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CUENTOS POPULARES ANDALUCES (XII)

AGUNDEZ GARCIA, José Luis

Publicado en el año 2003 en la Revista de Folklore número 273.

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El cuento maravilloso, como es bien sabido, ha pervivido en la mente del hombre desde tiempos inmemoriales manteniendo una constante hasta llegar a nuestros días. Por desgracia, en estos tiempos, sufre el acoso del moldeado de la imprenta y las exigencias dulcificantes de historias que buscan acomodarse a unos esquemas infantiles pretendidamente cándidos y alejados de las grandes pasiones que han conmovido y conmueven la existencia del adulto. Por otra parte, la forma de vida actual, que impide el diálogo sosegado y el uso de la palabra en general, incide en el deterioro del largo cuento maravilloso, arrinconado, con los condicionantes que hemos mencionado, al mundo infantil. Nos encontramos, en suma, con unos cuentos maravillosos cada vez más deficientes, fragmentados, esquemáticos y alejándose de su esencia primitiva, aunque han llegado poco alterados hasta tiempos recientes.

Frente a este tipo de narraciones, siempre ha florecido, y para ocasiones diversas, el cuento breve, el chascarrillo, la anécdota, la chanza, el “Schwank alemán”, las pullas, el chiste; y hoy es género en alza, muy valorado. Como en otros tiempos, un chiste a propósito produce agrado en casi todos los auditorios; como en otros tiempos, una sobremesa, un viaje, una velada nocturna, una espera, una jornada de trabajo... se acortan, se hacen más llevaderos con la risa provocada por el cuentecillo y el chiste. Ahora bien, el cuentecillo breve ha sido más inestable; se reelabora según los nuevos ideales y realidades. A veces desaparecen ciertos tipos, según van perdiendo interés para la sociedad. El clérigo de otros tiempos, por ejemplo, como objeto de mira, va dando paso al político actual. La sociedad hostigaba al clérigo, asentado en estrato superior, con burlas que contaban sus devaneos amorosos; lo molestaba presentándolo como artífice de aquello que él mismo condenaba, como trasgresor de su norma más sagrada. A la sociedad le preocupa hoy el político, el famoso y otro tipo de personajes de los que, de forma semejante, hace burla. A veces los viejos moldes se modifican y adaptan para los nuevos tipos, pero otros muchos mueren. Hoy no provocarían la risa gran parte de los cuentecillos que debieron festejarse cuando se colaban en una comedia del Siglo de Oro, por ejemplo, o incluso aquellos que se reunieron en las conocidas recolecciones, en las florestas y demás tipos de obras que pretendían alzarse en manual para hacer reír en el momento oportuno. Sin duda debieron divertir en su día, y ese era el propósito del que refería determinada agudeza en el momento oportuno; así como diversos colectores esperaban poner a disposición del buen conversador esos cuentecillos que llegasen a propósito en las conversaciones. Confesaba Timoneda en la “Epístola al lector” de su El sobremesa y alivio de caminantes: “Pero lo que más importa para ti y para mí, porque no nos tengan por friáticos, es que, estando en conversación, y quieras decir algún cuentecillo, lo digas a propósito de lo que trataren”. Es decir, para que seas ocurrente y no falto de gracia, aquí tienes unos cuentos que deberás decirlos en el momento oportuno, y, añadiríamos, con la correspondiente sal.

Cuentos de desafíos, del desconocimiento de la doctrina, de militares, de nobles, de tontos, y otros tipos fueron muy celebrados; pero hoy no gozan de buena salud. Un tema que siempre permanecerá vivo es el de las anécdotas, lances ocurrencias, posibles sucedidos, y su desvirtuación, en las relaciones cotidianas dentro del matrimonio. Naturalmente, muchos cuentos de este tipo convivieron en esa frontera imprecisa entre oralidad y letras. En su tiempo fueron ideales en una sociedad en que el sentimiento misógino era incuestionable en ciertos sectores sociales, si no en todos. Muchos de ellos llegaron a estereotiparse y enquistarse en el lenguaje cotidiano hasta llegar a nosotros en fórmulas aún vivas, que llenan de colorido y significado el lenguaje.

Comenzamos con una serie de cuentos que Aarne y Thompson mencionaban como Cuentos acerca de matrimonios dentro del amplio grupo de Chistes y anécdotas.

1 [LA MUJER RÍO ARRIBA]

A un señor, se le cayó la suegra al río, y fue a buscar, fue buscándola; pero en vez de ir corriente abajo, fue corriente arriba. Y cuando iba por el río arriba, se encontró un amigo y le dice: —¿Dónde vas por el río arriba? Dice: —Voy, que mi suegra se ha caído, a ver si la encuentro.

Dice:


—¡Pero hombre...! Tu suegra se ha caído, irá río abajo, no irá río arriba.

Dice:

—¿Mi suegra? Mi suegra llevaba la contraria a todo el mundo, ¡pues a las aguas también se la llevará!


JUAN RAMÍREZ ÁLVAREZ Arahal, 1993
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CATALOGACIÓN.- Tubach (Exempla…), 5285: Quarrelsome Wife II.

Aarne-Thompson, nº 1365A: Wife Falls into a Stream.

Boggs, 1365A.

Hansen, 1365A.

Robe, 1365A.

González Sanz (Catálogo… Aragoneses), 1365A: La Mujer Obstinada cae al Río.

González Sanz (Revisión del Catálogo…).

Chevalier (Cuentos Españoles, pp. 94-95; Cuentos Folklóricos, nº 127; Tipos Cómicos y Folklore, p. 61 ).

Amores, nº 154: La Esposa se cae al Río.

Thompson: P210, T251, T254, T255.2.

Thompson (El Cuento Popular, pp. 280-281) refiere esta versión junto a la de tijeretas y piojoso, de las que dice que "aparecen con frecuencia en las colecciones de cuentos de la Edad Media, y todas pueden oírse todavía en casi toda Europa. Hasta donde sepamos, sólo la variedad de la señal de cortar con las tijeras ha sido reportada de América".

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLAS.-

Carreño (C. Murcianos, pp. 221-223): La Mula Cocera [López Valero (C. Murcianos… Aplicaciones…, pp. 111-112)].

Morote (Cultura Tradicional de Jumilla, pp. 133-134): La Mujer Terca o Piojoso.

Sánchez Ferra (“Camándula (El C. P. en Torre Pacheco)”, pp.

166-167, 181), nº 209: La Mujer que contrariaba al Marido, nº 236: Buscando a la Suegra Río arriba.

López Megías (Etno…Alto de la Villa, p. 318), nº 202: Llevar la Contraria.

Camarena (León, II, pp. 58-59), nº 185: A muller que levaba sempre a contraria.

Suárez López (Cuentos… Asturias, pp. 220-221), nº 66 (dos vers.): La Mujer Ahogada.

Beltrán (Introducción…, I, pp. 205-206). Explicación argumental sin transcripción directa.

Cano (…Folklor Somedán, p. 67), nº 34: La Mucher Afogada.

Fernández Insuela ("Cuentos… de Orense", p. 171), nº 14: A Muller Afogada (dos versiones).

Quintana (Bllat…, p. 228), nº 294: [Riu Amunt].

VERSIONES DE LA CULTURA ÁRABE.-

También hace su presencia en el Libro de las Mil y Una Noches (noche 699; III, p. 476a-b), dentro del ciclo del famoso Choja, que fuera bufón del conquistador tártaro Timur Lenk, conocido en nuestra cultura como Tamorlán, llevado a escena por Christopher Marlowe en un drama de impresionantes escenas, Tamburlaine.

García Figueras también nos refiere otra versión árabe en los Cuentos de Yehá (nº 16: Yo conozco su afán de contrariedad).

VERSIONES LITERARIAS.-

Rómulo Ánglico (en Rodríguez Adrados, Cuento…, pp. 185- 186).

Arcipreste de Talavera, Corbacho, cap. VII (p. 121). Viene precedido por la versión de tijeretas.

Poggio (cf. Fradejas, “Las Facecias de Poggio…”, en Varia Bibliographica.

Homenaje…), LX: De eo qui uxoren in flumine peremptam quaerebat.

Timoneda, Sobremesa, I, nº 1 (pp. 203-204).

Mey, Fabulario, nº 18 (pp. 40-42) La Mujer Ahogada, y su Marido.

Asensio, Floresta, V, V, XI, (III, pp. 187-188): "Os engañais, que nunca la hallaria; porque quando viva era tan contraria á las costrumbres de todos, que aun después de muerta ha de ir siempre contra la corriente del agua", se justifica el marido que busca contra corriente.

La Ilustración (14 de septiembre de 1850, p. 295): El Purgatorio: ¿Para qué decir misas a la esposa muerta? Si tiene prescritos allá “dos o trescientos años”: “Mi difunta es tan testaruda, que querrá cumplir su tiempo. Ya ves si conoceré yo su carácter”.

