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MOTIVOS LEGENDARIOS EN LA PROVINCIA DE LEÓN.
LAS BRUJAS Y LA GRIEGA: TAREAS IMPOSIBLES

PUERTO, José Luis

Publicado en el año 2005 en la Revista de Folklore número 300.

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La realización de tareas imposibles es un motivo narrativo que nos encontramos con frecuencia tanto en cuentos como en leyendas de tradición oral. Se trata de una acción que desafía las leyes de la lógica, y, en determinados casos concretos, las leyes de la gravedad también.

Esto último es lo que ocurre con dos motivos legendarios, vivos en la provincia de León, que tienen como protagonistas a dos seres “míticos”: las brujas y La Griega.

De ambos, tras una sucinta introducción, vamos a mostrar etno-textos legendarios, recogidos en distintos lugares de la geografía leonesa.


LA GRIEGA

Apuntemos primero lo relativo a este personaje legendario leonés: La Griega. En determinados lugares de la provincia, hay montes en cuyas alturas se ubica lo que se conoce como “El molino de la Griega”. Se trata de elevaciones en las que la erosión (o antiguas labores mineras, acaso) ha horadado un canal en su superficie, que deja la herida de la tierra a cielo abierto.

Estaríamos ante un “mito” autóctono. Encarna la mujer resuelta y decidida, que se propone realizar tareas imposibles, como es la de llevar el agua en la dirección contraria a la marcada por la gravedad, realizando una zanja con el taruco de una de sus madreñas: de abajo arriba, desde los valles a las cimas de los montes. Y todo para moler, para que, en la altura, funcione un molino. Para ello, ha de desafiar las leyes de la gravedad o, lo que es lo mismo, ha de contravenir las leyes de la naturaleza, del mundo natural, por ello, el imaginario tradicional nos la muestra como una mujer desafiante del mismo Dios, y ello se nos muestra a través de un pareado, que dice así:

Quiera Dios o no quiera, ha de moler el molino de la Griega.

El resultado de todo ello es una inundación que derrumba todos sus proyectos de ingeniería “mítica”, que ella trata de detener inútilmente con su propio mandil.

Hemos de suponer, a pesar de no existir caracterizaciones populares de tal personaje femenino y no estar vivo en la memoria tradicional más que su descomunal empeño, que la Griega es una mujer adulta, enérgica y resuelta y con una gran fuerza para realizar su descomunal empeño: llevar al agua a lo alto para moler.

Pero ¿moler qué? Posiblemente, estemos ante una figura que hunda sus raíces en las antiguas explotaciones mineras leonesas del oro, que tienen en Las Médulas bercianas su lugar paradigmático, pero que existieron en otras zonas y comarcas de la geografía leonesa. La Griega estaría simbolizando ese descomunal empeño de quienes, costara lo que costara, se proponían extraer de la tierra los metales auríferos; esa acción minera desarrollada con la técnica de la ruina montium y que tan singulares perspectivas ha dejado en determinados parajes de la provincia de León, en los que la tierra roja, ya explotada, queda envuelta en el verde siempre delicioso de castañares y de plantas de monte bajo.

El personaje de la Griega y su descomunal intento de llevar agua hacia lo alto para moler es conocido en distintas áreas de la provincia de León, con la misma leyenda prácticamente en todas ellas. Todas ellas se caracterizan por la existencia, en algún punto del terreno, de derrames en la tierra que forman una suerte de canales, por donde, hipotéticamente, se habría hecho subir el agua.

También podría estar relacionada la leyenda con elevaciones castreñas. ¿Tendría entonces que ver el antropónimo Griega con la raíz prerromana briga– del topónimo?
Las áreas en las que la leyenda de la Griega está viva en el imaginario tradicional de nuestros campesinos –según se hallan activos los hábitat de la leyenda, de mayor a menor intensidad– son las siguientes: Villarroquel (río Torre), La Quebrantada de Vegas del Condado (río Porma), Valdecastro (río Bernesga), Lancia (río Porma) y Cifuentes de Rueda (río Esla).

