiménez de Jamuz, los cacharreros vendían cazuelas, pocillos (tacitas de cerámica), cántaros, menaje de cocina en general. Las colcheras, que venían de Galicia, traían en un hatillo apoyado sobre la cabeza colchas, sábanas y puntillas. También había vendedores de bisutería que transportaban su mercancía en unos maletines. Allá por los años treinta del siglo xx, una ciega, vecina de Mansilla de las Mulas que, además de cantar romances populares, los vendía en cuadernillos, iba y venía por los pueblos. [Había] un pescadero cojo que venía en carro desde el Burgo Ranero. [L]os pellejeros […] compraban pieles de conejo, cordero y oveja [;] muchos de ellos procedían de Villalón (VA). Los afiladores venían de Orense. Los estañadores, que también recibían el nombre de componedores, reparaban los cacharros de cocina con lañas (grapas de metal) y aplicando una masilla sobre las fisuras o rajas»[20].

Esta diversidad de oficios lleva asociada una diversidad de procedencias. El mundo rural tradicional daba lugar a especializaciones de los pueblos. Una misma comarca contenía localidades que destacaban en algún oficio; con ello se creaban economías complementarias que favorecían el comercio. Así lo registran coplillas geográficas como la que pasa revista a algunos pueblos de Tierra de Toro: «En Bustillo labradores, / en Vezdemarbán manteros, / en Pinilla pellejeros / y en Villalonso triperos» (Cortés Vázquez, 44).

En todo caso, innumerables alusiones al ajetreo profesional itinerante salpican la toponimia. El ciclo agrario impulsa viajes: segadores y jornaleros se desplazan ofreciendo su fuerza manual. A sus desplazamientos aluden topónimos como fuente de los Segadores (Molledo, Cantabria) o nava Segadores (Peñausende, ZA). La referencia a los criados de labranza o yugueros se perpetúa en c.º de los Yugueros (La Pedraja de Portillo, VA). Una vereda de los Labradores (Villalba de los Barros, BA: Suárez Zarallo, II: 153) puede aludir, no a labradores propietarios, sino a gañanes que aran las tierras, en una acepción más antigua del término; análogamente en fuente de los Labradores (Coria, CC: Casillas Antúnez, 629). Una cañada de los Pelantrines (Fuentes de Andalucía, SE), alude al tránsito de los pequeños propietarios campesinos. El mantenimiento y guarda de montes era en Salamanca tarea del montaraz: un c.º de los Montaraces (Serradilla del Arroyo, SA). Al movimiento hacia las huertas aluden repetidos c.os de Hortelanos (El Pino de Tormes, SA; Guadalén, JA; Las Mesas, CU), varios c.os de Fruteros (Fuente-Carreteros, CO, a Écija, SE; Osuna, SE), trocha de los Fruteros (Gilena, SE), sendero de los Cebolleros (Toro, ZA), rodera de Cebolleros (Gema y Moraleja del Vino, ZA), c.o de los Ajeros (Fuentes de Nava, P). La abundante producción de naranjas en los pueblos de la falda sureña de la sierra de Gata viaja hacia el interior por una vereda de Naranjeros (Santibáñez el Alto, CC: Casillas Antúnez, 629). En efecto, los de Acebo son naranjeros; y se canta al respecto, motejándolos de no tener otra cosa que comer: «Donde no hay naranjitas, / ¿qué comerán?: / ¡yerbagüena y poleus / y rancataplán!»; «en Acebo las naranjas, / en Perales los melones…» (Rodríguez Moñino, 605). Otro c.o de los Naranjeros en Santaella (CO). Puede aludir a la ocupación de recoger cardillos para comer, propia de las clases rurales más humildes, un sendero de los Cardilleros (Cantalapiedra, SA).

La industria de la lana y la producción de paños ha sido un eje capital de la economía castellana. Los paños elaborados en Tierra de Campos se comercializaban en las ferias de la región. Ello ha dejado su huella: c.o de los Lienceros (Frómista, P, junto al c.o de los Mulos), senda de los Laneros (Cuenca de Campos, P), senda de los Pañeros (Torquemada y Paredes de Nava, P), los Pañeros (Villalón de Campos y Villalumbroso, P), c.o Hondo de Magaz o senda de los Pañeros (Palencia, P). De Fuente el Olmo de Íscar (SG) sale hacia el sureste un c.o de los Pañeros, que se une en Navas de Oro con el c.o de las Carretas. El topónimo reaparece en Obejo y Cerro Muriano (CO): c.o de los Pañeros; en el Madoz se menciona un c.o de la Lana en Carmona (SE). En las sierras de Cuenca, un barranco y collado de los Laneros (Zafrilla, CU). Una senda de los Laneros o de los Pañeros transitaba desde Ezcaray (Rioja), sede de una Real Fábrica, hacia Madrid. En Extremadura, la comarca de la Serena destacó por su cabaña ovina, productora de lana: c.o de los Laneros (Monterrubio y Benquerencia, BA: Castaño Fernández, 39, 268)[21]. Se repite el topónimo c.o de los Cardadores (Peñalba de Ávila y Villanueva de Gómez, AV)[22]; carril de los Cardadores (Gálvez, TO); cañadilla de los Cardadores (Mira, CU).

Dada la ausencia de otro sistema calefactor en las ciudades, el transporte de leña y carbón constituía una granjería destacada. Una charrada salmantina pone de relieve que los de la capital, los señoritos o misinguines, pese a ser blancos en el imaginario rural (no se tuestan al sol trabajando en el campo; no llevan la ropa parda de los labriegos; beben leche, lo que les acarrea el apodo cagaleches) tienen su fundamento oculto en la labor de los carboneros que sostienen la habitabilidad de las casas urbanas, el blanco de las clases acomodadas gravita sobre el negro de los que madrugan y pasan frío acarreando leña: «Salamanca la blanca, / ¿quién te mantiene?: / cuatro carboneritos / que van y vienen»[23]. Son incontables los topónimos referentes a ello. En el partido de La Bañeza (LE), mucho carbón vegetal era traído de las sierras del Teleno, abundantes en brezos y matorral de encina: «Camino que llaman de los carboneros, que va para Lagunas hasta el arca de Santiagomillas» (1692 spc 339); c.o de Carboneros (Miñambres, Redelga de la Valduerna, La Bañeza), localmente c.o Carbonero. El c.o de Carboneros, en un tramo anterior, de los Colineros, viene de Valtabuyo hacia Ribas de la Valduerna. Otro c.o de los Carboneros (Perilla de Castro, ZA) iba a la dehesa de la Encomienda, arbolada. La senda Carbonera (Villalpando, ZA) parte del monte llamado El Raso hacia Castilla. En Pilas (SE), el c.o o cordel de los Carboneros viene de los pinares al N de Doñana hacia Sevilla. A Chiclana (CA) venía otro camino homónimo[24]. Compárese c.o de los Piconeros (Alcolea hacia Obejo, CO; Villahermosa, AB).

Los arrieros de menor capacidad, que a menudo trabajaban con una bestia sola, han recibido nombres diversos. En Salamanca, eran carguilleros; con un burro podían acarrear pequeñas cargas de leña para los hornos de la ciudad; ocasionalmente, también frutas, cebollas, vinagre o vino. Perdura como topónimo Carguilleros (Doñinos de Salamanca). Un valor similar pervive en el topónimo c.o de los Cargueros (Herencia, CR; Urrea de Jalón, Z; de Amusco a Cordovilla la Real, a su paso por Valdespina, P). En una canción de arrieros recogida en Becedillas (AV), se explica así el oficio: «En San Miguel los cargueros, / los de las cargas de leña: / las llevan a Peñaranda, las gastan en Mancera» (Espina Barrio y Tomé Martín, 119).

En la sierra de Guadarrama, los que recogían y transportaban leña eran conocidos por gabarreros. El c.o de los Gabarreros (sierra de Malagón, SG; ¿denominación reciente, promocional?). Análogo valor pueden tener los topónimos c.o de los Leñeros (Móstoles, M; Ventosa de la Cuesta hacia Matapozuelos, VA), cuesta de los Leñeros (Beas de Guadix, GR); c.o de Leñadores (Cabeza del Buey, BA: Castaño Fernández, 269); carril de los Leñadores (Corte de Peleas, BA: Suárez Zarallo, II: 139). De la industria de obtención de productos resinosos guarda memoria un c.o de los Pegueros (Bernardos, SG), que apunta hacia un extenso pinar[25]. Añádase un c.o de los Piñoneros (Torrelobatón, VA).

