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SONIDOS CON MEMORIA; Rescate patrimonial sonoro de un pueblo hispanoamericano

URIBE ULLOA, Héctor

Publicado en el año 2009 en la Revista de Folklore número 342.

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Héctor Uribe Ulloa

INTRODUCCIÓN

Quién no recuerda al escuchar una canción infantil sus juegos de la infancia? O ¿al escuchar el sonido del mar sus más gratos momentos en la playa? ¿O aquellas canciones que cantábamos en las reuniones familiares?

“Hay sonidos que nos trasladan, nos conectan con otro tiempo en un mismo espacio. Nos despiertan un sentido de pertenencia al evocar la niñez a través de ellos. Todos los sentidos se abren y aparecen imágenes, aromas, sabores, texturas… la familia, el hogar, el barrio.

Estos son los sonidos con memoria. Ellos tienen la carga emocional entregada por las comunidades a través del tiempo” (1).

El artículo que presentamos es el resultado de un trabajo de rescate patrimonial sonoro realizado en la zona del carbón región del Bío Bío–Chile, donde se exploró “in situ” registrando sonidos, utilizando tecnología actual y una metodología investigativa adecuada, dando como resultado la edición de un disco compacto con los ejemplos recopilados.

La identidad local, el resguardo de la memoria y la importancia del sonido como patrimonio, son los aspectos que se destacan en este estudio guiando al lector en un recorrido cotidiano, que evoca el pasado desde la actualidad, escuchando las voces de la mina; del mar; de la feria; de los niños; de la fe y la música.

LOTA, CIUDAD MINERA

La conformación de la ciudad de Lota Alto, se genera a partir de la necesidad de la empresa de contar con un campamento minero, provisto de viviendas y servicios básicos para los obreros. Es por tal motivo que la cuidad se va construyendo considerando como eje central, los yacimientos carboníferos existentes. Lota va a ser por tanto, un centro obrero privado cuya administración, dependerá exclusivamente de los dueños de la Compañía Carbonífera (2). La compañía minera poseía guardias privados que actuaban como verdaderos policías, tenía el monopolio comercial con pulperías, mercados y economatos que vendían sus productos a los mineros. Antiguamente existió también la ficha salario, sistema de canje cuyo valor correspondía a un kilo de carne o un litro leche. También poseía hospital propio, farmacia, sistema de agua potable, luz eléctrica y centros de entretención claramente diferenciados para obreros y empleados. Los obreros eran los trabajadores de menor categoría dentro de los mineros y los empleados formaban parte de la jefatura.

Se va diseñando la ciudad al servicio de las minas, siendo muy característico la urbanización colectiva y aquellos lugares claves que marcarán su identidad patrimonial. María Dolores Muñoz sobre este aspecto señala:

“Lota Alto se estructura con una serie de viviendas colectivas y repetitivas que generan un paisaje urbano uniforme; entre ellas se disponen edificios contrastantes por su variedad formal y funcional (el teatro, la iglesia, el liceo). La riqueza espacial de la calle Carlos Cousiño, que sigue las curvas del relieve costero, se revela en la posición específica de cada edificación respecto de las sinuosidades topográficas” (3).

La ciudad de Lota se ubica en la región del Bío Bío en Chile a 42 kilómetros al sur de Concepción. Posee una superficie de 159 Km.2 y tiene una población de 50.174 habitantes (4). La comuna está dividida en dos sectores: Lota Alto, sector residencial y antiguo barrio minero y Lota Bajo, concentrando allí la mayor actividad comercial.

La fuente laboral de la zona se basa en la pesca artesanal e industrial, comercio y el área forestal. En la actualidad se está impulsando el turismo y la gastronomía como una alternativa de desarrollo económico al no existir ya los yacimientos carboníferos que dieron trabajo a miles de mineros y familias (5).

LA COMUNICACIÓN ORAL

La oralidad –del latín os, oris– se define como la acción y efecto de comunicar o comunicarse por medio de la palabra hablada (6), siendo la forma más natural y elemental de producción del lenguaje humano. Por medio de la palabra los individuos aprenden y transmiten su cultura, conforman su identidad y la de su grupo social. “Sus ideas, creencias, reflexiones y tradiciones no podrían ser manifestadas sino en el contexto lingüístico que les vio nacer, y muchas realidades no podrían ser comprendidas sin las palabras inimitables que las designan” (7).

La palabra hablada ha sido desde siempre el medio más importante de transferencia de información y de contacto, tanto de culturas tradicionales como en contextos urbanos modernos. La oralidad y el sonido son términos que van de la mano como bien lo señala Álvarez en su Análisis de la oralidad: una poética del habla cotidiana:

“La oralidad es secuencia sonora, una línea en el tiempo que se transmite entre hablante y oyente, una línea de sonidos que se desvanecen al desaparecer la emisión. Al igual que la música, su vida es efímera, a menos que se traduzca al medio escrito o se conserve por medio de los métodos de grabación. El hablante transmite un mensaje que debe modularse con una melodía, estar acompañado de cierto ritmo y seccionarse con espacios libres, también al igual que la música” (8).

