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LAS CANCIONES POPULARES DE QUINTOS EN LOS CANCIONEROS DE CASTILLA Y LEON

MARTIN SANCHEZ, David

Publicado en el año 2002 en la Revista de Folklore número 264.

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I.- Introducción. Implicaciones sociales de ser quinto y su reflejo en las canciones populares.

Tras la supresión del servicio militar obligatorio, resulta interesante hacer un poco de historia y ver cómo se reflejó aquella etapa de la vida del hombre en las canciones tradicionales, elemento que, en muchos casos, sirve de espejo junto con la literatura y otras manifestaciones, de la sociedad en la que aparecieron.

Según CASADO URBANO (1986, p. 101), el reclutamiento forzoso de soldados ha estado presente a lo largo de la historia, pero, en sentido estricto, sólo se puede considerar desde el s. XVIII. El origen podríamos encontrarlo en la "Francia revolucionaria" de 1793, cuando se produjeron reclutamientos masivos para afrontar posibles ataques; esto significaba, no sólo un deber, sino que se veía también como un honor y un derecho. A lo largo del siglo XIX, debido a las numerosas guerras, se generalizó en otros países.

Ante esta situación, sería de esperar que el pueblo reflejara en sus costumbres y canciones lo que suponía esta obligación; de este modo, encontramos en los cancioneros de nuestra región numerosas canciones alusivas a los quintos. Según DIAZ VIANA (1984, p. 28), el término "quintos", "designa el acto de entresacar de cada cinco uno, uso frecuente en las levas y reclutas de soldados"; posteriormente, el término pasó a designar a los jóvenes que debían cumplir el servicio militar en un determinado año, ya que no se entresacaba a uno de cada cinco jóvenes, sino que debían cumplir el servicio militar todos los varones, excepto algunos casos muy concretos.

Para ilustrar lo que suponía ser quinto, resulta muy útil la descripción que realiza Florencio Abad, vecino de la localidad abulense de San Bartolomé de Pinares, y que recoge GOMEZ GONZALEZ (2000, pp. 65 y ss):

"En este humilde papel,
que con tinta va manchado
se darán ustedes cuenta,
de la vida de un soldado.

A eso de los veinte años,
cuando un hombre empieza a ser,
el Gobierno le reclama
para ir a servirle a él.

Ya le alistan en el pueblo
y allí queda alistado,
sin tener escapatoria
ni fuga por ningún lado.

Y le llevan a entregar
y su padre y su familia
se consuelan con llorar,
y la novia, si la tiene,
y le quiere de verdad,
todo el cariño le da.

Después de haberle entregado,
le llevan para el cuartel
y allí se queda sujeto
desde el cabo al coronel. (...)"

Otra canción que muestra el significado del servicio militar es la recogida por JIMENEZ JUAREZ (1992, p.154) en la localidad abulense de Candeleda, para quien se trata de una "canción que refleja la gran labor del Ejército".

Quintillo, vete al ejército
donde aprendas a respetar,
a formarte bien en orden
y formalito al regresar.

Según este mismo autor (1993, p. 426), el hecho de ser quinto, era un indicativo de mayoría de edad ante la sociedad, al tiempo que suponía ciertos privilegios como:

- Tomar decisiones socioeconómicas con la familia.

- Llegar a casa a cualquier hora.

- Poder fumar delante de los padres.

- Entrar en casa de la novia.

- Tomar decisiones propias.


Desde una perspectiva más antropológica, ZULAIKA (1989, p. 9) considera el servicio militar como un ritual de iniciación, es decir, "un conjunto de ritos que tienen por objeto la transformación radical de la condición social y personal del iniciado". Según esta concepción, el ciclo vital de la persona está compuesto por varias etapas (nacimiento, madurez, matrimonio, muerte), de tal manera que para pasar de una a otra, las sociedades establecen ritos de paso.

Especialmente importantes son los ritos de pubertad, los cuales sirven para marcar la transición de la adolescencia a la madurez. Según este autor, la mili es nuestro equivalente social de aquellos ritos de pubertad. «Te harás hombre en la mili» se suele decir.

