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Equipamientos personales y domésticos de las familias en la comarca palentina de “La Peña”, en los siglos XVII y XVII

MEDIAVILLA DE LA GALA, Luis Manuel

Publicado en el año 2006 en la Revista de Folklore número 308.

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“bestir et calçar
por toda mi vida conbenientemente,
cada dos annos una saya y una capa ssayal…”.

(De un Contrato de Acogida del s. XIV)

Los tiempos pretéritos, se hallan congelados en los polvorientos legajos de los Archivos y sólo precisan la paciencia en su consulta y el calor de la imaginación, para hacer que se manifiesten y hagan revivir, para nosotros, antiguas escenas y viejas costumbres, en una especie de asombrosa traslación temporal. Esos, en apariencia, fríos documentos, no sólo recogen datos y contratos, sino que, entre líneas, nos hablan de las vidas de los sujetos que en ellos se registran.

Para el caso que nos ocupa, de los equipamientos de las familias en los siglos XVII y XVIII, son abundantísimos los documentos disponibles, llevándose la palma los Inventarios de Bienes, tanto por su abundancia, como por lo detallado y exhaustivo de sus contenidos. Otro segundo grupo, no tan pródigo, pero sí muy interesante, son los Contratos Matrimoniales, pues en ellos entran en consideraciones y aclaraciones muy ilustrativas. Un tercer grupo, formado por Contabilidades de diversos tipos y motivos, aporta también interesantes datos sobre artículos, precios, características y frecuencias y, hasta las circunstancias y motivaciones de la operación. También se pueden hallar datos de este tipo, en las actas de las Almonedas o en las pruebas de algunos Pleitos.

En este trabajo, estimo haber utilizado una mínima parte de lo, presumiblemente, disponible en los fondos del Archivo Histórico Provincial de Palencia y documentos pertenecientes a particulares de la comarca. Una labor metódica y sistemática en los citados o similares fondos, aportarían un inapreciable caudal de datos y de insospechadas informaciones sobre las gentes de a pie y sobre las circunstancias de sus vidas en los últimos tres o cuatro siglos. Poner música a esa letra, es decir, interpretarlos y explicarlos, sería como componer estampas y escenas llenas de vigor y verosimilitud.

Aquí y de momento, nos vamos a limitar a la presentación de los datos sacados de 27 Inventarios de Bienes y de tres Contratos Matrimoniales, fechados entre 1683 y 1784, limitándonos solamente a los que corresponden al tema que nos ocupa. Datos que, para mejor exposición y comprensión, agruparé en cinco bloques: Mobiliario, Ajuar de Cocina, Ropas de Casa, Prendas de Vestir y Varios. Tres o cuatro de estos documentos, corresponden a personas o a familias de un cierto nivel económico y el resto, a gentes normales, incluso humildes, a tenor de los bienes registrados; lógicamente, los más sofisticados y la mayor variedad y abundancia, corresponden a los primeros. Debemos tener presente que esta comarca era y es de muy escasos recursos, por lo que la mayoría de las familias rayaba en la pobreza, cuando no en la miseria; de ahí que, aún los más destacados, se desenvolvieran en economías muy limitantes y sólo contados privilegiados, vivían con un cierto desahogo.

Incluyo en cada grupo, el estadillo resumido de los bienes inventariados en los 27 casos, ordenados según la frecuencia con que se hallan presentes en los distintos inventarios. El nombre de cada elemento, va seguido por cuatro cifras: la primera, indica el número de inventarios en los que se registra su presencia; la segunda y la tercera, se refieren a las cantidades máxima y mínima halladas entre todos los casos que registran ese objeto; y la cuarta, el número medio de piezas que resulta de considerar el total de ellas y el número de inventarios que las registran.

