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"ZOONOMÁSTICA" MEDIEVAL (SS. X–XII)

CARRIEDO TEJEDO, Manuel

Publicado en el año 2010 en la Revista de Folklore número 345.

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INTRODUCCIÓN
De todos son conocidos los insignes caballos que en la antigüedad montaron personajes muy relevantes: Bucéfalo (Alejandro Magno, 323 a.C.), Strategos (Aníbal, 183 a.C.), Genitor (Julio César, 44 a. C.) e Incitatus (Calígula, 41 d. C.); una costumbre que no fue exlusiva de ninguna época pretérita y que en la España medieval tuvo también un ejemplo emblemático en el legendario Babieca, el caballo del mismísimo Cid Campeador ( 1094).

ANIMALES MUY DIVERSOS
Muchos son los animales que nos salen al paso en la documentación altomedieval: yeguas, cerdos, gansos y gallinas, mulos y mulas, caballos, potros y asnos (equas, porcos, ansares vel gallinas, mulos vel mulas, equos vel potros, asinos) (1), capones (capones XI) (2), vacas con su toro (uaccas etiam XX cum suo tauro) (3), cabrones y cabras (narrunum unum et kapra una) (4), a veces con su cabrito (kabra cum filio) (5), ovejas con sus corderos (oues cum suos agnos) (6), abejas (colmenas cum apibus suis) (7), perdices (bonas perdices) (8), los apreciados azores (accipitre mutato Io obtimo) (9), y en consecuencia las garzas (uno ahcipitre garcario obtimo) (10), la cigüeña en su nido (illo nido de illa cigonia) (11), halcones (uno falcone) (12), gavilanes (illos gauilanes) (13), palomas (illo palombare) (14), lobos (sicus lupis) (15), osos (urso) (16), ciervos (extinguistis uenatu) (17), inconcreto pescado de mar y de río (piscatum maris et fluminis) (18), ostras (ostrea) (19) y otros animales que también nos son conocidos a través de las pieles, como el conejo (pelle conellina) (20), la comadreja y la ardilla (una pelle alfanegue et alia zingave) (21), o por algún sobrenombre (Petrum occulum canis) (22), o por el nombre de alguna villa, como las leonesas Grulleros (23), Raneros (Ranarios) (24) y Truchillas (Truitellas) (25), o por topónimos como la uinea de episcopo quam dicunt Lampreana (26), o el loco que dicitur Oter de Aquila (27).


I. EL CABALLO

Pues bien, entre tanta variedad animal como asoma a la documentación, el caballo era sin duda el animal más importante bajo todo punto de vista posible, y su precio en la España cristiana se mantuvo (durante los siglos X y XI) en una media constante de 100 sueldos de plata (uno kaballo per suo colore ruziu balente C solidos argenteos) (28), precio muy alto, desde luego, si pensamos en la equivalencia entre un sueldo (unidad de cambio y cuenta, patrón plata) y una oveja (kaballo I apreciado in solidos C, et obiculas C adpreciatas in solidos C) (29), o entre un caballo y diez bueyes (cavallum de Xm boves) (30), aunque podía llegar a alcanzar los 300 sueldos (equum colore baio ualente CCC solidos de argento) (31), los 500 (kauallo colore maurizello, ualente solidos D) (32) e incluso los mil (kauallo rosello in solidos mille) (33).

Y junto a los caballos de todo tipo y estado (meo kaballo que meliore abiere potuero (34); una equuan indomita (35); equa preniata (36); kaballum obtimum (37); kauallum addeextratum (38)), diverso equipamiento con precios muy variables, como la silla de montar (sella argentea in CCC solidos de argento) (39), a veces muy cara, por lujosa (una sella argentea ualente DC solidos, opere digno fabricata et auro composita) (40), el freno (uno freno in centum solidos apreciato) (41), calzado y espuelas (III parelios de zapatas, II parelios de sporas) (42), arreos diversos (cauallos cum suas sellas et suos frenos et suos atondos) (43), el yelmo (II elmos, laboratos in LX solidos) (44), la loriga (duas loricas obtimas valentes CC solidos) (45), la espada (spata franka obtima) (46), la lanza (lancea alaues, apreciata in XX solidos) (47), el escudo (scutos novos legionenses in V V solidos) (48), la capa (Ia cappa et Io scuto, sit sub uno precio XL XL solidos) (49), y el manto de invierno (manto Io hiberno) (50).

