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EL MÍO ÇID Y ARAGORN

GONZALEZ GRUESO, Fernando D.

Publicado en el año 2004 en la Revista de Folklore número 280.

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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo se va a realizar un contraste entre la figura del Çid como héroe épico medieval y uno de los héroes más famosos del mundo literario occidental del siglo pasado: Aragorn, rey heredero del mundo creado por J. R. R. Tolkien en su El Señor de los Anillos.

Si bien el Mío Çid no es el héroe arquetípico de la épica medieval europea como lo puedan ser Carlo Magno, Roland o Guillermo, sí comparte muchas de sus características. Se ha determinado que sea el Çid el punto de partida porque el personaje está más caracterizado psicológicamente que los mencionados anteriormente. Se trata de un personaje que aporta muchos elementos a la estructura de la obra y no se sujeta casi exclusivamente al plano bélico.

LOS DOS HEROES

Tal y como explica Ian Michael: un héroe es un hombre que “en la acción se muestra superior a otros” (1). Partiendo de esa premisa y siguiendo la tradición literaria al respecto, se ha seleccionado a un héroe como punto de partida del estudio: el Mio Çid, y a un héroe de la primera mitad de la literatura del siglo pasado: Aragorn rey de Gondor.

El primer héroe es el Mio Çid. Rodrigo Díaz de Vivar se cree que nació en 1043 y murió en 1099. Fue un infanzón castellano inmortalizado en un cantar épico, El Poema del Mio Cid, escrito a principios del siglo XIII por un autor “anónimo”.

El cantar narra los hechos del héroe para recobrar el estatus perdido por su destierro. Un estatus que alcanza con victorias, conquistas, dones, y que pierde de nuevo por la injuria de los Infantes de Carrión a sus hijas. Al final, en las Cortes de Toledo, recupera ese estatus y el poema termina con su ensalzamiento, agregando que:

“Oy los reyes d´España sos parientes son,
a todos alcança ondra por el que en buen ora naçió.” (2)

De este modo la figura del Çid se coloca en una posición superior a la de los reyes, ya que éstos tienen la honra de tener su sangre.

Aragorn pertenece a la actualmente muy famosa trilogía de literatura fantástica The Lord of the Rings (3), creada por John Ronald Rewel Tolkien y editada en 1954.

Aragorn durante un viaje en busca de la destrucción de las fuerzas del Mal es ascendido a la posición de rey que le correspondía por derecho y a la que había renunciado por amor. Su entronización es el resumen de un esfuerzo y la muestra de una serie de aptitudes que se van revelando a lo largo del libro. Es un personaje que se va creando a si mismo como rey. Este tipo de héroe continúa con la tradición franco-anglosajona del ciclo artúrico, que presenta pequeñas divergencias con la tradición medieval épica francesa. A ésto se le añaden pequeñas sutilezas de la concepción romántica de los héroes medievales (4).

DE LOS HÉROES MEDIEVALES A LOS HÉROES CONTEMPORÁNEOS

Señala Ian Michael que la superioridad que los héroes manifiestan sobre los otros no sólo se manifiesta en el plano combativo y físico, también en otra serie de cualidades que son, a saber: “excelentes dotes de mando militar”, “devoción religiosa”, “preocupación por sus deberes familiares”, “vasallaje”, “conocimiento y observancia de los procedimientos jurídicos”, “generosidad”, “cortesía”, “astucia” y “discreción” (5).

Parece deducirse que esta lista de cualidades se refiere al héroe cidiano no a los héroes en general, y ni tan siquiera a los héroes medievales. El Mio Çid no es un héroe convencional medieval, por su motivación práctica y su humanidad realista; es positivo, frente al pesimismo generalizado de los héroes en los cantares de gesta; es grave y adusto, frente a los impetuosos jóvenes como Roland (6).