Esta secuencia sonora trasmitida de generación en generación va generar un cúmulo de saberes reconocibles sólo por quienes logran comprender el significado de aquellos códigos propios de un grupo humano que, en la convivencia cotidiana, –en el trabajo, en el barrio, en la familia–, van aprendiendo a decodificarlos reconociendo el alto sentido de expresión y comunicación. Además, la comunicación oral permite incorporar el acento personal e individual de quien comunica, dado por sus características sonoras de timbre, pausas e intensidad en la palabra hablada.

La tradición oral es la suma de saberes transmitidos en forma verbal que conecta el pasado con el presente y forma parte de la cultura de un pueblo. Una de las características de la tradición oral es que:

“…nace y se desarrolla en el seno de la comunidad como una expresión espontánea que busca conservar y hacer perdurar identidades más allá del olvido y la desaparición de las sucesivas generaciones. Mantiene un vínculo íntimo con el grupo de personas que la produce y con su dinámica social, intelectual y espiritual… permite el fortalecimiento de lazos sociales y estructuras comunitarias…” (9).

En el caso de la ciudad de Lota, la tradición fue atesorando un cúmulo de vivencias que dieron identidad al pueblo. La cultura del carbón se generó por la condición campesina pionera del minero –al llegar del campo a la ciudad–. El influjo extranjerizante de la cultura europea, –manifestada en la relación del obrero con la jefatura de las minas– lo que conformó un estilo de vida que se definió por su sistema social colectivo y por su condición propia de trabajo.

“El barrio minero va a ser uno de los lugares generadores de identidad, producto de la convivencia diaria con sus pares. Cabe señalar que cada minero con su familia vivía en estos pabellones y compartía a diario con la gente del barrio. Cuentos, riñas, fiestas, compadrazgo, velorios, novenas y celebraciones diversas, se daban cita en estos lugares” (10).

El relato oral es el medio de expresión y transmisión heredado generacionalmente, así muchas historias –que aún persisten en la memoria de la gente del carbón– fueron trasmitidas por este medio y difundidas en el pueblo. Muy conocida es la historia de los mineros de Lota y Coronel quienes lucharon bajo tierra para llegar a un manto de carbón. Este relato lo escuchamos de la voz de don Edgardo Olate, quien lo titula como la guerra del ají:

“…mi abuelo me contaba historias sobre la mina cuando yo era muy pequeño. La que recuerdo es la del pique Lotilla, donde se realizaban excavaciones en los frentes para sacar el carbón. Un día mientras estaban cavando en el interior de la mina, sintieron unos martilleos que venían del lado opuesto, llegaron los jefes e interrumpieron toda la faena. Marcaron un lugar en el interior y dieron la orden de cavar lo más rápido posible, para cerrar el paso a los mantos de carbón a los mineros de Coronel que estaban cerca del lugar. Cuando se volvió a escuchar, esta vez más cerca, a los del otro lado, un trabajador llegó con un saco de ají, los prendió provocando una gran picazón a los mineros contrarios, huyendo éstos y abandonando la labor. De esta forma los mineros de Lota ganaron la lucha obligando la paralización de la mina de Playa Negra” (11) .

IDENTIDAD SONORA

Cuando hablamos de identidad hacemos referencia al conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás (12), siendo estos rasgos aglutinantes, representativos y comunes con el más alto grado de cohesión social y valoración de conductas practicadas con fines específicos (13). Los sonidos son parte de este conjunto de rasgos identificables y reconocibles por una comunidad que cobra sentido en la práctica habitual y en el uso cotidiano de ellos, formando así su identidad sonora.

Al considerar el sonido como fenómeno cultural y patrimonial, se hace necesario:

“…recoger la máxima información, desde el gesto a la palabra, procurando evitar categorías cerradas, cuestionarios determinados, diferenciaciones o presunciones nuestras, ajenas a la realidad que intentamos captar: es «el otro» el que produce el sonido, el que se expresa y se controla, el que nos dará directa o indirectamente la clave para comprender ese Patrimonio, que se nos escapa, cada vez, en el instante mismo de su producción” (14).

El minero del carbón en su trabajo diario se veía enfrentado a situaciones adversas que tenía que sortear al trabajar en condiciones muy peligrosas en galerías subterráneas a kilómetros bajo el mar, de donde se extraía el carbón de piedra. En esa situación de constate peligro y lucha frente a la muerte, los sonidos propios de su trabajo, maquinarias, carros, explosivos para botar el frente de carbón, pasos y timbres de voz, eran los sonidos reconocibles por todos los obreros, quienes al laborar en la oscuridad debían desarrollar su oído para estar atentos ante cualquier situación de peligro que pudiera ocurrir. Es por tal motivo que reconocer los sonidos habituales del interior de la mina fuese un elemento de identidad para los mineros y a la vez de estatus y conocimiento de la mina, diferenciándose de esta manera, los mineros antiguos de los recién llegados o aprendices. El sonido forma parte de su condición inherente al trabajo y sirve de alerta ante cualquier accidente propio en las minas del carbón.

La sirena del pique anunciaba las tragedias ocurridas en la mina y llenaba de pánico a todo el pueblo, siendo las esposas de los mineros junto con sus hijos quienes corrían hacia las oficinas de informaciones, para saber si su esposo o algún familiar estaba involucrado en el accidente que se anunciaba.

