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NACER, VIVIR Y MORIR EN LA COMARCA DE LA TIERRA DE ALBA.

DOMINGUEZ MORENO, José María

Publicado en el año 2002 en la Revista de Folklore número 254.

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En el año 1999 tuve la oportunidad de dirigir para la asociación "Ascua, Desarrollo Sociocultural", ubicada en la localidad salmantina de Alba de Tormes, un trabajo de campo sobre el ciclo vital en la comarca de la Tierra de Alba (1). La valiosa información, recopilada durante los cuatro primeros meses del citado año, fue dada a conocer, aunque dados los escasos recursos económicos de la asociación, de una forma bastante esquemática y mediante unos soportes que no pasaron de las simples fotocopias. Mas no perdemos la confianza de que algún día vea la luz el fruto de aquel trabajo.

Resulta un tanto curioso que varios meses después de hacer público el avance de las referidas investigaciones recibí una llamada de don Laurentino Alonso de las Heras. Es este hombre natural de Bilbao, aunque con reconocida ascendencia salmantina. Precisamente se hallaba en la capital charra, donde pasaba largas temporadas, cuando de forma casual cayó en sus manos una copia de la referida información. El señor Alonso de las Heras me hacía saber "lo familiar" que le había resultado su lectura. Y ello, según me dijo, se debía a que obraban en su poder unas cuartillas, que le habían llegado en una carpeta como herencia paterna, a las que nunca le dio la mayor importancia, que recogían unos datos del tipo de los que nosotros enunciábamos. Poco tardé en comprobar que así era en efecto. Sin más preámbulo Laurentino Alonso me las ofrecía los escritos por si pudieran interesarme. Pocos días más tarde tenía en mis manos la esperada carpeta en la que, por su lado frontal, en manuscrito se leía: "Leandro de las Heras Monforte". De ninguna de las maneras acepté la donación, si bien me comprometí a reproducir todo el conjunto, algo que hice en poco menos de una semana, y, siguiendo sus deseos, tratar de publicarla si la consideraba de cierto valor (2).

He de apuntar que todas las cuartillas recogidas estaban mecanografiadas. Al decir de Laurentino estas copias se hicieron con posterioridad a 1950, fecha en la que su padre, Antonio Alonso Benito, yerno de Leandro de las Heras, había comprado una Olivetti. Para él no quedaban dudas, visto el título de la carpeta, que se trataba de reproducciones de "cosas" de su abuelo. Y no le faltaba razón, como lo vino a confirmar el hecho de que la última de las cuartillas se cerraba con esta inscripción: "Leandro de Las Heras. Mérida. Año 1903". Todo hace suponer que las copias mecanografiadas tuvieron su razón de ser en el deterioro de los viejos manuscritos. Y es posible que posteriormente fueran eliminados.

Aunque no existía ningún enunciado general, tras la lectura de los primeros párrafos me di cuenta que me hallaba ante el desarrollo de unas respuestas a un cuestionario e inmediatamente concluí que no era otro que el que responde al título de Información promovida por la Sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid, en el campo de las costumbres populares y en los tres hechos más característicos de la vida: el nacimiento, el matrimonio y la muerte. Tal cuestionario fue elaborado para su desarrollo en el curso 1901 a 1902. En las hojas que cayeron en nuestras manos el autor marcaba sus respuestas siguiendo una enumeración correlativa que iba del 1 al 151. Aunque los guarismos no son coincidentes, el orden que sigue el autor Leandro de las Heras es el mismo que se recoge en el folleto del Ateneo.

Como pueden adivinar, la información elaborada por Leandro de las Heras se centraba en una población o, mejor aún, en una comarca de la provincia de Salamanca, concretamente la Tierra de Alba, que él identifica con el partido judicial de Alba de Tormes (3). Aunque, por otro lado, nada de esto ha de extrañar si tenemos en cuenta que el informante procede de la capital salmantina, y que un una época coetánea y anterior a la de la emisión del interrogatorio ejerce su profesión de maestro en algunas localidades de la zona (Valdecarros, Galinduste), antes de desplazarse hasta la extremeña ciudad de Mérida. Todo apunta a que durante largas temporadas Alba de Tormes se convierte en su residencia habitual. Amén de Alba de Tormes se contabilizan numerosas menciones de localidades concretas de la comarca, a las que se refieren determinadas costumbres o creencias, tales como Valdemierque, Turra, Palomares, Valdecarros, Galinduste, Ejeme, Pocilgas, Anaya, Encinas, Navales y Martinamor, y otras muchas alusiones genéricas ("pueblos", "pueblos del partido judicial"...), mediante las que el informante insinúa manifestaciones comunes a toda la zona.

Aceptando que nos encontrábamos ante un corresponsal provinciano del Ateneo de Madrid, posiblemente captado por el catedrático don Luis Maldonado, faltaba por ver el porcentaje que de estas contestaciones se conservaban en el Museo Nacional de Etnología, donde actualmente se custodian, después del expolio que estos fondos han sufrido a lo largo de los años. Para ello bastaba con un repaso al estudio mecanográfico que sobre la provincia de Salamanca elaboró Juan Francisco Blanco (4) y al más general de Antonio Limón y Eulalia Castellote (5). En ninguno de estos trabajos existe una mínima referencia a las contestaciones de Leandro de las Heras, como tampoco su nombre aparece en la relación de informantes que cita Rafael Salillas como proporcionadores de los datos de la encuesta del Ateneo que él utilizó para uno de sus libros, concretamente La Fascinación en España (Brujas-Brujerías y Amuletos) (6).

Si partimos de la base de que el estudio de Salillas fue publicado en el año 1905, resulta imposible aseverar la pérdida de la documentación una vez que ésta obrara en poder del Ateneo. Más bien me inclino a aceptar que las respuestas elaboradas por Leandro de las Heras nunca llegaron a la referida institución. Esto no significa que él no las enviase. En este sentido defendería la hipótesis que desde Mérida las mandara a Salamanca con el fin de que don Luis Maldonado las hiciera llegar al Ateneo de Madrid con el conjunto de las declaraciones recogidas en la provincia, ya que es ilógico suponer que, después de tanto esfuerzo, el autor olvidara sus papeles escondidos en el fondo de cualquier cajón. Lo que ya nunca sabremos son las causas de su pérdida. Suponiendo que estemos en lo cierto, no queda otro remedio que destacar el carácter previsor del informante, nada nuevo por otra parte, al quedarse en su poder con una copia íntegra del envío. Y esta copia sería la mecanografiada en la década de 1950 por Antonio Alonso Benito. Tampoco acertaremos a saber si el mecanógrafo transcribió los originales en su integridad o, por el contrario, se permitió las oportunas correcciones de palabras, frases y giros.

Tras proceder a una minuciosa disección de todo el conjunto ha sido posible encuadrar cada respuesta dentro del epígrafe correspondiente del interrogatorio. De este modo sabemos que Leandro de las Heras contesta a un total de 151 preguntas, distribuidas de este modo: 26 pertenecen al apartado relativa al nacimiento; 74, al de matrimonio; y 51, al de defunción. Si el cuestionario base incluía 159 apartados, esto significa que el informante pasa por alto ocho de estas preguntas, lo que equivale a una realización del 95,5 por ciento. El porcentaje se muestra prácticamente invariable si se desglosa en cada una de las secciones. De las 28 preguntas alusivas al nacimiento, Leandro de las Heras responde a 26 (92,8 por 100); de las 78 que atañen al matrimonio, desarrolla 74 (94,8 por 100); y de las 53 alusivas a la defunción, interpreta 51 (96,2 por 100).

Sin embargo ese porcentaje sería ligeramente inferior si nos fijáramos en cómo zanja algunos de los interrogantes que se le presentan, ya sea para negar la existencia de una determinada práctica ("No he observado otras cosas que las indicadas que deban incluirse dentro de este apartado"), ya sea para señalar que la respuesta que se requiere fue emitida en apartados precedentes ("Nada cabe añadirse sobre este particular que no haya sido indicado en los epígrafes que he tenido a bien contestar con anterioridad").

