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¿SAMPIRO TORESANO?

CARRIEDO TEJEDO, Manuel

Publicado en el año 2009 en la Revista de Folklore número 338.

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Sampiro, el único cronista conocido en la "urbe regia" legionense durante todo el siglo X (1), aparece mencionado por vez primera en un documento fechado en el año 990 (2), y por segunda vez en 991, en esta ocasión revestido de forma expresa con la dignidad de presbítero (Sampirus presbiter (3) ), con lo que es posible situar su nacimiento, como mínimo, 30 años antes, según mandaban los cánones ( los levitas sean ordenados a partir de los 25 años y los presbíteros se ordenen a partir de los 30 (4)), esto es, con muchas probabilidades hacia 960, coincidiendo poco más o menos con la guerra civil que enfrentó a Sancho I el Craso (956-966) y a Ordoño IV el Malo entre 957 y 962. Pero ¿dónde?

Por desgracia, los documentos callan el lugar de su nacimiento, pero en su última escritura conocida, fechada el 10 de noviembre de 1042, que tiene tintes autobiográficos, Sampiro rememora cómo encontrándose (muchos años antes) en Numancia (= Zamora (5)), y temiendo la muerte o la cautividad, debido a la amenaza de las tropas cordobesas, abandonó dicha ciudad ( ego pecator sub gladio et timendo mortis periculo euasi captituidatem ad gens ismahellidarum, et per uirtutem Domini exiui de ciuitate Neumantie), para dirigirse tal vez ( et di ¿rexit?&) a un lugar o a una comarca que, debido a un roto en el pergamino, posiblemente no conozcamos nunca, y que quizás nos hubiera revelado su propio origen, teniendo en cuenta que fue en esa incógnita tierra o localidad donde, además de ser pasados por la espada otros muchos, él mismo perdió cuanto le pertenecía (por herencia) y lo que (de su propio peculio) había adquirido (&percusi fuerunt in ore gladio seu et homnia mea quantum iuri meo abui et aucmentari), con lo que finalmente optó por dirigirse a la ciudad de León ( et exinde perueni in ciuitate Legionense sedis), donde enseguida pasó a prestar su servicio (como notario real) en el palacio de su señor el rey Vermudo II ( et a paucis namque diebus perueni in palatium domni mei et serenissimi regis domni Ueremudi(6)), junto al que ya se encuentra, en efecto, el 25 de junio de 990, según una escritura leonesa cuyo original ha llegado afortunadamente hasta nuestros días (7).

Así pues Sampiro no nació en Zamora (8), ni en León (9). Podría pensarse entonces (como hoy viene siendo común) que fuera natural del Bierzo (10), pues no en vano se nos dice en una escritura datable el 26 de noviembre de 993 (11), que tuvo una propiedad en la villa de Sorribas (junto al río Cúa), que terminó donando al monasterio de Carracedo en remedio de su alma y de la de sus padres: Sorriba, que est villa Sampiri, presbiteri, et ille conterit ipsam villam ad monasterium de Carrocedo per remedium animae suae et parentum suorum cum suis terminis et limitibus cunctis, cum exitus et recessus(12). Aunque tal argumento tiene un reparo gravísimo, pues por la escritura autobiográfica de 1042, antes registrada, sabemos que la tierra a la que se dirigió Sampiro tras dejar Zamora, esto es, donde tenía sus propiedades, también fue abatida por la espada musulmana, y si algo es muy probable es que Almanzor no entró en El Bierzo. Con lo que habrá que pensar que Sampiro tampoco fue berciano, y que la propiedad de Sorribas, o fue comprada por él mismo, o le fue donada por el rey Vermudo II (siempre entre 990 y 993), lo cual no tendría nada de extraño, sabiendo como sabemos:

 Que fue ese mismo monarca el que entregó asimismo a nuestro clérigo el 5 de septiembre de 998 el monasterio berciano de San Miguel de Almázcara, en el río Boeza (ego Ueremudus& tibi sacerdoti et famulanti nostro Sampiro& donamus& tibi monasterium Sancti Migaeli uogabulo quae uogatur Almazkara, territorio Bergido et ripe riuulo Boeze), así como otra villa en el mismo río berciano, junto a "Fuente Encalada": Adicimus etiam tibi alia uilla qui& est in ripa Bueze, prope Fonte Incalata (13).