Las cargas de leña menuda (hornija) para alimentar las tahonas se solían llevar en la provincia de Salamanca a lomo de asno, formando dos haces grandes o mellones; era frecuente usar la leña de matorral de roble (barda). Un topónimo menor en Cañedino (Topas, SA), la calzada Mellonera (1752), alude al tránsito de caballerías con mellones de leña hacia los hornos de Salamanca; cf. también Melloneros (Carrascal de Barregas, SA). El benemérito maestro de Topas (SA) Demetrio Martín (abuelo del novelista Luis Martín Santos) dice de sus convecinos, explicándose la ausencia de mendigos: «Tienen leñas sin costarle un céntimo en los montes de las alquerías próximas, donde les permiten recoger troncos secos, y además, en tiempo muerto, cuando no hay dónde ganarlo, todos tienen una caballería, y por muy poco compran un mellón de bardas, que venden en Fuentesaúco y sacan para el pan» (El Salmantino, 02/12/1913, pág. 1). El c.o de las Panaderas (Fuentesaúco, ZA) viene de Salamanca y probablemente perpetúa el recuerdo de dicho tráfico. En Tierra de Campos, el c.o de las Panaderas (Valoria del Alcor, P: va hacia Ampudia); la senda de las Panaderas (Cotanes del Monte, ZA) iba a Pozuelo de la Orden; c.o de la Panadera (Villaverde de Medina, VA); c.o de los Panaderos (Mucientes y Villanubla, VA).

El transporte de vino desde comarcas productoras hasta distintos pueblos de la meseta ocasionaba un permanente trajín, que se servía de una prolija red de caminos, muchos de los cuales daban acceso a lugares hoy insignificantes. Por ello la copiosa toponimia resultante es a menudo reveladora de rutas antiguas, en gran parte borradas. En Zamora, varios c.o de los Taberneros (San Marcial, El Maderal) reflejan la traída de vino desde la Guareña y Tierra del Vino hacia otras comarcas no vinateras, como Sayago. De Fermoselle, importante productor vinatero, venía otro c.o de los Taberneros, atravesando el término de Sobradillo de los Palomares, hacia Zamora. El topónimo se repite en Salce, pueblo sayagués. Una insignificante trocha, atajando alcornocales y robledos, se encaminaba desde Zamayón hacia Mayalde (rodera de Taberneros), en dirección a la Tierra del Vino zamorana. En paralelo marchaba hacia la misma comarca un c.o de Vinateros (Topas, SA). También en Salamanca, rodera Tabernera (Dios le Guarde) y sendero de los Taberneros (Palacios Rubios). La Ribera de Duero, gran productora de clarete, era el centro de un abundante tráfico de vino, que se llevaba a lomo de bestia en odres o pellejos de piel de cabra. Los caminos salían hacia las tierras altas: Soria, montaña de Burgos, parameras de Segovia y Ávila (Valdivielso Arce, 2000). El c.o de los Vinateros, en Córdoba, alude a los que de Montilla traían vino a Montalbán y Santaella. En Palencia, c.o de los Taberneros entre Quintanilla de la Cueza a Villanueva del Rebollar. Una colada en la salida del páramo recibe el nombre de boquilla de los Taberneros (Villafuerte, VA); senda del Tabernero (Ciguñuela, VA). Añádanse c.o de los Taberneros (Taroda, SO); el c.o de los Vinateros (Bocigas, VA), dirigido hacia Medina del Campo y Valladolid; y uno homónimo, que atraviesa Coca y Navas de Oro dirigido hacia Segovia; por Íscar se llama c.o de los Taberneros; en Aguilafuente, la Carratabernera. También hacia Medina del Campo, cruzando la comarca abulense de la Moraña, viene una colada o c.o de Vinateros; calzada de Ávila o de los Vinateros, entre tierra de Arévalo y Ávila. El topónimo se repite: c.o de [los] Vinateros (S. Pedro de las Dueñas, LE; Ataquines, P; Fresnedillas de la Oliva y Moratalaz, M); c.o [sendero] de los Vinateros (Fresno el Viejo y Carpio, VA); c.o del Vino (Las Cabezas de San Juan, SE).

En León, el c.o de Taberneros discurre entre Mozóndiga y Ardoncino: ambos pueblos eran productores de vino, y el topónimo alude a los trajinantes del páramo que llevaban vino a la capital. Análogamente, c.o de Vinateros (Azares del Páramo). También recibe el nombre de c.o de Taberneros o de la Vizana, una vía que de Alija de los Melones, pasando el río Esla, apunta a San Adrián del Valle. Ya menciona esta ruta el padre Isla en 1758 en su Zotes: «A quien llegaron estas noticias por haberlas oído casualmente en la puente Vizana a un criado del maragato Andrés Crespo, al tiempo que cargaba la recua» (vol. II: 77). En la Serena (BA), un c.o de los Taberneros (Monterrubio, Zalamea: Castaño Fernández, 268).

Es chascarrillo habitual atribuir a los vinateros que transportaban el vino el detenerse en las fuentes del camino para remojar la carga. Con ello compensaban las pérdidas en los odres, o simplemente aumentaban el negocio. Queda testimonio en topónimos como fuente Tabernera (Yecla de Yeltes, SA); fuonte de ls Taberneiros (Samartino d’Angueira, en Miranda de Douro, PT), fuente de los Taberneros (Cabezas del Villar y Guisando, AV); manantial de Taberneros (Torrelaguna, M).

Por otra parte, el recorrido de quienes iban a hacer las vendimias pervive en topónimos como Carreviñadores (Santas Martas, LE). C.º de las Uveras (Castrillo de Villavega, P) es ambiguo, porque en Tierra de Campos los uveros eran vendedores ambulantes de fruta, en particular uvas. El mismo término se registra en la sierra de Salamanca, donde eran renombrados los uveros de S. Miguel de Valero, «que cargaban sus mulas con dos grandes banastas de uvas para venderlas por diversos pueblos del Campo Charro, bien a cambio de dinero, de tostones, o de grano» (Blanco García, 96).

Un comercio paralelo al del vino es el de su subproducto, el vinagre. Una célebre canción salmantina evoca la ardua vida de un asno que llevaba vinagre desde Villarino, en la Ribera, hacia los pueblos del interior: «Ya se murió el burro / que acarreaba la vinagre… // ¿No te acuerdas, burro, / camino de Pereña, / tú tirabas coces / y yo te daba leña?». El topónimo Carrevinagreros, junto al c.o de los Carros (Santillana de Campos, P), o la senda del Vinagre (de Villanubla a Fuensaldaña, VA) evocan un comercio similar. El antiguo c.o del Aguardiente (Carmona, SE; ya citado en el Madoz) venía de la sierra; cf. un paso del Aguardentero (Mogón, JA). Por otra parte, eran afamadas las guindas de Toro y Tierra del Vino, de las que también se hacía aguardiente. Era comercio ambulante, que llegaba a la provincia de Salamanca: c.o de los Guinderos (Sanzoles, ZA). De Villamor de los Escuderos traía aguardiente de guindas una mujer hacia la Armuña salmantina, y tenía que regresar ya de anochecida por grandes soledades boscosas hasta su pueblo. Era mujer recia, grande y fuerte, con maneras hombrunas. Le preguntaban: «¿Y no le da miedo volverse sola por esos montes?»; ella replicaba: «No, porque si me sale un lobo, le pongo el burro; y si me sale un hombre, me pongo yo».

La leche era demandada por las principales ciudades como producto para niños, enfermos y mayores, generalmente asociado a la vida más regalada de los capitalinos. Desde Parada de Arriba, en Salamanca, vulgarmente Parada de los Lecheros, y desde pueblos y dehesas próximas, llegaban a la capital rutas como el c.o de los Lecheros (Galindo y Perahuy); otro c.o de los Lecheros iba de La Calzada a Béjar; el transporte se hacía con mulos; de Portugal llegaba a Alcañices el c.o de las Lecheras. En Monachil (GR), el c.o de los Lecheros ascendía a cortijadas locales para recoger la leche de cabras que pastaban en las cumbres de Sierra Nevada. El topónimo se repite en otros lugares (v. g. Monterrubio, SG). Tal vez alude al transporte del queso un topónimo la senda del Queso (Peñafiel, VA: Sanz Alonso, 337) o alto del Queso (Gimialcón, AV). En el transporte de la leche, no era infrecuente refrescar los odres llenos de leche por inmersión en fuentes. De ahí topónimos como fuente de los Pellejos (Calzada de Valdunciel, SA) y tal vez fuente del Fuelle (Manzanal de Arriba, ZA)[26]. Un topónimo como fuente de la Leche (S. Martín del Pimpollar, AV) tanto puede aludir a ello como implicar maliciosamente la práctica de los lecheros, real o infundada, de aguar su producto en las fuentes. En Salamanca se atribuía a los lecheros que venían de Parada de Arriba a la capital el detenerse en la fuente de Tejares para rebajar la leche. Ante las dudas por la calidad del producto, respondían: «Pregunta a la fuente de Tejares» (Blanco García, 73). Por otra parte, el transporte de agua ha originado topónimos como senda del Aguador, que del manantial de Cañicorrales llega al casco de Villagarcía de Campos (VA).

El aceite, obtenido en olivares serranos o de valles resguardados, era transportado hacia las tierras altas de Castilla, en un trajín incesante. La toponimia lo registra: en León, el c.o de los Aceiteros (Villacete, Paradilla de la Sobarriba) se prolonga como c.o de las Merinas hacia Boñar: viene del sur. Es topónimo común: c.o de los Aceiteros (Itero del Castillo y Castrillo Matajudíos, BU; Sigüenza, GU; Tomelloso, CR, y Villaviciosa, CO), senda de los Aceiteros (Belbimbre, BU), cuesta de los Aceiteros (S. Juan del Monte, BU), c.o Aceitero (Morón, SE). Un producto emparentado aparece en el c.o de los Aceituneros (Torrecilla de la Orden, VA).