Quien primero documenta la leyenda de la Griega, que sepamos, es el agustino leonés, de la localidad omañesa de Rosales, P. César Morán Bardón. En su libro titulado Por tierras de León (1925), nos la plasma del siguiente modo:

Hasta aquí parece que llega un canal llamado la Quinea que partía de Santiago de las Villas, atravesaba la Hoja de León y llegaba por lo menos al molino de la Griega que está en Villarroquel. Cuenta la tradición que al decir la Griega “mañana muele el molino” la reconvinieron con esta cristiana frase “si Dios quiere”, a lo que ella contestó:
Que quiera Dios que no quiera ha de moler el molino de la Griega; y en el momento de la inauguración presa, molino y dependencias, todo quedó destruido como si los mismos diablos hubieran salido del profundo para acabar con aquellos ingenios de la industria humana (1).

El propio padre Morán, tras su documentación de la leyenda del molino de la Griega, nos aventura la que puede tomarse como interpretación más verosímil del significado de este motivo legendario leonés, cuando nos dice: “Este canal (2) no tenía otro objeto que lavar el mineral en antiguas explotaciones auríferas que tanto abundan en toda la tierra de León (3)”.

Después, el propio autor ha vuelto sobre sus indagaciones en torno al molino de la Griega y, en un artículo publicado en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, ha ampliado su campo de observación y ha hablado del Pozo de la Griega y de la Presa de la Griega, en Villarroquel (“el canal y el pozo –nos dice– servían a una explotación aurífera en los tiempos de Roma”); de la existencia de la leyenda en Cuadros, a orillas del Bernesga; de otro Molino de la Griega en La Quebrantada, en el término de Vegas del Condado; y de uno más al pie de la antigua Lancia, en Villasabariego, en lo alto del castro.

Y, según su modo intelectual de proceder, nos aventura esta explicación sobre la leyenda del molino de la Griega:

Parece una leyenda emigratoria, en cuyo fondo es lícito descubrir una colonia griega que, conocedora de las riquezas que atesoraba el subsuelo de los astures, haciendo pactos con los jefes o reyezuelos indígenas y corriéndose de Oriente o Levante a estas tierras occidentales, se pusiera a explorar alguno o algunos de los yacimientos que afloran, y que les cediese el astur avarus, que dice Slio Italico. Pudo esto muy bien ocurrir antes de la guerra cantabroastúrica y continuar durante y después de la misma. Esta solución se ve corroborada por los muchos topónimos griegos que perseveran esparcidos por el país (4).

Siguiendo los pasos del padre Morán, Eutimio Martino ha sido quien después ha rastreado la leyenda del molino de la Griega por todos los ámbitos provinciales que ya había apuntado, casi todos ellos, el agustino. Primero, en una obrita titulada Mitología leonesa de origen romano, que se inicia con un capítulo dedicado a “El Molino de la Griega”, en el que recoge de este modo lo que puede ser el arquetipo de la leyenda tradicional:

Una conseja, o cuentecillo breve, con forma de letrilla poética, sale al paso en tierras de León, particularmente donde concurre La Griega como nombre de lugar:
Dice así:
Quiera Dios o no quiera,
ha de moler el molino de la griega.

Y también:
Que Dios quiera o deje de querer,
el molino de la Griega ha de moler.

La letrilla salta como una chispa en la conversación al contacto con La Griega nombre de lugar pero sola y como recortada en sí misma. Los demás elementos de la historia permanecen en la sombra (5).

Posteriormente, el propio jesuita Eutimio Martino ha dedicado ya toda una monografía, breve pero muy documentada y acompañada por pertinentes ilustraciones fotográficas, en la que, sin desviarse de las hipótesis trazadas por el padre Morán, analiza la leyenda desde perspectivas como los lugares en que se halla viva, sus posibles interpretaciones, la posible historia, la toponimia con ella relacionada, el hecho de ser una leyenda emigrante o mito viajero, para terminar con un ensayo de reconstrucción de la leyenda (6).

