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EL REPERTORIO ROMANCÍSTICO DE RABEL. JUSTO MUÑOZ, ARRABELERO DE VILLANUEVA DE ÁVILA

PORRO FERNANDEZ, Carlos A.

Publicado en el año 2008 en la Revista de Folklore número 332.

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Con harta frecuencia leemos acerca de la condición canalla del rabel y lo churruscante de sus coplas, cuartetas “gruesas” de contenido o seguidillas. satíricas y embrutecidas muy del gusto de vulgares repertorios comerciales. Menos páginas hay escritas de otras relaciones menos mediocres ligadas tanto o más al rabel, como es el romance. Ha sido pues, y es, este género, el canto oculto aún dentro de la nueva vida que se le está dando al rabel; y decimos oculto que no olvidado, porque fluye contínuo en el recuerdo y la memoria en las encuestas a los viejos (o viejas) rabelistas o arrabeleros. La presencia del género romancístico dentro del corpus musical de este instrumento viene de tiempo atrás, como viene la presencia del rabel en la tradición ibérica sin entrar en debatir desde aquí –Dios me libre– si lo está, desde la entrada de los musulmanes en la península o desde las invasiones bárbaras, eso siempre y cuando no estudiemos una posible presencia anterior, pues no podemos olvidar la tradición milenaria de estos instrumentos en el mundo oriental.

Conjeturas aparte, anotamos aquí este documento que constata la presencia del romance como repertorio fundamental de este instrumento y bastante más señero que el chusco que referíamos líneas arriba. De Norte a Sur y de Este a Oeste, romances cantados al son del rabel, bien por el propio tocador bien por otro intérprete compañero del tañedor, los encontramos a cada paso que damos. Un vistazo a vuela pluma por el repertorio conocido zamorano, asturiano, madrileño, cacereño, segoviano, burgalés, toledano, leonés, cántabro, palentino, riojano (sin volver a entrar en las ridículas cábalas, aún en debate, de si realmente es extremeño porque vino con la trashumancia o es soriano y se llevó a Cáceres por las cañadas reales), nos acerca romances de uso común de aire pastoril junto a otros de muy dispar contenido y desenlace.

Son infinitas las comarcas en las que florea el arrabel, muchas de ellas efectivamente de marcada vida pastoril, vaquera y trashumante, aunque no siempre está o ha estado en manos de zagales ni rabadanes, ni únicamente en el campo o en las brañas y recordamos el entorno íntimo que necesita el instrumento y en el que se desenvuelve, pues basta una pequeña reunión familiar (en época de matanzas, las navidades), vecinal (el veladero o hiladero) o cualquier tarde de invierno a la lumbre de la cocina para airear sus sones. En estos ambientes se busca el entretenimiento en base a esos cantares picajosos de los que hablábamos pero sobre todo es el marco de la transmisión de saberes, normas, de la moral, del pasado de mitos y héroes y de enseñanzas expuestas de manera muy sutil en el romance.

Los siglos XIX y XX han definido de manera muy clara las vías de modernización y desaparición de muchos elementos de la vieja tradición. Los diversos caminos que ha tomado, acuciada por la modernidad y la llegada masiva de elementos foráneos que apenas hemos asimilado junto a la catalogación como tipismos nacionales de algunos elementos regionales, han exaltado y exagerado o empobrecido los repertorios cantables, llevándolos de extremo a extremo. Un claro ejemplo (por lo conocido, estudiado y la riqueza de materiales) es el del romance montañés cántabro y su interpretación en estos instrumentos. Desde tiempos de Cossío y Maza el repertorio romancístico en Cantabria no se había vuelto a tratar con cierta soltura sino hasta épocas bien recientes aunque curiosamente ese trato ocasional lo fue con sobrada tilde, pues basta estudiar el tan traído y llevado Romance del Conde Lara al que se ha dedicado una literatura exagerada conformándolo como uno de los parangones del folklore cántabro en corta visión global.