Recordada es la tragedia ocurrida el día 5 de octubre de 1950:

“Este caso ocurrió en un laboreo del sector llamado Pique Grande, que hoy día es revuelta general. Todo el personal del turno estaba cumpliendo sus funciones en forma normal, los que trabajaban en levante, barrenaban la tosca siguiendo la línea del frente de carbón, polvoreros, disparadores, cambiadores y mayordomos controlaban las faenas de ejecución para preparar el frente de carbón para la producción. En este laboreo se había producido un pequeño derrumbe, que había obstaculizado la ventilación. Mientras esto ocurría, una máquina circadora (15) venía circando el frente. Los mineros trabajaban afanosamente para tapar el hueco e impedir el desprendimiento de roca; conscientes de la gravedad de la situación apuraban el trabajo para evacuar el gas que se había acumulado, cuando de improviso la circadora al cortar el terreno se encontró con material duro produciendo chispas, las cuales fueron llevadas por el aire donde había gas explosivo, produciéndose una gran explosión de gas grisú, que dejó como resultado 32 muertos y la destrucción completa del frente. Mientras que en la mina se vivía un verdadero infierno, en la superficie el pueblo realizaba sus quehaceres cotidianos hasta el momento de escuchar la sirena que anunció la tragedia, provocando alarma y pánico en la población” (16).

Pasar de la tragedia a la alegría era algo común en el pueblo minero y siguiendo con esta breve descripción de aquello que marcó una identidad sonora, hacemos referencia a la fiesta, lugar de encuentro y participación comunitaria. En las fiestas tradicionales se escuchaban los sones de cuecas, valses, corridos y tonadas, las que se acompañaban de guitarra, acordeón, piano y armónica. Todas estas formas musicales adquieren especial identidad, en cuanto a expresión musical popular y también por lo que expresaba el contenido de sus textos. Aquí se afirma y se dan a conocer valores de la cultura minera, reflejando el orden social cotidiano y sus ideas (17).

SONIDOS CON MEMORIA

Presentamos a continuación una descripción detallada del trabajo realizado en terreno el año 2008, momento en el que se grabaron registros sonoros en su medio natural, es decir desde la cotidianeidad, en un lugar y momento determinado, como es el caso de la Cruz de Mayo, (2 de mayo de 2008) y la procesión de Vía Crucis (21 de marzo de 2008). Las transcripciones en forma de relato, se obtuvieron de las entrevistas realizadas a los informantes de igual manera que el repertorio musical. Todo lo anterior se grabó en una sola toma de registro, sin ensayo previo, con el fin de no perder autenticidad, acercándonos de la manera más próxima al contexto habitual en el cual se desarrollan dichas expresiones sonoras.

Trabajo minero

Don Fernando Concha más conocido como el puma,es un icono dentro de los antiguos mineros reconocidos por todos en Lota. A sus 75 años de edad recuerda con sentir su paso por la mina y reconoce el legado e importancia de su trabajo para la sociedad.

“Yo empecé aquí como minero a la edad de 17 años, como minero, ahí ya vinieron los grandes acontecimientos de Lota, aquí siempre todo se gestó con huelga, nada se dio de buena voluntad por decir, así que aquí participé yo en todas las huelgas que hubieron, en los accidentes que hubieron en la mina, en las grandes quemazones que hubieron, derrumbes todo eso, pero lo más importante es que aquí teníamos un trabajo seguro comparado ahora con esto del cierre de la mina, trajo consigo mucho dolor de cabeza para el pueblo y para la región se puede decir. Porque aquí el carbón era como quien nombra hoy día el cobre. Porque el carbón en su época en los años 30, 40, movía la industria el ferrocarril todo, así que era un producto valiosísimo que teníamos aquí en la octava región y en Chile, bueno y ahora con esto quedan algunas cuencas del carbón para allá para esos lados de Curanilahue que son prácticamente pirquenes, no son como esta industria que era Lota y schwager que se sacaban grandes extracciones de carbón. Así que eso hace que sea parte de la historia de Lota, de sus pabellones de su gente, todo aquí este pueblo era todo Lota una familia”.

Mi hijita quiere casarse

Canción con ritmo de vals de carácter amatorio que narra el deseo del minero de encontrar a su amada, formando así su familia. Esta canción fue aprendida por don Luis Sepúlveda en la década de 1960 y es repertorio obligado en reuniones familiares y con amigos. En cuanto a su métrica, el texto se ordena en cuatro estrofas octosilábicas en forma de copla con rima consonante en sus versos pares.

Mi hjita quiere casarse /con un valiente minero/
bueno para trabajar /muy ganador de dinero.

Mi hijita tengo veinte años /y plata en mis bolsillos/
un terno de rico paño/ tengo relojes y anillos.

Para bajar a la mina /uso el caucho y la charrita/
que es la de todo minero /que muy bien lo necesita.

Cuando nos vamos a casar /en automóvil le llevo,
y Dios quiera que el otro año /tengamos mineros nuevos.

Veta de carbón

Don Juan Cuevas ex minero contratista, nos entrega este hermoso poema trasladándonos a las entrañas de la tierra. Aprendió el arte de la declamación de su profesor don Romualdo Pino Orellana en la escuela Matías Cousiño en el año 1960.

Piedra negra faja brillante profunda /ojos intensos, perla esculpida, amasada,
petrificada, delineada, cortada, cercenada/ escondida, arriba del bisel o abajo del andarivel.
Te muestras dejando tu velo negro /como una viuda coqueta/.
tu condensación como un manjar de leche delatan/
tu nacimiento candente, de árboles y hojas vitrificadas/
por la presión de la fuerza /en algún hecatombe del génesis
o por la voz poderosa del gran/ yo soy.