Pasamos a mostrar etno-textos legendarios sobre los distintos lugares de la provincia de León en los que existen parajes conocidos como “Molino de la Griega” y en torno a los que la leyenda se conserva viva en la tradición oral.


MURIAS DE PONJOS

En la comarca de las Omañas, nos vamos a encontrar uno de los núcleos en los que se señala la existencia legendaria del molino de la Griega; es una zona en la que recogimos noticias también de canales que, posiblemente, tienen su origen en la minería romana. A esa zona, alude la leyenda recogida en la localidad cepedana de Palaciosmil.

ETNO-TEXTO 1
El molino de la Griega
El molino de la Griega, en Murias estuve yo en un molino que decían que era el molino de la Griega. En Murias de Ponjos. De la Griega, de la Griega. En Murias de Ponjos. Yo, casualmente, estuve moliendo en ese molino, con el carro; de aquélla no teníamos molino y iba con el carro y unos sacos de grano a moler allí, el molino de la Griega.

(Palaciosmil. Otilio Mayo García, 79 años. 8 de junio de 2002).


ETNO-TEXTO 2
La casa de la Griega
Pero no sé más. Sé que le llaman el valle la Griega o la casa la Griega. Molino no, la casa la Griega. A un sitio determinao, que yo no lo conozco, el monte Quintana no lo conozco, pero se lo he oído hablar pues to la vida a los de Quintana. Que dicen que han visto cimientos de la casa, pero no sé más. La casa la Griega. Pero yo no... [¿Y quién sería esa Griega?] Ay, hijo, yo qué sé. Qué sé yo quién sería esa Griega. Y de dónde vendrá el nombre ese.

(Palaciosmil. Julián Mayo Mayo, 65 años. 8 de junio de 2002).


CAMPOSAGRADO. VILLARROQUEL
En la margen derecha del río Luna, poco antes de confluir con el Omaña, para formar el Órbigo, se encuentra Villarroquel, que cuenta también en un monte próximo al pueblo con un canal bien visible, en tal paraje se ubica también el motivo legendario del molino de la Griega.
Forman tales montes un área que desde Villarroquel llega hasta Camposagrado y en la que esta leyenda es bien conocida, ubicándose el molino de este ser legendario en distintos parajes de una zona en la que se hallan vivos no pocos motivos legendarios.

ETNO-TEXTO 3
La presa de la Griega
(A) La presa la Griega será de tiempo de los romanos.
Entonces ésta empezaron a hacer el canal desde Santiago las Villas, de Santiago las Villas y viene a un kilómetro de ahí, porque ésa es la presa, lo que baja, se ha hecho mucho mayor con los arroyos, con los tiempos, ¿no sabe? En l’alto ese hay un estanque, hay un estanque grande, y ahí echaban el agua, pa que moliera el molino de la presa la Griega.
La presa la Griega ... dice:
– Que quiera Dios, que no quiera,
ha de moler el molino la Griega.


Y, bueno, y entonces que si echaron y cayó una paja y se atrancó y que marchó con todo. Esto es lo que hemos oído, sí. Esto es.

(Villarroquel. Manuel Jesús García Vega, 76 años. 26 de octubre de 2002).


(B) Yo he oído de que el molino la Griega que era una presa que trajeron allá de, ¿de dónde la trajeron?, de... ¿de Santiago las Villas sería?, no sé dónde. Y, bueno, que hicieron ahí el molino, hicieron un canal, sí, y ahí está, que toavía está ahí.

Que se atrancó con una paja. Y había dicho él, bueno, que:
– Quiera Dios o no quiera ha de moler el molino la Griega.
Y así se paró. Pero... yo no sé nada más.
(Villarroquel. Guadalupe Meléndez Álvarez, 73 años.
26 de enero de 2003).