MOBILIARIO DE LAS VIVIENDAS

En este apartado, se estudian los muebles de las viviendas, entendiendo como tales, los que comprende el concepto vulgar que hoy tenemos de ellos. Aparte de las lógicas diferencias impuestas por las modas y las tecnologías, nos sorprenderá comprobar la casi total ausencia de algunos que hoy consideramos imprescindibles, especialmente en los dormitorios, en los que no existían entonces, ni armarios, ni mesillas, por no citar las cómodas, sillas y butacas. Sin embargo, resulta llamativa la presencia de bufetes, lógicamente en las casas más acomodadas, aunque su frecuencia, relativamente elevada, parece hablar de la importancia que estos muebles tuvieron en la época estudiada.

Nº de piezas

Objeto Nº de casos Máxº Mnmº Media

Arca .......................... 27 ........ 12 ..... 1 ...... 4,6
Escaño ...................... 22 .............. 8 ........ 1 ...... 2,1
Mesa ........................ 20 .............. 8 ........ 1 ...... 2,7
Banco........................ 19 .............. 5 ........ 1 ...... 2
Aspar y Argadillo ...... 13 .............. 2 ........ 1 ...... 1
Tajo ó Taburete.......... 12 .............. 6 ........ 1 ...... 2,4
Arquilla ...................... 10 .............. 2 ........ 1 ...... 1
Cama
(De tabla o cordel) .. 10 .............. 6........ 1 ...... 2,7
Bufete ........................ 8 .............. 4 ........ 1 ...... 2
Bujía ............................ 7 .............. 2 ........ 1 ...... 1,2
Cuadros ...................... 6 ............ 30 ..... 2 .... 10,8
Candil.......................... 6 .............. 3 ........ 1 ...... 1,5
Jergón ........................ 5 .............. 6 ........ 1 ...... 3
Briezo (cuna) .............. 4 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Mesa pequeña ............ 4 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Armario/Alacena.......... 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Morillos ...................... 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Velador ...................... 3 .............. 2 ........ 1 ......1,3
Silla ............................ 3 ............ 14 ...... 1 ...... 7
Candelero.................... 3 .............. 2 ........ 1 ...... 1,6
Cajón/Caja .................. 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Coladera/Cesto lavar .. 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Brasero........................ 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Baúl/Cofre .................. 2 .............. 6 ........ 1 ...... 3,5
Calentador .................. 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Colchón ...................... 2 .............. 8 ........ 4 ...... 6
Espejo ........................ 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Escritorio .................... 2 .............. 6 ........ 2 ...... 4
Escabel ...................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Linterna ...................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Devanadera ................ 1 .............. 1
Sillón .......................... 1 .............. 1
Pintura ........................ 1 .............. 3
Tajo de medul.............. 1 .............. 3
Carrete (Andador)........ 1 .............. 1
Estrado........................ 1 .............. 1
Tapiz............................ 1 .............. 1
Aljávana (Jofaina) ..... 1 .............. 1

Comprobamos que solamente hay cuatro muebles cuya presencia se repite en la mayor parte de los casos; son los muebles que podríamos calificar como básicos: las arcas de madera, ya sean de nogal, haya o roble, cuyos usos principales estaban en la guarda de ropas, pan, grano u otros comestibles; el segundo y cuarto lugar lo ocupan los asientos y el tercero, las mesas. La sorpresa vuelve a surgir en los dormitorios, donde sólo se registra, en diez ocasiones, la presencia de camas, las cuales eran de las denominadas de encordeladura; este hecho pudiera tener dos explicaciones: por un lado, se omite en muchos casos su presencia en los inventarios, por quedar asignada, de entrada, al cónyuge vivo, según costumbre tradicional, bajo la denominación y concepto de lecho cotidiano, expresión que no sólo incluye al mueble, sino también a la ropa correspondiente; por otra parte, la mayoría de la gente dormía sobre el jergón o, simplemente, sobre una saca rellena de algún tipo de mullida vegetal seca.

