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Las "Albas" en la lírica canaria de tipo popular

ALONSO, Elfidio

Publicado en el año 1983 en la Revista de Folklore número 34.

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¿Existen albas en la poesía amorosa de tipo popular que se canta en Canarias? El tema de las albas, tituladas así por el editor portugués de los poemas de Julián Bolseiro, ha sido muy bien estudiado por el hispanista Edward M. Wilson, catedrático de la Universidad de Cambridge (1). Al referirse en sus conclusiones al estribillo del canto del gallo y a la separación de los amantes adúlteros al amanecer, dice Wilson: "El tema del alba se remonta a la primera edición de "La Celestina" en 1499; el estribillo sobre el canto del gallo y la separación bien pudo haber existido muchos años antes. Este estribillo fue glosado por poetas del siglo XIV, sencilla o elaboradamente; ha sobrevivido como canción popular en España e Hispanoamérica. La situación al alba fue tema de otras poesías y acrecentó los recursos de los dramaturgos de la Edad de Oro. Las albas españolas tienen raíces medievales, pero más modernas flores que demuestran la asombrosa continuidad del tema en gran parte de la poesía española".

El estribillo a que hace referencia Wilson es el siguiente:

Ya cantan los gallos
buen amor, y vete,
cata que amanece.

Ha sido glosado, por lo menos, cinco veces en el siglo XVI, y figura recogido en el "Cancionero de Palacio", núm. 155. Sin embargo, hay estudiosos que lo consideran más antiguo, como M. Pierre le Gentil. Wilson no descarta tal posibilidad, aunque "existen algunas dificultades para demostrar que se compuso antes de comenzar el siglo XVI".

A pesar de esta meticulosidad y rigor, Wilson admite que el tema del alba puede tener sus fuentes en poemas árabes y hebreos, que datan, por lo menos, de 1040, "pero bien pueden haber existido incluso antes". Y termina por decir: " Una de estas jarchas, por lo menos, parece tener una posible relación con nuestro tema" (2).

El estribillo del canto del gallo también llegó a Canarias, aunque la fórmula de tercerilla se ha convertido en cuarteta, si bien se mantiene el mismo metro hexasílabo, como se demuestra en este ejemplo de sirinoque que recogió Alfredo Reyes Darías (3):

Levántate luego
dulce amor, y vete,
que ya el gallo canta
y el día amanece.

LAS ALBAS EN CANARIAS

Con tales supuestos, vamos a analizar el conocido estribillo canario del Jupa la japa o Jupa la já, tema controvertido que nadie, hasta el momento, ha intentado examinar a la luz del alba, con esa posible influencia judaica. Los autores que han estudiado el tema han explayado tesis para todos los gustos. Don Manuel de Ossuna, en su "Cultura social", se refiere a los cantos rimados que terminan en ju-pa-la-ja (4), mientras María Rosa Alonso estima que tales orígenes resultan "a estas alturas insostenibles" (5), para añadir que el misterio fonético del Upalajalpa no ha acertado aún a desvelarlo. Otros han querido ver un parentesco entre Ulpalajalpa y Hupalupo, nombre aborigen del anciano gomero que intervino en la conspiración contra Hernán Peraza. Y opiniones más recientes sólo reparan en aspectos parciales, como en la h aspirada y otros pormenores. Así, Luis García de Vegueta propone la siguiente fórmula:

Upa las alas
paloma mía,
upa las alas
que viene el día. (6)

La palabra con que comienza el estribillo (jupa) ha sido escrita y entonada en el canto de muy diversas formas. En el Hierro, a través de la versión del Vivo que nos ofrece Valentina la de Sabinosa (7), tenemos Apalahapa, mientras que María Rosa Alonso escribe Ulpalajalpa como comienzo del Tango tinerfeño, recogido "de una anciana de Tacoronte, ya fallecida, que aseguraba haberlo oído cantar a las gentes de los altos o sea del Monte, cuando bajaban a la fiesta del Cristo" (8).

Sabino Berthelot, en su "Primera estancia en Tenerife" (1820-1830), también recoge el estribillo de los isleños (9), según la versión que le ofrece en Boca de Tauce el chasnero Marcos:

Tú palahá
paloma mia;
tú palahá
que ya viene el día.

En cambio, el poeta Rafael Martín Fernández-Neda (1843-1905), en su romance "La fiesta de San Isidro", que data de 1861, según Padrón Acosta (10), incorpora el estribillo al encabezado de la siguiente forma:

Jupa la japa
lomita mía,
jupa la japa
que viene el día.

