Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Variantes lingüísticas para designar a la telera en la provincia de León

FERNANDEZ MARCOS, Vicenta

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 38.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 38 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


El arado de madera, tan conocido hasta hace unos años y que representaba una de las notas más características del paisaje rural, ha tenido que ir retirándose, progresivamente, ante el avance de la maquinaria agrícola. El arado va cediendo cada vez más terreno al tractor y podemos asegurar que, hoy día, ya ha quedado relegado a zonas de extraordinario minifundio, donde la maquinaria apenas tiene cabida. Encontrar escenas campestres, en las que aparezca la típica pareja de bueyes o vacas tirando del arado y donde el campesino siga pacientemente agarrado a la mancera, es cada vez más difícil y, cuando las encontramos, lo vemos casi como un recuerdo de tiempos pasados.

No debe extrañarnos, por tanto, que las variantes de los arados de madera, así como los nombres de todas y cada una de sus piezas, estén llamados a desaparecer en un plazo de tiempo relativamente breve. Esta razón nos ha llevado a recoger, lo más exhaustivamente posible, todo lo referente a antiguos aperos de labranza en trance de desaparición en la provincia de León (1). Como la labor de recogida y posterior elaboración representa un trabajo lento y muy amplio, quiero adelantar aquí, únicamente y como en esquema, las variantes lingüísticas de una sola pieza del arado. Se trata, precisamente, de un elemento no especialmente importante puesto que en algunas zonas, dentro de la misma provincia de León, el arado no lleva telera, como hemos podido comprobar .

La telera, según la Real Academia Española (2), es "el travesaño de hierro o madera que sujeta el dental a la cama del arado o al timón mismo, y que sirve para graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor". Corominas, por su parte (3), nos dice: "Telera es una voz que designa varios objetos en forma de palo o de barra de hierro, probablemente derivada del latín telum, dardo: parece ser derivado de tela en el sentido de empalizada o liza, todavía empleado por los clásicos, y que procederá del latín tela, plural de telum, con el valor de conjunto de pies derechos, comparables a dardos : de esta palabra deriva telera, como nombre de un palo o barra análogo a los empleados en estas empalizadas..." .En la pragmática de tasas de 1680 aparece telera con el sentido de pieza de hierro u otra materia, que a modo de cuña se mete en el arado, para asegurar y afirmar la reja.

La definición que nos da la Real Academia está más cerca de la realidad que representa la telera en la provincia de León que la que señala Corominas, aunque tengo que decir que la función que desempeña la telera en el arado no es exactamente la señalada por la Academia, graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor puesto que para ambas cosas se alarga o acorta la cola del arado por medio del clavijero.

Los arados de madera, de la zona comprendida entre los límites de la provincia de León con Santander (Portilla de la Reina, Pedrosa del Rey, etc.) hasta muy cerca de Valencia de Don Juan, no llevan telera. (Los modelos de arados de esa zona se pueden ver en los dibujos correspondientes a los arados de Roderos y Pedrosa del Rey.) Los arados de esta zona no llevan telera porque ésta sirve sólo y exclusivamente para sujetar el dental con la cama o camba y evitar que se rompa, fácilmente, el arado cuando tiene que remover terrenos duros. Pero sólo es necesaria la telera cuando la camba del arado no está hecha siguiendo la dirección de las vetas de la madera. Cuando se ha preparado el árbol, dándole la forma conveniente para hacer la camba, por muy duro que sea el terreno, nunca se abre la madera y por lo tanto es innecesaria la telera (4). En Pedrosa del Rey se dice: "Cuando la madera no está manicortada (aserrada para dar la forma de la camba), no hay quien la abra" (5).

En todas las demás regiones de la provincia de León, los arados llevan un travesaño de madera, más o menos grueso, que une la cama con el dental, y puede ser graduable o no serlo.

La telera se puede fijar a la camba del arado por medio de otra pieza, también de madera, llamada pina, cuña, percuño, recuño, teza, según los lugares.