Aún nos ofrece otra curiosidad esta relación, como es el uso de ciertos términos arcaicos: el de Hucha, como sinónimo de arca; el de Aljávana, correspondiente a la jofaina o palangana y, el todavía más primitivo de Briezo, deformación de brizo, para denominar a las cunas.

AJUAR DE COCINA

En este epígrafe, están agrupados todos los útiles que aparecen en estos inventarios y que entiendo formaban parte del quehacer culinario. El resultado ofrece un panorama desolador, al comprobar la pobreza y escasez de utensilios con los que contaban para atender la primera necesidad del hombre. Llama poderosamente la atención, la ausencia casi total de elementos de corte, lo cual no resulta fácil de explicar; si bien es cierto que se mencionan las hachas en numerosas ocasiones, pero que no se han incluido, por entender que pertenecen al grupo de las herramientas en general. Otra observación, se refiere a la abundancia de piezas de Talavera, matización que hacen con frecuencia, tanto en platos, como en jarras y escudillas. También aparecen algunos objetos de plata, como cubiertos, saleros, pimenteros… y hasta un vaso.

Nº de piezas

Objeto Nº de casos Máxº Mnmº Media

Caldera...................... 26 .............. 8 ........ 1 ...... 3,1
Artesa/Mesera .......... 25 .............. 4 ........ 1 ...... 2
Cazo.......................... 24 .............. 8 ........ 1 ...... 2,5
Sartén........................ 24 .............. 4 ........ 1 ...... 1,7
Cuchar de olla .......... 24 .............. 6 ........ 1 ...... 1,7
Carral ........................ 22 .............. 7 ........ 1 ...... 2,5
Asador ..................... .21 .............. 2 ........ 1 ...... 1,3
Peso de garfios ........ 17 .............. 2 ........ 1 ...... 1,1
Calderillo .................. 13 .............. 3 ........ 1 ...... 1,3
Almirez ........................ 9 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Escudilla..................... 9 ............ 35 ..... 2 .... 13,2
Plato............................ 9 ............ 20 ..... 2 .... 10,4
Jarra/o ........................ 8 .............. 7 ........ 1 ...... 2,3
Caldero ...................... 8 .............. 3 ........ 1 ...... 1,3
Tijeras.......................... 7 .............. 4 ........ 1 ...... 1,7
Salero.......................... 6 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Cuchara ...................... 5 ............ 24 ..... 3 ...... 9,2
Cesta .......................... 5 .............. 2 ........ 1 ...... 1,2
Olla.............................. 5 .............. 5 ........ 1 ...... 2,4
Meserillo/a .................. 4 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Pellejo para vino ....... 4 .............. 4 ........ 1 ...... 2,2
Cobertera
(Tapa de olla) ............ 3 .............. 3 ........ 1 ...... 1,6
Paleta/Paletilla ............ 3 .............. 2 ........ 1 ...... 1,6
Fuente ........................ 3 .............. 2 ........ 1 ...... 1,3
Volvedor de huevos .... 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Cuchillo ...................... 2 .............. 6 ........ 1 ...... 3,5
Pimentero................... 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Azucarero .................... 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Salvilla ........................ 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Vaso ............................ 2 ............ 14 ...... 1 ...... 7,5
Cántara/o .................... 2 .............. 4 ........ 3 ...... 3,5
Aceitera ...................... 2 .............. 3 ........ 2 ...... 2,5
Chocolatera ................ 1 .............. 1
Badil ............................ 1 .............. 1
Trébede ...................... 1 .............. 1
Mosquera .................... 1 .............. 1
Tenedor ...................... 1 ............ 22
Perol............................ 1 .............. 1
Copa .......................... 1 .............. 2
Albarnia (Marmita) ...... 1 .............. 2
Escudillón................... 1 .............. 1
Mondadientes ............ 1 .............. 1