El camino que unía Béjar y Ávila, por el que viajaba la abundante chacina producida en el área de Candelario, se llama en el valle del Corneja vereda de los Choriceros; ya la menciona Madoz: «Por el centro del referido valle [del Corneja] pasa una calzada llamada de los Choriceros, que trae su origen en Béjar».

Son numerosos los caminos que eran recorridos por molineros y por sus clientes; suelen unir un pueblo con los molinos o aceñas más cercanos. Abundantes ejemplos aluden a los desplazamientos del propio molinero. En Aldeaseca de Armuña (SA), el c.o del Aceñero va al río Tormes. Un c.o de los Molineros se dirigía en Palencia hacia el río Valdavia, desde Villorquite de Herrera y Sta. Cruz del Monte. En Valladolid, el c.o Molinero iba de Rubí de Bracamonte hacia el Zapardiel. El c.o de los Molineros pasa por Roa, flanqueando el Duero; recibe el mismo nombre el que viene del NW, de Pedrosa a La Cueva de Roa[27]. Transferida la adjetivación a la propia vía, se producen topónimos como senda Molinera (Vega de Ruiponce y Sta. Eulalia del Arroyo, VA).

Paralelamente, existen abundantes referencias a los usuarios, que, cargados de grano, iban a moler. La toponimia de la molienda tiene variación comarcal. En el occidente castellano aparece la curiosa forma molendor (‘el que va hacer la molienda’), bien atestiguada en la toponimia: c.o de [los] Molendores (Olivares de Duero, VA: es continuación de un camino que viene de Villafuerte en dirección a Olivares, mtn50; otro en Manganeses y Pajares de la Lampreana, ZA). Los Molendores (S. Román de los Infantes, ZA), encaminado al Duero. El sendero de los Molendores venía de Valdefinjas a un molino de Toro. Más hacia el interior, en Sobradillo de Palomares, y Pereruela, c.o de los Molendores (mtn50), adaptado en el mtn25 como camino de Molenderos o c.o de la Aceña. El c.o de los Moledores (Pollos, VA) va a la casa de las Molineras en el Duero (mtn50); en el mtn25 figura como Molendores. Un camino viejo iba flanqueando el río Zapardiel, con nombres variados: c.o de los Molineros (Foncastín); aguas arriba, hasta Torrecilla del Valle, c.o de los Molendores.

En otros puntos de la meseta prevalecen formas más habituales: los Moledores (Lantadilla, P); c.o de los Molenderos (Caspueñas, GU); c.o de los Molederos (Itero del Castillo, BU), bajando al río Pisuerga; c.o Moledor (Horcajo Medianero, SA, yendo hacia el Tormes); c.o de [los] Moledores (Villalba de la Loma, VA; Peñarandilla y Coca de Alba, SA); cañada de las Molenderas (La Seca y Rodilana, VA); sesmo y vereda de los Moledores (Aceuchal y Villalba, BA; apunta hacia molinos en el río Guadajira, Suárez Zarallo, II: 147, 155). La referencia a la actividad en sí da lugar a topónimos como c.o de la Molienda (Zalamea de la Serena: mtn50 y Castaño Fernández, 234).

Otras profesiones ligadas a la energía hidráulica dan lugar a topónimos como c.o de los Bataneros, desde Calzada de los Molinos (P) hacia el sur, buscando el río Cueza. El c.o de Pellejeros (Valsaín, SG), próximo al Eresma, parece apuntar a un lugar de aprovechamiento hídrico para las tenerías, que solían por su insalubridad estar alejadas del casco de las ciudades; análogamente en la calle Pellejeros de Madrid capital, antes c.o de Pellejeros. La vereda de Pellejeros (Pinto, M) apunta al arroyo Culebro. Compárese un arroyo de los Tintoreros (Navalvillar de Pela, BA).

El medio hídrico también atraía a las lavanderas. En la toponimia aparecen c.o de las Lavanderas (Cimanes de la Vega, LE), acercándose a un ramal del Esla desde Matilla de Arzón); c.o de Lavanderas (El Pino de Tormes, SA), o vado de Lavanderas, sobre el río Adaja (Matapozuelos, VA). Madoz menciona el vado de las Lavanderas en la confluencia de los ríos Alcollarín y Ruecas (BA).

La producción de sal ha dado lugar a diversos topónimos camineros: senda Salinera o c.o Salinero en Barajas de Melo (CU), cuyo origen está en la salina de Belinchón. Por la margen norteña del río Cega, atravesando el término de Cuéllar (SG), pasa otro c.o Salinero, que convergía con un c.o de los Gallegos al S de Escarabajosa. En Boceguillas (SG) un camino homónimo viene a coincidir con la cañada real soriana occidental. Parecen aludir a la entrada de sal procedente de las salinas de La Olmeda, Ribas e Imón (GU), en coincidencia parcial con el que unía Ayllón y Atienza, citado por Madoz en su artículo sobre Atienza. Un c.o de los Salineros se cita en el Edad Media en Santa María de Bujedo (BU) (Ruiz de Loizaga, 77, 175); en esta provincia el origen más probable está en las salinas de Poza de la Sal, la Bureba (BU) y Añana (Álava) (Menéndez Pérez, 126, 133).

El trabajo del barro ponía en los caminos pucheros y cántaros para su venta. El transporte desde los alfares era oficio delicado. «En Tamames, los puchereros / que van por tierra del Barco, / con las cargas de pucheros, / aquí tropiezo, aquí caigo; / gente de poco caudal / que si se les cae un burro / se quedan sin capital» (Bejarano Sánchez, 1953). Tal vez alude al tránsito de los alfareros el topónimo puente de los Olleros, sobre el río Valmuza, en Villarmayor (SA), vereda de los Olleros (El Barco de Ávila), c.o de los Olleros (Peral de Arlanza, BU), alto de los Olleros (Angón, GU), callejón de los Cacharreros (Navalagamella, M), c.o de Botijeros (valle de Cerrato, P)[28]. La toponimia rubrica este trajín: un c.o de Cantareros recorría la Valduerna, en León, con origen en Tabuyo del Monte y Castrillo, en dirección a La Bañeza; pasa, entre otros, por Villalís, Posada, Villamontán. Ya consta en 1755 como camino Cantarero en Rivas de la Valduerna (spc 449). Sorprende este recorrido, dado que el núcleo alfarero más conocido en el entorno es el de Jiménez de Jamuz, al sur de este camino, ya célebre en tiempos del cme (Casado Lobato, 113); también era muy activa Santa Elena de Jamuz, con hornos de tejas y ladrillos, como indica el Madoz. Queda pendiente aclarar si el topónimo alude al transporte de vino en cántaras, modalidad bien conocida en el contexto leonés; por ejemplo, en Brimeda, una ordenanza del s. xvii da disposiciones referidas al acarreo de vino, sobre cada «cántara que trajere [el tabernero] del Bierzo y del Páramo» (1661 spc 376). Otros centros alfareros tradicionales irradian una toponimia similar: Cantareros (entre Ribas de Campos y Amusco, P); desde los renombrados alfares de Alba de Tormes, el c.o de los Puchereros, entre Palomares y Machacón (SA) y en dirección al sur, en Gallegos de Solmirón; c.o de los Cacharreros (Horcajo de la Torre, AV); otro c.o de los Puchereros en Olías del Rey (TO). En Extremadura, c.o de los Cantareros (Casatejada, CC); vereda o c.o de los Cantareros (Santa Marta, BA: viene del afamado núcleo productor de Salvatierra de los Barros, Suárez Zarallo, II: 150; también se llama así al ramal que va de Salvaleón y Salvatierra a Higuera de Vargas); carril de los Tinajeros (Navalvillar de Pela, BA), y c.o de los Tinajeros (Villaconejos, M). En la Mancha, senda de los Cantareros (Campo de Criptana, CR) y c.o de los Cantareros (Guadalmez y Socuéllamos, CR). C.º de Puerto Cantarero (Coripe, SE).

En referencia al comercio de barro blanco para enjabelgar paredes, un c.o de los Tierrablanqueros, entre Villafranca de los Barros y Alange (Suárez Zarallo, II: 130)[29]. Con expresión folktoponímica, un camino que va hacia una cantera se llama en Autilla del Pino (P) c.o de Sacabarros. El uso de almagre o mazarrón para señalar las ovejas da lugar a un topónimo como c.o de los Almagreros (Caballar, SG: Díez Herrero y Martín Duque, 403).

