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“ARROZ CON LECHE”… ¿QUÉ CANTAN NIÑOS Y NIÑAS?

FERNANDEZ, Ana

Publicado en el año 2008 en la Revista de Folklore número 336.

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RESUMEN

Se trata de un acercamiento general a la canción popular infantil, en torno al discurso y mensajes que esta narrativa social del folklore oral contiene, así como, la presentación de resultados de manera resumida y concreta. Las canciones revisadas son mexicanas y españolas. Las tendencias o líneas temáticas más claras encontradas son la relación con el poder, tanto en el campo de las imágenes como y también, su ejercicio; así como, las relaciones y división entre los géneros.

PRESENTACIÓN

La cultura popular es un vasto horizonte de creación, reproducción y transformación. Vivimos sumergidos en él, somos parte intrínseca de la misma, la respiramos por los poros, la observamos hasta en sueños, la moldeamos y nos moldeamos en sus brazos, en ese ir y venir en el juego de la vida, consciente o inconscientemente, porque esto es lo que menos importa. Generalmente, cuando pensamos en el cambio político, social o cultural de largo alcance, divagamos en torno a las reformas político –electorales, campañas educativas o publicitarias de civismo, y la política o la economía con mayúsculas nos deslumbran, como sistemas sociales importantes y destacados en nuestros días. Pero poco reflexionamos en ir un poco más allá con humildad, lentitud y constancia –que es el origen del cambio posible y duradero–, hasta el fondo y llegar a tocar con la yema de los dedos los orígenes y funcionamiento de nuestra cultura y nuestra mente, núcleo duro de nuestro caminar por la vida.

El viaje de descifrar los por qué y para qué (Hobsbawm, 1996; Morin, 1999; Jung, 2002) en el estudio de la cultura popular es como un trayecto de ida y vuelta, una relación antropológica bañada de otras disciplinas, apasionante, misteriosa y quiero pensar que también útil. Es como el acercamiento a desentrañar el origen de la vida, pero en este caso no biológica sino cultural, lingüística, psicológica y espiritual. El folklore oral tradicional y popular: cuentos, leyendas, refranes y canciones nos ofrecen un vasto campo de análisis de su discurso y menajes, el revisarlos puede ayudarnos a comprender mejor la sociedad y a nosotros mismos. Especialmente en épocas como la nuestra donde se empieza a considerar la importancia del poder de la mente en la creación de la realidad, o el peso de la palabra sobre el mundo. Creencias y decretos nos acompañan en nuestra cotidianeidad, desde la más tierna infancia hasta nuestros días, y seguramente nos moldean e influyen de alguna manera y en alguna medida. La canción infantil es parte de esa endoculturación.

Aquí ofreceremos un resumen en torno a los temas y mensajes más destacados en la canción popular infantil, tomando como fuente de estudio tonadas de México y España. Se trata de una presentación resumida y concentrada del discurso y sus tendencia temáticas, sin embargo, creemos que abre el panorama sobre el tema e invita a pensar sobre su importancia y presencia, aquí y allí, ayer y hoy.

PREMISAS INICIALES

“Es la canción un ejercicio de la memoria, de la vivencia, de la emoción, de la música. Se transmite de padres a hijos, de abuelos a nietos, de unas generaciones a otras; se transmite oralmente, es decir, de boca a boca, cantándolas, repitiéndolas y aprendiéndolas. Y estos mecanismos de transmisión de las canciones han sufrido en nuestros días profundas transformaciones con la aparición de los medios de comunicación, como la radio, los tocadiscos, los magnetófonos, la televisión…, que difunden las canciones para que vayan a alojarse en la memoria de las gentes” (Puerto, 1998, p. 6).

Se parte de la premisa que a pesar de las voces levantadas en torno a que las canciones tradicionales y populares ya no tienen la difusión de antaño, y que los modernos medios de comunicación presentan otras propuestas, en realidad, en la familia y la escuela –de boca a boca o en audio–, éstas siguen, hoy por hoy, predominando. Por lo que las nuevas canciones de autores, u otras alternativas de distracción conviven con las tradicionales, sin ningún problema, o incluso las reproducen de forma importante.