Himno al Minero

Sin lugar a dudas que el himno al minero del carbón es una de las canciones más representativas del pueblo de Lota, utilizada como himno de batalla por los mineros en sus luchas y huelgas. El texto corresponde a Daniel Tapia Maturana y la música es de Inés Tapia de la Rosa (18).

Entregamos esta versión del himno al minero, tomada de un ensayo de la Banda instrumental de Lota, ex orfeón de ENACAR. Banda emblemática cuya antigüedad data de 1924.

“Fue un 21 de mayo, en acto cívico, cuando 27 jóvenes de uniforme gris claro debutaron por primera vez en público. Después de un año de aprendizaje salieron a la calle. Banda de Músicos 199

Y fue todo un acontecimiento, porque en 1924 cuando se creó la escuela de música, en Lota, hoy Orfeón de ENACAR no había luz eléctrica y menos se conocía la radio. Estaba la vitrola pero muy pocos la poseían.

Para esa época, la banda fue el símbolo de la alegría del pueblo y participó en todas las actividades deportivas, cívicas y culturales de la zona” (19).

Los directores que han pasado por la banda desde su fundación hasta nuestros días han sido los siguientes: Víctor Viveros Montes, 1924; Víctor Viveros Arce, 1955; Nicanor Espinoza, 1960; Miguel Millar, 1968; Galvarino Vásquez, 1988; y don Reinaldo Espinoza desde 1996 hasta la fecha.

Los mineros queremos honrar/ al que sigue la ruda labor/
de extraer bajo el fondo del mar /el carbón, el carbón, el carbón.

Trabajando las minas de Lota /se oye el ronco y febril martilleo/
del obrero que lanza su nota /al abrir el tenaz laboreo/
no le arredra al temor y no cede /al peligro que pueda encontrar/
el minero jamás retrocede /pues su lema es siempre triunfar.

Por el bien de su patria y hogar /alza listo el viril barretero/ a través del venero triunfar /su alma noble y s u pecho de acero/ a la luz de su lámpara sigue /día a día con su rápido afán/ tras la beta que activo persigue /con la fe de valiente titán.

Al esfuerzo y valor del minero /debe el mundo su rápido andar/
el carbón se convierte en dinero /y da impulso al vivir nacional/
El carbón mueve el buque y el tren /de la fábrica enciende el fogón/
ya se emplee en mover o hacer bien /luz y avance da siempre al carbón.

El diablo

El personaje mítico por excelencia que habitaba las profundidades de la tierra y cuidaba el preciado oro negro era el cachúo, el pata’ e lana, don chuma, el malulo,nombres con los cuales los mineros identificaban al diablo. Don Humberto Pino ex minero disparador, nos relata una de las tantas veces en que este personaje aparecía en la mina.

“Esto sucedió más o menos en el año 1961 en el pique Carlos Cousiño que antes se llamaba Obras Nuevas y sucedió en una parte que se llamaba nivel 650. Bajamos a una guardia un mayordomo con dos trabajadores, hicimos todo el recorrido y nos quedamos nosotros en unas bombas achicando, arreglando y el mayordomo no llegaba nunca, se llamaba, don Lino Melo, no llegaba en la mañana, entonces fuimos a verlo nosotros en una revuelta y anduvimos y abrimos unas puertas y anduvimos más o menos como unos ochenta metros y sentimos unas cañerías que se movían y dijimos: ¡ahí debe estar el mayordomo! Y cuando llegamos a él, él estaba asustado en unas cañerías. Golpeaba las cañerías y cuando llegamos le dijimos: –

¡Qué le pasó don Lino!

¡Aquí estoy po’ hombre, no sabí’ na’ lo que me pasó!, parece que hay alguien allá, dijo: parece que es el diablo que me hace seña pa’ ca. Miren yo voy a alumbrar pa’ ca y él me va a contestare. Y el hombre se asustaba por las cañerías que había, porque sonaban. Esas van en el aire con unas puras amarras no más, y las amarras van casi a 10 metros porque las cañerías eran de 6 metros cada una de largo y eran cañerías por 4 pulgadas de diámetro, otras de 2 pulgadas, eran varias cañerías. Entonces le decíamos nosotros: ¡A ver don Lino, enfoque otra vez para allá para ver si es cierto, si es el diablo o no! Enfocó otra vez él y claro, alumbraban del otro lado. ¡Vamos a ver que pasó ahora ya somos tres cómo el diablo nos va a pegar a los tres! Y fuimos a ver y era un pozo con agua que había. La misma agua como estaba quieta limpiecita, hacia un reflejo al enfocar con la lámpara. Notros dijimos buta la… y él echó unas telás (20) . ¡Miren la güea que me metió miedo! No anden contando ustedes a nadie. Nos decía porque él que era un caballero de campo y era muy despierto, nunca creyó que el agua detenida que iba a jugar una mala pasada”.