El uso del romance se presentaba poco vinculado a nuestro instrumento cuyo repertorio había quedado reducido al patético muestrario de coplas picantes “a lo pesao” y “a lo ligero”, siempre las mismas y grabadas hasta el extremo aburrimiento contribuyendo a un empobrecimiento de la tradición y a una desgraciada exaltación de lo rural como algo “palurdo” o “paleto” que sigue presente en muchas agrupaciones o ediciones discográficas urbanas asentadas, por su incapacidad de movilidad al no tener la base que los sustente –a pesar de sus malogrados intentos de evolución–, en este repertorio facilón. La recuperación de algunos “aires” tan distintos como son el romance y la tonada lírica (esta última algo mejor parada en su trato) entra hoy en un proceso de florecimiento tardío, (obligado en algunos casos por la propia vergüenza del olvido) en toda Cantabria, no así en la vecina Palencia donde asistimos a una irreparable pérdida del instrumento y sus tonadas ante el machacón apego al repertorio “picante”. Las comarcas de Campoó y Polaciones, junto a algunos restos pasiegos, de Iguña, Liébana o de Puente Nansa son los reductos de este instrumento en Cantabria y donde el romance bullía con cada intérprete. Dependiendo del trato que se le haya dado en el último siglo (dentro de un panorama turístico de concursos y exaltaciones folklóricas comarcales) el romance ha ido desapareciendo a favor de las coplas y las tonadas en el caso de Campoó, frente a la persistencia de la vetustez de los temas en Polaciones (1). Pero si volvemos la vista hacia Ávila, el caso que nos ocupa y preocupa, desafortunadamente su estudio y trato no ha ido ni hacia un lado ni hacia otro, tan sólo hemos observado la casi desaparición del repertorio, a pesar de que la zona de la Sierra de Gredos y el puerto de Tornavacas han mantenido una presencia muy palpable del “arrabel” que hoy en día aún es posible oír y registrar.

Ávila destaca en el panorama actual de la Tradición por la viveza de muchas de sus manifestaciones populares pero también por el desconocimiento general de todas ellas. Su tradición oral es muy fresca todavía. De esta abundante herencia, de hijuelas aún poco repartidas, tuvimos el placer de participar con la publicación de un pequeño artículo no hace demasiado tiempo (2). Junto a esta separata, los datos acerca del uso y existencia del instrumento en cuestión hay que localizarlos en breves reseñas costumbristas de historias locales, citas desperdigadas de folkloristas locales y otras más de musicólogos o antropólogos (Schindler, Albert Klemm o Krüger) que recorrieron esta zona entre 1920 y 1960 registrando algunos datos del uso o melodías de rabel junto a un valiosísimo repertorio de canciones y romances de todo tipo (3). Pero principalmente los datos que hoy configuran el estudio actual de esta zona o de cualquiera otra, proceden de los testimonios recogidos en los últimos años de los lugareños que conocieron de primera mano el arrabel o a su tañedor.

Los registros sonoros de estos instrumentos son aún más escasos. Desde los primeros testimonio del rabel reunidos por Kurt Schindler en 1932 en San Martín del Pimpollar y Hoyocasero no se recogen más datos hasta los documentos de la serie de TVE “Raíces” y los posteriores de RNE en 1986 y la casa Saga en 1988, realizados en Cuevas del Valle a Silvestre Sánchez, rabelista, guitarrero y cestero natural de Navalosa. Cobra así especial valor la figura del músico que nos ocupa, Justo Muñoz de Villanueva de Ávila, por la escasez de testimonios pero sobre todo por la calidad musical de este músico, de la que desgraciadamente estas desafinadas letras no pueden dar testimonio real y palpable del cromatismo de su quehacer.

Villanueva de Ávila era una localidad serrana, el más joven municipio del viejo concejo de Burgohondo, dependiente del cercano ayuntamiento de Navatalgordo, del que se desgajó en época reciente, pues hasta el año 1990 no contó con ayuntamiento propio. El pueblo, nuevo, se fue conformando a partir de 1933 tras la creación de una escuela pública para los habitantes de todas las umbrías de la cara norte de la sierra, que las fueron abandonando asentándose en Villanueva, esta nueva repoblación. Justo es la memoria de los recuerdos de la vida serrana, de la dureza de las tierras ásperas que ni siquiera veían el sol en invierno, de ahí la denominación de umbrías. Ya medio abandonadas, las umbrías de Burgohondo, Navarrevisca o Navatalgordo siguen representando la real vida serrana, fosilizadas en su arquitectura tradicional, aldeillas ancladas en el pasado, sin luz ni agua corriente, sin reformas en cientos de años. Sus habitantes poco a poco fueron reuniéndose en lo poco habitable que quedaba tierras más arriba, el llano, surgiendo de esta manera Villanueva.