 Que fue el repetido rey Vermudo el que acogió e instaló (junto a Sorribas) en su muy querida propiedad berciana de Carracedo ( dum essemus in adolescentia, cogovimus et emimus villas et hereditates& quorum una, quae uocatur Carraceto, in terra Vergidensium quae semper in corte meo adquiescens fuit) a otros clérigos que (al igual que Sampiro) se habían refugiado en El Bierzo huyendo de las matanzas de los invasores musulmanes en la meseta: Et ecce unde adveniens nobis ut collegas benedictionis et abbatibus heremitanis, que de magnis tribulationibus sarracenorum, cum corporibus et animis evadentes, patentibus nobis refugium et consolationem (14).

¿SAMPIRO TORESANO?

Recordemos que después de decirnos en su diploma autobiográfico de 1042 que terminó instalándose en León, y de remarcar indirectamente un cambio de sede episcopal (exinde perueni in ciuitate Leionense sedis), algo comprensible en un clérigo, nos informa de igual modo que enseguida entró a servir en el palacio del rey Vermudo II ( et a paucis namque diebus perueni in palatium domni mei et serenissimi regis domni Ueremudi (15)). Y en efecto, en dicha ciudad es posible constatar ya su nombre, según la ya citada carta original de 25 de junio de 990 (monogramma:SAMpirus (16)), con lo que todo el rosario de desgracias por él vividas (huida de Zamora, pérdida de propiedades y viaje a León) ha de ser necesariamente anterior a dicha fecha.

Ahora bien. Gracias a Ibn Jaldún sabemos que cuando Almanzor emprendió la última de sus campañas contra Zamora en 378 Hégira (que comenzó el 21 abril 988), la ciudad fue abandonada por su habitantes ( vint assiéger Bermude dans Zamora; mais Bermue senfuit de cette ville que ses habitans livrèren à Almanzor, entre los cuales Sampiro), para ser entregada a continuación por el dictador cordobés al saqueo ( et celui-ci labandonna à la fureur de ses soldats (17), causa del temor de Sampiro). Y sabemos de igual modo que todo esto ocurrió en el transcurso de la 30ª campaña de Almanzor, y más concretamente (según la acertada deducción de Molina (18)) entre abril y agosto de 988: La trigésima, otra de Zamora; la cercó e instaló los almajaneques, intensificando el asedio. Con su conquista obtuvo riquezas y pertrechos en cantidades incalculables y cuarenta mil cautivas. En la ciudad había diecisiete baños y sus murallas medían mil quinientos codos en el lienzo norte, mil trescientos en el sur y setecientos en el oriental (19).

Así pues, todos los acontecimientos biográficos que nos revela Sampiro en su última escritura conocida del año 1042, hubieron de acontecer durante un período máximo posible de dos años y dos meses, los transcurridos entre su temerosa salida de Zamora (siempre después del 21 de abril de 988) y su refugio final en León (donde ya consta su presencia el 30 de junio de 990). De forma que, para poder identificar la tierra de su origen, esto es, la tierra donde perdió todo lo heredado y adquirido, habrá que acudir al análisis minucioso de las campañas emprendidas por Almanzor durante estos 50 meses:

 988, agosto.- La trigesimoprimera, la de Astorga; acampó ante ella y la destruyó, marchando hacia Córdoba, a donde llevó su mármol. Conquistó muchos castillos y regresó con botín y cautivos (20).

Según Molina: "La única noticia que poseemos sobre esta campaña es la que proporciona Ibn al-Faradi al dar cuenta de la muerte de Muhammad b. Abi l-Husam Tahit en el transcurso de la algazúa de Astorga, concretamente el siete de yumada I (del 378 H. = 23 agosto)" (21).

 (988/989).- La trigesimosegunda, otra de Burtil; acampó ante ella, la cercó y consiguió que sus habitantes se la entregaran mediante capitulación; destruyó el castillo y regresó(22). Molina contempla la posibilidad de identificar dicha plaza con "el actual Portillo, partido judicial de Olmedo, prov. de Valladolid", aunque añadiendo que "sin embargo no podemos asegurar que se trate del mismo lugar, pues Portillo es un nombre geográfico lo suficientemente común para que pueda aventurarse una opinión sin conocer el lugar aproximado de su emplazamiento, lo cual no se da en este caso", y tras un detenido análisis de los acontecimientos de estos meses, en relación con Castilla, tampoco excluye la posibilidad de que Burtilsea en realidad "una localidad castellana" (23). Y, constatada la duda, sólo nos cabe añadir que lo más probable es que esta 32ª campaña aconteciera (mejor que a finales de 988) durante la primera mitad de 989.