Atendiendo a la mayor clarificación del texto he creído oportuno reflejar las respuestas debajo de cada una de las preguntas incluidas en el interrogatorio, respetando incluso las enumeraciones contenidas en la Circular y Cuestionario de 1901, eliminando para ello los guarismos 1-151 con los que el informante Leandro de las Heras encabezaba cada una de sus contestaciones.

I. NACIMIENTO

I.A) Concepción.

I.A.a. Creencias y supersticiones relativas a los medios de conseguir la fecundidad.

Existen algunas creencias por parte de las mujeres infecundas. Yo he conocido cómo en Alba de Tormes le dedican una misa al Cristo de la Salud y le hacen novenas, siempre que no hayan tenido hijos con antelación, aunque por lo que indican las entendidas lo mejor para quedar embarazadas es el recurso marital varios días antes del período sanguino. Al agua de una fuente que llaman La Fontanilla se le dan poderes fertilizadores si se bebe en ayunas durante siete días seguidos. Si nada de esto da resultado, es porque creen que la mujer está dañada y que lo mejor para estos casos es bizmarla alrededor del vientre. Una liga de piel de liebre asegura la fecundidad, según me dijo una señora de buena familia que no tenía hijos hasta que obró de esa manera y luego los trajo al mundo como si fuera una coneja. Hay por igual otras supersticiones, tanto en Alba como en otros pueblos del partido, como el de dormir las infecundas de Valdecarros sobre los pantalones de un hombre.

Las mujeres no hablan de estos menesteres, pero algunas me han dicho en confidencia que la culpa de no tener hijos es de los maridos porque no hacen buena cochura. El maestro de Valdemierque me asegura la creencia en ese anejo de que lo mejor para la concepción es que el marido le lleve cuanto menos cinco años a la mujer, porque el refrán lo dice: "la burra nueva, con el burro viejo hacen escuela". La señora Catalina, que es todo un misal de supersticiones, además de buena partera, recomienda a las que quieren ser madres que tiren nueve chinas, una cada mañana, al pozo de la plaza de la Leña que hay en Alba de Tormes. También habla de una hierba que llama de la buena esperanza y que hace buen vientre si se toma el agua de cocerla. Y dice que igualmente es bueno chupar el polvo de no sé que altar de la iglesia de Santiago y otras galimatías. No me extiendo porque yo creo que son supersticiones sin fundamento, aunque las estériles las toman por un dogma de fe.

I.A.b. Prácticas más usuales con este objeto.

Lo más usual que he notado es el aprovechar las lunas. El cuarto creciente es el más propicio para la concepción y lo mismo el tiempo de lluvia. Igualmente se recurre a una abstinencia precoital de nueve días. El arcipreste de Alba me ha contado que tiene que andar con tiento para que las estériles no se suban al altar de San Antonio para acariciarle la cabeza al Niño Jesús, por tener en seguridad de que esto las hace concebir sin falta. Por mi parte tampoco llego a comprender el que muchas parejas sin hijos vayan a la cohabitación a las laderas de San Pelayo (7).

Un punto a tener en cuenta es el de ponerse la mujer una almohada debajo de las nalgas o algo así, o llevar alguna cosa de gracia encima: un amuleto de concha, un trozo de tela de la ropa de una multípara u otros menesteres, que son el colgar de la cama una llave o una medalla de San Ramón. En Alba y en Palomares ponen si llega el caso mirando la cama a la dirección del sol naciente. Por lo mismo de todos los pueblos y de Alba de Tormes se va a la romería de Valdejimena (8) para pedir descendencia.

I.B) Concepción.

I.B.a Si existe alguna costumbre durante el periodo de gestación y en qué consiste.

I.B.a.1. Ofrendas religiosas.

Cuando una mujer se siente embarazada no deja santo al que recurrir. Para todos tiene oraciones, pero al que más se encomienda es a San Ramón. Enciende velas a todos, y si algún familiar va fuera, también encarga un cirio para la virgen, el cristo o el santo de donde vaya. En los últimos años del siglo pasado venía a Alba un buhonero que traían pliegos con unos versos "de los nueve gozos". Las mujeres gestantes los compraban para recitarlos durante los nueve meses. Algunas han partido trocitos de esos pliegos y han hecho bolas pequeñas y se las han tragado.

Por estas abogacías se prometen misas para que todo salga bien, pero los curas se quejan de que luego no se acuerdan de las promesas, y lo mismo cuando ofrecen dinero. En las últimas semanas dejan de ir a la iglesia porque dicen que al feto y a ellas las malicia el olor de la cera, aunque casi todas se confiesan y comulgan en precaución de los peligros que conlleva el parto. Lo que sí van es al convento de Santa Isabel para que las toque la monja portera con el cordón de San Francisco.

Esto último lo hacen sobre todo cuando presienten que puede producirse un aborto.

I.B.a.2. Prácticas familiares.

Las embarazadas de las familias pudientes todo el tiempo del embarazo lo dedican a pasear y a reposar. Por lo mismo las hinchan a comer, confundidas por la falsedad de que han de comer para dos. Durante todo el tiempo no pueden tener disgustos ni pueden visitar los cementerios ni trabajar en nada. Pero como en Alba de Tormes y en los pueblos del alrededor son más las familias pobres, a las gestantes no les queda otro remedio que dedicarse a las faenas de la casa y del campo hasta que barruntan el parto. No es extraño que algunas parteras hayan tenido que atender a algunas que venían de trabajar con el niño asomando. El pasado año una mujer que trabajaba por la parte del molino de San Jerónimo (9) tuvo el niño ella sola sin ayuda de nadie y lo trajo a casa envuelto en la manta de la albarda como si tal cosa.

Todas tienen por bueno que las relaciones en las últimas semanas son perjudiciales para el feto y producen abortos, pero que si se tienen antes lo ayudan a esponjarse. También comentan la necesidad de sangrarse con una aguja un tobillo o los dos todos los meses y hasta tal punto creen en esta superstición que hacen ver que la que no se sangra malogra al feto, ya que nacería muerto porque el exceso de la sangre de la madre lo ahogaría al nacer, por no poderla expulsar por sí misma durante el periodo sanguíneo. El coser o el hilar son actos perjudiciales para el niño, porque el cordón umbilical trataría de copiar la labor y se enrollaría al cuello del feto. Esto lo llevan más en rigor las primerizas.

Los abortos, lo que por aquí es "tener movición", se eliminan también por medio de las bizmas madreras que se ponen en la cintura o no comiendo algunos alimentos, como el perejil.

I.B.b. Antojos de embarazada: Creencias referentes a su satisfacción y a cómo puede influir en el que nazca.

Son unas manchas que tiene el niño al nacer. Estas manchas se encuentran en cualquier parte del cuerpo y son lunares de color rojizo que copian objetos muy diferentes unos de otros. Las gentes de Alba llaman a estos lunares antojos y dicen que salen porque a la embarazada se le antojó algo y no pudo conseguirlo, especialmente algo de comer, de manera que el antojo recuerda a lo que la madre deseaba, sea naranja, manzana, pera o cualquier fruta. En Alba cuando una embarazada tiene un antojo de algo, tiene que conseguírselo por todos los medios, aunque sea la cosa más rara, de la contra el niño vendrá con una mancha de un pez, de una manzana o de lo que sea, lo mismo en la cara que en otra parte del cuerpo. En Alba de Tormes conocí a un niño que presentaba una mancha con un círculo irradiado y decían que era en razón de que su madre tuvo el deseo de tener entre sus manos la corona de la estatua de San Juan, de los carmelitas (10).