El fragor de una batalla (todas similares, al fin y al cabo) nos lo describe muy bien el más grande historiador cordobés: Las tropas se pusieron en movimiento, entablando una recia batalla, que luego tomó carácter general... la batalla se hizo general en todas partes... el ruido era infernal, y el grito de los combatientes, mezclado con el relincho de los caballos y el tronar de sus cascos sobre el pedernal, llenaba los espacios... murió mucha gente... al grito de «sálvese quien pueda», el desbande... fue general... (y) fueron perseguidos por la caballería... acuchillándolos a centenares (51); y en otro pasaje: No se esperaban unos a otros, ni los caballeros acomodaban a los peones, pasando de las lanzas a las espadas... las pezuñas de la caballería levantaban tal polvareda que quien estaba en el centro de la batalla no veía a los de derecha e izquierda (52).

a) El caballo "Pelayuelo" (1037)
Es el autor de la "Historia Silense" quien nos informa sobre un caballo "insigne" (previsiblemente de elevadísimo precio) llamado Pelayuelo, propiedad del rey Vermudo III de León, con motivo de la batalla que en 1037 enfrentó en Tamarón (Burgos) a este jovencísimo monarca (de 19 años) con su cuñado el conde Fernando Sánchez de Castilla (futuro Fernando I de León), que fue ayudado por su hermano el rey García III de Pamplona, y todo ello por el control de la Tierra de Campos, entre el Cea y el Pisuerga: Salió entre Fernando y Bermudo su cuñado fuerte discordia... de suerte que como Fernando no podría resistir el ímpetu de Bermudo, con insistencia demanda socorros a su hermano García... y ya sobre el valle de Tamarón los dos opuestos ejércitos se observaban con sus fúlgidas armas, cuando Bermudo... aguija primero con los acicates a Pelayuelo ("Pelagiolo"), su insigne caballo, y deseando herir al enemigo, en rápida carrera entre densísimos escuadrones, acomete empuñando una lanza... mientras el feroz García y Fernando más fuertemente se echan encima, le hirió al correr mismo del caballo, y cayendo en tierra muerto, siete de sus militares cruelmente acabaron con él (53).

b) El caballo "Persigna" (1040)
Del propio rey García III de Pamplona (primogénito de Sancho Garcés III) sabemos también que en 1040 recibió del noble Aznar Íñiguez un caballo castaneo valente D solidos, esto es, carísimo, Persigna nominato (54). Y si es difícil explicarse hoy el por qué del nombre Pelayuelo que llevó el caballo del rey Vermudo (tal vez por ser hijo de otro buen ejemplar, llamado Pelayo), sí cabe tener por posible (al menos) que Persigna sea consecuencia de la admiración o la sorpresa que inicialmente causó a su anterior dueño, pues parece probable que el rey García de Nájera asumiera también el nombre del équido. El mismo caballo que tal vez montó el fiero rey pamplonés en la batalla que en 1054 le enfrentó en Atapuerca (Burgos) a su hermano Fernando I de León, según nos vuelve a informar el autor de la "Historia Silense": García... aparte el poder real, era tenido como militar insigne entre todos los militares... llegada así la mañana y como asomase el primer rayo de sol entre las ondas, ordenados los batallones, fuerte clamor se alza por ambas partes; arrójanse de lejos los enemigos dardos, y de cerca se manejan las espadas mortíferas; por fin, la cohorte de fortísimos militares... lanza en ristre, convergen todo su ímpetu contra el rey García, a quien traspasado precipitan exánime del caballo en tierra; en cuyo combate dos de los grandes militares de García son matados con él (55).