Los ritos de iniciación tienen un doble significado, que también tiene la mili:

- Ritual de madurez

- Admisión en una sociedad cerrada

"El comienzo de un ciclo ritual de iniciación se marca típicamente con un acto de separación: el adolescente o neófito es arrancado de su familia para ser recluido en un espacio aparte donde va a ser sometido a las duras pruebas iniciáticas; por tanto, la primera condición del futuro soldado es, su separación completa de la familia y pueblo natal durante el periodo de la mili. Esta separación territorial es una expresión fundamental de la separación social del neófito. El cambio de categoría social que el futuro soldado ha de experimentar, requiere un cambio de residencia, y para esto debe ser alejado de su familia y convertido en recluta.

Desde otro punto de vista, el servicio militar suponía el cumplimiento de un deber como ciudadano, "Estar siempre dispuesto a defender la Patria, incluso con la ofrenda de su vida cuando fuera necesario, constituye el primero y más fundamental deber de todo militar"(l).

"Los elementos que están presentes en el rito iniciático son: cortar el pelo, lo que significa "separarse del mundo previo", privar al recluta de su vestimenta ordinaria, que es sustituida por la indumentaria militar, ya que el cambio de vestido es igualmente un requisito iniciático común". Del mismo modo, se produce la pérdida de la individualidad, obligando al recluta a responder "está" en lugar de "yo", cuando le nombran.

Centrándonos en el aspecto musical de las canciones con temática de quintos, CARRIL RAMOS (1982, p.30), recogió de uno de sus informantes la siguiente opinión sobre estas canciones:

"Las canciones de los mozos quintados dentro del cancionero general, presentan el interés de ser temas específicos de un momento clave en la vida del hombre: su entrada en sociedad para el cumplimiento de los deberes que ésta le marca.

Las coplas de quintos están marcadas por el amor como tónica general, sea patrio o maternal, filial o amistoso, siendo la muestra que comentamos claro y realista ejemplo de la preocupación que en tal sentido el quintado puede tener respecto a sus primeras vivencias amorosas".

Dentro de los numerosos cancioneros de Castilla y León, el repertorio de canciones referentes a quintos tienen cierta importancia, a pesar de no ser tan abundantes como las rondas de enamorados, las religiosas u otras.

Destaca especialmente el Cancionero Leonés de Miguel Manzano, por ser el que más recoge de este tipo de canciones, aunque hay que tener en cuenta la gran extensión de la obra. En el presente trabajo nos centraremos únicamente en el repertorio de quintos, dejando de lado las canciones que hacen referencia a la guerra (como la de Cuba).

2.- índice de canciones recopiladas.

1.- CORTES, Teresa: Cancionero abulense (2)

- p. 209: "Canción de quintos".
- p. 373: "A ser soldado me voy".
- p. 412: "Viva la quinta de hogaño".
- p. 506: "Canción de quintos (Con un pie en el estribo)".
- p. 539: "Ya se van los quintos".

2.- DIAZ VIANA, Luis y MANZANO ALONSO, Miguel (Coords.): Cancionero popular de Castilla y León

- N° 6: "Ronda de quintos".

3.- LEDESMA, Dámaso: Folklore o cancionero salmantino(3)

- p. 95: "Ya se van los quintos madre".
- p. 95: "Con un pie en el estribo".
- p. 98: "Despedida de quintos".
- p. 164: "Los quintados".

4.- MANZANO ALONSO, Miguel: Cancionero leonés

- No 34a-b: "Debajo del puente llora una morena".
-N° 153: "El reloj del quinto".
-N° 154: "Tengo de ponerte un ramo".
-N° 159e: "¿Dónde va la mi morena?".
-N° 162: "Morena, viene la ronda".
-N° 163: "Adiós, calle del amor".
-N° 165: "Enciende, niña, el quinqué".
-N° 166: "El ramo en tu ventana".
-N° 374: "He aquí la talla".
-N° 629: "Debajo del puente".
-N° 634: "Que dónde lo tienes".
-N° 741,742a-c,743: "El quintado".
-N° 823: "Olvida a su novio soldado".
-N° 825: "El novio fiel".
-N° 877a: "Rosita encarnada (I)".
-N° 878a-b: "Estando yo en el servicio (I y II)".
-N° 879-80: "La carta del soldado herido (I y II)".
-N° 881: "La carta del soldado a su novia".
-N° 1136a-b y 1137: "Despedida a los quintos".
-N° 1138: "Que me llevan, que me llevan (los quintos se despiden)".

