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EL FOLKLORE EN LOS ATLAS LINGÜÍSTICOS ESPAÑOLES (I): REFRANES, DICHOS Y CANCIONES

GONZALEZ SALGADO, José Antonio

Publicado en el año 2004 en la Revista de Folklore número 279.

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INTRODUCCIÓN

Como se ha repetido en multitud de ocasiones, los atlas lingüísticos son colecciones cartográficas de material lingüístico (1). El atlas supone la representación en mapas de los fenómenos lingüísticos de un territorio, conseguidos mediante encuesta en una red de puntos previamente fijada, con un cuestionario estructurado y aplicado a un sujeto con unas determinadas características. Desde el punto de vista formal, esta definición es completamente válida; pero un atlas es mucho más que una simple reunión de voces en transcripción fonética, porque supone el reflejo de las formas de vida tradicionales de la región sobre la que se proyecta el estudio cartográfico. Por eso la mayor parte de los atlas regionales llevan el apellido de etnográficos, porque recogen —además del acervo lingüístico propio— cuestiones relacionadas con la tradición material o los elementos que dotan de identidad diferencial, desde el punto de vista de la cultura popular, a los núcleos que son investigados. Cuestiones como los procedimientos de fabricación del vino, del aceite, del pan o del carbón, los distintos medios de transporte, las diferentes clases de yugos o de arados, los oficios tradicionales o las viviendas campesinas conforman algunos de los aspectos etnográficos que se incluyen en los atlas (2). Pero junto a estas manifestaciones de cultura tradicional encontramos también referencias a aspectos más espirituales, que suelen aparecer en las notas marginales de ciertos mapas. En esas notas es en lo que nos vamos a fijar preferentemente para extraer las informaciones que proporcionan los atlas lingüísticos sobre aspectos como el refranero, las cancioncillas tradicionales, las supersticiones, la medicina popular, la gastronomía y ciertas costumbres, tanto del ciclo vital como del ciclo festivo, que aparecen reseñadas como respuestas que los informantes han ofrecido al hilo de la conversación que se mantiene con ellos en el marco de la encuesta dialectal (3).

Por medio del folklore se encuentra explicación a diversos hechos que aparecen recogidos en los mapas lingüísticos. Como apuntó Gerhard Rohlfs, “hay multitud de problemas lingüísticos que sólo pueden recibir su definitiva explicación mediante una investigación del alma popular” (4). Las designaciones de distintos animales (la comadreja, la zorra, la serpiente) o de fenómenos atmosféricos (el arco iris, los vientos, las tormentas) revelan muchas veces las supersticiones, los temores o las creencias religiosas del pueblo.

En ocasiones son los propios encuestadores los que recurren a referencias de tipo folklórico para recopilar con mayores garantías el léxico popular. Lo hacen en las formulaciones de las preguntas del cuestionario, ya que la mayoría de las definiciones que proponen los diccionarios no son válidas para utilizarlas como preguntas en las encuestas dialectales, y es necesario acomodar el lenguaje científico —oscuro— al lenguaje llano, eliminando de la definición aquello que resulta superfluo o incomprensible para los informantes y añadiendo las notas diferenciales que hacen fácilmente reconocible el referente por el que se pregunta. En algunos atlas lingüísticos, en la parte superior de cada mapa, aparecen las preguntas tal como se han formulado en los puntos de encuesta. Muchas veces esta formulación poco tiene que ver con la definición oficial de la palabra que se está buscando. Uno de esos casos es el de la mariquita, definida por el DRAE como “insecto coleóptero del suborden de los Trímeros, de cuerpo semiesférico, de unos siete milímetros de largo, con antenas engrosadas hacia la punta, cabeza pequeña, alas membranosas muy desarrolladas y patas muy cortas. Es negruzco por debajo y encarnado brillante por encima, con varios puntos negros en los élitros y en el dorso del metatórax. El insecto adulto y su larva se alimentan de pulgones, por lo cual son útiles al agricultor”. Evidentemente, no es esa una definición válida para interrogar a los informantes. Los atlas lingüísticos simplifican los elementos diferenciales y reducen la definición a lo siguiente: “bichito con el caparazón rojo en el que tiene motas negras; cuando se posa en la mano recorre todos los dedos” (ALEICan, 293; ALECant, 608).

