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La Cruz de Mayo, herencia cultural hispana: Breve estudio sobre su desarrollo en Lota, región del Bíobio Chile

URIBE ULLOA, Héctor

Publicado en el año 2008 en la Revista de Folklore número 334.

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INTRODUCCIÓN

La festividad de la cruz de mayo, su desarrollo, permanencia y evolución en Lota, región del Bíobio Chile, obedece a una de las manifestaciones de religiosidad popular más antiguas con plena vigencia en la zona y alrededores, producto de la cultura minera del carbón (1).

Describir su origen, desarrollo actual, significado y legado patrimonial, es uno de los propósitos de este escrito. Considerar la importancia y valoración para quienes realizan el rito, es también nuestro objeto de estudio, abordando aspectos de religiosidad popular, música, gastronomía y pertenencia cultural.

Con una metodología descriptiva se tuvo acceso al fenómeno estudiado, centrando las investigaciones de campo en Lota Alto, antiguo barrio minero. Se documenta el estudio con entrevistas, filmaciones y fotografías en terreno, aportando al desarrollo del mismo en Hispanoamérica.


ANTECEDENTES

Origen Hispano Cuenta la leyenda que el emperador Constantino en batalla en contra de los bárbaros tuvo una visión en el cielo, en la que apareció una cruz con la escritura: In hoc signo vincis. En ese momento puso una cruz al frente de su ejército y venció al ejército enemigo. Santa Elena su madre, se dedicó a buscar el madero donde estuvo clavado el Señor, hasta que lo encuentra en Jerusalén. Se cree que a partir de ese momento, en que fue encontrada la cruz, nace su veneración y celebración un día 3 de mayo (2).

Cabe señalar que en el viejo continente, la celebración de mayo o de las mayas, proviene de ritos paganos alusivos a la primavera, anteriores a lo establecido en el calendario católico cristiano, que luego se cristianizan siendo muy popular y recordadas en España durante el siglo XVII y XVIII. En la obra También se divierte el pueblo de José Deleito y Piñuela, citada por Uribe, se tiene una descripción detallada de cómo se celebraba la cruz, cuyo objetivo era solemnizarla con altares, flores y elección de la Maya o reina de mayo (3).

“Para la Maya, para la Maya,/ para la Maya, que es linda y galana”.

“Un cuartito para la maya, /que no tiene manto ni saya” (4).


Presencia en Chile

Sobre el origen de celebrar la cruz de mayo en Chile se tienen antecedentes desde tiempos de la conquista, cuando la empresa de la corona española arremete en el nuevo continente con la cruz y la espada.

“…cuando entró la cabalgata del Conquistador, un fraile debe haberse destacado con la Cruz o con un Crucifijo, y los indios clavaron su mirada, después se arrodillaron y aprendieron el Signo de la Cruz” (5).

A lo largo y ancho de este país al sur del mundo, la celebración de la cruz adquiere diversas formas de expresión, dependiendo de la localidad y región donde se practique. Oreste Plath (6) la describe en los poblados nortinos de: Parinacota, Chapiquiña, Huarasiña, Concosa y Mamiña. Juan Uribe Echevarría (7), publica un estudio sobre su desarrollo en la provincia de Valparaíso. Patricia Chavarría (8), se ha dedicado a indagar la cruz de mayo en sectores campesinos con especial atención en la localidad de Pelluhue región del Maule. Sylvia Gutiérrez (9) en la comuna San Pedro de la Paz, entre otros.


Raíz campesina

Lota, uno de los últimos reductos carboneros de la zona de Arauco en la VIII región de Chile, es el lugar donde llegaron de sectores rurales, los primeros mineros a trabajar a las incipientes faenas en forma temporal y luego regresaban a sus quehaceres del campo, estableciéndose con posterioridad en forma definitiva dedicándose por completo al trabajo minero.