A partir de las cualidades, desde ahora, se hará un pequeño análisis comparativo entre los dos héroes:

1. Cualidades combativas y físicas

– El Çid muestra ser un gran luchador en los enfrentamientos cara a cara (7):

“Mio Çid Ruy Díaz por las puertas entrava,
en mano trae desnuda la espada,
quinze moros matava de los que alcançava” (vv. 470-472).

“…atantos mata de moros que non fueron contados,” (vv. 1723)

“En las azes primeras al Campeador entrava,
abatió a siete e a cuatro matava” (vv. 2396-2397).

Vence a un ejército de treinta mil soldados con sus hombres:

“Fata dentro en Xátiva duró la arrancada,
en el passar de Xúcar i veriedes barata,
moros en arruenço amidos bever agua” (8) (vv. 1227-1229).

Y no sólo se le muestra como un gran guerrero por el número de contendientes que mata, sino también por la manera de hacerlo:

“… diol´ tal espadada con el so diestro braço
cortól´ por la çintura, el medio echó en el campo” (vv. 750-751).

“…arriba alçó Colada, un grant colpe dádol´ ha,
las carbonclas del yelmo tollidas ge la[s] ha,
cortól´ el yelmo e, librado todo lo ál,
fata la çintura el espada llegado ha” (vv. 2421-2424).

– Aragorn es un gran guerrero de la Tierra Media. Hace frente a hordas de guerreros orcos:

“Los que venían detrás huyeron dando gritos, y Aragorn y Boromir acometieron contra ellos” (9).

Lidera un ejército junto a Eomer que resiste un ataque colosal de las fuerzas de Sáruman:

“Atacando de costado, se precipitaron sobre los salvajes” (10).

Sus golpes son tremendamente vigorosos y sangrientos, continuando con la tradición épica:

“Aún estaba el orco dejando caer el asta, y sacando la cimitarra, cuando Andúril le cayó sobre el yelmo. Hubo un estallido con una llama, ya el yelmo se abrió en dos. El orco cayó, la cabeza hendida” (11).

Además, es un héroe de literatura fantástica, por lo que también se enfrenta con monstruos, espectros y una multitud de seres del orbe del Mal.

Su fuerza y resistencia queda patente en la carrera que inician en el capítulo “Los jinetes de Rohan” (12) y que dura varios días. Para ello, Aragorn alienta a sus compañeros de la siguiente forma:

“… ¡Pero adelante! Con o sin esperanza, seguiremos las huellas del enemigo. ¡Y, ay de ellos, si probamos que somos más rápidos!” (13).

2. Devoción religiosa

– El Mio Çid es un héroe medieval católico y muy religioso, como lo muestran los siguientes fragmentos:

“…llegó a Sancta maría, luego descabalga,
fincó los inoios, de coraçón rrogaba” (vv. 52-53).

“…fabló Mío Çid de toda voluntad:
`Yo rruego a Dios e al Padre spritual,…” (vv. 299-300).

Cuando parte para un viaje solicita una misa:

“…en San Pero a matines tendrá el buen Abbat,
la missa nos dirá, ésta será de Sancta Trinidad;
la missa dicha, pensemos de cabalgar,…” (vv. 318-320).

Nombra obispo de Valencia a Don Jerónimo, adquiriendo una posición mucho más alta de lo que su rango nobiliario indica:

“… en tierras de Valençia fer quiero obispado
e dárgelo a este buen christiano;” (vv. 1299-1300).

Recibe la “institucionalizada” misa antes de un combate en la Edad Media:

“A mediados gallos, antes de la mañana,
el obispo don Ierónimo la missa les cantava;
la missa dicha, grant sultura les dava:” (vv. 1701-1703).

Hay que mencionar que el héroe cidiano siente cierta inclinación hacia la Virgen María en sus rezos, una característica común en mucha literatura romance de la época:

“¡válanme tus vertudes, gloriosa Sancta María!…
¡Vuestra vertud me vala, Gloriosa, en mi exida
e me aiude e me acorra de noche e de día!” (vv. 218-222).

