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ANOTACIONES AL POEMA DE MÍO CID

PANIZO RODRIGUEZ, Juliana

Publicado en el año 2007 en la Revista de Folklore número 320.

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La elaboración del Poema de Mio Cid debió finalizar, según Menéndez Pidal, hacia 1140, cuarenta años después de la muerte del Cid.

Como ocurre con toda la épica medieval europea ignoramos el nombre del autor. Se cree que fue compuesto por dos juglares: uno, de San Esteban de Gormaz y otro, de Medinaceli.

El poema se encuentra en un solo manuscrito del siglo XIV, que es una copia de otro manuscrito que Per Abbat realizó en 1207, por ello celebramos este año el octavo centenario.

Según Menéndez Pidal el poema puede dividirse en tres partes que él ha denominado Cantar: Cantar del destierro, Cantar de las bodas y Cantar de la afrenta de Corpes.

El tema consiste en el engrandecimiento progresivo del héroe, injustamente desterrado, que tiene que recuperar su honra. Alrededor de este hecho se desarrolla la acción guerrera y política de la obra.

Merecen especial mención los valores humanos y el realismo del Poema. El Cid obtiene sus éxitos por sus cualidades morales; tiene sentido de la justicia, la caridad, la lealtad y el amor –como esposo y como padre–, que va más lejos de los modelos de su época.

Después de esta breve introducción pasamos a detallar las formas apelativas y de juramento existentes en el poema.

El vocativo es el nombre de la persona o cosa personificada a quien dirigimos la palabra en tono de súplica, mandato o invocación.

APELATIVOS EN EL POEMA DE MÍO CID

1. Apelativo del héroe del Poema

El mayor numero de vocativos pertenecientes a la misma persona corresponden a héroe del Poema, en una sola ocasión aparece el nombre y el apellido, precedido de Mio Cid

“Mio Çid Roy Díaz, mucho me avedes ondrado” (2151).

Chasca divide en tres clases las denominaciones del héroe:

a) el título honorífico simple (Cid, Mío Cid)

b) el epíteto simplemente (Campeador), y

c) el epíteto compuesto (Mío Cid, Campeador; Mío Cid, Campeador, Complido; etc…).

Los apelativos usuales en orden decreciente son: Cid, Mío Cid, Cid Campeador, Campeador, Campeador contado, señor ondrado y señor.

CID El vocablo Cid, según Menéndez Pidal, es un título honorífico derivado del árabe Çid “señor”; lo llevaron varios personajes cristianos, sin duda por haber vivido entre los moros o tener vasallos musulmanes.

“Cid, en el nuestro mal vos non ganades nada” (47).

“Gradéscolo a Dios, Mio Çid, dixo el Abbat Don Sancho” (246).

“El Criador vos vale, Çid Campeador leal” (706).

CAMPEADOR “Batallador, vencedor”, sólo usado como epíteto del Cid. Se le aplicó en vida y es el epíteto más común en el Cantar, pero no como vocativo.

“Campeador, fagamos lo que vos plaze” (1127).

El apelativo menos utilizado es señor “Dixo Martín Antolínez: Por qué lo dezides, ¡Señor!”.

2. Apelativos del Rey.

Los apelativos más comunes del rey Alfonso VI, uno de los personajes fundamentales del Poema, son: señor, rey, Alfonso y don Alfonso, este último precedido de interjección.

SEÑOR “desto que nos avino que vos pese, señor” (3040).

REY “Gradéscolo, rey, prendo vuestro don” (2124).

ALFONSO “Alfonso mío señor, merced, yo la recibo” (2036).

3. Apelativos de los vasallos del Cid

El mayor numero de apelativos referentes a los vasallos del Cid se refieren a Minaya, denominado también caboso, Albar Fañez y Minaya Albar Fañez, se utilizan también Martín Antolínez, Muño Gustioz y Pedro Bermúdez.

MINAYA

“Dixo el Campeador: bien fallastes, Minaya”; (441).

CABOSO Cabos, cabal, cumplido, sólo se usa como epíteto del héroe del cantar y de Minaya,e incluso tenemos dos vocativos en el mismo verso.

“Vos sodes, caboso, venid acá, Minaya” (1804).

“Venit acá, Albar Fañez, el que más quiero e amo” (2221).

“Did, Minaya Albar Fañez, por aquel que está en alto” (1297).

“Venides, Albarfañez Minaya, una fardida lança” (489).

Menos numerosos son los apelativos del resto de los vasallos del Cid, Martín Antolinez, Muño Gustioz y Pedro Bermúdez.

4. Apelativos de los infantes de Carrión

Los vocativos referentes a los infantes de Carrión no abundan en el Poema, en la mayoría de los casos se les nombra como pareja indiferenciada con los términos infantes de Carrión.

“Decidme, qué vos fiz, infantes de Carrión” (3596).

Únicamente utilizan el término don aplicado a los infantes, sus mujeres, en una ocasión.

“Por Dios vos rogamos, don Diago y don Ferrando, nos” (2725).

Ferrando es el miembro dominante de la pareja, su nombre aparece tres veces con función vocativa y ninguna el de Diago.

