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LO CRUDO, LO COCIDO Y LO OTRO

GONZALEZ GRUESO, Fernando D.

Publicado en el año 2004 en la Revista de Folklore número 279.

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INTRODUCCIÓN

Este trabajo pretende, en primer término, demostrar que se pueden aunar tres disciplinas diferentes con un mismo objetivo. Junto a la clásica estructuración de la Historia de la Literatura, aparecen la Literatura Comparada y la Antropología, en un intento de explicación de un fenómeno del siglo pasado que aparece reiteradamente en dos autores, aunque con matices. Este fenómeno es la asimilación de lo “crudo” a lo caótico, al mal, a lo salvaje y lo “cocido” al orden, al bien, a lo civilizado.

De ahí que la base del trabajo sea la teoría de Claude Lévi-Strauss sobre lo “crudo” y lo “cocido” (1).

En el presente trabajo se verá cómo de unas influencias similares, se crean dos universos literarios diferentes, y que a pesar de la novedad de esos mundos, los cimientos están minados por una de las creencias más antiguas de la Tierra y que se ha extrapolado hasta hacerse patente en las obras de H. P. Lovecraft y R. E. Howard.

HOWARD PHILLIPS LOVECRATF (1890-1937) (2).

a) Vida Nació en Providence, Rhode Island (E.E.U.U.). Su padre era un viajante de comercio que estuvo en prisión por estafa y murió en 1898.

Su infancia fue desdichada: su neurasténica madre le llamaba “feo”, y era un chico muy enfermizo. Era un niño precoz y muy extraño. Según sus propias palabras: “…raro y muy sensible, prefiriendo siempre la compañía de las personas adultas a la de otros chiquillos” (3).

Repartió su vida entre personas adultas: su madre, sus abuelos maternos y sus tías maternas.

Lovecraft empezó a publicar en 1908 y a partir de 1921 empezó a trabajar de corrector de estilo y pruebas para poder sobrevivir. En 1924 se casó con mistress Sonia Green, diez años mayor que él, pero se divorciaron tres años después. En 1932 se fue a vivir con su tía mistress Edward F. Gamwell, sin salir de la casa y viviendo bajo la luz artificial. Desarrolló una especial sensibilidad a temperaturas inferiores a 30 grados centígrados y murió en el Hospital Jane Brown Memorial de cáncer intestinal complicado con la enfermedad de Bright.

Fue enterrado en el panteón de su abuelo en Swan Point aunque ninguna lápida lleva su nombre.

b) Obra Lovecraft es el creador del “Horror Cósmico”.

Las influencias de H. P. Lovecraft son: lord Dunsany, Edgar Allan Poe y Arthur Machen mayoritariamente.

Sin embargo, la mayor influencia la ejerció la biblioteca de su abuelo materno y en especial los libros de Astronomía.

ROBERT ERVIN HOWARD (1906-1936).

a) Vida (4) Nació en Peaster, Texas (E.E.U.U.), y era descendiente de pioneros norteamericanos. Su padre era médico local. Hizo algunos cursos universitarios en el Brownwood College pero lo dejó y se dedicó a la literatura.

Fue un niño superdotado, introvertido e inadaptado.

Los demás niños le intimidaban y por eso hizo crecer su corpulencia.

Su producción literaria se concentra en los últimos diez años de vida. Y fue durante estos años en los cuales habló en repetidas ocasiones de suicidarse. Su talante inadaptado y sus trastornos psíquicos (neurosis entre otros) no le permitían llevar una vida normal. El factor desencadenante de que acabara con su vida con un disparo en Cross Plains fue el estado moribundo de su madre.

b) Obra (5) Howard es el máximo representante de un subgénero denominado “Fantasía Heroica” o historias de “Espada y Brujería”.

El precursor de la Fantasía Heroica fue William Morris, en Reino Unido entre los años 1880-1890. A principios del siglo XX, Lord Dunsay y Eric R. Eddison desarrollaron más aún el subgénero. Pero fue en los años 30, con la aparición de las revistas Weird Tales (1923) y Unknown Worlds (1939), cuando se difundió mayoritariamente este género. Los autores más destacados fueron, además de R. E. Howard, Clark Ashton Smith, Henry Kuttner, C. L. Moore, Fritz Leiber, Fletcher Pratt y L. Sprague de Camp.

