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NUEVAS APORTACIONES AL ROMANCERO DE TRADICION ORAL EN LA PROVINCIA DE PALENCIA

PORRO FERNANDEZ, Carlos A.

Publicado en el año 1994 en la Revista de Folklore número 162.

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Mucho se ha escrito, y afortunadamente creo que se escribirá, como clara señal de vigencia y de actualidad, acerca del origen, creación y transmisión del romancero de tradición oral en España. El haberse podido permitir este lujo -que verdaderamente lo es- ha sido gracias a la rica cultura de tradición y la fuerte transmisión oral (también escrita, no lo olvidemos) que ha llegado bastante completa casi hasta nuestros días.

Por supuesto, el aprovechamiento y uso de esta riqueza cultural de carácter narrativo, y una vez advertidos de que se nos iba para siempre, no ha sido igual en todos los lugares. Mientras unas comunidades o zonas han entendido esto como un bien cultural, en principio guardándolo y mostrándolo con el valor que tiene, de verdadero tesoro de la Lengua, de la Música y de experiencia de vida, otras han sacrificado, en parte de manera inconsciente, este legado histórico de nuestros antecesores en pro de una mal utilizada modernidad, que no siempre trae más ventajas que inconvenientes.

Bastaría dar un primer vistazo sobre los estudios del Romancero de tradición oral en Palencia para darse perfecta cuenta de que esta provincia puede englobarse dentro de este segundo apartado, no siendo muy afortunada en cuanto a grandes estudios o investigaciones sobre esta literatura.

Así es si la comparamos con otras zonas más afortunadas y privilegiadas como Zamora, las Islas Canarias, el mismo Madrid o Cáceres (1), por ejemplo; afortunadas en cuanto a que han conservado hasta hoy en buena medida, un gran repertorio musical romancístico, y, privilegiadas, en cuanto a que han contado de tiempo atrás ya, con buenos especialistas del tema que han sabido aprovechar y estudiar, si no almacenar, esta riqueza para generaciones posteriores.

Aunque escasos, todavía cuenta nuestra provincia con algunos interesantes estudios, (generalmente recopilaciones más o menos amplias y parciales) incluso alguno de principios de siglo, casi parejo a las investigaciones y recopilaciones de Menéndez Pidal, María Goyri y Menéndez Pelayo.

Pero no es hasta 1977 cuando se realiza la recopilación más voluminosa (en cuanto al número de romances y variantes registradas) aunque poco representativa de la provincia dado lo restringido de su área de estudio, solamente parte de la Montaña.

Desde esas primeras recopilaciones de principio de siglo, hasta las últimas de los años setenta y ochenta, fecha en la que aparece el primer Cancionero de Palencia, hay un vacío de más de sesenta años en los que las publicaciones referentes al tema han sido escasísimas y muy parciales. Ni siquiera en los años cuarenta y cincuenta con la "recuperación" folklórica de la Sección Femenina del Movimiento se hizo aprecio al romance. Los más notables músicos del momento vinculados al folklore, en absoluto se dedicaron a esta literatura, como puede comprobarse en sus escasos escritos publicados o en los apuntes y partituras que de ellos quedan en los archivos de la extinta sección Femenina de Palencia.

Así, en las recopilaciones del maestro Guzmán Ricis (2) apenas se rastrean un par de romances, y en las del Maestro Moro, asesor musical de esta agrupación, no aparecen más de ocho de la Vega Saldañesa.

Sí nos queda constancia afortunadamente de las transcripciones de músicas y de los textos de múltiples coplillas y canciones por estos músicos recogidas, directores ambos de la Banda de Música de la capital y otras localidades, y que sobre estas fechas y principalmente de la Montaña recopilaron muchas melodías para repertorio de las agrupaciones corales del momento.

Cabría hablar en primer lugar y siguiendo el orden cronológico de estas publicaciones, de las obras de Narciso Alonso Cortés, editadas, una en 1906, como colección de textos romancísticos por él recogidos en Palencia, y otra en 1920 aparecida en la Revue Hispanique y completando la anterior colección (3).