Peor que la mancha lo tienen en Valdecarros, porque la madre que no consiguió el antojo verá morir a su hijo en menos de tres años. Igualmente pregonan que puede producir un aborto. Los niños que nacen raquíticos o que son propensos a las dolencias también es por — 49 — motivo de algún antojo de la madre. Hace poco tiempo vi a un niño que mostraba un lunar en el brazo y oí como dos mujeres que estaban próximas a mí rápidamente encontraron a la culpable de ello, diciendo: "¡vergüenza tenía que darle a la golosona de su madre!".

Por fortuna esta creencia va en claro desuso, porque de ser cierto lo de los antojos de las embarazadas todos estaríamos llenos de manchas, así que cada vez son menos las que creen estas patrañas.

I.B.c. Vaticinios respecto al sexo y cómo se hacen.

Creencias acerca de la influencia de año, mes, día, hora y fase de la luna en que ocurra el nacimiento.

Existen muchas formas de saber cuál es el sexo del feto, casi desde el mismo instante de la concepción. Si se mueve mucho y esto lo hace muy pronto es porque será niño, y lo mismo se dice de la forma del vientre que se afila y se coloca a la derecha. Cuando la madre orina en demasía en el embarazo es porque lleva una niña, e igual se dice cuando tiene vómitos. A las mozuelas les gusta predecir el sexo de lo que viene con maniobras de escaso fundamento que pueden considerarse como entretenimientos de lo más simple. Así se dice que si la embarazada se echa a andar con el pie derecho tendrá una hija. También adivinan lo mismo metiéndole una moneda por el escote de la blusa de manera que caiga, si ésta sale cruz. Todo esto se prodiga más en cuanto toca a las primerizas, por la parte de las amigas.

Cuando yo ejercía en Valdecarros vivía la señora Remedios la Mulera, que se fijaba en la cara de la embarazada y no fallaba nunca. Si se hacía más guapa a medida de pasar los meses, iba a tener un niño. Pero si la notaba con paño decía: "El paño en la cara, la niña en la casa". Algo que tengo comprobado en todo este asunto es lo siguiente: si una criatura nace en menguante, su próximo hermano será del mismo sexo, pero no si nace en un cuarto creciente.

En Alba de Tormes sacan algunas conclusiones del momento de la concepción, que van a la posición de los padres, al tiempo o al periodo de la luna. A esto último confían de una manera más absoluta. Algunas mujeres dicen que los que nacen en año bisiesto quedan enfermizos de por vida y que los que nacen en Viernes Santo pasan a saludadores. Los mismos saludadores son los que lloraron en el vientre de la madre, que tienen la gracia de curar con la saliva las mordeduras de los perros rabiosos y de tocar con la lengua un hierro caliente sin quemarse.

I.C) Alumbramiento.

I.C.a. Si la asistencia se hace por personas profesionales y, en este caso, sexo de las mismas.

Hay mujeres que llaman partoleras y comadres, que son las que atienden a los partos. La profesión la heredan de madres a hijas, con el único conocimiento que adquieren de la práctica. Ellas se encargan lo mismo de las mujeres de las familias ricas que de las pobres. Y así pasa lo mismo en Alba de Tormes que en los otros pueblos del partido, pero en Alba si el parto se complica, que es mayormente cuando el niño viene de nalgas, llaman luego al médico. Por este oficio no cobran nada, lo más algún agasajo y un convite cuando bautizan al recién nacido. La partolera luego de nacer se encarga de lavar y de vestir al niño, y de que la madre eche las secundinas. Cuando se resiste la hace soplar en una botella para que las suelte o le administra un vomitivo. En Alba viven dos comadronas y una va siempre con su hija. Se llaman Gonzala y Epifania y en cada pueblo hay una por lo menos. No disponen de otro instrumental que las manos y algún medicamento de cornezuelo. Para todo el oficio sólo se benefician de la ayuda de alguna mujer de la casa.

Las más de las veces los niños nacen en las camas, pero cuando la criatura tiene mala posición, hacen pasear a la madre para que se mueva, de modo que he conocido muchos casos de niños que han nacido en los escaños de la cocina o en el mismo suelo, poniéndose de cuclillas o de rodillas la parturienta. Hasta no hace mucho he sabido que todos venían al mundo de esta manera y otros tantos nacían estando de pie la madre.

Una costumbre que se ha perdido últimamente consistía en tocar la campana de la iglesia de la vecindad de la parturienta, rogando oraciones que la encomendaran a la Virgen para que le diera una corta hora, y lo mismo se ha perdido ir a la Guía (11) el marido a encender una palmatoria.

I.C.b. Costumbres y prácticas dignas de notarse que impliquen alguna creencia o superstición.

I.C.b.1. Presencia de imágenes. Reliquias. Luces.

Lo más que suele ponerse son imágenes o estampas de San Ramón en una mesa con una vela encendida. Algunas veces se tiene a Santa Rita o cualquier santa a la que se le tenga devoción. A la parturienta también se le da a agarrar la estampa de un escapulario. Lo más curioso es que las monjas del convento de Santa Isabel tienen un paño del Cristo de la Escalera que dicen tener virtudes milagrosas, al que van a buscar para ponérselo a la parturienta sobre los hombros en estos trances. A cambio del préstamo las monjitas reciben una limosna. También existen reliquias que las mujeres se prestan unas a otras, como es una bolsita con polvo recogido en el sepulcro de Santa Teresa y un trozo de tela manchada de aceite el día del Viernes Santo en la lámpara del Santísimo de la iglesia de San Pedro.

La verdad es que en Alba de Tormes todo vale para reclamar la ayuda divina, de manera que algunos alcobones cuando llega el momento del parto se transforman en capillas.

I.C.b.2. Objetos en los que se suponga alguna virtud; cuáles son y el empleo de los mismos.

Lo que se tiene en estos casos es una llave hembra, que se cuelga a la vista. Y luego lo más conveniente es dejarle las mismas ropas, aunque estén manchadas, para que no se resfríe y que se acueste bien cubierta de mantas para que sude. También le ponen al pelo como horquillas unas varas hendidas, que llaman "las plumillas", de no más de cuatro dedos y le colocan encima de una mesa unas tijeras abiertas. Estas dos cosas son para evitarle las hemorragias.

He visto en una casa pudiente de Encinas una rosa seca que le dicen "flor de Jericó" y me informaron que metiéndola en un vaso con agua comienza a abrirse. Su utilidad viene de llevarla a la habitación de la parturienta para que se abra la matriz al compás de la planta y que facilite el parto. Luego he conocido que en Alba algunas personas también poseen la "flor de Jericó".

I.C.c. Vaticinios respecto al recién nacido en atención a las circunstancias que hayan concurrido en el nacimiento.

El que nazca un niño de pie es lo más estimado por los padres, aunque eso traiga complicaciones, porque asegura la buena suerte para el niño, de modo que cuando una persona tiene mucha suerte se dice que ha nacido de pie. Mucho peor es que nazca mientras doblan las campanas o mientras que por la calle pasa un entierro, porque piensan que todo está preparado para que el niño muera dentro del mismo año. Esto que se cree en Alba también se cree en Galinduste; allí vi un día llorando a una mujer junto a un hijo la mar de sano, diciendo que iba a morirse pronto, que estaba a punto de cumplir un año y que ella tuvo la mala suerte de parirlo cuando las campanas doblaban por un difunto.

Dependiendo de la fecha del nacimiento en Alba imaginan miles de pronósticos para el futuro, siendo lo seguro que quizás no se cumpla ni uno. El venir al mundo en bisiesto los libra de los dolores de muelas, aunque tambidebilitado. Más desgraciado será si nace en martes y trece. Me parece que los que nacen en Navidad ejercerán de zahoríes, que son capaces de encontrar el agua y los minerales, que también dicen que llegan los que hacen el número siete de siete hermanos seguidos. Cuando resulta que es la séptima de siete hermanas nace con la virtud de sanar el mal de ojo.