(C) ¿El río de la Griega? Que, eso, que había un canal por ahí, que había un molino que molía y que un día se trancó con una paja. Y la dueña o el dueño dijo:
– Que quiera Dios, que no quiera, este molino ha de moler.
Y así se paró. Ya no volvió a funcionar más. De hecho, el canal está ahí; el embalse, no el canal.
(Villarroquel. Mabel Suárez Fernández, 58 años. 26 de enero de 2003).

ETNO-TEXTO 4
El molino de la Griega
(A) Era como un camino, como un camino que venía faldeando por ahí; por ahí, por ahí, por ahí, por ahí... Y luego nunca llegó a regar el agua. Y na más. Y se acabó.
Y na más. Y molió eso. Yo siempre oí el molín de la Griega, de la Griega. Y nunca más supe más.
– Que quiera Dios que no quisiera el molín de la Griega moler había de moler.
Y se secó y no molió nada. Y se acabó.
(Rioseco de Tapia. Baldomero García Diez, 79 años.
26 de enero de 2003).

(B) Dice: – Que quiera Dios que no quiera, ha de moler el molín de la Griega.
Y reventó la presa y no mulió.
Era cuando los moros. Y querían sacá un canal de agua, que, mire, ahora va por aquí por bajo, pues entonces era por arriba. Y estaba más, se nota la rodera; porque pasan los carrus y todo por allí. Y venía dando vuelta, claru, to las faldas la montaña, to la cordillera esta, la guinea, que llaman la guinea porque iba por el altu, hasta Villarroquel, y allí es donde habían hecho molinu.
Y [des]pués reventó y se acabó.
[¿Por qué se llama la Griega?] Porque, no ve que..., yo qué sé si serían griegus, si romanos, o, eso, los moros, o yo qué sé. Ellos le llamaban eso. Yo siempre se lo oí a mi madre.
– Que quiera Dios que no quiera, ha de moler el molín de la Griega.
Y de allí pa allá se acabó. Se reventó y quedó de rodera, de paso pa las…
(Rioseco de Tapia. Dolores Labrador Pérez, 79 años.
26 de enero de 2003).

ETNO-TEXTO 5
El molino de la Griega
El Molino de la Griega, en aquel arroyo de allí de aquel lao, el arroyo Valdinueiro; es el arroyo aquel más profundo que baja allí. Allí decían que viene una presa aquí desde arriba, desde Santiago las Villas, por to las villas esas, ahí pa esa parte, y que hicieron una presa por ahí pa acá, y ahí hicieron un molino, el Molino de la Griega. Bueno, ahí moldría, y no sé, yo de eso ya no...
Nada, pero yo eso ya no sé, no. Yo eso nunca nada más que si había habido un molino ahí, pero…
– Quiera Dios que no quiera, ha de moler el Molín la Griega.
No lo sé. Yo lo que sí he uídu que la presa pasaba por allí por aquella parte y el molino que estaba ahí, ahora yo no lo sé si hubo molino, si no hubo molino, si mulió, si no mulió. Eso no lo sé yo.
(Benllera. Isidro Gutiérrez Fernández, 71 años. 23 de febrero de 2003).

MONTES DEL RÍO BERNESGA
Frente a los pueblos que enseguida aparecerán en los etno-textos que citaremos en este apartado y en la margen izquierda del río Bernesga, hay unos montes en los que también se ubica la leyenda del molino de la Griega.

Veamos las leyendas recogidas en esta zona.