Aquí publicó los textos de cincuenta versiones de treinta romances, recogidos en trece localidades del Cerrato, Tierra de Campos y Vega Baja del Carrión (4). Estos, a pesar de registrarse sin música -importante al igual que la letra- siguen siendo muy válidos hoy en día, ya que aparecen versiones de temas que no se han vuelto a registrar en la provincia, como es el caso del romance de «Bernal Francés», «Virgilios», (5) o «Belarde y Baldovinos». Muy posteriores a éste son los artículos que aparecen en la Revista de la Institución Tello Téllez de Meneses de la Excma. Diputación Provincial de Palencia e incorporada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en funcionamiento desde 1949. Por su valor documental destaca el artículo del Maestro Moro «Música Popular Saldañesa» de 1952 (6). Completísimo escrito con cuarenta y nueve partituras y concretas explicaciones dedicadas al baile popular, la danza de palos, los cantos de ronda, de boda, de Navidad y el romancero, representado aquí por ocho temas de los que sólo se registra la melodía de cuatro. En esta misma revista aparecen otros tres temas religiosos de Paredes de Nava, sin música y recogidos por el Rvdo. Tomás Teresa León, en 1968 (7). Aparte de estos, son casi inexistentes otras referencias a romances de tradición dentro de la revista (8).

La sección de folklore del C. S. I. C. publicó en 1945 una obra a modo de colección de incipit y temas del romancero (9). Aquí aparecen referencias a diez temas que supuestamente existían en la tradición de Palencia. La publicación se limita a decir únicamente que esas versiones también se recogieron en Palencia, sin dar más datos.

Con la década de los setenta el Seminario Menéndez Pidal comienza la edición de una serie de volúmenes de estudio dedicados al Romancero tradicional (10), estando la provincia representada en ellos con dieciocho variantes de cinco temas, principalmente de «Gerineldo» y «La boda estorbada». Utilizan para esta ocasión textos inéditos recogidos a principios de siglo por N. Alonso Cortés (antes de 1906), por M. Manrique de Lara (en 1918) y algunas aportaciones posteriores de Diego Catalán (en 1948 y 1951) (11).

Bastante significativo es que este Seminario haya tenido que recurrir a colecciones tan antiguas, ante la escasez de las mismas a lo largo de este siglo (12).

Sería nuevamente este colectivo de investigación quien poco después iniciaría unas amplias campañas de recogida romancística en todo el Noroeste peninsular. La Encuesta Norte-77 (13) como se denominó, englobaba en su estudio parte de la Montaña (algo de la comarca de la Peña y la Pernía) concretamente once pueblos (14), seleccionados siguiendo un curioso esquema de localización basado en un alejamiento de estas localidades respecto de los grandes núcleos de población. En todas las localidades encuestadas acababa la carretera.

Esta encuesta es la mayor colección de romances de Palencia publicada hasta hoy día, noventa y una variantes de cuarenta y cuatro temas (noventa y cuatro en realidad contando los tres temas de Reyes que aparecen). También hay que tener en cuenta que desgraciadamente, y ya dejando de lado la parcialidad zonal, por lo menos una veintena de temas están incompletos o solamente recogen algunos hemistiquios.

Once son los textos que, procedentes de Lebanza en su mayor parte (la Montaña otra vez), aparecen en un estudio geológico-etnográfico de Gonzalo Alcalde Crespo dedicado a la Pernía (15), en 1981.

Al año siguiente se publica el primer tomo del Cancionero de Palencia, dedicado al Norte y obra de J. Díaz, y en 1983 el segundo, dedicado al resto de la provincia y obra conjunta de J. Díaz y L. Díaz (16). Estos dos cancioneros contienen una de las mayores colecciones y el principal estudio del tema. Son concretamente cincuenta y cuatro las versiones de cuarenta y tres temas, la mayor parte de ellos de Tierra de Campos, la zona menos explotada romancísticamente y siendo casi la única publicación con estudios y comentarios de los temas.

La Revista de Folklore ofrece también en varios de sus números variantes de romances localizados en la provincia (17).

Una de las últimas aportaciones al tema aparece en el Romancero Panhispánico de J. M. Fraile Gil, especialista del tema, editado en 1992 (18). Se trata de una completísima colección y estudio, muy acertado, en cuanto que ha incluido cinco discos con un centenar de romances procedentes de grabaciones de campo, cuatro de las cuales se recogieron en Palencia, concretamente en Villarramiel, Santa María de Redondo, Lebanza y Fontecha de la Peña.

Este artículo no pasaría de ser un mero estudio acerca de las publicaciones y trabajos que sobre la temática del Romancero se han hecho en Palencia si no se aportase nada nuevo, e incluyo así una pequeña colección de romances no publicados y recogidos todos ellos de la tradición oral actual de la provincia. Algunos de éstos son variantes inéditas de temas conocidos, pero de los que hasta la fecha no se tenía constancia en esta provincia; otras son versiones que amplían el campo de localización de temas conocidos, o ayudan a completar textos existentes ya publicados.