Como se aprecia, se ha incluido en la definición una nota que pertenece al campo del folklore, de la inventiva popular, del carácter tradicional, como es el hecho de que posada en la mano se tenga la creencia de que recorre todos los dedos.

En otros casos se apela a elementos de la superstición popular, como cuando se pregunta por la salamandra: “Animalito parecido a la lagartija, de color amarillento, con manchas negras en la espalda, que está junto al agua o en los lugares húmedos y que, si bebemos en un recipiente donde haya estado, se nos puede caer el pelo” (ALECant, 621); o a creencias más o menos generalizadas, posiblemente apoyadas en leyendas, en el área donde se realiza el estudio, como es el caso de la lechuza en Canarias: “Pájaro grandecito que está en la torre de las iglesias y bebe el aceite de las lamparillas” (ALEICan, 305).

Son precisamente esos datos que se escapan en las definiciones oficiales los que sirven para identificar de manera precisa el objeto de nuestro interés, en los que se fijan los informantes para responder sin titubeos y sin posibilidad de confusión con otras cuestiones parecidas. Para los informantes que responden a un cuestionario lingüístico, el que la lagartija sea de color gris y tome el sol sobre las piedras no es suficiente para ofrecer la respuesta adecuada, porque con seguridad habrá quien identifique el animal con el lagarto o con otro reptil semejante, pero si se incluye el dato de que la cola, después de cortada, sigue bailando mucho rato —como de hecho se hace en las encuestas dialectales— la posibilidad de confusión es mínima.

Las preguntas de un cuestionario dialectal son reformulaciones de las definiciones oficiales, adaptadas al lenguaje popular, y a las que se incluye —en muchas ocasiones— un dato de carácter tradicional, que es el que, en última instancia, resulta concluyente para recibir una respuesta precisa. La definición que aparece en el mapa 296 del ALEICan, “animalito de campo, que tiene unas patas como tenazas y pica con una especie de uña que tiene en la cola produciendo un dolor grandísimo”, no es más que la adaptación al ámbito de una encuesta dialectal de la definición que aparece en el DRAE para el escorpión, “arácnido con tráqueas en forma de bolsas y abdomen que se prolonga en una cola formada por seis segmentos y terminada en un aguijón curvo y venenoso”; pero es que, además, la inclusión de un dato al final de la pregunta, muy conocido por la gente de nuestros pueblos, como es el hecho de que “si se le rodea con fuego, se clava la uña en la cabeza y muere”, resulta, sin lugar a dudas, lo más claramente identificador y lo que impide que se produzca cualquier confusión con otro animal semejante que pudiera existir en la zona estudiada.

En la primera parte de este trabajo vamos a centrarnos en la colección de refranes, dichos populares y canciones que aparecen en los mapas de los atlas lingüísticos, normalmente en sus notas marginales, y dejaremos para más adelante otros aspectos folklóricos que tienen presencia en la cartografía, como la medicina popular, las supersticiones, la gastronomía y las costumbres del ciclo vital y del ciclo festivo.

EL REFRANERO EN LOS ATLAS LINGÜÍSTICOS

Los atlas lingüísticos proporcionan una rica muestra de refranes. En el marco de la encuesta dialectal, el informante no sólo se limita a contestar el interrogatorio al que es sometido por el investigador, sino que —normalmente — se entabla entre ambos una auténtica conversación, que da pie a que aparezcan informaciones y datos que, de antemano, no estaban previstos en el cuestionario. Estas informaciones adicionales son las que, en el momento de cartografiar los resultados de la encuesta, tienen su sitio en las notas marginales de los mapas; y los refranes, como expresión del saber popular, transmitidos de generación en generación, a veces modificados por el uso, son uno de los elementos más recurrentes en esas notas.