Justo y su familia procedían de la umbría de El Sotillo, en el Saudejo, entre Navatalgordo y Burgohondo. La tradición del canto la heredó de su madre que se casó en segundas nupcias con Domingo, de Navatalgordo que crió a Justo y le enseñó a tocar el arrabel. De ellos aprendió las tonadas que para nosotros cantó e interpretó (para otro serrano de pro Carlos del Peso y para mí) en varias ocasiones en 1996 y 1997 y de las que disfrutamos, junto a otro gran repertorio como guitarrero, puesto que como excelente tocador de laúd también, organizaba las rondas, el baile o las bodas en la zona, a son de rondón, rondeña, jota y seguidilla. Sin duda las enseñanzas familiares y apego a la tierra hizo que sus hijas, en especial Elvira aprendiera de su padre Justo y de sus abuelos muchas de las coplas de las rondas, bodas y romances que canta con él. La dureza de la sierra, a pesar de las mejoras de los últimos tiempos, echó a esta familia como a tantas otras hacia Madrid y en el Collado de Villalba desarrollaron sus vidas. Allí retomó el recuerdo de su padrastro y se hizo un arrabelillo de nogal, de una cuerda de serdas de caballo con el que acompañó todos sus romances.

A la voz de “anda canalla, que te parto el espinazo” sierra Justo su arrabelillo con el arco impregnándolo del pegote de resina colocado en un lateral de la caja y entona la copla tras afinar la cuerda a su timbre de voz. El repertorio, salvo por un único tema de coplas sueltas de corte cómico, es completamente romancístico. Justo recuerda cómo la figura del arrabelero resucitaba cada año por los inviernos, al abrigo de la cocina, de la matanza y del jarro de vino indispensable para templar la garganta. Así, siempre presenta un repertorio íntimo, sazonado ocasionalmente con alguna copla más subida de todo, que se calma rápidamente bajo el peso del manto de los villancicos y milagros de la Sagrada Familia.

Más raro ha sido, que un rabelista acompañara a un cantante sin conocer el desarrollo melódico del tema. Ocasionalmente así lo vimos hacer a Justo, pues la melodía de algunos temas cantados por la hija (Don Bueso y su hermana cautiva, Los pajaritos de San Antonio y La vida de San Isidro) no cuadraban realmente en una interpretación precisa de arrabel. A pesar de ello Justo los adornaba de manera sencilla, mediante algunos acordes y sin especial problema. De hecho, el uso y conocimiento de otros instrumentos de cuerda que posee Justo (el laúd en especial) hacía que interpretara además algunos romances con este instrumento.

Consideramos esta pequeña colección de romances como una importante aportación del señor Justo a la Tradición Oral “con mayúsculas” de estas tierras de Ávila, ya no por la rareza de los temas sino por el gran vacío de análisis, publicaciones y recopilaciones referidas en dicha provincia, y desde aquí así se lo agradecemos a él y a su familia.

LA LOBA PARDA Versión cantada por Justo Muñoz López de 72 años de edad y natural de Villanueva de Ávila, donde se grabó el tema con Carlos del Peso el 17 de agosto de 1996 (4).

52 HEMISTIQUIOS

52 HEMISTIQUIOS

Estando yo en mi reguero / remendando mi zamarra,

22 vide venir siete lobos / y en medio una loba parda.
– Detente, loba, detente, / no me seas determinada,

24 que tengo yo siete perros / y una perra segoviana.
– No tiemblo tus siete perros, / ni tu perra segoviana,
2
6 un perro con unos yerros / que te irán sacando el alma.
No tiemblo tus siete perros / ni tu perra segoviana,

28 que tengo yo unos colmillos / como puntas de navaja.
Ha entrado en la pastoría / cogió la mejor primala

10 – Y andar, perritos a él, / quitaímele esa primala,
que si no se la quitáis / os daré cachiporrada,

12 y si se la quitáis / os daré cena doblada:
siete calderos de leche / y otras tantas de cuajada,

14 siete panetes de trigo / mientras seas dueña la cabra.
Y han andado siete leguas / y alredor de una montaña

16 y otras siete la han corrido / y en poco tierra llana;
y al pasar de un arroyito / la loba ya iba cansada.

18 – ¡Tomae perro, tu borrega, / toma perros tu primala!
–¡Tomae perros, tu borrega, / que de ella no quiero nada!

20 – No quiero yo mi borrega / de tus dientes maltratada,
lo que quiero es tu pellica / “pal” pastor una zamarra,

22 l’espinazo “pa” garrote / para dominar las cabras,
las costillas “pa” badajos, / “pa” las cencerrillas claras

24 las orejas “pa” abanicos / para abanicar las damas,

y el rabo para agujetas / para atacarse las bragas;

26 y aquí termina la historia / del pastor y la zamarra.


LA SERRANA DE LA VERA

Versión cantada por Justo Muñoz López de 73 años de edad acompañando con el arrabel. Grabado en Collado Villalba (Madrid) el 10 de mayo de 1997.