A tan alto grado llega la religiosidad del Çid que recibe un mensaje en sueños del Arcángel San Gabriel. Le es otorgada de este modo la bendición de Dios para sus hazañas futuras:

“¡Cabalgad, Çid, el buen Campeador!
Ca nunqua en tan buen punto cavalgó varón;
mientra que visquiéredes bien se fará lo tó” (vv. 407-409).

– Aragorn es un hombre religioso que cumple con sus deberes ante sus dioses, sin embargo no se muestra ninguna escena en la que se le vea oficiando alguna ceremonia. Tolkien deja entrever esto a lo largo del libro y en sus Apéndices.

3. Preocupación por los deberes familiares

– La preocupación que expresa el Mio Çid por sus deberes para con su familia es enorme, llegando a llorar al dejar a su mujer e hijas. Esta característica no es propia de los héroes medievales.

“Enclinó las manos la barba vellida,
a las sus fijas en braço´ las prendía,
llególas al coraçón, ca mucho las quería;
llora de los oios, tan fuertemientre sospira:” (vv. 274-277).

“Llorando de los oios que non viestes atal,
assís´ parten unos d´ otros commo la uña d ela carne” (vv. 374-375).

Envía dinero al monasterio de Burgos para que cuiden de su familia:

“Evades aquí oro e plata,
una huesa llena, que nada nol´ mingua;
en Sancta maría de Burgos quitedes mill missas,
lo que rromanesçiere dando a mi mugier e a mis fijas” (vv. 820-823).

Trata de llevárselas consigo a Valencia:

“… enviaré por ellas e vós sabed el mensaje: ç
la mugier de Mio Çid e sus fijas las infantes” (vv. 1278-1279).

El Çid quiere casar a sus hijas, pero la primera elección que se realiza se escapa de sus manos pues es el rey Alfonso el que decide el casamiento, ante lo cual, el héroe expresa su recelo:

“Metívos en sus manos, fijas amas a dos,
bien me lo creades que él vos casa, ca non yo” (vv. 2203-2204).

Como gran muestra de ataque a su honor personal al ser deshonradas sus hijas por los infantes de Carrión, el Çid pide justicia al rey y jura vengar la afrenta:

“Plega al Criador, que en çielo está,
que vos vea meior casadas d´aquí en adelant.
¡De míos yernos de Carrión Dios me faga vengar!” (vv. 2892-2894).

– Aragorn es huérfano de padres en la obra. Su madre lo llevó junto a Elrond el medioelfo y él le ofreció sus cuidados cuando ella falleció. Desde ese momento, Elrond fue como su padre, y la hija de éste, Arwen, con el tiempo, pasó a ser su prometida. Es uno de los principales defensores de que el Anillo se vaya de Rivendel, lugar de descanso de Elrond, y no olvida su amor hacia Arwen cuando la tentación se le presenta en forma de Eowin, una guerrera humana y aliada.

4. Vasallaje

– El Çid es un héroe enclavado en la tradición medieval, el rito del vasallaje era fundamental en esta sociedad y el héroe no está excluido de ésto. De ahí que rinda vasallaje a su rey y sea rendido vasallaje a él por parte de muchas otras personas.

Se niega a enfrentarse a su rey a pesar de saber que es injusta la sentencia de destierro:

“…cras a la mañana pensemos de cabalgar,
con Alfonso mío señor non querría lidiar.” (vv. 537-538).

En lo que se refiere al envío de presentes a su rey, bien se podría interpretar como un pago por el perdón:

“…enviarvos quiero a Castiella, dó avemos heredades,
al rrey Alfonso mío señor natural” (vv. 1271-1272).

Cuando el rey Alfonso perdona al Çid, éste se muestra lleno de gozo:

“Dixo el rrey: `Esto feré d´alma e de coraçón;
aquí vos perdono e dovos mi amor…´
`… gradéscolo a Dios del çielo e después a vós…´” (vv. 2033-2037).