Boira (I, pp. 19-20): La Molinera en el Río.

Juan Martínez Villergas (Textos Picantes y Amenos, pp. 105- 106), en "Selva de Textos Picantes y Amenos".

Rodríguez Marín (Los 6.666 Refranes…, p. 196b): "Si tu suegra se cae en el río, búscala aguas arriba. O para no encontrarla, o porque, teniendo lo que llaman espíritu de contradicción, no habrá ido con la corriente" Pendás (C. P. Penal del Puerto de Santa María…, pp. 46-47), nº 7: La Mujer Ahogada Río arriba.

La Fontaine, Fábulas, III, XVI: La Mujer Ahogada.

Chevalier, que recoge algunas de estas versiones, advierte la existencia de otras en Lope de Vega [?], (La Selva Confusa, II. Acad. N., IX, pp. 366b-367a) [también recogida por Rodríguez Valcárcel, nº 210, pp. 372], Fernán Caballero (Noches de Invierno, nº 25) [“Las noches de invierno en las gañanías. Cuentos” en O.C. El refranero…, nº 25, pp. 81-84] y Monlau (Las Mil y Una Barbaridades (1862), p. 328).

Según Pilar Cuartero y Chevalier (ed. del Buen Aviso…, p. 203, en nota a pie de página 10), el cuento es de fuente erudita; aunque Timoneda pudiera haberlo recibido por vía oral, también podría haberlo leído en Poggio o en Domenichi, Facezie (1564), lib. I. Agregan, también, que el cuento ha sido frecuente en las colecciones italianas, que lo "recoge Gerardo Tuningio en los Apophthegmata itálica [1609], pág. 56".

Lida de Malkiel (El Cuento Popular, p. 43), comentando el cuento popular de origen oriental en el Corbacho, dice: "Vitry, Étienne de Bourbon, Poggio traen también el cuento de la mujer obstinada que se ahoga río arriba para llevar la contraria a la corriente".

Carrascosa ("Juegos, Cuentos,…", p. 131) también estudia este tema, aunque apoyándose en Chevalier, especialmente.

2 [¡PIOJOSO!]

Había un matrimonio que se llevaba muy malamente el uno con el otro: siempre estaban discutiendo y peleándose.

Y la mujer le decía al marido, cuando se peleaban: "¡Piojoso!"


—¡Chiquiya! No me digas piojoso. No me digas piojoso que te voy a matar —y le decía piojoso delante de la gente y todo, y…

—Pues sí. Pues eres piojoso, piojoso, piojoso; eres un piojoso.

Y él le decía también a ella muchas cosas, a ella, pero ella, piojoso.

Y un día, ya el marido la cogió, porque vivían en el campo y estaban a la vera de un río, y le dice: —Como me digas más piojoso, te tiro al río.

Y:

—¡Piojoso, piojoso, piojoso! El marido ya cabreado, la cogió, la tiró al río. Y conforme se iba hundiendo, sacaba la mano así, y juntaba los dedos gordos; como el que está matando piojos. Hasta que se hundió del todo.

Ya no podía hablar, y con los dedos hacía así.

JUAN RAMÍREZ ÁLVAREZ Arahal, 1993.

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CATALOGACIÓN.- Tubach (Exempla…), 5284: Quarrelsome Wife I.

Aarne y Thompson, de quien en tantas ocasiones echamos en falta subdivisiones donde podamos ver reflejados cuentos típicamente hispánicos, son generosos en el tema de la esposa obstinada (Tipo1365): 1365B: Cutting with the Knife or the Scissors, 1365C: The Wife insults the Husband as Lousy-head y 1365F*: The Buried Wife. Los tres nos parecen, básicamente iguales. Los dos primeros son muy conocidos en la tradición hispánica y no hacemos diferencia entre ellos.

Boggs, 1365C (1365B).

Hansen, 1365C.

González Sanz (Catálogo… Aragoneses), 1365C: La Mujer Testaruda insulta al Marido.

Pujol, 1365C: "Pollós, Pollós!".

Chevalier (Tipos Cómicos, p. 80).

Thompson: H607, J1540, P210, S62, T251, T254, T255.3, T256, W167, W185, Z175.

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLAS.-

Ruiz Fernández (Campo de Gibraltar, p. 168), nº 25: ¡Piojoso! ¡Piojoso!.

Sánchez Ferra (“Camándula (El C. P. en Torre Pacheco)”, p.

163), nº 204: “¡Piojoso!”.

Agúndez (C. Vallisoletanos, nº 15): Piojoso.

Llano Roza de Ampudia (Cuentos Asturianos, pp. 261-262), nº 94: <<¡Piojoso!>>.

Suárez López (Cuentos… Asturias, pp. 221-223), nº 67 (4 vers.): ¡Piojoso! Sánchez Pérez (Cien C., pp. 8-9), nº 9: ¡Piojoso, Piojoso! Fernández Insuela ("Cuentos… de Orense", pp. 171-172), nº 15: A Muller do Piolloso.

Contos P. Lugo (p. 55), nº 51: A Muller Terca.

Aunque no aparece todo lo esperado en las colecciones más conocidas, nos consta que estamos ante un cuento muy extendido popularmente; nos lo han referido en más de una ocasión, aunque sólo lo hayamos recogido dos veces, y hemos visto cómo, para referirse a la tozudez, algunas personas hacen el conocido gesto con los dedos.

VERSIÓN "SOBRE MORISCOS".-

Se ha recogido en Túnez (Carrasco, "Dos cuentecillos… en Túnez", RDTP, XXXVI, pp. 177-180). El andaluz dice que en su país siegan con tijeras y, al insistir es azotado. Al reincidir en la aseveración, es arrojado al río por orden del Bajá; ejecuta el gesto correspondiente mientras se hunde.

VERSIONES HISPANOAMERICANA Y PORTUGUESAS.

Feijóo (Cubanos, pp. 185-186): La Vieja del Piojo [Sabiduría Guajira…, pp. 270-271: La Vieja Terca del Piojo].

Vasconcellos (Contos e L., II, pp. 153-154), nº 473: O João Ganchinho.

Braga (C. Português, pp. 256-257): A Mulher Teimosa.

VERSIONES LITERARIAS.-

Aparece con mayor frecuencia en las letras la versión de las tijeretas: Rómulo Ánglico (en Rodríguez Adrados, Cuento…, pp. 185- 186). Versión de Tijeretas. Marido y mujer discuten sobre el instrumento con que ha sido segado el prado de la vecina: con güadaña o tenazas. El marido comienza a cortarla la lengua, y ella, cuando no puede hablar, hace el signo de las tenazas con los dedos.

Arcipreste de Talavera (Corbacho, cap. VII; pp. 120-121): "'Yuy, amigo, ¿dónde estáis?: que no es canute, que tijeretas son'.

'¿Tijeras?'…." Una vez arrojada al agua, convence el marido a los compañeros para que la busquen contra la corriente, dado que esa era su condición, llevar la corriente (véase nuestro cuento anterior).

Poggio (cf. Fradejas, “Las Facecias de Poggio…”, en Varia Bibliographica. Homenaje…), LIX: De muliere onstinata quae vivum pediculosum vocavit.

Castiglione (El Cortesano…, III, II; p. 246): “… bien sabéis vos que si una mujer comienza de recio a tomar un antojo, tras él se dexará morir, como aquella que estaba en el pozo con el agua hasta los ojos, y no pudiendo decir más a su marido tixeretas, señalábalas con las manos”.

Timoneda (Portacuentos, II, 52; pp. 169-170). El marido arroja un canto a las manos de la mujer cuando, ahogándose, las saca para hacer el gesto.

Alusiones en Mal Lara (Philosophía Vulgar, III, 57; p. 335): “…aunque se cuenta de mugeres que aun no cessavan su porfía, como se cuenta en el Arcipreste de Talavera, en las Tiseretas son, y la Tordilla”.

Blasco de Garay (Cartas en Refranes, p. 159) parece recordarlo tras los dichos: "… tijeretas son, con vuestro pan os lo comed, que ya días ha que sé que sois porfiada".

Pineda (Diálogos, BAE, 169, p. 85b). La atribuye a Poggio: "Si queréis ver su pertinacia y testería, leed aquella historia de Poggio que, como azotase a su mujer por le haber llamado piojoso…" Mey (Fabulario, pp. 152-161), nº 51: La porfía de los rezien casados.

Sebastián de Covarrubias (Tesoro…, p.964a): "TIGERETAS. […] Un proverbio ay que dize: Han de ser tixeretas, fingiendo que una muger muy porfiada, viniendo de las viñas con su marido, puso a estos clavículos otro nombre, que debía de ser común en aquella tierra; ella porfió mucho, que no se avían de llamar sino tixeretas; el marido, entrando en cólera, la echó de la puente abaxo…"

Juan de Luna (Segunda Parte del Lazarillo de Tormes, cap. VII; p. 45) recoge la expresión: "mas tijeras eran y tijeras fueron" en el encuentro del pícaro con su mujer.