46 HEMISTIQUIOS

Y a la ribera de Tuna / de Salamanca la bella
2
2 se pasea una serrana, / blanca, rubia y zamorena.
Con una cinta pal pelo / debajo de la montera,

4 y una honda a la cintura / que daba temor el verla.
No me llevan por camino / ni tampoco por vereda,

6 me llevan por unos prados, / muy frescos con mucha yerba,
y en los rincones había / montones de calaveras.

8 Yo me atreví a preguntarle / que era aquello y de qué era.
– Son de muertes que yo hice / o de muertes que yo hiciera.

10 – Mozo, si tú no me gozas, / lo mismo contigo hiciera.
Ya llegamos a la cueva / me mandó de entrar en ella;

12 y ya que estábamos dentro / me mandó cerrar la puerta,
y yo, como picarillo, / me la dejé un poco abierta.

14 Y cuanto que se ha dormido / me he salido de la cueva
y en cuanto me ha echao de menos / se ha salido de la cueva

16 dando brincos como corzas, / silbidos como culebras.
– Ven acá, mozo gallardo, / que la capa te se queda.

Con una cinta pal pelo / debajo de la montera, 24 y una honda a la cintura / que daba temor el verla.

No me llevan por camino / ni tampoco por vereda, 26 me llevan por unos prados, / muy frescos con mucha yerba, y en los rincones había / montones de calaveras.

18 –Dinero tendrán mis padres / para comprarme otra nueva.
– Ven acá, mozo gallardo, / la escopeta se te queda.

20 – Dinero tendrán mis padres / para comprarme otra nueva.
Si no es por un alto roble / me derriba la cabeza.

22 Y aquí termina el romance / de la serrana de la Vera,
la que mataba a los hombres / y los llevaba a la cueva.

Nota: Añadió como último verso “Y aquí termina la copla del chico de la ribera”.


EL MOZO ARRIERO Y LOS BANDOLEROS

Versión cantada por Justo Muñoz de 73 años con el arrabel. Grabado en su casa de Collado–Villalba el 10 de mayo de 1997 .

35 HEMISTIQUIOS

Por las calles de Madrid / se pasea un arriero,
2
2 buen zapato, buena media, / buen bolsillo con dinero.
Siete caballos llevaba / y ocho con el delantero,

4 nueve se pueden contar / con el de la silla y freno.
A la venta de Aragón / siete quintos le salieron

6 – ¿A dónde camina, el majo, / y a dónde va el arriero?.
– Camino para la Mancha / con un recado que llevo.

8 – A la Mancha vamos todos, / adelante compañeros.
Y en la mitad del camino / dice y el capitán de ellos

10 de los siete que aquí vamos, / ninguno lleva dinero.
Por dinero no lo hagáis / que aquí llevo yo dinero

12 que tengo yo más millones / que estrellitas tiene el cielo.
Se miran unos a otros, / se miran y se rieron,

14 y entonces dijeron todos :
– Sacaremos nuestras armas / y matar al arriero.

16 Sacó el arriero la suya / más cortante que el acero.
De los siete mató a cinco / los otros porque huyeron

18 y aquí termina la historia / del quinto y del arriero.
Variantes.– 5a y al entrar en la ciudad

Nota: En otra recitación anterior su hija Elvira añadió los versos siguientes: “Al llegar a la taberna / la primer copa que sale / se la dan al arriero / que la beba el rey de España / que yo por mi no la bebo”. El desenlace habitual en el que el arriero escribe una carta al rey “contándole todo el suceso” no aparece reflejado en esta versión. Este desenlace truncado es el que muchas veces se conserva en las variantes
de áreas con escasa permanencia del tema, como acontece en el sur de la comunidad de Castilla y León,
Madrid, etc.


EL PASTOR Y LA VIRGEN (La Virgen elige a un pastor como mensajero)

Versión cantada por Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba (Madrid) en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

28 HEMISTIQUIOS

Siete leguas de Anquilón / se ejercitaba un mancebo,
2
2 guardando sus ovejuelas / y en buscarla el sustento.
Y a eso de la media tarde / vio venir por aquel cerro

4 y una hermosa pelegrina / con un infante pequeño,
y ella que se fue acercando / donde el pastor tenía el puesto.

6 – Dame, pastor, pa este Niño, / y algo de ese tu sustento.
– Señora, el pan que yo traigo / y es de cebada y centeno,

8 pero con mi voluntad / se lo doy de lo que tengo.
Echó una acción a partirlo / se le volvió blanco y tierno.

10 – Señor, a tu lugar vayas, / dile al cura de tu pueblo,
que ayune a pan y agua / y este sábado primero.