Por su señor y sin osar contradecirle, permite el casamiento de sus hijas con los infantes de Carrión:

“… pedidas vos ha e rrogadas el mío señor Alfonso
atan firmemientre e de todo coraçón
que yo nulla cosa nol´ sope decir de no” (vv. 2200-2202).

Una vez concertados los duelos de a dos para restablecer la honra perdida, el Çid pide permiso a su rey para que le permita casar a sus hijas con los futuros reyes de Navarra y Aragón:

“… afé mis fijas, en vuestras manos son;
sin vuestro mandado nada non feré yo,” (vv. 3407-3408).

A su vez le rinden pleitesía varias personas. Martín Antolinez se le une tras abastecer a los del Çid de “pan y vino”:

“Esta noch y[a]gamos e vay[á]mosnos al matino,
ca acusado seré de lo que vos he servido,
en ira del rrey Alfonso yo seré metido” (vv. 72-74).

Numerosos anónimos por donde quiera que pasa también se le unen:

“Vino Mio Çid iazer a Spinnaz de Can,
grandes yentes se le acoien essa noch de todas partes” (vv. 394-395).

“… a la Figueruela Mio Çid iva posar;
vánsele acogiendo yentes de todas partes.” (vv. 402-403).

– Aragorn, a pesar de ser rey de Gondor por derecho propio, no osa enfrentarse a Denethor, el Señor de Minas Tirith. En el Concilio de Elrond, Aragorn, o como es conocido hasta ese momento, Trancos, arroja la espada de los reyes de Gondor sobre la mesa del consejo, y Boromir, hijo de Denethor pregunta:

“–¿Y quién eres tú y qué relación tienes con Minas Tirith?…

– Es Aragorn hijo de Arathorn –explicó Elrond–, y a través de muchas generaciones desciende de Isildur, el hijo de Elendil…

– Entonces te pertenece a ti no a mí” (14).

Aragorn no recupera el trono hasta que el Senescal y Señor de Gondor muere en un suicidio.

A su vez, cuando Gándalf desaparece, él es el líder de la Compañía del Anillo, y después todos se le unen al saber que es el heredero del trono de Gondor.

5. Conocimiento y observancia de los procesos jurídicos

– El Mio Çid es un héroe singular que conoce los procesos jurídicos de su época, es un gran letrado en derecho. Por ello, antes de exigir la reparación total de los daños causados por los infantes de Carrión, pide sus dos espadas. Si el orden hubiera sido otro no las habría podido recuperar:

“… diles dos espadas, a Colada e a Tizón,…
denme mis espadas quando míos yernos non son” (vv. 3153-3158).

Después exige la devolución de tres mil marcos de oro y plata que les había regalado:

“… en oro e en plata tres mill marcos les di [y]o,
yo faziendo esto, ellos acabaron lo so;
denme mis averes quando míos yernos non son” (vv. 3204-3206).

A continuación realiza la acusación mayor (vv. 3257-3269) y para poder vencer en el juicio incita a Pedro Bermúdez para que entre en duelo con el infante Fernando, único modo de poder conseguir justicia según las leyes vigentes en la época:

“¡Fabla, Pero Mudo, varón que tanto callas!
Yo las he fijas e tú primas cormanas;
A mí lo dizen, a ti las dan oreiadas.
Si yo rrespondier, tú non entrarás en armas” (vv. 3301-3305).

Aragorn es un firme defensor de las leyes establecidas, como muestra en el capítulo “El Concilio de Elrond” (15): participa activamente en todos los pasos del Concilio y acata la decisión de éste. Además, es él el que guía a sus compañeros en el bosque de Lothlórien para que las leyes internas de ese reino no choquen demasiado con sus extraños compañeros, como se puede ver en el capítulo “Lothórien” (16).

