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PRIMERA INCURSIÓN DICTADOLOGICO-TOPICA EN LA PROVINCIA DE JAEN: LOS DECIRES POPULARES DESDE EL ALMA DEL PROPIO PUEBLO.

SANCHEZ SALAS, Gaspar

Publicado en el año 2002 en la Revista de Folklore número 255.

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A pesar de la existencia de un enorme caudal de dictados tópicos relativos a las condiciones de las gentes y de los pueblos de la provincia de Jaén, no tenemos constancia, al día de hoy, de que nadie se haya dedicado monográficamente a esta ardua pero siempre gratificante tarea que supone la recogida y el estudio del material mencionado y que se encuentra enmarcado dentro de la más profunda cultura popular y del más arraigado folklore de la zona. Esta cultura popular a la que nos referimos se lleva incubando desde el inicio de los tiempos, en el seno de los propios pueblos repartidos a lo largo y ancho de toda la provincia giennense, y a ellos hemos recurrido para obtener los beneficios de su saber a través de interminables trabajos de campo. Han sido, precisamente esos representantes obreros repartidos en cada uno de los pueblos, aldeas, haciendas, cortijos, caseríos, etc., quienes nos han aportado conocimientos en nuestra continua búsqueda de manifestaciones lingüístico-folklóricas con carácter tópico, enmarcados dentro de esa disciplina que el Premio Nobel, Camilo José Cela, bautizó con el nombre de Dictadología tópica. Para dar una definición acertada y precisa de tal concepto, tenemos que remitirnos forzosamente al primer volumen del Diccionario geográfico popular de España (1), en el cual tuve el gusto de participar y en donde el escritor la define como sigue: "Entendemos por dictado, del lat. dictare, frecuentativo de dicere, decir, lo que dictado significa, o sea, aquello que se dicta, que se dice, y adjetivamos de tópico a cuanto pueda aludirnos al [topos] popular, al lugar, y no al [topiká], tratado en el que Aristóteles habla de los [tópoi] o lugares comunes. La disciplina encargada de poner orden en los dictados tópicos, denominación preferida por Menéndez Pidal y de la que, tras una elemental finta léxica, arbitramos el bautismo de dictadología tópica para designar a la noción que nos ocupa, esto es, la paciente y habilidosa ciencia que estudia en su conjunto armónico los nombres que da el hablante al conocimiento que se transmite, sin suerte alguna de violencia, de padres a hijos y de viva voz."

El objeto de la Dictadología tópica es, pues, el estudio de los dictados tópicos, definiendo el término bajo dos acepciones fundamentales: la palabra o frase que adjetiva o suple al topónimo o gentilicio, y así tendríamos por ejemplo "la ciudad del Santo Rostro", frase que suple al topónimo Jaén y que el prof. Cela denomina técnicamente como seudotopónimo, o bien "del ronquío" para referirse al gentilicio giennense, que en los mismos términos técnicos se denominaría seudogentilicio; por otro lado, y siguiendo con la definición de dictado tópico en su doble clasificación, tendríamos el refrán o dícere, el aforismo, la locución, frase o modo proverbial y el cantar que incluyen topónimo o seudotopónimo, gentilicio o seudogentilicio, valga como ejemplo" de Jaén, ni borrica ni mujer", "Ni le des la mano al hombre baezano"; pues bien, en el presente artículo, nos centraremos exclusivamente en estos últimos dictados tópicos que, como apuntamos, pueden manifestarse bajo formas diferentes, y que hemos recogido de la misma boca de estos giennenses de dicción peculiar. Debemos puntualizar y advertir desde el principio, que todas y cada una de estas manifestaciones tópicas que tenemos en nuestro archivo, independientemente de la forma en que se muestren, han sido respetadas plenamente tanto en su construcción como en su rima, que muchas veces se presenta desigual, porque es frecuente que se produzca en ella la asonancia, y la disonancia, aún más. Téngase en cuenta que si el pueblo es -a su modo- un artista del sentimiento, no siempre sabe expresar con fidelidad la idea que se le ocurre, el poeta popular y el improvisador buscan más que "pegue" que no que rime tal o cual composición. Con exactitud métrica o sin ella, no se puede olvidar que el pueblo haya sido y sigue siendo ese gran artífice que ha sabido condensar en una máxima lapidaria su sabiduría sin necesidad de tenerla escrita, y ha sido capaz de repetirla generación tras generación hasta la saciedad manteniéndose hasta el día de hoy, por ello nos planteamos en su momento el firme propósito de rescatar in situ este tesoro dictadológico depositado entre el "plancton" de la sabiduría de los pueblos, tarea nunca fácil, pero siempre reconfortante y desafiante ante los avances de las nuevas tecnologías que no hacen sino presentarnos una densa información "enlatada" y ofrecida a través de la cibernética que bombardea constantemente nuestro cerebro y acaba desposeyéndonos, cada vez más, de esas relaciones humanas tan necesarias e importantes que la Dictadología tópica ha sido capaz de rescatar y de fomentar, permitiéndonos, además, que con ello no desaparezcan estos últimos resquicios del saber intrínseco de los pueblos.