Haciendo patria, la primera de estas variantes entraría en la clasificación de Romances con Referente Epico Nacional (19), siendo denominada "La Merienda del Moro":

LA MERIENDA DEL MORO

Quintanilla de la Cueza.

Hoyes día de los Reyes / es día muy señalado
que hasta el hijo del Rey Moro / pide a su padre aguinaldo.
No le pide oro ni plata / ni tampoco su reinado
sólo le pide cien moros / para que salgan al campo.
En el prado Marihuela / juntamente merendaron
unos el cordero frito / y otros el cordero asado.
Todos comían de a pie / con el sombrero en la mano
quito el hijo del Rey Moro / que comía de a caballo.

Cantó Moisés Caminero de 76 años. Lo aprendió de su madre quien poseía un gran caudal de romances, algunos de los cuales él aprendió de niño. Este concretamente lo cantaba en Navidad y Moisés lo recordó en mitad de las coplas de un villancico, con una función petitoria como muchas de las versiones que de este romance se conocen. Grabado el 30-VIII-89 en Quintanilla de la Cueza.

Aparte de su constatada antigüedad -está ya referenciado a finales del S. XV- es hoy raro encontrarlo fuera del noroeste peninsular. En Palencia se conocen por lo menos dos versiones, una de Fontecha de la Peña y otra de Santa María de Redondo de procedencia santanderina, registradas ambas en la Encuesta Norte-77. Esta última variante puede escucharse en el Romancero Panhispánico de J. M. Fraile.

A estas variantes montañesas hay que sumar ahora esta otra, procedente de Tierra de Campos.

Otro de los romances de probada ancianidad -ya en el Cancionero de 1550- es el denominado "Mocedades de Montesinos" o "Destierro de Grimaldos-nacimiento de Montesinos", dentro del apartado de Romances con Referente Epico Francés, y del que particularmente no conozco versión ni referencia alguna en esta provincia.

MONTESINOS

Rebanal de las Llantas

El rey y la reina un día / juntitos a misa van,
y Tonillo iba diciendo / lo que debía callar.
-La infantina va ocupada / de siete meses o más.
Esto que ha oído el buen rey / la ha mandado desterrar.
En un monte muy oscuro / un palacio mandó armar,
mientras dijo o no dijo / el palacio hecho está ya.
Veinticinco caballeros / en su compañía van
y allá la dejaron sola / en aquella oscuridad.
Llegó tiempo y pasó tiempo / que el parto la vino a dar
se ha asomado a una ventana, / no ha tenido a quien llamar.
-Virgen de la Esclarecida / Virgen de la Soledad
ampárame en esta hora / en esta necesidad.
Mientras dijo o no dijo / la Virgen está allí ya,
en los brazos de la Virgen / la infantita parirá.
-Gracias a Dios hija mía / que un infante tienes ya;
¿cómo le quieres poner hija / como le quieres llamar?
-Montesinos mi señora / que ha nacido en Montesinal.
Madrina será la Virgen / padrino el Señor San Juan
y Jesucristo el del cielo / le bajará a bautizar.
Crece más éste en un mes / que otros en un año o más
de tres meses no cabales / con su madre a caza va.
Se ha subido a un altecillo / vista París iban ya.
-Mira París hijo mío / mira Francia donde está
mira el castillo adorado / donde tus abuelos están.
-Déjeme ir allá madre / madre déjeme ir allá
-Eso no lo haré yo hijo / eso no lo haré yo tal,
que tú al rey y la reina / no les sabrás saludar.
Mientras dijo o no dijo / el niño estaba allí ya.
-Buenos días el buen rey / y su corona real,
y su querida reina / y los que con ella están.
A Tonillo no le hablo / porque no le debo hablar.
Esto que ha oído Tonillo / al niño quiso pegar.
-No pegues Tonillo al niño / que no le debes pegar
que el niño parece bueno / por bueno le pedirán.
-¿De quién eres hijo mío / tan cortés en el hablar?
-Nieto suyo soy señor / nieto suyo soy carnal,
hijo soy de la infantina / que mandasteis desterrar.
-¿Dónde está tu madre, hijo / dime hijo a dónde está
-Por aquellos montes anda / sin consuelo y sin piedad.
-Mándala venir acá hijo / hijo mándala venir acá.
-Eso no lo haré yo abuelo / eso no lo haré yo tal
que promesa tiene hecha / no la querrá quebrantar.
Mientras que viva Tonillo / mi madre no viene acá.
-Mándala venir acá hijo mío / hijo mándala venir acá,
que la cabeza de Tonillo / tú mismo la has de llevar.