Algunos niños nacen con un grabado en la lengua o en el paladar de la boca, que lo llaman la cruz de Caravaca, y entonces vienen con el poder de los saludadores.

De los vaticinios quedan fábulas de poco fundamento. La una escuchada por todos los pueblos de si un mellizo soba a una persona con lumbago o la pisa subiéndose encima de ella, lo curará de inmediato. Otros dicen que si llora al nacer será un buen músico y que si nace con dientes deberá ser rico, aunque a las madres lactantes esto último de los dientes les hace poca gracia.

I.C.d. Supersticiones respecto del mal de ojo; quiénes pueden hacerlo y sus consecuencias. Protección contra éste y otros maleficios.

Todavía en Alba de Tormes y en sus pueblos se cree mucho en el mal de ojo, que perjudica a los animales y a las personas, y más de todo a los niños. En Valdemierque un hombre le pegó una soberana paliza a un vecino que estaba tuerto porque suponía que había mirado mal a un manzano y se le habían caído todas las manzanas.

Las más perjudiciales para el mal de ojo de los niños son las personas tuertas o las bizcas y las brujas o las mujeres envidiosas, de modo que dejan de comer y se ponen a llorar hasta que enferman, y echan el mal de ojo siempre por envidia. Si una mujer no ha llorado en su vida pero tiene los ojos lacrimosos le echa el mal de ojo a un niño con sólo acercarlo o darle un beso. Por eso se cuidan muchos las nodrizas que se les aproximen estas mujeres, porque también les pueden aojar los pechos y vaciárselos de leche. Para que no les coja el mal de ojo a los niños pequeños los echan en los altares que se hacen en las calles el jueves del Corpus y también les ponen las ropas que ahuman el día de San Juan.

Con los utensilios enemigos del mal de ojo se podría hacer una buena lista de objetos que se le ensortijan al niño o se le mete entre las ropas que lleva puesta y entre las de la cuna. Los colmillos de jabalí. Las cuentas de los rosarios. El diente de ajo. La higa de azabache. Una bolsa con esquirlas de piedras de ara. El evangelio. La Regla de San Benito. La castaña de India. El escapulario. La carrillera de un erizo. La hoja de la planta verbena. Un trozo de reliquia del hábito del Padre Juan (12). La cruz de Caravaca. Medias lunas de badana. Y más cosas del mismo medraje.

En Alba y en los pueblos de alrededor la superstición del mal de ojo está muy extendida, al punto que si un niño enferma y no saben a causa de qué, enseguida piensan que está atacado del maleficio, aunque no encuentren culpables para achacárselo, aunque a decir verdad, casi siempre dan con ellos. En Valdecarros la señora Casiana la de la Iglesia se ha convertido en curandera de este mal, ejerciendo los conocimientos heredados de su difunta madre. En una palangana con agua vierte tres gotas de aceite y las mueve hasta que se unen; luego se las da a beber al niño, que tiene que asistir a la sagrada ceremonia, y éste sana en menos de siete días. La señora Casiana se acompaña de unas jaculatorias que dice para sus adentros, de modo que las desconozco. Otra señora de Valdemierque hace algo parecido, pero como no la he visto, hablo de oídas. En Alba hay otra mujer, a la que dicen la tía Curadora, que sana el mal de ojo valiéndose de unas tijeras que abre y cierra repetidamente por delante y por detrás del niño.

Esto lo hace para cortar el mal de ojo. Los que no confían en el poder de estas mujeres ni en el de los objetos que he dicho, llevan al niño a donde cualquier cura para que les lea el misal. Aunque los curas no creen en estas supersticiones, no les queda otro remedio que leérselo para no buscarse enemistades.

I.C.e. Tratamiento posterior de la parida. Régimen, alimentación, cuarentena, purificación.

Dependiendo de que la madre sea o no de familia pudiente, variará el tratamiento después del parto. Las mujeres de clase humilde no están más de dos o tres días en casa, volviendo a sus quehaceres al cabo de ese tiempo. Esos días los pasan en la cama para sudar a más y mejor. Se dan casos de que tienen que salir para dar de mamar a los niños de otras mujeres que están faltas de leche. Por ello cobran algún dinero o comida. Las recién paridas que son ricas no hacen la primera salida a la calle hasta cumplir la cuarentena, que es cuando van a la iglesia a presentar al niño en la Misa de la Purificación. Con este deber cumplen todas y van a la iglesia llevando una vela. Lo de salir a la calle es curioso en Galinduste, que ninguna lo hace a no ser por razones de mucha necesidad, y cuando es así salen colocándose un trozo de teja sobre la cabeza tapado con el pañuelo. De no actuar de esa manera piensan que perjudicaría la salud del niño y que ellas podrían alunarse.

Los primeros días comen caldo de gallina y las cosas que les traen las visitas, que suelen ser chocolate, bizcochos y roscas de parida. También toman sopas de agua con pan endulzadas con miel, pero la fruta no pueden probarla. Algunas personas llevan vino dulce, que la madre lo toma caliente y mezclado con manteca para que sude a más y mejor. Para que los pechos no se les agrieten ni les duelan con los calostros, la partera les da sobones con sebo y con manteca. Estas recién paridas llevan las cuentas de leche, que es un collar de cuerda con tres piedrecitas blancas que se ponen para que les venga la leche. Lo mismo creen que si no se entierra la placenta la leche no le corre a los pechos.

I.C.f. El padre durante ese período.

I.C.f.1. Justificación de la personalidad: si existe la covada o costumbre de permanecer el padre durante cierto tiempo en el mismo lecho que ocupa la madre y el hijo. Otras prácticas análogas, como la presentación pública del recién nacido por el padre, etc.

No hay costumbre de la covada, a no ser que el padre cuando no tienen otra cama en casa duerma en la misma que la madre y el niño. Algunas veces que la madre ha muerto de parto el padre se ha encargado desde el primer día del cuidado del niño, acostándolo con él, pero no por ello ha precisado las atenciones de ella.

Cuando el niño ha nacido el padre se encarga de apuntarlo en el juzgado y de recorrer las casas de los familiares y de las amistades de la casa para darle la noticia.

I.C.f.2. Costumbres dignas de mención.

El padre cuando va algún hombre por casa a interesarse por la madre o por el niño, lo invita a un trago de vino o aguardiente para festejarlo, de manera que si las visitas se prodigan se va a la cama con escasa disposición.

El padre va siempre al bautizo de su hijo, pero la madre no va. A lo que no asiste es a la presentación del niño en la iglesia al acabar la cuarentena.

I.D. Bautizo.

I.D.a. Padrinazgo: qué regla se sigue para la designación del padrino y de la madrina. Costumbres de éstos con relación a los padres y al recién nacido, según el sexo. Idem con relación a los invitados, etc.

La norma de Alba de Tormes y de los otros pueblos que conozco es que los padrinos de la boda de los padres sean los padrinos del primero de los hijos del matrimonio. Para los nacidos más tarde no hay nada fijo. En las familias pudientes no faltan pretendientes al padrinazgo, pero en las pobres es más difícil, porque en ocasiones tienen los padres que buscarlos como un favor o esperar a que alguien se ofrezca por caridad. No es corriente que los tíos del niño y los abuelos se conviertan en padrinos. Lo más seguro es que los padrinos se apalabren en los primeros meses del embarazo.

Los que hacen de padrinos es que se empiezan a titular de compadres y así se llaman en público, compadres y comadres. Estos pagan el convite del bautizo y las costas de la iglesia, e igualmente las ropas que lleve puestas a bautizarse. Después, durante toda la vida, están obligados a hacerles regalos o darles dinero, sobre todo en algunas fiestas, como San Antonio, Pascuas, Santa Teresa, el día de Todos los Santos, la Romería de la Sandía (13) y cuando son quintos. Si viven para ello, si bautizaron a un niño, tienen que ser los padrinos de la boda y del hijo primero, de modo que hay personas que son padrinos del padre y del hijo. Cuando se da la circunstancia de que el ahijado muere el padrino tiene la obligación de presidir el entierro y de pagar los gastos de la parroquia y del sacristán.