Las penas del minero

En una hermosa versión musical entregada por la señora Josefina Millar, encontramos este vals popular cuya autoría, a nuestro parecer, es desconocida (21). Esta canción fue muy especial para la Sra. Millar, al ser cantada para el festival la voz del centenario en el año 1955 en el teatro de Lota Alto. La prensa de aquella época, al respecto señalaba:

“Podemos decir que fue satisfactorio el desarrollo del concurso de Revelaciones Artísticas 1955, ya que los aficionados artistas tuvieron la oportunidad de lucir sus cualidades en sus respectivas interpretaciones. Lunes a lunes en el teatro de Lota Alto y patrocinado por el conjunto artístico Lucas Gómez, se desarrollaban los programas interviniendo en tales veladas numerosos aficionados que se hacían aplaudir en sus intervenciones, como en canto, solistas e instrumentales, conjuntos, recitadores, etc.etc. La última velada que se efectuó el Lunes 11 del mes pasado dio entonces el corte final a este concurso que había logrado entusiasmar a la afición artística local, que en esta ocasión, hicieron derroche de sus cualidades para poder clasificarse en los primeros puestos. Los finalistas recibieron como estímulo, premios en dinero efectivo y galvanos recordatorios” (22).

En esa ocasión fue acompañada de piano de su hermano Miguel. No dejó de estar exenta de polémica dicha interpretación puesto que al terminar la canción la gran cantidad de mineros que estaba presente la ovacionó de pie produciendo molestia en la jefatura de la empresa.

Con picota en mano cavando la tierra/ como sombra triste en la oscuridad/
así día y noche se ven los mineros /sin más compañía que la soledad/
sin una esperanza que venga algún día /a dar una justa recompensación/
así va la vida del pobre minero /oscura y terrible como un socavón.

Fatal ironía, tiene su destino /que se contradice con la realidad/
mientras van sus manos sacando riquezas /ellos siempre pobres luchan sin cesar/
los pobres mineros le entregan al rico /la vida y la fuerza de su juventud/
después cuando mueren quedan olvidados /en las cuatro tablas de un negro ataúd.

Cuando la tragedia llega hasta sus puertas /jamás han mostrado todo su dolor/
es que los mineros saben que son hombres / y ocultan su pena con resignación/
saben que algún día ya no muy lejano /su vida de un golpe se terminará/
y en la bocamina quedarán sus hijos /esperando tristes que salga el papá.

El cierre

El día 16 de abril bajó a la mina el último turno a laborar en los yacimientos carboníferos de Lota. Edgar Rabanal, ex minero, actualmente profesor nos recuerda cómo fue aquel momento.

“Ese día nosotros íbamos bajando al primer turno y se nos llamó a la oficina y ahí nos dijeron que ese día era el último día que se trabajaba. Creo que al principio no se le tomó el peso a la noticia que estaban entregando. Bajamos y yo tenía un grupo a cargo. Nuestro trabajo ese día era medir la resistencia de los pernos de anclaje que era un trabajo, digamos, que se estaba haciendo sobre el estudio de la roca, en el cual se le ponían pernos de anclaje, para ver cuanta resistencia tenían el conjunto de pernos sobre la roca. Entonces había una máquina con la cual yo tenía que medir y a esa medición ponerle la resistencia que estaban ejerciendo sobre esa roca.

El turno, previo de haber conversar con los viejitos a los cuales tenía a cargo, se hizo en forma normal, con informe, se dieron las novedades correspondientes y el trabajo se hizo como un día normal aún sabiendo, muy a pesar de que era el último día de trabajo. Bueno ese día nos dijeron que teníamos que traernos todas las cosas y que la mina se cerraba, se cerraba”.

El pescador

El trabajo en el mar es arduo y de mucho sacrificio, siendo la pesca artesanal uno de los oficios actuales en la zona del carbón. Don Luis Navarro Aravena, pescador artesanal con 35 años de labor, nos relata acerca de su trabajo y las antiguas tradiciones de la gente del mar.

“…Nosotros trabajamos siempre en la sardina no más, temporada de la sardina que es de 3 meses. Febrero, marzo y abril, eso son los 3 meses y el resto estamos de para, hasta volver otra vuelta a la temporada de la sardina. Y ahora pescado aquí en la zona por los barcos industriales, no hay pescado. Ya se está acabando el pescado aquí ya, tenemos que salir a 14, 15 millas afuera de la isla, llegar a la Mocha, casi a Valdivia pescando el pescado, el recurso que nosotros necesitamos para poder sostener a nuestro hijos y así, por ser ahora mismo venimos llegando recién de la pesca artesanal, 3 días navegando a mar abierto, arriesgando al vida muchas veces, las embarcaciones y tenemos que hacerlo pa’ poder sostener a nuestros hijos, esa es la pesca la que está durando ahora porque otro pescado no hay, ya se acabó el jurel, la pesca’, la corbina, la lisa, todo ese pescado ya se terminó acá en la zona de Lota. Aquí es rarito cuando se mete el pescado ahora. Se mete el pejerrey algunas veces la caurilla, es raro cuando sale. Ahora ya se está criando nuevamente como están los barcos industriales, las lanchas pescando fuera de la milla, a si que la milla a nosotros nos está favoreciendo al pescador chico artesanal para poder capturar un pescado de enmalle pa’ nosotros.

El trabajo del pescador consiste en red de cerco, uno sale a ganarse el cuarenta por ciento que le da el dueño de la embarcación y con ese cuarenta por ciento tiene que tener para mantener a sus hijos durante 5 a 6 meses que está de para…”.