Las influencias de R. E. Howard vinieron de sus lecturas de Henry Rider Haggard, Edgar Rice Burroughs, Francias Xavier Gordon, Kirby O´Donnell, Arthur Conan Doyle, Rudyard Kipling, Robert W. Chambers, — 103 — Fernando D. González Grueso Harold Lamb, Talbot Mundy, Jack London, Bram Stoker, Sax Rohmer y del horror cósmico de H. P. Lovecraft (amigo suyo, junto con Clark Ashton Smith).

Además de esto, Howard fue un gran estudioso de la Historia, especialmente de las civilizaciones antiguas.

UN FONDO COMÚN Howard y Lovecraft no sólo tenían coincidencias en sus antropónimos; su coincidencia cronológica y espacial, sus gustos similares por las cosas ocultas y las ciencias en boga y que propiciaron su amistad, su amor a la literatura con lecturas e influencias similares, su infancia desdichada y enfermiza, su carácter precoz y extraño a ojos de los demás, sus neurosis y su prematuro y triste final, pueden ser, a excepción de esto último, motivos que les hicieron llegar a conclusiones similares en la creación de sus mundos y en sus concepciones de la literatura.

A pesar de que R. E. Howard afirmó que el hombre perfecto es el “buen salvaje” y que la civilización sólo sirve para llevarlo a la perdición, no muy desencaminado se pronunciaba H. P. Lovecraft cuando criticaba la civilización moderna y el materialismo científico en su relato “La Onírica Búsqueda de la Desconocida Kadath” (6).

Continuando por el mismo camino, se puede observar la coincidencia entre los autores al asimilar diferentes puntos de vista, teorías e hipótesis, como son: la visión del mundo nihilista, melancólica y algo romántica; la “teoría de los ciclos” de Spengler y Toynbee, entre otros, por la cual se da una evolución orgánica en las culturas; y por el darwinismo wellsiano, en el que, además de la evolución cabe la involución.

Se debe agregar también otro aspecto que los une, y es la crítica inconsistente y exacerbada que se hizo contra ellos y sus obras en la época. Seguramente influyó en estos ataques que, como hasta el momento se había considerado a la Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción como un género menor para la crítica literaria (7), especialmente en E.E.U.U., para estos modelos críticos las enormes cuotas de venta y de popularidad no podían ser permitidas. Posiblemente influyó también, en el caso de Lovecraft, que aparecieron en Centroamérica y Sudamérica unas sectas pseudorreligiosas inspiradas en sus obras.

Se llegó a criticar a Howard de “loco” por haberse suicidado, de “homosexual” porque la mayoría de sus personajes no buscan el sexo y de “racista” (8). A Lovecraft de “enfermo” por no salir durante el día, de “homosexual” debido a una interpretación freudiana de Majorie Farber sobre sus obras y de “fascista” por admirar la figura de Benito Mussolini. Se debe recordar que en la época ser homosexual era algo muy negativo.

APLICACIÓN A LOS AUTORES DE LA TEORÍA DE LO “CRUDO” Y LO “COCIDO” a) H. P. Lovecraft (9) “El modelo de Pickman”. La base del relato es la atracción que provoca en el protagonista la pintura de Pickman. Todo comienza con la visión de la obra “Vampiro alimentándose”, donde se habla de la influencia de Goya (10). Después, en una visita, se dice: “La demencia y la monstruosidad se reflejaban en las figuras que aparecían en primer término… La mayoría de los cuerpos tenían aire canino… Habitualmente se estaban alimentando…, no voy a decir de qué” (11).

Aquí se puede suponer, al hilo del argumento, que la carne es humana y cruda. Después se habla de escenas de canibalismo. Pero lo más espeluznante es el cuadro titulado “La Lección”, en el que se ve cómo los seres monstruosos cambian a los niños en las cunas por niños humanos, mezclándose así las razas en una orgiástica “evolución” (12).

