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LOS VAQUILLAS DEL CARNAVAL DE GAJANEJOS (GUADALAJARA): UNA FIESTA RECUPERADA EN 2008

LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 2008 en la Revista de Folklore número 329.

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El título que ofrece la prensa provincial tras la recuperación de esta fiesta no puede ser más claro: “Más de 40 años sin Carnaval. Gajanejos recupera la fiesta de Carnestolendas y su tradición de Los Vaquillas” (1).

En realidad no sé ciertamente si se trata de una de aquellas fiestas carnavalescas e invernales que, enmascaradas, fustigaban –al decir de don Julio Caro Baroja– a la juventud femenina en tiempo de merecer. Lo cierto es que una de ellas lleva máscara y la otra una especie de capuchón que le tapa la cara y le permite ver a través de dos pequeños agujeros a la altura de los ojos. Su vestimenta es multicolor, predominando los colores rojo, azul, verde y amarillo. Unos cencerrillos a la cintura y a la mano una horca de las que utilizan los labradores para hacinar la mies. (Vid. Fotografías de Luis Toledano).

Veamos lo que se nos dice ahora, respecto a esta recuperada fiesta.

Es cierto que el pueblo de Gajanejos, que fue machacado y totalmente borrado del mapa por los obuses durante la última guerra civil (1936–1939), perdió su ser y sus señas de identidad. Pero el pueblo nuevo, rehecho gracias a Regiones Devastadas, sigue hasta ahora vivo y, gracias a su Asociación Cultural, a la ayuda del Ayuntamiento y a la colaboración de un grupo de jóvenes y de algunos vecinos del pueblo que no tienen inconveniente alguno en vestirse con la ropa que les sirva de disfraz, así como de la máscara que cubra su rostro, el día 9 de febrero que es el de su salida actualmente, se ha logrado recuperar esta festividad propia del Carnaval, tan colorista, a imitación de aquella otra más antigua, que se ha tratado de reavivar tratando de conservar toda su pureza originaria, a pesar del paso del tiempo que, como es lógico, siempre deja constancia de sus modas.

Estos personajes carnavalescos datan de muy antiguo, dicen, (ya lo son los propios carnavales), aunque apenas sí hay modo de encontrar alguna huella de su pasado, ya que, al parecer, dejaron de salir por los años cincuenta, aunque recientemente han vuelto a salir recorriendo las calles de Gajanejos dos máscaras, a modo de botargas, solamente dos similares en tantos aspectos a esas otras que también efectuaban, e incluso actualmente siguen teniendo su salida, en las mismas fechas del Carnaval en diferentes localidades.

Se trata de otros grupos de enmascarados de características acusadamente zoomórficas, así “los Vaquillones”, de Zarzuela de Jadraque; los otros “Vaquillones” de Robledillo de Mohernando; “los Diablos”, de Luzón; “las Botargas y Mascaritas”, de Almiruete; los participantes en la “Machá” o “Machada”, de Bocígano, y algunas muestras más (2).

En Gajanejos están contentos, dado que han pasado muchos años desde que salieran sus “Vaquillas” en los últimos carnavales, que tuvieron su celebración allá por los años cincuenta, es decir, hace ya casi sesenta años.

Cuentan sus gentes que la tradición de salir estos enmascarados ya es lejana en el tiempo como queda dicho y que, antiguamente, su celebración tenía lugar el martes y el domingo de Carnaval, cuando se disfrazaban única y exclusivamente dos “Vaquillas”, con ropas viejas y cencerros alrededor de la cintura, chillonas en el colorido de su vestimenta, rodeadas por un numeroso gentío que también se disfrazaba, generalmente los hombres de mujer y las mujeres de hombre y cuyo fin principal no era otro que el de quitar la merienda a los escolares. (Por cierto, una merienda que consistía en un mollete relleno de productos de la reciente matanza: chorizos o jamón) (3).