Correas (Vocabulario de Refranes, p. 47): Tijeretas han de ser, mujer; tijeretas han de ser.

Lope (El Duque de Viseo, II, en O.S., p. 1092b), menciona el refrán; pero no lo utiliza para referirse directamente al cuento: “En porfías/ de vuestra madre me hallé,/ que fue por quien el refrán/ quedó de las tijeretas”.

Se menciona en el Cuento de Cuentos, de Quevedo (Obras, p. 405): "…ver veamos si han de ser tijeretas; y en justos verenjustos dió con ella en una recolección". Y, explicativamente, se incluye la anécdota recogida de Covarrubias.

Calderón (El Secreto a Voces, jornada 2ª, escena 3ª. Puede leerse en Jiménez Hurtado Cuentos…, pp. 49-50) lo menciona: "El galán, cansado ya/ del encarnizado enojo,/á hurto de la tal belleza,/ metió con gran ligereza/ los dedos, é hizo al piojo."

Mención en Gracián (El Criticón, III, VIII; p. 709): “No se pudrían de cosa, porque no había entonces mentiras ni aun en los casamientos, […] ni mugeres tigeretas,…”

Cotarelo (Colección…, p. CXLVIIb) expone el argumento del entremés La Torda, tras el que se descubre el tema de nuestro cuento. Los esposos discuten, llegan los vecinos, "á quienes el marido cuenta las terquedades de su mujer, ingiriendo los dos cuentos vulgares del pozo y las uñas, llamándole sucio, y el río que se lleva la mujer, pero que saca la mano con el dedo torcido en señal de que era garabato y no oreja".

Domínguez Lasierra (Cuentos… Aragoneses), p. 117 [de Los Cuentos Aragoneses de D. V. (1882)].

Luis León Dominguez (Los Cuentos de Andalucía…, p. 12) lo menciona: "¡Tijeretas han de ser!" Ciro Bayo (Lazarillo Español, p. 59) hace alusión: "Quiero decir si no lleva usted alojados -siguió diciendo el de los galones, tocándose las uñas de los pulgares, haciendo el conde de Uñate".

Rodríguez Marín (Todavía 10.700 Refranes, p. 234b: Por blancas o por prietas, tijeretas. Extracta, sub voce, el cuentecillo de Cabarrubias. (Más de 21.000 Refranes…, p. 68a): "Como 'Tijeretas han de ser' ". En esta ocasión busca otra explicación distinta al refrán no coincidente con el conocidísimo cuentecillo.

Cf. Montoto (Personajes, II, p. 147): Cesará vuestra porfía señora Marigarcía.

Martínez Kleiser (Refranero General Ideológico, p. 454a), nº 39.735: Tijeretas han de ser, mujer; tijeretas han de ser (refleja la versión de Correas).

Junceda (Diccionario…): Por blandas o por prietas, tijeretas.

Chevalier dice que "aprovechan el cuento de las tijeretas Juan de Luna, Jerónimo de Alcalá Yáñez y Lope de Vega". Y especifica a pie de página: "… JERÓNIMO DE ALCALÁ YÁÑEZ: El Donado Hablador, I, IV, N. P., p. 1221b; LOPE DE VEGA […], y Quien más no puede, II, Acad.N., IX, p. 139b".

Lida de Malkiel (El Cuento…, p. 43), que descubre la anécdota en el Corbacho, menciona la versión de El Donado Hablador (IV) y el recuerdo de Lope, y agrega que el cuento "se halla en varias colecciones medievales (los Exempla de Jacques de Vitry, Romulus, el ejemplario italiano del siglo XIV Contemptus sublimitatis, las Facetiae de Poggio) que presentan además una variante, en que la mujer insulta al marido, también de origen oriental, y recogido hoy por Llano en el folklore de Asturias, nº 94".

3 [EL REPARTO DE LA CENA]

Esto era un matrimonio que no tenía hijos, vivían solos, y… un día, para almorzar, frieron cinco huevos; y la mujer dice: —Bueno. ¿Qué partición hacemos aquí? Dice: —Mujer, como yo soy el marido, el más grande, pues yo me como tres y tú dos.

Y dice la mujer:

—Eso, ¡Cómo va a ser! ¿Porque tú seas el marido, te vas a comer tres, y yo dos? Tú te puedes comer dos y yo tres.

Y dice el marido:

—No no no. Me como yo tres y tú dos.

Y dice la mujer:

—¡Me muero! Si no me como los tres, me muero.

Dice:

—¡Pues muérete! Y se murió la mujer, se hizo la muerta… Y entonces, avisó que se había muerto la mujer. Y la llevaron al cementerio, la llevaron entre cuatro hombres. Por el camino le decía, se acercaba al instante, le decía:

—Para ti dos y para mí tres.

Decía:

—No. Para mí tres y para ti dos, y si no ¡para adelante!

—¡Bueno! Esta mujer es cabezona.

Total, que, al ratillo, otra vez le dijo igual, que para él tres y para ella dos, y decía la mujer que no: que los tres tenían que ser para ella, y si no ¡para adelante! Total, el marido ya, viendo que la iban a echar la palada de tierra, iban los cuatro hombres y el sepulturero, le dijo…:

—¡Cómetelos los cinco! Y se levantó de la caja… y salieron corriendo los cuatro que la llevaban, y el sepulturero asustadito.

JUAN RAMÍREZ ÁLVAREZ Arahal, 1994.

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CATALOGACIÓN.-

Aarne-Thompson, nº 1365D*: Which Shall Eat the Third Egg.

Boggs, 1365*D.

Hansen, 1365*D.

Robe, 1365D*.

González Sanz (Catálogo… Aragoneses), 1365D*: Yo Tres y tú Dos.

Pujol, 1365D: "Jo tres y tu dos!".

Chevalier (C. Folklóricos, nº 130, C. Españoles, pp. 256-259, Tipos Cómicos, p. 62).

Amores, nº 155: ¿Quién se comerá el Tercer Huevo? Thompson: J1540, P210, T251, T255.4, T255.4.1, T256, T253, W167.

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLAS.-

Rodríguez Almodóvar (C. al Amor), nº 88: Yo Dos y tú Uno.

García Surrallés (Era… Gaditanos, pp. 261-263), nº 86: La Falsa Muerte, nº 87: El Matrimonio que discutía.

Sandubete (Cuentos… Cádiz, p. 30), nº 4: El Matrimonio que discutía.

Gómez López (C… Poniente Almeriense, pp. 480-483), nº 92: Los Cinco Huevos.

Curiel Merchán (Extremeños, nº 110; CSIC, pp. 282-283): Los Tres Torreznos.

Morote (Cultura Tradicional de Jumilla, pp. 132-133): Los Cinco Huevos.

Sánchez Ferra (“Camándula (El C. P. en Torre Pacheco)”, p.163), nº 203: “Dos pa ti y Tres pa mi”.

Fraile (C… Madrileña, pp. 280-281): Yo Tres y tú Dos.

Larrea ("Seis Cuentos de Mujeres… Aragón", RDTP, XV, pp.97-100), nº 4: Yo Tres y tú Dos [mismo artículo en Temas de Antropología Aragonesa, pp. 67-69].

Agúndez (C. Valladolid, nº 11): Cinco Huevos Malos de partir.

Rubio Marcos (C. Burgaleses…, pp. 174-178, 179), núms. 63- 67: El Reparto de los Huevos, nº 69: El reparto de las Sardinas.

Super-Cuentos (pp. 233-243): Que me como los Tres.

(Los Cuentos del Abuelo, pp.49-51): Los Cinco Torreznos.

Espinosa (CPC, "col. Austral", pp. 29-30), nº 7: Yo Uno y tú Dos.

Espinosa (CPCL, II, pp.162-163), nº 300: Yo Uno y tú Dos.

Ayuso ("Consideraciones…", p. 157): Cinco Huevos.

Cortés Vázquez (C. P. Salmantinos, I, pp. 49-51), nº 25: Cuento de los Tres Huevos, nº 26: Cuento de los Huevos. [C… Ribera del Duero, pp. 43-44), nº 11: Cuento de los Tres Huevos, nº 12: Cuento de los Huevos].

Camarena (León, II, pp. 59-60), nº 186: [Discusión por Tres Huevos].

Cortés Vázquez (Sanabreses, pp. 46-47): [Disputa del Matrimonio acerca de los Huevos].

Fonteboa (Lit. Tra. Oral en el Bierzo, pp. 154-155), nº 59: Os Dous Huevos.

Llano Roza de Ampudia (Cuentos Asturianos, pp. 260-261), nº 93: <>.

[Torner (El Folklore en la Escuela, pp. 44-46): Yo me como.] Fernández Pajares (Del F. de Pajares, pp. 125-126): Genio y Figura.