I.D.b. Ceremonial del bautizo.

I.D.b.á. La ceremonia religiosa.

I.D.b.á.1. Acompañamiento.

Los bautizos rumbosos tienen poco que envidiar a una boda, lo mismo en Alba que en los pueblos de su partido. La madre no asiste. En la cabeza van los padrinos, llevando la madrina al niño y llevando el padrino una vela, lo mismo que el padre. Detrás de ellos va la comitiva compuesta de familiares y de amigos. Para el bautizo no esperan más que a dos o tres días de nacer. Cuando los bautizos son en domingo nadie se pierde la invitación, pero cuando son en días de semana el personal es menos abundoso, aunque los que no faltan nunca son los muchachos de todo el pueblo, a los que avisan que hay bautizo tocando siete golpes de campana. La partera va igualmente, pero llevando en una bandeja una rosca galana, que luego le regala al cura. También lleva una toalla para secarle la cabeza, aunque la iglesia de San Miguel dispone de paños secadores que pertenecen a la parroquia. Curiosamente en un bautizo al que asistí en Valdecarros iba junto a la madrina una niña con un salero, con la sal para emplear en la ceremonia y esa existe igualmente en Anaya de Alba, por lo que me dijo la abuela del acristianado, que es de esa población y había venido para asistir a bautizo.

El bautizo empieza a la puerta de la iglesia, que es donde sale el sacerdote a recibir a los padrinos, entrando de seguido hasta la pila, que es el sitio en el que se va a celebrar la ceremonia. Mientras dura el bautizo el padrino tiene una vela encendida, procurando que no se apague, porque de lo contrario le pronostica mala vida al niño. El rato que dura el bautizo los hombres no entran en la iglesia, quedándose a la puerta de conversación.

I.D.b.á.2. Traje del recién nacido, adornos, amuletos, etc.

Aunque la calidad del traje varía conforme la posición que tengan los padrinos, lo que no varía es el color ni tampoco las piezas que lo componen. Siempre es de color blanco y siempre está compuesto por pañales, camisita, blusita, fajero, patucos, faldón y capa con gorro o mantilla. A las niñas le ponen una medalla al cuello y hasta anillos. Los adornos consisten en alguna cinta de colorines que cosen a la capa, dependiendo el color de que sea niño o niña.

Los amuletos más usados el día del bautizo son la higa de azabache que prenden al faldón con un imperdible y la Regla de San Benito sujeta en el interior de la faja.

I.D.b.á.3. Nombres: costumbre de poner uno o varios; regla que se sigue de ponerlos y a quién pertenece la iniciativa: nombres preferidos en la localidad o en la comarca.

El nombre lo pone el padre en Alba, aunque esta apreciación no queda clara, porque hay veces que lo apunta en el juzgado con un nombre y luego en la iglesia, a petición del padrino, se bautiza con otro. Con todo lo más normal es que el primer hijo o la primera hija pase a llamarse como el padre, aunque para ello tengan que ponerlo en femenino, de modo que si el padre se llama Rogelio o Constancio su hija se llamará Rogelia o Constancia, de lo que se siguen nombres disparatados.

A los restantes hijos se les pone el nombre de los padrinos, o de los abuelos, o de algún familiar fallecido recientemente, o el del santo del día. Si se da el caso de que la madre se encomendó a alguna santa o virgen, le pondrá ese nombre. No hay mucha diferencia en los nombres de Alba y de los pueblos, donde los más numerosos son Juan, Pedro, José, Antonio y Jesús, para los hombres, y Antonia, María y Teresa, para las mujeres. Los nombres dobles carecen de importancia en toda la comarca, viéndose en Alba algunos más que en los pueblos.

I.D.b.á.4. Si existe alguna práctica religiosa que sea peculiar a la localidad.

Las únicas prácticas religiosas que se destacan son las indicadas anteriormente. Quizás sea una costumbre de mención el hecho de que en la iglesia de San Miguel después del bautizo los padrinos colocan unos instantes al niño en el altar mayor. En esta iglesia y en las otras de Alba de Tormes también el padrino traza en la frente del bautizado una cruz con una moneda y luego de besarla la deposita en el cepillo.

También cuando la madrina lleva al niño recién bautizado a casa se lo entrega a la madre y le dice "moro lo llevé y cristiano te lo traigo". Y la madre le dice: "Comadre, que Dios te dé salud para hacer mucho bien".

I.D.b.b'. La ceremonia familiar.

I.D.b.b'.1. Invitaciones.

Aquí se tienen dos clases de invitaciones: de pila y de mesa. La primera se hace más extensa y significa que sólo están invitados a asistir al acto religioso de la iglesia. La otra es para el bautizo y para el bateo que sigue en casa de los padres, y esta invitación la hace el padre al recorrer las casas de los parientes y de los amigos para dar conocimiento del nacimiento del hijo. El cura también está invitado al convite, aunque no siempre acude, por lo que es costumbre mandarle algún presente para que lo coma en su casa, especialmente dulces y vino. La invitación de pila la hacen dos niñas que — 53 — andan de casa en casa anunciando a los niños que el bautizo es tal día y a tal hora.

I.D.b.b'.2. Regalos.

Los regalos se hacen mayormente para la madre, que consisten en gallinas, vino dulce, azúcar, dulces y manteca. Pero estos regalos se prodigan cuando las primerizas, porque a medida que va teniendo hijos son menos las gentes que pasan por la casa a traer cosas, reduciéndose los agasajos casi sólo a la familia. La que suele llevarse algún regalo por parte de la madrina en el día del bautizo es la partera, y este regalo es mayormente un delantal o una pieza de lino, aunque también he visto como a una le dieron una escudilla y a otra una cesta de dos puertas de mimbre.

Los regalos para el niño son las ropitas de bautizo por parte de los padrinos. Pero hay gentes que tienen algunas atenciones que consisten en chupetes, biberones, camisitas y patucos. La costumbre es que al cumplir el año le regalen los padrinos a la niña unos pendientes; si el bautizado es un niño no le dan nada.

I.D.b.b'3. Bateo y convite.

El bateo consiste en tirar después de bautizo cosas a los niños que se han congregado frente a la iglesia. Los niños vienen atraídos por los sonidos de las campanas que llaman al "tiren", que es como en Alba y en los pueblos de alrededor llaman al bateo. Lo que tiran son confites, nueces, almendras, avellanas, piñones, céntimos o higos. Al señor cura, al sacristán y a los monaguillos se les da un cucurucho de almendras. Cuando los padrinos son remolones los niños los animan gritando "tiren, tiren, tiren", y cuando son poco dadivosos les dirigen versos:

Padrino roñoso,
que el niño sea un baboso.

Y también le dicen:

Padrino roñoso,
padrino pelón,
que el niño te salga
capón, capón, capón.

Al convite de después sólo van los invitados de mesa para tomar el "cascajo", que es como llaman al conjunto de platos y de licores que se sirven en este festejo en casa de los padres. El padre reparte a los hombres que van papel y picadura de tabaco; al tiempo de darlo repite "un cigarro a la salud", a lo que el otro contesta "que por su bien sea". Lo que mayormente se sirve en el bateo, que las personas mayores lo llaman "el cascajo", son pastas, obleas, altramuces, bizcochos y chocolate, además del vino para los hombres y de agua con limón y azúcar para las mujeres. Tanto el bautizo como el convite se hace por las tardes. En los bautizos de las familias ricas suelen añadir al "cascajo" embutidos y frutas. Como por lo general en las casas de Alba y de los pueblos las alcobas son pequeñas y hay pocas sillas, en el refrigerio nadie se sienta, excepción hecha de la madrina, de la madre y del señor cura, si es que asiste. Los hombres, después de tomar algo salen a la calle, donde se tiran un buen rato hablando y bebiendo vino por una jarra de barro que pasa de mano a mano.