II. EL PERRO

Los perros, siempre tan cercanos al hombre, también fueron objeto de estima (y a veces de temor: et canis eum deouorem in plateis) (56) en los siglos altomedievales, hasta el punto de ser objeto de transacciones comerciales, junto a los más desafortunados siervos (accepimus de vos pretium... uno serbo et II canes) (57), tanto por su fidelidad (unum bonum canem) (58), como por su utilidad al cuidado de reducidas casas que, según la zona geográfica, eran de adobe (casa terrata) (59), de madera (kasas materazas (60); illa kassa tabulata (61)) o de piedra (illa casa murea) (62), cubiertas y descubiertas (casas cubertas vel discubertas) (63) y entre las casas coopertas (64), tanto de paja (kasas III pallizas) (65) como de tejas (una casa integra telliata) (66) y de adobe (duas casas, uno teliato et alio terrato et alia pro cocina facere) (67), a veces muy buenas (obtimo edifitio) (68), de hasta quince vigas (casa de quindecim uigas) (69), con un parral en la puerta (illo louio qui estant ante nostra porta) (70), o con una humilde josa aneja, esto es, un huerto sin cercar, plantado de vides y árboles frutales (nostra xosa propria) (71), con su pozo (ortale et suo pozo) (72), un establo donde guardar diverso ganado (mulos qui in stabulo III) (73), más un palomar y un corral adosado (et uno columbario in giro cum kurrale) (74), un horno (unum fornum in domo tua) (75) en el que preparar las hogazas de pan (X fogazas de pane) (76), una bodega con todos sus utensilios (apoteca cum propia utensilia) (77), en la que guardar el vino viejo y el nuevo (uino integro de antanno et de ogano) (78), a veces de gran calidad (vino obtimo) (79) en diversas cubas, alguna muy buena (cuba obtima quale placuerit inter cubas) (80), además de un lagar con todo lo necesario (vnum lagar cum toto suo aparatu) (81), y un almacén (quod habueritis in cellario) (82), en el que depositar trigo, centeno, mijo y cebada (tritico, centeno, milio et ordio) (83), cebollas y ajos (cebollas et allium) (84), nueces, a fin de hacer aceite para cocinar (leuare nozes... facere ex eas oleum et dare ad quoquinam) (85), arvejas (eruelias quartarios II) (86), habas y todo tipo de legumbres (II quartarios de favas (87), fauas et de totas leguminas (88)), entre otros muchos productos de la tierra.

Pero además de su omnipresencia en el ámbito doméstico, el perro, ayer como hoy, tenía una estrechísima relación con la caza, según nos muestran diversos documentos que se remiten a galgos (uno galgo) (89) calificados a veces como óptimos (uno galgo obtimo (90); I galgo ualde obtimum (91)), que ocasionalmente eran lebreros (uno galgo leporario) (92); o a podencos (galgo et uno potengo (93); uno galgo et uno potengo, que michi bene complacuit (94); uno potenco apreciato in quinquaginta solidos (95); uno podengo (96)); y sabuesos (uno cane subuiso uenatore (97); canes sabuisos VI, uenabulos X cum suis bucinis (98)), sobre todo entre la nobleza, según nos muestra una carta del año 997, que en efecto constata cómo el obispo Jimeno de Astorga regaló al mismísimo rey Vermudo II (el que luego fue podágrico o gotoso), un podenco, un galgo y un azor muy buenos (99), indicios clarísimos de la afición de este monarca por la caza. Y, de igual modo, sabemos que el famoso conde Pedro Ansúrez fue propietario de I potenco bono (100).

a) El perro "Ulgario" (1118)
Y entre los perros uno muy especial (del que no se especifica la raza) que viene documentado en una escritura real fechada el 20 de abril de 1118, en cuya virtud la reina doña Urraca (nieta de Fernando I e hija y sucesora de Alfonso VI: bone memorie regis domni Adefonsi filia) juntamente con su joven hijo Alfonso VII (una cum filio meo rege Adefonso, pues en efecto, ya había sido coronado en 1111 como rey de Galicia, este hijo del conde Raimundo de Borgoña: comitis Raimundi filio), dan a un noble llamado Bermudo Pérez el monasterio gallego de Sobrado, con todas sus propiedades, recibiendo el joven rey Alfonso de los donatarios (et pro regali robore damus nos... uobis, regi Alfonso) un perro llamado Ulgario (I canem, nomine Ulgario) y un venablo (et I uenabulum), valorados ambos nada menos que en la desorbitada suma de 500 sueldos (qui sunt quingentorum solidorum ualentes) (101).