“La casa encantada”. En este relato se habla de los mitos de los vampiros y su destrucción. El vampiro es tradicionalmente, no en las adaptaciones contemporáneas, el símbolo máximo de lo salvaje, y se alimenta de sangre. Pero en este relato se dibuja un tipo de vampiro diferente, es un vampiro energético que sorbe todo a su paso: otra forma de comer crudo algo.

Unos párrafos después se habla de: “…un tal Jacques Roulet, de Caude, que en 1598 fue condenado a muerte por demoníaco… Le habían encontrado cubierto de sangre y de jirones de carne en un bosque, poco después de que un par de lobos dieran muerte a un niño” (13).

El animalismo se asocia a lo demoníaco y esto a comer crudo.

“Los sueños en la casa de la bruja”. Aquí aparece un extraño roedor llamado Brown Jenkin que es un híbrido y se alimenta de carne de niño vivo. La descripción que se ofrece es la siguiente: “… tenía el pelo largo y la forma de un murciélago, pero que su barbudo rostro era diabólicamente humano, en tanto que sus zarpas parecían diminutas manos humanas. Servía de mensajero entre la vieja Keziah y el diablo…” (14).

Un ser mitad humano, mitad animal, se alimenta de carne cruda y es el punto de unión entre un ser humano y el diablo.

“El horror de Dunwich”. Un ser monstruoso salido de otra esfera succiona la sangre del ganado de una familia.

Otra vez la “sangre”, símbolo de la “vida”, símbolo de la carne de Cristo que es bebida para redimir los pecados.

— 104 — “El caso de Charles Dexter Ward”. En este relato también aparece otro caso de vampirismo.

“Las ratas en las paredes”. En Lovecraft no sólo los monstruos y vampiros se comen a las personas: “… el macabro espectáculo que ofrecía la superficie del suelo. Éste aparecía literalmente cubierto de huesos humanos, … haciendo frente a alguna amenaza o agarrados a otras formas con intenciones canibalescas” (15).

Al final se descubre que la involución de una familia al cruzar hombres con mujeres de la misma durante muchas generaciones llevó a ese estadio horrible. Algunos se habían degradado hasta ser cuadrúpedos.

Al final se asocia a las ratas con la consumición de carne humana. El ser salvaje de las ciudades, carroñero y asesino.

“El grabado en la casa”. Lovecraft recurre otra vez a la degradación humana mostrando una lámina de un antiquísimo libro en el que aparece una escena especial: “… la Lámina XII, la cual representaba con horrible detalle una tienda de carnicero de los caníbales Anziques” (16).

En el relato, aparece un maestro en el pueblo, único símbolo de lo civilizado, la inteligencia sobre la barbarie, y sin embargo es devorado (se deja entrever). La civilización en ese lugar cae bajo el salvajismo.

Por último, y para dar un paso más en la evolución humana, un anhelo desde el principio de los tiempos y con muchas referencias en la mayoría de las culturas estudiadas del mundo, aparece un tópico “especial”: “… No hice nada, sólo me pregunté qué pasaría si lo hiciera… Dicen que la carne se convierte en sangre y carne, y da nueva vida, de modo que me pregunté si no haría que un hombre viviera mucho más tiempo” (17).

Son también innumerables los casos de asociación de la inmortalidad con el consumo de carne humana, desde vampiros, hasta trolls, duendes, etc. Uno de los motivos del canibalismo en las tribus indígenas de medio mundo era el intento de obtención de la inmortalidad, al igual que sucedía en las culturas mesoamericanas.

“La sombra sobre Innsmouth”. En el texto se van presentando una serie de indicios que al final conducen a un final diferente a lo esperado: “A los seres les gustan los sacrificios humanos” (18).

Como conclusión al relato se dan las relaciones siguientes: SI HAY SACRIFICIOS …HAY PECES SI HAY CÓPULA ENTRE HUMANOS Y SERES …HAY INMORTALIDAD La mezcla de razas otorga la inmortalidad temporal a los humanos, no la inmortalidad por violencia. La carne humana, genera comida y ganancias. Y lo más inhumano de todo, es que los humanos lo aceptan. La carne parece hacer salvajes a los seres, que en realidad son mucho más avanzados que los humanos, y son los humanos los que aceptan el pacto, transformándose ellos en lo salvaje.