I.D.b.b'.4. Otras circunstancias dignas de notarse.

Quizás sea de tener en cuenta que las mujeres invitadas al convite se dirigen a la madre para decirle "que haya salud para criar al niño o a la niña", y que también le dicen a la madrina "que haya buena salud y mejor voluntad para seguir haciendo el bien".

Lo que he notado en Alba de Tormes y en los pueblos es que si a un niño tardan en bautizarlo un tiempo más largo de la cuenta, las gentes le ponen el mote de "moro", que luego le queda para toda la vida. En todo los pueblos hay alguno que lo llaman de esta manera, como en Pocilgas nombran a una familia la de "los moruchos" porque el abuelo no se había bautizado hasta que fue mayor.

I.E. Hijos ilegítimos.

I.E.a. Diferencias que existen con relación a las costumbres anteriormente descritas entre los hijos legítimos y los ilegítimos.

Los bautizos de los hijos ilegítimos pasan desapercibidos, ya que no se comunica a nadie, y se procura que sea, de común acuerdo con el sacerdote, al anochecer o por la mañana temprano. Solo van al bautizo la madrina, el padrino y alguna persona que sea muy íntima de la madre. Pero al cura le dan lo que suelen hacerlo en los otros bautizos de los hijos legítimos. Como muchas veces también se oculta el estado de la madre, los regalos que le llegan son escasos y sólo vienen de los familiares más cercanos. Tampoco hay bateo cuando se bautiza a un hijo ilegítimo, ni la madre asiste a la misa de la cuarentena.

En Alba se dan con más frecuencia los hijos ilegítimos que en otros pueblos de la comarca, donde en muchos no existen. Cuando alguna madre no encuentra quien haga de padrino para su hijo, el ayuntamiento se hace cargo de todo lo relacionado con el bautizo y puede hacer de padrino un síndico del mismo.

I.E.b. Consideración y suerte de los hijos ilegítimos.

En algunos pocos casos a los niños ilegítimos los entregan a la inclusa de Salamanca después de nacer. Para ello la madre se va a Salamanca, donde puede — 54 — ocultar su embarazo y sin que nadie se entere del nacimiento, volviendo después al pueblo para hacer una vida normal. Por lo que corresponde a Alba de Tormes algunas madres han dejado a los niños a la puerta de la iglesia de Santiago o a la puerta del hospital (14) e igualmente a la puerta de alguna familia que sabían de antemano que se iba a hacer cargo de él.

Las mozas que se deciden a criar al hijo ilegitimo tienen mayor dificultad para encontrar un marido, porque son miradas con cierto desdén por los hombres, aunque tampoco faltan las que se han casado con gentes de bien y que han aceptado al hijo como propio. Pero lo más corriente es que, si se casan, lo hagan con viudos o con personas de baja estima. Entonces se considera a estos hijos como si fueran habidos de propio matrimonio.

Lo más normal es que los hijos ilegítimos en los pueblos se traten como al resto de los muchachos, y que nadie les recuerde acerca de su procedencia, de modo que su ilegitimidad no les impide hacer una vida normal.

I.E.c. Formas de reconocimiento y si es frecuente este hecho.

No es frecuente el reconocimiento, pero este hecho sucede cuando la madre contrae matrimonio con otra persona que acepta a su hijo como propio y para ello se persona en el juzgado. A veces también sucede la legitimación cuando el padre se casa con la madre o cuando lo reconoce como propio aunque se mantenga soltero.

No hace mucho sucedió en Alba de Tormes que un solterón que estaba a punto de morir reconoció a un hijo que tuvo hacía varios años, de forma que a él le legó toda la herencia. El caso fue muy comentado por la razón de que la familia de él se oponía a que llevara a cabo el reconocimiento.

II. MATRIMONIO

II.A) Noviazgo.

II.A.a. Asociaciones y agrupaciones de solteros; su objeto. Si existe en ellas el cargo de rey de los mozos u otros análogos y, en este caso, cómo se elige y el tiempo de duración. Asociaciones y agrupaciones de solteros; su objeto.

No existen asociaciones propiamente de solteros, aunque en algunas localidades hay grupos de mozos y de mozas que se reúnen para cosas determinadas, pero que desaparecen cuando termina lo que tenían entre manos. Especialmente son los quintos, que se juntan durante un año para organizar celebraciones, poner el mayo, cobrar la patente a los mozos que buscan novia dentro del pueblo, comer en algunas fechas y poco más.

Para llevar el orden dentro del grupo eligen un cargo principal que llaman "el alcalde", con el que hay que contar para todo. Y eso pasa lo mismo en Alba de Tormes como en los pueblos. Ni existen tampoco cofradías de solteros, aunque ellos pueden pertenecer a las cofradías y a las hermandades que haya dentro de la iglesia. Para lo que si se juntan los mozos es cuando tienen que ensayar las danzas para las procesiones, pero sólo se juntan los que danzan, que forman un grupo más estable.

Entre las mozas abundan menos las reuniones, lo que no ocurre con las casadas, que suelen formar grupos de comadres en los días de los carnavales. Las casadas de muchos pueblos festejan a Santa Agueda y se juntan con frecuencia, aunque las solteras hagan lo propio cuando tienen que ensayar los cantos para la iglesia o para las comparsas. Estas reuniones se hacen en cualquier local después del rosario del domingo.

II.A.b. Creencias y supersticiones respecto de los medios de encontrar novio.

II.A.b.1 Ofertas y otras prácticas religiosas.

Lo más normal en Alba es acudir a San Antonio, y para ello confiesan y comulgan durante todos los días de la novena y al mismo tiempo echan limosnas de alguna moneda o le ofrecen alguna vela. Cuando las gentes ven a alguna mujer mayor rezando ante el santo enseguida dicen que seguro que le está recomendando a alguna de sus hijas para que le salga buen partido. El día de San Antonio, como es feria, viene mucho personal a Alba y las mozas no dejan de echar escapadas a la iglesia de Santiago, que es donde está San Antonio (15). Si le sale novio, a lo mejor es por la cantidad de solteros que ese día acuden a la feria, pero ellas no dudan en que el santo tuvo la culpa de su suerte.

En cada pueblo tienen su santo preferido para encontrar novio, como San José, San Pascual Bailón y Santa Ana. Las mozas de Anaya de Alba tienen por costumbre dar siete vueltas a la iglesia y a continuación acercarse hasta la ermita del Santo Cristo del Amparo a atusarse el pelo y depositar algunos céntimos en el cepillo. La máxima confianza la ponen en todos los pueblos en acudir a la misa de Pentecostés que cada uno celebra en el santuario de la Virgen de Valdejimena, y a esa romería no falta ninguna soltera del pueblo. Como también van los solteros, ese día puede haber roces y salir de allí novierías, que como antes, le achacan a las plegarias que hacen arropadas con el manto de la Virgen (16). Para buscar casamiento las mozas de los pueblos que iban a la romería de Bebimbre tiraban chinitas al tejado de la ermita, pero por lo que deduzco de lo que me contaba el párroco de Pedrosillo la costumbre ha desaparecido hace bastantes años

II.A.b.2. Prácticas profanas.

Las mozas solteras cuentan estrellas durante siete noches seguidas. La primera noche cuentan siete estrellas; la segunda noche cuentan seis; la tercera noche cuentan cinco y así hasta llegar a una. Y seguidamente se van a la cama sin mirar al cielo y rezando tantos Padre Nuestro como las estrellas que han contado, de manera que la última noche no sólo aseguran el noviazgo sino que sueñan con el mozo agraciado.