Canellada (F… Asturias…, pp. 76-77): La Mujer Brava.

Cano (… Folklor Somedán, p. 66b), nº 30: You tenga a comer Dous.

Suárez López (Cuentos… Asturias, pp. 223-225), nº 68 (2 vers.): ¿Quién comerá el Tercer Huevo? Cuscoy (Tradiciones Populares, II, pp. 174-176), nº VIII: El Almuerzo del Indiano.

Ferreira (Lhonas…, pp. 90-92): You como Dons.

Contos P. Lugo (pp. 45-46), nº 39: Probe de mín e máis doutro.

Amades (Folklore de Catalunya…, pp. 928b-931b, 997a-998a, 1024b-1026b), nº 373: La Terra dels Babaus, nº 400: La Tossuda, nº 410: Els Dos Germans Espavilats.

Serra i Boldú (Rondalles Populars, I, pp. 78-81): Jo Tres y tú Dos.

Guardiola (Contes… Marina Alta, pp. 67-68): Un per a tu i Dos per a mi.

Cf. Escuder (C. del P. Valenciano…, pp. 97-100), nº 18: Ella no quería amasar.

VERSIÓN POPULAR PORTUGUESA.-

Vasconcellos (Contos…, II, p. 364), nº 602: Os Ovos e os Ladrões.

VERSIÓN ÁRABE.-

Cf. Gil Grimau (Que por la Rosa…, pp. 175-177), nº 116: Los Dos Pares de Patas.

VERSIONES LITERARIAS.-

Mey (Fabulario), LI: La Porfia de los Rezien Casados.

Cotarelo y Mori (Colección…, pp. 150a-154b) recoge el Entremés Famoso de los Huevos, recreación del cuento popular. Según nota del investigador (p. 150a), el entremés está tomado de las Comedias de Lope de Vega y otros (Barcelona, 1612). El mismo Cotarelo (p. CXXXV) nos ha mencionado antes el entremés situándolo entre los anónimos de la segunda mitad del XVII. Tomamos sus palabras: "Entremés de la Respondona. Es el mismo que se imprimió en el siglo XVIII con el título del Melonar y la Respondona, uno en otro, imitación del paso de Las Aceitunas, de Rueda, con el entremés de Los Huevos, […] y todos sacados de cuentos populares".

En el entremés, el argumento no se desarrolla únicamente por el deseo de comer los huevos, sino que interfiere el tema de la terquedad de la mujer, que se niega a obedecer cualquier deseo del marido.

4 [ESPOSA EFICIENTE]

Ella era muy aseada y le gustaban las cosas bien hechas.

Y el marido, todos los días, le hacía la plaza. Todos los día iba el marido por la plaza y le decía —no tenían hijos—, y le decía lo que tenía que hacer de comer todos los día el marido. Pero tenía un compadre, y le dijo:

—Compadre, ¿tú nunca le has pegado a tu mujer?

—¿Si yo le he pegado mi mujer? ¡Nunca en mi vida! Y entonces pilló y le dijo: —Pues mira, ¿tú no vas todos los días a la plaza? Pues tú le haces la plaza y lo que le traes de allí, no le digas lo que tiene que hacer, no le digas lo que tiene que hacer. Nada más se lo dejas allí, y te vas. Y cuando venga, pues nada de lo que te tenga hecho te va a gustar.

Entonces cogió él, cogió él, el marido, fue a la plaza, le trajo almejas. Entonces dijo: —Mira, mi marido se ha ido y no me ha dicho cómo tengo que hacer hoy las almejas. Bueno, pues mira, le voy a hacer unas poquitas en salsa, voy a hacer otras poquitas así, al ajillo, y le voy a hacer otras poquitas nada más así, frititas con cebollita y eso. A ver lo que me dice cuando venga.

Conque, y venía y no venía: "Dios mío, que no viene.

¿Dónde estará?" Y cuando le pareció, llamó a la puerta. Entonces, cuando llamó a la puerta, dice:

—¡María!

Dice:

—Voy.

Y había un corral. Tenía el corral hacia la cocina, y tenía gallinas. Y al tiempo de abrir la puerta, ¡se subió una gallina, y se cagó en el paño tan limpio que tenía! Pero hizo así, como venía el marido, ¡pum!, lo dobló y lo tapó. Y entonces salió corriendo y le abrió al marido. Y entró el marido, le dice:

—¡María! ¿Hoy qué me has hecho de comer?

—Cuidado. Eso digo. Que te fuiste sin decirme lo que te tenía que hacer de comer

—dice

—. Te he hecho las almejas que me dijiste, las he hecho: te las he hecho en salsa, te las he hecho así, refrititas, como a ti te gustan.

Dice:

—Pues yo no quiero nada de eso

Y le dijo:

—Entonces, ¿qué es lo que quieres hoy?

Dice:

—Hoy quiero ¡una mierda!

Dice:

—Pues mira, a propósito, una gallina se cagó ahora mismo.

Conque le dijo:

—No le puedo pegar a mi mujer, compadre. Una mierda que le he pedido, me la tenía preparada. ¡Digo! No le puedo pegar a mi mujer.

AMPARO LÓPEZ OJEDA El Palomar-Paradas, 1993.

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CATALOGACIÓN.-

Aarne-Thompson, nº 1408B: Fault-finding Husband Nonplussed.

Hansen, **1409.

González Sanz (Catálogo… Aragoneses), 1408B: La Mujer que nunca reñía con su Marido.

González Sanz (Revisión del Catálogo…), 1408B: “El Esposo Estupefacto encuentra Fallas”

Beltrán (“Notes… Vall d´Albida i l´Alcoià”, p. 131c), nº 34: El Matrimoni molt unit Pujol, 1408A: El Marit Exigent.

Chevalier (C. Folklóricos, nº 138, Folklore y Literatura, p. 138).

Amores, nº 158: El Casado Exigente.

Thompson: J1112, J1545.3, P210, T181.

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLAS Y PORTUGUESA.-

Carreño (C. Murcianos, pp. 225-227): La Suegra Mala [López Valero (C. Murcianos… Aplicaciones…, p. 152)].

Morote (Cultura Tradicional de Jumilla, pp. 136-137): Marido Exigente.

Hernández Fernández (C. P… Albacete, pp. 150-151), nº 85: La Historia de Santa Rita.

Sánchez Ferra (“Camándula (El C. P. en Torre Pacheco)”, pp. 168-170), núms. 211-212: La Mujer Complaciente.

Super-Cuentos (pp. 75-94), El Hombre que nunca pudo pegar a su Mujer.

Larrea ("Seis C. de Mujeres… Aragón", RDTP, XV, pp. 92-95), incluido en una de las tres pruebas que el marido impone a su mujer a propuesta del amigo. El título del cuento es significativo: La mujer que no reñía con su marido [el mismo artículo aparece en Temas de Antropología Aragonesa, pp. 60-64)].

Suárez López (Cuentos… Asturias, pp. 229-231), nº 71 (2 vers.): El Marido Exigente.

Quintana (Bllat…, pp. 225-226), nº 289: [Aquí la tens!].

Serra i Boldú (Rondalles Populars, III, pp. 119-123): La dona que penetrava sempre les intencions del seu home.

Braga (C. Português, pp. 218-221): Os Dois Compâdres.

VERSIONES LITERARIAS.-

Disponemos de la versión de Timoneda (Buen Aviso, I, 43; p. 109) y la de los Cuentos y Chascarrillos, pp. 220-222: Las Sardinas.

Chevalier señala, además de las señaladas, la versión de Jerónimo de Alcalá Yáñez [El Donado Hablador, II, VI].

5 [COMO ENTRAR EL BURRO]

Eso eran dos compadren. Y le dice uno:

—¿Tú nunca le has pegado a tu mujer? Dice:

—Yo no ¡En la vida! ¡Yo le he pegado a mi mujer, en la vida!

Dice:

—Bueno. Pues hoy cuando llegues a casa… ¿Tú no entras todos los días al burro en la casa de cabeza?

—¡Claro! ¿Cómo se entra un burro?

Dice:

—Pues tú, hoy, cuando llegues, lo quieres entrar de culo.

Entonces, cuando entró, empezó a empujarlo al burro en la cabeza para atrás. Y sale la mujer, dice:

—¡Niño! ¿Qué estás haciendo?

Dice:

—No, que el burro hoy no entra de cabeza a la casa: ¡hoy va a entrar de culo!

Dice:

—Pues trae que tire del rabo.

AMPARO LÓPEZ OJEDA El Palomar-Paradas, 1993

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CATALOGACIÓN.- Aarne-Thompson, nº 1409: The Obedient Husband.

Boggs, 1415*A.

Camarena (Repertorio… Cantabria), 1415*A Pujol, 1415: En Joan Sortós.

Beltrán (“Notes… Vall d´Albida i l´Alcoià”, p. 131c), nº 34: El Matrimoni molt Unit Thompson: H473, H474, H1557, J2460, (N11) P210, W31.