5.- MANZANO ALONSO, Miguel: Cancionero del folklore zamorano

-N° 639: "Soldado valiente".
-N° 640: "Viva la calle derecha".
-N° 641: "Las madres son las que lloran".
-N° 642: "Yo me arrodillo".

6.- SCHINDLER, Kurt

N° 36:"A ser soldado me voy". (AVILA).
No 48:"Los cuarteles son iglesias". (Id.).
No 74:"Con un pie en el estribo". (Id.).
No 91:"Ya se van los quintos". (Id.).
No 389 "Ya se van los quintos". (LEON).
No 406:"A la una fui por soldado". (Id.).
No 413:"A la una me tocó por soldado". (Id.).
No 855:"Clavelina te diré". (SORIA).


3.- Clasificación.

Tras un análisis de las canciones, podemos agruparlas, en función de su temática, de la siguiente forma:

1. Sobre el traje típico de los quintos.
2. Para pedir alimentos
3. De ronda
4. Alusivas a la talla
5. De despedida
6. De recuerdo a la novia
7. De recuerdo al novio
8. De infidelidades

3.1 Canciones sobre el traje típico de los quintos.

En algunas localidades, antes de que los quintos se marcharan, se celebraban fiestas de despedida en las que los quintos iban vestidos de forma especial. Un ejemplo lo tenemos en Navalosa (Avila), donde, durante la mañana del domingo de carnaval, los quintos salen vestidos con un sombrero negro, guantes blancos, pañuelos, esquilas (pequeñas campanillas) atadas a las muñecas de las manos y un garrote adornado con cintas dedicadas y firmadas por las quintas. Merece atención especial la escarapela, adorno consistente en un pequeño espejo circular decorado con cintas de colores que se coloca en el sombrero.

En la localidad de Candeleda, JIMENEZ JUAREZ (1992, p. 146) recopiló el texto de una canción, cantada por Pilar Núñez González, que hace referencia a este adorno:

Este año mi morena
me borda la escarapela
para que pueda lucirla
cantando en la Corredera.

Según este autor, "la escarapela era bordada por la novia y, si no, por la hermana; y, de no tenerla, por la madre"(4).

También en Poyales del Hoyo (Avila), aparece otra canción alusiva a la escarapela:

De que soy quinto llora mi madre,
la escarapela no quiere darme,
no quiere darme, que me la ha dado
la mi morena de que soy soldado.

Según el colector de esta última, JIMENEZ JUAREZ (1992, p. 229), "la escarapela era propia de la novia o de la hermana. Era un lazo con la bandera de España y en el centro solía tener forma de corazón, con un retrato, de Nuestra Señora de Gracia, de San Sebastián o de la novia. Se ponía en la solapa de la chaqueta y se llevaba en las rondas que precedían a la Talla, al Sorteo o a la marcha al Servicio Militar."

SCHINDLER (1991), recogió una canción de Arenas de San Pedro (Avila), con referencias a la escarapela: "A ser soldado me voy" (n° 36). Se trata de una melodía de ámbito reducido (una sexta), en la que predominan los grados conjuntos y los cromatismos. A pesar de que se repiten varias frases musicales con distinto texto, Schindler optó por no emplear signos de repetición, sino escribir toda la pieza seguida, eso sí, separando los corchetes de las figuras cuando cantan sílabas diferentes.

CORTES (1991, pp. 373-74) también recoge la misma canción, en la misma localidad y con el mismo título "A ser soldado me voy". El principal inconveniente es que no está clara la distribución del texto, al tiempo que no indica los informantes ni la fecha de recopilación; del mismo modo, tampoco separa el corchete de las figuras cuando cantan sílabas diferentes y la última estrofa ("El día que a mí me pongan...) no está indicada en la partitura, por lo que no queda claro con qué música debe cantarse.

Al comparar ambas versiones, llama la atención que son prácticamente idénticas, a pesar de haber transcurrido más de cincuenta años entre una transcripción y otra, con la diferencia de que la versión de CORTES está un tono más grave.

3.2 Canciones para pedir alimentos.

En algunas localidades, existía -o incluso perdura aún- la tradición de que los quintos recorran el pueblo casa por casa, recogiendo comida que les dan. El objetivo era que pudieran reunirse, antes de marcharse a cumplir el servicio militar.