“Mientes, Ferrando, de quanto dicho has” (3313).

5. Otros nombres propios utilizados como vocativos en el cantar

El nombre propio de la mujer y las hijas del Cid figuran como vocativo en un caso precedido de don, título honorífico.

“Onillon, doña Ximena; Dios vos curie del mal” (1936).

“Don Elvira e doña Sol, cuidado non ayades” (2865).

Los judíos, Raquel y Vidas, el rey Búcar, el conde don Rodrigo y el abad don Sancho también aparecen interpelados en el Poema.

“Raquel e Vidas, amos medat las manos” (106).

Los reyes moros nunca merecen un epíteto despectivo al juglar ni a los personajes que los mencionan.

“Acá toma, Búcar, venvsit dalen mar”.

“Concede, don Rodrigo, e penssedes de folgar” (1208).

6. Vocativos religiosos

a) Los apelativos referentes a la divinidad son: Dios, Dios glorioso, Señor Spirital y Señor Padre.

“A ti lo gradesco, dios, que cielo e tierra guías” (217).

“Valme, Dios Glorioso, señor curiam deste espada” (2664).

“Por tierra andidiste treyta y dos años, Señor Spirital” (343).

“Grado a ti, Señor Padre, que estás en alto” (8).

b) Respecto a la Virgen los vocativos usados son: Gloriosa y Gloriosa Santa María.

“Vuestra vertud me vala, Gloriosa, en mi exida” (221).

“Valanme tus vertudes, Gloriosa Santa María” (218).

7. Vocativos de parentesco

Todos los apelativos de parentesco empleados en el Poema tienen un valor real; son: padre, mujer, hijas, dueñas (nombre aplicado a la mujer y a las hijas del Cid), yernos, cuñados, primos-as y sobrino.

“Merced vos pedimos, padre, si vos vala el criador?”.

“Mugier doña Ximena, grado al criador” (2196).

“Metivos en sus manos, fijas, amas a dos” (2204).

“A vos me humillo, dueñas, gran prez vos he ganado” (1748).

“Dios vos salve, yernos, infantes de Carrión” (2322).

“Acá venid, cuñados, que más valemos por vos” (2517).

“Llamando: primas, primas! Luego descavalgo” (2778).

“Prendetla, sobrino, ca mejora en señor” (3190).

8. Apelativos injuriosos

Los escasos vocativos injuriosos se refieren preferentemente a los infantes de Carrión. Hasta que los infantes maltratan a sus esposas, ni el juglar ni ningún interlocutor, les dirigen un epíteto despectivo, por mucho que se lo merecieran.

Los términos despectivos son:

lengua sin manos, alevoso, boca sin verdad, malo, traidor y canes traidores.

“Lengua sin manos, quommo osas fablar?” “Calla, alevoso, boca sin verdad, lo del león no se te deve olvidar” (3362-3).

“Calla, alevoso, malo e traidor” (3383).

“Quando las non querides ya canes traidores ¿por qué las sacavades de Valencia sus honores?” (3363-64).

JURAMENTOS EN EL POEMA DE MÍO CID

1. El rey Alfonso VI jura por San Esidre

Según Menéndez Pidal San Esidre es San Isidoro, obispo de Sevilla entre los años 599-636. la invocación habitual de Alfonso VI al citado Santo es un detalle de las costumbres del monarca, quien heredaría de su padre la devoción a San Isidoro. Fernando I envió una embajada al rey moro de Sevilla para traer de allá el cuerpo de San Isidoro, lo depositaron en la iglesia de San Juan, de León, el año 1063, y postrado ante el altar con sus reliquias depuso la corona real antes de morir.

“Juro por Sant Esidre, el que bolvieje mi cort quitarme al reyno, perderá mi amor” (3140-3141).

“Yo lo juro por Sant Esidre el de León que en todas nuestras tierras non ha de tan buen varón” (3509-3510).

2. El Cid jura por su barba

El no cortarse la barba ni los cabellos, y a veces ni las uñas, era señal de dolor, que solía cumplirse previo juramento o promesa. Aún en las épocas en las que era moda la barba afeitada, se dejaba esta crecer durante el periodo de luto.

“Par aquesta barba que nadi messó non lo lograran ifantes de Carrión; que a mis fijas bien las casaré yo!” (2832-2834).

“Par aquesta barba que nadi non messó, assís iran vengadas don Elvira y dona Sol” (3186-3187).

A manera de síntesis el número de vocativos utilizados en el Poema es de 174 y el de juramentos cuatro, los apelativos ponen de manifiesto el carácter afectivo del Poema.

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BIBLIOGRAFÍA:

ANÓNIMO: Poema de Mio Cid, edición, introducción y notas de Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 12ª ed., 1968.

CHASCA, E DE: El arte juglaresco en el Cantar de Mio Cid, Madrid, Gredos, 1967.

MENÉNDEZ PIDAL, R: Cantar de Mío Cid. Texto, Gramática y Vocabulario, 3 vols., Madrid, Espasa-Calpe, 1976-1980.

Manual de gramatica historica española, 16ª ed., 1980.