La variedad de regiones y paisajes naturales, con sus propias peculiaridades, han hecho que encontremos toda una gama de variantes lingüísticas para denominar una pieza del arado tan sencilla como elemental.

Hay sitios donde la telera va fija, sin necesidad de ningún elemento de sujeción, pero en la mayoría de los casos documentados la telera lleva una clavija, que permite regular el ángulo que forma la telera con la camba.

El nombre castellano telera, dentro de la provincia de León, sólo aparece en la zona sureste, y en muy pocos pueblos (Calzada del Coto, Galleguillos, San Pedro de Valderaduey) limítrofes con Palencia.

Teleruela en forma de diminutivo, quizá con valor despectivo, es una de las variantes más extendidas por la provincia de León. Encontramos este nombre en Lilla, donde alterna con la variante teiróa (6), en Navayola alternando con la forma taleiroga, en Torneros de la Valdería, limite ya con la provincia de Zamora, donde también se oye triyuela.

A partir de la palabra teleruela hemos documentado gran cantidad de variantes con alternancia de fonemas, típico de un lenguaje popular que se transmite oralmente, como hemos podido comprobar.

Tereruela, con alternancia de l/r, aparece plenamente documentado en San Pedro de Paradela, cerca de Lillo, donde también recibe el nombre de travesaño, haciendo referencia a su posición en el arado. En Alcuetas, al sureste de la provincia y limitando ya con la de Valladolid, se puede oir tereduela y teregüela.

Teregüela y terigüela aparecen documentados en Laguna de Negrillos y Chozas de Arriba y de Abajo. En Chozas de Arriba se oye también la variante tirigüela. Podemos asegurar que tanto terigüela como tirigüela son los nombres que se da a la telera en la Ribera del Orbigo. En Miñambres de la Valduerna, San Félix de la Vega y la zona de Algadefe, muy cerca ya de Valencia de Don Juan, se oyen las variantes de tirigüe1a, tiriduela y tiribuela.

En Quintanilla de Yuso, limítrofe con la provincia de Zamora, alternan las variantes tinilluela y tirilluela, y en Santa Colomba de la Vega se oye con bastante normalidad tibilluela alternando con la forma yeísta tibiyuela.

Tirilluela es la forma más común registrada en el Páramo, concretamente en los pueblos de Laguna Dalga, Azares del Páramo, Santa Elena de Jamuz y Vecilla de la Vega, entre otros.

La variante tiriyuela es otra de las más ampliamente documentadas en la provincia de León; se extiende por toda la zona comprendida desde Lucillo, siguiendo el curso del río Duerna y por Castrocalbón, San Martín de Torres, San Cristóbal de la Polantera, Robledo, Robledino, Valle de la Valduerna, así como por Nistal de la Vega, Alija del Infantado y algún pueblo más de la zona de La Bañeza. Tiriyuela también es común a varios pueblos de la zona de Aliste, entre los que podemos citar a San Vitero, San Cristóbal, Figueruela de Arriba y Pobladura de Aliste (7).

Triyuela aparece en la zona de Val de San Román y en Torneros de la Valdería.

En el Bierzo se dan las variantes de tiriduela, ciriduela y turiruela.

Como es natural, en el occidente de la provincia de León se registran formas totalmente relacionadas con el gallego, así lo vemos en Camponaraya e incluso en Espanillo del Bierzo, donde lo más común es oir teleiroga. En Pereda de Ancares, Lena, Los Montes de la Ermita, Corullón, Candín y Oencia se conoce a la telera con la variante teiróa, donde se da la pérdida de las dos eles intervocálicas, ya que su forma debería haber sido teleirola.

Un caso curioso, respecto a la telera, se registra en Pereda de Ancares, donde el travesaño de madera que sujeta el dental a la camba se llama teiróa y a la parte del travesaño que sobresale de la camba hacia arriba se la conoce con el nombre de tiriruela.

