Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 2003 en la Revista de Folklore número 268.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 268 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Se prepara una edición integral de la obra grabada de Agapito Marazuela. Marazuela consiguió ese admirable estado, reservado a una escasísima minoría, en el que vida y oficio se mezclan y confunden en armonía, contribuyendo a perfilar o completar la integridad de una persona. Agapito fue un hombre íntegro a quien se obligó, más a menudo de lo necesario, a mostrar y demostrar que su vida estaba firmemente asentada sobre unos principios éticos en cuyas esencias basaba la seriedad de su carácter y la fuerza de su comportamiento. Además de eso, que ya lo hubiese convertido en un ser especial, Agapito era un hombre enamorado de su oficio y convencido de la importancia social y humana que la defensa de ese oficio podría tener en la sociedad de su tiempo y en la prolongación natural de sus resultados. Con un orgullo inusitado, Marazuela pregonaba la dignidad del músico en el mundo rural y la necesidad de prepararse más y mejor para responder con propiedad a la llamada del Arte. Sólo de ese modo se explica su defensa casi en solitario de la tradición y de su patrimonio, frente a una sociedad preocupada por otros temas mucho más banales y prosaicos. La postura personal y profesional de Agapito, sin fisuras ni vacilaciones, salvó muchas formas antiguas del olvido injusto y preparó el natural advenimiento de otras generaciones que no vieron ya en lo patrimonial el aparente castigo de la historia, sino el mejor premio a la fidelidad de la sangre. Entonces como ahora Agapito Marazuela fue un ejemplo impagable, un bastión inaccesible a los caprichosos ejércitos de la novedad, una figura heroica en cuyo espejo siempre limpio puede mirarse quien crea en el reflejo de la identidad y en la cualidad del conocimiento