Sabemos, por otro lado, que la enemistad entre convecinos de localidades próximas ha sido y suele ser tan grande, que no es extraño hallar dictados tópicos que contengan insultos y aun ofensas graves, que si fueran realmente fundadas, nos harían pensar y meditar sobre la moralidad, la ética y el nivel cívico de aquéllos a quienes se refieren, pero la mayor parte de las veces, no tienen otra justificación que el afán de buscar asonante a una palabra y, sin embargo, deben reunirse, aunque teniendo en cuenta esa circunstancia al apreciarlos, porque en ellos existen elementos que podrían ser utilizados para el estudio del carácter y el modo de ser de los habitantes de los diferentes pueblos de Jaén. Con todo esto, aunque no se quiera, al investigador en cuestión se le despierta la curiosidad al principio y la afición después por conocer el concepto que unos pueblos tienen de otros, por ejemplo, o saber los apodos o seudogentilicios con los cuales se motejan entre sí los moradores de lugares vecinos, o por averiguar los refranes, los cantares y los dichos que sirven para la alabanza o para la vaya mutua entre poblaciones aledañas, según el grado de buena o mala vecindad entre ellos reinante, etc., y es que las relaciones de vecindad dan lugar a tratos y a rozamientos que muchas veces se traducen en expresiones favorables o adversas, con arreglo al criterio, casi siempre personal y no siempre justo, del que las formula; si estos dichos, por su agudeza, por su intención o por su malevolencia trascienden a los demás, pueden llegar a hacerse populares, entonces quedan ya de por vida convertidos en apodos, en refranes, etc., y si ese autor anónimo tiene vena poética, pueden alcanzar la categoría de cantares, y en todos los casos, ser incorporados al folklore y al saber popular definitivamente.

Otros dictados tópicos, como veremos en los ejemplos, enumeran las producciones del suelo, la situación topográfica de las localidades, sus condiciones atmosféricas, los montes y ríos que hay en ellas, la distancia que separa unos pueblos de otros, las buenas o malas cualidades de ellos, la abundancia o escasez de sus medios de vida, los monumentos que contienen, los templos y santos que son objeto de su mayor devoción y las cosas notables o curiosas dignas de recordarse que hay en los mismos. También debemos tener en cuenta que muchos de esos cantares, refranes, adagios, proverbios y otros decires que estudiamos, no tienen exacta aplicación ni explicación, pero es indudable que debieron de tenerla cuando se formaron, y por su valor, desde el punto de vista retrospectivo, y por la circunstancia de que la gente del pueblo, y aun las personas cultas, los siguen repitiendo como si respondieran a algo que hoy tiene existencia real, creemos necesario también aportarlos.

Por consiguiente, hemos recogido todos aquellos refranes, cantares, coplas populares, chascarrillos y un largo etcétera de manifestaciones folklóricas, en cualquiera de sus formas, que aludan directamente a los topónimos, gentilicios y seudogentilicios de cualquier entidad de población de la provincia de Jaén, o que simplemente sugieran su presencia en evocación inequívoca, es lo que el Premio Nobel denomina en su Diccionario, referencia implícita. Así vemos que en el dictado tópico "de Martos, con pocos hartos, y de Torredonjimeno, con menos", se hace mención directa de dos topónimos, Martos y Torredonjimeno, y sin embargo, en este otro, "eres más viejo que la Tercia", se hace referencia a una calle de la localidad de Villargordo llamada Tercia -pero sin nombrar a esta entidad singular en cuestión- que aún hoy sigue existiendo, donde había un caserón en el que se cobraban antiguamente los diezmos, quedando, pues, este refrán. Esto es, concretamente, la referencia implícita de la que estamos hablando y que con propiedad absoluta, en este caso, su denominación precisa sería: referencia implícita estática y parcial.