Recopilado cerca de Cervera de Pisuerga, vuelve a quedar patente que es la Montaña la depositaria de una rica y antigua tradición (también es verdad que es la zona de la que se conocen más datos por ser la más estudiada).

Cantó la señora Pascuala Valle en Rebanal de las Llantas, quien a pesar de su edad, 91 años, no le importó repetir el romance varias veces hasta que lo sacó entero, ya que, como ella decía «me acuito y se me enreda la lengua». Fue ayudada en algunos momentos por su hija Agustina Barreda. Ella lo aprendió de un hombre de Cubillo de Ojeda, cuando lo cantaba en las veladas para hilar. Grabado en Rebanal el 8-VIII-93 con J. M. Silva y M.ª Eugenia Santos.

También de referente épico francés es el “Conde Claros en hábito de fraile", del que ya publicó una versión Pablo Cepeda en la Revista de Folklore (20), de Cevico de la Torre.

CONDE CLAROS

Abastas.

Se paseaba Don Carlos / Don Carlos del Monte Abram.
Por las calles donde iba / las quiere desempedrar.
-Qué cuerpecito traes Carlos / para con moros pelear.
-Mejor le traigo señora / para con dama gastar.
-Eres muy niño y muy chacho / no lo solías hablar.
-Pues dormí con una niña / que en el mundo no la habrá.
Unos dicen ¿quién sería? / otros dicen ¿quién será?
si será la Galantuca / hija del Conde Galán.
Su padre que ha oído esto / ya la ha mandado quemar.
-Criados los mis criados / ¿quién será el más liberal
para escribir una carta a / Don Carlos del Monte Abram?
Cuando la carta llegó / ya la sacan a quemar.
-Aguarden «ustés» un poco / justicia de este lugar
que esa niña que «ustés» llevan / la llevan sin confesar.
-Confesada ya estoy padre / me falta reconciliar,
tres veces dormí con Carlos / Don Carlos del Monte Abram;
Una fue más que a la fuerza / y las dos de voluntad.
-y esa hoguera que «ustés» tienen / tiren perros a quemar
que esta es la mi mujer / y la he venido a buscar.

Cantó Evarista Pajares de 82 años, natural de Abastas y residente en Añoza, donde se grabó el tema el 23-VIII-87.

En todas estas publicaciones tampoco aparecen referencias del tema de Rico Franco del que si bien, sí hay registradas muchas versiones en noroeste peninsular, ninguna se ha vinculado a Palencia.

RICO FRANCO

Terradillos de T.

En Madrid hay una niña / que la llaman la Isabel
y no la daban sus padres / y por ningún interés.
Ni por dinero que cuentan / tres contadores al mes
y una noche la jugaron / a la flor del treinta y tres.
Ha tocado a un rico mozo / rico mozo aragonés
para sacarla de casa / mató a sus hermanos tres.
La ha montado en el caballo / ya la lleva a cuatro pies
en el medio del camino / ya lloraba la Isabel.
-¿Por qué lloras vida mía / porque lloras Isabel?
si lloras por padre o madre / o por algún interés.
-No lloro por nada de eso / ni por ningún interés,
dame tu puñal dorado / luego te le volveré.
-El puñal tú me lo pides / no me has dicho para qué.
-Para partir una pera / que vengo muerta de sed.
El se lo ha dado al derechas / ella le cogió al revés
le ha cortado la cabeza / y se la ha puesto a los pies.
-Tú mataste a mis hermanos / yo a ti también te maté
Y a mis padres prisioneros / prisioneros les dejé
y a mis padres prisioneros / luego yo les sacaré.

Cantó Vitorina Pérez Santos de 83 años, natural de Villambrán aunque residente en Terradillos de Templarios desde que se casó, donde se grabó el romance el 15-IX-87 .Tanto ella como su consuegra, Bernardina Herrero natural de Terradillos y también octogenaria, fueron capaces de recordar e interpretar en ésta y en otras ocasiones en que las visité, numerosos cantos y romances, todos ellos de indudable valor literario, musical y personal.

Del “Robo del sacramento" es conocida por lo menos una versión que el maestro Moro recogió en Saldaña y del que no registró la melodía.