En la montaña occidental de la provincia de León, concretamente en Ocero, Pobladura de la Sierra, Boeza y Las Omañas se da el nombre de tiriruela, pero a la pieza entera. En Salientes del Sil y también por la zona de la Maragatería encontramos tiruela y triuera.

Taleruela es la forma documentada en Güimara y Ferreras de Cepeda, en este último caso alterna taleruela con taleiruela y tareruela.

En Navayola, como ya he indicado anteriormente, así como en Magaz aparece taleiroga, y en una zona del curso del río Ancares la variante registrada es taleirúa.

En Encinedo, muy cerca ya de la provincia de Zamora y no lejos de la de Orense, se encuentra la forma tareiruella. Y en Camposalinas, Hospital de Orbigo, Peranzanes y Vega de Antoñan, zonas bastante distantes entre si como podemos ver, se oye tarihuela, traigüela, taribuela.

En Babia y Laciana, desde Candemuelas hasta Villaguer pasando por Las Murias y Los Rabanales, así como en Llamas de la Ribera, Boeza y Rozuela la única forma documentada, y con toda claridad, es tarigüela (8). En Sancedo, La Baña, Colinas del Campo de Martín Moro y Sorbeda encontramos tariruela como la variante más usada.

Tarillue1a y su variante yeísta, tariyuela, son las variantes que se emplean en Benamarías, Otero de Escarpizo, Villameriel y Andiñuela. En Villamejil de Cepeda se oye taralluela.

Ya en la zona de la provincia de León que limita con la de Palencia, y concretamente en los pueblos de Villamartín de Don Sancho y Villaverde de Arcayos a la telera se la llama soporte. Finalmente en Castrofuerte, que limita con la provincia de Valladolid, el nombre empleado para llamar a la telera es abrazadera.

El hecho de que se den tantas variantes para nombrar a la telera se debe a que es a través de un lenguaje oral como se va transmitiendo de generación en generación y que nunca o muy pocas veces lo han visto fijado por escrito. No olvidemos que se trata además de un lenguaje popular.

Todas las variantes recogidas se mantienen con relativa vigencia en los respectivos lugares, pero debo señalar también que sólo los labradores de más de 65 años, por lo general, dominan el vocabulario de los antiguos aperos de labranza. Los jóvenes apenas si conocen los nombres y en muy pocos casos han sabido explicarnos de qué pieza del arado se trataba, aunque supieran que era una pieza del arado.

Debo terminar diciendo que es casi seguro que, en un periodo de tiempo muy corto, la mayor parte de los términos lingüísticos relacionados con los aperos de labranza desaparecerán del habla, incluso en las zonas más conservadoras y aisladas.

___________

(1) Tenemos muy avanzado el estudio histórico-lingüístico de .los aperos de labranza en la provincia de León. Pensábamos que para estas fechas podía estar ya terminado, pero la gran cantidad de material recogido así como el elevado número de variantes registradas a lo largo y ancho de la provincia, han hecho que la publicación se retrase. El estudio histórico lo está llevando a cabo José Luis Alonso Ponga, yo preparo la parte del léxico y sus variantes.

(2) REAL ACADEMIA ESPAÑOLA : Diccionario de la Lengua Española, 1900, Madrid, 1970.

(3) COROMINAS, J. y PASCUAL, J. A.: Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, vol. V, Gredos, Madrid, 1983.

(4) Información recibida de Primitivo Alonso y C. Compadre, vecinos de Pedrosa del Rey y Portilla de la Reina respectivamente.

(5) Es sentencia común y que conocen prácticamente todos los vecinos de Pedrosa.

(6) KRüGER, F.: El léxico rural del Noroeste Ibérico, Anejo XLIV de la R.F.E., C.S.I.C., Madrid, 1948.

(7) BAZ, J. M.: El habla de la tierra de Aliste, Anejo LXXXII de la R.F.E., C.S.I.C., Madrid, 1967.

(8) ALVAREZ GUZMAN : El habla de Babia y Laciana, Anejo XLIX de la R.F.E., C.S.I.C., Madrid, 1949.