De este modo observamos que son muchas las formas bajo las que puede aparecer el dictado tópico como muchas son las denominaciones de estas formas, así, el problema que nos pueden plantear las voces de refrán, dicterio, decir, chascarrillo, cantar, copla popular, dicho, etc., radica a la hora de determinar cuáles son sus límites competitivos desde un punto de vista conceptual, ya que entre algunas de estas manifestaciones apenas se aprecian diferencias y si las hay son tan sutiles que corremos el riesgo de hilar excesivamente fino, con el problema que ello conllevaría. Para ello vamos a partir del siguiente esquema:

MANIFESTACIONES DICTADOLOGICOTOPICAS EN SU SEGUNDA ACEPCION:

1. DECIR:

A/ Vulgares:
A.1. refrán.
A.2. dicterio.
A.3. dicharacho.
A.4. frase significante.
A.4. frase proverbial.

B/ Cultos:

B.1. adagio.
B.2. proverbio.

2. CHASCARRILLO:

3. CANTAR:

Sin que sea nuestro propósito entrar en polémica sobre lo que se entiende por cada una de estas formas, a raíz de todo lo que hay escrito sobre ello -porque nuestro objetivo no es hacer crítica de lo publicado sino intentar poner orden a conceptos que van a estar continuamente en nuestro uso, y al mismo tiempo llevar a cabo el intento de clasificarlos, teniendo como base fundamental nuestras investigaciones-, hemos llegado a ciertas conclusiones que exponemos a continuación, yendo de lo particular a lo general.

Partamos, en primer lugar, de lo que se entiende por refrán. Miguel de Cervantes, profundo conocedor del idioma y de la sabiduría popular, pone en boca de don Quijote estas palabras: "Los refranes son sentencias breves, sacadas de la experiencia y especulación de nuestros antiguos sabios; y el refrán, que no viene a propósito antes es disparate que sentencia". Cervantes apunta dos características esenciales: sentencia breve y experiencia, y nos da un consejo: hay que aplicar el refrán en el momento oportuno.

Para el Diccionario de la Real Academia Española, el refrán es: " un dicho agudo y sentencioso de uso común". Es cierto, pero la afirmación, a nuestro entender, es incompleta.

Julio Casares lo define con mayor amplitud: "es una frase completa e independiente que, en sentido directo y alegórico, y por lo general en forma sentenciosa y elíptica, expresa un pensamiento a manera de juicio, en que se relacionan, por lo menos, dos ideas".

Rodríguez Marín parte, por su lado, de los diversos nombres dados al refrán a lo largo de la historia: dito, retraire, maschal, verbo, proverbium, parábola, viesso, fablilla... Con el significado de estos nombres completa la explicación: "Es un dicho popular, sentencioso y breve de verdad comprobada, generalmente simbólico, y expuesto en forma poética, que contiene una regla de conducta, y otra cualquiera enseñanza"; pero la definición más acertada, a nuestro juicio, es la que propone el prof. Cela en su Diccionario geográfico popular de España: "es la frase significante de origen anónimo y popular y términos previstos e inamovibles que relacionando dos o más ideas, funciona como unidad de sentido", valga como ejemplo: "A quien Dios quiso bien, casa le dio en Jaén".

En el mismo nivel categórico que el refrán y con ciertos matices diferenciales, están otras voces como, dicterio, que según el DRAE es: "dicho denigrativo que insulta y provoca", por ejemplo: "En Torredonjimeno, nada bueno"; dicharacho, según el DRAE es: "dicho, bajo, demasiado vulgar o poco decente", por ejemplo: "la de Andújar, la que no es puta es bruja"; locuciones adverbiales, son, según el prof. Cela: "aquellos dictados que en la oración pueden equivaler a un adverbio y desempeñar su papel", por ejemplo: "ser como el burrillo de Linares"; y por último frase proverbial, en palabras también del prof. Cela es: "la combinación estable de al menos dos términos que no pueden funcionar como categoría", por ejemplo: "Llegó como la juncia de Alcalá".