Esta costumbre de recoger alimentos entre los vecinos del pueblo, está presente en Navalosa (Ávila) y en Otero de Herreros (Segovia) -y probablemente en otras muchas localidades-, aunque con algunas diferencias, ya que en Navalosa, por ejemplo, recorren todo el pueblo, mientras que en Otero de Herreros (SANZ, 1985) los quintos sólo entran en sus propias casas. Normalmente se les entregan huevos, patatas, chorizo, alimentos que constituirán la base de la comida del día siguiente.

Otro lugar en el que también aparece es Arenas de San Pedro -al sur de Ávila-, según expresa FUENTES (1945, pp. 41-43; cit. por TEJERO ROBLEDO (1992), p. 52):

"Cuando de niños veíamos a los mozos recorrer las casas amigas, recogiendo en ellas las dádivas cariñosas para el zurroncillo militar..., aquellos niños mirábamos la gallardía de los mozos... y marchábamos detrás oyéndolos cantar. El público menudo era para ellos acicate que les forzaba a mostrar su ardor patriótico; la reja de la novia exigía la entereza para no despedirse llorando "todo un hombre"; pero los lamentos con que se acompañaban aquellas dádivas generosas, el choricillo ahumado, la morcilla veraniega, la tira adobada; los anhelos de aquella vuelta lejana al pueblo natal; la salida, para muchos tal vez la primera, del hogar paterno, ponían allá dentro un pasillo amargo, que al ser reprimido pedía el cantar para espantar pesares y divertir penillas que atormentaban".

En lo referente a canciones con esta temática, sólo hemos encontrado el texto de una canción en el cancionero de JIMENEZ JUAREZ (1992, p. 134), de la localidad abulense de Candeleda, donde los quintos iban pidiendo por las casas, cantando "las aguinaldeñas". Según el recopilador, estas canciones se cantaban principalmente cuatro veces al año, de las cuales, en dos eran protagonistas los quintos: el día 24 de diciembre y el martes de carnaval.

El aguinaldiño madre,
Sea usted generosa,
pasas higos y castañas,
o también, cualquier cosa

El aguinaldiño venimos a pedir
los quintillas de este año
para cantar, bailar y reír
Dinero, huevos y pasa de hogaño.

La luna veo relucir,
veo relucir la luna,
son tus manjares divinos,
de aguardientes y aceitunas

Yo quiero aguinaldos
y no calabazas
yo quiero aguinaldos
de esta hermosa casa.

Si queréis aguinaldos,
iros con talante
que aquí ya hemos dado,
lo suficiente y bastante

Somos quintos, morena
no nos despaches en vacío,
venimos a bien rondarte
y darte cuenta del frío.

3.3 Canciones de ronda.

Según CRIVILLÉ (1988, pp. 149 y ss.), "la costumbre de rondar ha sido una de las más tradicionales en toda nuestra geografía"; según este autor, estas canciones han sido características de la gente joven y enamorada, siempre cantadas por mozos solteros.

Dentro de este grupo de canciones de quintos, encontramos las siguientes:

a) pertenecientes al Cancionero Leonés de Miguel Manzano:

- Nº 159 e "¿Dónde va la mi morena?".

Canción de estructura estrófica, ya que tiene tres estrofas que se cantan con la misma música y no tiene estribillo. El texto menciona al final el hecho de que los quintos van de ronda.

- No 162 "Morena, viene la ronda".

De nuevo canción con estructura estrófica, esta vez con una melodía más compleja rítmicamente. Está dividida en dos secciones que se corresponden con las dos frases textuales.

- N° 163 "Adiós, calle del amor".

El texto hace referencia al sentimiento de añoranza y, en cierta medida despedida, ante el inminente abandono de la localidad y de la novia para irse a la mili. También hace referencia a que en las calles, los que mandan son los jóvenes.

b) En el Cancionero popular de Castilla y León, la canción n° 6, lleva por título "Ronda de quintos", por lo que la hemos incluido aquí, ya que es seguro que el informante la calificó como tal canción de ronda, a pesar de que el texto no hace referencia explícita a las rondas de los quintos.

c) También hemos incluido en este grupo de canciones, la No 48 de Schindler "Los cuarteles son iglesias" recopilada en Arenas de San Pedro. La temática es variada, ya que trata del abandono a la familia y a la novia, la posibilidad de infidelidad por parte de ésta ("cuando vuelva estará casada"), y también las reuniones de los mozos antes de marcharse.