Como en el apartado anterior, volvemos a comprobar, en éste, la presencia masiva de una serie de útiles básicos para atender el área de la alimentación, destacando las calderas, sartenes, cucharones, cazos y asadores, que nos hablan de las preparaciones culinarias más habituales, llamando la atención los asados. Mención aparte merecen las meseras y meserillas, usadas principalmente en el amasado del pan y en los procesos de elaboración de las matanzas. Por otra parte, el elevado número de carrales o pequeñas cubas, nos indica la importancia que tuvo el vino en la dieta diaria por aquella época; a la vez, comprobamos la preeminencia que tenían estos envases de madera, frente a los pellejos, tanto para el transporte, como para el almacenamiento del vino. La escasez de platos y escudillas, hay que entenderla a la luz de la costumbre, que aún se practicaba a mediados del siglo pasado, de poner la comida sobre la mesa, en el mismo recipiente que se utilizó para su preparación, en el cual iban introduciendo la cuchara los comensales por turno, usando incluso la misma para y por todos. También debo advertir que, en ocho inventarios, se cita la Basa en conjunto, sin especificar las piezas.

ROPAS DE CASA

Si resultaba corta la dotación del equipamiento en los capítulos anteriores, aquí se ronda la precariedad más absoluta, comprobándose de nuevo, la generalización de los componentes más elementales. He de añadir, que quedaron fuera de esta relación las telas, casi siempre lienzos, que aparecieron en ocho o diez de los casos estudiados; no se recogió su presencia, al considerar que aún se trataba de materia prima, destinada a la confección de diversas prendas; lo mismo sucedió con las madejas de lino o de lana.

Nº de piezas

Objeto Nº de casos Máxº Mnmº Media

Manta ........................ 27 ............ 16 ....... 1 ...... 5,7
Paño.......................... 21 .............. 8 ........ 1 ...... 3,3
Mantel ...................... 20 .............. 7 ........ 1 ...... 3,4
Almohada .................. 17 ............ 19 ...... 1 ...... 3,5
Sábana ...................... 11 ............ 11 ...... 1 ...... 3
Servilleta .................. 14 ............ 50 ...... 1 ...... 8,2
Carpeta .................... 13 .............. 3 ........ 1 ...... 1,3
Cabezal .................... 11 ............ 10 ...... 1 ...... 3,6
Cobertor...................... 6 .............. 4 ........ 1 ...... 1,8
Colcha ........................ 2 .............. 5 ........ 3 ...... 4
Mantelera ................... 2 .............. 4 ........ 1 ...... 2,5
Cortina ........................ 1 .............. 4
Estera .......................... 1 .............. 1
Tapiz............................ 1 .............. 9
Tapete ........................ 1 .............. 1
Toalla .......................... 1 .............. 2

Comprobamos de nuevo que, el elemento básico e imprescindible, ocupa el primer puesto, en este caso, las mantas, tan necesarias en esta comarca de crudos inviernos, por lo que se hallan presentes en todos los casos, con una media de seis piezas por familia. Sin embargo, la pobreza queda manifiesta en la precariedad de los elementos auxiliares, como almohadas, sábanas y cabezales. No obstante, vuelve a sorprendernos la relativa frecuencia de complementos ornamentales, como paños y carpetas, incluso los manteles y servilletas, que parecen dejar patente cierto grado de preocupación por el buen gusto o, al menos, las apariencias, dentro de la humildad de tales economías.

PRENDAS DE VESTIR

Este apartado, nos presenta una apreciable variedad en las prendas, a lo que sin duda contribuye el amplio espacio de tiempo contemplado, más de un siglo, lo que pudo dar lugar a cambios en las modas o en las tendencias en el vestir.

Uno de los temas más traídos y llevados de la Antigua Cultura, ha sido el de los Trajes Típicos, intentando fijar la composición, los elementos y las características, utilizando como referencias los antiguos grabados y, sobre todo, las escasas piezas conservadas en los viejos baúles y transmitidas de generación en generación. Pero siempre quedaban algunas dudas sobre dos aspectos importantes: ¿Respondían estos elementos referenciales a la generalidad de la población? y ¿Existía entre la gente de la época el sentimiento o la conciencia de vestir de una forma determinada y coincidente con el resto de los habitantes de una misma comarca?

