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Anotaciones históricas sobre la Zambomba

VARELA DE VEGA, Juan Bautista

Publicado en el año 1983 en la Revista de Folklore número 25.

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I. Introducción.

La zambomba es un instrumento musical sumamente rústico, que aún se emplea en la conmemoración de ciertas fiestas anuales, principalmente en Navidad para acompañar "villancicos".

Desde el punto de vista organográfico es un instrumento membranófono del grupo de tambores de fricción.

Curt Sachs nos describe cómo, en Togo, los "Ewhes" refriegan sobre el parche del tambor un trapo espolvoreado con ceniza, produciendo un especial sonido. .

El mismo musicólogo afirma que es raro que un parche de tambor se friccione directamente por la mano. La mayor parte de los tambores de fricción -dice- tienen una cuerda o un palillo, que pasan a través de un orificio practicado en el centro de la membrana del tambor .

En algunos tipos el palo no atraviesa la membrana, pero produce una depresión en ella, atándose en esa posición desde el interior de la membrana de modo que quede vertical.

Los negros "bantús" hacen tambores de fricción cubriendo con parches pozos excavados en el suelo, frotando el parche con varas.

El procedimiento de ejecución de estos tambores los asocia a diversidad de ritos africanos de preparación de la vida sexual, y éstos y los ritos de fertilidad se conservan también en las tradiciones de Europa.

La zambomba corrientemente consiste en un recipiente más o menos cilíndrico, de barro cocido, cerámica, madera u hojalata, abierto por uno o los dos extremos, y uno de ellos parcheado y atravesado por su centro por una varilla de madera, caña, carrizo, junco, etc., que debe frotarse con los dedos humedecidos.

En muchos tipos, la varilla es sustituida por un hilo, cuerda o crin.

II. Sinonimia.

Español: "Zambomba".

Francés: "Pignatto", "Tambour a friction", I "Tambour a pot de terre".

Inglés: "Friction drum", "Rommelpot", "Rumblet-pot".

Alemán: "Brummtopf", "Hirtentrommel", "Rommelpot".

Holandés: "Rommel-pot", "Rumblet-pot".

Italiano: "Caccarella", "Puttiputti".

Portugués: "Ronca".

Yugoslavo: "Ioncani bas", "Zabice".

III. Tipos y usos.

La zambomba se da en muchos países del mundo, como hemos visto, y con formas muy diversas.

La forma que pudiéramos denominar " tradicional" y más extendida es la de "puchero" de barro, cuya boca se cubre con un pergamino simplemente atado a sus bordes y perforado en el centro, por el que atraviesa un mástil de caña fina.

En la Bohemia (Checoslovaquia) el recipiente de arcilla es de dimensiones más bien grandes. Su forma se acerca más a la jarra que al puchero. Como éste, tiene su asa y presenta una peculiaridad en cuanto a la sujeción de la piel o membrana sobre la boca del recipiente. Un primer cordel ajusta la piel a la boca y el sobrante de la piel va en derredor con una serie de orificios por los que pasa un segundo cordel cruzado en "V" a lo largo del recipiente y cuyos vértices inferiores son recogidos por un tercer cordel que los ajusta hacia la base del recipiente. El segundo de los acordelamientos hace a modo de tirantes tensores del pergamino, al igual que los tensores del parche de un tambor común.

La última de las características de esta zambomba checa es la sustitución de la varilla de fricción por una cuerda en cuyo extremo se ata un pequeño tirador de palo.

En Yugoslavia, concretamente en Eslovenia y Eslovonia se hacen zambombas con recipientes de barro cocido, con y sin asa, de diferentes tamaños, conocidas con el nombre de "Ioncani bas". La piel que hace de membrana de fricción es de vejiga de cerdo y la varilla de caña.

Este instrumento aparece sobre todo por las fiestas de Año Nuevo y Carnaval. Reemplaza con frecuencia al contrabajo en las orquestas populares para producir ruido de carácter burlesco.

En Eslovenia además se da otro tipo de tambor de fricción llamado "Zabice", que constituye realmente un juguete infantil.

Rusia ofrece un tipo muy curioso consistente en un pequeño tambor en el que el parche se sujeta mediante los clásicos aros y se tensa con el sistema de llaves. y presenta además la singularidad de que la varilla de fricción es sustituida por un abundante mechón de crin de caballo. El cuerpo o caja del tambor suele ir más o menos decorado.

Otro tipo en el que la fantasía y la decoración figuran como parte importante del instrumento, es el modelo francés realizado en cartulina, generalmente con la figura silueteada de un gallo u otro animal doméstico, con el añadido de un airoso plumero a modo de cola. La fricción se produce a través de cuerda en vez de varilla.

Asimismo, podemos señalar como tipos de zambomba de cuerda el "rommelpot" inglés de latón, hecho con el envase de conserva de mostaza, o el modelo noruego de dedal metálico.

En Italia, finalmente, la zambomba, que recibe dos llamativas designaciones onomatopéyicas, "caccarella" y "puttiputti", suele construirse como el tipo más común, con un puchero, parche y varilla de fricción.