3.4 Canciones alusivas a la talla.

En el campo de las canciones de quintos, merece la pena destacar las que hacen referencia a la talla, es decir a la altura del quinto, por ser un aspecto muy relevante, ya que según la legislación "las tallas inferiores a 155 cm y las superiores a 200 cm, son causantes de exclusión total para el Servicio Militar, no siendo indicativas de enfermedad o defecto psicofísico"(5). El motivo para la inclusión del recluta en las posibles exclusiones era la "incapacidad para vestir el uniforme o para usar o transportar una parte esencial del equipo militar"(6).

En los cancioneros de Castilla y León, podemos encontrar las siguientes:

- Del Cancionero Abulense de Cortés:

p. 209 "Canción de quintos".

- Del Cancionero Leonés de Manzano:

No 374 "He aquí la talla".

Las dos canciones tienen estructura de estribillo y estrofa, con la característica de que tienen en común el contenido del estribillo, a pesar de ser melódicamente diferentes.

Muy similar al estribillo de estas canciones aparece una estrofa en San Bartolomé de Pinares (Ávila), recopilada por GOMEZ GONZALEZ (2000, pp. 42-46):

Vela allí la talla,
vela, allí la cruz,
vela allí, la talla
donde está Jesús
vela allí la talla,
vela, allí el madero,
vela, allí la talla
donde me midieron.

Y también en El Hornillo (Ávila), recogida por JIMENEZ JUAREZ (1993, p. 426):

Mira allí la tabla
mira allí el tablero,
mira allí la tabla
donde me midieron,
donde me midieron,
donde me tallaron,
mira allí la tabla,
mira allí el tablado.

Según JIMENEZ JUAREZ (1992, p.229) el madero se refiere al metro o pared donde se medía la estatura, según la cual se iría a un cuerpo o a otro.

También dentro del grupo de canciones referentes a la talla, son abundantes las que hacen referencia al proceso de convertirse en soldado -en el que aparece el tallado-, utilizando la imagen de un reloj:

- Del Cancionero Leonés de Manzano:

No 153 "El reloj del quinto".

- Del cancionero de Schindler:

Nº 406 "A la una fui por soldado". (León).
Nº413 "A la una me tocó soldado". (León).
No 855 "Clavelina te diré". (Soria).


Estas cuatro canciones tienen en común la primera estrofa (la que hace referencia a las cuatro primeras "horas" del quinto), que es prácticamente igual en todas las versiones; la diferencia viene en las dos siguientes estrofas, ya que cambian el contenido, a excepción de los dos últimos versos, que hacen referencia a que el quinto volvió a ver a la novia, pero no pudo hablar con ella. La versión de Soria (N° 855 de Schindler), difiere de las demás en que incluye una "tonada" en 3/4 antes de comenzar con "las horas", que están en 6/8 como en las demás versiones.

En cuanto a la música, cada una de las versiones es diferente a las demás, tanto en la melodía como en el ritmo, a pesar de que tres de ellas fueron recogidas en la misma provincia.


3.5 Canciones de despedida.

Dentro de este grupo de canciones de quintos, encontramos en buen número de ellas, cuyo texto comienza del mismo modo: "Ya se van los quintos madre, ya se va mi corazón...":

- Del Cancionero Salmantino de Ledesma:

p. 95 "Ya se van los quintos madre".
p. 98 "Despedida de quintos".

- Del cancionero de Schindler:

No 389 "Ya se van los quintos" (León).

Nº 91 "Ya se van los quintos". (Ávila).

- Del Cancionero Abulense de Cortés:

p. 539 "Ya se van los quintos".

- Del Cancionero Leonés de Manzano:

No 1136a, b "Despedida a los quintos".

Todas estas canciones tienen en común el comienzo con la misma frase textual, mientras que en lo referente a la melodía, son diferentes.

En el caso del cancionero de Schindler (Nos. 389 y 91) podemos encontrar idéntica versión (texto y música); en el de Cortés (p. 539), el mismo texto que en las de Schindler, pero con la melodía transportada una quinta ascendente.

En el texto encontramos temas que se repiten, como lo de "tirar chinitas" o "poner ramitas" en el balcón de la novia (haciendo referencia a las costumbres de "enramadas" de algunas localidades).