Todas estas formas que acabamos de ver podrían englobarse dentro de unos términos más amplios desde un punto de vista semántico que es dicho o decir; Casares define al dicho como "expresión que en una o en pocas palabras incluye algún concepto o sentencia", y el prof. Cela define a decir como " voz designadora, en su más lato sentido, del conjunto de toda suerte de paremias", observemos que dice "toda suerte de paremias" y añade que incluso pudiera equivaler a dictado; por consiguiente, nosotros nos vamos a quedar con este segundo concepto de decir y lo vamos a utilizar englobando con él los términos de refrán, dicterio, dicharacho, frase significante y frase proverbial, incluso adagio y proverbio.

En segundo lugar, en nuestra categorización, tendríamos los dictados tópicos que se conocen con el nombre de Chascarrillos, que no son más que unos cuentecillos agudos o frases de sentido equívoco y gracioso, y que suelen tener cierta rima. Valga el siguiente ejemplo:

"Me dicen los de La Mesa,
hombres de poca razón,
que por qué yo no me caso
que estaría mucho mejor,
que en Carboneros hay buenas mozas,
y estaría como un señor,
como si el casarse fuera
tener diario un doblón
y luego el casado vive
más frito que un chicharrón.
Yo me salí de Andújar
metido en mi camisón,
bien planchado, bien lavado,
con zapatos y con calzón,
para no casarme nunca,
y doy mi explicación:
En la esquina de la plaza
me encontré con Juan Carrión,
un amigo que yo aprecio de corazón,
y me dijo: ¿dónde vas Curro?
si no es cosa de indiscreción,
ya sabes que me he casado
con la hija de Juan Simón
y quiero que me acompañes
hasta mañana a las dos.
Me llevó Juan a su casa
y como hacía mucho calor,
con un plato de gazpacho
la señora me obsequió,
me buscó, Juan, una guitarra
y al punto me la entregó,
le toqué unas seguirillas,
un jaleo y un melogó,
allí había unas mocitas,
qué cuerpecitos, qué lazos,
qué ojos con más primor,
que aunque uno sea de palo
se le alegra el corazón,
a mí se acercó una vieja,
abuela de San Antón,
bruja de dos mil demonios,
y al pronto me preguntó,
oiga usted Curro,
si es que usted no tiene novia
tengo para usted un vagón,
todas muy buenas muchachas
que rabian por un varón,
y así me casó la vieja desdentada,
y ahora me encuentro que mi mujer
de mi no está embarazada".

En tercer y último lugar, en nuestra clasificación, cabría el turno para la copla, que el DRAE la define así: "2. Composición poética que consta solo de una cuarteta de romance, de una seguidilla, de una redondilla o de otras combinaciones breves, y por lo común sirve de letra en las canciones populares", por ejemplo:



"Somos de Alcalá la Real,
no nos metemos con nadie,
quien se meta con nosotros,
nos cagamos en su padre".

A pesar de que los dictados tópicos se originan y se usan en un espacio geográfico más o menos amplio pero siempre limitado -como apunta Pilar Cruz en su tesis (2)-, cabe la existencia de algunos de ellos que trascienden más allá de las fronteras geográficas en que fueron creados y terminan ajustándose a situaciones generales, es el caso de "Lo del sastre del Campillo que cosía de balde y ponía el hilo", -para referirse a cualquier situación que implique el hecho que tuvo lugar en Campillo de Arenas-, o por ejemplo, este otro dictado, "irse por los cerros de Úbeda" -que se emplea para decir que lo que se está hablando en una conversación se aleja bastante del tema principal establecido en la misma. Pero el resto de dictados tópicos sí se ajustan y se utilizan en el área determinada en que fueron creados, desde un punto de vista geográfico aludiendo, entre otras cosas:

- Al carácter y modo de ser de los habitantes de los diferentes pueblos de Jaén, por ejemplo: "A la mujer de Albanchez, como a la lechuga, por la cintura"; en uno de sus sentidos hace alusión a que las mujeres de esta entidad singular son muy difíciles de manejar y por consiguiente es preferible tenerlas bien sujetas de la cintura como si de una lechuga se tratara. Ya sabemos que a las lechugas recién cogidas se les ata con una cinta o hierba para que sus hojas no se desparramen, y por tanto se ha de apreciar el símil; válganos también este otro ejemplo: "Hombre de Mancha Real, hombre bueno y hombre leal", en donde se alaba el carácter de los hombres de este pueblo y además se juega con la rima.