ETNO-TEXTO 6
El molino de la Griega
(A) Decía mi madre, decía, que era un refrán, que decía, que llevaban el agua en un mandil, y decía:
– Quiera Dios o no quiera, tiene que moler el molino la Griega.
Pues es ahí, en Villalbura, donde aquellas casas, en ese monte. No lo sé, yo, eso de to la vida.
(Cuadros. Amabilia González Llamas, 81 años. 16 de septiembre de 2004).
(B) Que se decía que había un molino ahí arriba, que molía, estaba en un monte y no tenía agua. Y lo llevaba una señora en el mandil el agua. Y decía un señor:
– Ha de moler el molino la Griega, quiera Dios o no quiera, ha de moler el molino la Griega.
Y está pa ahí. Yo no sé dónde está. Hay quien sabe dónde está, yo no. Villalbura.
(Cuadros. Amabilia González Llamas, 81 años. 16 de septiembre de 2004).

ETNO-TEXTO 7
El molino de la Griega
Pues decía mi padre que decían:
– Quiera Dios o no quiera,
ha de moler el molino de la Griega.

Y yo he visto el corte que hay, por donde decían que bajaba el agua, que eso es imposible. Yo otra cosa no le puedo decir. El sitio le llaman Villaholgura, Villalbura me parece que pone. Y está un poco, va a estar quizá eso esté ya en el terreno de Carbajal, que sea de Carbajal el terreno donde está esa.
(Valsemana. Emiliano García Fernández, 80 años. 19 de septiembre de 2004).

LA QUEBRANTADA, EN VEGAS DEL CONDADO
En la ribera del río Porma, en su margen izquierda, se encuentra una sucesión de montes de robles. En uno de ellos, conocido como La Quebrantada, dentro del término de Vegas del Condado, hay un enorme canal horadado, con la herida de la tierra bien visible. Nos encontramos con otro paraje leonés en el que se ubica esta leyenda.

ETNO-TEXTO 8
La Quebrantada
El molino de la griega, decían que había sido una mujer que tenía un molino y que cuando ya lo tenía casi terminao, algún traspiés de la obra o tal, y que dijo:
– Juro a Dios que, llueva o no llueva, que ha de moler el molino de la griega.
Y que entonces se había derribao el monte y lo había arrastrao y lo había deshecho, el molino.
[El molino de la Griega] Está frente del cuartel de la guardia civil, o el ayuntamiento, de Vegas del Condado.
(Villanueva del Condado. Casiano Alonso Castro, 77 años. 28 de septiembre de 2001).

ETNO-TEXTO 9
La Quebrantada
Bueno, hay una leyenda aquí de Vegas, de eso que llaman la Quebrantada; la Quebrantada, que es ahí en un... Que dice que era una señora que era muy soberbia.
Y puso un molino. Y la decía: – Ahí, Dios no creo que ahí te eso, porque ahí tie que ser un molino de viento.
Y no funcionó. Vino una riada y se lo llevó todo. Porque ella había dicho, muy soberbia:
– Quiera Dios o no quiera, tiene que moler el molino de la Griega.

Pero no molió. Se lo llevó un arroyo. Eso decían las leyendas que había sido un castigo.
(Castro del Condado. Aida Robles Prieto, 70 años. 16 de marzo de 2002).

ETNO-TEXTO 10
La Quebrantada
Mi abuela Constantina me contó una historia que me quedó grabada en el recuerdo. Dicha historia pertenece a un pueblo cercano a San Vicente y Villanueva, Vegas del Condado concretamente. Hay un monte y por dicho monte venía un reguero, que venía a caer en término de Vegas del Condado, en una cuesta que hay muy alta frente al pueblo y muy cerca del río Porma. Había entonces una señora griega viviendo en Vegas del Condado, que, según la historia, era muy soberbia y muy orgullosa. Y dijo:
– Pues este reguero, viene el agua aquí, podemos hacer un molino, y se denominará el molino de la griega.
Ella lo intentó, con obreros, hicieron un surco, y el agua llegó. Y, al caer en aquella cuesta tan grande, frente al río Porma y frente a Vegas del Condado, caía mansamente y no hacía fuerza. Tal salto de agua no podía moler el molino. Lo intentó por segunda vez, y pasó lo mismo. Lo intentó por tercera vez y se puso ella en el surco, delante de los obreros, iba en madreñas y hilando. Y les iba diciendo:
– Abrir más.
Y el agua seguía. Iba cada vez más profundo el surco, el agua cogía más fuerza, hasta que llegó a donde ellos decían que era el salto de agua, adonde aquella cuesta tan alta, que caía el agua para el terreno ya de Vegas del Condado, para abajo. Y, según llegó allí, que ya vieron que iba con mucha fuerza, ella dijo con todo aquel orgullo que tenía:
– Ahora, quiera Dios o no quiera, el molino de la griega tiene que moler.
Y en ese momento cogió tal fuerza de agua el salto, que se quebró toda la tierra. Y no pudo existir el molino.
Allí existe ese terreno quebrado, que se llama la Quebrantada de Vegas. Y se ve a muchos kilómetros, desde muchos kilómetros. Ésta es la historia.
(San Vicente del Condado. M.ª Esther Fernández Robles, 63 años. 2 de junio de 2002).