En cuanto a la forma, todas son estróficas, excepto el N° 1136a de Manzano, que tiene estructura de estrofa y estribillo.

En lo referente al ritmo, al ser tan diferentes entre sí, unas están escritas en ritmo binario y otras en ternario, dando lugar a canciones que únicamente tienen en común el contenido y el comienzo del texto.

Pertenecientes a las canciones de despedida, podemos establecer otro grupo con aquellas en las que aparece la siguiente estrofa:

Las madres son las que lloran
que las novias no lo sienten,
se quedan otros chavales,
y con ellos se divierten.

- Cancionero del folklore zamorano de Miguel Manzano:

N° 639 "Soldado valiente"
N° 641 "Las madres son las que lloran"

- Cancionero leonés de Miguel Manzano:

N° 1138 "Que me llevan, que me llevan (los quintos se despiden)".

- Cancionero de Schindler:

No 74 "Con un pie en el estribo". (Avila).

- Cancionero abulense de Cortés:

p. 506 "Canción de quintos (con un pie en el estribo)".

p. 412 "Viva la quinta de hogaño".

De nuevo nos encontramos con un conjunto de canciones de diferentes lugares geográficos, aunque todas de la región, en las que aparece la misma copla (cuatro versos de ocho sílabas, con rima asonante en los versos pares quedando sueltos los impares); esto podría significar lo siguiente:

- Que existirían textos de gran difusión geográfica

- Probablemente, esos textos se adaptaban a una canción popular propia de la localidad, de forma que el texto importado, se aceptaba como algo propio, al tener una melodía con la que el pueblo se identificaba, al tiempo que, como dice REY GARCIA (2001, p. 25), "las diferentes versiones textuales y musicales de una misma canción son un indicio claro de una rica tradición oral".

Por último, dentro de las canciones de despedida, podríamos establecer un grupo con aquellas cuyo texto alude a la inevitable despedida de la novia, al tener que marcharse el quinto:

- Cancionero leonés de Miguel Manzano: No 154 "Tengo de ponerte un ramo". (7)

No 165 "Enciende, niña, el quinqué".
N° 166 "El ramo en tu ventana".
N° 629 "Debajo del puente".
N° 34a y b "Debajo del puente llora una morena". (8)

Las tres últimas canciones merecen una especial atención, ya que comparten elementos textuales: "debajo del puente llora una morena", por lo que de nuevo estaríamos ante un texto de amplia difusión (como los vistos anteriormente de "tirar chinitas al balcón", "las madres son las que lloran...", etc).

3.6 Canciones de recuerdo a la novia.

También merecen especial atención las canciones que reflejan el sentimiento de los quintos cuando están cumpliendo el servicio militar y echan de menos a la novia.

En este grupo podemos señalar:


- Cancionero leonés de Miguel Manzano:

N° 741, 742 a, b, c y 743 "El Quintado".
Nº 825 "El novio fiel".
N° 878 a y b "Estando yo en el servicio".
N° 877 "Rosita encarnada".
N° 879 y 880 "La carta del soldado herido".
No 881 "La carta del soldado a su novia".

Dentro de este grupo se incluirían las canciones que Miguel Manzano considera "canciones de quintos en los romances"; "Los romances son poemas épico-líricos que se cantan al son de un instrumento, sea en danzas corales, sea en reuniones tenidas para recreo simplemente o para el trabajo en común"(9). En este caso se trataría de romances con temática de quintos.

Con respecto a las versiones de "El quintado", "puede clasificarse como perteneciente al sistema melódico de do modal" aunque algunos de sus rasgos, como la cadencia final se asemejan a las melodías en modo mayor tonal(lO).

Todas ellas se encuadrarían dentro del "estilo narrativo melódico", por ser "fórmulas melódicas que, sin perder todavía la austeridad y severidad propia del género narrativo, en el que la música sirve a la palabra sin imponerse a ella, contienen, sin embargo, una musicalidad más desarrollada". En ellas "aparecen los rasgos melódicos característicos del estilo que los ciegos y copleros pusieron de moda desde mediados del pasado siglo."(11) "Estando yo en el servicio", n° 878 a y b, deja percibir que "bajo el trazado de la melodía, subyace una progresión melódica que abarca la totalidad o parte del decurso de la misma". (12)

3.7 Canciones de recuerdo al novio.

No sólo era el novio quien echaba de menos a su novia, sino también sucedía al contrario, pero en este sentido, son menos las canciones que podemos encontrar:

- Cancionero leonés de Miguel Manzano:

Nº 634 "Que dónde lo tienes".