b) La perra "Labbuna" (h. 1050)
Aunque ignoramos cualquier explicación relativa al nombre del perro de Alfonso VII, la historiografía musulmana sí nos informa sobre el nombre que llevó otra perra perteneciente a un turbio magnate andalusí (beréber) llamado Maksán, a quien su propio sobrino, el último rey zirí de Granada, Abd Allah, recuerda en sus memorias (escritas en 1090) de esta forma tan poco edificante: La noticia de que Maksan se había apoderado de Jaén... desazonó a mi abuelo... la necedad, la irreflexión y la escasa inteligenia de (mi tío) Maksan no eran un secreto para nadie... la maldad se apoderó de él por entero, y nada tenía en más que insultar y burlarse de las gentes. Lo asombroso era que contra quienes mostraba mayor odio era contra los que le amaban y habían trabajado en su favor. Tales ataques hizo a su honor y tantas obligaciones imposibles les impuso, que todo el mundo pasó a odiarlo y se dio perfecta cuenta de su poco seso. Unánimemente se pensó que nada bueno podía esperarse de él (102).

De modo que cabe extrañarse de la siguiente noticia que nos sirve el arabista García Gómez: "De las crueldades de Maksán en Jaén y de su mal carácter... el texto más pintoresco es el del Bayan" (fiable obra del marroquí Ibn Idari), añadiendo que "con el nombre de Labbuna, que dio a su perra, intentó sin duda burlarse de los Hammudíes, pues según Bayan, III, 131, 132 tal era el nombre de la hija de Muhammad ibn al-Hasan ibn Guennun, casada con Ali ibn Hammud, de quien tuvo a Sulayman al-Mustain" (103).

En relación con la noble Labbuna, se dice en el "Dikr bilad alAndalus" que el primero (de los califas Hammudíes) fue Ali b. Hammud b. Maymun... vivió cincuenta y cuatro años... y... murió asesinado en un baño de Córdoba (en 1018), y que gobernó, por tanto, un año y cuatro meses; y por lo que respecta a su hijo (y segundo sucesor) Yahyà b. Alí b. Hammud, añade que su madre fue una mujer libre, prima de su padre, llamada Albuna (léase Labbuna) (104).


III. EL GANADO VACUNO

Y por lo que respecta al ganado vacuno, son muy numerosas las alusiones que se hacen en los documentos a los bueyes, muchísimo más baratos que los caballos (boues III de quinque quinque solidos (105); quinque boues ualentes XXXa solidos argenzos (106)) y siempre muy importantes para la alimentación (carne de boue (107), juntamente con la carne de puerco, cabra, carnero y vaca: carnem porcinam, ircinam, arietinam, uacunam (108)), pero sobre todo para el trabajo (boues ad laborandum) (109), por lo que con frecuencia son asociados al yugo (iugum bouis in VIIIo solidos et medio) (110) y al carro (duos bobes cum iugo et carro) (111).

De modo que no es extraño que en ocasiones se nos hable de tierras abandonadas (terra qui fuit cum uinea... kadiuit in deserto (112); agro non laborato (113)), propias o arrendadas (ut laborem illam... de istis kalendas augustis usque ad annum plenum) (114), que a fuerza de arar con los bueyes (terras quantas potuerit rompere cum uno iugo de boues) (115), de mucho sudor (grande sudore) (116), de constancia y de ayuda solidaria (uidimus illa dextructa... tunc... rogauimus te ut intrasses in illa et cum nostro adiutorio, et nostro prestamo, et nostros homines et nostros boues lauoresses eam utiliter cum tua agutia) (117), los labradores (laboratores) volvían a hacer productivas (uineas et terras obtimas) (118), motivo por el que algunos las cercaban a fin de que no sufrieran daño (faciant clusa, ut in ipso tuo agro non sedeat dampno facto) (119) o indeseables intromisiones por parte de algunos aprovechados que eran llevados a juicio por laborar en tierras ajenas (pro sukko que krepantabit filio meo... et pro tali kausa deuenimus inde ad iudicium) (120), y todo ello en contraste con los duros años de hambre y privación (uenit annus malus et deuenit mihi famis (121); in diebus cum magni oppresione de pestilentie et fame (122)), causa directa de la emigración de muchas familias y del consiguiente abandono de no pocas heredades (uenit famis et mortalitatis inualida, et ex parte morierunt de ipsos homines et ex parte fugierunt in alia terra et dimiserunt ipsas hereditates disertas) (123).