Los dictados tópicos también prestan especial atención a la tacañería, la falsedad y la ruindad que define la idiosincrasia de una comunidad de individuos: "Alcaudete, míralo y vete; y si quieres comer, no entres en él; y si llevas capa, menos, que te la rapan"; en donde se aconseja no entrar en el mencionado pueblo sin llevar algo de comer puesto que allí lo más probable es que no ofrezcan sustento; o éste otro, en donde se pretende hacer resaltar la ruindad de un pueblo: "Castillo de Locubín, campana de palo y gente ruín".

Otros muchos hacen alusión a la mujer, casi siempre en situaciones jocosas:

"Orcereña de mi vida,
toda la noche me tienes
de pechos en tu ventana,
y no eres para decirme
toma una tetica y mama".

O poniendo de relieve su "moral distraída": "En Andújar, la que no es puta es bruja"; o resaltando la falta de cualidades en cuanto a las labores hogareñas:

"Las mocitas de Escañuela,
son pocas y bailan bien
pero tocante a la aguja
ninguna sabe coser."

- Otros hacen referencia a los productos más típicos que se dan en ciertas localidades giennenses, por ejemplo:

"A Jodar voy por espartos,
a Bedmar por los cenachos,
a Jimena por las brevas,
y a Albanchez por las mozuelas".

Se observa cómo se alude a poblaciones en donde se resalta lo más destacado en cuanto a sus productos, si por "producto" se puede calificar lo que se dice en el último verso de la copla anteriormente expuesta. Hay, además, una progresión de causalidad: espartos>cenachos, brevas>mozuelas.

- Otros dictados tópicos enumeran las producciones del suelo:

"En Albanchez me parió mi madre,
a la sombra de dos higueras,
y aunque presta vino la comadre,
me encontró comiendo brevas".

Son tan ricas las brevas de esta localidad que incluso un recién nacido no pudo evitar comérselas antes de que se personase la comadrona para recoger el parto.

O este otro, en alabanza al buen vino que se cosecha por estas tierras:

"¿Las mejores cepas?
- de Bailén.
¿Y el mejor vino?
- también.

- La situación topográfica de las localidades también es un tema recurrente:

"Torredelcampo en un barranco,
Jamilena entre dos sierras,
Torredonjimeno en un llano,
y Martos en una "laera".

O este otro, en donde además, se hace apología de un vino famoso:

"Villanueva está en un hondo,
y Torafe en una cuesta,
bebe vino del finillo
que los dineros te cuesta".

- Otros dichos se refieren a condiciones atmosféricas, como éste: "Aznatín con montera, llueve quieras o no quieras". Aznatín es un cerro que está a la espalda del pueblo de Albanchez de Úbeda y se dice que cuando aparecen nubes a su altura, siempre llueve; o éste otro: "Aire, airecito, que de Cabra vienes, a catorce reales me güeles", se dice porque se perderá la cosecha y subirá el trigo.

- También hemos recogido dictados tópicos que hacen mención a los montes y ríos que hay en las diversas poblaciones giennenses, por ejemplo: "Mejor río que el Hútar, me río", jugando con la doble significación del término "rio" por su ambigüedad; o este otro que alude a dos montes cercanos a Jaén capital: "Cuando Jabalcuz tiene capuz y la Pandera montera, lloverá aunque Dios no quiera".

- La distancia que separa unos pueblos de otros, por ejemplo: "De Úbeda a Baeza, una legua"; o este otro:

"De Jaén hasta Martos
hay dos leguas,
para andarlas a caballo,
con mi morena".

- Las buenas o malas cualidades de sus habitantes, por ejemplo este dictado tópico: "En Martos mala gente y buenos garbanzos", o este otro:

"De Jaén vienen los listos,
de la Mancha, los guasones,
de Pegalajar los tontos,
y de Torres, los culones."

Hemos recogido muchas coplas populares que siguen esta misma línea de aludir en una retahíla a diversos pueblos, casi siempre limítrofes y haciendo referencia al seudogentilicio con que se conocen a sus habitantes:

"Andújar, gente granuja,
Arjona, gente ladrona;
Arjonilla, gente pilla;
Marmolejo, cuerno viejo".