“Cuando comenzó el desarrollo de la minería del carbón en el ámbito industrial en Lota, obra impulsada en el año 1852 por don Matías Cousiño, produjo un cambio radical en la vida de los habitantes de esta zona. Estos se dedicaban principalmente a la agricultura y crianza de ganado trabajando como peones agrícolas en los fundos de sectores rurales cercanos, los cuales poco a poco fueron acercándose al trabajo minero, debido principalmente a dos razones: La primera de éstas es por la disminución en invierno de las faenas en el campo, pudiéndose realizar el trabajo con un mínimo de operarios, viéndose la mayoría en la necesidad de buscar otra fuente de empleo. La segunda razón obedece a la necesidad que tienen los empresarios de las minas por conseguir mano de obra para trabajar en los recientes yacimientos carboníferos” (10).

Esta etapa de formación inicial del minero del carbón es conocida como el paso de peón campesino a trabajador minero, prefiriendo trocar la luz del sol, por la oscuridad; el arado por la picota; y los sembrados por el carbón de piedra.

El campesino al llegar a la ciudad, trae consigo toda su creencia y costumbres que en definitiva van a ser las que al unirse a su nueva forma de vida colectiva, condición de trabajo y relación con una jefatura extranjera (11), van a conformar su nueva cultura.

De su raíz campesina se desprende una religiosidad popular arraigada en el pueblo, manifestada en el culto y devoción a los santos, novenas, velorios de angelitos, santiguar a los niños y el rito a la cruz de mayo.

Pedro Ruiz Aldea, describe esta celebración en sectores rurales de la Ciudad de Los Ángeles, hacia el año 1865, del cual podemos hacernos una panorámica general de cómo era esta celebración en aquel tiempo y por lo demás, cómo este rito se practicaba en sus alrededores.

“Para ese día se daban de mano todas las ocupaciones, se estrenaban los vestidos, se degollaba la vaquilla, se mataba el pavo… la gente recorría las calles, visitaba las chinganas, acompañaba las cruces… Aquello era entonces un público regocijo, del que participaban a la vez los del campo y los del pueblo, según sus haberes y comodidades… La invención de la santa cruz era el exterminio de los animales bípedos y cuadrúpedos, la ruina de los bosques, porque la gente no se contentaba con una sola cruz, sino que daba veinte de aquellas” (12).

Sobre el desarrollo del inicio de la cruz de mayo en Lota, no se tienen antecedentes exactos pero de acuerdo a lo descrito por Ruiz podemos inferir que a mediados de 1800, la práctica de esta devoción popular no sería muy diferente a lo que se hacía en otros lugares rurales.


LA CRUZ DE MAYO EN LOTA

La veneración de la santa cruz en Lota, adquiere un carácter ritual diferenciando tres segmentos que por medio de la tradición se han mantenido vigentes desde muy antiguo. El primero corresponde al rito de preparación; “el sacar la cruz”, fundamental para toda buena cruz. El segundo es el rito de la procesión, en Lota llamado “salir a la cruz” pasando por los portales de las casas pidiendo una limosna en nombre de la santa cruz de mayo; y para terminar, el rito de culminación, donde se hacen las promesas o mandas, se deposita la cruz en un lugar sagrado y se celebra con una cena de despedida o “pichanga” final, que resume la alegría de haber participado de esta celebración popular.


RITO DE PREPARACIÓN: “EL SACAR LA CRUZ”

En cada barrio los participantes se organizan con pocos días de anticipación realizando una reunión donde acuerdan el sacar la cruz. Con dos maderos de 1 metro por 80 cm., se confecciona la cruz, la cual es pintada de color blanco. Se debe ir a buscar copihues rojos a los cerros cercanos, siendo ésta una ornamenta fundamental para que la cruz luzca y sea reconocida y valorada por los visitantes. Con un arco de fibra vegetal de coligüe –del cual cuelgan los copihues– se engalana la cruz, se agregan estampas religiosas del sagrado corazón de Jesús, La virgen María, San Sebastián, entre otras. En cada brazo de los maderos se anexan dos cabos de vela, las cuales deben estar prendidas al momento de visitar los hogares, siendo protegidas por unos tarros de latas de bebidas que cumplen la función de faroles de auto confección.