Oficios y tratos diversos han dejado alguna huella toponímica: carril de los Sastres (sale de La Fuente de S. Esteban hacia Muñoz, SA), sendero de los Sastres (Bercero, VA; Villanueva del Rebollar, P), senda de los Sastres (Portelárbol, SO); c.o de los Zapateros (Pedroso de la Abadesa, VA), cuesta del Mercero (Villamayor de Santiago, CU); c.o de los Castañeros (Marugán, SG), c.o de los Cesteros (Aldeacentenera, CC), c.o de Garbanceros (Villaveza de Valverde, ZA), Senda (c.o) del Cirujano (El Oso y Gotarrendura, AV), cuesta Caldereros (Fresnillo de las Dueñas, BU), c.o del Calderero (Moreruela de los Infanzones, ZA), c.o del Romanero (Rueda, VA: apunta hacia Carrión), los Quinquilleros (Villanueva del Rebollar, P), c.o de los Mineros (Felechas, LE). En posible referencia a la caza, c.o de los Conejeros (Torrelaguna, M), un c.o de los Gangueros (Calzada del Coto, LE: Hernández Alonso, 193) es interpretado por el autor como el que seguían los cazadores de gangas, ave esteparia cotizada por su carne[30]. El camino seguido por artesanos del cuero en el entorno de Allariz (OR) es o carreiro dos Chanqueiros (Bas López, 44): chanqueiro, ‘hombre que hace chancas, de piso de madera’.

No siempre es evidente el sentido: el sendero de los Litigantes (Villasexmir, VA) pudo haber sido transitado por quienes iban a la Chancillería de Valladolid para disputar pleitos; pero, dado que está en la raya de Torrelobatón con Villasexmir, no es descartable que aluda a algún conflicto de límites entre ambos pueblos. Un c.o de los Colegiales (La Puebla de Cazalla, SE) puede originarse en el apodo de propietarios locales o deberse a circunstancias anecdóticas. Análoga oscuridad en c.o Viejo de Escribanos (Castilblanco de los Arroyos, SE), c.o de los Penitentes (Bernardos, SG), c.o de las Excomulgadas (Samboal, SG), c.o de las Cantadoras (Villamarciel, VA). Son abundantes también las referencias a frailes o monjas. En algunos casos pueden remitir a caminos que se adentraban en propiedades eclesiales; en otros, a vías transitadas asiduamente por miembros del clero en la recaudación de rentas o diezmos: c.o de los Frailes (Peñausende y Corrales del Vino, ZA; La Vid, BU; Astudillo y Támara, P; Almaraz, CC), fuente de los Frailes (S. Cristóbal de Entreviñas, ZA), senda de los Curas (Alaló, SO), c.o de las Monjas (Revilla Vallegera, BU).

Cabe citar en último lugar un apartado vastísimo, el de la ganadería, que merece lugar aparte, dada la intrincada presencia en la toponimia tanto del pastoreo local, con movimientos diarios dentro del término municipal, como de la trashumancia (Díaz González, 111-114), trasterminancia y los desplazamientos de rebaños hacia ferias y mercados. Los movimientos regulares del ganado vecinal, o de rebaños privados en el interior de un término, ocasionan numerosos topónimos como c.o de los Cabreros (Los Santos de Maimona, BA), c.o de los Pastores (viene desde el SW a Banuncias, LE), vereda de Rabadanes (Osuna, SE), cordel de los Churreros (Topas, SA). El ganado merchaniego, en Extremadura y gran parte de Castilla, era el que se reunía y llevaba en rebaño hacia ferias (para su venta, bien para consumo de carne o para engrosar otras ganaderías) o para incorporarlo a los movimientos de la trashumancia. Enrique IV establece en 1457 una disposición sobre «ganados travesíos y merchaniegos» que van y vienen a los extremos. La circulación de ganados merchaniegos ocasiona topónimos como vado y vega de los Merchanes (Villanueva de la Vera, CC). En Pozuelo de la Orden (VA), se hipotecan en 1588 tierras en la carrellina de los Merchanes: carrellina es diminutivo de carril. Análogo valor tendrá en Chiclana de la Frontera y Vejer (CA) una cañada de los Marchantes; en Riahuelas (SG), un c.o del Marchante. Parecen apuntar a un desplazamiento regular de ganado porcino, con destino a ferias o mercados (si no se trata del movimiento diario de la porcada o piara del pueblo), topónimos como senda de los Marraneros (Pereruela, ZA), senda Marranera (Villalpando, ZA), equivalente a la cañada de los Puercos (Villanueva de Duero, VA). Otra dedicación ganadera en puente de los Cabreros (Calzadilla, CC: Casillas Antúnez, 628). La toponimia de la trashumancia ovina es muy abundante[31]. Entre Forfoleda y Valdelosa (SA), la cañada de las Negras aludirá a desplazamientos de ganado de ovejas de lana oscura; es continuación de una cañada de las Ovejas, que pasa por S. Pelayo de Guareña. A alguna circunstancia anecdótica se deberá el topónimo cuesta de los Siete Yegüeros (Fresno el Viejo, VA), como el rabo del Arriero, en el mismo término, ya citado en 1833 (González Sánchez, 50).

A los efectos de valorar el comercio y los oficios ambulantes, es importante conocer las rutas de la trashumancia. Buscando protección para el viaje y oportunidades en destino, eran muchos los que acompañaban al ganado trashumante. A Extremadura venían desde León, Soria, Burgos y la Rioja abundantes temporeros, usando las cañadas, para la recogida de la aceituna o su trabajo en las almazaras. Estos improvisados trashumantes, que acudían al sur durante la invernía, eran denominados escoteros[32] (Elías Pastor, 222): ello facilitaba un pequeño comercio de vuelta, con productos extremeños como carteras y petacas de piel, cuerdas, sogas y redes de esparto, calderetes y cencerros, objetos de corcho. También llevaban los pequeños regalos para mujeres llamados agujetas, bujetas: ‘pomo de olores o cajita para guardar un obsequio’ (222). Puede aludir a este modesto tráfico el topónimo el Agujetero (Torrecilla del Valle, VA), paraje inmediato a los Carreteros. No era otro el negocio de la buhonería, que la Academia define como «comercio de chucherías y baratijas de poca monta, como botones, agujas, cintas, peines»; es conocido el refrán «Cada bohonero alaba sus agujas», que ya consta en La Celestina.

Las procedencias

En la toponimia viaria no escasean los ejemplos en que queda plasmada la procedencia de quienes usan de manera más destacada el camino. Basta que la frecuentación sea reiterada para que pueda fijarse toponímicamente. La procedencia queda plasmada con denominaciones esencialistas, en las que el nombre de origen parece abreviar una condición elocuente. A veces el topónimo registra el gentilicio de una comarca próxima. El c.o de los Sayagueses pertenece a la dehesa de Amor, en La Tuda (ZA); en Pilas (SE), una cañada de los Isleños, referida a los residentes en las islas del Guadalquivir. De Sangarcía y de Etreros (SG) salen sendos caminos arrieros llamados c.o de los Avileses. Un vado de los Parameses (Bariones, LE, sobre el Esla) remite a los de la comarca del páramo en León, conocidos por ocuparse como segadores en Tierra de Campos. En 1879, como consecuencia de la pésima cosecha comarcal, una crónica de Cisneros (P) alude a la afluencia de segadores del páramo: «Es un desconsuelo ver pasar por compañías los pobres parameses de la provincia de León que vienen a los pueblos de Campos en busca de siega» (El Porvenir de León, XVII [1636] 12/07/1879, pág. 3). También eran renombrados como arrieros los parameses de la parte de La Bañeza: cuando «las faenas del campo les permiten algún desahogo, se dedican al transporte de cueros y granos, y muy especialmente a la venta del aceite de linaza que produce en grande escala el país, con especialidad la Rivera del Órbigo, dejando al cuidado del sexo débil una gran parte de los trabajos agrícolas» (Mingote y Tarazona, 59). Los del valle del Pas, que bajaban a Castilla, han dejado un topónimo carrera de los Pasiegos (Castromorca, BU).

Dada la antigua especialización de los maragatos en la arriería, es muy rica la toponimia caminera referida a ellos, especialmente en León y provincias cercanas. Desde la Maragatería parten numerosos caminos atravesando las comarcas aledañas. La Valduerna es atravesada por el c.o de Maragatos, que pasa por Destriana y Villalís hacia La Bañeza. Un ramal corta hacia el SE, con el mismo nombre, cruzando el término de Jiménez de Jamuz: una fuente de los Maragatos (Quintana y Congosto, LE) evoca este recorrido. Otro trazado homónimo va en paralelo desde Santiagomillas por Curillas y Tejados, pasando a Fresno y Castrotierra para llegar a Palacios de la Valduerna. De un antiguo trazado que venía de La Bañeza a Valencia de Don Juan da testimonio el topónimo la cruz de Maragato (S. Millán de los Caballeros, LE) sobre un camino que atraviesa la comarca del páramo. Otro ramal partía de La Bañeza, en dirección a Valderas, donde hay tramos (al SE de Villafer) que preservan el mismo topónimo. Otro eje principal (c.o de Astorga o c.o de los Maragatos) enlazaba La Bañeza y Benavente por las dos márgenes del río Órbigo: una vía discurría por Villabrázaro, Paladinos, Maire, La Vizana, cercanías de Alija, Navianos, San Juan y La Bañeza. La otra opción seguía la margen derecha, por Manganeses de la Polvorosa, Morales del Rey, Coomonte, Alija, Villanueva de Jamuz y La Bañeza (González Rodríguez, 86). El topónimo los Maragatos en Villabrázaro alude probablemente al camino. Hacia el SE de Benavente, el c.o de Maragatos en Cotanes del Monte (ZA) coincide con la antigua cañada de La Coruña a Madrid; se le incorpora en Tordehumos (VA) un c.o del Maragato. También había rutas hacia el Bierzo y Galicia, de las que perdura el topónimo c.o de Maragatos (Toral de los Vados, LE); un ramal salía de la Alta Maragatería por la Valdueza: c.o de Maragatos (Salas de Barrios, LE). Mucho más al sur, el c.o o cañada de los Maragatos viene de Ávila hacia la sierra de Guadarrama.