La búsqueda en los viejos documentos, nos ha permitido esbozar una respuesta bastante concreta a ambas cuestiones. Respecto a la primera, el cuadro siguiente nos muestra en sus frías cifras un largo inventario de prendas, siendo preciso manifestar que algunas de ellas, como las casacas, basquiñas, dengues, guardapies, briales, batas y capotillos, se hallaron sólo presentes en una familia, la más acomodada. En cuanto a los datos del resto de las familias, se reflejan las diferencias económicas, más en la cantidad que en la variedad, apreciándose preponderancias y preferencias por ciertas prendas.

Hemos de tener también presente que, muchos de los inventarios, corresponden a las cuentas de los bienes dejados por viudas, lo que explica la ausencia de ropas masculinas en muchos casos, a lo que se suma la costumbre imperante de ceder la ropa del difunto “a quien le amortajó”, como expresan textualmente en algún caso, para excusar la ausencia de la misma en el inventario.

Nº de piezas

Objeto Nº de casos Máxº Mnmº Media

Capa.......................... 17 .......... 4 ........ 1 ...... 1,5
Camisa ...................... 15 ............ 10 ..... 1 ...... 3
Saya .......................... 14 .............. 9 ........ 1 ...... 2,8
Jubón ........................ 13 .............. 3 ........ 1 ...... 1,6
Zapatos .................... 12 .............. 2 ........ 1 ...... 1,1
Ropilla ...................... 12 .............. 2 ........ 1 ...... 1,1
Cuerpos .................... 10 .............. 6 ........ 1 ...... 2,3
Calzones .................... 9 .............. 3 ........1 ...... 1,7
Cuadra
(Zamarra de piel) ...... 9 .............. 4 ........ 1 ...... 2,1
Anguarina/Ongarina ... .8 .............. 2 ........ 1 ...... 1,2
Ferreruelo.................... 7 .............. 3 ........ 1 ...... 1,4
Medias ........................ 7 .............. 2 ........ 1 ...... 1,1
Sombrero .................... 6 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Manteo....................... 6 .............. 3 ........ 1 ...... 1,8
Toca ............................ 5 .............. 7 ........ 1 ...... 2,6
Abantal (Delantal) ...... 4 .............. 2 ........ 1 ...... 1,2
Sayuelo ...................... 4 .............. 1 ..... 1 ...... 1
Valones........................ 4 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Basquiña .................... 3 .............. 3 ........ 1 ...... 1,6
Mantilla........................ 3 .............. 3 ........ 1 ...... 2
Rebociño .................... 3 .............. 2 ........ 1 ...... 1,6
Guardapies (Faldas) .... 2 .............. 5 ........ 1 ...... 3
Montera ...................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Coleto ........................ 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Casaca ........................ 1 .............. 8
Brial (Falda) ................ 1 .............. 2
Bata ............................ 1 .............. 1
Capotillo...................... 1 .............. 1
Túnica ........................ 1 .............. 1
Albarcas (Madreñas).... 1 .............. 1
Escarpines .................. 1 .............. 1
Cinto .......................... 1 .............. 1
Justillo ........................ 1 .............. 1