Una vez vestida la cruz, término que se utiliza para designar esta tarea de ornamentación, se distribuyen las funciones propias de quienes saldrán en procesión. Los grupos de niños y jóvenes acuerdan quién será el cargador –quien recibe los alimentos dados–; tesorero –encargado de recibir el dinero–; quién lleva la cruz y los músicos. Estos últimos junto a todos entonan la canción de la cruz de mayo con acompañamiento preferentemente de instrumentos de percusión de su propia fabricación. Cuando todo lo anterior está organizado, se ensaya una vez y a salir a la cruz.

La señora Nery Ulloa vivió esta etapa de preparación y recuerda cómo se realizaba en 1940: “Antiguamente salían en cada pabellón unas cuatro cruces y desde que tengo conocimiento que se hace la cruz, nunca se ha dejado de hacer, llueva o no llueva… En las casas de quienes sacaban las cruces, eran las señoras las encargadas de vestirla, tenía que quedar muy linda y llena de copihues, los hombres iban a buscarlos acá abajo al cerro… Quedaban muy lindas las cruces de esos años” (13).


RITO DE PROCESIÓN: “EL SALIR A LA CRUZ”

Éste es uno de los momentos más importantes dentro del rito, porque la cruz o Santa cruz, recorre los barrios y visita los hogares pidiendo una limosna. En cada casa se entona la canción tradicional y quienes reciben la visita de la Santa Cruz deben dar una dádiva para cumplir con el rito.

“… este día era un día importante, un día sagrado. De ver la cruz con el copihues, la virgencita, Dios, era un respeto… había que darle lo que pidiera porque o sino, ¡pucha!, iba a pasar mal el año. El pasar la cruz era pura familia…” (14).

Preside la procesión la Santa Cruz con sus velas prendidas, a cada lado los recibidores –tanto de dinero como de especies–, detrás de ellos los demás concurrentes con sus instrumentos musicales. La procesión dura unas dos horas y en promedio se recorre un sector o barrio de unas ochenta casas aproximadamente, cantando en cada casa la canción característica:

“Aquí anda la cruz de mayo/ visitando a sus devotos/ con un cabito de vela/ con un cabito de voto/.

Si usted tiene no lo niegue/ no le sirva de algún daño/por no darle la limosna/ a la santa cruz de mayo/.

Las estrellitas del cielo/ cada una tiene su nombre/ dónde está la dueña ‘e casa/ que no sale ni responde” (15).

En ese momento se abre la puerta de la casa que se está visitando y se entrega la donación que puede ser en especies o dinero. Inmediatamente se agradece con las siguientes estrofas:

“Muchas gracias señorita/ por la limosna que ha dado/ pasaron las tres Marías/ por el camino sagrado/.

Qué bonita es la casita/ que el albañil se la hizo/ por dentro tiene la gloria/ por fuera el paraíso/.

Corrió la bolita/ corrió la manzana/ adiós señorita/ será hasta mañana” (16).

Cuando ocurre lo contrario, se canta la estrofa de repudio que versa de la siguiente manera:

“Esta es la casa ‘e los pinos/ donde viven los mezquinos/ esta es la casa ‘e los tachos/ donde viven los borrachos” (17).

Luego de realizar el recorrido casa por casa y el cansancio comienza a agobiar, se decide parar la procesión, pasando de inmediato al rito de culminación.


RITO DE CULMINACIÓN

La cruz de mayo adquiere el carácter de sagrada por quienes salen y por quienes la reciben, por lo tanto es un signo visible de fe y devoción popular muy arraigado en el pueblo chileno. Por tal motivo el madero de la cruz que se engalanó con ornamentas para visitar los hogares no debe quedar tirado en cualquier parte, debe –y así lo afirma la tradición– descansar en un lugar apropiado, en un lugar santo.

“Nosotros siempre que terminamos de recorrer las casas, por ser así, vamos después a dejar la cruz a una animita que está allá abajo, porque siempre lo hemos hecho. Antes sí, la íbamos a dejar arriba a la capilla donde la virgencita, pero ahora nos queda más cerca acá, en la animita” (18).