 (989/990).- La trigesimotercera, la de Toro, donde realizó una gran matanza y consiguió gran número de cautivos, emprendiendo posteriormente el regreso(24). Una campaña que, sin otros datos de referencia, habrá que situar con prudencia durante la segunda mitad de 989 o el primer cuatrimestre de 990.

 990, agosto/octubre.- La trigesimocuarta, la de Osma y Alcubilla, de Castilla(25), que Molina sitúa con buen criterio en el transcurso del verano-otoño de 990 (26). Una campaña que, por ser castellana, ya no interesa a nuestros fines, teniendo en cuenta además que la primera presencia constatable de Sampiro en León corresponde, según se ha dicho, al 25 de junio de 990 (27).

Así pues, bajo nuestro punto de vista, los paisanos de Sampiro que fueron aniquilados por la espada musulmana tras su huida de Zamora ( percusi fuerunt in ore gladio), sólo pudieron ser los de Astorga, Portillo o Toro. La primera de las cuales nos parece improbable, desde luego, teniendo en cuenta que de haber sido Astorga la tierra de su nacimiento, Sampiro nunca hubiera podido decir en el documento autobiográfico (del año 1042, que nos viene sirviendo de fuente) que perdió allí todo lo que tenía (por herencia) y lo que (él mismo) había adquirido luego ( homnia mea quantum iuri meo abui et aucmentari (28)), pues lo cierto es que dicha ciudad siempre permaneció en la órbita cristiana, y, por si fuera poco, sabemos que Astorga se recuperó de este ataque de 988 y de otro posterior que sufrió durante el invierto de 994/995 (29). Y por lo que respecta a Portillo, siempre nos quedará la duda de su ubicación exacta, y además, de haber sido una plaza castellana, nunca podría ser asociada a Sampiro. De forma que la plaza que nos parece más racionalmente identificable con la tierra de Sampiro es Toro:

1°) Porque después de haber sido atacada por Almanzor en 982 ( conquistó el castillo de Toro(30)), en 988 ( se dirigió al castillo de Toro, que conquistó, regresando posteriormente a Córdoba (31)), y en 990 ( la trigesimotercera& donde realizó una gran matanza (32)), el dictador cordobés ya no tuvo necesidad de ocuparse en adelante de Toro, síntoma evidente de que tras esta tercera campaña la plaza había quedado inhabilitada "de facto" para los cristianos.

2°) Porque este tercer ataque contra Toro (durante los últimos meses de 989 o primeros de 990) resulta ser en todo caso inmediatamente anterior al desplazamiento de Sampiro a León, donde, según se ha repetido, nos consta ya su nombre por vez primera el día 25 de junio de 990 (33). Y es esta inmediata sucesión de acontecimientos la que resulta tener aquí una gran importancia, pues no cabe olvidar que es el propio Sampiro el que nos cuenta (en su documento autobiográfico de 1042, tantas veces citado) que, una vez hubo llegado a la sede legionense, a los "pocos días" entró a servir (como notario) en el palacio de su señor el rey Vermudo: A paucis namque diebus perueni in palatium domni mei et serenissimi regis domni Ueremudi (34).

TORO ALTOMEDIEVAL

No nos parece casualidad, visto cuanto antecede, que sea precisamente en la crónica escrita por Sampiro, donde se deje constancia expresa, con motivo de la repoblación territorial ordenada por Alfonso III el Magno en la misma línea del Duero durante la última década del siglo IX (mandó poblar urbes desiertas de antiguo, estas son: Zamora, Simancas, y Dueñas y todo los Campos góticos), de la anexión de la propia ciudad de Toro, así como del protagonismo principal del infante García en dicha labor: Pues Toro la dio para poblar a su hijo García (35).