El segundo verso lomita mía, que parece escapar del sentido general dé la copla (en Tacoronte también hemos escuchado lobita mía), se nos antoja una consecuencia de la manera forzada de encajar la letra en el esquema musical, cosa que también ocurre en el Tango herreño, como observó el profesor García Matos (11), pues parece claro que la última sílaba del primer verso (pa), incorporada para llenar un vacío de ritmo, es la misma sílaba que falta en el comienzo del segundo:

Jupa la já -pa- lomita mía

LA INFLUENCIA JUDIA

Los autores que han estudiado el tema, lejos de haber fijado su atención en los versos pares del estribillo (paloma mía / que viene el día), que son dos pistas inconfundibles a la hora de conducirnos directamente al género temático de las albas, optaron por especular con el significado del arranque, aunque nunca es fijo y que encierra las lógicas trampas de sus múltiples deformaciones.

En la versión de Martín Fernández-Neda tenemos el término jupa perfectamente definido. En la tocorontera de María Rosa Alonso encontramos ulpa, mientras que la herreña Valentina canta (h)apa. Es el momento, entonces, de intentar la búsqueda de un posible significado para este vocablo. Descartamos la onomatopeya, por motivos obvios, así como las interpretaciones recientes que hemos citado, ya que proporcionan muy escasa luz para la resolución del problema.

El término jupa lo hemos encontrado en algunas albas sefarditas. El profesor Alvar, en sus "Endechas judeo-españolas" (12), recoge varios ejemplos, en los que jupa tiene el significado de nupcias en hebreo. Veamos:

Levantái por la mañana,
levantái con mucho sospiro.
Se van mancebos y anasbas:
ni jupa ni cirios.

Como sinónimo de coyunda, himeneo, unión o enlace, el término hebreo jupa, trasladado al estribillo canario, encaja a la perfección con la temática de las albas, que viene determinada por los versos pares (paloma mía / que viene el día). Se trata de consumar la unión o el acto amoroso antes de que el día sorprenda a los amantes. En el mismo sentido, y también utilizando la metáfora de la paloma que despega en su vuelo a la llegada del día, tenemos otra copla de factura reciente y recogida en El Socorro, Tenerife:

Levántate, palomita,
levántate ¡y a volar!
que viene el día y te coge
metida en el palomar.

Más antigua, y como otra valiosa supervivencia en la lírica canaria de tipo popular, tenemos esa cuarteta que cita Pancho Guerra, relacionada en cierta forma con el tema de las albas, y en la que también aparece la metáfora de la paloma mía. La copla canaria se ve muy ligada a otra que recogió Meré en Asturias, y que, según la profesora Alatorre, coincide en su arranque con una letrilla antigua que recopiló Sá de Miranda (13):

Anoche, a la media noche,
la media noche sería,
te estaba abrochando un broche
hermosa paloma mía. Canarias)

Cuándo será aquel día
y aquella noche,
que al pie de tu cama
me desabroche. (Asturias)

La presencia judía en Canarias está suficientemente documentada, aunque falte ese estudio general y riguroso que determine aportaciones e influencias, sobre todo en el apartado de la cultura popular. El primer asentamiento de judíos en las islas data del siglo XVI, entre la presencia española y la llegada de los portugueses, aunque muchos de éstos eran judíos. Como señala Pérez Vidal, "mientras en la Península se les expulsaba, en el Archipiélago se les daba acogida. Para pasar a las islas no se tropezaba con grandes inconvenientes. Había necesidad de poblar y colonizar las nuevas tierras. Y los intereses terrenales pesaban mucho entonces en las motivaciones. Estos judíos llegados en los años finales de la conquista y primeros de la colonización eran, en general, pobres, pero muy apegados a sus doctrinas; se esforzaban en casarse sólo entre ellos, y practicaban con todo rigor sus ritos de comida, ayuno, trabajo, etc." (14).

El año 1604 es otra fecha clave en relación con la presencia de judíos en las islas. Como consecuencia de la paz entre España e Inglaterra, se origina un nuevo asentamiento de judíos en Canarias. No han sido expulsados de otras tierras, como los que llegaron en el siglo anterior. Son comerciantes de Lisboa, Bayona, La Rochela, Burdeos, Nantes, Ruan y Amsterdam. Se establecen en el Archipiélago para dedicarse a la exportación de azúcar y vinos canarios. Son ricos y cultos y con menos escrúpulos para enlazarse con gentes de otras creencias, al revés que los primeros. La alta sociedad emparenta con los inmigrantes. En 1629, la Inquisición se queja de que La Laguna esté infectada de judíos y herejes (15).

