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Chants de la guerre d’Espagne. La recreación folklórica por parte de dos compositores de la Generación del 27

PICO PASCUAL, Miguel Ángel

Publicado en el año 2004 en la Revista de Folklore número 287.

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A todos aquellos que lucharon y murieron por defender sus ideales liberales.

Durante la pasada guerra civil española fueron grabadas en Francia por Le Chant du Monde, y publicadas bajo la marca La voz de España, una serie de canciones del bando republicano, que con posterioridad, en 1963, fueron recopiladas en un disco totalmente prohibido en nuestro país con el título Chants de la guerre d’Espagne, editado igualmente por la misma empresa (1). La referencia del mismo es LDX-S-4279, Spadem-París, 1963. El consiguiente deterioro de muchos de los discos de pizarra de 78 revoluciones, en aquel entonces ya de gran rareza, y el latente espíritu republicano de los exiliados en Francia fueron los motivos principales que llevaron a término esta segunda edición, que nuevamente se ha convertido en la actualidad en un objeto de coleccionista.

La grabación de las canciones, la mayor parte de las cuales surgidas del folklore español, tuvo lugar en un año difícil para la República, 1938. Como la canción acompañó desde el principio la lucha por la libertad, el gobierno decidió en momentos difíciles animar al pueblo español con sentimientos profundos con tal de mantener su espíritu combatiente. Para el gobierno republicano todo lo que caracterizaba y era concerniente al pueblo significaba una manera de estrechar lazos con las gentes de a pie. El Consejo Central de la Música, creado en 1937, tenía entre otros objetivos: fomentar el uso de las canciones populares en la educación de las escuelas primarias, creando para ello la materia de cantos escolares, difundir las obras españolas antiguas y especialmente las “colecciones de cantos, danzas y toda clase de música popular”, la creación de canciones de lucha, muchas de las cuales tuvieron un marcado origen popular, etc. La guerra impidió desarrollar esta labor que se había propuesto defender el estado, y que con anterioridad ya había apoyado, como por ejemplo los concursos nacionales celebrados para premiar las mejores colecciones de música popular española, siendo el más celebrado el convocado en 1932 por el Ministerio de Instrucción Pública, en el que resultó vencedor el Cancionero de Castilla la Vieja de Agapito Marazuela Albornoz.

Los intérpretes que intervinieron en la citada grabación fueron los coros vascos y una pequeña formación orquestal dirigida por los maestros Rodolfo Halffter y Gustavo Pittaluga, autores de muchas de las armonizaciones de las canciones populares incluidas en los discos, y la Cobla de Barcelona que se hizo cargo de la ejecución de tres piezas ligadas a su región, aparte de la interpretación del himno de la república. Una agrupación de txistus y tambores intervinieron también en una pieza ligada al folklore vasco.

Estos testimonios sonoros, “pequeñas páginas circunstanciales” para uno de sus creadores, Rodolfo Halffter, son en la actualidad verdaderas joyas talladas con maestría. La pérdida irreparable de muchas de las partituras las hace mucho más valiosas. Con pocos medios, los maestros Halffter y Pittaluga consiguen orquestaciones excelentes. La mayor parte de las canciones que fueron grabadas surgen del folklore español: Los cuatro muleros o Los cuatro generales convertida en esta ocasión en Coplas de la defensa de Madrid, Arrión convertida aquí en Qué será, Yo me subí a un pino verde convertida en Coplas del tren blindado, Si me quieres escribir, Els segadors, El trágala, etc.

El canto popular, ligado al pueblo, es recreado en estas piezas constantemente, consituyendo un objeto de transformación y arreglo. Se crean interludios orquestales, se explota la relación alternativa de solista-coro, y se buscan efectos tímbricos y orquestaciones acordes a los estilos representativos del momento, especialmente el stravinskyniano. La adaptación de lo tradicional consigue sobrevivir mediante nuevos enfoques modernos, sin ser totalmente desfigurada. A este respecto declaró el propio Halffter a Yves-Bonnat con motivo de la grabación: “Algunas de estas canciones, son simplemente nuevas versiones de aires populares conocidos, con textos extraídos espontáneamente de la actualidad”, “La armonización y la orquestación de estos cantos, para su registro en discos, respetan el espíritu popular que los caracteriza, confiriéndoles una forma musical menos revestida”. La influencia de Falla es manifiesta en muchas de estas orquestaciones.

Las piezas que fueron incluidas en la segunda edición fueron las que se detallan a continuación. La cara A contiene las siguientes: Himno de Riego, el himno oficial de la República, a cargo de la Cobla de Barcelona; las Coplas de la defensa de Madrid, armonizadas por Gustavo Pittaluga, que como hemos indicado anteriormente se trata de un arreglo de una canción folklórica titulada Los cuatro generales, que fue también recogida por García Lorca; Nous sommes les soldats du Pays Basque, a cargo de un coro acompañado de txistus y tambores; Ya sabes mi paradero, una canción ligada a la guerra de África de 1920 y que en esta ocasión fue armonizada por Rodolfo Halffter; La sardana de les monges de Enric Morera, interpretada por la Cobla de Barcelona; Qué será?, una canción folklórica que no es otra que Arrión, y que en esta ocasión fue armonizada por Gustavo Pittaluga; y por último, La santa espina, interpretada por la Cobla de Barcelona. La cara B comienza con El paso del Ebro, una canción popular de estilo tradicional, que no es otra que Ay Carmela, armonizada esta vez por Rodolfo Halffter; las Coplas del tren blindado, viejo aire popular andaluz que fue incluso recogido por García Lorca bajo el título Los contrabandistas de Ronda, y que no es otro que Yo me subí a un pino verde, en esta ocasión armonizado también por Rodolfo Halffter; Coplas del frente de San Cristóbal, armonizada también por Rodolfo Halffter; Marineros, un antiguo canto vasco, armonizado ahora por Gustavo Pittaluga; El trágala, viejo canto revolucionario que se remonta a los liberales de principios del siglo XIX y que fue recogido en el cancionero de Cabrerizo como Canción a los Lancistas, armonizado para esta grabación por Gustavo Pittaluga; El pendón morado, antiguo canto carlista, armonizado igualmente por Gustavo Pittaluga, y por último, Els Segadors, himno oficial de la república catalana que se remonta a la revuelta de los campesinos catalanes en tiempos de Felipe IV, y que no es más que una canción popular, ejecutada en esta ocasión, como no podía ser menos, por la Cobla de Barcelona