Luego, sabemos que en un momento indeterminado el rey Ramiro II (931951) otorgó la villa sanabresa de Galende a un desconocido monasterio toresano puesto bajo la advocación de Santa María (in territorio Senabrie villam quam dicitur Galendi, quod avus noster domnus Ranemirus concessit ad monasterium Sancte Marie de Tauro pro sua anima(36)), probablemente el mismo cenobio del que Sampiro nos informa haber sido construido por iniciativa del propio rey Ramiro en la ribera del Duero (Ramirus& alia quidem monasteria& aedificauit& aliud super ripam Dorii in nomine Sancte Marie (37)), río descrito por los autores musulmanes como caudaloso, de grande y ruidosa corriente y muy profundo (38).

Y es más que probable que la ciudad permaneciera durante todo este tiempo en la órbita del obispado de Astorga, al menos hasta que Ordoño III (951956) decidió erigir hacia 952, en la persona del obispo Ilderedo, el nuevo obispado de Simancas (Hordonius, prolis domni Ranimiri, diue memorie, episcopum in ciuis Septimanze, nomine domnum Ylderedum, et hordinabit eam erigere), cuya diócesis se formó a costa de la leonesa (que aportó la propia ciudad de Simancas y su distrito: ipsam ciuitatem cum suis adiacentii post partem sedis Legionensem) y a expensas de la de Astorga, que cedió la mitad de las decanías de Toro ( post partem sedis Asturicensem& medietatem de ipsas decaneas de Tauro ab omni integritate), las mismas iglesias que finalmente le fueron devueltas al obispo Gonzalo asturicense el 29 de julio de 974 (cuando Sampiro no era más que un adolescente), tras haber dispuesto la regente Elvira (967976) y su pupilo Ramiro III (967985) las supresión formal del obispado de Simancas, una vez muerto su segundo y último obispo Teodisclo ( defunctus quidem domnus Theodiclus episcopus) (39).

Toro se nos muestra luego en las fuentes árabes (al-Turo), y de forma insistente, con motivo de las ya aludidas campañas cordobesas. La primera de ellas, realizada por Almanzor en el otoño de 982 ( conquistó el castillo (40)), no tuvo graves consecuencias para la vida cotidiana de la ciudad, su territorio y sus habitantes, según se deduce de una escritura fechada el 27 de noviembre de 986, en cuya virtud el noble Ablavel Gudesteoz y su esposa Gontrodo donan al monasterio de Sahagún, entre otras propiedades, in Campo de Tauro alia villa que vocitant Pausatella (41). Y por lo que respecta a la segunda campaña cordobesa, llevada a cabo en primavera/verano de 988 ( se dirigió al castillo& que conquistó (42)), no fue más que un serio aviso de lo que iba a acontecer durante la tercera (últimos meses de 989 o primeros de 990) durante la cual Toro sí hubo de sufrir ya un daño considerable (una gran matanza (43)), según viene a confirmar, a modo de ilustración, lo ocurrido en el ya citado monasterio toresano de Santa María ( et cecidit ipsum monasterium in manu sarracenorum hysmaelitarum et devenit redactum in nihilum (44)). Y hasta es probable que la ciudad (tras la apresurada huida de sus habitantes, entre los cuales Sampiro) fuese habitada ahora por una población musulmana, y que su castillo fuese ocupado por tropas regulares cordobesas, según podemos deducir:

 De una carta del fondo de Sahagún, fechada el 1 de marzo de 998: Hec agnicio veritatis facta sub era I XXX VIª, anno imperii domni nostri Garseani Gomiz comite et Zahbascorta ven Abolhauz sedente in Toro ipsas kalendas marcias(45). Un "zahbascorta" (es decir, "sahib as-surta" o jefe de policía), amigo de los condes de Saldaña, según se ve, cuyo nombre completo nos transmiten, tanto al-Qalqasandi, al informarnos de cómo Almanzor, estableció una población musulmana en Zamora el año 389 [H.] y designó gobernador& a Abu-l-Ahus Man b. Abd al-Aziz al-Tuchibi (46); como el gran Ibn Jaldún: Almanzor lui imposa [a Vermude] un tribut, mit, en (3)89, une population musulmane dans Zamora, et confia le commandement de cette place à Aboul-Ahwaç Man ibn Abdalazîz le Todjîbite(47). Y es este mismo historiador musulmán el que registra la embajada que al final de sus dias remitió a Córdoba el rey Vermudo II ( 999), encabezada por su propio hijo primogémito (aunque ilegítimo) Pelayo, cuyo primer alto en tierra enemiga fue sin duda la recién perdida ciudad de Zamora, considerada por los ismaelitas a estas alturas como su capital en la provincia "Yalliqiyya" (= "Gallaecia"), cuyo gobernador seguía siendo en este año 999 el mismo "sahib as-surta" que retenía Toro: Bermude, fils dOrdoño, implora la paix et envoya son fils Pélage vers Man ibn ''Abdalazîz, le goberneur de la Galice, lequel se rendit avec lui à Cordue. La paix ayant été conclue, Pélage retourna auprès de son père(48).