Africa presenta algunos tipos originales y bellamente decorados: los tambores de fricción de Zambia, en madera; los "ingungu" sudafricanos, de recipiente de calabaza, y los-"moshupiane" en madera, también de South Africa.

El último descendiente del tambor de fricción, el "tambor de fricción giratorio" -según Sachs-, es un simple juguete y se encuentra en Europa, Asia, Africa y Norteamérica (Estados Unidos).

Este instrumento se utiliza haciendo girar el tambor suspendido de una pequeña vara por su cuerda de fricción, transmitiéndose las vibraciones de la cuerda a la membrana de cartón.

Como nos dice Sachs, su nombre holandés "ronker" ("roncador"), describe su sonido, y el nombre alemán "waldteufel" ("diablo de los bosques"), probablemente hace referencia a algún antiguo rito en el que el tambor de fricción quizás representó la voz de un demonio, como en el caso del "zumbador", otro instrumento muy primitivo, del cual seguramente desciende por su movimiento giratorio (1).

En nuestra dieciochesca tonadilla escénica la zambomba figuraba entre los instrumentos utilizados en las representaciones, si bien con carácter eventual, en su descriptivismo popular: flautín, bandolín, salterio, gaita gallega, dulzaina, sonajas, castañuelas, panderas, tambores. tamboriles y zambomba.

Precisamente, tratando la figura de una de las mejores tonadilleras de la época, María Ladvenant (la Lavenana), José Subirá habla de un viejo folleto titulado "Idea pastoral que en la fiesta de Navidad de este año de 1764 se ejecutará al fin del sainete por la Compañía de la Señora María Ladvenant, en el Coliseo de la Cruz", obra en la que la zambomba es uno de los protagonistas instrumentales; pero de manera simulada, esto es lo realmente curioso del caso, pues la imitación del popular y pintoresco instrumento se encarga al fagot de la orquesta.

Dice al respecto Subirá: "Dicha "Idea pastoral" fue abundantemente exornada de música, pues el libreto declara la existencia de los siguientes números: "Ritornelo", "Recitado", "Un delicioso dúo de flautas que fingen tocar los zagales", "Seguidillas al aire de la zambomba, que imitará el fagot obligado entre los otros instrumentos", "Toca sólo el violín un amoroso minué, que luego canta ella transportada".

Continúa diciendo Subirá: "En la parte musical de esta obra predominan los contrastes más variados: seguidillas populares y minué ceremonioso, orquesta y zambomba...".

Hace ya muchos años un gran músico mallorquín, Antonio Noguera, dedicó un importante espacio a la zambomba en su estudio "Memoria sobre los cantos, bailes y tocatas populares" (primer premio en el II concurso organizado por la "Ilustración Musical Hispano-Americana"). Entre una gran variedad de canciones recoge de modo especial la "cançó de la ximbomba", de la cual existen variantes -dice Subirá-, siendo la más antigua aquella que se cantaba en la Puebla cuando la recogió el autor.

La zambomba aparece como protagonista literaria en muchos de nuestros villancicos navideños, en alguno incluso con "valor organográfico", como aquel que decía: "Al cañaveral espeso / de la orillita del mar, / para hacer una zambomba / una caña fui a cortar , / que esta noche es Nochebuena / y tenemos que cantar / , etcétera.

Y con la efectividad real de su presencia como instrumento, recoge Felipe Pedrell en su "Cancionero Musical Popular Español" un canto popular "para pedir aguinaldo la víspera de Navidad", procedente de Molina (Guadalajara), "y sin más acompañamiento que la zambomba", canto que le fue comunicado por su paisano, compañero de infancia y compositor, Enrique Camó.

Este canto lleva el número 164 y su letra dice así: "Si nos habéis de dar higos no les quitéis los pezones, que traemos un compañero que se los come a montones" (2).

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(1) Conocido también con el nombre de "bramadera".

(2) F. Pedrell: Cancionero Musical Popular Español. Tomo I, pp. 111, 112 del texto y 144 de la ejemplificación.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

KOBOLA, A., ZUPANOVIC, L., MALIC, J: Tradicijska narodna glazbala jugoslavije. Zagreb, 1975.

MUNROW, David: lnstruments of the Middle Ages and Renaissance. Oxford University Press. London 1976.

MUSICAL INSTRUMENTS OF THE WORLD. Paddington Press. London, 1976.

PEDRELL, Felipe: Cancionero Musical Popular Español. Casa Editorial de Música Boileau. Barcelona, 1958. (Tercera Edición).

SACHS, Curt: Historia Universal de los Instrumentos Musicales. Ediciones Centurión. Buenos Aires, 1947.

SUBIRA, José: Historia de la Música Española e Hispanoamericana. Salvat Editores. Barcelona, 1953.

SUBIRA, José: La Tonadilla Escénica. Sus obras y sus autores. Editorial Labor. Barcelona, 1933.