Algunas pervivencias pueden aludir a sucesos trágicos: un caminante de la Armuña, comarca salmantina, que en viaje hacia Zamora ha quedado en la ruta, pudo dar lugar al topónimo la cruz del Armuñés (en la desolada raya entre Valdelosa, SA, y Mayalde, ZA). Análoga explicación pueden tener la cruz del Portugués (Villamor de los Escuderos, ZA), la cruz del Maragato (S. Cristóbal de la Cuesta, SA), cruz del Soldado (Cordovilla, SA), cruz del Aceitero (Blasconuño de Matacabras, AV), la cruz del Gallego (Moreruela de los Infanzones, ZA), sepultura del Portugués (Moreruela, CC: Casillas Antúnez, 379). En Calzada de Valdunciel (SA), la cruz del Tenderín marca el lugar donde un pequeño vendedor ambulante de comestibles, de regreso al atardecer sobre un borriquillo por el llamado camino Travieso, entre Forfoleda y Castellanos de Villiquera, fue asesinado el 27 de marzo de 1909 por manos desconocidas. En Calzadilla (CC), la cruz del Segador alude a un hito de piedra que recordaba la muerte de un segador alcanzado por un rayo (Casillas Antúnez, 629).

Las referencias principales aluden a las etnias más marcadas, cuya capacidad de imprimir carácter a un camino es más intensa. Por la orilla norte del Duero, en Valladolid, discurre el camino de los Aragoneses (Tudela de Duero y Villabáñez, VA, mtn50), que figura en la pañoleta de Bocos de Duero, de 1907, como camino real de Aragón (Anta Roca, 25): enlazaba Aragón con las principales capitales castellanas. Un c.o de Valdearagón sale hacia el E desde Camporredondo (VA) buscando la cañada real burgalesa. El mismo c.o de los Aragoneses reaparece más al oriente como c.o de los Arrieros (Burgo de Osma, Deza y Ágreda, SO), encaminado hacia Tarazona de Aragón. En toda la frontera con Portugal aparece toponimia alusiva a los que, ocupados como segadores, trajinantes, jornaleros, mendigos y semejantes oficios, hacían entrada periódica en las tierras de la meseta: c.o de los Portugueses (Casillas de Coria, CC: Casillas Antúnez, 379). En Valladolid capital pervive otro c.o de los Portugueses. Lugares al borde del camino, de sugestiva impregnación étnica, constan en la toponimia: fuente de Portugueses (Cerezal de Peñahorcada, SA), en un camino que viene de Vilvestre y Portugal; nava los Portugueses (Cibanal, ZA). El movimiento estacional de los manchegos hacia las regiones vecinas ocasiona también su propia toponimia: vereda de los Manchegos (Guareña, BA), puente de los Manchegos (Manzanares el Real, M).

Innumerables son las referencias al grupo más viajero, los gallegos. Además de mantener un denso tráfico arriero en el interior de Galicia (Fernández Cortizo, 2008), eran muy nutridos los contingentes que salían hacia Castilla. Ramón y Fernández Oxea (185) alude a la comarca de Moreiras, en Orense, «de donde salen la mayoría de los afiladores, paragüeros, sogueros, cedaceros, buhoneros, cesteros, segadores, churreros, músicos, heladeros y algunos otros más que pasean por España adelante anunciando sus oficios con la pánica flauta o con variados y curiosos pregones». Añade, entre otros, los barquilleros de Parada del Sil, que comparten oficio con los de Cantabria; de La Coruña cita a los cesteros de Mazaricos y los afiladores del entorno de Carballo.

En todo caso, por su oficio más conocido, el de segadores, y otros abundantes tratos sin olvidar la mendicidad, era incesante el tránsito de gallegos por los caminos de la meseta. El abundantísimo topónimo c.o de los Gallegos indica vías antiguas que, irradiando desde el NW peninsular, se adentran en las provincias castellanas y leonesas[33]. Otros topónimos aluden al mismo tránsito por vía indirecta: vado Gallego (Ceclavín, CC) sobre el Alagón. Valdegallegos (Formariz y Torremut, ZA; Dueñas, P). Las denominaciones son plurales, como también son las referencias de destino más próximas: c.o de los Gallegos en Villabraz (LE) es también Carrezamorana. Entre Manzanares el Real y Cerceda (M), un topónimo idéntico coincide con la cañada segoviana. El mismo recorrido, entre Morcuera y Miraflores de la Sierra, origina el topónimo fuente de los Gallegos. Otro c.o de los Gallegos saliendo de Cuéllar hacia Somosierra. En la Maragatería y Valduerna (LE) hay varios ramales que, partiendo del Bierzo, atraviesan hacia Castilla. El c.o Gallego, localmente c.o de los Gallegos o calzada Gallega, pasa por el puerto de Foncebadón, cruza Pedredo y Val de San Lorenzo hacia Palacios de la Valduerna y La Bañeza. Ya consta como c.o Gallego en 1854 en Toral, cuando un viandante es hallado muerto, sin duda gallego él (bopor, 120, 07/10/1854). En Palacios se le junta el llamado c.o de Maragatos, que viene de Santiago Millas por la Sequeda. Otro ramal llamado también c.o Gallego venía de Laguna de Somoza a La Bañeza, pasando por Destriana y la Valduerna. Un tramo de la antigua cañada de Castilla a Galicia, preservado en término de Villafer (LE), daba lugar a algún vestigio toponímico: fuente de los Gallegos. Más hacia el SE la cañada atravesaba Valderas, donde perdura el topónimo c.o de los Gallegos.

El paso de gente del Bierzo con destino a León por un camino próximo pervive en el topónimo peña de los Bercianos (Molinaferrera, LE). De Pobladura de la Sierra sale un camino hacia Bouzas y la Valdueza, llamado c.o del Bierzo. Es posible que el topónimo menor Bercianos y Bercianicos en Maire de Castroponce (ZA) tenga su origen en un hipotético camino de Bercianos, puesto que ambos parajes están situados sobre el camino real antiguo y cañada que, rumbo al NW, cruza el célebre puente de la Vizana. Es común en la provincia de León la toponimia que refleja los caminos orientados al Bierzo, por donde entraban los gallegos y otros viajeros: c.o Carrabierzo (Jiménez de Jamuz). En Destriana, el camino que va de Laguna de Somoza a La Bañeza figura en documentos del s. xviii indistintamente como c.o Gallego o c.o del Bierzo.

Un término gentilicio de valor ambiguo es serrano. La toponimia correspondiente alude a rutas por las que se desenvuelve el comercio desde las sierras dominantes de cada comarca, lo cual implica distintas procedencias. En Salamanca proceden de las sierras de Béjar y Francia, cuyos naturales tenían un activo comercio de fruta y hortaliza: carril de los Serranos (Abusejo y Linares de Riofrío, SA), c.o de los Serranos = c.o de los Arrieros (entre Zamarra y Morasverdes, SA). En Segovia y comarcas aledañas, la referencia es a los arrieros de Guadarrama y sierras de Ávila: c.o de los Serranos (Sanchidrián, SG), c.o Serrano (Viana de Cega, VA). En áreas más orientales de la meseta, tales caminos suelen proceder de sierras del Sistema Ibérico: c.o de los Serranos (Sordillos y Quintana del Puente, BU; Fuentecantos, SO; Sacedón, GU; Olmedilla del Campo, CU). Más al norte, el puente Serrano (Puebla de San Vicente, P) parece dar paso a las montañas cantábricas. En Burgos, un camino que sale de Revenga y va hacia las sierras de Covarrubias y de Neila, a las que entra por Cuevas de S. Clemente, recibe el nombre de c.o Carretero (Madrigal del Monte, lugar del que ya Miñano destaca el oficio arriero); en Madrigalejo pasa a llamarse c.o de los Serranos; va remontando el río Arlanza y es el c.o de los Carreteros a la altura de Villaverde del Monte.