Con la misma lógica que en los casos anteriores, volvemos a comprobar que los primeros lugares, en cuanto a la frecuencia de su presencia en los distintos casos, los ocupan las prendas de abrigo, como las capas y, las más habituales, como las sayas, camisas y jubones. También en este apartado hallamos un dato sorprendente, como es la práctica ausencia de Albarcas y Escarpines, registrados ambos en un solo y mismo caso; sorprende, porque fueron dos elementos de uso generalizado a nivel popular, por lo que no es fácil explicar su ausencia, salvo por el escaso valor que pudiera atribuírseles, pues de su presencia en la época, nos hablan hasta las herramientas que relacionan en estos mismos inventarios, entre las que aparecen con mucha frecuencia, los que denominan como “Barrenos albarqueros”, lo que quiere decir que no sólo se usaban albarcas, sino que, incluso, las confeccionaban ellos mismos. Las albarcas, abarcas, madreñas o almadreñas, que de las cuatro formas se denominaban, fue un calzado imprescindible en la zona, el cual iba acompañado en aquella época, por el complemento inseparable de los escarpines. Escarpines, que también se confeccionaban a nivel doméstico, aprovechando los restos de otras ropas, como muy bien expresa el protagonista de El Buscón en una logradísima frase: “Los escarpines, primero son pañizuelos, habiendo sido toallas y antes camisas, hijas de sábanas”.

En cuanto a la segunda cuestión que nos planteábamos al principio, hallamos una aceptable respuesta en las Capitulaciones y en los Contratos Matrimoniales, donde se hallan enumeradas las prendas que componían el equipo o atuendo de fiesta, apareciendo también reflejado ese sentimiento de estilo de vestir propio de la comarca, como veremos en los tres casos siguientes:

En 1696, al ponerse de acuerdo dos familias de Riosmenudos en los términos del compromiso matrimonial de sus hijos, establecen que los padres del novio, habían de vestir a su futura nuera con “un ferreruelo de beinteno negro con su rrizo de terciopelo, un jubon de estameña prensada con sus forros, una mantilla de zeñir de lo mismo; una saya de paño de color con un galon y sus medias y zapatos segun estilo…”. Vemos como detallan los componentes y rematan asegurando el tipo y modelo de las prendas.

Veintisiete años más tarde y en el mismo lugar, un viudo entrega a la novia, en concepto de Vistas, otra serie de prendas, matizando aún más explícitamente el citado detalle: “una capa o ferreruelo, como es estilo de esta tierra, una anguarina de senpitterna negra, cuerpos de senpitterna morada con sus galones, debanttal de esttameña prensada roxa, una basquiña de estameña prensada roxa con su galon de seda…”. Comprobamos cómo las expresiones utilizadas manifiestan claramente el citado sentimiento sobre la forma y manera de vestir, acorde con los usos de la zona.

Y, por último, recojo también el caso del compromiso entre dos familias acomodadas, de Intorcisa y Cornón, quienes acuerdan en 1784, que los padres del novio mandaban a su futura nuera, “por razon de Visttas, una Casaca de paño bueno, Rebociño y Montera de lo mismo, un Manteo de sempitterna azul, Basquiña de sempitterna morada, un Justillo de gorgoran, Medias, Zapattos y un Debanttal de mamparado…”.

Vemos así descritas las prendas en sus mejores calidades y composiciones, pero también los inventarios matizan en muchas ocasiones las características de las que enumeran y que suponemos respondían al vestir más normal. Así, tenemos que: Los Calzones, solían ser de paño de color o de sayal.

Las Camisas, de lienzo, con aldados de estopa y labradas de lana negra.

Las Capas, de paño de buriel basto, de paño layo o de veinteno negro.

Las Cuadras, de piel de marita (Merina) o de la tierra.

Los Cuerpos, de paño, unos blancos y otros de color, negros o rojos.

Los Devantales, de estameña.

Los Ferreruelos, de veintidoseno negro.

Los Jubones, de lienzo o de estameña; negros, azules, verdes, rojos, blancos, de buriel o morados y con galones. Las mangas podían ser de otro género.

Los Manteos, de sayal o de paño azul, con pasamanos.

Las Mantillas, de estameña negra.

Las Medias, de lana de la tierra o de lana de punto; rojas.

Las Ongarinas, de sayal, de estameña o de paño buriel.