6. Generosidad

– El Mio Çid es un héroe muy dadivoso. Los dones que otorga le hacen alzarse como más amado y respetado entre los amigos y enemigos (17). Ya desde el momento en el que deja a sus hijas y a su mujer en San Pero de Cárdena, el Çid promete al abad doblar el dinero para la manutención de su familia, cosa que cumplirá con creces:

“…mas porque me vo de tierra dovos çinquaenta marcos,
si yo algún día visquier ser vos han doblados” (vv. 250-251).

Luego promete a todos los hombres que le acompañen que serán recompensados por su sacrificio:

“… vos que por mí dexades casas e heredades,
enantes que yo muera algún bien vos pueda far,
lo que perdedes doblado vos lo cobrar” (vv. 301-303).

Posteriormente, con las sucesivas conquistas, reparte muy equitativamente todos los frutos de las victorias, como en la toma de Castejón, por ejemplo.

Pero la generosidad del Çid no sólo es monetaria, envía tres dádivas al rey Alfonso (vv. 778-820, 1263-1283 y 1799-1820), o deja en libertad a su enemigo el conde don Remont (vv. 1032-1084) devolviéndole todos sus enseres. La generosidad es incluso excesiva cuando da a sus dos yernos tres mil marcos de oro y plata junto con numerosos presentes, entre los que se incluyen las dos espadas: Colada y Tizón (vv. 2571-2575). Después del juicio y de los duelos recuperará todo.

– Aragorn comparte todo lo que tiene durante el largo viaje, que no es mucho, pero en el momento en el que recupera su trono hace alarde de su generosidad agasajando a todos los aliados, otorgando cargos y haciendo regalos, como se puede ver en los capítulos “El Senescal y el Rey” (18) y “Numerosas separaciones” (19), y que Tolkien resume en las siguientes palabras:

“Y numerosos soldados fueron conducidos ante él, a recibir alabanzas y recompensas,…” (20).

Y a Beregond, soldado del rey Théoden, lo perdona y le dice:

“–Y así ha de ser, porque has sido destinado a la Compañía Blanca, la Guardia de Faramir, Príncipe de Ithilien, y serás su capitán,…” (21).

De este modo se refleja también el cargo que da a Faramir, heredero del antiguo Senescal de Minas Tirith.

7. Cortesía

– La cortesía en el Poema del Mio Çid empaña todos los diálogos desde el principio hasta el final: cortesía hacia sus súbditos, su familia, su rey e incluso hacia sus enemigos.

– El personaje de Tolkien representa la cortesía palaciega de la Baja Edad Media, tanto con sus amigos y familiares, como con los enemigos, a pesar de odiarlos profundamente.

8. Astucia

– El Mio Çid es un personaje que, junto a su inteligencia, hace alarde de una gran astucia. Éste hecho no es normal en los héroes medievales épicos, donde su astucia es nula o irrelevante. Esta característica y el modo de proceder, se puede relacionar con el género propio español: la Picaresca. Se trata por lo tanto de un antecedente de ese “hábito” español del engaño y la astucia cuyos orígenes más cercanos se pueden rastrear en la literatura latina. El héroe engaña a unos judíos con el juego de las dos arcas llenas de arena (vv. 78-212), se apodera de Alcocer fingiendo una retirada y apareciendo luego por sorpresa (vv. 571-610), se sirve de los moros como sirvientes al no ser rentable venderlos y no obtener ganancia de su muerte (vv. 616-622), deja sin pan a los habitantes de Valencia y así se rinden (vv. 1170-1191), etc, además de todos los ardides realizados en el juicio y que han sido explicados anteriormente.

– Aragorn se sirve de su astucia para salvar a los Hobbits de los espectros del Anillo en la posada el Poney Pisador, como se puede confirmar en el capítulo “Un cuchillo en la oscuridad” (22). Además, se sirve de una argucia muy valerosa, y consigue llevar un ejército muy singular a la gran batalla en el capítulo “La batalla de los Campos de Pelennor” (23). En esa batalla vencen los aliados gracias a su ayuda y a la sorpresa que provoca su extraño regreso. No obstante, su astucia se refleja a lo largo de todo el libro en incontables situaciones.