Se plantea la duda en comarcas intermedias, como Tierra de Campos o Cerrato, donde la comunicación con las sierras burgalesas y sorianas es antigua, pero tampoco faltan las conexiones con el Guadarrama. En Campos era común en otoño la llegada de sorianos, en caravanas de tres o cuatro carros de vacas, con una «pesada carga de tablas de chilla, cuartones y machones de limpio pino cortados en el menguante del mes de febrero anterior»; también vendían almadreñas y a veces regalaban hayucos a los chiquillos (Alonso Esperador, 182). La cuestión se puede zanjar estudiando el trazado de tales caminos, opción no siempre fácil, dado el carácter fragmentado de la toponimia. El c.o de los Serranos, en Piña de Campos, Támara y Santoyo (P) va dirigido hacia Burgos. Lo mismo ocurrirá en caminos homónimos en Revenga, Palenzuela y Torquemada (P); queda la duda con respecto a carril de los Serranos (Quintanilla de Arriba, VA: Sanz Alonso, 335). En la Mancha, la referencia es a los serranos de Cuenca: la cañada de los Serranos o vereda de Serranos coincide en Tomelloso con la cañada real de Cuenca.

Otras veces se alude a una localidad en particular. El antiguo topónimo carril de los Villanos en el pueblo extinto de Argusino, bajo las aguas del embalse de Almendra, probablemente alude a los de la vecina villa de Fermoselle. En Montalbán (CO), una vereda de los Rambleños habla de jornaleros que iban a cortijadas locales, procedentes de La Rambla[34]. Un c.o de los Parreños (Villalba de los Barros, BA) alude a la migración de vecinos de La Parra, que acudían a desbravar tierras en el señorío de Feria (Suárez Zarallo, II: 127). En Valoria la Buena (VA), el c.o de los Cubilleros apunta a la localidad vecina de Cubillas de Cerrato. El c.o Toledano de los Arrieros (Fuentespina, VA) viaja hacia el sur en dirección a Somosierra. Continúa como c.o Toledano por Griñón y Cubas, ya en Madrid. Más al sur, el carril Toledano bordea por el W el río Guadarrama. El activo comercio, especialmente en fruta, de la gente de Toro (ZA) (Arenaz Erburu, 2011) ocasiona algunos topónimos alusivos como c.o de los Toresanos (Monfarracinos, ZA), un ramal que viene de Coreses hacia Cubillos. Un trazado homónimo, c.o de Toresanos, viene de Toro y pasa por Mota del Marqués en dirección a Valladolid. Otro de idéntico nombre atraviesa Villagarcía de Campos y Tordehumos (VA) hacia el N. En los pueblos de Tierra de Campos es evocada la figura del uvero toresano: «Veíamos llegar los grandes carromatos de toldo, arrastrados por una reata de tres caballerías […] Cargados hasta los topes transportaban las ricas uvas de Toro, o los sabrosos perillos santiagueses envasados en los típicos canastillos con copete, cada uno de los cuales llevaba dos arrobas de mercancía que iban desgranando en venta irregular por todos nuestros pueblos» (Alonso Emperador, 159).

Dado que muchas localidades se especializaron en la arriería, la referencia a sus gentilicios equivale a los topónimos antes tratados del tipo c.o de Arrieros. Es conocido el caso de los yangüeses, ya citados en el Quijote, que controlaban los caminos entre la Rioja y Castilla (Cabello Hernandorena, 52). En la Mancha, el c.o de los Yangüeses es nombre alternativo de la cañada real soriana oriental. Desde Yanguas de Soria viajaban ganaderos y comerciantes por la cañada, llegando a Sevilla. Hay otro c.o de los Yangüeses en Buitrago (SO).

Algunas referencias a los caminantes se sitúan en el terreno de la historia popular. Es común atribuir a moros o moriscos las obras antiguas, cuya datación es intuida anterior al establecimiento de los pueblos de la meseta. Tal atribución no siempre es infundada, pues es conocida la intensa dedicación de los moriscos a la arriería. De ahí topónimos como camino [del] Morisco (Perales del Puerto, CC) = c.o de los Carros a la Sierra (mtn50) y Valmorisco; pasada del Morisco (Puente del Congosto, SA); en Villasbuenas de Gata (CC), vado Morisco (Casillas Antúnez, 624). Una atribución similar origina el nombre del pueblo hurdano Caminomorisco (CC). El topónimo c.o del Moro (entre Salamanca y Topas, a la altura de La Mata; ya en cme) evoca una posible calzada antigua. Es tipo muy común: senda del Moro (Espirdo, SG), c.o del Moro (Renedo de la Vega, P); cañada del Moro (Calzada del Coto, LE: Hernández Alonso, 189). Otros topónimos similares pueden aludir a tramos de antiguas calzadas, ya romanas o posteriores. El c.o del Moro (La Haba y Magacela, BA) puede corresponder a un tramo del eje Emérita-Córduba (Fernández Corrales, 62); otro c.o del Moro en Santa Cruz de la Sierra (CC) está asociado a una citanía protohistórica (Roso de Luna, 253). Por varias localidades de Aliste, en Zamora, cruza el camino Morisco, en clara continuidad con el carril Mourisco portugués, posible calzada romana que sube desde Barca D’Alva hasta la frontera entre Moveros y Cicouro[35].

Más concreta parece la alusión a los recorridos de arrieros moriscos en el nombre de una vía en Tierra de Barros (BA): un documento de 1575 menciona el camino «que va de la Fuente del Maestre a la Ribera, que se dice el camino de los moros» (Suárez Zarallo, II: 126); esta vía continúa, tras atravesar la ribera del Fresno, llegando a Hornachos, pueblo renombrado por su población abrumadoramente morisca, que perduró hasta la expulsión en 1610. También salía de Hornachos, hacia Toledo, la llamada senda Moruna: «Vna senda, que llamaron Moruna, que yua por despoblado las quarenta leguas que ay desde Toledo a Ornachos, de montes, y malezas» (Pedro Salazar de Mendoza, en su Origen de las dignidades [1618], citado en Caro Baroja, 214); pervive el topónimo senda Moruna en 1947 (mtn50).

Mención aparte merece la referencia a los viajeros ultrapirenaicos, indistintamente conocidos como franceses, cuya huella más perdurable se ha ejercido en el marco de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Es materia que viene suscitando una gran floración de estudios, en los que se ha hecho notar la riqueza de variantes y matices del camino (v. g. Domingo Mena, 2007). Pese a la enorme decadencia del camino desde el s. xviii hasta su recuperación reciente, no cabe duda de que abundan los topónimos plenamente arraigados[36] alusivos a la peregrinación. En 1834, Fermín Caballero (206) incluye el refrán «Camino francés, venden gato por res», aludiendo a los abusos comerciales que sufren peregrinos y forasteros. Basta consultar las primeras ediciones del mtn50, de la primera mitad del s. xx, para encontrar abundantes ejemplos: c.o del Francés (Castrillo de los Polvazares y Murias de Rechivaldo, LE); c.o Francés y calzada de los Peregrinos (La Milla del Páramo hasta Villar de Mazarife, entre Reliegos y Calzadilla de los Hermanillos, LE); c.o Francés (Calzada del Coto y Villadangos del Páramo, LE; Ledigos, Villadiezma y Osorno, P: es un ramal que se parece perder, encaminado hacia Osorno; Itero del Castillo, BU): en Villaherreros se llama carrera Francesa; en paralelo, más al norte, c.o de los Peregrinos (Villaherreros y Fuente Andrino, P). El c.o Francés y calzada de los Peregrinos se reúnen, a ambos lados del río Cueza, al llegar a Calzadilla de la Cueza; con el nombre de calzada de los Peregrinos va hasta Calzada de los Molinos. Pasa por el Hospitalejo, topónimo alusivo (Villotilla) y llega a Carrión de los Condes. Otros topónimos remiten indirectamente al camino: el Francés (Boadilla del Camino, P), puente de los Franceses (Palenzuela, VA). Las referencias son antiguas: ya en 1763 «la laguna del camino francés» en el área de Pedredo y El Ganso, en la Maragatería (LE). El Madoz alude en su ficha de Columbrianos, en el Bierzo, a «el camino que se llama francés»: el mismo nombre consta (EspSag, 16: 28) en Villafranca del Bierzo; en Arconada (P), «la calzada conocida por camino francés o de peregrinos» (Madoz). A otras vías de peregrinación puede aludir un topónimo como los Peregrinos (Peleas de Arriba, ZA), sobre la cañada de la Vizana; o c.o del Peregrino (Boecillo, VA), junto al vado de Frades (= frailes) sobre el río Cega.

Expresión folktoponímica del viaje

En muchos casos, la indicación acerca de los viandantes no es explícita sino que toma el giro de una perífrasis verbal contracta (folktopónimo). En un medio rico en contexto y en narrativas breves que reiteran su función expresiva, aludir al paso de viajeros por un camino puede hacerse dirigiendo la atención a algún hecho pintoresco, cuyo sabor anime la evocación.