12 – Señora yo lo diría / pero de mi no es creerlo.
Tendió la Virgen su toca / y en la tabla de aquel techo

14 con un letrero que dice: / lo que el pastor dice es cierto.

Nota: “Esta, (la tonada) es un poquito ahogá pa est (para el arrabel)” , comentó después de cantarla.


EL LABRADOR Y LA VIRGEN

Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años. El tema se grabó en Collado–Villalba el 10 de mayo de 1997.

68 HEMISTIQUIOS

Camina la Virgen Pura / huyendo del rey Herodes

2 y en el camino han pasado / muchas “seces” y calores.
Y al Niño le llevan / con mucho cuidado

4 porque el rey Herodes / quiere degollarlo.
Camina la Virgen Pura / con un labrador se ha hallado,

6 le dice la Virgen Santa: / – Labrador ¿qué andas sembrando?
Y el labrador dice: / – Señora, sembrando

8 y un poco de piedra / para el otro año.
Tanto fue la multitud / que el señor le echó de piedras

10 que parecía un volcán / de una grandísima sierra.
Y ese fue el castigo / que Dios le envió

12 por ser mal hablado / y aquel labrador.
Camina la Virgen Pura / y otro labrador se ha hallado

14 le dice la Virgen Santa: / – Labrador, ¿qué andas sembrando?
Y el labrador dice: / – Señora, sembrando

16 y un poco de trigo / para el otro año.
– Labrador, suelta tus bueyes / y vete para tu casa

18 y a tu mujer cuenta / to lo que te pasa.
Tu mujer dirá: / – Eso no puede ser.

20 que en tan poco tiempo / sembrar y coger-.
Y al otro día de mañana / y a buscar los segadores

22 para segar aquel trigo / que de seco se pasaba.
Ni por lo nacido, / ni por lo nacer

24 en la vida han visto / trigo como aquel.
– Y si por nosotros / vienen preguntando,

26 dirás que nos viste / y estando sembrando.
Y a eso de la media tarde / cuatro líneas a caballo

28 por una mujer y un niño / y un viejo van preguntando.
Y el labrador dice: / – Cierto es que los vi

30 y estando sembrando / pasar por aquí.
Se miran unos a otros / y mil de reniegos echaban

32 al ver que no se los logra / y el intento que llevaban.
Y el intento era / de aquellos malvados

34 de pillar al Niño / para degollarlo.


SAN ANTONIO Y LOS PAJARITOS

Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años. El tema se grabó en Collado–Villalba en presencia de su familia y con Carlos del Peso el 10 de mayo de 1997.

96 HEMISTIQUIOS

Divino Antonio precioso / suplicara a Dios inmenso

2 que con su gracia divina / y alumbra mi entendimiento.
Para que mi lengua / refiera el milagro

4 y en la huerta obraste / de edad de ocho años.
Desde niño fui nacido / con mucho temor de Dios

6 de mis padres estimado / y en el mundo admiración.
Su padre un gran caballero, / cristiano honrado y prudente

8 que mantenía su casa / con el sudor de su frente.
Y tenía una huerta / que en ella cogía

10 cosechas y frutas / que el tiempo traía.
Por la mañana, un domingo, / como siempre acostumbraba

12 se marchó su padre a misa / cosa que nunca olvidaba.
Y llamó a Antoñito / y le dice así:

14 – Ven acá, Antoñito, / ven acá hijo amado
escucha que tengo / que darte un recado.

16 Mientras que yo estoy en misa / gran cuidado has de tener
mira que los pajaritos / todo lo echan a perder.

18 Entran en la huerta / pisan el sembrado
por eso te encargo / que tengas cuidado.

20 Su padre se fue a misa / y en la iglesia arrodilló
y a Antonio quedó cuidando / y a los pájaros llamó:

22 – Venid pajaritos, / dejad el sembrado,
que mi padre ha dicho / que tenga cuidado.

24 Por aquellas cercanías / ningún pájaro quedó
porque todos acudieron / donde Antonio los llamó.

26 Ya viene su padre de misa, / le comenzó a preguntar:
– ¿Qué tal , Antoñito, / qué tal hijo amado?,

28 ¿has cuidado bien / de los pajaritos?.
Y Antonio le dice así: / – Padre, no tenga cuidado,

30 que para que no hagan / mal todos les tengo cerrados.
Su padre que vio / milagro tan grande

32 al señor obispo / trató de avisarle.
Ya viene el señor obispo / con to su acompañamiento

34 todos quedaron confusos / y al ver tan grande portento.
Y abrieron ventanas / puertas a la par,

36 por ver si las aves / se quieren marchar.
Y Antonio les dice así: / – Señores, nadie se agravie

38 que los pájaros no salen / mientras que yo no los hable.
Se puso Antonio a la puerta / y los dice así:

40 – Vaya, pajaritos, / ya podéis salir.
Y al tiempo de alzar el vuelo / todos juntitos se ponen

42 y escuchando a San Antonio / por ver lo que los dispone.
– Iros por el mundo, / por riscos y prados

44 por sendas adelante, / dejar los sembrados.
Salga el cuco y el milano, / zurrapastor y andarríos

46 y águilas y reiseñores, / pájaros, mochuelos, mirlos.
Salga cigüeñas con orden, / águilas, grullas y garzas

48 salgan las perdices, tórtolas, / señores y las codornices.

