Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Editorial

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 2007 en la Revista de Folklore número 322.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 322 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


El urbanismo o el turismo masivo han ido creando durante todo el siglo XX en pueblos y ciudades de España nuevas necesidades que han desvirtuado una jerarquía de valores tradicionalmente aceptada y han ido degenerando la filosofía del “viaje cultural”. El problema actual de sobredimensionar el turismo para considerarlo sólo fuente de ingresos surge desde el momento en que el interés de quienes lo gestionaban empezó a desplazarse desde la órbita de lo cultural al terreno de la economía. En ese proceso, sufrido a lo largo de los últimos setenta años, la idea de que el nivel superior debería estar ocupado por el respeto al tesoro patrimonial y de que ese tesoro tendría que estar adecuadamente custodiado y expuesto, pasó a ser sustituida por la evidencia de que todos esos valores se nutrían y mantenían por sí solos pues parecían tocados por la mano del rey Midas. Eso, unido al hecho de que los potenciales destinatarios de la contemplación de esos tesoros se incrementaron en número y de que comenzaron a acercarse a ellos más por ocio que por necesidad íntima, fue deteriorando la filosofía original. El objetivo de quienes se encargaban de gestionar al mismo tiempo el patrimonio y el turismo fue decantándose poco a poco hacia unas preferencias claramente populistas: el público importaba o preocupaba más que el monumento y éste podía ser por tanto sacrificado en aras de aquél. Se confundieron así las palabras mejoría y mayoría y de ese modo transcurrió el siglo XX, creando espejismos culturales que parecían representar avances en el cultivo de la sensibilidad o del interés en los individuos y en la sociedad, pero que en el fondo sólo atendieron a la abundancia en las estadísticas o a la autocomplacencia. Se impone, pues, una reflexión sensata de la sociedad entera sobre este tema para que se mantenga la prelación de lo artístico o lo patrimonial sobre otros intereses, legítimos, eso sí, pero menos importantes desde el punto de vista histórico o cultural.