Una versión de este tema fue interpretada junto a la variante de un romance de también escasas referencias -no aparece en las publicaciones al caso- como es el de “Seducida y salvada por el rosario" (La dama robada). Ambos fueron cantados por Evarista Pajares de 82 años, el día 26-VIII-87, natural de Abastas.

EL ROBO DEL SACRAMENTO

Abastas.

EL ROBO DEL SACRAMENTO

El veinticinco del mes / del mes que llamamos Mayo
se tocaron las campanas / se hicieron dos mil pedazos.
-Vamos padre a confesar / vamos hijo confesando
he hecho treinta y nueve muertes / y de robos veinticuatro.
Maté mi padre y mi madre / a dos pequeños hermanos
Y a una hermana que tenía / de catorce a quince años.
Gocé mi tiempo con ella / lo cual tuve dos muchachos
el uno le comí vivo / y el otro le eché al pavano.
El cura que ha oído esto / se ha caído desmayado.
-No se caiga padre mío / que falta el mayor pecado.
He robado a Dios del cielo / al que está sacramentado
nueves meses le he traído / en mis pulidos zapatos.
A la lumbre le arrojé / a la lumbre le he arrojado
la ceniza que se hizo / la tiré pol río abajo.
Se secaron las corrientes / se fueron por otro lado
el castigo me han de dar / le he de coger de mi mano.
Vivo me corten los pies / vivo me corten las manos
vivo me saquen los ojos / y me lleven arrastrando
por las calles de Valencia / y a la cola de un caballo.

LA DAMA ROBADA

SEDUCIDA y SALVADA POR EL ROSARIO

El veinticinco del mes / del mes que llamamos Mayo
se enamora aquella dama / de aquel galán tan bizarro.
La ha sacado siete leguas / sólo por montes extraños
y al andar las siete leguas / la dama le ha preguntado.
-¿Dónde me llevas amor / que tan desterrada me hallo?
-Voy a quitarte la vida / después de haberte gozado.
Pero antes que te la quite / voy a descansar un rato.
De cabecera pondré / la silla de mi caballo.
Se ha postrado de rodillas / con el rosario en la mano,
pidiendo al Dios del Cielo / y a la Virgen del Rosario
que Dios recoja su alma / que el cuerpo queda en el campo.
El galán como dormido / todo lo estaba escuchando
se levantó de dormir / y a la dama ha preguntado.
-¿Qué ríos de aguas son esos / que por mi sitio han pasado?
-Son lágrimas de mis ojos / que de llorar no han cesado.
-Ya no te quito la vida / ni tampoco te echo mano
que con las cosas que has dicho / el corazón se ha ablandado,
-Vámonos para mi tierra / montaditos de a caballo.
-Vámonos para la mía / que en la tuya yo no me hallo
y si me hallo no me atrevo. / qué me dirán tus hermanos.
Mocitas que andáis sirviendo / no sos fiéis de los amos
que yo por fiarme de uno / ahora me iba a dar el pago.

La «monja a disgusto» que se queja de su encierro conventual, prisionera del amor, ha sido un tema constante a lo largo de la historia de la literatura romancesca. Son conocidos los romances de «La monja y el caballero» (La monja adornada), «Monja contra su voluntad» o «La monja traidora». La versión que ahora se presenta es muy diferente de la ya publicada en el tomo II del Cancionero de Palencia.

Muy a disgusto verdaderamente tenía que estar esta monja a juzgar por los fuertes reproches que echa a su congregación, reproches de los que ni siquiera se salva la madre del inocente albañil que, en su trabajo, levantó los muros del convento.

LA MONJA TRAIDORA

¿Quién es la monja traidora
que a Maitines se levanta?
ella dice cuando canta
¿quién fuera casada ahora?
-Por el interés de un dote
me vistieron de un capote
de áspera saya el vestido...
Mi madre la entremetida
que me metió en el garlito
sólo porque yo dejara
de querer a aquel chiguito...
El era hijo de una viuda
muy liberal y muy listo.
Malhaya sea el convento
las monjas que están adentro
el maestro que lo fundó
el que dio la tapicería,
el que le fundó el tejado...
Si su madre se hubiera muerto
antes de haberse casado.
Ya tocan a los Maitines
y no me he quedado dormida,
me levanto desesperada
para que el mundo no diga.
Antes de ponerme el velo
tiro el hábito en el suelo
donde se llena de polvo...
Y todos sospechan de mí
que dicen que viene un fraile
por la noche a verme a mí.