Nota: “Con el arrabel me cuadra muy mal, con el laúd si” comentó tras la interpretación. Este es uno de los temas a los que nos referíamos líneas arriba cuando comentábamos que la interpretación al arrabel que Justo hacía de determinadas melodías no se ajustaban dentro del repertorio de su instrumento, aunque él las interpretara sin mucho problema “redondeando” la melodía en el arrabel. No obstante en la cercana Navalmoral de la Sierra grabamos una versión de este romance con una melodía propia del “son” de rabel, muy diferente a ésta y a la que popularmente se
conoce.


LA MALDICIÓN DE LA MULA

Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

24 HEMISTIQUIOS

Camina la Virgen Pura / y en el rigor del invierno

2 con la barriga a la boca / preñada del padre Eterno.
San José que iba con ella / siguiéndola de a crucero:

4 – Señora, si va cansada / pronto llegamos al pueblo.
Y abajo hay un portalito / guardado del aire cierzo

6 y ha cantado el gallo tinto / y ha cantado el gallo negro.
La dicen las tortolitas / ya ha nacido el Padre Eterno.

8 Y entre la mula y la vaca / y en un pesebre de heno
la mula le tira coces / la vaca le echa el aliento.

10 –Y el mal haya, en tuya mula, / que de ti no haya nenguna,
y hay bien haiga, tuya vaca, / cada año su becerro,

12 que le traiga nueve meses / como María trajo al Verbo.


LA VIRGEN Y EL CIEGO

Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba (Madrid) en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

24 HEMISTIQUIOS

Camina la Virgen Pura / camina para Belén

2 con su Niñito en los brazos / le llevan muerto de sed.
Y allá arriba hay una huerta / la huerta del naranjel

4 y el que las está cuidando / es un pobre ciego y no ve.
– Dame ciego una naranja / para este niño beber.

6 – Cójalas usted, Señora, / las que sean de menester.
Virgen pues tan humilde / no ha cogido na más tres

8 y una para su Niñito / y otra para San José
y otra se quedó en su mano / para la Virgen oler.

10 Cuando las estás cortando / y empezaba el ciego a ver:
– ¿Quién ha sido esa Señora / que me ha hecho tanto bien?

12 Y ha sido la Virgen Pura / y el bendito San José.

Nota: Utilizó la misma melodía que para el romance del “Labrador y la Virgen”

DON BUESO Y SU HERMANA CAUTIVA

Versión cantada por Elvira Muñoz, hija de Justo Muñoz López, de unos 40 años de edad. Acompaña su padre de 72 años de edad con un laúd. Grabado en Collado–Villalba
(Madrid) el 10 de mayo de 1997.

42 HEMISTIQUIOS

Ayer tarde en el torneo / y en medio la morería,

2 había una mora lavando / y en medio una fuente fría.
– Apártate, mora bella, / apártate mora linda,

4 “pa” que beba mi caballo / de esas aguas cristalinas.
– No soy mora, caballero, / que soy cristiana cautiva,

6 me cautivaron los moros / siendo niña pequeñita.
– ¿Te quieres venir a España / “montá” en mi caballería?

8 – La ropita que yo lavo / ¿dónde yo la dejaría?
– La de hilo en mi caballo, / la de seda en mi mochila,

10 la que no valga “pa” nada / abajo la corriente iría.
Se montan en el caballo / y hacia España se venían

12 y al llegar aquellos montes / la mora llorar quería.
– ¿Por qué lloras, mora bella?, / ¿por qué lloras, mora linda?

14 – Lloro porque en estos montes / mi padre a cazar venía,
y el hermano pequeñito / haciéndole compañía.

16 Ay, ¡válgame Dios y la sagrada María!
que por traerme a una novia / me traigo a una hermana mía.

18 – Abre, madre, puertas / ventanas y galerías
que aquí te traigo a la prenda / por quién lloras noche y día.