Dado que el animal de la arriería, por excelencia, es el mulo, aluden a este oficio topónimos como Tiramulos (Mayorga de Campos, VA), Arremulo (Bobadilla del Campo, VA), cuesta de Matamulos (El Ballestero, AB; Hornillos del Camino, BU, sobre el c.o Francés), Matamulos (Suellacabras, SO) en referencia a tramos en cuesta donde debe estimularse a las recuas. Cinchamulos (Palacios de Benaver, BU) aludirá a una parte del camino donde es preciso asegurar bien la carga. El gran esfuerzo de subida puede justificar el topónimo Matamulos, cerca de la garganta de los Ladrones, sobre el río Quiebrajano, en término de Jaén. Es recurso repetido: Matamulos (Hornillos del Camino, BU), Matarrocines (Zufre, H), Cansamulos (Pinillaambroz, SG). En cambio, los puntos donde se hacía alto, abrevadero y reposo vienen jocosamente descritos por topónimos como Meamulo (Ojos Albos, AV), Meamachos (Fuente de Santa Cruz), Descansarrocines (Siero de la Reina, LE), Meadero de los Machos (Otero de Herreros, SG).

A caminos carreteros, en particular, a tramos arduos donde amenazaba la integridad del carro, aluden folktopónimos como Quiebracarros (Baños de Valdearados, BU; Moral de Hornuez, SG), Quebrantacarros (Tardobispo, ZA), Quiebracarretas (Espartinas, SE), Quiebravigas (Mérida, BA), Tronchavigas (Palacios del Pan, ZA: en referencia a la viga del carro), Despeñacarros (Gomeznarro, VA), Tornacarros (Villeguillo, SG), Entornacarros (Ortigueira, C).

La referencia a pasos arriesgados sobre un arroyo, muy transitados por el clero, puede acudir a formulaciones maliciosas como Tumbafrailes, arroyo afluente del Huebra (camino de Muñoz, SA). Un arroyo de tumba Frailes (Nava de Francia, SA) aludirá a los desplazamientos regulares de los frailes dominicos de la sierra de Francia desde el santuario, que contaba con extensas propiedades. Sin ser topónimo caminero, puede evocarse aquí el nombre de una calle y esquina próxima a la catedral, en Salamanca, Matacanónigos, lugar ventoso y frío que obligaba a los prebendados a cruzarse el manteo. Las modestas caballerías menores de mucho carguillero o mercero estaban también expuestas a sucumbir en las crecidas de arroyos. Por ello muchos caminos de la arriería cruzan corrientes fluviales llamadas Ahogaburros o Ahogaborricos (Aguilar de Campos, VA).

Las fuentes de Matagallegos en la sierra de Guadarrama evocan el viaje anual de los segadores gallegos, que podían enfermar si, dejándose vencer por la sed del camino, se saciaban de agua helada (Rodríguez Labandeira, 182). Antinómicamente son frecuentes los topónimos del descanso, correspondientes a pasajes donde el camino se remansa y los itinerantes pueden posar la carga. Innumerables Posafuelles, Pousafoles (referidos a los odres o foles), así como los pintorescos y repetidos Descargamaría, Pousamaria (donde las mujeres reposan la carga; cf. Huelgamoza en Bárcena de Campos, P). A vericuetos con saledizos al borde del camino, que pueden desgarrar la carga, les corresponden los frecuentes Rompefuelles, Rompesacos, Rompealforjas. Son muy abundantes otros ejemplos en que la referencia no es explícitamente caminera, pero puede aludirse a bestias de carga usadas en la arriería.

La separación de género en la economía rural explica topónimos como c.o de las Mozas (Pereruela, ZA), porto das Mozas (Rubiás, OR), tal vez alusivos a algún desplazamiento comúnmente asignado a mujeres no casadas, como la recogida de agua en las fuentes o la traída de comida y remudo a quienes labraban o segaban. Los espacios de sociabilidad femenina originan topónimos pintorescos: fuente de las Mozas (Mamblas, AV), manantial de las Mozas (Aldeacentenera, CC), c.o de las Mujeres (Lora de Estepa, SE), Retozamozas (Fuentes de Año, AV), meadero de las Mozas (Peraleda de San Román, CC); roble Montamujeres (Quintanilla del Agua, BU). Con la misma lógica, una partida de tierras muy alejada del casco, que obligaba a las mujeres ocupadas de aprovisionar a los trabajadores a un extenuante desplazamiento puede llamarse, folktoponímicamente, Matamujeres (Fuenterrebollo, SG).

Marginalidad y vigilancia

La necesidad del tráfico ilegal recurre en el pasado a caminos furtivos, que viajan solapadamente en derivación con respecto a las rutas principales. Se trata en general de caminos paralelos que evitan las poblaciones y que permiten el movimiento a contrabandistas, cuatreros y bandoleros; en la inmediata posguerra el estraperlo hizo revivir estos caminos secundarios, que no atravesaban los núcleos rurales. Con indudable exageración, Madoz informa sobre un camino que sale de Medina de Rioseco: «Una senda llamada del Ladrón, que conduce hasta Portugal sin tocar en pueblo alguno de España, pero con el inconveniente de tener que vadear algunos ríos»[37]. La toponimia refleja abundantemente tales trazados. La Carrenueva o de los Contrabandistas iba desde el W hacia Autilla de Campos (P), paralela a un camino principal (mtn50). La antigua calzada de Ledesma (SA) a Toro (ZA) atravesaba una extensa región boscosa y desolada, recibiendo localmente el nombre de c.o de los Contrabandistas. Las rutas desde Gibraltar, foco de contrabando, han dado asimismo lugar a abundantes tramos llamados c.o de los Contrabandistas en las sierras de Ronda. Tal denominación puede responder al ánimo jocoso de la onomástica popular, alternando con otros nombres: c.o de los Contrabandistas = c.o de los Muleros (Talamillo del Tozo, BU). Es abundantísima la toponimia, y en cada caso desencadena un tesoro de evocación[38]. Un valor similar tendrán la vereda de los Talegueros (Llera, BA) y collado de los Matuteros (Cuevas de Almanzora, AM).

A la posible condición marginal o solapada de un camino, sin obediencias a la autoridad concejil expresada por las campanas, reguladoras de las tareas de los vecinos, puede aludir el topónimo val de los Sordos (Escuadro, ZA): desde allí no se oían las campanas, o quienes por allí transitaban no las daban por oídas. Tal vez tenga análogo valor un sendero de los Tramposos (Castronuevo de Esgueva, VA: Sanz Alonso, 337). Cierta clandestinidad amorosa puede estar implícita en topónimos como senda de los Enamorados (Tudela de Duero, ya en el cme: Sanz Alonso, 337). En posible alusión a los que iban a las almadrabas del atún en la costa del golfo de Cádiz (especialmente Barbate y Zahara), un carril [vereda] de los Tunantes (Paradas, SE; se dirigía al sur, hacia Arahal). Es típico en la literatura del s. xvii atribuir a los que iban al atún todos los rasgos del más consumado pícaro; de ahí la voz tunante en su acepción actual. Un topónimo como alto de los Tunantes (Santa Bárbara de Casa, H) puede deberse a la posterior acepción, menos específica.

Más jocoso que descriptivo será el topónimo portillo de las Putas, en un collado de montaña en Salduero (SO). Antes se aludió a la senda de las Putas (Castrillo Tejeriego, VA: Sanz Alonso, 337) que, sin duda, hace referencia al carácter ilícito de los tráficos que en dicha vía mantenían contrabandistas y otros viandantes. Este camino se cruza en Olivares de Duero con el c.o del Ladrón.

La referencia a los gitanos es a veces convencional. Cañada de los Gitanos (Fortuna, MU), cuesta de los Gitanos (Algarrobo, MA), calzada del Gitano (Rasueros, AV). Hay un tipo que describe festivamente pasos peligrosos o que requieren un salto arriesgado asociándolos con la agilidad o la capacidad de salir de situaciones extremas que popularmente se atribuye a los de esta etnia: así en salto del Gitano (Acehúche, Cañaveral, Torrejón el Rubio y El Gordo, CC, todos sobre el río Tajo; Ledesma, SA, sobre el río Tormes); el tranco Gitano (Valdelacasa de Tajo, CC; tranco: ‘salto’).

Tales condiciones de furtividad, en parajes agrestes y solitarios, desencadenan concentraciones de topónimos sugerentes. En la Sierra Morena occidental conviven un arroyo de los Caminantes junto a puerto de los Ladrones y vereda de los Contrabandistas (El Ronquillo, SE, límite con Sta. Olalla del Cala, H)[39]. Los desafueros tienen su contrapunto en la vigilancia. De ahí topónimos como c.o de los Carabineros (Laguna de Somoza, LE); hoyas de los Carabineros y cuerda de los Civiles (Navasfrías, SA).


La antigüedad de algunos vestigios toponímicos del bandolerismo rural puede ser grande. La divisoria entre las provincias de Salamanca y Zamora en su tramo occidental recorre una alineación montuosa despoblada y boscosa. Por dicho límite, partiendo de su mayor cima (el teso Santo), va el c.o de los Contrabandistas o rodera del Lomo; se prolongaba como rodera de Contrabandistas (mtn50) (= rodera de los Contrabandos, Coca Tamame, 372, 397) ya en el corazón de la serranía de Valdelosa (SA). En un estribo septentrional de esta cadena de montes, que se adentra en la provincia de Zamora, existe actualmente Cabeza Ladrones (Mayalde, ZA). En el mismo ramal de serranía se situaba el antiguo topónimo Cabeça de Ladrones, monte en Valcabado de Peleas (1314 y 1404, valp); el mismo paraje, próximo a Peleas de Arriba, figura como Capud Latronum (1143, valp). Más al E, pervive el topónimo Confesionarios, altozano sobre la rivera de Izcala. Ya Townsend, en su viaje de 1786, de Zamora a Salamanca, da explicaciones: «Habiendo viajado al menos cinco horas atravesando un bosque; en el cual, al ir avanzando, mi guía me decía el nombre de los altozanos por cruzar, todos denominados con el común término confesionarios; sugiriendo que en estos el viajero se hallaría precisado de un confesor para prepararlo a su destino»[40].