Recitó Vitorina Monje de 84 años, natural de Cervatos de la Cueza, donde se grabó el tema el 23-111-89.

Otra temática muy habitual es aquella en la que aparecen los pastores. Uno de los textos más antiguos es aquel manuscrito que se conserva copiado por un estudiante mallorquín en 1421, una versión antigua de «La gentil dama y el rústico pastor".

Dos son las versiones publicadas de «La mujer del pastor», una de Astudillo recogida en 1920 por M. Espinosa y otra de Palencia capital, apuntada en 1918 por M. M. de Lara (21). Con ésta ya serán tres las versiones que por lo menos puedan consultarse en una fácil localización.

LA MUJER DEL PASTOR

Acera de la Vega

Si tenéis hijas bonitas / no las caséis con pastor
no las caséis con pastor, pastor.
No sea que la suceda / lo que a mí me sucedió /
lo que a mí me sucedió, sucedió.
Me dio zurrona y cachava / y con las ovejas me echó
con las ovejas me echó, me echó.
Ya eso de la media noche / pasó por allí un señor
pasó por allí un señor, un señor.
-Qué bonita es la zagala / con usted me iría yo
con usted me iría yo, yo, yo.
-Sea guapa o no lo sea / mi marido es un pastor
mi marido es un pastor, un pastor.
Tiene los ojillos hueros / de mirar de frente al sol
de mirar de frente al sol, al sol.
Tiene la cabeza calva / de dormir sobre el zurrón
de dormir sobre el zurrón, zurrón.
Tiene las piernas torcidas / de pisar sobre el terrón
de pisar sobre el terrón, el terrón.
-Si tantas faltitas tiene / no las digas niña no
no las digas niña no, no, no.

Temas de mujeres que desempeñan este oficio «La pastora y la Virgen» o «La devota del rosario”, mujeres de pastores que se quejan de su trato, «La malcasada del pastor», o este de “la mujer del pastor” que aquí aparece son todavía habituales en la tradición. Sobradamente conocido es el romance de la “Loba parada”.

Cantó la señora Luisa de Acera de la Vega, de 78 años. Grabado con J.M. Silva en Agosto de 1991.

Acaba este recorrido por la tradición oral con dos textos más, uno del tema "Los estudiantes y el alma en pena” y otro de "El arriero y los siete bandoleros" procedentes los dos de Vallespinoso de Cervera.

Villaespinoso de Cervera

LOS ESTUDIANTES y EL ALMA EN PENA

El día de San Andrés / por ser día señalado
caminan dos estudiantes / a un estudio muy nombrado.
El día de Navidad / por Salamanca han entrado
encuentran dos burgaleses / por las calles paseando.
Les pregunta el uno de ellos / -¿qué buscan los licenciados?
-casa de hueco pedimos / y mesón desocupado.
-Casa yo os la daré / pero he de desengañaros
dieciocho años hace / que anda por ella un alano
todo cargado de hierro / y cadenas arrastrando.
-Denos para acá una luz / que queremos registrarlo.
De que no han hayado nada / en ella se han alojado.
Y a eso de la media noche / a eso de cantar el gallo
ya se empiezan a abrir puertas / con cerrojos y candados.
Y el uno como valiente / de la cama se ha arrojado
y al bajar de la escalera / el candil se le ha apagado.
Y un poquito más abajo / en un descanso apretado
le agarran de las muñecas / sin más ruego ni más llanto.
-Por Dios te pido mi Dios / tú que me estás escuchando
me soltéis las muñecas / sin más ruego ni más llanto.
Si es cosa del otro mundo / valor tengo “pa" escucharos.
-No soy cosa del otro mundo / ni espanto ni soy el diablo
soy el amo de esta casa / que ando por aquí penando,
que disfamé a una doncella / de la edad de dieciocho años,
el cuerpo tiré a una noria / y ahora la que os encargo:
que saquéis de allí los huesos / los enterréis en sagrado.
Debajo de la mi cama / hay un tesoro guardado,
que la digáis dos mil misas / con memoria y cabo de año
y la demás que os quede / la repartís como hermanos
si no la hiciereis así / os seguiré a cada paso.
Adiós, adiós que me voy / a los eternos descansos
a la gloria celestial / donde todos nos veamos.

Del primero se puede consultar la versión del Maestro Moro, de San Andrés de la Regla (Saldaña) publicada en la Revista de la Tello Téllez, y la grabación de Lebanza en los discos del Cancionero Panhispánico.