Como segunda premisa se considera que a los infantes pequeños les agrada que se les cante, y aún antes de entender el significado o reflexionar sobre el mismo, perciben el lenguaje de los gestos y movimientos, así como la entonación, el ritmo y la cadencia del adulto que les habla o canta. Por lo que cabría pensar que la letra es sólo una parte de la canción, y que hasta determinada edad ésta no es supuestamente comprendida, pero es más, si se aprenden cuando no se entienden, quizás se repitan sin pensar en ellas; en principio el gusto tiene que ver con lo afectivo y sensorial, más que con los contenidos y mensajes. Sin embargo, los mensajes de las letras algo han de influir en la construcción de las nociones socioculturales en las mentes infantiles, en todo caso, no cabe duda que están ahí, y no son en modo alguno inocuos.

Pensamiento y lenguaje son indisociables; y es que entre ellos existe una asociación recíproca como señalan diversos autores –Piaget, Vigosky, Berger y Luckmann, Chomsky, Van Dijk, etc…–. “El lenguaje es tan necesario, tanto para la constitución, la perpetuación, el desarrollo de la cultura, cuando para la inteligencia, el pensamiento y la consciencia del hombre, es tan consustancial a lo humano de lo humano, que se ha podido decir que es el lenguaje el que hace al hombre. Pero esta idea mutila la verdad compleja que hay que destacar; de igual modo, el lenguaje ha hecho la cultura que ha producido el lenguaje… El lenguaje es a la vez individual, comunicacional y comunitario (sólo él puede formular el mito fraternal que constituye la soldadura de una sociedad). Sólo el lenguaje está equiparado a la vez para asegurar la reproducción cultural (es decir la perpetuación de la complejidad social) y la solución individual de los problemas (que favorece el desarrollo de la complejidad social). Sólo el lenguaje puede formular la desviación, la crítica, la contestación, permitiéndoles explicarse” (Morin, 1999, p. 132).

Por su parte, “La música es un sentimiento que brota del corazón de los hombres, es el lenguaje más universal, y además tiene efectos tranquilizantes. El bebé capta muy bien la magia de las nanas, porque su mundo es fundamentalmente mágico, y éstas le ayudan a estimular su fantasía. Los padres pueden individualizarlas utilizando el nombre de su hijo o hija, sus juguetes favoritos, etc.” (Menéndez–Ponte y Serna, 1999, p. 7).

CANCIONES INFANTILES DE ESPAÑA Y MÉXICO

En las canciones tradicionales y populares que entona la infancia mexicana y española(1) hoy a través de la revisión sistemática de diversos cancioneros actuales –algunos con CD o casset– y la escucha ocasional en persona, se ha detectado un discurso dominante como parte del modelo hegemónico cultural de occidente, que esbozaremos brevemente a continuación. Lo que aquí se presenta son las tendencias temáticas más usuales y reiteradas, las encontradas en una revisión amplia y profunda del tema.

IMÁGENES DEL PODER

Un discurso que se compone de mensajes alrededor de los poderes que gobiernan –real o simbólicamente–, y hasta cierto punto controlan –o lo hacían en el pasado–, la estructura de cada formación social. Ejército e iglesia, junto al rey y su corte, son protagonistas usuales en el relato y trama del folklore infantil. Así, los poderes militares y eclesiales, además de monárquicos, son los que aparecen como parte de la tradición. Estos además, son –o eran– aparatos ideológicos –según Althusser– importantes. Y la infancia crece con estas imágenes y modelos sociales. Esto es, las canciones que entonan y educan niños y niñas se componen y reproducen de imágenes positivas sobre soldados y capitanes, curas, santos y misas, son algo cotidiano, apreciado y constante. El catolicismo y el militarismo, más allá de la ingenuidad o simpatía con la que son tratados, son un peso pesado e intencional en el mensaje dado. Líneas de pensamiento –como mensajes morales– (Díaz Roig, 1986 ) o un núcleo duro de la cultura (López Austin, 1986), como queramos llamarlo: se trata de ideas fuerza grabadas en la canción infantil.

Marcar el paso, marcar el paso, marcar
y todos a cantar.
Marcar el paso, marcar el paso, marcar
y todos a bailar.

(El “do” de mi clarinete, canción de corro, España) (2)

Marchemos
juntos marchemos,
pues lo manda el capitán.

(El paso redoblado, canción, México)

Arriba muchachos
que las cuatro son,
y que viene Miki con su batallón.

(Diana, canción, España)

Este es el juego del calentamiento,
hay que aprender la orden del sargento…

(El calentamiento, canción, México)

A la Virgen del Carmen
le han hecho un manto
de color caramelo,
azul y blanco.