Hay refranes clásicos, conocidos en toda España, como el citado por el informante de Quilós, “en martes ni te cases ni te embarques” (ALBI, 35), y otros más localistas o regionales, o que suponen variantes de fórmulas más generales. La mayor parte de ellos hacen referencia a cuestiones relacionadas con la meteorología, el calendario agrícola o las estaciones del año:

GC 30: “En octubre, las vacas hacen ubre” (ALEICan, 735).

Tf 40: “La luna de octubre, siete lunas cubre” (ALEICan, 735).

S 206: “Por San Miguel se cata la miel” (ALECant, 10).

S 108, S 211: “Tanto como va de enero, puse de ajos el ajero” (ALECant, 14).

S 108: “En mayo quema la vieja el tallo” (ALECant, 18).

S 500: “Por San Andrés se arriman los burros a las parés” (ALECant, 27).

S 104, S 313, S 500: “Solano, malo en invierno y peor en verano” (ALECant, 33).

S 500: “No hay atajo sin trabajo” (ALECant, 61).

S 500: “Por San Martín siembra el ruin” (ALECant, 148).

S 601: “En enero, el arado quedo” (ALECant, 148).

S 501: “Lluvia en San Juan, quita vino y quita pan” (ALECant, 156).

S 108: “Pan en masa, bien se pasa; y duro, diente agudo” (ALECant, 260).

S 405: “En las Candelas entra el sol por todas las callejuelas” (ALECant, 896).

Cc 302: “Entre mojón y mojón no existe rincón” (CLEx, 11).

Cc 305: “Espantajo que no mea, ni espanta ni carea” (CLEx, 26).

Ba 101: “En agosto, trigo en rostro” (CLEx, 61).

Igüeña: “Dura más la rui vecina que la nieve marcelina” (ALBI, 41).

Santa Cruz: “Dichoso el mes que entra con los Santos y sale con San Andrés” (ALBI, 46).

Sancedo: “Al cuco y a la moral no la engaña el temporal” (ALBI, 251).

P 601: “Cuando llueve y hace sol, hace la vieja el requesón” (ALCyL, 208).

Son especialmente interesantes los refranes dedicados a los fenómenos atmosféricos del cielo emborregado y los arreboles, porque permiten contrastar la variabilidad geográfica que muestran y las modificaciones que ha sufrido un mismo refrán en las distintas zonas donde se ha recogido:

J 400: “Tardecica arrebolada, mañanica mojada” (ALEA, 836).

J 502: “Arrebolal saliente, suelta los bueyes y vente” (ALEA, 835).

Se 406: “Candilejo al anochecer, agua al amanecer” (ALEA, 835).

LP 10: “Cielo enladrillado, a los tres días suelo mojado” (ALEICan, 751).

S 206, S 301, S 305, S 500, S 501, S 502, S 503, S 504: “Cielo empedrao, suelo mojao” (ALECant, 42).

S 400: “Cielo ovejau, suelo mojau” (ALECant, 42).

S 209: “Cuando el sol se recata, buen día de cata” (ALECant, 43).

S 214: “Cuando el sol se recata, buen día cata” (ALECant, 43).

S 504, S 601: “Reolada al poniente, agua al saliente” (ALECant, 43).

Santa Cruz: “Rubianas a poniente, sol al día siguiente” (ALBI, 54).

Tejeira: “Cielo ovellado, suelo mollado” (ALBI, 62).

Tejedo de Sil: “Ovejitas en el cielo, charquitas en el suelo” (ALBI, 62).

Igüeña: “Cielo arado, suelo mojado” (ALBI, 62).

Llamas de Cabrera: “Rubianos al naciente, agua al poniente” (ALBI, 64).

Bu 502: “Cielo empedrado, a las veinticuatro horas, mojado” (ALCyL, 196).

P 602: “Cielo empedrado, suelo mojado” (ALCyL, 196).