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLES.-

Rodríguez Almodóvar (C. al Amor, nº 80: La Mujer Mandona) lo agrega al Tipo 901: Taming of the Shrew, como prueba de que la mujer ha recibido buena "enseñanza". Tengamos presente que los cuentos de Almodóvar son adaptaciones presumiblemente arquetípicas.

Aparece en Rasmussen (C.P. Andaluces, pp. 181-184), nº 42: El Matrimonio Peleado.

Sánchez Ferra (“Camándula (El C. P. en Torre Pacheco)”, pp. 168-169), nº 211: La Mujer Complaciente.

López Megías (Etno…Alto de la Villa, pp. 149-150), nº 79: La Esposa Paciente.

Larrea ("Seis Cuentos…", RDTP, XV, pp. 92-95), nº 2: La Mujer que no reñía con su Marido. En esta versión aragonesa, hay una segunda parte; porque el marido, incitado por el amigo, somete a su mujer a una segunda prueba. Rompe delante de ella "los vajillos" para que se enfade, pero ella, lejos de enojarse, se alegra pues, dice, así podrá renovar los cacharros. Luego vendrá una tercera prueba más, la de la esposa que tiene que preparar cualquier comida que pida el marido, incluso mierda (recuérdese el cuento anterior).

Super-Cuentos (pp. 75-94), El Hombre que nunca pudo pegar a su Mujer.

Cortés Vázquez (C.P. Salmantinos, I, pp. 36-37), nº 15: La Mujer Mandona.

Llano Roza de Ampudia (Cuentos Asturianos, p. 103), nº 120: Una Mujer Complaciente.

Canellada (C… Asturianos, pp. 178-179), nº 80: La Mujer Mansina.

Cano (… Folklor Somedán, p. 67a), nº 31: La Mucher de Buen Conforme.

Fernández Insuela ("Cuentos… de Orense", pp. 176-177), nº 22: A Muller de Boa Paz.

Contos P. Lugo (pp. 60-61), nº 58: A Muller de Boa Paz.

Amades (Folklore de Catalunya…, pp. 995a-997a), cf. nº 399: La dona que trobava bè tot el que feia el sey home.

Serra i Boldú (Rondalles Populars, III, pp. 51-52): Una Dona que la sabia Llarga.

VERSIÓN HISPANOAMERICANA.-

Feijóo (Sabiduría Guajira…, pp. 235-236): La mujer inteligente y el marido que se quería pelear.

VERSIONES LITERARIAS.-

Lo utiliza Francisco de Alvarado ("El Filósofo Rancio") para pintar la complacencia con los que gobiernan, aunque sea erróneamente, como en el caso de los seguidores de ciertas ideas de Bonaparte. Así apoya la esposa al marido: "Dices bien, hombre; este pícaro no quiere entrar como debe, y no ha de salirse con la suya. Empújalo tú por la cabeza y yo tiraré de él por el rabo y verás como entra" (Cartas, ed. 1813-1814, t. I, carta XI, pp. 35-36; Cartas C., ed. 1824-1825, t. II, p. 305). La carta está fechada el 29 de diciembre de 1811.

El mismo contenido refleja el cuentecillo con que Rodríguez Marín (Más de 21.000…, p. 14a) glosa el refrán: A la leña tuerta, se le busca la vuelta.

San Cristóbal (Arlotadas…, pp. 293-297): Más que el Burro.

El Tipo 1415 Lucky Hans (Hansen, 1415; Robe, 1415), tiene grandes semejanzas con nuestro cuento. H.Ch. Andersen retoma el tema. Recordemos que el peso específico de lo popular no es tan grande, en Andersen, como se piensa. Pero en este caso, él mismo advierte (ed. Crítica, p. 558) que contará una historia que oyó cuando era niño. Un matrimonio poseía un caballo que no necesitaba. El marido fue al mercado, pero en el camino lo cambió por animales u objetos de inferior valor en trueques sucesivos, hasta finalizar con un saco de manzanas podridas. Unos ingleses, advertidos de las transaciones, adviertieron al granjero de que tuviese cuidado porque, con toda seguridad, su mujer le reñiría.

Pero él estaba seguro de que eso no sería así. Es más, le diría: "Lo que hace el padre, bien hecho está". Apostaron. Y, efectivamente, la esposa dice, exactamente, las palabras del marido alegando que las manzanas son justamente lo que necesita para prestar a la vecina. Los ingleses perdieron la apuesta (compárese con una de las pruebas de las versiones de Larrea).

6 [CASAR CON MÁS DE UNA]

Este cuento que os voy a contar me lo contó mi padre cuando yo era pequeño.

Era un mozo muy gallardo y muy fuerte, que se quería casar. Y les dijo a sus padres que él no se quería casar con una mujer sola, que él quería más de una mujer.

Quería por lo menos dos o tres. Él ¡qué iba a hacer con una mujer sola! Y entonces los padres…:

—¡Chiquiyo!, no seas avaricioso ¡Mira que una te tiene que sobrar!

Dice:

—¡Que no, que yo me quiero casar con, por lo menos, con dos!

En fin que…, tanto le porfiaron los padres, que lo convencieron, y se casó con una. Al año, o al año y medio, un hermano más chico que tenía, trató de casarse. Y le dijo al hermano, dice:

—Hermano, no te cases ¡que con la mía mos aviamos los dos!

JUAN RAMÍREZ ÁLVAREZ Arahal, 1993.

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CATALOGACIÓN.- Thompson: T145.1.1, X700.

VERSIÓN POPULAR.-

Gómez López (C… Poniente Almeriense, pp. 600-601), nº 128: Una Mujer para Dos Hermanos.

OTRAS VERSIONES SOBRE EL TEMA.-

Hita (Libro del Buen Amor, vv. 189-198): Ensiempro del garzón que quería casar con tres mujeres.

Lida de Malkiel (El Cuento…, pp. 41-42), comentando el cuento del Buen Amor, dice que la anécdota "se repite muchas veces en la poesía misógina de los siglos XIV y XV (por ejemplo, en el fabliau Le valet aux douze femmes, en el Liber lamentationum de Mahieu el Bígamo, en el Miroir de mariage de Eustace Deschamps, en Hans Sachs), y que persiste en la Península y entre los judíos de Oriente para justificar el proverbio 'Casado te veas, molino".

No parece posible proponer como origen el cuento popular para la historia que cuenta Braulio de Sigüenza (Floresta Varia de gracias…, pp. 107-133: Gracias y desgracias de Don Juan Ben Juan, morisco), sin embargo trata el mismo tema: Juan Ben Juan (nombre cristianizado de Sidi Muley Yusuf Ben Mustafá Asan El Mehmet y Altamotamid), tras la conquista de Granada, opta por pasar al cristianismo. Deberá deshacerse de tres de sus cuatro esposas, lo cual le supone un quebranto para su ardiente espíritu; para la elección tiene cuatro noches. En la primera, Zulima, sabiendo lo que está pendiente de su actividad, lo deja extenuado por la intensidad y dilatación de su aplicación, lo mismo ocurre la segunda con Aixa y la tercera con Zoraida, por lo que se inclina por la moderada Fátima, que la cuarta noche no puede complacerle aduciendo que está “de tiempo”.

Fradejas (Novela Corta, I, pp. 41-46) hace un estudio detallado del tema. Aporta pruebas para determinar el carácter popular del cuento y señala los diversos cursos que ha seguido por la literatura (en I, pp. 311-322, recoge varios textos afines). El propio autor nos lleva al índice de Aarne-Thompson, al nº 910A Wise trough Experience, y a los motivos J21 (el J21.32, nos dice, se refiere, precisamente al consejo de no casar con más de una esposa).

Él mismo recoge la novelita de Casarás y Amansarás de Mal Lara. Ésta (en verso), nos aclara, la toma Mal Lara de un amigo anónimo, aunque algunos la atribuyan al Licenciado Tamariz [en efecto, podemos verla entre las obras atribuidas a este autor, véase Novelas y Cuentos en Verso, pp. 86-93]. La versión de Mal Lara (Philosophía Vulgar, III, 70; pp. 347-353) aparece también bajo el refrán: Casarás y Amansarás. Además, retiene algunos refranes de varios autores que coinciden con el de Mal Lara. Menciona a Valerio Máximo, del que extrae un fragmento alusivo y que puede ser origen de algún grupo de los varios en que se estructura el tema. Reproduce el texto del Arcipreste de Hita (Libro de Buen Amor, vv. 189-196), un cuentecillo de Santa Cruz (IV, III, 9), uno de Asensio (IV, VI, 17), un fragmento de Calderón (Los Dos Amantes del Cielo, jornada I), un cuento de Llano Roza de Ampudia [Asturianos, 192] y otro vasco de Resurrección María de Azkué.