En la Encuesta-Norte 77 se constata una versión del tema del Arriero, muy incompleta, de San Felices de Castillería.

Cantó una vecina mayor de Vallespinoso, Emilia Fernández, el día 17-VII-93.

EL ARRIERO

VallespInoso de Cervera.

EL ARRIERO y LOS SIETE BANDOLEROS

Y en los campos de Aragón / caminaba un mozo arriero
buen zapato, buena media / buen bolsillo de dinero.
Ocho machos arreaba / y ocho con el delantero
nueve se pueden llamar / con el de la silla y freno.
En los campos de Aragón / siete quintos le salieron
-Y ¿adonde camina el mozo? / ¿dónde va el arriero?
-Camino para la Mancha / con un encargo que llevo.
-Y a la Mancha vamos todos / como buenos compañeros.
De los siete que aquí vamos / ninguno traemos dinero.
-Por eso no hay que dejarlo / adelante compañeros,
que traigo yo más doblones / que de estrellas tiene el cielo.
Y ellos como eran ladrones / se miraron y rieron,
y en las ventas de Aragón / piden vino y sale luego.
Y el primer vaso que sacan / se lo dan al mozo arriero.
-Y el vino a mi no me gusta / y el vino yo no lo bebo,
que lo beba el rey de España / que yo no quiero veneno.
De los siete quintos que eran / siete sables descubrieron
y sacó el mozo el suyo / que corta como el acero.
De los siete mató cinco / y los otros dos huyeron
la cantinera vocea / por ver si la oyen del pueblo
no por las muertes que había, / por el vino que bebieron.
Ya llegó la autoridad / y al mozo arriero prendieron
le ha salido la sentencia / para el sábado primero.
Mientras la sentencia viene / una carta al rey escribieron
dándole parte del caso / y contándole el suceso.
Mientras la carta leía / el rey se estaba riendo.
-Así como mató cinco / hubiera matado ciento,
siete reales tiene el mozo / en lo que viva en el reino,
y cinco la cantinera / por el vino que bebieron.

Cantó Felisa García de 92 años, natural de San Cebrián de Mudá, aunque residente en Vallespinoso desde que se casó. Aprendió la mayor parte de su gran caudal romancístico estando soltera, y lo practicaba sobre todo con la vecería o por las noches cuando se juntaban para hilar.

Se grabó el tema con Carlos del Peso el 16-VII-92 en Vallespinoso.

Tanto ésta, como la versión anterior se grabaron en la espléndida casa nobiliaria y de arquitectura montañesa de la hija de Felisa y alcaldesa del pueblo, Mª. Teresa Vielva.

Queda abierta -aunque por poco tiempo- una vía para la recuperación urgente de esta narrativa tradicional (basta fijarse en las edades de las personas que han cantado estos temas).

Mucho es lo que hay que hacer y poco el tiempo que queda para recoger hermosas y antiguas melodías o interesantes textos como los aquí expuestos. Para todas estas personas que tan amablemente rebuscaron en sus recuerdos haciendo posible que parte de su tesoro no se perdiese, vaya dedicado este trabajo.

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NOTAS

(1) Cáceres cuenta entre otras publicaciones de canciones y romances, con, por ejemplo, la Lírica popular de la Alta Extremadura, del Profesor García Matos, de 1944 (son dos tomos, aunque el segundo es de 1982) o el Cancionero de Cáceres y su provincia, de Angela Capdeville de 1969. La provincia también está presente en el Cancionero Popular de Extremadura, de Bonifacio Gil, publicado en 1961.

(2) Muchas de sus recopilaciones se encuentran publicadas en Obra musical palentina del Maestro Guzmán Ricis. Caja de Ahorros de Falencia, 1981.

(3) Las dos publicaciones, Romances populares de Castilla. Recogidos por Narciso Alonso Cortés, tipografía de Eduardo Sáenz, Valladolid, 1906 y Romances Tradicionales de la Revue Hispanique, nº. 50 de 1920, pueden consultarse en Narciso Alonso Cortés. Romancero. Institución Cultural Simancas. Diputación Provincial de Valladolid, 1982.

(4) Estas localidades son: Villodrigo, Frómista, Villota del Duque, Astudillo, Villalobón, Torquemada, Población de Campos, Villarmentero, Santoyo, Villalaco, Espinosa, Barruelo, y la capital, Palencia.