Los atlas lingüísticos nos ofrecen una colección muy completa de refranes relacionados con la picadura de insectos, arácnidos y reptiles:

Ma 302: “Si te pica la víbora volante, llama al cura que te cante” (ALEA, 384).

Z 100: “Si te pica una tarantula, al otro día a la sepultura” (ALEANR, 433).

Na 206, Na 401, Z 100, Z 300, Hu 103, Hu 107, Hu 108: “Si te pica el alacrán [o variante fonética local], no comerás más pan” (ALEANR, 435).

Cs 301: “Si la víbora viera y el alacrán oyera, gente en el mundo no hubiera” (ALEANR, 435).

Te 405: “Si el escurzón oyera y la gripia viera, no había hombre que viviera” (ALEANR, 436).

Hu 107, Hu 109: “Si te pica la salamanquesa, cógete la jada y hazte la fuesa” (ALEANR, 438).

Hu 108: “Si te pica la salamandresa, toma la azada y hazte la fuesa” (ALEANR, 438).

P 604: “Si te pica una culebra prepara l’auja [‘aguja’] y ebra [‘enhebra’]; si te pica el burgañón [‘alacrán’], la pala y el azadón” (ALCyL, 427).

CR 104: “Si te pica una ciervatana [santateresa], pueden tirar los cordeles de la campana” (ALECMan, 36).

To 107: “Si te pica una santateresa, coge las andas y vete a la iglesia” (ALECMan, 36).

Un caso aparte, en lo que respecta a los refranes relacionados con la picadura de los alacranes, lo constituye el ALECMan, ya que el acopio se ha hecho de forma sistemática, interrogando en todas las localidades por los dichos populares que existen en el lugar sobre el objeto de la pregunta. Anoto sólo unos cuantos ejemplos:

Cu 203: “Si te pica un araclán, campanillas a volar” (ALECMan, 46).

Cu 205: “Si te pica un alacrán, no comerás más pan; si te pica una salamanquesa, no comerás más pan en la artesa” (ALECMan, 46).

To 110: “Si te pica un murgaño, estás en la cama un año; y si te pica un cempiés, en la cama un mes; y si te pica un arraclán, coge las llaves y te vas a enterrar” (ALECMan, 46).

CR 202: “Si el escorpión viera y el araclán oyera, no hubiera hombre que al campo saliera” (ALECMan, 46).

CANCIONES Y DICHOS POPULARES

Las designaciones de ciertos animales tienen su motivación en el lenguaje infantil, más concretamente en los versos o cancioncillas que recitan los niños cuando juegan con insectos como la coccinella septempunctata o la mantis religiosa. En el caso de la mariquita, las canciones están motivadas por algún aspecto supersticioso, ya que está generalizada “la creencia de ser un animalejo bendito al que no se puede hacer daño” (ALEA, 386), creencia atestiguada no sólo en España, sino también en el resto de Europa (5):

Al 204: “Sanantón, sanantón, da una volaíca y vete a tu rincón” (ALEA, 386).

Lz 3: “Vuela, vuela, sanantón, / que te llama tu señor / para hacerte una casita / de tu mismo color” (ALEICan, 293).

Lz 30: “Sanantón, ton, ton, / coge la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Fv 2: “Sarantón, sarantón, coge la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Fv 3: “Sarantón, sarantón, coge tus alitas y vete con Dios” (ALEICan, 293).

GC 10: “Sanantoñito, vete al cielito, / tráeme un ramito de los más bonitos” (ALEICan, 293).

GC 12: “Sanantonnito, vete al cielito y tráeme un ramito” (ALEICan, 293).

GC 2: “Sarantontón, sarantontón, vete con Dios / y tráeme una capita / de tu color” (ALEICan, 293).

GC 20: “Sarantontón, sarantontón, vete al cielito / y tráeme una capita de tu color” (ALEICan, 293).

GC 30: “Sarantontón, dame la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

GC 40: “Sarantontón, sarantontón, / dame (o toma) la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Tf 2: “Sarantontón, coge la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Tf 21: “Sanantontón, sanantontón, coge la capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Tf 6: “Santontón, vete con Dios” (ALEICan, 293).