(A la Virgen del Carmen, canción de comba, España)

Salieron cuatro monjitas
todas vestidas de negro…
me tomaron de la mano
me metieron para dentro
me sentaron en una silla
me recortaron el pelo.

(La monjita, canción de ronda, México) (3)

De Cataluña vengo de servir al rey,
¡ay, ay!, de servir al rey, de servir al rey;
con licencia absoluta de mi coronel,
¡ay, ay!, de mi coronel, de mi coronel.

(Quisiera ser tan alto como la luna, canción de corro, España)

Hubo un rey en un castillo
con murallas de membrillo
con sus patios de almendrita
y sus torres de turrón.

(Bombón I, canción, Cri–Cri) (4)

Hay también una tendencia común en torno a la identidad edificada, entre otras cosas, a través de la diferencia con “los otros”, que comporta cierto grado de desprecio, cuando no desvalorización directa. Esto es, la canción documenta, por una parte, la aparente cohesión de la estructura social interna, pero también se reafirma frente a los otros, los extranjeros, los diferentes, ya sean éstos chistosos o malos, ya estén fuera de las fronteras o dentro de ellas, eso es lo de menos. Hay mensajes de cierto menosprecio hacia los otros, los diferentes. Todo lo cual tiene que ver con la configuración identitaria, identificarse con y diferenciarse de (Touraine, 1978), entre otras cosas.

Pero en medio del camino
le salieron los gitanos, tralalá.
Le robaron el borrico
y le dejaron los nabos, tralalá.

(Mi abuelita tenía un huerto, canción de corro, España)

Soy el chino Chin–Chun–Fá,
que vengo de la china, na, na, na…

(Chinito Chin–Chun–Fá, canción, España)

Tendencias hacia el militarismo –en especial las canciones españolas– y hacia los valores patrios –en el caso particular de México–. Predominio y omnipresencia de la religión católica como pilar religioso, cultural y social a ambas márgenes oceánicas. Diferentes dosis de etnocentrismo y racismo. Una identidad cultural y “nacional” producida y reproducida para las generaciones que se están integrando a la cultura política del país, que están iniciando el esbozo de la formación de sus nociones sociales y políticas de su entorno (Delval, 1999).

Es mi bandera
la enseña nacional,
son sus notas
un cántico marcial.

(El Toque de Bandera, canción, México)

Salve, salve Bandera,
¡Bandera Nacional!
Con el alma juramos
por tu gloria velar.

(Salve, Salve Bandera, canción, México)

EJERCICIO DEL PODER

Otro núcleo duro de mensajes es la legitimación de la violencia y el maltrato, de forma abierta y explícita o encubierta y matizada. Desde las letras aflora la violencia en general, y específicamente la presencia del asesinato del marido sobre la esposa, hasta cierto punto justificando la acción. Cuestión ésta prototípica de romances y corridos (Fernández, 2002). Y sobre todo, la intención hacia la naturalización y legitimación del maltrato infantil: desde la manipulación psicológica y verbal, hasta los golpes y palizas físicas. Poco importan los por qué o la edad del pequeño, el castigo y el maltrato se muestra como la forma usual de disciplinar, castigar para aprender o para aquietar, de forma clara y directa.

El verdugo Sancho Panza
ha matado a su mujer,
porque no tenía dinero
para irse,
para irse al café”

(El verdugo Sancho Panza, canción, España)

Juan Pirulero
mató a su mujer
con veinte cuchillos
y un alfiler.

(Juan Pirulero, canción, México) (5)

Domingo la conocí,
lunes le mandé un recado,
martes la mandé pedir,
miércoles nos casamos;
el jueves nos disgustamos;
el viernes le di de palos,
el sábado se murió
y el domingo la enterramos.

(La semana, canción de relación, México)

He perdido el “do” de mi clarinete,
de mi clarinete he perdido el “do”.
¡Ay! si lo sabe mi papá, tralalá,
la paliza que me da.

(El “do” de mi clarinete, canción de corro, España)

Si mi padre se enterara
¡qué paliza me daría,
Me encerraría en un cuarto
Y a la calle no saldría.

(El perrito chino, canción, España)

Serían innumerables, las canciones que expresan el maltrato hacia o muerte de los animales; esto mismo también entre adultos, e incluso, entre santos; para aterrizar finalmente en el castigo físico hacia las y los niños, por no mencionar el psicológico que sería largo de explicar y lo podemos encontrar desde las mismas canciones de cuna o arrullo.