Rodríguez Marín (Mil Trescientas Comparaciones, nº 766; pp. 68-69) recoge una versión igual a la vasca transcrita por el Dr. Fradejas. Un joven se casa, pese a las advertencias del padre, y, al año, ha perdido las fuerzas. Frente al mar contempla terribles olas y exclama: "-¡Mía que brabio estás, hombre! ¡Si yo pudiera casarte!". Igual idea en Gascón (C. Baturros, p. 72): "¡-Cuidau el mar! ¡Qué ensoberbecido está!/ -Casau lo quisiá yo ver, que ¡ya se amansaría!"

Cf. También Suárez López (Cuentos… Asturias, p. 82), nº 25: Casarás y amasarás

REFRANES.-

El mismo Rodríguez Marín (10.700 Refranes) refleja los siguientes: Casadme, padres, casadme; que el cuerpo se me arde. También: Casado estoy; ¡si lo hubiera pensado como lo pienso hoy….!. Y: Al hijo travieso, casarlo: su mujer le hará manso

Montoto (Personajes, p. 118) retiene el refrán de Correas, que recuerda el Dr. Fradejas: Casarás, Bras, y amansarás; pero explica el de Mal Lara: Molinillo, casado te veas, que así rabeas. Esta es la expresión del joven que pudo dominar la piedra del molino… hasta que se casó. En realidad, Mal Lara (Philosophía Vulgar, V, 14; pp. 463-464) recoge otros dos cuentecillos más bajo este refrán y sobre el mismo tema. Por lo demás, también otro refrán de Mal Lara: Soltero, pavón; desposado león; casado, asno (V, 94; pp. 520-522), incide en el mismo tema.

En Correas (Vocabulario), Rodríguez Marín (Más de 21.000) o Paramiología… también se recuerda el refrán del molinillo.

Posiblemente, el molinillo padeció los males del matrimonio, si la unión del refranillo de Mal Lara con los versos de Trillo de Figueroa que recoge el Dr. Fradejas (La Forma Litánica…, p. 28) son acertados:

Solié que andava
el milinó
solié que andava
y agora no.

No creemos que debería estar muy lejos del pensamiento de Sebastián de Covarrubias de nuestro cuento cuando explicó la voz: "AÑO VEZ: […] 'El moço y el gallo un año', por ser el gallo de naturaleça tan cálida, y él en sí luxorioso, dase tanta priessa que viene a perder su vigor en poco tiempo, y el proverbio le señala un año" (Tesoro…, p. 128a).

7 [CASADLO]

A un paradeño en un tendido, viendo una corrida de toros, y sale un toro de ésos, de esos marrajos dando muchas carreras, muchas carreras por el ruedo, sin entregarse a los toreros. Y entonces el público ya estaba impaciente con aquello.

Sale una voz de un paradeño que dijo:

—¡Casadlo, hombre, que más valiente que ése era yo!

ANTONIO RAMOS Arahal, 1990.

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VERSIONES.-

Nogués (C… de Aragón, pp. 40-41): "En una corrida de toros salió uno muy manso. Furioso un baturro, exclamó: -¡Qué poco hombre es ese toro! Yo no habría dejado en la plaza caballos, toreros, ni Dios.- ¿Cómo te quieres comparar con el animalico que tiene cinco años, tú que tienes cuarenta y estás casado?, replicó un compañero suyo para calmarlo".

El Conde de las Navas (O.I., pp. 185-188: Recurso Heroico).

Alguien exclama cuando unos domadores no pueden manejar al león del circo: "¡Re… contra! ¡Casarle, y se entregará como un corderito!".

Fernández de Velasco (Deleite, p. 115). Como pena, casarlo con la propia mujer del juez.

REFRANES.-

Algunos ya se han señalado en el tipo anterior. Consideramos ambos referentes a un mismo tema.

Sebastián de Covarrubias (Tesoro…, p. 314): CASADO. Casarás y amansarás.

Correas (Vocabulario…, pp. 109a, 465a), el mismo, más: -Casarás, Bras, y amansarás.

-Soltero pavón, desposado león, casado asno asnejón.

-Soltero pavón, desposado león, casado buey cansado.

Sebastián de Horozco (Teatro…, 529; p. 165a): Casarás y amansarás.

Sbarbi (Monografía…, p. 361a-b): Casarás y amansarás.

También: -Soltero, pavón/ Desposado, león;/ Casado asno (p. 361a).

Rodríguez Marín (Más de 21.000 Refranes…, pp. 287b, 460b, 474a, 475a):

-Mancebo, león; casado, cagón.

-Si la mar se casara, no fuera tan brava.

-Solía que andaba el mi molinó, mas agora no.

-Soltero, león; desposado, pavón; casado, asno cargado.

Rodríguez Marín (Los 6.666 Refranes, p. 19a): Al mozo que bravea, casado le veas.

8 [PARA QUE NO HICIESE NADA]

Uno que tenía un amigo en Barcelona. Total, que le dice:

—Vente conmigo a la Semana Santa a Marchena.

Dice: —Bueno, me voy a ir; me voy a ir contigo a Marchena a pasar la Semana Santa —dice—. Bueno, ¿y la cama?

Dice:

—Bueno, eso, cama… ¡en la misma!

—Pues, ¿su mujer?

Dice:

—¿Mi mujer? ¡Eso no pasa nada!

Bueno, pues llegó. Y la primera noche que durmieron, durmieron los tres en la cama. Y le dice el de Barcelona, dice:

—Tienes una mujer muy cochina.

Dice:

—¿Por qué?

Dice:

—Toda la noche me ha, me ha tenido ahí…

Dice:

—¡Anda ya, hombre! Eso era yo para que no le hicieras nada, ¡jodío tonto!

JOSÉ PEREA LUQUE Marchena, 1991.

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CATALOGACIÓN.- Thompson: H430, P310, T281, X700.

VERSIÓN POPULAR.-

Rubio Marcos (C. Burgaleses…, pp. 180-181), nº 71: El Matrimonio, el Amigo y el Trueno.

VERSIONES LITERARIAS.-

Poggio (cf. Fradejas, “Las Facecias de Poggio…”, Dicenda), CXXXIII: Visio Francisci Philelphi.

Aparece una versión en Timoneda, como en Poggio, y la nuestra parece una variante popular, alterándose los personajes (el marido "controla" al invitado, en vez de a la mujer), del cuento de Timoneda, en el que el celoso sueña que el demonio le pone un anillo en el dedo avisándole de que, mientras lo tenga puesto, la mujer no le pondrá "el cuerno". El hombre despierta

hallando, sin lo querer
el dedo puesto de dentro
en el pozo sin centro
de su querida mujer.

(Sobremesa…, I, 63; pp. 127-128).

Los editores advierten que Timoneda pudo tomar el cuento de Poggio, aunque dicen que Diego Hurtado de Mendoza y Baltasar del Alcázar "declaran conocerlo por la versión de la Sátira V de Ariosto".

Lo recogen Alzieu (y otros) en su colección Floresta de Poesías…, de la que extraemos los siguientes versos: […]

Una noche, después destar dormido,
soñó que un bello anillo se metiera
en el dedo mayor, y ansí pusiera
los celos y sospechas en olvido.

Mas como despertó y halló su dedo
metido en la natura de su dama,
dijo, volviendo el rostro a la señora:

“Si sin guardarlo ansí vivir no puedo
seguro de borrones en mi fama,
yo me doy por cornudo desde agora” (nº 22; p. 33).

Según los recopiladores, fue tomado por Foulché-Delbosc [136 Sonnets anonymes], y antes publicado por Lustonó [Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, Madrid, 1872] "quien lo atribuyó a Quevedo".

Cf. U.L.D.E.C (¡Atiza!…, pp. 59-60): La Cerradura.

Jean de la Fontaine (Cuentos, pp. 17-18): El Anillo de Hans Carvel

9 [¡CINCO CUERVOS!]

Bueno, pues este cuento viene a cuento por lo exagerados que somos los andaluces y los comentarios que se hacen. Era un señor que iba por un camino, iba montado en un burro, y le entraron ganas de cagar. El hombre se echó abajo del burro, se fue detrás de un lentisco y, al agacharse, sintió un ruido grande. Resulta que era un cuervo que estaba allí a la sombrita, y arrancó el vuelo y se fue. Y el hombre se asustó. Cuando llegó a la casa, lo comentó con la mujer, y dice, le dice a la mujer:

—Si supieras lo que me ha pasado hoy… Le dice la mujer:

—¿Qué te ha pasado?

Dice:

—Nada, que me entraron ganas de cagar, me puse así, detrás de un lentisco, y se arrancó un cuervo volando y parece propiamente que yo le había cagado. ¡Vamos! Cualquiera que me hubiera visto dice: "Ése ha cagado un cuervo" Y…, claro, la mujer, en seguida fue a la tienda y… lo comentó con las amigas, dice:

—¿Qué te parece que le ha pasado hoy a mi marido?