Es por tal motivo que en Lota Alto, las cruces que salieron en procesión, son depositadas a los pies de la virgen de Lourdes, sector barrio central; de la virgen del Carmen, en sector Calero sur o en dos animitas de orilla de camino, del sector Polvorín.

Es muy importante y solemne esta parte del rito porque cada participante de sus respectivas cruces, en el momento de depositar su cruz en uno de estos lugares mencionados, realiza una promesa o manda personal de profundo significado para quienes participan, promesa que se traduce en volver al año venidero a sacar la cruz o pedir por la salud de algún familiar enfermo.

“Cuando usted deja la cruz pide sus mandatos, como la gente lo hacía, uno pide algo para Jesús, se deja con las velitas prendidas” (19).

Al día siguiente, el 3 de mayo se celebra el haber participado de este rito con una comida, en la cual se reúnen por última vez todos quienes formaron parte de la procesión y sacaron la cruz de mayo. Con los alimentos reunidos como donación se prepara la cena que, generalmente consiste en un plato de papas fritas con huevo y salchichas, o puré de patatas con longaniza y cebollas. Beben refrescos los niños y vino con bebida los adultos, trago llamado “jote”.

“…después con todo lo que reuníamos, hacíamos una fiesta. La comida era comprar una sierra grande con repollo, papas cocidas y la plata la trasformábamos en refrescos y vino… la pasábamos bien” (20).

Es alegría y fiesta el momento de la “pichanga” y con la intención de volverse a juntar para el año entrante, entonan la canción de la cruz de mayo por última vez.


SU MÚSICA Y SU TEXTO

La primera versión musical transcrita corresponde a trabajos propios recogidos en el año 1996. En tonalidad mayor y ritmo binario, el esquema rítmico –melódico corresponde a la forma estrófica A, la cual se repite en cada parte.

Esta forma musical ( A A’ A’’ A’’’ A’’’’ A’’’’’) es transmitida en forma oral y sostenida por medio de la tradición, versión que mantiene plena vigencia en estos últimos años.

Otras versiones recogidas últimamente dan cuenta de la influencia popular, encontrándose cánticos en forma de cumbia y tamuré, melodías que aún no alcanzan la notoriedad de la melodía tradicional anteriormente descrita.

“El ritmo con el que se saca es diferente, la letra es la misma y el ritmo va cambiando, con ritmo de cumbia últimamente” (21).

Sobre los instrumentos que acompañan al canto, se han ido perdiendo los tradicionales, vale decir, guitarras, acordeón y armónica, siendo reemplazados en la actualidad por idiófonos y membranófonos de autoconstrucción, como lo son: sonajas, construidas por tarros con piedras; panderetas, formadas por chapas de refrescos clavadas a un pequeño madero; o golpear botellas de material plástico con una varilla de madera, entre otros.

“La cruz de mayo antiguamente era muy musical… quien llevaba la cruz era un adulto y a los lados iban los que tocaban los instrumentos; guitarras, «cordeón», pitos, flautas y bombo… era muy musical muy atractiva” (22).

El texto de la cruz de mayo está organizado en cinco estrofas de cuatro versos octosilábicos con rima consonante en sus versos pares y una estrofa de despedida de cuatro versos de seis sílabas.

De entrevistas realizadas a personas mayores, recogemos una estrofa inicial –que en la actualidad no se canta– la que se interpretaría al comienzo de la canción, siendo de mayor antigüedad.

A saludarte venimos/ para ir al río Jordán/ a ver el bautizo ‘e Cristo/ por las manos de san Juan/ (23).

“Antes era más que hoy día, porque ahora le roban muchas estrofas La hacen mas cortita… salían en todos los barrios, unos lo hacían por manda, otros por salir, salían los grandes, los chicos, salían mujeres, puras mujeres, adultos y los de las escuelas, también nosotros, todos los que éramos de sexto año de la escuela Matías, salíamos con la cruz, cada curso. Antes los club deportivos sacaban las cruces y bonitas, las parroquias, los coros con guitarras, con «cordeón» y con flautas” (24).