DIVISIÓN DE LOS SEXOS

También se ha hecho un breve recuento en estas páginas del discurso y mensajes que las letras de las canciones populares infantiles españolas y mexicanas, del pasado y del presente, contienen en torno a las relaciones entre los géneros, al amor, el matrimonio, al deber ser de las mujeres y el ser de los hombres, además de la constatación de alguna que otra melodía desviada de la norma social dominante y del significado hegemónico establecido.

Y al pasar por el cuartel,
se enamoró del coronel.
(El farolero, canción de corro, España)
Toda la noche estoy
niña pensando en tí;
yo de amores me muero
desde que te vi,
morena, salada,
desde que te vi.

(Eres alta y delgada, canción, España)

Desde la mañanita
hasta el anochecer
ni un momento se quita
del balcón la niña Esther

aún no tiene catorce
brilla de juventud
pero la chiquita
quiere un príncipe azul.

(Teté, canción, Cri–cri, México)

Grosso modo, el amor es un tema reiterado, como lo es el matrimonio con especial énfasis puesto en boca y voz femenina como un anhelo y una meta a cumplir en sus vidas. Este rito de pasaje aparece como muy importante y lo cantan niñas y lo refieren a jóvenes doncellas, incluso solteras –o solteronas– y viudas, todas ellas lo persiguen y desean. Se observa también al hombre como el que elige en cuestión matrimonial, y la belleza y el ser hacendosa, son piezas claves para dicha selección, como se deja bien claro en numerosas melodías sobre el tema, una y otra vez.

Para escribir una carta
a mi querido Manuel,
para decirle que venga
para casarme con él.
(Pluma, tintero y papel, canción, España)
Eres más chica que un huevo
y ya te quieres casar.
Anda, ve y dile a tu madre
que te enseñe a remendar.
(Eres más chica que un huevo, canción, España)
Arroz con leche,
me quiero casar
con una señorita
de este lugar.
Que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa abrir la puerta
para ir a jugar.
Con ésta, sí.
Con ésta, no.
Con esta señorita
me caso yo.
(Me quiero casar, canción de corro, España)
Arroz con leche,
me quiero casar
con un mexicano
que sepa cantar.
El hijo del rey
me manda un papel,
me manda decir,
me case con él.

(Me quiero casar, canción de corro, México)

Arroz con leche
me quiero casar,
con una muchacha
de la sociedad.
Que sepa planchar,
también cocinar,
que sepa lo mismo
jugar y cantar…

Que sepa barrer,
que sepa trapear,
asear la cocina
bordar y escombrar.

(Me quiero casar, canción de corro, México)

Otra agrupación temática importante es el auscultamiento de cómo son los hombres y cómo son las mujeres. En un primer momento y en cuanto a la comparación directa y explícita realizada de ambos sexos, se observa la adjudicación de características de personalidad y actitud diferentes entre hombres y mujeres, o entre papá y mamá, los modelos referenciales más cercanos al mundo infantil, en ocasiones trasladados al ámbito animal, otros con referencias de adultos.

Tortillitas de manteca
para mamá que está contenta;
tortillitas de salvado
para papá que está enojado.

(Canción de juego, México)

Papas y papas para papá,
papas y papas para mamá;
las calentitas para papá,
las quemaditas para mamá.

(Canción de juego, México)

El pollo de mi cazuela
no sirve para comer
y todas las mujeres
lo sabemos preparar…

(El pollo de mi cazuela, canción, México)

En un segundo momento, y sobre la especificación por separado del comportamiento de ambos, se deja clara la notable diferencia. Las mujeres han de ser bellas, tienen una vocación maternal profunda y son caseras y hacendosas, muy trabajadoras. Todo ello las coloca en situaciones abrumadoras de excesiva preocupación y mucho quehacer doméstico, de cuidado y responsabilidad en exclusiva de la crianza de los hijos. La explicación en torno a las mujeres está marcada por la descripción de cómo son y con la intención de endoculturación acerca de cómo deben ser, esto es, se proporciona el modelo o arquetipo ideal a desarrollar por el género femenino, y a visionar por el masculino que deberá tener esto en cuenta a la hora del matrimonio; sin olvidar la importancia de su belleza.


Escojo a Conchita
por ser la más bella
y blanca azucena
del bello jardín.

(Doncellas del prado, canción, España)

Me lo ha lavado
una serrana (6),
en el río de Atocha
que corre el agua.
Una lo lava,
otra lo tiende,
otra le tira rosas,
otra claveles.