 De las palabras de lamento que Ibn al-Kardabus pone en boca del moribundo Almanzor ( 1002): Cuando conquisté las tierras de los cristianos y sus fortalezas, las repoblé (y avituallé) con los medios de subsistencia de cada lugar y las sujeté con ellas hasta que resultaron favorables completamente. Las uní al país de los musulmanes y fortifiqué poderosamente& mas he aquí que yo estoy moribundo& el enemigo vendrá y encontrará unas regiones pobladas y medios de existencia preparados, entonces se fortalecerá con ellos para asediarlas, y se ayudará, al encontrarse con ellos, para sitiarlas, y seguirá apoderándose de ellas poco a poco, pues las recorrerá rápidamente, hasta que se haga con la mayor parte de la península, no quedando en ella sino unas pocas plazas fuertes. Si Dios me hubiese inspirado devastar lo que conquisté y vaciar de habitantes lo que dominé, y yo hubiese puesto entre el país de los musulmanes y el país de los cristianos diez días de marcha por parajes desolados y desiertos, aunque (éstos) ansiasen hollarlos, no dejarían de perderse. Como consecuencia, no llegarían al país del Islam sino en jirones, por la cantidad (necesaria) de provisiones de ruta y la dificultad del objetivo (49).

Sin embargo, es muy probable que la ocupación civil y militar de Toro y Zamora no se prolongara mucho tras la muerte del dictador, pues sabemos que cuando Abd a-Malik, su hijo y sucesor, emprendió la campaña del año 395 H. (18 octubre 10047 octubre 1005), llegó de nuevo con sus tropas a la ciudad de Zamora, la cual estaba en ruinas desde la victoria de al-Mansur, de modo que sólo encontraron en ella a una partida de cristianos que corrieron a refugiarse en las torres defensivas que habían erigido, tras la victoria (musulmana), en las proximidades. Los muslimes mataron a los hombres, cautivaron a las mujeres y a los niños y se desplegaron en algara sobre las llanuras de Zamora y por toda aquella región. Generalizaron en ella la incursión y a tropa continuó corriendo el país enemigo quemando, demoliendo, cautivando y matando, esforzándose en (causar) el mayor daño; y es muy probable que el historiador musulmán se refiera implíciamente a Toro (teniendo en cuenta tanto su importancia como su cercanía relativa) cuando añade que en el transcurso de esta misma campaña, el caíd de la Marca Media, llamado Wadih, llegó a otro lugar en el que se habían venido a refugiar gran cantidad de habitantes de esas llanuras devastadas; entonces cayó sobre ellos y, combatiéndolos, mató a (cierto número de) gentes de entre ellos, hizo alrededor de dos mil prisioneros y acarreó sus riquezas (50).

Sin embargo, la capacidad de recuperación de la línea del Duero hubo de ser casi inmediata, pues al poco tiempo, mientras Sampiro prestaba ahora sus servicios como notario en el palacio del hijo y sucesor de Vermudo II ( et postea deueni in palatio filium eius domno meo rex domno Adefonso, uir pium et magnum, dice en la carta de 1042 (51)), aparece ante nosotros en una escritura expedida por el 43 nuevo rey Alfonso V (9991028), fechada el 19 de septiembre de 1012, un personaje llamado Pelagius Didaci (52), el mismo que el 23 de abril de 1013, regnante rex Adefonsus in sede sua Legione, se nos muestra ya al frente de Zamora y Toro ( Pelagio Didaci dominatrix urbis Zammora cum Campo de Tauro (53)), donde tal vez continuaba el 22 de noviembre de 1013, aunque no se consigne expresamente dicho dominio ( Pelagio Didaci) (54).