No debe extrañarnos, entonces, que el término jupa pueda ser un resto de esa "relativa judaización" que vivió Canarias en el siglo XV y principios del XVI. Lothar Siemens, uno de los pocos que ha estudiado la influencia judía en la cultura canaria de tipo popular, no duda en señalar que "se intuye aquí un atractivo tema, sobre el que no se ha investigado aún lo suficiente" (16). También se refiere Siemens al probable origen judaico de las endechas canarias, "que los aborígenes que sobrevivieron a la conquista asimilaron y popularizaron a mediados del siglo XVI" (17).

Hemos visto cómo el estribillo del Jupa la já se mantiene vigente en géneros como el Vivo de la isla del Hierro. Pues bien; también ha hecho notar Lothar Siemens que este baile cantado es muy similar a uno que se conserva entre los judíos sefarditas de Tetuán.

Nos falta, eso sí, descifrar el resto del primer verso, muy deformado, quizás como consecuencia de esa explicación que ofrecimos sobre la forma de encajar la letra según el tempo musical. Si exceptuamos la sílaba pa, que es el inicio de la palabra paloma, nos quedaría la já o lajá. Sabemos que muchos poemas mozárabes no han sido plenamente descifrados. Como ha señalado Margit Frenk Alatorre, "la falta de signos por ciertas vocales, en ambos alfabetos (hebreo y árabe), y las frecuentes equivocaciones de los copistas que desconocían la lengua romance, suelen hacer la trasliteración muy difícil y problemática" (18). Lajá podría significar desde una exclamación hasta un nombre de mujer. O bien una deformación de vocablos mozárabes como jaljal=ajorca para el tobillo, que registra Benoliel (19) y que no desentona con la temática del estribillo. Es la única pieza suelta, porque el resto nos parece sólidamente encajado en esta especie de rompecabezas.

EL CANTO DEL GALLO

En las albas antiguas ,como dice Wilson, el canto del gallo aparece con frecuencia y marca el momento de la separación de los amantes. "No hay vigilante y el único indicio del alba es el canto del gallo" (20).

Los poetas cultos del XVI debieron considerar poco edificante el papel del gallo, en esta especie de cometido celestinesco, porque fueron suprimidos de las composiciones, según observa Wilson. Sin embargo, el viejo estribillo del gallo siguió siendo fuente para posteriores letrillas de tipo popular, tanto en la Península como en América. También en la poesía culta posterior, desde Rosalía de Castro a Federico García Lorca, volvió el tema primitivo del gallo y la separación de los amantes al alba.

En Canarias tenemos coplas muy parecidas a las que se cantan en Latinoamérica, como la cuarteta que comienza Los gallos cantan al alba / yo canto al amanecer, que guarda una cierta relación con el tema original. Asoma la nota humorística, inevitable en cualquier apartado de la lírica popular canaria, en letras como Y si el gallo cantara / él nos diría / qué le pasó anteanoche / a tu María; o bien esta otra que alude a un conocido refrán: Por verte a rayar el día / me dio tu padre una tunda; / y luego dice el refrán / "Quien madruga, Dios le ayuda".

Con respecto a esta última debemos decir que el encuentro entre los enamorados se produce "al rayar el día" o al alba, y no la separación. Autores como Entwistle han querido distinguir entre la poesía provenzal y la medieval española, pues en la primera el alba separa a los amantes, y en la segunda los reúne. La tesis no puede estimarse como regla general y ha contado con muy escasos adeptos.

El estribillo lanzaroteño que comienza "Levanta, niña / levántate" sí parece que deriva del tema original del canto del gallo, con sus dos variantes, puesto que el gallo da dos avisos a distintas horas: a las tres y a las seis. Wilson estima como notable la existencia continuada de nuestro estribillo desde la España de los Reyes Católicos hasta la Argentina y México actuales. "España tardó en crear las despedidas al amanecer, pero florecieron -y probablemente aún florecen- gracias al hallazgo de un solo estribillo".

Por último, además del canto del gallo, decir que existen coplas canarias que también recogen ese otro leit motiv de las albas (seguramente posterior al del canto del gallo), como es el lucero o la claridad de la mañana, que acompañan al amante tras la separación. Veamos el modelo tinerfeño, recogido por Sebastián Padrón Acosta, y que tiene otras variantes en el Archipiélago y en América:

Para Santa Cruz camina
mi amor, y solito va:
¡quién fuera rayo de luna
para darle claridad!