LANCIA No lejos de la ribera del Esla y dominando una extensa vega, en la que las aguas del río Porma bajan a rendirse en las del citado en primer lugar, se levanta, en lo alto de un monte, la antigua ciudad de Lancia, capital en su momento de los astures lanciences y muy romanizada.
Es un enclave arqueológico, en el que también aparece la leyenda del molino de la Griega.

ETNO-TEXTO 11
El molino de la Griega
Cuenta la historia que una mujer decidió construir un molino en uno de los altos próximos a la antigua ciudad de Lancia. Después de haber construido el molino, se puso a construir la acequia con la que hacerle funcionar.
Y, en tanto la construía, los lugareños le decían que iba a ser imposible que funcionara esa forma de transportar el agua por aquellos altozanos tan desnivelados.
Pero ella siempre se oponía, diciendo:
– Quiera Dios o no quiera, ha de moler el molino de la griega.
Y no fue así, porque, cuando ya estaba construida la acequia y el molino y se dio paso al agua por el conducto que ella había construido, no llegó el agua al molino.
Antes, justo a la altura de lo que hoy se conoce como la Quebrantada de Vegas, próximo al pueblo de Vegas del Condado, se reventó la acequia, dando lugar a la cárcava que ya he mencionado.
(Villamoros de Mansilla. José Antonio Martínez Llamazares, 41 años. 26 de octubre de 2003).

CIFUENTES DE RUEDA
En la comarca de Rueda, ubicada en ambas márgenes del río Esla, entre Cistierna y Mansilla de las Mulas, en la derecha se asienta el pueblo de Cifuentes, en uno de cuyos montes se ubica también la leyenda del molino de la Griega.

ETNO-TEXTO 12 El molino de la Griega en Los Llanos
Le oí, que decía la señora aquella que:
– Quiera Dios que no quiera,
ha de moler el molino de la griega.
Eso le oí a mi suegro. [¿Cómo explicaban esa historia?]
Que había una presa, que, creo que sería un molino de viento, porque ahí ¿cómo iban a subir el agua? Era imposible. [¿Cómo se llama el sitio?] Los Llanos le llaman, Los Llanos.
Ahí había, hasta hace poco se conocía, como una presa.
Sería pa enfocar el viento, digo yo, porque el agua ahí ¿por dónde la iban a subir? No le puedo decir más.
(Cifuentes de Rueda. Mateo Torbado Martínez, 81 años. 2 de septiembre de 2004).

Hemos ido realizando un recorrido, de oeste a este, siguiendo el itinerario de la leyenda del molino de la Griega, que, como habrá podido observarse, se ubica, por lo general, en parajes que cuentan con montes (de hecho, el topónimo siempre corresponde a la altura de un monte) y que no se hallan muy alejados de la ribera de algún río.

¿Estaríamos ante una leyenda que apunta a lugares en los que hubo antiguas explotaciones mineras? Acaso.