- Otros dictados hacen alusión a monumentos, templos y santos que son objeto de la mayor devoción de un pueblo: "Mucho vale la catedral de Granada, pero junto a la de Jaén, no vale nada"; o este otro: "Viva Segura, que es mi pueblo, San Vicente, su patrón, viva la gente morena que morenita soy yo" - También las cosas notables o curiosas dignas de recordarse que hay o hubo en los mismos pueblos, pueden ser tema que aparezca reflejado en estos dichos:

"Carraspines albanchezones,
que nos quitan las penas,
y nos alegran los corazones".

Esta copla popular se refiere a que antiguamente la juventud se divertía con los bailes y espectáculos folklóricos organizados en casas particulares y se hicieron muy famosas en la localidad de Albanchez de Úbeda unas orquestinas formadas por varias familias; los Carraspines concretamente era una de ellas y estaba formada por la familia de los Chispas, muy conocida en el pueblo y que tocaban el violín, la guitarra y la flauta; ya han desaparecido, lógicamente, a juzgar por los tiempos en que vivimos, y de ahí viene el dictado tópico anterior.

- Otros dictados tópicos se crean en un intento de parodiar la forma de hablar de los giennenses, en los cuales se hace una mala imitación de su vocalización: "Moza de Andúzar que va a Zaén, tráeme una zarrica que haga gorgor", o este otro: "Pues tú dices loj ajoj y yo digo loj ajoj, ambos de Jaén somos".

Hay una característica de las coplas que debemos tener en cuenta y es que muchas veces las formas conservan un mismo esquema y cambian sólo los topónimos a los que se refiere:

"Cuando se entra en Carboneros,
lo primero que se ve
son las ventanas abiertas,
y las camas sin hacer".

Lo mismo se dice de otras localidades, por ejemplo, de Venta de Agramaderos, donde sólamente se trastroca la primera parte, que es la que corresponde al nombre de la entidad de población:

"A la entrada de la Venta,
lo primero que se ve
son las ventanas abiertas,
y las camas sin hacer".

Los dialoguismos es una estructura bastante empleada en los dictados tópicos que se refieren a distintas poblaciones:
"- Por qué quieres a la fea de Albanchez?
- Por el interés.
- ¿Y, tú, Pascual?
- Por el capital.

Para poner fin a ésta, nuestra primera incursión, debemos detenernos en aquellos dictados tópicos -los más numerosos- que se forman atendiendo exclusivamente a la función lúdica del lenguaje, y que los hablantes los crean para utilizarlos como vaya hacia los habitantes de otros pueblos; aquí entra en juego la terminación del topónimo o bien del gentilicio, que muchas veces para crear la rima no se tiene en cuenta la trascendencia o la repercusión que pudiera tener el dicho, así por ejemplo, al alcalaíno, habitante de Alcalá la Real, se le llama "borracho fino", y a la alcalaína, "puta fina"; en la misma línea, rimando con Castillo de Locubín se forma el seudogentilicio "ruín"; en Alcaudete, "míralo y vete"; en Baeza se dice que hay — 90 — "orgullo y pobreza"; en Bailén "no hay hombre de bien"; de Begíjar se dice que "se acuestan los padres con las hijas"; de Martos, "con pocos hartos"; o al de Sabiote, "el que no es tonto es cipote".

Hasta aquí hemos llegado en nuestro primer recorrido dictadológico, haciendo tantas incursiones por el ingenio popular como oportunidades nos han brindado los informantes -dueños reales de esta invaluable sabiduría- a lo largo y ancho de nuestros recorridos de campo por las cuatrocientas treinta y cuatro entidades de población que conforman la provincia de Jaén, nuestro Jaén eterno, el Jaén del lagarto, ese Jaén un tanto injustamente abandonado, poseedor de una infinita cultura folklórica y que hemos querido traer a colación para mostrarla.

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NOTAS

(1) Cela Trulock, C.J., Diccionario geográfico popular de España. Madrid. 1998.

(2) Cruz Herrera, Mª del P., La formación de gentilicios, seudogentilicios y otros dictados tópicos en las Comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha. Universidad Autónoma. 1997