Se trata de una canción que exalta la tierra propia (el Bierzo), al tiempo que hace referencia al novio de la chica, que está sirviendo en la guerra. Consta de un acompañamiento de pandereta, como señala el transcriptor.

3.8 Canciones de infidelidades.

En este último apartado, podemos recoger aquellas canciones que relatan casos en los que, al tener que marcharse el quinto al servicio militar, su novia, a pesar de haberle jurado fidelidad, se va con otro o incluso llega a casarse. Así encontramos:

- Cancionero leonés de Miguel Manzano:

N° 823 "Olvida a su novio soldado".
Nº 877 “Rosita Encarnada”

Ambas canciones tienen estructura estrófica, ya que constan de una serie de estrofas cantadas todas con la misma melodía y sin estribillo. La número 877, consta de un esquema rítmico que se repite a lo largo de toda la canción, de forma que todos los versos siguen ese esquema.

4.- Conclusiones.

Existen numerosas similitudes en las letras de algunas canciones de diferentes localidades, lo que demuestra que existía cierto contacto entre diversas zonas, que explicaría la presencia de estrofas, canciones y melodías similares en lugares distintos. Existen estrofas que se repiten casi idénticamente en localidades muy lejanas geográficamente.

Existen términos recurrentes como "mi morena" para referirse a la novia, o "tirar chinitas al balcón".

Según MANZANO ALONSO (1993, Vol. II tomo 2 p.22), "si una costumbre se pierde, el canto que la acompaña sufre la misma suerte"; y esto es lo que podría suceder con las canciones de quintos, debido a la sustitución del Servicio Militar obligatorio por el Ejército profesional. Es en estas situaciones donde la labor de los informantes y de los recopiladores llega a ser crucial para mantener ese rico patrimonio musical que de otra forma podría desaparecer.

____________

NOTAS

(1).- Artículo 186 de las Reales Ordenanzas, citado por ZULAIKA, Joseba: Op. Cit., p. 20.

(2).- Al no estar numeradas las canciones recopiladas, indicamos en su lugar el número de página donde pueden localizarse.

(3).- Debido a que la numeración de las canciones se inicia de nuevo en cada sección del cancionero, hemos optado por señalar la página, para que no exista confusión en su localización.

(4).- El inconveniente que encontramos en los cancioneros de este autor, es que sólo aparecen transcripciones del texto y no de la música, por lo que sólo podemos realizar una análisis parcial, ya que, como defiende MANZANO ALONSO (1995, pp. 91-98),para poder analizar el repertorio popular, es necesario tener en cuenta a la vez, tanto la música como el texto, ya que ambos nacieron juntos en cada canción. Los "cancioneros" que sólo recogen los textos, "despojados de las músicas con que se cantan", en realidad sólo son colecciones de estrofas que aportan un conocimiento parcial de un hecho más complejo.

(5).- Consultor de los ayuntamientos y juzgados: Servicio Militar, Publicaciones Abella, Madrid, 1987, p. 243.

(6).- Ibid. p. 242.

(7).- Según Miguel Manzano, esta canción consta de "un precioso texto, es una buena muestra de la lírica popular y la melodía está en sol modal", cfr. MANZANO ALONSO, Miguel: Cancionero Leonés Vol. I Tomo 1, Diputación Provincial de León. León, 1993, p. 397.

(8).- Los números 34 a y b son muy similares a la versión que grabó García Matos en su Magna Antología del Folklore musical español.

(9).- MENENDEZ PIDAL en Flor nueva de romances viejos, citado por MANZANO AI.ONSO, Miguel: Cancionero Leonés Vol. II Tomo 1, Diputación Provincial de León, León, 1993, p. 17.

(10).- MANZANO ALONSO, Miguel: Cancionero Leonés Vol. II Tomo 1, Diputación Provincial de León. León, 1993. p. 59.

(11).- MANZANO Ibid. p. 79.

(12).- MANZANO Ibid. p. 67.


BIBLIOGRAFIA

CASADO URBANO, Pablo: Iniciación al derecho constitucional militar, E.d. Revista de derecho privado, Madrid, 1986.

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