Conclusión

La abundante cosecha que puede acopiarse sin mucho esfuerzo recolector es indicio de la persistencia de un impulso denominador compartido. En el imaginario común, un camino pasa a estar habitado permanentemente por sus ocasionales o reiterados viandantes. La evocación ilumina el recorrido hablando de las sabrosas figuras que, en silueta o con sonora voz y canto, imantaron las rutas en su ademán trotamundos.


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NOTAS

[19] Sus procedencias eran también variadas: los afiladores, de Orense; los pimentoneros, de La Vera; los trilleros, de Cantalejo; el vendedor de telas, de Rioseco, el guarnicionero, de Almazán. Las designaciones de tales comerciantes tienen coloración dialectal. Los fresqueros vendían fruta; los peceros, pez para marcar ovejas; los componedores arreglaban cacharros de barro y calderas; los tenderos proveían de alimentos y fruta. En Tierra de Campos, el nombre antiguo del componedor de platos y cazos de barro o porcelana era gobernador. Iba a pie por los pueblos con unas alforjas donde llevaba los pertrechos (Alonso Emperador, 227). De la antigua acepción gobernar (‘componer cacharros’) da fe el dicho geográfico: «En Gajates, caldereros, / que gobiernan las calderas», alusivo al pueblo salmantino.

[20] Fidel Castellanos, <www.vegasdelcondado.com/valmadrigalrasgos.htm> [consulta: 03/12/2013].

[21] Cf. cañada de la Lana (Fuentes de Andalucía, SE).

[22] El apodo colectivo de los de Villanueva es precisamente este. Un cantarcillo dice: «Villanueva de Gómez / no tiene torre / que se la han echao en vino / los cardadores» (Mayoral Fernández, 110).

[23] Aunque García Calvo (29) añade otras triangulaciones del color: «¡Oh negra tú ciudad de chalanes y clerigalla y blanca solo en el sueño de Salamanca la blanca de cuatro carboneritos!».

[24] Análogamente, carril de los Carboneros (Añover de Tormes, SA), c.o de los Carboneros (Baltanás y Dueñas, P; Samir de los Caños y Rabanales, ZA), cuesta de los Carboneros (Aspariegos, ZA), Carrecarboneros (Villalcón, P), c.o Carboneros (Gordoncillo y Villacé, LE), c.o de Castrillo de Villavega a Osorno (P) o de los Carboneros.

[25] Un homónimo en Navas de Oro (SG) continúa como c.o de las Pegueras en el vecino Mudrián, por lo que puede aludir al sitio de obtención de la pez más que a los que en ello se ejercitaban: es frecuente en la Tierra de Pinares segoviana el topónimo Peguera con ese valor: Peguera Vieja junto al Cega.

[26] Si es que fuelle está aquí por fole (‘pellejo, odre; traslaticiamente gaita’); pero se abren otras posibilidades, pues en el vecino Codesal se fabricaban fuelles para el fuego (comunicación de Pedro Gómez Turiel); o bien una fuente que soltaba el agua a pulsos como el aire de un fuelle.

[27] Más ejemplos: c.o de Molineros (Regueras de Abajo junto al Órbigo, LE; Villar de Torre, LO); otro c.o de los Molineros pasa por Terradillos de Esgueva y Gumiel del Mercado. Cañada de los Molineros (El Castillo de las Guardas, SE); vereda de los Molineros (Valencia de las Torres, BA).

[28] En algunos casos, puede tratarse de un espejismo; la alusión será, no a los alfareros viandantes, sino a un punto de extracción de barro apto para hacer ollas, cántaros o botijos. Así pues, Botijeros podría presuponer *Barreros botijeros.

[29] Se plantea también la duda en topónimos como este o en los Grederos (Bernardos, SG), c.o de los Areneros (Castromocho, P) si la referencia es simplemente abundancial: un lugar donde se extraía barro blanco (greda, arena). Igual incertidumbre en sendero de los Yeseros, al N de Medina del Campo (VA).

[30] También puede interpretarse como un mero abundancial: lugar querencioso para las gangas. El topónimo Gangas es común: fuente Gangas (Villamuera de la Cueza, P), las Gangas (Bercianos del Camino, LE; Villaflores, SA).

[31]Cañada Merinera (Peñafiel, VA), cañada de los Merineros (Villanueva de Duero, VA: Sanz Alonso, 332), cañada de las Merinas (Cortegana, H), senda de las Merinas (Cebrones del Río, LE), vado de las Merinas (Hornachos, BA) y similares.

[32]«Andar escotero» es ir sin impedimenta, ligero de equipaje. Los guías de contrabandistas en el valle del Pas, que iban por delante, sin carga, eran denominados escoteros (Cotera, lám. 48). En algunos puntos, «camino de escoteros» equivale a senda estrecha, solo apta para caminantes; a veces se aplica a los caminos de herradura. En Fuenteguinaldo (SA), las ordenanzas de 1698 mencionan una rodera del Escottero (Herrero Prado, 553).

[33]C.º de [los] Gallegos (Monzón de Campos, P; Acebo, LE; Villalpando y Vezdemarbán, ZA; Coca y Cuéllar, SG), Carregallegos (Las Grañeras, LE), senda Gallega (Boada de Campos, P), carril de Gallegos (Jambrina, ZA), c.o del Gallego (Las Hormazas, BU).

[34]http://talbanes07.wordpress.com/ [consulta: 12/10/2013].

[35] Encuesta toponímica directa de Pedro Gómez Turiel. El carril Mourisco, también estrada Mourisca, es en Portugal una vía antigua, de origen romano, ya citado en un documento de 1172 («quomodo vadit recta via ad carril morisco et per ipsum mouriscum…», Alfonso Antón, 313).

[36] Una posterior reivindicación del camino ha dado lugar a un renacer artificial de la toponimia peregrina, con intención publicitaria o de promoción municipal. Pero son de indudable arraigo antiguo denominaciones como Rabanal del Camino, Estébanez de la Calzada; S. Martín del Camino, S. Miguel del Camino, Trobajo del Camino, Bercianos del Real Camino y S. Nicolás del Real Camino en León.

[37] En el cercano término de Santa Eufemia del Arroyo se menciona en un apeo de 1713 «la senda del ladrón» (Cañibano González, 18). El topónimo continúa en Villafáfila (ZA). El Itinerario Descriptivo Militar, de 1866, describe en Medina de Rioseco «un camino de herradura, llamado senda del Ladrón, que conduce a Portugal, y es muy transitado por los contrabandistas» (idm, VI: 49).

[38]C.º de los Contrabandistas (Corte de Peleas y Monterrubio de la Serena, BA; Ceínos de Campos, VA; Guadapero, SA), senda de los Contrabandistas (Arévalo de la Sierra y Torreárevalo, SO), portillo de los Contrabandistas (Jerez de los Caballeros, BA), pasada de los Contrabandistas (entre Gibraleón y Alosno, H, sobre el río Meca), el Contrabando (Entrala, ZA; Villamayor de Armuña, SA), fuente de los Contrabandistas (Azcamellas, SO), vega de los Contrabandistas (Moraleja, CC: Casillas Antúnez, 631).

[39] Son abundantes los ejemplos: c.o de los Ladrones (Frómista, P; Castronuño, VA), senda del Ladrón (Zarzuela del Pinar, SG; Villafáfil, ZA; Valdesandinas, LE), Carreladrones (Carrión de los Céspedes, P), sendero de los Ladrones (Tordesillas, VA: Sanz Alonso, 337), camino del Ladrón (Villalba de los Alcores y Olivares de Duero, VA), cerro Salteador (Villagarcía de la Torre, BA), vereda Ladronera (Arganda del Rey, M), cañada de los Ladrones (Villanueva del Río y Minas, SE), cuesta Ladrones (en el camino de Fitero a Cascante), arroyo de las Ladroneras (Cisneros, P), la Ladronera (Las Uces, SA; Pescueza, CC), Valdeladrones (Guijo de Coria: Casillas Antúnez, 630), fuente de los Ladrones (Brahojos de Medina, VA), c.o de los Facciosos (Casatejada, CC), c.o de los Requetés (El Pino de Tormes, SA).

[40]«Having travelled for at least five hours through a forest, in which, as we proceeded, my guide told me the names of the eminences to be passed, all distinguished by one generic term Confessionarios; implying, that on these the traveller would stand in need of a confessor to prepare him for his fate» (Townsend, II, 72).