Es otra creencia muy extendida de que no le faltará boda a la moza que se haga con un alfiler que lleve una novia el día de su boda o se haga con una mata de pelo de la cabellera que la casada se corta después de la celebración matrimonial. En Ejeme las mozas le cogen un zapato a la novia que acaba de casarse y lo tiran a lo alto, y la que lo tira sabrá si le saldrá un pronto novio o se queda soltera dependiendo de si cae hacia arriba o hacia abajo.

El día de San Juan la que quiere averiguar qué oficio tendrá el novio que encuentre, casca a las doce en punto de la noche un huevo dentro de un vaso con agua. Por la mañana mira en el vaso y verá cómo la clara ha formado algo que, según dirá la que hace la prueba, responde al oficio del novio. Otras veces le da una limosna a un pobre y luego le pregunta cómo se llama y el nombre que le diga será el mismo del novio que va a tener.

En Galinduste se hace que la víspera del domingo de carnaval se rifan todos los solteros y todas las solteras, metiendo los nombres de los unos y de los otros por separado en dos bolsas distintas. Se saca un papel de una y de otra, de manera que se van emparejando todos, sin importar que hasta ese momento sean novios o no lo sean. Luego todas las parejas durante los días del carnaval actúan como si fueran novios de verdad, bailando, regalándose cosas y acercándose él a la casa de ella para esperarla, de modo que de esta costumbre luego hay muchos que se aceptan por emparejados para el noviazgo. A esto lo llaman "echar las suertes", que hasta hace algunos años igualmente se hacía en todos los pueblos.

II.A.b.3. Medios para captarse la voluntad de determinados hombre o mujer, o para desprenderse de ellos (sortilegios).

En Alba de Tormes y en los pueblos las muchachas toman como un entretenimiento pensar en alguno que pudiera ser su novio e ir quitándole las hojas a una margarita al tiempo de decir: "me quiere", "no me quiere". Lo que corresponda a la última hoja que se desprenda indica si hay o no hay esperanza de atraer la atención del muchacho deseado.

La opinión más conocida aquí y en los pueblos es que si un mozo y una moza saltan la hoguera de la noche de San Juan agarrados de la mano nada podrá impedir que se casen, aunque en ese momento ni siquiera sean novios.

Una mujer que vivía por la iglesia de San Miguel que se llamaba la señora María la del Lino tenía fama de ligar y de desligar a los novios. Si una moza deseaba un determinado novio acudía donde esta mujer con algo que le perteneciera a él, como un pelo, un botón o algo así, y la señora María se encargaba de hacer lo que fuera de brujería para que el mozo no viera a otra más que a ella y para que la relación acabara en casamiento. Cuando deseaba que el novio que tenía la dejara en paz y la olvidara para siempre, hacía lo mismo y el asunto quedaba concluido, y para lo uno o para lo otro no le pagaban más que un pañuelo. Después que se murió la señora María no ha quedado nadie en Alba para los sortilegios, aunque en Navales queda una pobre vieja entendida en las ligazones y quizás en otros pueblos ocurra lo mismo.

II.A.b.4. Si existe la llamada feria de novia o cualquier otra costumbre análoga.

Ninguna feria se llama de esta manera, pero en Alba de Tormes el domingo de la Octava de Santa Teresa es lo que conocen por la celebración de "domingo de las mozas", porque vienen mozas de todos los pueblos a que las contraten como criadas y otras muchas a pasar el día. Como también vienen muchos mozos de todas las partes y los de Alba pueden quedar gustosos de las que vean y de esta manera iniciar el noviazgo, aunque para acabar en buen principio van luego a los pueblos de ellas para entrar en conversación en las fiestas y en los bailes.

II.A.c. Consideración de la virginidad; si la pérdida de la misma constituye grande dificultad para casarse.

Cuando eso ocurre con el novio, no hay dificultad para seguir la relación y casarse como si nada hubiera pasado. Si de todo esto se llega al embarazo, la boda entonces se hace antes de que nazca el niño. Cuando la pérdida de la virginidad es con otra persona distinta y proviene el embarazo está mal visto y hasta en ocasiones tiene difícil encontrar novio o casarse, a no ser que esto lo haga con un don nadie. Otra cosa es que no sea de esta manera, porque sé de muchas mozas que estuvieron a punto de casarse y se dejaron con el novio y luego se casaron con otros sin importarles si entre ellos existió alguna clase de relación marital.

En algunas ocasiones por existir oposición de los padres a las relaciones de los novios, éstos han llegado a provocar un embarazo como único medio de variar la voluntad de las familias que se oponían y de esta manera agilizar los trámites para la boda. También se da la circunstancia que la moza, hasta aconsejada por la madre, ha buscado el embarazo para asegurar el novio si era un buen partido y que así no se le escapara, pero es- — 56 — to último no se prodiga con demasiada frecuencia, aunque todos conocen casos recientes de que ha sucedido.

II.A.d. Si son frecuentes los enlaces entre parientes.

Los enlaces entre parientes no son frecuentes en Alba de Tormes, dándose más entre las familias acomodadas. En los pueblos de alrededor son más frecuentes, al ser más pequeños y porque todos son medio parientes. Se encuentran bastantes matrimonios de primos segundos y si entre primos hermanos no se casan es por creer que los hijos nacen tarados.

II.A.e. Si hay épocas en que sea más frecuente que en otras el nacimiento de relaciones, y cuáles son aquéllas.

En las fiestas, que son San Antonio, Santa Teresa y en los carnavales, y en las giras al campo en los días de romería, que es cuando los mozos y las mozas coinciden más en los bailes. Los días que hay bodas nacen muchas relaciones entre los que están invitados, hasta el punto que se escucha cuando ven que dos se apaloman en estos festejos que "la boda, boda llama".

II.A.f. Si es costumbre que los padres arreglen el casamiento de los hijos sin contar con la voluntad de éstos.

Se da más entre las clases acomodadas las bodas de interés, de modo que los hijos no se enteran hasta que los padres lo tienen todo apalabrado. Algunos ajustes se hacen hasta cuando los hijos son pequeños, y es raro que éstos se opongan a los acuerdos porque ven en el matrimonio el interés económico más que otro interés, que es lo que siempre han escuchado a sus padres.

En el resto de la población no suele haber arreglos, aunque a la hora de entablar relaciones los hijos y, sobre todo las hijas, siempre escuchan los consejos de los padres y de lo que a ellos les conviene.

II.A.g. Formas de declaración.

II.A.g. 1. Directas (de palabra, por medio de cantares, etc.).

En Alba de Tormes el novio se declara casi siempre de palabra y eso lo hace cuando sabe de antemano que tiene el sí asegurado, que de este modo sucede cuando la moza no rehusa a bailar con el pretendiente varias jotas seguidas. Si el mozo es tímido la declaración la transmite a través de otra joven, que suele ser amiga o conocida de aquélla, ya sea de palabra o por medio de un pliego escrito.

Los cantares para la declaración no se conocen, aunque los mozos rondan a la moza que pretenden para novia. Puede suceder que la moza le haga llegar a su conocimiento por terceras personas de que le gustaron las canciones de la ronda, lo que es indicativo de su aceptación.

II.A.g. 2. Simbólicas (prácticas de ciertos actos, entrega de determinados objetos, etcétera).

Hacerle llegar a través de otras personas algún regalo, que suele ser un pañuelo, una cinta y hasta una liga, cuya aceptación o no aceptación significa que acepta o no acepta la pretensión. En el caso de ser gustosa, ella corresponde con otro pequeño regalo o haciéndole llegar una mata de su pelo, que el mozo va a guardar como si fuera una reliquia.

En Valdecarros coloca el pretendiente una maceta en una ventana de la moza y si la maceta continúa en el mismo lugar pasados unos días significa que es gustosa a la relación. Si retira la maceta es que no hay nada que hacer y en ese caso el mozo otra noche para desquitarse le pone otra maceta plantada de malvas, lo que viene a decirle "mal vas".