El rey de la cebolla

Don Emilio Jorquera, lleva más de 30 años trabajando en la feria libre de Lota, reconocido como el rey de la cebolla. Él nos relata con orgullo la importancia del trabajo del comerciante, mostrándonos sus productos.

“Mi nombre es Emilio Jorquera, más conocido aquí en Lota como el rey de la cebolla. Yo en el rubro de cebolla llevo trabajando por lo menos 30 años. Yo era de Talca y llegué trabajando acá primero como comercio ambulante después me establecí acá y de hecho llevo 30 años y bien po, me ha ido bien, es bueno aquí pa’ trabajar, esforzado el pueblo pero es bueno en este aspecto. Y como le digo llevo 30 años luchando aquí en la feria.

…el trabajo de la feria aquí es ir constantemente a la Vega de Concepción y comprar mercadería y empezar a traer para acá casi día por medio, ir con el camión pagar flete y llegar aquí, tratar de arreglar la mercadería en el puesto y tratar de venderla po. Pero la mercadería llega casi siempre del norte y uno va a buscarla solamente a Concepción y de ahí pa’ca uno se viene con la mercadería.

…la feria es como una tradición, es como el motor de aquí de este pueblo y hay días que nosotros tenemos que cerrar una vez al año o dos veces al año creo, que es por limpieza. Si la feria no funciona es como un pueblo fantasma aquí, está todo parado. La feria aquí se abre a las 7 de la mañana, yo llego como a las 8 sí, pero la feria es todo el día, todo el día, menos los días que le digo que son de limpieza, pero la feria es todo el día y los 365 días del año. Y a las 9, 10 de la noche usted viene y todavía hay puestos abiertos, inclusive hay algunos negocios que atienden las 24 horas, porque cierran en la noche con rejas y siguen atendiendo al público, pero la feria es todo el día aquí y es de sol a sol como se dice. Es sacrifica’ la cosa, pero al final es bueno, pa’ todos los comerciantes que luchamos todos los días acá.”

El señor pasó

Antiguo canto de arrullo popular en Chile, en Lota posee una vigencia de más de 50 años. Heredado de madre a hija, la señora Paola Carvajal canta este tema para hacer dormir a su pequeño hijito.

El señor pasó /nadie lo sintió /sólo mi niñito /sólo se durmió./
Hace tuto guagua /que tengo que hacer/ lavar los pañales/sentarme a cocer./
Duérmete mi niño /duerme por favor/ duerme pedacito /de mi corazón./
Esta guagua linda /no quiere dormir/ quiere que le traiga /flores del jardín./

Anoche murió un bombero

Esta canción infantil del tipo romance es traspasada generacionalmente con vigencia actual. Es recordada como canto de juego por los niños en los años ’50. La versión musical grabada corresponde a Carla Uribe Cruces de 11 años de edad, quien la aprendió de su padre y la interpreta acompañada de guitarra.

Anoche murió un bombero / lo fueron a enterrar/
con cinco marineros /y un solo capitán/
la china en bicicleta /y el chino en carretón/
la china se cayó /y el chino la paró/
le dio una zumba ‘e palo /que casi la mató/
había un viejo muerto /debajo de un balcón/
rascándose la guata /con un escobillón.

Verde limón

Juego infantil de origen hispano muy popular en el viejo continente conocido como la pájara pinta. Se tienen antecedentes se su existencia ya en el siglo XVII. En nuestro país pasa a ser repertorio obligado de niños en sus cantos de ronda. La versión musical recogida corresponde a alumnos del Instituto de Humanidades y es reconocida como uno de los temas infantiles de mayor antigüedad.

Estaba la blanca paloma sentada en el verde limón/
el pico cortaba la rama y en la rama llevaba una flor/
¡ay ay yay! /¿Cuándo veré a mi amor?/
me arrodillo a los pies de mi amante /me levanto constante, constante./
Dame la mano, dame la otra /dame un besito, pero en la boca./
Pero no, pero no, pero no, /porque me da vergüenza/
pero si, pero si, pero sí /porque te quiero a ti.

Aquí anda la cruz de mayo

Una de las tradiciones que aún persiste en el pueblo de Lota es salir a la cruz de mayo. En cada barrio se ven pasar el día 2 de mayo a grupos de niños cargando la cruz y cantando con entusiasmo (23).

Aquí anda la cruz de mayo /visitando a sus devotos/
con un cabito de vela /con un cabito de voto/
si usted tiene no lo niegue /le servirá de algún daño/
por no darle la limosna /a la santa cruz de mayo.

Las estrellitas del cielo /cada una tiene su nombre/
¿dónde está la dueña ‘e casa /que no sale ni responde?
muchas gracias señorita /por la limosna que ha dado/
pasaron las tres Marías /por el camino sagrado.

Que bonita es la casita /que el albañil se la hizo/
por dentro tiene la gloria /por fuera el paraíso./
Corrió la bolita /corrió la manzana/
adiós señorita /será hasta mañana.

Las campanas

Repican todos los domingos llamando a sus feligreses a reunirse en la fe católica. La primera seña se da con un toque simple de la campana mayor y luego el repique de 36 toques alternados entre campana mayor y menor. La segunda seña corresponde a dos toques de campanas y repique de 34, terminando con dos toques. La tercera seña se da con tres toques y luego el repique de 32, terminando con tres llamadas. Desde 1948 que su sonido se escucha en todo Lota Alto desde el campanario de la parroquia San Matías.