Dice:

—¿Qué la ha pasado?

Dice:

—Nada, que iba por el camino, le entraron ganas de cagar, se agachó detrás de un lentisco, y cuando se agachó, pues salió un cuervo, y… parece propiamente que lo había cagado.

Y dice la otra mujer:

—¡A lo mejor lo ha cagado!

Total que así quedó eso; pero un día iba por la calle, y sintió unos comentarios entre unos amigos que estaban allí reunidos. Le dice uno, y se enteró que le dice uno al otro:

—¡Ahí va, ahí va! Ése fue, ése fue.

—¿Qué fue, qué fue ése?

Dice:

—¿Ése? El que cagó cinco cuervos.

JUAN RAMÍREZ ÁLVAREZ Arahal, 1994.

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CATALOGACIÓN.-

Aarne-Thompson, nº 1381D: The Wife Multiplies the Secret.

Boggs, 1381*A.

Robe, 893.

Pujol, 1381D: La Muller infla el Secret del Marit.

Espinosa, II, p. 291.

Cevalier (Tipos Cómicos, pp. 56-57; C. Folklóricos, nº 136).

Thompson: H472.1, J21.22, J2353, K2212, K2213.4, P210, T274, (J1112.5).

VERSIONES POPULARES ESPAÑOLAS.-

Canellada (C… Asturianos, pp. 168-170), nº 74: Un Casín.

Llano Roza de Ampudia (Cuentos Asturianos, pp. 308-309), nº 124: El Secreto.

Díez Barrio (El C. Tradicional, pp. 38-39): El Secreto.

Contos P. Lugo (pp. 56-57), nº 53: O Segredo.

Amades (R… Catalunya…, pp. 1120b-1121a), nº 497: El secret de l´ametller, que ningú no havia de saber-lo i tothom el va saber.

Serra i Boldú (Aplec…, pp. 141-143): El Secret de l´Ametller.

Según el estudio de Espinosa, nuestro cuento se identifica con el Tipo V, que posee los elementos siguientes: D2. "Cierto individuo, porque ha hecho una apuesta o sólo por broma, le cuenta a su mujer en confianza que ha puesto un huevo, un cuervo, etc." F4. La mujer lo cuenta.

I. La noticia corre alterándose.

VERSIÓN HISPANOAMERICANA.-

Jameson-Robe (Hispanic Folktales…, pp. 153-155), nº 112: The Year that Rained Fritters, nº 113.

VERSIÓN ÁRABE.-

Gil Grimau (Que por la Rosa Roja…, p. 148), nº 79: Los Cien Huevos de Oro.

VERSIONES LITERARIAS.-

El propio Espinosa nos descubre otras versiones en Gesta Romanorum o en La Fontaine (VIII, 6), por ejemplo, y contrasta la semejanza con la fábula, que contó Plutarco, del senador romano que satisfizo la curiosidad de la mujer diciendo que una aguerrida ave había cruzado la ciudad; la noticia se extendió degenerándose.

Para esta variante, véase Timoneda (Buen Aviso, I, 55; pp. 120-121), de donde se puede recibir amplia bibliografía.

Mal Lara (Philosophía Vulgar, 1ª parte, III, 75; pp.357-358), sub voce: A la muger, y a la picaça lo que vieres en la plaça. En esta versión, el marido confiesa a la mujer que ha puesto un huevo, por la noche circula la voz de que ha puesto cuarenta.

10 [SIETE MORENOS Y UNO RUBIO]

Pues esto era un matrimonio pobre. Y estaba el marido muy disgustado. Tenía siete hijos, y tenía seis muy morenos y uno… ¡muy rubio muy rubio! Y estaba él muy disgustado con el rubio, nada más diciendo:

—Este muchacho me trae a mí, niña…

Y estaba…, tenía mucho disgusto con la mujer, porque tenía…, por el rubio aquél. Y la mujer nada más callaba la boca y no decía nada. Cada vez que lo miraba, nada más él, no quería ni ver al rubio, nada más a los morenos, a los seis morenos.

¡Cagüe la mar! Y estaba…, y venga a pasar tiempo. Y cayó la mujer un poco mala; ya dice:

—Mira, niño, te voy a contar el finiquito: ese niño rubio es tuyo; lo que no son tuyos, los seis morenos.

Y ahí terminó la historia el pobrecito

¡Chache!

CLAUDIO GALLEGO DEL RÍO Arahal, 1991.

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CATALOGACIÓN.-

Aarne-Thompson, nº 1425B* Why Seventh has Red Hair.

Thompson: H486, J1545, P200, T640.

VERSIONES LITERARIAS.-

Ángeles Ezama Gil (La Narración Española…, p. 231) revela — 90 — la presencia del motivo T238 (La adúltera, en su lecho de muerte, revela la ilegitimidad de sus hijos…) en uno de los muchísimos cuentos aparecidos en los últimos años del siglo XIX en la prensa española, en Manuel Bueno "El Hijo", aunque no especifica fecha y lugar.

Asensio mismo (Floresta) atiende el caso del padre preocupado por su paternidad. Véanse III, VII, I, I (pp. 204-205) y III, VII, VI, I (pp. 288-290). En la primera cita, comienza la anécdota de la siguiente forma: Dudaba un hombre rico, que un solo hijo que tenia fuese suyo, mayormente teniendo de la muger algunas sospechas poco dignas de su reputación; y un día, que ella tenia el hijo al cuello, entreteniéndose con sus gracias…". La segunda comienza:

Reynando en Inglaterra Enrique VIII hubo una muger pobre de riquezas; pero de gran hermosura, y muy viciosa, la qual, aunque habia tenido doce hijos, solo el primogénito era de su marido; y habiendo caído enferma de grave peligro, llamó á su marido, y hijo, á quien dixo: Esposo Guillelmo, no es este tiempo de burlas; y así quiero decirte, como de todos estos hijos, solo el primero es tuyo, por haberos guardado fidelidad en el primer año de nuestro matrimonio; y volviendo la vista á los demás hijos, contó por orden su vida, nombrando los nombres de sus padres.

En la Antología del Talmud (pp. 270-271), descubrimos a un padre a quien también le sorprende la dura realidad de que, de diez hijos, sólo uno ha sido engendrado por él. Y lo oye de la propia esposa cuando ésta se lo cuenta a su hija. Cuando fallece, deja sus bienes para un hijo. Se descubrirá al legítimo porque éste no se atreverá a profanar la tumba paterna.

La versión del Talmud, es muy antigua. Literariamente ya está en Panchatantra, en Exenplos (174; p. 142), o en Timoneda (Buen Aviso, 67; p. 130).

11 [LA HIJA NEGRA]

Y otra que dice que tuvo una niña negra. Se casó y tuvo una niña negra. Y va, y fue el marido a verla, y le dijo:

—Mira, resulta que… has tenido una negra. Has tenido…

—el niño era de un negro, no era suyo ni nada; le dijo que había tenido una muchacha negra, una niña, dice

—. Fíjate, hijo, que me la han cambiado: se han llevado la nuestra y me han dejado la negra.

—Bueno, hija, ¿Qué vamos a hacer? Nos aguantaremos con ella. Si ya nos la han cambiado, ¿qué vamos a hacer? Nos aguantaremos con ella. Si ya nos la han cambiado, ¡qué vamos a hacer? ¿La vamos a tirar?

Bueno, pues el pobre muy apurado, llega a su casa, dice:

—Mire usted, mamá, lo que me ha pasado: que resulta de que mi mujer tuvo una niña, había una negra a la vera, y a mi mujer le dan la niña negra, y la otra se ha llevado la blanca.

Le dijo la madre:

—Sí, hijo. Yo lo sé. Si yo a ti te crié con la leche de vaca y hasta ahora no te están saliendo los cuernos.

AMPARO LÓPEZ OJEDA El Palomar-Paradas, 1993.

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CATALOGACION.- Thompson: J1533, J1702, J2301, T640, X700.

Wilbert-Simoneau: T250 VERSIONES ESPAÑOLAS.- Gómez López (C… Poniente Almeriense, pp. 309-310), nº 43: El Niño Negro.

Cortés Ibáñez (C… Albacete, pp. 110-112), nº 19: El Niño que se volvió Negro. La única variante es la forma de convencer al padre de su paternidad. Aquí, la esposa asegura que el fenómeno del color del hijo se debe a que lo alimentó una nodriza negra. Esto nos parece más aceptable para el cuento; sin duda, nuestra informante manipula el motivo para hacerlo más verosímil. Por lo demás, esto resulta más congruente con la malicia de la abuela, con su comentario, que en Cortés Ibáñez es: "Pos claro, hijo, eso no es menester que lo dudes […]. Porque yo te tenía que dar de mamar de una vaca y ahora te están saliendo los cuernecicos". Es decir, la leche es el origen de la alteración del nieto, como lo fue del padre.