Y en los pueblos de Pocilgas, de Valdemierque y de Martinamor le mete por un agujero de la puerta o por la gatera el bastón que lleva de ronda y si la moza no lo tira a la calle es que tiene a bien la propuesta del noviazgo II.A.h. Relación de los novios.

II.A.h.1. Ocasiones de verse y hablarse (hilanderos, bailes, reja, etc.).

Lo más normal es que se vean en el baile los domingos y los días festivos, así que hacen como si fuera un encuentro fortuito cuando vienen del trabajo, de lavar del río o de la fuente. Fuera de estos momentos el novio acude a la casa de la novia los martes, los jueves y los sábados por la noche, donde se ven por la puerta superior, que es la única que queda abierta, estando todo el rato el novio en la calle. En todo caso pueden tener conversación a través de la reja de la ventana, y así en todo tiempo, aunque haya pedido la mano y se aproxime la fecha de la boda, a no ser que por el frío o la lluvia los padres le inviten a entrar en la casa o a sentarse a la lumbre, que desde ese momento ya puede entrar los días de visita.

II.A.h.2. Agasajos (rondas, serenatas, canciones, regalos, etc.).

Los días de fiesta les dan caramelos y por San Antonio y Santa Teresa suelen comprarles dulces o algún adorno personal, como un broche o una redecilla para el pelo. Cuando la relación va para largo le hacen llegar a casa por Navidad algún turrón y por las Pascuas un hornazo. Lo más que ella le regala es un pañuelo bordado o unas calcetas.

Además de los regalos rondan a las novias los domingos y los días de fiesta por la noche, Nochebuena, Nochevieja y la víspera de San Juan, que aprovechan para enramarle las ventanas. Si al novio le faltan recursos cantores, busca a quien cante por él a cambio de algún agasajo.

II.A.h.3. Situación de los novios con respecto a los demás solteros (prohibición de actos determinados o de concurrir a algunos lugares, etc.).

No existen prohibiciones sobre el particular para el novio, pero está mal visto que la novia busque diversiones cuando el novio no esté presente. Cuando a alguno de los dos se les muere un familiar, las tardes de los domingos y de los días festivos el novio va a casa de la novia hasta que finalice el tiempo de llevar luto.

II.A.i. Caso de que el novio sea forastero.

II.A.i.1. Si es frecuente que ocurra este caso.

En Alba es poco frecuente y en los pueblos se dan más casos de novios forasteros.

II.A.i.2. Visitas; cómo se practican, quiénes van a ellas; asuntos de que se trata y formalidades que se observan.

La costumbre que se sigue es la misma que con los novios que son del mismo pueblo.

II.A.i.3. Si es costumbre que los mozos impongan un tributo al novio forastero (piso, cantarada, patente, etc.), y si se hace también con los del pueblo.

Lo primero que hacen los mozos cuando viene un forastero que tiene novia en el pueblo es cobrarle la patente, que consiste en un cántaro de vino. Una vez que ha pagado el vino, que lo piden y lo beben los quintos, el novio pasa a tener todos los derechos que los demás mozos del pueblo. La cantidad de vino que se cobra en la patente depende de la situación y de las condiciones de la novia, de si es pudiente o de si tiene buenas aptitudes.

II.A.j. Importancia que se da a las condiciones físicas y económicas de los novios. Edad más frecuente para casarse.

Cuando el noviazgo viene dirigido desde los padres se tiene en cuenta la condición económica de cada una de las dos familias, pero cuando no es así se pone mayor consideración en que sean gustosos los dos y para eso se fijan más en las condiciones físicas. La edad de las mujeres para casarse no pasan en Alba de los 25 años, que ya es demasiado, y por ello la mayor parte contraen matrimonio entre los 19 y los 23 años, aunque algunas he conocido casarse sin estar obligadas por embarazo a los 17 años y otras que han pasado de los treinta. Los hombres más jóvenes se casan después de los 21 años y la mayoría espera hasta haber cumplido. Lo que si se da es que la novia sea dos o tres años menor, pues de lo contrario no está bien visto y se piensa que los hijos habidos del matrimonio no esponjarán como es debido.

II.A.k. Otras prácticas y costumbres dignas de mención durante el noviazgo.

Cuando los novios rompen una relación, aunque esté escasamente consolidada, están obligados a devolverse los regalos que se habían hecho durante ese tiempo.

II.B) Capitulaciones matrimoniales.

II.B.a. Intervención de los padres en estas capitulaciones.

Se hacen en casa de la novia, aunque en los pueblos, como en Valdecarros y en Galinduste, se busca la casa de algún pariente de los dos novios y allí se hacen los ajustes, como menos dos o tres meses antes de la boda y hasta antes. En Alba las capitulaciones coincide muchas veces con la pedida de la entrada. Cada parte lleva la lista de su parte y se discute si no está bien y cuando todo se ajusta a gusto de unos y de otros, se hecha un trago de vino. Por la parte del novio asisten a la capitulación los padres y si no tuviera padres va el hermano mayor, y lo que aporten unos y otros en esta hijuela al matrimonio depende en todo de los posibles económicos de las dos familias. Según sean se pueden poner en la mesa una casa o un corral, algunos ganados, un huerto y herramientas de trabajo. En Valdecarros la familia del novio firma un carro y un arado, y la de la novia alguna casa. Cuando una de las familias o las dos es poco pudiente las capitulaciones quedan en una dote, que no pasa de ser el ajuar. Cuando se hacen las capitulaciones no están los novios presentes, aunque eso no quita que ya estén enterados de lo que su parte le va a dar por la boda.

II.B.b. Cómo se practican y formalizan; contratos privados y escrituras públicas.

Cada parte se queda con una copia de las capitulaciones, pero no hay firmas ni testigos para legalizarlas. Lo más que se da es un apretón de mano, que vale para formalizar, y luego se hace el alboroque.

II.B.c. Condiciones que más frecuentemente se establecen.

II.B.c.1. En cuanto a las personas.

Se fija en las capitulaciones que si el novio no tiene después de casarse suficientes medios para trabajar, sigue trabajando en casa de los padres de él o de ella cobrando un jornal y que en la casa en la que trabaje comen los dos.

II.B.c.2. En cuanto a los bienes.

Lo que se ajusta en las capitulaciones no se hace efectivo hasta después de la boda. Si después de casarse y antes de tener hijos en el matrimonio hay separación o se muere uno de los dos, los bienes que se entregaron por parte del fallecido o del separado deben ser devueltos a su familia.

II.B.d. Costumbre en la localidad, una vez hechas las capitulaciones.

En Alba de Tormes los padres del novio pagan el vestido de la novia, y ésta va con la madre a comprarlo inmediatamente después de hacerse las capitulaciones. También el día de las capitulaciones se acuerda la fecha de la boda y se va a hablar con el cura para tenerlo todo listo y pagar la dispensa si fuera necesario.

II.B.e. La dote.

II.B.e.1 En qué consiste generalmente.

La dote llaman en Alba de Tormes al dinero que cada novio y cada novia aporta al matrimonio, que consiste en lo que den los padres para ese menester. La cantidad siempre es fija para todos, aunque en las familias pudientes puede aumentarse un poco, y sobre ese particular se informan por medio de las familias en las que ha habido boda un tiempo antes.

II.B.e.2. Cómo se constituye.

Lo más importante de la dote es el dinero, y luego están las ropas de la cama, que las pone la novia, y las mudas y los útiles de la cocina, que se distribuye la aportación a partes iguales. De esto no se toma nota en ningún papel, porque todos saben lo que pone cada uno, que siempre es lo mismo para todos.

II.B.e.3. Cuándo y con qué formalidades se hace la entrega.

La aportación de la dote ya se tiene en la casa cuando se van a vivir a ella, que en casi todos los casos es el mismo día de la boda o al siguiente.

II.B.f. Caso de incumplimiento del matrimonio después de hecho el contrato; indeterminaciones, y en qué consisten.

Si después de entregada