9. Discreción

– La discreción del Çid se muestra, por ejemplo, en sus palabras para convencer al conde don Remont de que debe romper el ayuno (vv. 1032-1048), o cuando toma medidas para evitar las deserciones entre los suyos (vv. 1256-1261). Todo el discurso del Mio Çid está cuidadosamente cargado de discreción. Se podría decir que esta característica lo acerca a Carlo Magno. – Aragorn es muy similar al Çid en este aspecto.

Todo su discurso está cargado de discreción hacia todos los personajes del libro excepto hacia sus enemigos.

10. Empatía

– El Çid es un héroe que recluta consciente o inconscientemente a gente allá por donde pasa, un ejemplo son los siguientes versos:

“Por Castiella oyendo van los pregones
cómmo se va de tierra Mio Çid el Campeador;
unos dexan casas e otros onores.
En aqués día a la puent de Arla[n]çón,
çiento quinze caballeros todos iuntados son,
todos demandan por Mio Çid el Campeador” (vv. 287-292).

Su capacidad empática sobrepasa su propia presencia, las hazañas llegan antes que él mismo.

– La sola mención del nombre Aragorn desde la mitad del libro, o de sus ascendientes desde el principio, asiste al héroe en la búsqueda de aliados, como se puede observar en el capítulo “El Concilio de Elrond”. Su “poder” empático llega a tal extremo que por ser el heredero de Gondor, Aragorn es capaz de levantar un ejército del Camino de los Muertos y usarlo en la gran batalla de los Campos de Pelennor.

A todas estas cualidades de los héroes de Ian Michael, tal vez se pudieran añadir otras como las siguientes:

a). Justicia El Çid es un héroe que pide consejo a sus vasallos, como cuando organiza el consejo de guerra al ser sitiado en Alcocer (vv. 665-681).

Aragorn es un héroe que necesita del consejo de otros. En un principio sigue los dictámenes de Gándalf, pero al desaparecer éste en el capítulo “El Puente de Khazad-Dûm” (24), él se transforma en el líder de la compañía y continuamente consulta a sus compañeros para tomar decisiones.

b). Valor

En el Poema del Mio Çid hay innumerables muestras de valor, pero la que más destaca es una en la que se acerca a un escapado (símbolo real) y lo domina con su sola presencia (vv. 2278-2310).

Aragorn hace gala de su valor continuamente en todas las contiendas, poniéndose a la cabeza de las batallas y no dudando en arriesgar su vida por salvar al portador del Anillo cuando es necesario, como en el capítulo “Un cuchillo en la oscuridad” (25), donde se enfrenta él solo con varios espectros del Anillo, el peor enemigo posible en la Tierra Media a excepción del Sauron, el señor del Mal.

c). Indulgencia

El Çid muestra su gran indulgencia, por ejemplo, cuando perdona la cobardía de sus yernos y les permite permanecer fuera del combate en el asedio a Valencia (2320-2337).

Aragorn es quizá el más indulgente de los dos héroes a estudiar, ya que en los días siguientes a la coronación:

“Y el rey perdonó a los Hombres del Este que se habían rendido, y los dejó partir en libertad, e hizo la paz con las gentes de Harad;” (26).

d). Dotes caballerescas

El Çid es un gran jinete, como muestra cuando hace alarde de ello frente a su familia al recibirla con Bavieca (vv. 1578-1591).

Aragorn es gran arquero, jinete e incluso montaraz. En un principio, Aragorn se muestra como Trancos, un montero del norte. Al parecer, en ese mundo el uso del arco tampoco es innoble. Aún así, Aragorn es un gran caballero y prefiere el uso de la espada: “–¡Vamos! -Dijo Aragorn-. ¡Ha llegado la hora de las espadas!” (27).

e). Las espadas

El Çid consigue las dos grandes espadas: la Colada y la Tizón en combates.