Y luego, las noticias documentales sobre Toro vuelven a perderse hasta que aparece en escena durante el reinado de Vermudo III (10281037) un personaje local llamado Fernando Muñoz, que el 7 de septiembre del año ¿1034? se nos muestra al frente del distrito de Sanabria ( regnante rex Ueremudo atque Adefonsidiz in Legione et comite Fernando Moniuz in Senabrie et episcopus Sampiro in Astorica (55)), y que el 5 de marzo de 1040, regnante rex Fernandus in sedis Leionensis, esto es, recién ascendido al trono Fernando I (10381065), tenía confiada ya la circunscripción de Toro ( comite magnus Fredenandus Moniuz in Tauro(56)), centro neurálgico de un territorio, otra vez, que desde ahora comenzará a frecuentar la documentación, según nos muestran de forma inmediata dos documentos datados el 26 de mayo de 1042 ( situm est monasterium uocabulo Sancti Salbatoris in territorio Campo Tauri et logum nominatum Uilla Zaidde, quorum principatus obtinet Ermegildus abba et Iohannes prepositus) y 17 de septiembre de 1042 ( fundatum est monasterium Sancti Saluatoris in terrtorio Campo de Tauro, secus monte Taraza, in Rio Sicco et locum nominatum Uilla Cete, quorum principatus obtinet Ermegildus abba) (57).

El mismo "Campo de Toro" que es traído en otra escritura datada el 1 de mayo de 1043, donde el citado conde Fernando Muñoz nos descubre ser hijo del conde Munio Rodríguez y de la condesa Adosinda ( genitori nostro et genetrix nostra, comes Munneu Ruderici et cometissa Adosinda), y estar ligado por sus padres y abuelos a la propia tierra de Toro ( uillas nostras proprias et ereditates que abemus ex parentibus nostris uel abibus in territorio urbe Tauro (58)), un distrito que por entonces se extendía, según una noticia poco posterior, per terminis et locis suis antiquis, id est, per termino de Autero de Fumus(Tordehumos) usque uadit ad Astorganos(hoy despoblado en el término de Villalpando) et inde per Morarelia (Moraleja del Vino) (59).

Pero a esas alturas es muy posible que el anciano y ciego Sampiro, según se define él mismo en su última huella conocida, correspondiente al repetido documento de 10 de noviembre de 1042 (uidere non potuit et aprobinquauit me senectus), ya hubiera muerto, y su cuerpo sepultado en la iglesia catedralicia de Santa María de León, según sus deseos ( ubi corpus manet ad ipsa aulam umadi nostrum) (60).

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NOTAS

(1) La Crónica de Sampiro, que abarca 133 años, desde 866 (Alfonso III) a 999 (Vermudo II), fue dada a la luz en su día por H. Flórez, en España Sagrada, = ES, XVII, Madrid 1763; y modernamente por J. PÉREZ DE URBEL: Sampiro, su crónica y la monarquía leonesa en el siglo X,Madrid 1952; etiam J. PÉREZ DE URBEL y A. GONZÁLEZ RUIZ-ZORRILLA: Historia Silense,Madrid 1959, pp. 159173. Trad. castellana de M. GÓMEZ-MORENO, Introducción a la Historia Silense, Madrid 1921, XCVI-CIX.

(2) Ed. J.M. RUIZ ASENCIO: Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230) : III (19861031), León 1987, doc. 541 (monogramma:SAMpirus).

(3) Ed. ID., ibid., doc. 549.

(4) Concilio Toledo IV, reunido en 633, bajo el reinado de Sisenando (can. XX); trad. ed. J. VIVES: Concilios visigóticos e hispanoromanos, Barcelona-Madrid 1963, p. 200.

(5) Vid. M. CARRIEDO TEJEDO: "Semuram, que prisco tempore Numantia vocabatur" (intento de explicación): Anuario 2006". Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo", vol. 23, 2008, pp. 231250.

(6) Ed. J.M. RUIZ ASENCIO: Colección documental del Archivo de la catedral de León (775-1230) : IV (1032-1109), León 1989, doc. 1004.