(Arroyo claro, canción de corro, España)

Teresa, pon la mesa;
Isabel, pon el mantel;
Juana, pon las cucharas;
Señoritas a comer.

(Teresa pon la mesa, canción de corro, España)

Lunes antes de almorzar,
una niña fue a jugar,
pero no pudo jugar
porque tenía que planchar.

(Los días de la semana, canción, España)

Lunes… una niña me platicó
que ella no podía jugar
porque tenía que lavar…
martes… porque tenía que coser…
miércoles… porque tenía que tortear…
jueves… porque tenía que planchar…
viernes… porque tenía que barrer…
sábado… porque tenía que moler…
domingo…. porque tenía que rezar…

(Días de la semana, canción, México)

Mientras, los hombres son descritos como aparentemente son en realidad, sin otra pretensión que mostrarlos y punto. Su deber ser parece importar poco o menos. Son viciosos, fuman y beben. Son perezosos y gandules. A veces, ausentes en el seno familiar, e irresponsables en su paternidad, no de manera explícita o directa, sino de forma insinuada e indirecta. Sin embargo, esta realidad se toma con cierta, sino congratulación sí tolerancia. Lo cual permite elucubrar en torno a un guiño a lo interno del grupo masculino y un mensaje de resignación hacia el sexo femenino.

Soy capitán,
de un barco inglés
y en cada puerto
tengo una mujer.
La rubia es fenomenal.
Y la morena tampoco está mal.

(Soy capitán, canción, España)

Morena mía,
ponte a servir
y lo que ganes,
dámelo a mí,
para tabaco,
para papel
para cerillas
para encender.

(Yo tengo un carro y una galera, canción de corro, España)

Y a lo lejos mira Esther
sólo pasan morenos
y uno que otro gandul
pero nuestra niña
quiere un príncipe azul.

(Teté, canción, Cri–cri)

–Señor cura, mi marido
me quiere pisar el pie.
–Déjalo que te lo pise
si te da bien de comer.

(Señor cura, para de comba, España)

Dos modelos bien diferentes y marcados, por su físico, sus características de personalidad, la división del trabajo clara y tajantemente establecida, y además por la configuración de un mensaje también distinto, uno en torno al ser y deber ser, y el otro circunscrito únicamente al ser. Tanto el significado de ser hombre como el de ser mujer son modelos o arquetipos establecidos por el modelo cultural hegemónico y reproducidos en la lírica popular infantil, con la funcionalidad social de transmitir y socializar a la infancia.

Sus patitos
van creciendo y no tienen zapatitos
y su esposo
es un pato sinvergüenza y perezoso
que no da nada para comer
y la patita, ¿pues qué va a hacer?
Cuando le pidan contestará:
¡Coman mosquitos! ¡Cuara cuac cuac!

(La patita, canción, Cri–cri)

¡El más pequeño de los tres
un cochinito lindo y cortés
ése soñaba con trabajar
para ayudar a su pobre mamá!

(Cochinitos dormilones, canción, Cri–cri)

Hoy conocemos que niños y niñas llegan a conductas de tipificación sexual alrededor de los cinco años. Los estereotipos y roles sexuales fijan el comportamiento masculino y femenino de forma excluyente, según el modelo hegemónico existente respecto al tema en cada sociedad. Los procesos más importantes en el aprendizaje de los roles sexuales, son la imitación y la identificación. Las canciones crean y recrean, refuerzan los papeles sexuales que hay que aprender.

COMENTARIOS FINALES

Con esta reflexión sólo se desea dar un toque de atención sobre un tema tan importante y delicado, y tan poco abordado. En la canción infantil se reproduce un sistema social determinado con ciertas características, que en principio no tendrían por qué ser las más compartidas por la sociedad en su realidad cotidiana actual, pero en todo caso el mensaje musical se cuela entre los resquicios de la cultura popular y se reitera una y otra vez, insertándose en las células cerebrales desde la más tierna infancia, desde los arrullos de cuna y los juegos de corro. Porque como hoy sabemos el conocimiento es un fenómeno multidimensional: físico, biológico, cerebral, mental, psicológico, cultural y social (Morin, 1999).