Las piezas armonizadas por Rodolfo Halffter fueron interpretadas por un coro y orquesta dirigidos por el propio autor y las armonizadas por Gustavo Pittaluga, por un coro y orquesta dirigido por el propio compositor.

Por lo que respecta al himno oficial de la república no estará de más recordar que se remonta a una creación ligada a los liberales progresistas de 1820. Su autor fue José Melchor Gomis Colomer, un compositor de Onteniente, siendo la primera vez que se imprimió en la Colección de canciones patrióticas que dedica al ciudadano Rafael del Riego y a los valientes que han seguido sus huellas, obra realizada por el librero y editor Mariano de Cabrerizo Bascuas, aparecida en Valencia en 1823. Las diferencias musicales que aparecen en esta pieza son importantes con las posteriores partituras que conocemos de la misma. Es evidente que al ser reutilizado como himno oficial de las dos repúblicas se introdujeron pequeñas transformaciones melódicas. En este mismo cancionero, que no ha sido estudiado musicalmente, aparecen otras tres canciones en partitura: la Canción patriótica con motivo de haberse jurado la Constitución de la monarquía española, igualmente de Gomis, y que aparece con acompañamiento de pianoforte, como la anterior, El trágala, canción a los Lancistas, y finalmente el Himno patriótico en celebridad de los días del ciudadano Rafael del Riego. En la comunidad valenciana El trágala ha sobrevivido en canciones populares que se han mantenido hasta nuestros días, como por ejemplo en Cocentaina (Alicante) donde lo encontramos en la canción romance denominada La reina estava malalta.

Rodolfo Halffter mantuvo a lo largo de su vida el amor por lo popular, que se manifiesta en su producción musical. A su llegada a México, tras abandonar nuestro país por cuestiones políticas, obtuvo el encargo de recopilar un cancionero con temas populares españoles que apareció en la editorial Nuestro pueblo de México D. F. en diciembre 1939 bajo el título Cancionero musical popular español. Canciones amorosas, bucólicas, de ronda, pastoriles, infantiles, humorísticas, de marineros, de trilla, bailables, serranas, de Navidad, de columpio, de siega, de cuna y religiosas. El músico republicano no dudaba en acompañar bajo su nombre la siguiente inscripción: “Compositor, Miembro del Consejo Central de la Música de la República española”. La impresión corrió a cargo de los talleres de la imprenta de la Escuela Rafael Dondé. La representación geográfica de las canciones aparecidas queda del siguiente modo. De Asturias incorpora Has de venir a verme, Si la nieve resbala, Paloma del palomar, Esta calle es un jardín; de Ávila incluye En lo alto de aquella montaña; de Cataluña, El desembre congelat, Fum, fum, fum, La pastoreta, L’Hereu Riera, Els Fadrinets de Sant Boi, y El bon Caçador; de Extremadura Vivan los vientos morenos; de Euskadi, ¡Boga! ¡Boga!; de Galicia, Canto de faenas agrícolas; de León, Copla bailable, dos Bailes a lo alto, Canción, y Ya se van los pastores; de Madrid, dos coplas de corro, y canto de nochebuena; de Málaga coplas de columpio; de Murcia seguidillas; de Salamanca, Segaba la niña; de Santander, Más hermosa eres que el sol; de Sevilla, El pastorcillo, nana, canto de trilla y saeta; de Valencia, una cancioncilla; y de Zamora, En la raya del monte. La recopilación es muy reducida, respondiendo en todo momento a unos ideales de divulgación de las muestras más representativas del folklore español entre México, París y Nueva York, que en definitiva eran los puntos donde distribuía la editorial Nuestro Pueblo. Las melodías que aparecen en el cancionero ya habían sido recogidas por otros colectores que cita, y que no son otros que el P. Nemesio Otaño, Eduardo Martínez Torner, Pujol Alonso, Inzenga, Pedrell, Mariano Gallego, Rodríguez Marín y otros. La canción Qué será?, que había armonizado Halffter para la grabación de 1938, la incluye como Copla de corro de Madrid (pp. 48-49).

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NOTA

(1) Igualmente prohibido fue un libro de Sergio Liberovici y Michele L. Straniero titulado Cantos de la nueva resistencia española, 1939-1961, que fue publicado en la colección poesía de la editorial uruguaya El siglo ilustrado de Montevideo en 1963 aparecido el año anterior en Italia en la editorial Einaudi de Turín. El indignado y perseguidor gobierno español ante tal agravio, hizo incluso reclamaciones diplomáticas ante el gobierno italiano.