VERSIÓN HISPANOAMERICANA.-

Feijóo (C.P. Cubanos, p. 69; Sabiduría Guajira…, p. 250): El Hijo de Francisco. La esposa convence al marido del color del hijo por analogía: las gallinas negras ponen huevos blancos.

REFRÁN.-

Refranero: Martínez Kleiser (R. General Ideológico Español), nº 1178. El pade nego, la made banca, aquí hay tlampa [de Rodríguez Marín, sin especificar].

CONCEPCIONES "CONDICIONADAS".-

No nos vamos a extender sobre el problema de la concepción en las mentalidades primitivas, ni tampoco en las mitologías más modernas. Thompson recoge todo un abanico de motivos — 91 — que, quizás como secuelas de esas mentalidades, aún perduran en el folklore. Véanse parte de los motivos con la inicial T, relativos al sexo.

En el Siglo de Oro, se tenían por ciertas gran cantidad de concepciones clásicas llegadas por la autoridad de nombres consagrados (Aristóteles, S. Isidoro,….). Nos recuerda Torquemada (Jardín, p. 123):

Lo mismo siente San Agustín en el XII de la Ciudad de Dios, adonde trata que la imaginación intensa de la mujer preñada causa que la criatura salga con las cualidades y condiciones de la cosa imaginada; y así leemos en Plutarco que una mujer blanca, concibiendo de hombre blanco, vino a parir un negro, porque al tiempo de concebir tenía puestos los ojos y la imaginación en una figura de un negro que en un paño de pared estaba pintada, y que la criatura propiamente se le parecía.

Ibn Hazm de Córdoba (El Collar de la Paloma, p. 106) nos decía, a comienzos del siglo XI:

Se cuenta asimismo de un fisiognomista experto que le trajeron un niño negro nacido de dos padres blancos. Después de haber examinado todos sus rasgos, comprobó que era de ambos, sin duda alguna, y entonces pidió que le llevaran al sitio en que estaba el lecho, vio la imagen de un negro en la parte del muro donde recaía la mirada de la mujer. “Por culpa de esta imagen -dijo al padre- has tenido este hijo”.

El Génesis (30, 37-42) nos cuenta cómo Jacob consiguió que las reses robustas engendrasen crías rayadas haciendo que estas concibiesen al ver unas ramas rayadas.

Jocosamente, en Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno (p. 161), Marcolfa explica la simpleza de su hijo Bertoldino: estando embarazada había comido, dados sus antojos, sesos de ánade, “que es uno de los animales más tontos, que Dios crió en este mundo”.

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MOTIVOS QUE SE CITAN:

SEGÚN THOMPSON:

H430 Exponente de castidad.

H472.1 Prueba para probar la capacidad de la esposa de guardar un secreto.

H473 Prueba de obediencia de la esposa.

H474 La complaciente esposa está de acuerdo con todas las absurdas órdenes del marido.

H486 Prueba de paternidad.

H607 Discusión mediante signos.

H1557 Prueba de obediencia.

J21.22 “No declares un secreto a una mujer”. Consejo probado por experiencia.

J1112 Esposa lista.

J1112.5 La esposa consigue el secreto del marido preguntándole.

J1533 Absurdo sobre el nacimiento de animales o hombres.

J1540 Réplicas entre marido y mujer. (Motivo presente en Keller)

J1545 La esposa es más lista que el marido. (Neugaard)

J1545.3 Marido exigente confundido. La esposa ha cocinado tantos platos que, cuando él se queja, ella puede presentarle otro.

Finalmente, él dice: “Preferiría comer basura”. Ella se la da.

J1702 Esposo tonto.

J2301 Maridos crédulos. (Keller)

J2353 La esposa extiende el secreto del marido. Para probar que una mujer no puede mantener un secreto, el hombre le dice a su esposa que un cuervo ha volado desde su vientre (o que ha puesto un huevo). Ella dice a su vecina que dos cuervos han volado. Pronto oye él de sus vecinos que había cinco cuervos.

J2460 Obediencia literal. (Keller)

K2212 Hermana traidora. Generalmente la hermana mayor.

K2213.4 Traición del secreto del marido por su esposa.

N11 Apuesta sobre la complacencia de la esposa.

P200 La familia.

P210 Marido y esposa.

P310 Amistad. (Keller) S62 Marido cruel.

T145.1.1 Hombre pide siete mujeres.

T181 Marido peligroso.

T251 La esposa regañona. (Keller)

T254 La esposa desobediente. (Keller)

T255.4 La esposa obstinada: El tercer huevo.

T255.4.1 La esposa obstinada: insiste en comer tres de los cinco huevos.

T255.2 Mujer obstinada va contra la corriente. Cuando cae al agua, el marido piensa que es tan obstinada como para ir contra la corriente.

T256 Disputas entre marido y mujer.

T274 La esposa no puede guardar el secreto.

T281 Hospitalidad y sexo.

T640 Niños ilegítimos.

W31 Obediencia.

W115 Suciedad, desaliño.

W167 Obstinación.

W185 Hombre violento.

X700 Humor basado en el sexo.

Z175 Lenguaje por signos.

SEGÚN WILBERT-SIMONEAU:

T250 Esposa lista, marido crédulo.

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BIBLIOGRAFÍA QUE SE CITA

AARNE, Antti, THOMPSON, Stith, The Types of the Folktale; a Classification and Bibliografy. Translated and enlarged by Stith Thompson, FFCommunication, núm. 184, Helsinki, Indiana University 1964.

AGÚNDEZ GARCÍA, José L., Cuentos Populares Vallisoletanos (en la tradición oral y en la literatura), Valladolid, Castilla, 1999.

ALVARADO, Francisco de ("El Filósofo Rancio"), Cartas, Cádiz, imp. de la Junta de la Provincia, 1813-1814, 3ª ed., 4 toms.

- , Cartas Críticas en las que con la mayor solidez, erudición y gracia se impugnan las doctrinas y máximas perniciosas de los nuevos reformadores, y se descubren sus perversos designios contra la religión y el estado, Madrid, imp. E. Aguado, 1824-1825. 5 tms.

ALZIEU, Pierre-JAMMER, Robert-LISSOURGES, Yvan, Floresta de poesías eróticas del Siglo de Oro con su vocabulario al cabo por el orden del a.b.c., France-Ibérie Recherche. Université de Toulouse-Le Mirail, 1975.

AMORES, Montserrat, Catálogo de cuentos folklóricos reelaborados por escritores del siglo XIX, Madrid, Consejo de Investigaciones Científicas. Departamento de Antropología de España y América (“Instituto de Filología. Biblioteca de Dialectología y Tradiciones Populares”, XXVII), 1997.

AMADES, Joan, Folklore de Catalunya. Rondallística. Rondalles, ("Biblioteca Perenne", 13), Barcelona, Selecta, 1974.

Antología del Talmud, traducción de David Romano, Barcelona, José Jarnés, 1953.

ASENSIO, Francisco, Floresta española, y hermoso ramillete de agudezas, motes, sentencias y graciosos dichos de la discreción cortesana, ¿Madrid?, 1790. 2 toms.

AYUSO, César A.,”Consideraciones antropológicas sobre el cuento de tradición oral (a propósito de algunos cuentos de costumbres castellanos)”, Revista de Folklore, 185 (1996), 147-161.

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BELTRÁN, Rafael, “Notes per a un catàleg tipològic de les rondalles valencianes, II: Rondalles de la Vall d´Albaida i l´Alcoià”, Almaig, Ontinyent, 2001, pp. 124-133.

BELTRÁN MARTÍNEZ, Antonio, Introducción al Folklore Aragonés, Zaragoza, Guara, s.1979-1980. 2 toms.

Bertoldo, Bertoldino y Casaseno, León, Lib. La Trastienda, 2001 (facsímil de Historia de la vida, hechos y astucias sutilísimas del rústico Bertoldo, la de Bertoldino y su hijo, y la de Cacaseno su nieto. Obra de gran diversión y suma moralidad, donde hallará el sabio mucho que admirar, y el ignorante infinito que aprender. Traducida del idioma toscano al castellano por don Juan Bartolomé, agente de la Refraccion del serenísimo Señor Infante Cardenal, Barcelona, Imp. y Lib. de D. Antonio Sierra, 1846) BOGGS, Ralph S., Index of Spanish Folktales, FFCommunication, núm. 90, Helsinki, Academia Scientiarum Fennica, 1930.

BOIRA, Rafael, El libro de los cuentos, colección completa de anécdotas, cuentos, gracias, chistes, chascarrillos, dichos agudos, réplicas ingeniosas, pensamientos profundos, sentencias, máximas, sales cómicas, retruécanos, equívocos, símiles, adivinanzas, bolas, sandeces y exageraciones. Almacén de gracias y chistes. Obra capaz de hacer reír a una estatua de piedra, escrita al alcance de todas las inteligencias y dispuesta para satisfacer todos lo