Hemos constatado en terreno que en la actualidad se han omitido u olvidado algunas estrofas, como la tercera, fundamental para obtener una limosna o la quinta, estrofa de agradecimiento.

3º estrofa: Las estrellitas del cielo/ cada una tiene su nombre/ dónde está la dueña ‘e casa/ que no sale no responde//.

5º estrofa: Qué bonita es la casita/ que el albañil se la hizo/ por dentro tiene la gloria/ por fuera el paraíso// (25).

También se han remplazado algunos términos por otros, producto del aprendizaje vía oral y la similitud fonética de esos mismos. Entre los términos trocados con mayor recurrencia se encuentran los versos: Clavito de vela por cabito de vela; y le servirá de algún daño por no se sirva de algún daño.


SU SIGNIFICADO

Saber cuál es el sentido o significado que tiene esta tradición popular, arraigada en este pueblo minero, es lo que trataremos de describir, considerando como base los testimonios de quienes realizan el rito actualmente y también de aquellos que antes lo vivenciaron.

“La cruz es la demostración de un Cristo que sufre por todos nosotros y de tal manera que al verla, estamos reconociendo que somos hijos de él, porque es una bendición de que pase la cruz por nuestras casas, significa que la cruz se acuerda de nosotros y por eso nosotros la respetamos como familia de Lota” (26).

“…yo antes salía, cuando era mas cabrón (pequeño), ya no salgo .En todas partes no se celebra igual, porque en otras partes que he conocido yo, se saca una sola cruz y luego se quema… es algo sagrado, por eso yo le digo a la hija que no pueden tomarlo al juguete, porque es algo religioso… esto no es para la risa” (27).

“Todos los años salíamos a la cruz de mayo. Se salía por manda para pedir por sana de enfermedades..salir a la cruz de mayo era por devoción antiguamente. Porque se le enfermaba un familiar salía alguna gente. A veces eran mandas se preparaban porque le habían sanado a un familiar, en señas de agradecimiento se llevaba la cruz y se paseaba por todos los barrios. Luego era la juventud quien sacaba la cruz, era por diversión, antes era más por fe. Es algo sagrado, a la cruz de mayo le tengo harta fe” (28).

Salir a la cruz de mayo en Lota puede ser un acto de fe, devoción popular, manda, agradecimiento a algún santo o simplemente por diversión, son todos argumentos importantes que se centran en la tradición, tradición mantenida y sostenida en el tiempo.


A MODO DE CONCLUSIÓN

Existe un rito tradicional propio de la santa cruz, en cuanto a su preparación, desarrollo y conclusión practicado en Lota Chile, mantenida desde tiempos muy antiguos.

Cada año salen en Lota, en promedio, cien cruces, según nuestras estimaciones y estudios en terreno realizados en el sector de Lota alto.

En lo musical, se han incorporado nuevos instrumentos musicales de auto fabricación, tales como sonajeros, panderetas y botellas percutidas, remplazando a guitarras, acordeón, bombo y armónica, instrumentación tradicional.

Con respecto a su melodía, se han incorporado nuevas entonaciones, de cumbia y tamuré, predominando la tradicional con ritmo de marcha.

Los niños y jóvenes son los depositarios y protagonistas de sacar la cruz, con el apoyo de sus padres.

En cuanto a su texto, se ha ido perdiendo en estos últimos años, la estrofa tercera y quinta.

En la actualidad, la cruz de mayo en Lota, es una de las manifestaciones populares folklóricas de mayor vigencia, con un marcado acento social, religioso y tradicional heredado de las devociones populares y culturales hispánicas.

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NOTAS

(1) Para tener una síntesis de la ciudad de Lota y su trabajo minero, se sugiere leer el apartado Antecedentes preliminares, en “Tradiciones en Hispanoamérica: Una mirada etnográfica al acervo musical del minero del carbón, VIII región de Chile”, de Uribe, en Revista de Folklore tomo 27–a, nº 318, p. 207, 2007.

