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TAHONAS DE ZUMAQUE: CEBRECOS (BURGOS)

REPRESA BURGOS, Fernando

Publicado en el año 2003 en la Revista de Folklore número 272.

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Con el nombre de Tahona (del árabe tahona, molino) se hace referencia tanto al molino movido por caballería, como a la casa en que se cuece y vende pan. En este caso, nos vamos a referir a la primera de las posibilidades. Nos interesamos, en consecuencia, por una de las modalidades a través de las que han ido evolucionando estos ingenios, que no sólo han sido utilizados para molturar grano sino también otras materias como el zumaque.

Esta planta era apreciada por sus cualidades como curtiente y fue utilizada para estos fines en pueblos como Cebrecos, donde se prolongó su utilización hasta hace relativamente poco tiempo, habiendo pasado en la actualidad a formar parte de su legado patrimonial. (Figura 1) (1).

LA UTILIZACIÓN DE ANIMALES EN LOS MOLINOS.

El empleo de animales en los molinos, unciendo un caballo o un mulo a un mango alargado unido a la piedra giratoria, se inicia en la Grecia antigua cuando la fuerza humana resulta insuficiente para mover las nuevas piedras, más grandes, con el fin de hacer frente al incremento de la población urbana. (Figuras 2 y 3) (2).

Los animales de tiro para moler se utilizarán bastante a partir del siglo XIII ya que el invento de la collera y el nuevo sistema de atalaje permitirá una mejor utilización de la fuerza y mover por tanto maquinaria más pesada. (Figura 4) (3).

Estas tahonas no se utilizaron únicamente para moler grano, también sirvieron para otros productos como el zumaque (del árabe çumac): arbusto terebintáceo, de tallos leñosos, hojas ovales (primero blanquecinas y después encarnadas) cuyo fruto es redondo y rojizo. Sin embargo su cualidad más apreciada es que posee abundante tanino y permite su utilización como curtiente.

Un pequeño pueblo de la provincia de Burgos como Cebrecos, llegó a contar hasta con “cinco taonas para moler el zumaque dentro del pueblo” según nos informa el Catastro del Marques de Ensenada:

”Propia la una del común, quien se utiliza por ella anualmente en 23 reales;

otra de Francisco Barbero Mayor regulada en 33;

otra de Sebastián Arroyo en 26;

otra de Pedro Sainz en 8;

otra de Casilda Alonso en 33 reales.

”Contaba en aquella época Cebrecos con una población de 64 vecinos y 9 viudas.

Posteriormente, Pascual Madoz en su “Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar” (1.850), consignará “tres taonas para moler zumaque, la una del concejo y las otras de particulares”; siendo la población de Cebrecos en aquellos momentos de 33 vecinos, 102 habitantes.

CULTIVO y RECOLECCION: LA HARINA DE ZUMAQUE.

Las tahonas se siguieron utilizando hasta hace unos 70 años en que se abandonó el cultivo del zumaque debido al gran trabajo y escaso rendimiento económico que proporcionaba.

Su cultivo se hacía en pequeñas parcelas donde se plantaban en líneas. Estas tierras, denominadas “zumaqueras”, estaban repartidas entre los vecinos del pueblo constituyendo un complemento a la economía familiar. En Cebrecos, las plantas de zumaque llegaban a medir algo más de medio metro en los terrenos frescos y de 20 a 30 cm. en los secos. (Figura 5) (5).

Los trabajos empezaban en marzo “aricando” el zumaque con un arado de reja pequeña, siendo septiembre la época de la recolección. La planta se cortaba con un “garillo” a ras de tierra, reuniéndose en pequeños haces que eran transportados en un carro a la era donde se colocaban sobre un “machuco” frente al que se sentaba una persona con un puñal al objeto de picar los haces lo más finamente posible.

Posteriormente se tendían en la era para que se secaran bien y poder trillarlos, formándose una parva que, recogida en talegas, se bajaba a una de las dos tahonas que aún permanecían: una particular y otra del pueblo. Allí se invertían las tardes de invierno, según recuerda Faustino Álamo, nuestro cordial informante. (Figuras 6 y 7) (6).

Los troncos o “granzones” eran separados debido a su dureza, y se utilizaban para calentar las glorias y las cocinas - nuestra economía rural, como podemos comprobar, ya conocía el “recycling”-.

Finalmente, la “harina” de zumaque se vendía a una familia del pueblo que disponía de un buen carro para llevarla a Burgos donde se comercializaría con destino a las tenerías.

En Cebrecos no se recuerda que se cultivara en otros pueblos próximos, sin embargo en Covarrubias (a escasos kilómetros) hay ejemplares que nos hacen pensar en su posible utilización, si bien en sus tenerías parece ser que únicamente se utilizaba corteza de encina para el curtido de las pieles.

LAS TAHONAS Y EL ZUMAQUE COMO LEGADO PATRIMONIAL.

Después de abandonar el cultivo del zumaque, durante un tiempo se utilizó la corteza de encina pues requería mucho menos esfuerzo. Nuestro informante recuerda cómo se ponían a secar al sol en las calles y posteriormente se guardaban en sacos que se venderían en Covarrubias.

Ahora en Cebrecos, con una población de 79 habitantes (7), la actividad que giraba en torno al zumaque es sólo un lejano recuerdo que la Asociación Cultural “Zumaque” intenta no se pierda definitivamente (8). Entienden que forma parte del legado patrimonial de Cebrecos caracterizándole en su devenir histórico hasta la actualidad, Dicho legado, encuentra su representación en las piedras molineras y los dos edificios que aún permanecen en el pueblo como testigos se aquella actividad.

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BIBLIOGRAFÍA.

Caro Baroja, Julio: Tecnología Popular Española, Galaxia Gutemberg, Círculo de Lectores, Madrid, 1.996.

Escalera Reyes, Javier y Villegas Santaella, Antonio: Molinos y Panaderías Tradicionales. Editora Nacional. Madrid,1983.

García Tapia, Nicolás: Molinos Tradicionales, Temas Didácticos de Cultura Tradicional. Castilla Ediciones, Valladolid, 1.997.

Gutiérrez, Maite y Álamo, Carlos: El Zumaque; págs. 9 a 12. Revista de la Asociación Cultural Zumaque: CIERZO. nº 3. Cebrecos (Burgos), 1.989.

Mongil Manso, J. y González Cobo, F. J.: Aprovechamiento tradicional del Zumaque (Rhus Coriaria L.). El caso de dos municipios de Valladolid. Revista de Folklore, Nº 209. Obra social y cultural de Caja España, Valladolid, 1.998.

NOTAS

(1) Revista de Folklore nº 209, pág, 147.

(2) Caro Baroja, J.: Tecnología Popular Española, pág 447.

(3) Pertenece a Los Veintiún Libros de los Ingenios y las Máquinas, atribuido a Pedro Juan de Lastanosa (hacia 1.570). En García Tapia, N.: Molinos Tradicionales, pág. 14.

(4) Sobre la descripción de la especie, distribución y usos tradicionales, vid. Mongil Manso, J. y F. J. González Cobo: Aprovechamiento tradicional del Zumaque, Revista de Folklore, nº 209.

(5) Dibujo de Fermín González extraído de la Revista CIERZO, pág. 10.

(6) Dibujos de Fermín González extraídos de la Revista CIERZO, págs. 11 y 12.

(7) Según el Censo de Población de 1.996.

(8) Impulsada por José Luís Pineda Álamo junto con Carlos Álamo y Maite Gutiérrez.