“La Desconocida Kadath” tiene una gran muestra de seres que comen carne cruda y que no por ello son salvajes: SALVAJES Zoogs; Gnophkehs; los extraños galeotes que no comen carne cocida, sólo cruda y humana; arañeros nocturnos; Gugs y Ghasts, que se comen unos a otros.

NO SALVAJES Gatos (aquí son civilizados e inteligentes, y ya de por sí el gato es un animal doméstico), y vampiros.

b) R. E. Howard Dentro de la extensísima producción del autor, se ha seleccionado una obra desconocida para el gran público: Las aventuras de Solomon Kane (19). Sin embargo, no por ello se pierde credibilidad en las deducciones, ya que se ha elegido un grupo de relatos que pertenecen al género de la “Literatura Fantástica”, no así, por ejemplo, los relatos de Conan, que se encuentran mucho más cerca de la Literatura Maravillosa, por cuanto se crea un mundo totalmente diferente; no se trata de la introducción de lo fantástico en nuestro mundo real.

“Calaveras en las estrellas”. En este relato, Howard acude al miedo popular que entre los siglos XVI y XVIII asoló Europa: los lobos. Hubo varias plagas de estos animales y cuando alguien desaparecía, enseguida se les culpaba: “–Se adentró en el pantano y no regresó. Sin duda se perdió y acabó devorado por los lobos,…” (20).

“Sombras rojas”. Se puede observar la concepción howardiana de la “jungla” africana, y una de las ideas es la siguiente, muy a tenor con el tema que se está tratando: “Tam, tam, tam… seguían cantando los tambores de manera repetitiva y monótona: guerra y muerte, decían; sangre y deseo; sacrificio humano y festín caníbal; hablaban del alma de África, del espíritu de la jungla, de los dioses de las tinieblas exteriores…” (21).

Además de asociarse el ruido de los tambores de la jungla, el “tam tam” (22), con la muerte, aparecen tres pares de palabras, todas asociadas con el mal y lo salva- — 105 — je. El autor no olvida mencionar el sacrificio y el canibalismo como símbolo de lo salvaje.

Aquí se podría aducir una crítica hacia el autor, ya que desde los trabajos de Claude Lévi-Strauss, parece haberse demostrado que el tópico aceptado de salvajismo incivilizado, especialmente en los continentes africano y americano, opuesto a civilización occidental es una falacia. Hay que mencionar dos excusas: la primera es cronológica, Howard murió mucho antes de que se publicaran los primeros trabajos al respecto del antropólogo; la segunda vendría a decir que Howard defendía el mito del “buen salvaje” (23) pero no por ello admitió que las civilizaciones más pequeñas fueran salvajes, al contrario, atacó esta posición y llegó a defender la opuesta, afirmando a través de sus relatos, que la civilización occidental es más salvaje que las supuestas “sociedades salvajes”. Solomon Kane, al final de sus aventuras, descubrirá este hecho.

Poco después, Le Loup (24), es criticado por Solomon Kane por gobernar sobre los caníbales. Este personaje es la imagen de un lobo de la época en su comportamiento: sanguinario, asesino, etc. Es un lobo para el hombre, es el hombre civilizado que llega a controlar a los “salvajes y caníbales” (25) como él mismo los denomina, gracias a que es más salvaje que ellos. En cambio, Solomon Kane se cuida mucho de unir esos dos adjetivos calificativos.

“Un bailoteo de huesos”. Aquí aparece un posadero caníbal que se come a sus huéspedes: “Buen festín se dieron mis hermanos con todo aquel que pasó por mi posada…” (26).

Al final, el esqueleto de una de sus víctimas acabará con su vida. Es el canibalismo dentro de la sociedad occidental que tanto sacude la actualidad de nuestro mundo y del que el cine se ha servido tanto.

“Las colinas de los muertos”. En este relato, Solomon Kane se enfrenta a vampiros. El autor recoge algunas tradiciones africanas del Congo para delimitar a los seres muertos: “Altos y muy delgados, estaban totalmente desnudos.