a) El buey "Sirgo" (950)
Entre los variados colores que tuvieron los bueyes (amoratado: boue per colore lauro (124); negro: boue I, necero per colore (125); y el muy común pardo: boue, per colore pardo (126)) los había también de colores blanco y negro (bouue per colore sirco) (127), una característica que terminó dando nombre propio a uno de ellos, según una escritura leonesa fechada el 31 de marzo de 950, en cuya virtud una tal Valencia, con sus hijos, hace una venta al monasterio benedictino de San Cosme y San Damián de Abellar (en las inmediaciones de León, junto al río Torío), consistente en varias tierras repartidas en tres concretos lugares de una localidad (existente entonces en la cercanías de Villamuriel) llamada Villobera (in uilla de Bera... in totos tres logares), recibiendo en precio (et accepimus de uos in pretio) un potro morcillo (poltrum morcellum), seis sueldos en grano (VI solidos en cibaria), un buey llamado Sirgo (bouem nomine Sirgo), tres ovejas (oues tres) y grano y vino (cibaria et uino), valorado todo ello en 22 sueldos (de sub uno XX duos solidos, que nobis bene conplacuit) (128).

b) La vaca "Algonera" (s. XIII)
Y junto a los bueyes, no menos alusiones documentales a las vacas (greges uaccarum XVIII et uaccas maiores numero CCCCas (129); XXXa uacas inter maiores et minores (130)), ocasionalmente mencionadas con sus toros (uaccas XX cum suo tauro (131); LVI uaccas et tauris duobus (132)), una veces preñadas (duas uakas pregnantes) (133) y otras paridas (una uacca parida) (134) con sus terneros (uakas LXXX cum uitulos (135), uaca cum duabus suis filiis, uitulum et bima (136); uacca cum suo nouello (137)) y con muy diversos colores (uaca sirca alba, esto es, con predominio del blanco (138); una vacca ruvia (139); uaka prenata per colore nigra (140); uaka I per colore laura ualente solidos X argenteos (141)), entre las cuales una cuyo nombre ha llegado hasta hoy en una escritura que también queremos traer a cuento (aunque exceda un poco el período aquí en estudio), en cuya virtud un tal Lorenzo dispone en su testamento la entrega a su sobrina Marina de una uaca nomnada Algonera (142), curioso nombre que tal vez aluda a la suavidad de su pelaje, sabiendo como sabemos que, además de vestidos de lana, de lino y de seda (uestimenta linum et lana (143), uestitos matronilles, sirgo, lana et lino (144)), ya en el pleno siglo X circulaban también los de algodón: Casullas X... tertia de algotón... casulla alua de algoton (145).


