Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 2005 en la Revista de Folklore número 291.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 291 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


La vida de la cultura tradicional siempre ha estado en constante agonía, en perpetua lucha contra el olvido y contra la molicie del abandono. El interés, la dedicación, el gusto por lo propio y por los valores que pudiesen hacer más digna y más cierta la existencia fueron, durante siglos, el antídoto más eficaz contra aquella crónica expiración. Todos los conocimientos que se transmitían –fuese en forma de prosa o de poema, cantados o no– requerían una atención especial para ser fijados y una memoria tenaz para ser recordados y repetidos. Algún reflejo instintivo y especial actuaba contra la desidia y la negligencia, para prolongar, más allá del tiempo, los mitos y sus personajes, la identidad y sus formas, la cultura y sus recursos. Si desapareciese todo eso algún día estaría en peligro la especie humana y su propia estimación.

Las modernas recopilaciones vienen a descubrirnos un secreto a voces. Se transmite en forma de melodías, recitados o escritura algo más que situaciones y temas concretos. Se entregan signos, enigmas, claves para interpretar la vida por encima de la estética, de la moda o de la propia voluntad de los individuos.

En cualquier caso, parece advertirse una cierta diferencia entre memoria y recuerdo. En la palabra memor habría un uso voluntario de la inteligencia y en la recordación intervendría el corazón. La primera, por tanto, sería el método para hacer presente el motivo. Y motivos, personales o colectivos, ha habido y hay muchos: recuerda el individuo los cantos de su niñez y se despierta todo un mundo emotivo y poético. Los sefardíes recordaban para sobrevivir. Los serbios para mantener la identidad. Los navajos para seguir creyendo en el sol, la luna y el viento. La memoria, entendida como la facultad de rescatar del pasado elementos fecundadores de la personalidad y de la vida, oscila así entre un recuerdo genético y la historia común… ¿qué futuro aguarda a una sociedad que ha renunciado voluntariamente a la memoria?