Los Rebociños, de bayeta de la tierra, de veintidoseno o de veinteno negro.

Las Ropillas, de sayal o de paño layo.

Las Sayas, de sayal o de paño; azules, pardas, burieles, verdes o de color de capa de rey; con un galón y su ruedo, azul.

Los Sayuelos, de veinteno, negros.

Los Sombreros, podían ser finos o entrefinos.

Las Tocas, de beatilla de a dos varas de largo.

Los Valones, de paño o de sayal.

Los Zapatos, de baqueta o de cordobán.

VARIOS

En el quinto y último grupo de estos equipamientos, se incluyen, a modo de cajón de sastre, una serie variopinta de objetos de uso personal o familiar, como libros, joyas y escopetas. Relación que sirve más para comprobar las ausencias, que las presencias, escasas en todos los sentidos. No obstante, con ella, acabamos por trazar la imagen del equipamiento que poseían las personas y las familias de los siglos XVII y XVIII en esta comarca.

Nº de piezas

Objeto Nº de casos Máxº Mnmº Media

Imagen ó Crucifijo ...... 7 .............. 2 ........ 1 ...... 1,4
Arracadas .................... 5 .............. 2 ........ 1 ...... 1,2
Anillo .......................... 3 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Libros .......................... 2 ............ 11 ..... 8 ...... 9,5
Espada ........................ 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Azafate ........................ 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Escopeta .................... 2 .............. 5 ........ 1 ...... 3
Joyel/Joel.................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Cascabel .................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Azabache .................... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Sartal/Carralón
de corales ................ 2 .............. 2 ........ 1 ...... 1,5
Candado de hierro ...... 2 .............. 1 ........ 1 ...... 1
Breviario ...................... 1 .............. 1
Tintero ........................ 1 .............. 1
Salvadera ................... 1 .............. 1
Maleta ........................ 1 .............. 1
Pendientes ................ 1 .............. 2
Collar .......................... 1 .............. 3
Relicario ...................... 1 .............. 3
Rosario........................ 1 .............. 2
Díptico ........................ 1 .............. 1
Aderezo de diamantes 1 .............. 1
Abanico ...................... 1 .............. 1
Cajita .......................... 1 .............. 2
Ahogadero
(Gargantilla) ............. 1 .............. 1
Arillos .......................... 1 .............. 1
Ballesta ...................... 1 .............. 1
Tablero de plata .......... 1 .............. 1

Abundando en lo dicho, estos datos dejan de manifiesto las grandes carencias, en aquellos hogares, de los bienes que podríamos calificar como representativos del bienestar, del lujo y de la cultura. Se observa una gran variedad de alhajas, pero concentradas en pocas, casi únicas manos, salvo las de tipo pendiente, así como los elementos de devoción, incluidos los libros, pues el contenido de los mismos, enunciado en uno de los inventarios, iba por ese camino. Llama la atención la presencia de varias armas.

CONCLUSIONES

El panorama general que se deduce de los datos que suministran estos Inventarios, resulta bastante desolador, respecto al nivel de vida que se adivina en aquellos hogares, dada la parquedad de muebles, útiles, ropas y vestidos.

Queda de manifiesto que, sólo están presentes con carácter general, en los cuatro grupos antedichos, aquellos elementos considerados indispensables y básicos para satisfacer las necesidades mínimas de la vida.

La información que facilitan estas documentaciones, permite establecer una aproximación al tipo de vestimenta que imperaba por entonces en la comarca.

Se detecta un apreciable sentido de la ornamentación, aunque con elementos modestos, tanto en los hogares, como en las personas.

Un estudio más extenso y profundo, contemplando muchos más de los documentos disponibles, aparte de perfilar con mayor exactitud lo aquí expuesto, permitiría establecer la evolución de las modas y los equipamientos, a lo largo de los más de trescientos años que abarca la documentación existente en los archivos.

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NOTAS

Dibujos originales del autor.