Su piel era de color negro sucio, como si estuviese manchada con el tono gris ceniza de la muerte… La frente era alta y estrecha; la nariz enorme, como la de un animal; los ojos inhumanamente grandes y rojos…” (27).

Al final, él junto con su hermano de sangre, N´Longa el hechicero chamán, vence a los vampiros convocando a los “buitres”, animales que se alimentan de la carne de los muertos: “–¡Desafiáis al hombre y a Dios, pero no podéis engañar a los buitres, hijos de Satanás! ¡Ellos saben cuándo un hombre está vivo o muerto!” (28).

Es la destrucción de la muerte, es la destrucción de los comedores de carne cruda por otros de su talante.

Usa la naturaleza para vencer a la magia.

“Alas en la noche”. Howard recurre a un mito griego que transforma en leyenda y de ahí a realidad dentro de la ficción del relato: “las arpías”. El texto narra la infructuosa encrucijada del guerrero puritano por salvar a un poblado de indígenas supuestamente salvajes, que optan por sortear a una persona que debe ser atada a un poste para ser sacrificada (comida) por los “akanas” (arpías) cada novilunio. La situación es la siguiente: el poblado se encuentra enclavado entre unas tribus caníbales y los akanas, no tienen salida y, continuando con la influencia griega clásica, Howard hace que los indígenas se muestren deterministas, pesimistas y crean en un destino triste y doloroso.

Para acabar con los seres alados, Solomon Kane mata un búfalo y: “… arrojó grandes cantidades de sangre para que su olor se propagase hasta las colinas, donde estaban las harpías. Despedazó el búfalo y llevó los cuartos a la cabaña,…” (29).

Matará a los seres encerrándolos y quemando la cabaña.

La carne y la sangre atraen a los seres caníbales y mueren por su hambre de carne cruda.

El poblado estaba rodeado por dos grupos de caníbales, las arpías y los humanos, y sin embargo, Kane se enfrenta a los seres porque son más fáciles de vencer. El ser humano puede ser más salvaje que un ser demoníaco.

CONCLUSIÓN Desde antiguo, las primeras civilizaciones asociaron la idea de comer crudo con lo salvaje, y la idea de cocinar la comida con lo civilizado. No obstante, estos autores han creado universos ficcionales que se superponen a las sociedades y establecen otras líneas de acción. Lo crudo lleva al salvajismo, la involución también, e incluso la evolución hacia estados superiores, tal y como se ha visto en H. P. Lovecraft. Howard por su parte representa a los humanos “civilizados” como más salvajes que los “no civilizados” e incluso que los demonios.

Por otra parte, los dos autores eran grandes conocedores de antiguas y nuevas culturas.

Cabe pensarse si la suplantación de la comida cruda por la cocinada es en realidad un rasgo de menor salvajismo o simplemente una posibilidad, o tal vez un simple gusto estético.

Los dos autores estudiados usan el miedo a lo desconocido, a lo primitivo, a lo ominoso para causar horror en sus lectores. Es muy probable que un lector iniciado en estos asuntos sepa leer mejor los textos estudiados y extraiga otras conclusiones. Unas conclusiones que le llevarían al miedo a sí mismo, al miedo a saber qué se — 106 — es, al origen de uno mismo. Esta idea es la raíz del “Horror Psicológico” y que se encuentra recogida en el ensayo de H. P. Lovecraft “The Horror in the Literature” (30).

NOTAS (1) Véase: LÉVI-STRAUSS, C.: Mitológicas 1. Lo crudo y lo cocido, Trad. de Juan Almela, México, F.C.E., M, 1968.

En síntesis se podría afirmar que: la serie de los cuatro tomos de Mitológicas –Lo crudo y lo cocido (1964), De la miel a las cenizas (1966), El origen de las maneras de mesa (1968) y El hombre desnudo (1971)– son el resultado de veinte años de investigación en el pensamiento de los pueblos primitivos tal como está expresado en sus mitos. Analiza para ello 813 mitos. La intención del primer libro de la serie es probar la existencia de una lógica de las cualidades sensibles, dotada de leyes y mecanismos tan válidos como los que rigen el funcionamiento de la razón.