LP 2: “Sarantontón, coge tu capita y vete con Dios” (ALEICan, 293).

Go 40: “Duérmete, mi niño, duerme, / que tu madre no está aquí; / fue a la misa de San Antonio / y ella luego ha de venir” (ALEICan, 293).

Hi 1: “Vuela, vuela, sanantón, / que te llama tu señor / para darte una capita / de tu mismo color” (ALEICan, 293).

Hi 2: “Vuela, vuela, sanantón, / que te llama tu señor, / para hacerte una capita / de tu mismo color” (ALEICan, 293).

Hu 101, 103: “Gallineta de Dios, levanta las alas y vete con Dios” (ALEANR, 423).

Hu 107: “Gusané de Dios, abre las alas y vete con Dios” (ALEANR, 423).

Te 500: “Mariposa vete al campo y tráeme un manto de color de cal y canto” (ALEANR, 423).

Cs 301: “Palometa sube al cielo y bájanos un cordero” (ALEANR, 423).

S 205: “Catalina, lina, lina, sube al cielo y dile a Dios que mañana haga mucho sol” (ALECant, 608).

S 306: “Cos, cos, cuéntame los dedos y vete con Dios” (ALECant, 608).

S 406: “Rey de Dios, rey de Dios, ábrete las alas y vete con Dios” (ALECant, 608).

S 408: “Rey de Dios, saca las alas y vuela con Dios” (ALECant, 608).

S 409: “Angelín de Dios, cuéntame los cinco dedos y vuela con Dios” (ALECant, 608).

Sg 402: “Pintorcita de Dios, cuéntame los dedos y vete con Dios” (ALCyL, 422).

Dragonte: “Sanantoñín, sanantoñín naide bote mais pan qué podia segar” (ALBI, 225).

P 601: “Santina de Dios, cuéntame los dedos y vete con Dios” (ALCyL, 422).

P 606: “Santarrita de Dios, cuéntame los dedos y vete con Dios” (ALCyL, 422).

Para el ALECMan –a diferencia de en los atlas anteriores – Pilar García Mouton ha recogido uno de estos cantarcillos en cada uno de los lugares encuestados. Como señala la autora, las canciones que más se repiten en Castilla-La Mancha son: “mariquita, mariquita, ponte el manto y vete a misa” (CR 101, 102, 307, 507, Cu 105, 106, Gu 110, 505, 509, To 106, 112, 114, 202, 409, 410, 411, 505, 608); y “mariquita, quita, ponte el manto y vete a misa” (Cu 107, Gu 108, 109, 304). De las restantes destaco las siguientes:

CR 103: “Mariquita, mariquita, ponte el manto y vete a misa, a rezar por tu padre y por tu madre, que se murieron en aquel valle” (ALECMan, 42).

CR 104: “Mariquita, mariquita, ponte el manto y vete a misa, que verás lo que te dan, una aguja y un dedal” (ALECMan, 42). Con leves variaciones también aparece en CR 203, 305, 306, 309, 406, 408 y 508.

CR 308: “Mariquita, mariquita, ponte el manto y ves a misa, que verás lo que te dan, una peseta y un real” (ALECMan, 42).

Cu 505: “Gallinita ciega, ponte el manto, ves a misa al santo, dile a tu padre que riegue los campos” (ALECMan, 42).

Gu 309: “Mariquita, quita, ponte el manto y vete a misa, que tu hermana chiquita te está esperando para hacer una visita”. “Mariquita, quita, ponte el manto y vete a misa, que tu padre y tu madre te están esperando en misa” (ALECMan, 42).

Gu 315: “Vaquita de Dios, cuéntame los dedos y vete con Dios” (ALECMan, 42).

Gu 510: “Mariquita, ita, ita, coge el manto y vete a misa.

Cuando pases por mi puerta, te daré un trozo de pan.

Lo verás, lo verás, pero no lo catarás” (ALECMan, 42).