Himno al sagrado corazón de Jesús

Considerando la importancia de las organizaciones sociales en el desarrollo cívico y religioso del pueblo de Lota, quisiéramos destacar el himno de la hermandad del sagrado corazón de Jesús, tema musical que posee una antigüedad de ciento cuatro años con vigencia actual. Sus socias se reúnen una vez por mes a realizar sus actividades y entonan su himno.

Corazón el más puro y más santo /corazón de mi dulce Jesús/
tú eres siempre mi dicha y encanto /tú eres siempre mi paz y mi luz./
Ser quisiste mi fiel compañero /en el valle de llanto y dolor/
Ser mi hermano mi amigo sincero /el más puro ideal de mi amor.

Desde el santo sagrario de mora /me bendices do quieras que voy
y me dices yo soy el que adoras /nada temas contigo yo estoy./
Cariñoso consuelo del triste /del mortal desdichada esperaza/
del que sufre total bien andanza /del que llora dichosa mansión.

Desde el cielo las almas descifras /y en las almas tú cielos colocas/
y del mortal que te invoca /no desoyes su humilde oración./
Yo te busco Jesús y te llamo /ya no quiero volver a pecar/
no me dejes, señor yo te amo /no permitas te vuelva a olvidar.

Vía Crucis

Todos los años la comunidad católica realiza el tradicional camino de la cruz en día viernes santo. Adultos, jóvenes y niños recorren las calles de Lota con cánticos y oraciones. En grabación efectuada en el sector Fundición Lota Alto, encontramos cánticos alusivos a la cruz, oraciones y sonido ambiente del recorrido por las calles de Lota. Esta tradición procesional se repite cada año con una considerable concurrencia de fieles, que sin lugar a dudas ha manteniendo elementos de antiguo origen.

Vamos niños al sagrario

Tema entregado por don Héctor Uribe Muñoz, ex minero del carbón, cantado en la novena a la virgen del Carmen que su madre realizaba todos los años en su casa habitación en el pabellón 39.

Vamos niños al sagrario /que Jesús llorando está/
pero viendo tantos niños /muy contento se pondrá./
¡No llores, Jesús no llores! /que nos vas a hacer llorar/
pero viendo a tantos niños /muy contento se pondrá.

Madrid

Dentro del repertorio musical desarrollado en la zona, destaca la música de raíz popular difundida por medio de la radiofonía y el cine en los años ’40. De la señora Josefina Millar recogemos el chotis Madrid –de Agustín Lara– aprendido de la señorita Elisa del Piano.

Cuando llegues a Madrid chulapa mía /voy a hacerte emperatriz de la más fiel/
y ha llenarte con claveles la gran vía /y ha llenarte de vinillo de jerez./
De pichote un agasajo postrimero /con los vinos de la intelectualidad/
y a través de un piropo retrechero /más castizo que la calle de Alcalá/.

Madrid, Madrid, Madrid /pedazo de la España en que nací/
por algo te hizo Dios /la cuna del requiebro y el chotis/
Madrid, Madrid, Madrid /en América se piensa mucho en ti/
por el sabor que tienen tus verbenas /y tantas cosas buenas/
que soñamos desde aquí /y vas a ver lo que es canela fina/
y armar la tremolina /cuando llegues a Madrid.

Cuecas chilenas

En la versión musical de los hermanos Sepúlveda, recogemos la cueca, la guitarra pide vino, temas aprendidos de su padre don Alejandro Sepúlveda.

La guitarra pide vino
y las cuerdas aguardiente
y el que la está tocando
pide un traguito de fuerte.

De todos los licores
me gusta el vino
porque cuando lo tomo
me pongo niño.
Me pongo niño hay si
licores fuertes
lo que a mi más me gusta
el aguardiente.

Anda licores fuertes
el aguardiente.

CONCLUSIONES

La conformación del campamento minero en Lota formado por viviendas básicas llamadas pabellones y servicios comunes de lavandería, hornos y servicios higiénicos, surge como una necesidad industrial que con el paso del tiempo adquiere características de identidad.

La identidad de la gente del carbón se genera producto de su forma de vida colectiva, relación social con sus pares tanto en el barrio como en la mina, generando relaciones y apego a sus costumbres, las cuales provienen de su condición primaria campesina sostenida por la tradición.

Es la tradición de la gente del carbón la que pasa a jugar un rol importante de identidad. Aquí la oralidad es el principal medio de comunicación, siendo la palabra hablada y el sonido las fuentes primarias que le dan continuidad y dinámica a la sociedad obrera formando parte de los códigos y símbolos propios de ésta, otorgando a sus miembros estatus y relaciones en base a la codificación de fórmulas, que les pertenecen y los hacen ser parte de su cultura.

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NOTAS

(1) Extraído de la presentación realizada por Patricia Chavarría al disco Lota, sonidos con memoria de Uribe, 2008.

(2) Es necesario aclarar que el nombre de la empresa del carbón va cambiando según la época y es por tal motivo que se menciona de diversas formas. Para conocer los cambios de nombres de la compañía pueden consultarse los textos de URIBE en Folklore y tradición del minero del carbón, 1998, o TORRES en Lota bienes culturales, 2007.