Como sucedió con tantos otros enmascarados, estos de Gajanejos también fueron prohibidos durante el franquismo, aunque siguieron saliendo durante un corto periodo de tiempo, aunque sin las caretas, o sea, como allí se dice, “a cara lavada”.

El periódico bisemanal Guadalajara Dos Mil recoge en sus páginas lo siguiente:

“Ha sido este año cuando la programación carnavalesca ha vuelto a incorporarse al calendario festivo del pequeño municipio de la Alta Alcarria. La recuperación de la tradición supondrá también el regreso de Los Vaquillas, nombre con el que el pueblo llama a sus botargas. Ataviados con trajes vivos y coloridos, con una careta que emula al demonio, una horca en la mano y cencerros a la cintura, Los Vaquillas saldrán cuatro décadas después a la calle para amedrentar a los niños e intentar apoderarse de su merienda” (4).

Tres elementos, en principio, a tener en cuenta a la hora de proceder al análisis, si así se me permite decir, de esta fiesta que podríamos considerar en primer lugar la denominación: “Los Vaquillas” (que alude a hombres disfrazados de vaca, de ahí “Los” (o sea, ellos, los que se visten o disfrazan) y “Vaquillas” (de lo que van disfrazados), quizá como representación de un mundo ganadero; la horca que llevan en la mano, como manifestación de una cultura agraria, y el hecho de amedrentar a los niños, asustándolos con las máscaras, lo que podría tener cierta relación con aquellas otras meriendas de los “Jueves Larderos”, (es decir, el mundo infantil como personificación viva del mañana, de aquellos que serán los hombres del pueblo, sus quintos y defensores).

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NOTAS

(1) Guadalajara Dos Mil (28 de enero de 2008), “Mas de 40 años sin Carnaval”. David Sierra recoge en La Crónic@ de Guadalajara (29/01/2008) que “…Gajanejos perdió esta entrañable tradición y hoy un grupo de jóvenes del pueblo, con el apoyo del Ayuntamiento, se han decidido a recuperarla. La fiesta tendrá lugar el próximo 9 de febrero, en un espacio conocido como El Pabellón, en el Pueblo Viejo de Gajanejos” http://www.lacronica.net/frontend/lacronica/GajanejosRecupera-Su-Fiesta-De-Los-V... (07/02/2008). http://www.guadalajaradosmil.es/noticia.asp?ref=23816).

(2) Sobre personajes carnavalescos zoomorfos aún existentes en la provincia de Guadalajara, véase: GARCÍA SANZ, Sinforiano: “Botargas y enmascarados alcarreños. (Notas de Etnografía y Folklore)”, Cuadernos de Etnología de Guadalajara, 1 (1987, 1.º), pp. 7–55; LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, “Descripción de una fiesta serrana: la Machada de El Bocígano. Posibles paralelismos”, Wad-Al-Hayara, 8 (1981), pp. 495–504; LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón: “Las botargas: su simbolismo y cambios de significado. (Hacia una idea de “folklorema”)”, I Jornadas de Estudio del Folklore castellano-manchego, Cuenca, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1983, pp. 113–131, LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, “Las botargas como manifestación viva de una cultura tradicional en extinción”, Imago Hispaniae. Homenaje a Manuel Criado de Val. (Actas del simposio-homenaje a Manuel Criado de Val en Pastrana (Guadalajara) del 7 al 10 de Julio de 1987), Kassel (Alemania), Ed. Reichenberger, 1989, pp. 259–278. (Extensa bibliografía sobre botargas); LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón: Fiestas Tradicionales de Guadalajara, 3.ª ed. corregida y aumentada, Guadalajara, Diputación de Guadalajara, 2006, 176 pp. Prólogo de Joaquín Díaz; y LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón: Guadalajara, Fiesta y Tradición. 3.ª edición corregida y aumentada, Guadalajara, Nueva Alcarria, S.A., 2005, 384 pp.

(3) Gajanejos, La Aldea (Guadalajara). http://gajanejos.iespana. es/Fiestas-de-Gajanejos.htm (07/02/2008).

(4) Ver nota 1.