20 Aquí termina el romance / de esta cristiana cautiva
creyendo que era morita / y era española nacida.

Notas: Este era el romance “el de la morita”. Justo no recordaba el tema como propio de rabel pero a pesar de ello lo acompañó con él. Al comenzar a cantarlo su hija Elvira comentó a su padre: –¿lo coges?, a lo que Justo respondió mientras hilvanaba la melodía al arrabel:

–¡Parece que se pega!


LA VIDA DE SAN ISIDRO (El labrador caritativo)

Versión cantada por Elvira Muñoz e interpretada con el arrabel por su padre Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

50 HEMISTIQUIOS

Un caballero en Madrid / rica labranza tenía,

2 el criao se llamaba Isidro / la mujer se llama María.
Mientras él esta labrando / los ángeles tiraban la semilla,

4 tenía de devoción / tres rosarios cada día;
uno reza por la mañana / y otro reza al mediodía.

6 otro reza por la tarde / cuando del campo venía.
A eso de la media tarde / y el sol ya se le había puesto

8 y a su casa se venía.
Y en la mitad del camino / y un pobre tullido había

10 se ha apiadado San Isidro / y en las ancas lo subía,
Lo ha llevado a su casa / lo ha sentado en una silla,

12 y lo ha dado de cenar / de la cena que él tenía,
y lo ha dado de beber / del buen vino que él bebía.

14 Y a eso de la media noche / se ha levantao San Isidro
con una luz encendida,

16 y ha visto a Cristo enclavao / en su camita bullida.
– ¡Ay! válgame Dios / y la Sagrada María

18 si yo hubiera sabío de esto / que tal compañía tenía
le hubiera dao de beber / el cuerpo y la sangre mía-.

20 – Calla, calla, caballero, / la sentencia está cumplida
en el reino de los cielos / tres sillas tendrás ganadas:

22 una para tu mujer / otra para tu familia
otra para esa criada / por lo bien que me servía.

24 Y el día que tú te mueras / ha de haber son de alegría
ha de venir a por ti Dios / y Santa María

26 y esto ha quedado en la historia / en la historia de…

AGUSTINITA Y REDONDO

Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

32 HEMISTIQUIOS

Y en un pueblo Sieteiglesias / ha muerto una señorita

2 hija de Antonio Moreno, / se llamaba Agustinita.
– Padre mío estoy muy malita / de pena voy a morir,

4 mande llamar a Redondo / que se despida de mi.
Y su padre la contesta / con palabras que son estas:

6 – Y aunque te mueras vilmente / y él no atraviesa mi puerta.
Y hay qué padres tan ingratos / y hay qué familia tan baja

8 que antes de morir su hija / la están haciendo la caja.
Y en cuanto supo Redondo / que Agustinita había muerto,

10 se ha montado en una mula / y ha caminado pal pueblo.
Y en cuanto supo Redondo / que la caja estaba hecha,

12 y ha mandado él hacer otra / con los encajes de plata.
Cuando salen de su casa / con Agustina al intierro

14 y el infame de su padre / y un cigarro iba encendiendo.
– Y anda con Dios, Agustina, / y adiós para siempre adiós,

16 que tú te has muerto de pena / por ser tu padre un traidor.

CON ESTE ARRABELILLO
Versión cantada e interpretada con el arrabel de una cuerda por Justo Muñoz López de 73 años de edad. El tema se grabó en Collado–Villalba en presencia de su familia el 10 de mayo de 1997.

Con este arrabelillo perdí mis chivos
con este arrabelillo, ya han parecido,
ya han parecido, niño, ya han parecido,
con este arrabelillo perdí mis chivos.

Con este arrabelillo perdí mis cabras
con este arrabelillo me fui a buscarlas.

Quesindín, quesindín, quesindín, quesindón
que si tú tienes cabras, corral tengo yo,
corral tengo yo, corral tengo yo
quesindín, quesindín, quesindín, quesindón.

Y a lo alto la sierra llora un cabrero,
que se le ha muerto un chivo del mal postrero.

Cómo quieres que tenga color entera
si la perdí en el campo, siendo cabrera.
Algún día ignoraba lo que ahora veo,
las vueltas que da el mundo válgame el cielo.

Y a la mar que te vayas, querido Pepe,
y a la mar que te vayas me voy por verte.
Aunque vayas y vengas a la botica
ese mal que tú tienes no te se quita.
Ayer tarde, ayer tarde y esta mañana
y antes de levantarme estaba en la cama.

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NOTAS

(1) Para una visión cercana del cambio de uso y significación y por tanto de repertorio en Cantabria puede leerse el artículo de Susana Moreno: “El revival del Rabel en Cantabria” en Voces e imágenes en la etnomusicología actual, Actas del VII Congreso de la Sibe, Ed. a cargo de Joseph Martí y Silvia Martínez, 2002, pp. 207–215.