(3) DOLORES, M.:Ciudad y memoria, el patrimonio industrial de Lota, Coronel, Tomé y Lebu,Fondart, Concepción, 2000, p.30.

(4) Información obtenida del INE (Instituto Nacional de Estadística) en censo nacional de 2002.

(5) Para tener una visión de Lota como ciudad minera, remítase a los textos de ASTORQUIZA: Lota: antecedentes históricos con una monografía de la compañía minera e industrial de Chile, 1929, ASTORQUIZA y GALLEGUILLOS: Cien años del carbón de Lota 1852–1952, 1952, reeditado por Orígenes, 2005. FIGUEROA y SANDOVAL: Carbón: cien años de historia, 1987.

(6) Diccionario de la lengua española de la Real Academia, vigésima segunda edición, 2003.

(7) CIVALLERO, E.: La bitácora “Tradición oral”, herramientas y experiencias sobre oralidad, su revitalización, recolección, genstión y difusión. Disponible en http://tradicionoral.blogspot.com (8) ÁLVAREZ MURO, A.: “Análisis de la oralidad: una poética del habla cotidiana”, en Estudios de lingüística española,vol.15, 2001.

(9) CIVALLERO, E.: La bitácora “Tradición oral”…

(10) URIBE, H.: La cultura del carbón; identidad y tradición del minero del carbón región del Bío Bío Chile, Ponencia presentada en el 5º foro latinoamericano memoria e identidad, Montevideo, 2008.

(11) Extraído de URIBE en Folklore y tradición del minero del carbón, Aníbal Pinto, 1998, p. 47.

(12) Cf. Diccionario de la lengua española de la Real Academia, vigésima segunda edición, 2003.

(13) Cf. DANNEMANN, M.: “Teoría folklórica. Planteamientos críticos y proposiciones básicas”, en Teorías del Folklore en América Latina, Caracas, INIDEF, 1975, pp. 11–43.

(14) LLOP i BAYO, F.:“ El paisaje sonoro: Un acercamiento desde la antropología”, Revista de Folklore, 89, pp. 168–171, 1988.

(15) De circar:corte que se hace a la parte inferior de la veta de carbón para despegarla del piso. Definición tomada de URIBE en Folklore y tradición, p. 91.

(16) Mauricio Pobrete, ex minero de Lota. Extraída de URIBE en Folklore y tradición, p. 49.

(17) Para tener una panorámica más amplia del tema, remítase a los textos de: URIBE:“Tradiciones en Hispanoamérica: Una mirada etnográfica al acervo musical del minero del carbón, VIII región de Chile”, Revista de Folklore, 318, (2007), pp. 207–212.MUÑOZ: La formación de la identidad minera a través de la interacción social mediada por la música folklórica en la Cuenca del Carbón, Universidad de Concepción, 2006. y CHAVARRÍA: Los mineros del carbón,Archivo de Cultura Tradicional, Concepción, 2005.

(18) Existen dos versiones musicales anteriores grabadas de este himno. La primera es del coro polifónico de ENACAR de 1974, en disco de 45 rpm. Bajo la dirección del Sr. Vigueras. La segunda está en el disco Misa campesina de la cuenca del carbón de Uribe del año 2004.

(19) “Orfeón de ENACAR: más de medio siglo sin desafinar”, Las últimas noticias, 26 de noviembre de 1981.

(20) Improperios.

(21) En versiones anteriormente grabadas de este tema aparecen distintos nombres de autores, los cuales pasamos a revisar: Las penas del minero, Héctor Pavez, canto y guitarra, EMI ODEON, 45 rpm., 1969. Se le atribuye en este disco la autoría a Juan S. Plascencia. El dolor del minero,Margot Loyola, siete compositores chilenos, Philips. 1972. Se señala en este disco la autoría del tema a Carlos Ulloa y música de Esther Martínez. Con picota en mano, Patricia Chavarría y taller Curarrehue, Soy minero señorita, 2001, en este fonograma no se señala autor, sólo se menciona que se le escuchó cantar a un ciego en Lota en el año 1965. La última versión es la entregada por Josefina Millar, quien nos comenta que el tema en cuestión pertenece a Arturo Gatica y fue creado como protesta frente a un accidente que sufrió él cuando trabajaba como obrero en minas del norte de Chile. Tal información no ha sido posible confrontarla con documentación existente que nos dé certeza de lo anteriormente planteado y debido a las controversias de autor que hemos señalado, planteamos que el tema Las penas del mineroes –por el momento– una canción popular de autor desconocido.

(22) La Opinión, Lota Alto, agosto de 1955.

(23) Para una mayor descripción de la cruz de mayo en Lota, véase los textos de URIBE en Folklore y tradición, pp. 71–73 y/o “La Cruz de Mayo, herencia cultural hispana: Breve estudio sobre su desarrollo en Lota, región del Bío Bio Chile”, Revista de Folklore, 334, pp. 134–140, Caja España, Valladolid, 2008.

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BIBLIOGRAFÍA

ÁLVARES, A.: “Análisis de la oralidad: una poética del habla cotidiana”, en Estudios de lingüística española, vol.15, 2001.

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FIGUEROA SANDOVAL: Carbón: cien años de historia, 1987.

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LAS ÚLTIMAS NOTICIAS, periódico, 26 de noviembre de 1981.

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