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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1983 en la Revista de Folklore número 35.

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BODA EN SERRANILLOS

Un mozo de Cuevas del Valle contrajo matrimonio con una guapa moza de Serranillos.

Ambos pueblos están adscritos al partido judicial que tiene por capitalidad a Arenas de San Pedro, la llamada "Andalucía de Avila". Arenas es lugar de veraneo. Por sus monumentos, por su castillo, por el interés de su paisaje y por la generosidad y cordialidad de sus hijos, acoge a una importante colonia veraniega. También es el lugar donde entregó su alma a Dios San Pedro de Alcántara, portento de la penitencia.

Cuevas del valle es una población abierta, bien comunicada, perteneciente al Barranco de las Cinco Villas.

Cuevas sobresale por su tipismo bien manifiesto, con sus clásicas construcciones de entramado de madera y voladas solanas, que no deben desaparecer para conservar fielmente su fisonomía.

Sus casas, vetustas, y su paisaje, tan ameno, la convierten en un lugar muy pintoresco y visitado, principalmente en el verano. Es también refugio de los artistas del pincel.

Serranillos es un pueblo igualmente de la geografía abulense, cerca de Cuevas del Valle, sin hombres apenas hoy, ya que la mayoría están fuera, en forma ambulante, ganándose la vida como pueden, consagrados a la venta de pequeños productos.

El escritor abulense que se oculta tras el seudónimo de "Gredense" ha dicho de Serranillos que es un pueblecito rural donde la vida, más bien serrana, invita al descanso y al soliloquio.

La joven contrayente era una bella moza y bien apuesta, en la que todos los mozos de la comarca se miraban y, la verdad es que la miraban con pasión.

La musa popular, siempre con muestras de ingenio y verdadera chispa, tuvo mucho que ver con las magníficas condiciones y encantos personales que presentaba la serranilleja y la hizo objeto de su inspiración en los cantares:

Tú eres la napa, la napa
la napa del vino;
tú te vas de nuestro bando
a vivir con tu marido...

Con lo que claramente se daba a entender que los de Serranillos no veían con mucha simpatía que la convecina los dejase para irse a vivir con el "covachero" (gentilicio correcto con el que son conocidos los naturales de Cuevas del Valle).

Después de la sonada y fausta boda, la feliz pareja se disponía a trasladarse de Serranillos a Cuevas del Valle a pasar la luna de miel.

Como cosa acostumbrada manifestaron a la pareja de recién casados cuanto se les ocurría a los asistentes a la boda, ya que en tal acto nadie tiene cortapisas ni pelos en la lengua para despacharse a su gusto y, sobre todo, si están "alumbrados" con el delicioso vinillo y los licores...

Al novio le decían todos los asistentes a la fiesta nupcial, entre el mayor alborozo, al darle la enhorabuena:

-¡Vamos! ¡Que buena moza te llevas y sin tocar de nadie...!

Pese a cuanto le agradaban las manifestaciones y elogios que prodigaban a su flamante esposa y ante lo reiterativos que se mostraban recalcando la segunda parte de la expresión, contestaba:

-Eso ya lo veremos, ya lo veremos.

EL SABADO ME VOY YO

Un patrón de ganado de un gran atajo de ovejas merinas de Sanchorrejas, pueblo ganadero por excelencia -cabrío, vacuno, lanar, etcétera-, del partido judicial de Avila, tierra de cantos y santos, se dirigía a un zagal en cierta ocasión para inquirirle:

-Zagalillo, ¿fue el lobo a las ovejas?

A esto contestó rápidamente:

-No, que no iría...

-De cuáles cazó, ¿de las blancas, o de las negras?

A tal pregunta, contestó el zagal con desenfado:

-Cazaría de las colorás. Como el diablo, tiene tantas...

-A esta respuesta airada, el amo no pudo menos que decir:

-¡Qué zagal más repostón!

Rápidamente le espetó el zagalillo:

-¡Qué amo más preguntón!

Así las cosas y cargado de esteras, como se dice por tales pagos, resolvió el patrón, sin pérdida de tiempo, en vista de que cómo se conducía el servidor:

-El domingo te avío.

Con ello le anunciaba claramente que le despedía.

Pero el zagal, con una viveza rayana en anticipo precoz, le cortó tajante:

-El sábado me voy yo.