(5) Otra versión más, inédita, de Virgilios, puede consultarse en: TRAPERO, Maximiano: El romance de Virgilios en la tradición canaria e hispánica. El Museo Canario, 1992. Versión recogida por M. M. de Lara en Baltanás, en 1918.

(6) MORO GALLEGO, Andrés: Música popular saldañesa. Revista de la Institución Tello Téllez de Meneses de la Diputación Provincial, nº. 9 de 1953, pp. 217-362.

(7) TERESA LEON, Rvdo. Tomás: Historia de Paredes de Nava. Revista de la Institución Tello Téllez de Meneses, nº. 27 de 1968, pp. 163-168. Estos romances fueron publicados con anterioridad por el mismo autor en la RDTP , II de 1946, pp. 489--492.

(8) Hay por ejemplo una partitura del romance de Calainos en el nº. 8 de esta revista en Trabajo Folklórico Castellano, Psicología del canto popular palentino, de Gonzalo Castrillo Hernández, 1951, p. 100. Este romance lo recogió en Palencia a un ciego que había vivido mucho tiempo aquí a pesar de ser de origen zamorano.

(9) CSIC. Instituto Español de Musicología. Sección de Folklore. Romances tradicionales y canciones narrativas existentes en el folklore español. (Incipit y temas) Barcelona 1945.

(10) Se trata de la colección Romancero Tradicional del Seminario Menéndez Pidal. Ed. Gredos, Madrid. Son doce volúmenes de los cuales el primero se editó en 1957, el segundo en 1963 y el resto a partir de los años setenta.

(11) Diego Catalán ya publicó en Por campos del romancero. Estudios de la tradición oral moderna. Biblioteca Románica Hispánica. Gredos, 1970, el romance del Sacrificio de Isaac y un Gerineldo de Herreruela de Castillería.

(12) En el estudio de Manuel Alvar Romancero Viejo y Tradicional. Ed. Porrúa S. A. de Méjico, 1974, todos los textos romancísticos de Palencia (cuatro) fueron ya publicados por Narciso Alonso Cortés en 1906.

(13) Voces nuevas del romancero castellano-leonés. AIER. Dirigido por Diego Catalán. Seminario Menéndez Pidal. Ed. Gredos 1982 (dos tomos).

(14) Camporredondo de Alba, Celada de Roblecedo, Dehesa de Montejo, Estalaya, Fontecha de la Peña, Herreruela de Castillería, Salcedillo, San Felices de Castillería, San Juan y Santa María de Redondo y Villanueva de Abajo.

(15) ALCALDE CRESPO, Gonzalo: La Montaña palentina. Tomo III: La Pernía. Obra socio cultural de la Caja de Ahorros de Palencia, 1983.

(16) DIAZ, Joaquín y DIAZ, Luis: Cancionero de Falencia Vols. I y II. Diputación Provincial-Institución Tello Téllez de Meneses. Palencia 1983.

(17) En el nº. 2 (pp. 28-29) aparece el romance de la Flor del Agua y el Conde Claros, y en el nº. 4 (p. 33) la Gallarda y la Vuelta del Esposo, todos ellos recogidos en Cevico de la Torre por Pablo Cepeda Calzada. Fueron ya publicados en el Diario Palentino a finales de 1942 y principios de 1943.

En el nº. 122 (p. 65) el artículo de Angel Fuente González Otra versión palentina del romance “El sacrílego”, aparece una nueva variante de este tema recogido en Cervera de Pisuerga.

En el nº. 144 (pp. 183-195) el artículo Quintana-Díez de la Vega: La tradición folklórica en extinción de un pueblo palentino, de J. M. Pedrosa, se recogen cuatro romances de este pueblo.

En el nº. 65 (p. 154) puede consultarse el romance del crimen de Otero en Etnografía negra palentina: Romance de cordel sobre el crimen de la ermita del Cristo del Otero.

Los romances aparecidos en el nº. 1 en el artículo de Luis Díaz, están también en los cancioneros de Palencia.

(18) FRAILE GIL, J. M.: Romancero Panhispánico. Antología sonora. Centro de Cultura Tradicional de la Diputación de Salamanca, Junta de Castilla y León, SAGA, 1991.

(19) Para las clasificaciones se ha seguido el modelo de Fraile en su Romancero Panhispánico.

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(20) CEPEDA CALZADA, P : nº. 22 (pp. 28-29) de esta revista.

(21) Las dos versiones están publicadas en Romancero Tradicional IX. Romancero Rústico. Seminario Menéndez Pidal. Gredos, Madrid 1978. No se conserva la música.