Las primeras grabaciones romancísticas de rabel en Cantabria se las debemos a J. M. Fraile Gil y a la casa Saga en una apuesta por este tipo de repertorio que empezó a tener cabida a finales de los ochenta en las actuaciones de los rabelistas Tomás Macho o Chema Puente, con un especial y fino interés sobre todo en cuanto la enseñanza, en este último. La Asociación Rabelistas Campurrianos y su trabajo en Valdeolea auguran desde luego un espíritu diferente y de futuro a la técnica, conocimiento del repertorio, interpretación y presencia viva del instrumentista.

(2) Me refiero al artículo que escribí bajo el título El rabel en Avila (Homenaje a Sonsoles Paradinas. Coor. María Mariné y E. Terés, Asociación de Amigos del Museo de Avila, 1998), pp. 387–408. En aquel artículo analizamos la situación actual del rabel en esta provincia, su área de expansión, los últimos intérpretes, los constructores y su técnica, la interpretación, su función y el repertorio musical. Lo limitado del texto hizo que dejáramos para otra ocasión el análisis y el tratamiento en profundidad del amplio repertorio que alcanzamos a recopilar, más de medio centenar de melodías serranas.

(3) Pidal anota en Hoyos del Espino, junto al texto de una versión de la loba parda, que se “toca con arrabel” y Marazuela recoge una cita casi anecdótica del romance en Vega de Santa María en su cancionero. Son así bien recibidos los estudios que nos llegan de este tema en Ávila del constructor Julio Arribas que reunió una importante documentación sobre el arrabel en Puerto Castilla, de sus melodías y de los tocadores, hoy depositada en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña, donde también se guardan los informaciones de Carlos del Peso sobre el rabel en Navalmoral de la Sierra y de Luis Miguel Martín sobre Hoyocasero, además de una copia de las grabaciones de K. Schindler de 1932 de San Martín del Pimpollar y Hoyocasero.

(4) La transcripción musical de este tema y algunos otros se puede consultar en “El rabel en Ávila”. op. cit. pp. 405 y 406 y la versión original en el disco–libro Los Animales dentro de la colección Ser y estar en Castilla y León, Museo etnográfico de Castilla y Léon, 2005, p. 69, corte 49. Estas partituras formaron parte de una campaña de recopilación sobre el rabel en toda la comunidad realizada para la Junta de Castilla y León entre los años 1992 y 1993 y una copia de los registros originales se encuentra en el ATO (Archivo de la Tradición Oral) de la Fundación “Joaquín Díaz” de Urueña (Valladolid) donde pueden consultarse los documentos sonoros originales. Las transcripciones musicales de estos cantos populares y tradicionales de los cancioneros basados únicamente en el papel pautado los podemos entender en las obras de décadas pasadas, sin medios técnicos audiovisuales pero no para los momentos actuales donde apenas oímos la viva voz del pueblo que enmudece para siempre en estas compilaciones de canciones. El detalle se solventaría sencillamente con la incorporación de las voces reales de los intérpretes en unos sencillos cd´s donde se pudiera oír realmente “la partitura” además de servir de testimonio vivo y directo de la Tradición. Este recurso le echamos siempre en falta en los espesos cancioneros de nuestra comunidad. Esos ingentes trabajos apenas sobrepasan la utilidad de ser una colección de melodías, válidas únicamente para orientar a los escasos estudiosos de los aspectos musicales y meramente matemáticos de los cantos populares. La utilidad para nuestro estudio de los aspectos más que etnográficos (en este caso “el ser”) se esfuma desde el momento en el que el pobre lector no dispone de conocimientos musicales para interpretar la partitura, al parecer, fin único de la obra y al que se infravalora, pues un cancionero ha de representar al pueblo. Y por lo que se refiere al aspecto que estamos tratando, el conocimiento y la continuidad de todo lo que rodea al hombre y a su canto antiguo (el timbre, la frescura, las diferentes interpretaciones, el carisma del cantor, su emotividad, su lirismo, sus recursos de interpretación, su capacidad de creación e improvisación, el dominio de lo heredado, etc) poco aporta un trabajo tan arduo, puesto que las partituras muchas veces son interpretaciones parciales y subjetivas del propio transcriptor. Con buen tino y a un público más amplio van dirigidas las publicaciones y los registros sonoros de algunos investigadores y etnomusicólogos quienes aportan junto a sus transcripciones las voces de lo que sería el verdadero y original Cancionero de Castilla y León.