(7) Ed. ID., Colección catedral de León, III,doc. 541 (monogramma:SAMpirus). La suma de estos dos últimos testimonios permiten rechazar, pues, cualquier posible identificación entre nuestro Sampiro y el "Sampirus scripsit" que nos muestra una carta de Ramiro III (967-985) a favor de Sahagún, fechada el 12 de marzo de 977 (ed. J.M. MÍNGUEZ, Colección diplomática del monasterio de Sahagún, siglos IX y X,I, León 1976, doc. 287). Sampiro es un nombre poco corriente, es verdad, pero puede hacerse una curiosa lista de los que hubo en León y en Galicia, como el "Sanpirus diaconus" que aparece en la 3ª columna de la escritura original fechada el 1 de abril de 985, relacionada con San Martín Pinario, inconfundible con nuestro presbítero Sampiro, desde luego, que la confirmó luego, a la derecha de la 2ª columna, siempre después 990 y siempre antes de morir el rey Vermudo II en 999: "Ueremudus princeps confirm& Sampirus presbiter confirm" (ed. C. SÁEZ y M. del V. GONZÁLEZ DE LA PEÑA: La Coruña. Fondo Antiguo 788-1065, I, Madrid 2003, doc. 95).

(8) Esta es la opinión de RODRÍGUEZ LÓPEZ: Episcopologio Asturicense, Astorga 1907, pp. 9192; y M. RISCO, en ES, XXXIV, p. 299.

(9) Vid. la recensión de J. GONZÁLEZ a la obra de "PÉREZ DE URBEL, FR. JUSTO, Sampiro, su crónica y la monarquía leonesa en el siglo X, Madrid 1952", Archivos Leoneses, 14, 1953, pp. 183189.

(10) Así lo creen posible, entre otros, FLÓREZ, en ES, XVI, pp. 168189; PÉREZ DE URBEL, Sampiro, pp. 1419 y 24; y A.

QUINTANA PRIETO, El obispado de Astorga en el siglo XI, Astorga 1977, pp. 6675.

(11) Sobre el año 993 que proponemos para esta carta que viene datada en 990, vid. M. CARRIEDO TEJEDO:" En torno al año de fundación del monasterio de Carracedo", Tierras de León, pp. 8788, 1992.

(12) Noticia en carta de 26 noviembre ¿993?; ed. M. R. GARCÍA ÁLVAREZ: San Pedro de Mezonzo. El origen y el autor de la "Salve Regina", Madrid 1965, doc. 6, pp. 302305, en el año 990 que trae la carta.

(13) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, III, doc. 581.

(14) Noticia en carta de 26 noviembre ¿993?; ed. GARCÍA ÁLVAREZ: San Pedro de Mezonzo, doc. 6 (en el año 990 que trae la carta).

(15) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, IV, doc. 1004.

(16) Ed. ID., Colección catedral de León, III, doc. 541.

(17) IBN JALDÚN; trad. R. DOZ: Recherches sur lhistoire et la littérature de lEspagne pendant le Moyen Age, Paris-Layde, 1881, p. 100.

(18) Vid. L. MOLINA: "Las campañas de Almanzor a la luz de un nuevo texto", al-Qantara II, vol. II (1981), pp. 251252.

(19) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., Una descripción anónima de al-Ándalus, II.Traducción y estudio, Madrid 1983, p. 199.

(20) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., ibid., p. 199.

(21) Vid. ID., Las campañas de Almanzor, p. 252.

(22) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., Una descripción anónima de al-Ándalus, p. 199.

(23) Vid. ID., Las campañas de Almanzor, pp. 252253.

(24) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., Una descripción anónima de al-Ándalus, p. 199.

(25) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., ibid., p. 199.

(26) Vid. ID., Las campañas de Almanzor, pp. 253-254 y 255.

(27) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, III, doc. 541 (monogramma:SAMpirus).

(28) Ed. ID., Colección catedral de León, IV, doc. 1004.

(29) Vid. M. CARRIEDO TEJEDO: "Las campañas de Almanzor contra la ciudad de León : Su conquista definitiva en 994, según las fuentes musulmanas y cristianas", Estudios Humanísticos, 8, 1986.

(30) Dikr bilad al-Andalus; trad. MOLINA, Una descripción anónima de al-Ándalus, II, p. 198.

(31) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., ibid., p. 199.

(32) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., ibid., p. 199.

(33) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, III, doc. 541 (monogramma:SAMpirus).

(34) Ed. ID., Colección catedral de León, IV, doc. 1004.

(35) Crónica de Sampiro; trad. GÓMEZ-MORENO: Introducción a la Historia Silense, XCVIII-IX- Chronica Sampiri; ed. PÉREZ DE URBEL: Sampiro, p. 305: "Sub ra DCCCCXXXVII, vrbes desertas ab antiquitus, populare iussit. Hec sunt Çemora, Septimancas et Donnas uel omnes Campi Gotorum; Taurum namque dedit ad populandum filio suo Garseano".