(2) Para más información véanse las “Introducciones” de: LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen I, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1996 (6ª ed.) y LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.).

(3) LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen I, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1996 (6ª ed.), p. 5.

(4) Para más información véase la “Introducción” de todos los libros de R. E. Howard de la colección Fantasy editada por Ediciones Martínez Roca S. A.

(5) Para más información véase: MARTÍN LALANDA, Javier: La canción de las espadas, Madrid, Ed. Tiempo de ediciones, 1983.

(6) LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.), pp. 245-340.

(7) Se debe agregar que en Europa la excepción era el “Formalismo Ruso”.

(8) Para más información véase: HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994.

(9) El lector de este artículo debe conocer muy bien la obra de H. P. Lovecraft, y por ello saber que dicho autor juega constantemente con lo supuesto, con lo ominoso. Es por eso que, aunque los fragmentos detallados en el artículo no son muy explícitos al respecto, son el centro del que parten las argumentaciones.

Para una total comprensión de lo explicado, se recomienda leer de forma completa los cuentos mencionados a lo largo del presente trabajo.

(10) Cualquier iniciado en arte pictórico reconoce automáticamente el cuadro: “Cronos alimentándose”. Éste es un constante juego en el autor.

(11) LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen I, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1996 (6ª ed.), p. 18.

(12) Se podrían señalar innumerables ejemplos en las literaturas tradicionales de todo el mundo en los que un ser mágico, bueno o malo, cambia a su hijo por otro humano: xanas, arpías, gremlins, elfos,… (13) LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen I, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1996 (6ª ed.), p. 54.

(14) LOVECRAFT, H. P., Obras escogidas. Volumen I, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1996 (6ª ed.), p. 86.

(15) LOVECRAFT, H. P., Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.), p. 28.

(16) LOVECRAFT, H. P., Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.), p. 67.

(17) LOVECRAFT, H. P., Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.), p. 72.

(18) LOVECRAFT, H. P.: Obras escogidas. Volumen II, Barcelona, Editorial Acervo, S. L., 1981 (2ª ed.), p. 109.

(19) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994.

(20) Howard Howard, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, pp. 30-31.

(21) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 54.

(22) En las culturas africanas se asocia este característico ruido de los tambores con la muerte y el mundo de los muertos.

(23) Contra el que se posicionó Claude Lévi-Strauss.

(24) Le Loup significa “el lobo”.

(25) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 59.

(26) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 98.

(27) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 239.

(28) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 251.

(29) HOWARD, R. E.: Las aventuras de Solomon Kane, Madrid, Anaya, 1994, p. 353.

(30) Véase: LOVECRAFT, H. P.: Ómnibus 3. The haunter of the Dark, London, HarperCollinsPublishers, 2000.

(31) El relato “La casa encantada” no se encuentra en esta edición, se deberá consultar ediciones originales. El título original es “The Shunned House”.

BIBLIOGRAFÍA Para leer a H. P. Lovecraft (31) en inglés original léanse los siguientes libros: — 107 — – LOVECRAFT, H. P.: Omnibus 1. At the Mountains of Madness, London, HarperCollisPublishers, 2000. Incluye los siguientes relatos: “The Dreams in the Witch-House”, “The case of Charles Dexter Ward” y “The Dream-Quest of Unknown Kadath” – LOVECRAFT, H. P: Omnibus 1. At the Mountains of Madness, London, HarperCollisPublishers, 2000. Incluye los siguientes relatos: “Pickman´s Model”, “The Dunwich Horror”, “The Rats in the Walls”, “The shadow over Innsmouth” y “The Picture in the House”.

Para leer a R. E. Howard en inglés original léanse los siguientes relatos: “Skulls in the Stars”, en Weird Tales, enero 1929 “Red Shadows”, en Weird Tales, agosto 1928 “Rattle of Bones”, en Weird Tales, junio 1929 “Hills of the Dead”, en Weird Tales, agosto 1930 “Wings in the Night”, en Weird Tales, julio 1932 — 108 — www.cajaespana.es Alta rentabilidad social