NOTAS

(1) Año 970; ed. J. M. MÍNGUEZ, Colección diplomática del monasterio de Sahagún, siglos IX y X, I, León 1976, doc. 256.
(2) Año 1020; ed. M. LUCAS ÁLVAREZ, El Tumbo de San Julián de Samos (siglos VIIIXII). Estudio introductorio. Edición diplomática. Apéndices e índices, Santiago de Compostela 1986, doc. 19.
(3) Hacia 989; ed. P. LOSCERTALES DE GARCÍA VALDEAVELLANO, Tumbos del monasterio de Sobrado de los Monjes, Madrid 1976, doc. 114.
(4) Año 955; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230): II (953985), León, 1990, doc. 291.
(5) Hacia 950; ed. E. SÁEZ, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230): I (775952), León 1987, doc. 220.
(6) Año 954; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 267.
(7) Año 952; ed. ID., Colección diplomática del monasterio de Celanova (8421230) : 2 (943988), Madrid 2000, doc. 95.
(8) Año 1195; ed. J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230): VI (11881230), León 1991, doc. 1721.
(9) Año 1031; ed. J. A. FERNÁNDEZ FLÓREZ y M. HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental del monasterio de Santa María de Otero de las Dueñas, I (8541108), León 1999, doc. 196.
(10) Año 1032; ed. ID., ibid., doc. 201.
(11) Hacia 950; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 185.
(12) Año 1037; ed. J. M. RUIZ ASENCIO, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230): IV (10321109), León 1989, doc. 951.
(13) Año 1169; ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección catedral de León, doc. 1553.
(14) Hacia 951959; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 320.
(15) Año 1058; ed. G. CAVERO DOMÍNGUEZ y E. MARTÍN LÓPEZ, Colección documental de la catedral de Astorga, I (6461126), León 1999, doc. 361.
(16) Adefonsi Tertii Chronica (rotensis), finales s. IX; ed. J. GIL FERNÁNDEZ, J. L. MORALEJO y J. I. RUIZ DE LA PEÑA, Crónicas asturianas: Crónica de Alfonso III (Rotense y "A Sebastián"), Crónica Albeldense (y "Profética"), Oviedo 1985, p. 130.
(17) Año 1127; ed. J. A. FERNÁNDEZ FLÓREZ, Colección diplomática del monasterio de Sahagún (8571230) : IV (11101199), León 1981. doc. 1231.
(18) Fuero de León de 1017; trad. J. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Los fueros del reino de León. II. Documentos, León 1981, p. 23.
(19) Chronica Albeldensia, finales s. IX; ed. GIL FERNÁNDEZ, Crónicas asturianas, p. 155.
(20) Año 959; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 323.
(21) Año 1074; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 79.
(22) Ante 977; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática de Celanova, II, doc. 183.
(23) Año 1120; ed. J. M. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230) : V
(11091187), León 1990, doc. 1368.
(24) Año 1038; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 973.
(25) Año 1168; ed. G. CAVERO DOMÍNGUEZ, Colección documental del monasterio de San Esteban de Nogales (11491498), León 2001, doc. 7.
(26) Año 1025; ed. J. M. RUIZ ASENCIO, Colección documental del Archivo de la catedral de León (7751230) : III (9861031), León 1987, 815.
(27) Año 1150; ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección catedral de León, V, doc. 1477.
(28) Año 1047; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1051.
(29) Año 1008; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 77.
(30) Año 1009; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 58.
(31) Año 1016; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1031.
(32) Año 1031; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 196.
(33) Año 1067; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1151.
(34) Año 1048; ed. M. HERRERO DE LA FUENTE, Colección diplomática del monasterio de Sahagún (8571230): II (10001073), León 1988, doc. 520.
(35) (S. a.); ed. A. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ y J. A. REY CAÍÑA, Tumbo de Lorenzana : Estudios Mindonienses, 8, 1992, doc. 41.
(36) Año 959; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 312.
(37) Año 1012; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 90.
(38)Año1058;ed.P.FLORIANOLLORENTE,ColeccióndiplomáticadelmonasteriodeSanVicentedeOviedo,Oviedo1968, doc. LX.
(39) Año 1071; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún , II, doc. 703.
(40) Año 1015; ed. ID., ibid., doc. 402.
(41) Año 1057; ed. ID., ibid., doc. 590.
(42) Año 1074; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 79.
(43) Año 1019; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 406.
(44) Hacia 1037; ed. ID., ibid., doc. 451.
(45) Año 1063; ed. A. UBIETO ARTETA, Cartulario de Albelda, Zaragoza, 1981, doc. 49.
(46) Año 1006; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 659.
(47) Año 1042; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 451.
(48) Año 1033; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 108.