Esta copla guarda estrechas analogías con otras peninsulares, como la que cita Gerald Brenan (21) u otra que recoge Rodríguez Marín (22) y que también saltó a América, como lo demuestra la versión, algo deformada, que canta Soledad Bravo como tonada de ordeño (23):

ESPAÑA

Clareando viene el día
ya lo avisa la corniz.
Adiós, prenda de mi vida.
(Brenan)

Lusero de la mañana,
préstame tu claridá
para seguirle los pasos
a mi amante que se ba.
(Rodríguez Marín)

AMERICA

Noche oscura y tenebrosa,
préstame tu claridad
para seguirle los pasos
a una ingrata que se va.
(Soledad Bravo)

El tema de las albas no se ha agotado y sigue proyectándose en la canción popular, como bien lo demuestra la recentísima "Al alba", de Luis Eduardo Aute, que canta Rosa León (24):

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones
amor mío, al alba, al alba.

____________
(1) Edward M. WILSON: Entre las jarchas y Cernuda. Ed. Ariel, Colección "Letras e Ideas", Barcelona, 1977, pág. 102.

(2) WILSON: op. cit., pág. 59.

(3) Alfredo REYES DARIAS: Tenerife, Palma, Gomera y Hierro. Ed. Destino, Barcelona.

(4) Manuel de OSUNA: Cultura social canaria. Imp. A. J. Benítez, Tenerife, 1914, pág. 19.

(5) María Rosa ALONSO: "Las danzas y canciones populares de Canarias", El Museo Canario, separata al núm. 25-26, enero-junio 1948, pág. 83, Las Palmas de Gran Canaria.

(6) Luis GARCIA DE VEGUETA: artículo en La Provincia, 3-IV-1975, Las Palmas de Gran Canaria.

(7) VALENTINA LA DE SABINOSA: Discografía: Cantos y bailes berreños, Aries ALS-1010, 1 cara B. También en Antología del folklore musical español, de Manuel GARCIA MATOS, Hispavox HH 10107.

(8) María Rosa ALONSO, op. cit. Discografía: "Los Sabandeños", Tango tinerfeño, BN LP 332, 4 cara A.

(9) Sabino BERTHELOT: Primera estancia en Tenerife. Aula de Cultura del Cabildo Insular, Tenerife, 1980.

(10) Sebastián PADRON ACOSTA: Poetas canarios de los siglos XIX y XX. Aula de Cultura del Cabildo Insular, Tenetife, pág. 158.

(11) Manuel GARCIA MATOS, op. cit. Folleto de la Antología, pág. 21. Discografía: HH 10108, cara 2, banda 10.

(12) Manuel ALVAR: Endechas judeo-españolas. Granada, 1953, pág. 65.

(13) Francisco de SA DE MIRANDA: Obras completas. Ed. M. Rodrigues Lapa, Lisboa, 1942-43, núm. 71: "Quién viese aquel día / cuando cuando, cuando..."

(14) José PEREZ VIDAL: "Canarias en Galdós", Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 19, pág. 102. Sobre el tema de los judíos en Canarias, ver también J. REGULO PEREZ: "Contribución de los judíos a la formación de la sociedad de las Islas Canarias", en Miscelánea de estudios árabes y hebraicos, vols. XIV y XV, Granada, 1965-66, págs. 63-75.

(15) J. REGULO PEREZ, op. cit., págs. 72-73. Ver también L. WOLF: The Jews in the Canary Islands, Londres, 1926.

(16) Lothar SIEMENS HERNANDEZ: "La música en Canarias", El Museo Canario, Las Palmas, 1977, pág. 41.

(17) Lothar SIEMENS, encarte del disco de "Los Gofiones", Columbia CPS 9119, Madrid.

(18) Margit FRENK ALATORRE: Lírica española de tipo popular. Ed. Cátedra, Madrid, 1977, pág. 25.

(19) José BENOLIEL: "Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitia", Boletín de la Real Academia Española, 14 (1927), pág. 372.

(20) WILSON, op. cit., pág. 87.

(21) Gerald BRENAN: The literature ot the Spanish people, Cambridge, 1953, pág. 368.

(22) Francisco RODRIGUEZ MARIN : Cantos populares españoles, Sevilla, 1882, t. II, núm. 3.407, pág. 515.

(23) Soledad BRAVO, discografía "Cantos de Venezuela" Polydor 30.156, "Tonadas de ordeño", 2 cara B, Caracas, 1973.

(24) Rosa LEON, discografía "Al alba", de L. E. Aute, Ariola 89.125.