Así lo han indicado, de hecho, algunos de los autores que hemos citado anteriormente. En todo caso, a nosotros nos interesa aquí en lo que tiene que ver con el arquetipo narrativo de realización de tareas imposibles.


LAS BRUJAS

Innumerables y muy variados son los motivos legendarios relacionados con las brujas en la tradición oral viva en la provincia de León.

Uno de ellos es el de las “tareas imposibles” a que está condenada la bruja durante la noche. Lo hemos recogido en una zona del Bernesga próxima a la capital y, en él, la bruja está condenada a pasar la noche vaciando el agua del río con una criba o ceranda, algo totalmente imposible de realizar. Éstas son las variantes recogidas a un mismo informante de la zona indicada:

ETNO-TEXTO 13 Una bruja ha de pasar la noche sacando el agua del río con una ceranda (A) …Al tiempo de marchar, que le dice una, dice: – Vosotras ahora vais a dormir; pero nosotras, por no ir a hacer daño a nadie, tenemos que ir al río, a sacar agua con una ceranda, porque no podemos parar, no podemos descansar.
Y, entonces, después siguieron y, a los pocos días, pues iban pal tren, y estaban –es en Santibáñez– y resulta que, cuando llegaron las amigas a llamarlas para ir al tren, que salió la madre, y que no estaban en casa.
– Pues no están en casa, no sé dónde.
Y, en esto, estaban allí a la puerta, cuando vieron entrar como un gato, o así, por bajo la puerta. Y que sale la madre de ella: – Ya llegaron, ya están aquí; esperar un momento, que ahora van.
Y así fue.
(Valsemana. Emiliano García Fernández, 78 años. 11 de marzo de 2002).

(B) Pues las muchachas, eran dos chicas que iban al hilandero, que se juntaban en la casa por las noches. Y, al tiempo de marchar, le dicen ellas, dice: – Vosotras ahora vais pa casa y vais a descansar; pero nosotras no podemos, tenemos que ir a sacar agua del río con una ceranda, por no ir a hacer mal a nadie.
Y resulta que pasaron unos días y las amigas pues iban pa, aquel día habían quedao de ir pal tren, y resulta que se juntaron y iban a llamarlas y, cuando llegaron a llamarlas, que no estaban en casa. Salió la madre, y la madre, que ellas, que no estaban en casa. En esto vieron entrar como un gato, o no sé qué, por bajo la puerta, y ya salió la madre: – Oye, esperar un momento, que ya llegaron.
Y resulta que no saben por dónde ni por dónde no, se habían metido y ahí estaban en casa. Y ya marcharon pal tren con las amigas.
(Valsemana. Emiliano García Fernández, 78 años. 11 de marzo de 2002).

(C) En Santibáñez del Bernesga, que eran dos chicas y que decían que si eran brujas, que si no eran brujas. Y iban pal hilandero y les decían ellas a las doce que, dice: – Vosotras ahora vais pa casa y vais a dormir. Nosotras tenemos que ir a sacar agua con una ceranda del río, por no ir a hacer daño a nadie.
Y dice que un día por la mañana fueron a buscarlas y que no, la madre, que no estaban en casa, pa ir al tren a León, y que no estaban en casa. Y que en esto, dice que estaban allí, que vieron entrar como un gato, por bajo la puerta. Y que entonces que entró ya pa dentro y ha dicho: – ¡Mira, ya están aquí, ya están aquí; ya está aquí, ya está aquí! Y, eso, que cogieron y ya marcharon pa León, que habían llegao. Que di que sospecharon que si eran lo que habían visto entrar por bajo la puerta.
(Valsemana. Emiliano García Fernández, 80 años. 19 de septiembre de 2004).

Se trata de un motivo legendario presente en la tradición popular, como demuestra una copla recogida en el pueblo salmantino de Herguijuela de la Sierra, dentro de la comarca de la Sierra de Francia, sobre otra tarea imposible en la que aparecen la criba y el agua, que dice:
Cómo quieres que vaya,
vaya y revaya
con una criba al río
a cribar agua.