Si bien es cierto que la mayoría de las letras de estas tonadas son de origen antiguo, en donde la sociedad iletrada bebía y se socializaba en parte a través de leyendas, refranes, cuentos y canciones. No es menos cierto que muchas se entonan en la actualidad. Tampoco hay que desconocer que quizás algunos mensajes provenían de melodías para adultos que luego fueron incorporadas al folklore infantil –como los cuentos populares–, aunque esto no atenúa la dureza de los mismos. Hoy se habla, por ejemplo, de la violencia en los programas de televisión destinados a la infancia, pero habría que escuchar o leer la que se inscribe en los refranes populares, en los cuentos infantiles, o para no ir más lejos: en la canción popular infantil que estamos analizando en estas páginas.

Es posible que muchas de las letras sean entonadas de forma mecánica e inconsciente, de hecho varias canciones, como por ejemplo las de baile o corro son “a menudo incoherentes de sentido y difíciles de entender, recuerdan la forma más elemental de la danza… han llegado tan desfiguradas que se hace muy difícil de penetrar en el sentido” (Amades, 1951, p. 49). Lo mismo puede decirse con las melodías cantadas en los juegos infantiles. Sin embargo, a pesar de ciertas inconsistencias, hay mensajes claros y explícitos que ahí están. “Las normas sociales, las creencias, las actitudes, las cogniciones sociales se insertarían en la mente de las personas a través de sofisticados y polifacéticos mecanismos de la socialización” (Ibáñez, 1988, p. 12).

La socialización primaria que tiene lugar en la infancia, es un proceso en el cual el niño o la niña se convierten en miembros de la sociedad, para expresarlo de forma sucinta (Greenstein, 1977; Delval, 1999). Conlleva aprendizaje cognoscitivo, pero y sobre todo, tiene lugar en circunstancias donde hay una gran carga emocional. Las internalizaciones van de la mano con identificación.

Así las cosas, la canción infantil cumple la función del acceso de niños y niñas al imaginario colectivo y las representaciones de una sociedad, donde hay imágenes, símbolos, mitos y formas típicas de ver el mundo y las relaciones sociales. Colabora en el aprendizaje de modelos narrativos vigentes en nuestra cultura, temas y personajes. Hay un desarrollo paralelo entre la construcción de esquemas lingüísticos y esquemas mentales relativos a las relaciones interpersonales, los papeles sociales y los modelos de comportamiento.

El desarrollo individual nunca es independiente del medio social como decía Vygotsky. El habla, o las voces también existen siempre en un ambiente social como señalaba Bajtín, en interacción dialógica. La canción popular infantil es habla y es cultura, y está ahí, como parte de la acumulación de capital cultural que considera Bourdieu, creando hábitus –sistema de disposiciones durables, esquemas básicos de percepción, pensamiento y acción, en prácticas colectivas y personales– (Bourdieu, 1990,1995).

Todo esto ha sido una probadita, una ilustración que nos dibuja un panorama general sobre la canción infantil tradicional y popular, la mayoría de la cual se reproduce en nuestros días, y sobre la calidad de sus mensajes poco o nada se ha dicho.

“Siempre se han cantado y se cantarán canciones. En cualquier pueblo, en cualquier comunidad humana, las gentes utilizan el canto en los trabajos y en las fiestas, en los momentos alegres e incluso en los tristes; cantan para celebrar el cambio de las estaciones del año o acontecimientos importantes en la vida de los hombres (y de las mujeres), como los nacimientos y las bodas. Con el canto, las gentes celebran y guardan la memoria de lo que viven, transmiten con él sus emociones y vivencias, y, sobre todo, ejercen el don humano de la palabra y la música” (Puerto, 1998, p. 5).

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NOTAS

(1) Muchas canciones se entonan en ambas márgenes del Atlántico, por lo que se ha optado por poner su procedencia según el cancionero o el lugar en el cual han sido escuchadas. Por supuesto, las versiones son muchas, y también varias de ellas tienen un origen peninsular.

(2) Sólo se dará algún ejemplo del análisis realizado debido al gran número de canciones sobre cada una de las temáticas aquí enunciadas.

(3) Esta versión proviene de la española “Monjita del monasterio”.

(4) Se ha incluido a Cri–Cri por su trascendencia y popularidad no sólo en México sino en todo el mundo de habla hispana, y también porque los temas de sus canciones se inspiran en los más conocidos de la canción popular infantil.

(5) Se trata de una de las muchas versiones que corren sobre la base del juego cantado de “Antón Pirulero” o “Juan Pirulero”.

(6) Las serranas son personajes heredados del cancionero popular medieval; eran quienes cuidaban el ganado en la sierra.

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