Aragorn hereda, en el capítulo “El Concilio de Elrond” (28), la espada Andúril que una vez venció al Señor Oscuro. La reconstrucción de la espada representa la unión de los pueblos de la Tierra Media y la nueva esperanza para el mundo.

f). Los sobrenombres

El Çid, como todo héroe medieval tiene muchos sobrenombres: el Campeador conplido, el que en buen ora nascó, el bueno de Bivar, el que en buen ora çinxo espada,… Es el llamado epíteto épico.

Aragorn es denominado: Aragorn hijo de Arathorn, el Señor Aragorn, heredero de Elendil, Señor de Gondor, etc.

CONCLUSIONES

La conclusión, a la que se puede llegar siguiendo el hilo de lo explicado hasta ahora, es que J. R. R. Tolkien era un gran estudioso de toda la épica europea, y es de suponer que conociera el Poema del Mio Çid. Si bien se ha escrito mucho sobre la influencia del Ciclo Artúrico en Tolkien, tal vez debiera hacerse una posible reflexión: ¿no está acaso más cerca Aragorn de Rodrigo Díaz de Vivar que del Rey Arturo? ¿No presenta acaso una preocupación por los deberes familiares, un conocimiento y observancia de los procesos jurídicos, una devoción religiosa, un vasallaje hacia sus superiores en cada estadio y una astucia más propios del héroe cidiano? ¿Fue el héroe cidiano una posible inspiración en el momento de la creación de Aragorn, o es que el Çid tiene una serie de valores más acordes con el ideal romántico que con el medieval? Espero que este trabajo haya servido para plantear esa duda. Creo que un estudio más profundo podría revelar esas intuiciones.

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NOTAS

(1) Véase: Poema del Mio Cid, Madrid, Editorial Castalia, 2001, p 38.

(2) Véase: Poema del Mio Cid, Madrid, Editorial Castalia, 2001, vv. 3724-3725.

(3) Véase en edición española:

– TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993.

Véase en edición inglesa:

– TOLKIEN, J. R. R.: The Lord of the Rings, London, HarperCollinsPublishers, 1995.

(4) No se entrará en discusiones sobre otras influencias (germánicas, bíblicas, nórdicas, etc.) en la obra de Tolkien pues no son un cometido de este trabajo.

(5) Véase: Poema del Mio Cid, Madrid, Editorial Castalia, 2001, p. 38.

(6) Se han excluido los héroes-dioses o con herencia divina, por considerarse que la intervención divina modifica los hábitos y actitudes de los personajes. Quedan excluidos por lo tanto héroes como Heracles, Aquiles, Gilgamesh, Asa Tor, Cuchulain, etc.

(7) El uso de las armas a distancia era algo sin honra para los caballeros de la Alta Edad Media.

(8) Este fragmento significa que “hace a los moros luchar contra corriente y se ahogan”.

(9) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 350.

(10) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 573.

(11) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 267.

(12) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 451-475.

(13) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 450.

(14) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 267.

(15) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 259-293.

(16) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 358-379.

(17) Para mayor información sobre el “don” y el Mío Çid, véase: PEDROSA, José Manuel: “El Cid donador (o el Cid desde el comparatismo literario y antropológico)”, Alcalá de Henares, Servicio de publicaciones de la Universidad de Alcalá de Henares, 2002, pp. 295-323.

(18) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 1043-1059.

(19) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 1060-1076.

(20) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 1054.

(21) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 1055

(22) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 194-215.

(23) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 912-924.

(24) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 345-357.

(25) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 194-215.

(26) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 1054.

(27) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, p. 572.

(28) TOLKIEN, J. R. R.: El Señor de los Anillos, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1993, pp. 259-293.