To 412: “Mariquita, mariquita, ponte el manto y veste a misa. Corre, corre, que dan las doce” (ALECMan, 42).

To 605: “Mariquita, mariquita, ponte el manto y vete a misa. Cuando vengas, lo recoges y lo metes en el cofre” (ALECMan, 42).

El ALECMan es el único atlas lingüístico español que, hasta la fecha, ha recopilado automáticamente una canción por localidad para el caracol. “Caracol, caracol, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre también los sacó” es la que más veces se repite (CR 101-104, 305, 306, 308, 309, 310, 505, 508, 510, Cu 605, Gu 311, 315, To 105, 110, 114, 203, 409, 411, 413, 415, 502, 504, 507, 605, 607, 609), seguida de “caracol, col, col, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre también los sacó” (Ab 407, CR 202, 504, Cu 107, 203, 206, 405, 408, 505, Gu 408, To 103, 106, 107, 112, 202, 308, 311, 503 y 610), “caracol, caracol, saca los cuernos al sol” (Ab 208, CR 506, 507, Gu 410, To 108) y “caracol, col, col, saca los cuernos al sol” (Ab 309, 505, CR 307). En algunas localidades se recogieron cancioncillas curiosas:

Gu 111: “Caracol, col, saca los cuernos al sol, que tu padre y tu madre se han ido a Aragón, para comprar unos zapatitos de color limón, para mí, para mí, para mí serán” (ALECMan, 37).

Gu 309: “Caracol, col, saca los cuernos y vete al sol, que tu padre y tu madre están mirando al sol” (ALECMan, 37).

Gu 313: “Caracol, col, col, saca los cuernos y vete al sol, que tu padre y tu madre están en Tarancón, haciendo la fiesta de Nuestro Señor” (ALECMan, 37).

Gu 316: “Caracol, col, col, saca tus hijos al sol, que tu padre y madre están en Aragón, lavando la ropa del día del Señor” (ALECMan, 37).

Las canciones que se ofrecen a la mantis religiosa se apoyan en el aspecto físico del animal. Como expone Pilar García Mouton, “les formulettes et les chansons que les enfants lui adressent peut-être depuis des siècles, se situent dans ce contexte qui voit la mante douée de forces gestuelles pseudohumaines et presque magiques” (6). El hecho de que mantenga sus patas delanteras recogidas –en actitud orante según los diccionarios– despertó la imaginación popular y posibilitó la creación de cancioncillas en las que se nos presenta el insecto en disposición de dar la mano o poner la mesa (7):

H 300: “Teresa, pon la mesa” (ALEA, 382).

Se 406: “Teresa, pon la mesa, que viene tu marío con la pata tiesa” (ALEA, 382).

Gr 201: “Teresita, ponte el manto y vete a misa” (ALEA, 382).

Al 201: “Santateresa pon la mesa, que viene tu marío con la pata tiesa” (ALEA, 382).

Na 405: “Marica, dame la manica” (ALEANR, 418).

Z 202: “Santateresa, planta la mesa” (ALEANR, 418).

Hu 105: “Teresa, pon la mesa” (ALEANR, 418).

Te 204: “Andreu, plega los brazos per l’amor de Deu” (ALEANR, 418).

Ab 309: “Teresa, pon la mesa, que viene tu padre con la pata tiesa” (ALECMan, 36).

Ab 505: “Teresa, con la pata tiesa” (ALECMan, 36).

Cu 107, 311, Gu 113: “Cervata, dame la pata” (ALECMan, 36).

Cu 313: “Cervata, cervata, dame la pata” (ALECMan, 36).

To 106: “Teresa, pon la mesa que viene tu madre con la pata tiesa” (ALECMan, 36).

To 607: “Teresa, pon la mesa; Dolores, el mantel; María, la comida, y vamos a comé” (ALECMan, 36).

Otras cancioncillas que se incluyen en las notas a pie de mapa de los atlas lingüísticos están motivadas por el calendario agrícola, por cuestiones relacionadas con las industrias tradicionales, con el mundo de las supersticiones o con la peculiar manera de hablar de los vecinos de la localidad:

Gr 600, Gr 602: “Crece masa, como la Virgen María creció en gracia” (ALEA, 252).