Con lo que se puso de manifiesto que el zagal se quedó con el amo.

Su desparpajo en responder y lo airado que se producía, denunciaba su temperamento rebelde y nada asequible a una dependencia directa en el trabajo.

CANTO A LA COMARCA DE MONTANCHEZ

Nuestra Virgen del Castillo
está en lo alto de una montaña,
vive en castillo de moros
nuestra Reina Soberana;

desde allí se ve una ermita
que de los Remedios llaman,
muy cerquita en otra ermita
a Santo Domingo claman,

les quite las calenturas
los libre de las tercianas:
más abajo hay un pilar
que las bestias beben agua,

más abajo otro pilar
donde las mujeres lavan,
más abajo está la jesa
donde pasta la boyada.

Albalá, pan de centeno,
porque el trigo no se haya.
Las Casas (1), con carboneras
de las que encienden las fraguas.

Alcuéscar, la rica miel
p'a juntal en la pringada.
Arroyomolinos, lino
de ese que jilan las damas.

Almoharín, la cantarilla
p'a dil lejos por el agua.
Valdemorales, el corcho
que trujen de la Quebrada.

La Zarza, buen vino dulce
que del Cerro Rucio traigan.
Benquerencia, se oye el cuco
de la noche a la mañana.

Dambas viven en Botija,
buena madre, guapa hija.
Salvatierra, las rosquillas
p'al engaño de chiquillas.

Torremocha, mucho grano
los trigos gozaos y sanos,
la senara aran las yuntas
de los bueyes y las mulas.

En los llanos Valdefuentes,
mucho pan y buena gente.
En la Torre (2), si me apura
sin sacristán y sin cura.

En la vuelta a la reonda
a Montánchez nos volvamos,
un cancho hay que se menea
con la punta de los deos;

hay escribas y fariseos
donde cobran los consumos,
acudes con buenos cuartos
p'a casa vas sin ninguno.

Se bebe un vinillo añejo
y se come buen jamón,
tenemos capeas y toros,
Misa, Ramo y procesión.

Hay que agradecer a doña Petra Sánchez Gómez, viuda y madre del que fue regidor de la villa de Montánchez, don Felipe Gómez, el interés que se tomó por cuanto se relacionaba con su histórica población.

Las endechas transcritas constituyen un canto en lenguaje popular a la comarca montanchega. La autora lo escribió y el malogrado profesor don José Solís Fuentes lo puso en verso, dándole puntuación que no tenía y el subrayado de los pueblos de la comarca de Montánchez, "Balcón de Extremadura".

Recopilación y notas, Valeriano Gutiérrez Macías.

____________
(1) Casas de Don Antonio.
(2) Torre de Santa María.

EL REGRESO DEL ESPOSO

Estando yo en mi ventana
bordando paños de seda,
vi venir un caballero
por encima de alta sierra.

Me atreví y le pregunté
si venía de la guerra.

-Sí, señora, sí por cierto.
¿A quién tiene usted en ella?

-No tengo padre ni madre
ni cosa que a mí me duela.
Tengo allí a mi marido,
siete años lleva en ella.

-Su maridito de usted,
por las señas que usted diera,
era alto como un pino,
del color de la canela;
su maridito de usted
ya quedó muerto en la guerra.

Yo le abrí la sepultura,
yo le tapé con tierra.

-¡Ay, pobrecita de mí!
viudita y en tierra ajena.
Estos tres hijos que tengo
¿Quién les llevará a la escuela?

-Venga conmigo la viuda,
venga conmigo a mi tierra;

Yo la vestiré de luto,
yo la calzaré de seda,
y a sus hijos pequeños
yo les llevaré a la escuela.

A la mañana siguiente,
Catalina con la ofrenda,
al tomar agua bendita
con su marido se encuentra.

-Buenos días, mi mujer,
¿quién te ha traído malas nuevas?

-Un caballero ayer tarde
que a malas lanzadas muera.

-No lo quiera Dios del cielo,

tampoco la Virgen bella,
que el caballero de ayer
yo lo soy y yo lo era,
que quise saber el juicio
de las mujeres dónde llega,
que es como vaso de vidrio,
que al primer golpe se quiebra.

Recopilado por Juliana Panizo Rodríguez; recitó Miguel Panizo, de 74 años, residente en Barcial de la Loma (Valladolid).