(36) Noticia en carta de 26 noviembre ¿993?; ed. GARCÍA ÁLVAREZ: San Pedro de Mezonzo, doc. 6 (en el año 990 que trae la carta).

(37) Chronica Sampiri; ed. PÉREZ DE URBEL: Sampiro, p. 330.

(38) AL-IDRISI; trad. E. SAAVEDRA: La geografía de España del Edrisí. Madrid, reed., Valencia 1974, p. 139 ("Textos Medievales", p. 37).

(39) Carta de 29 julio 974 (Archivo Catedral de Astorga = ACA, Pergaminos 1/3); ed. J. M. FERNÁNDEZ CATÓN& et al., Documentos de la Monarquía Leonesa. De Alfonso III a Alfonso VI, León 2006, doc. 10. La primera carta que confirma Ilderedo, llegada hasta hoy, corresponde al 11 de noviembre de 952 (ed. M. LUCAS: La documentación del Tumbo A de la catedral de Santiago de Compostela,León 1997, doc. 44) y la última conocida de Teodisclo está fechada el 8 de octubre de 969 (ed. MÍNGUEZ: Colección diplomática de Sahagún, doc. 253).

(40) Dikr bilad al-Andalus; trad. MOLINA: Una descripción anónima de al-Ándalus, II, p. 198.

(41) Ed. MÍNGUEZ: Colección diplomática de Sahagún, doc. 333.

(42) Dikr bilad al-Andalus; trad. MOLINA: Una descripción anónima de al-Ándalus, p. 199.

(43) Dikr bilad al-Andalus; trad. ID., ibid., p. 199.

(44) Noticia en carta de 26 noviembre ¿993?; ed. GARCÍA ÁLVAREZ: San Pedro de Mezonzo, doc. 6 (en el año 990 que trae la carta).

(45) Ed. MÍNGUEZ: Colección diplomática de Sahagún , I, doc. 356.

(46) AL-QALQASANDI; trad. L. SECO DE LUCENA, Valencia, 1975, p. 83.

(47) IBN JALDUN; trad. DOZY, Recherches, p. 100.

(48) IBN JALDÚN; trad. ID., ibid., pp. 101102.

(49) IBN AL-KARDABUS; trad. F. MAÍLLO SALGADO: Ibn al-Kardabus. Historia de al-Andalus, Barcelona 1986, pp. 8687. Vid. C. SÁNCHEZ-ALBORNOZ: En torno a los orígenes del feudalismo. II. Los árabes y el régimen prefeudal carolingio. Fuentes de la historia hispano-musulmana del siglo VIII,Buenos Aires 1977, pp. 217218: "Fuente muy aprovechable& para& los siglos XI y XII".

(50) IBN IDARI; trad. F. MAÍLLO SALGADO: La caída del Califato y los Reyes de Taifas, al-Bayan al-Mugrib, Salamanca 1993, p. 19.

(51) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, IV, doc. 1004.

(52) Ed. ID., Colección catedral de León, III, doc. 707.

(53) Ed. M. HERRERO DE LA FUENTE: Colección diplomática del monasterio de Sahagún (8571230) : II (10001073), León 1988, doc. 400.

(54) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, III, doc. 719.

(55) Ed. A. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ: El Tumbo del monasterio de San Martín de Castañeda, León 1973, doc. 13, en el año 1033 que trae la carta ("in era LXXI post millessima"). Sin embargo es bien sabido que Sampiro obtuvo la silla de Astorga en el año 1034 (vid. QUINTANA PRIETO: El obispado de Astorga en el siglo XI,pp. 59162) y que Vermudo III murió en agosto de 1037, con lo que la escritura sólo es datable durante el período 10341036.

(56) Ed. HERRERO: Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 458.

(57) Ed. ID., ibid., docs. 470 y 473.

(58) Ed. ID., ibid., doc. 477.

(59) Interpolación en la copia (del siglo XI) de una carta real datada el 29 julio 974 (ACA, Pergaminos 1/4); ed. FERNÁNDEZ CATÓN& et al.: Documentos de la Monarquía Leonesa, doc. 10, a quienes seguimos en las identificaciones de los topónimos arriba citados.

(60) Ed. RUIZ ASENCIO: Colección catedral de León, IV, doc. 1004.