(2) Cf. Orígenes de las cruces de mayo en España, disponible en http://www.sevillaweb.info/ocio/cruzmayo/cruzmayo.html.

(3) URIBE, J.: Contrapunto de alférez en la provincia de Valparaíso, ed. UACH, 1958, p. 30. (4) Idem.

(5) PLATH, O.: Folclor religioso chileno, ed. Grijalbo, Santiago, 1996, p. 99.

(6) Cf. PLATH, O.: Folclor religioso chileno, ed. Grijalbo, Santiago, 1996.

(7) Cf. URIBE, J.: Contrapunto de alférez en la provincia de Valparaíso.

(8) Cf. CHAVARRÏA, P.: Fiesta de la cruz de mayo, Archivo de cultura tradicional, Concepción, 2005.

(9) Cf. GUTIERREZ, S.: Aquí anda la cruz de mayo, ed. Escaparate, Concepción, 2006.

(10) URIBE, H.: Folklore y tradición del minero del carbón, ed. Aníbal Pinto, Concepción, 1998. p. 20.

(11) Los encargados de dar instrucción a los campesinos para su formación minera fueron ingenieros ingleses llegados a Chile en 1853, contratados por don Matías Cousiño.

(12) RUÍZ, A.: La cruz de mayo, aparecida en el guía de Arauco, 12 de mayo de 1865, compilada en el libro, Tipos y costumbres chilenas, cuadernos Ateneas, Universidad de Concepción, 1999, p. 171.

(13) Entrevista realizada a la señora Nery Ulloa, en su casa habitación, Lota Alto, 2008.

(14) Entrevista realizada a “el puma”, ex minero del carbón, en el sector barrio central, Lota Alto, 2008.

(15) Versión citada por Uribe en: Folklore y tradición del minero del carbón y en Tradiciones en Hispanoamérica.

(16) Idem.

(17) Versión citada por Uribe en: Folklore y tradición del minero del carbón.

(18) Entrevista realizada a un grupo de niños del sector calero sur, Lota Alto, 2008.

(19) Entrevista realizada a Jhonatan Salazar, sector barrio central, Lota Alto, 2008.

(20) Cf. Cita 15.

(21) Entrevista realizada a Carlos Albornoz, sector polvorín, Lota Alto, 2008.

(22) Cf. Cita 14.

(23) Entrevista realizada a Humberto Pino, en su casa habitación, Lota alto, 2008.

(24) Idem.

(25) Tomada de Uribe en Folklore y tradición del minero del carbón.

(26) Cf. Cita 15.

(27) Entrevista realizada a doña Maritza Azocar en su casa habitación mientras vestía junto a su esposo la cruz en la que participaría su hija. Lota alto, 2008.

(28) Cf. Cita 14.

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BIBLIOGRAFÍA

CHAVARRÍA, P.: La cruz de mayo, Archivo de Cultura Tradicional, Concepción, 2005.

GUTIÉRREZ, S.: Aquí anda la cruz de mayo, Escaparate, Concepción, 2006.

MASSONE, J.: Homenaje a Oreste Plath, Academia chilena de la lengua, universidad de Talca, ed. Universidad de Talca, 2001.

MUÑOZ, R.: La formación de la identidad a mediada por la música folklórica en la cuenca del carbón, Universidad de Concepción, Concepción, 2006.

PLATH, O.: Folklore del carbón, Tertulias Medinensis, Santiago, 1991.

PLATH, O.: Folclor religioso chileno, Grijalbo, Santiago, 1996.

RUIZ, A.: Tipos y costumbres chilenas, Cuadernos Ateneas, Universidad de Concepción, Concepción, 1999.

URIBE, H.: Folklore y tradición del minero del carbón, Aníbal Pinto, Concepción, 1998.

URIBE, H.: “Tradiciones en Hispanoamérica: Una mirada etnográfica al acervo musical del minero del carbón, VIII región de Chile”, Revista de Folklore, 27a (2007), pp. 207–212.

URIBE, J.: Contrapunto de alférez en la provincia de Valparaíso, AUCH, 1958.