Al 504: “Crece masa, como Jesucristo creció en su gracia” (ALEA, 252).

Co 200: “Estos tres granitos / los dejo para San Antón / pa que no me dé la viruela, / el garrotillo y el salampión” (ALEA, 1312).

LP 10: “Mes de mayo, mes de mayo, / el de las fuertes calores, / que se siegan las cebadas / y los trigos cogen colores” (ALEICan, 47).

S 108: “Por castañas voy al ceño, / que no hay en este lugar, / porque las que hay en Tresviso / no se pueden magostar” (ALECant, 26).

S 107, S 304: “El que coge la verbena, la mañana de San Juan, ni le pican las culebras, ni bichos que le hagan mal” (ALECant, 278).

S 304: “Cuatro mal dichas / dice Vicente / armitaño, armita, / timulto y huente” (ALECant, 968).

Y, por supuesto, tampoco pueden faltar en los atlas las cancioncillas infantiles que proceden de juegos populares, como la que se recogió en Al 300 sobre el dedo meñique: “Dedo tite, margarite, / corcovano, el de la mano / mata piejos en verano” (ALEA, 1273).

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NOTAS

(1) Por ejemplo, COSERIU, Eugenio: “La geografía lingüística”, en El hombre y su lenguaje, Madrid, Gredos, 1977, p. 112.

(2) Véase el sugerente estudio de GARCÍA MOUTON, P.: “Dialectología y cultura popular. Estado de la cuestión”, Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, XLII, 1987, pp. 49-73, donde, además de un repaso por la historia y los resultados del método Wörter und Sachen, también se cita la bibliografía de mayor interés para el estudio de las relaciones entre la dialectología y la etnografía.

(3) Las referencias bibliográficas de las obras de las que se extraen los datos de este estudio son las siguientes: M. Alvar et al.: Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía (ALEA), 6 vols., Granada, CSIC, 1961-1973; M. Alvar: Atlas Lingüístico y Etnográfico de las Islas Canarias (ALEICan), 3 vols., Madrid, Arco/Libros, 1975-1978; M. Alvar et al.: Atlas Lingüístico y Etnográfico de Aragón, Navarra y La Rioja (ALEANR), 12 vols., Madrid, Arco/Libros, 1979-1983; M. Alvar: Atlas Lingüístico y Etnográfico de Cantabria (ALECant), 2 vols., Madrid, Arco/Libros, 1995; M. Alvar: Atlas Lingüístico de Castilla y León (ALCyL), 3 vols., Salamanca, Junta de Castilla y León, 1999; M. Gutiérrez Tuñón (coord.): Atlas Lingüístico del Bierzo (ALBI), 2 vols., León, Instituto de Estudios Bercianos, 1996-2002; J. A. González Salgado: Cartografía Lingüística de Extremadura (CLEx) [cd-rom], Madrid, Universidad Complutense, 2003; y P. García Mouton y F. Moreno Fernández: Atlas Lingüístico y Etnográfico de Castilla-La Mancha (ALECMan) [en línea], [consulta: 30 diciembre 2003].

(4) ROHLFS, G.: Estudios sobre el léxico románico, Madrid, Gredos, 1979, p. 69.

(5) Véase ROHLFS, G.: op. cit., pp. 112-117.

(6) GARCÍA MOUTON, P.: “Les désignations romanes de la mante religieuse”, en Atlas Linguistique Roman (ALiR). Commentaires, vol II.a, Roma, Instituto Poligrafico e Zecca dello Stato, [s.a.], p. 241.

(7) No aparecen en los atlas lingüísticos españoles otras composiciones que sí han sido observadas en otros lugares de Europa, en las que se presenta a la mantis religiosa en actitud de lavarse las manos o de rezar (Véase GARCÍA MOUTON, P.: “Les désignations romanes de la mante religieuse”, op. cit., pp.242-244)