Pero también hay referencias literarias sobre este mismo motivo, como la que recoge el escritor portugués decimonónico José María Eça de Queiroz, en la que una santa, sin duda alguna por potestad divina a ella otorgada, sí puede realizar una tarea imposible análoga a la de la leyenda de tradición oral:
SANTA GERMANA TRAE AGUA EN UN TAMIZ SIN PERDER UNA GOTA (451 d.C.). Santa Germana iba a llenar su cántaro a la fuente, cuando unos toscos labriegos se lo rompieron y le entregaron un tamiz viejo en su lugar. Germana, sin pronunciar una sola palabra, llevó el tamiz a la fuente, lo llenó de agua y se lo llevó a los campesinos sin perder una gota. En memoria de este milagro, se representa a Santa Germana con un cántaro y un tamiz a sus pies.
Abad Blampignon, Vida de Santa Germana (7).

Otra referencia literaria sobre este motivo legendario de la tarea imposible de transportar agua en una criba nos la encontramos en el poema “La criba”, del poeta irlandés Seamus Heaney, quien, en su poema “La criba”, habla “del hombre que llevaba agua en una criba” (8).

Éste es el poema completo:
LA CRIBA
Nunca viste cómo la usaban pero todavía oyes el cribado y la caída de lo que saltaba en la tela metálica, terrones y brotes en una pequeña pelea, el acervo goteante acumulándose debajo.
¿Qué es mejor, lo que queda o lo que cae? ¿O es que el valor lo crea la elección en sí misma? Con las piernas separadas, y con mano diestra, empieza a imitar el modo de cribar el sentido de las cosas, separándolo de lo que imaginamos, y adivina qué pasó en aquel cuento del hombre que llevaba agua en una criba.
¿Fue ignorancia culpable, o más bien vía negativa a través del goteo y la decepción? (9).

De todo lo indicado, podrían trazarse análisis más minuciosos en varias direcciones; una de ellas sería la de la presencia del motivo de las tareas imposibles en los cuentos folklóricos.

Nosotros, tras mostrar y contextualizar en líneas generales estos dos relatos legendarios, vinculados por ese motivo común de la realización de tareas imposibles por parte de dos personajes femeninos extraordinarios (la Griega y la bruja), nos detenemos en este punto. En otro momento, seguiremos mostrando análisis y etno-textos que obedecen al rótulo de la cabecera: “Motivos legendarios en la provincia de León”.


NOTAS

(1) MORÁN, P. César: Por tierras de León (Historia, costumbres, monumentos, leyendas, filología y arte), Diputación Provincial de León, Breviarios de la Calle del Pez, 16, León, 1987, p. 128.

(2) El llamado la Quinea, en el que se desarrolla la leyenda de la que tratamos.

(3) MORÁN, P. César: Op. cit., pp. 128-129.

(4) “Notas folklóricas leonesas”, R.D.T.P., IV, 1948, en: P. César Morán Bardón, Obra etnográfica y otros escritos. II, Zamora. León. Reino de León, Diputación de Salamanca, Centro de Cultura Tradicional, Serie Abierta, 7, Salamanca, 1990, pp. 316-317.

(5) MARTINO, Eutimio: Mitología leonesa de origen romano, Caja España, Col. León por dentro, 8, León, 1994, p. 11.

(6) MARTINO, Eutimio: El Molino de la Griega. Mitología Leonesa de origen romano, Imprenta Sorles, Cuaderno de Campo, 1, León, 2001, 85 pp. con texto y láminas.

(7) EÇA DE QUEIROZ, José María: Diccionario de milagros, Trad. de Mario Merlino, Mondadori, Madrid, 1990., pp. 3-4.

(8) HEANEY, Seamus: La linterna del espino, Versión de Dídac Pujol Morillo, Península, Barcelona, 1995, p. 117.

(9) HEANEY, Seamus: Op. cit., p. 117.