(49) Hacia 1050; ed. ID., ibid., doc. 8.
(50) Año 1052; ed. GARCÍA LEAL, El Registro de Corias, 153.
(51) IBN HAYYAN (pleno siglo XI); trad. J. E. GURÁIEB (1955). Al-Muqtabis de Ibn Hayyan : Cuadernos de Historia de España, XXIIIXXIV, 1955, pp. 336337.
(52) IBN HAYYAN; trad. M. J. VIGUERA y F. CORRIENTE, Crónica del califa Abdarrahmán III an-Nasir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V), Zaragoza 1981, p. 329.
(53) Historia Silense (ante 1114); trad. M. GÓMEZ-MORENO, Introducción a la Historia Silense, con versión castellana de la misma y de la Crónica de Sampiro, Madrid, 1921, p. CXVI.
(54) Año 1040; A. UBIETO ARTETA, Cartulario de San Millán de la Cogolla (7591076), Valencia 1976, doc. 217.
(55) Historia Silense (ante 1114); trad. GÓMEZ-MORENO, Introducción, p. CXIX.
(56) Año 1018; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 756.
(57) Año 963; ed. MÍNGUEZ, Colección diplomática de Sahagún, doc. 211.
(58) Año 1102; ed. M. HERRERO DE LA FUENTE, Colección diplomática del monasterio de Sahagún (8571230): III (10731109), León 1988, doc. 1088.
(59) Año 1020; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 129.
(60) Año 1012.; ed. ID., ibid., doc. 89.
(61) Año 943; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 162.
(62) Año 1000; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática del monasterio de Celanova (8421230) : 3 (9891006), Madrid 2006, doc. 244.
(63) Año 1039; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 68.
(64) Año 1016; ed. Portugaliae Monumenta Historica. Diplomata et Chartae, I (= PMH), Lisboa 1867, doc. CCXXX.
(65) Año 1023; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 803.
(66) Año 1008; ed. PMH, doc. CLXXXXVII.
(67) Año 1007; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 666.
(68) Hacia 950; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 220.
(69) Año 1021; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 777.
(70) Ante 1004; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática de Celanova, III, doc. 284.
(71) Año 1123; ed. S. DOMÍNGUEZ SÁNCHEZ, Coleccion documental del monasterio de Santa María de Carbajal (10931461), León 2000, doc. 5.
(72) Año 1020; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 129.
(73) Año 955; ed. LOSCERTALES, Tumbos de Sobrado, I, doc. 2.
(74) Año 1090; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1248.
(75) Año 1145; ed. MARTÍN LÓPEZ, Patrimonio de San Isidoro, doc. 42.
(76) Año 982; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 485.
(77) Hacia 950; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 220.
(78) Año 1004; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática de Celanova, III, doc. 272.
(79) Año 1166; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 66.
(80) Año 1028; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 959.
(81) Hacia 1189; ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección catedral de León, VI, doc. 1683.
(82) Año 1193; ed. M. MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Cartulario de Santa María de Carracedo, 9921500, I, Ponferrada 1997, doc. 124.
(83) Año 1010; ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, I, doc. 180.
(84) Año 1084; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1236.
(85) Ante 1118; ed. S. GARCÍA LARRAGUETA, Colección de documentos de la catedral de Oviedo, Oviedo 1962, doc. 139.
(86) Año 981; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática de Celanova, II, doc. 189.
(87) Hacia 10201052; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 8.
(88) Hacia 1024; ed. C. SÁEZ y M. del V. GONZÁLEZ DE LA PEÑA, La Coruña. Fondo Antiguo (7881065), 2, Madrid 2004, doc. 27.
(89) Año 1117; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ, Colección diplomática de Sahagún, IV, doc. 1198.
(90) Año 1042; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 465.
(91) Año 1148; ed. T. BURÓN CASTRO, Colección documental del monasterio de Gradefes: I (10541299), León 1998, doc. 63.
(92) Año 1073; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 720.
(93) Año 1064; ed. ID., ibid., doc. 638.
(94) Año 1097; ed. ID, Colección diplomática de Sahagún, III, doc. 1008.
(95) Año 1107; ed. ID., ibid., doc. 1151.
(96) Año 1120; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ, Colección diplomática de Sahagún, IV, doc. 1203.
(97) Año 1018; ed. GARCÍA LEAL, El Registro de Corias, p. 167.
(98) Año 1100; ed. ID., ibid., p. 100.
(99) Año 997: documento perdido; cit. España Sagrada, XVI, pp. 161162.
(100) Año 1098; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, III, doc. 1028.
(101) Año 1118; ed. I. RUIZ ALBI, La reina doña Urraca (11091126). Cancillería y colección diplomática, León 2003, doc. 96.
(102) ABD ALLAH, Memorias; trad. E. LÉVI-PROVENÇAL y E. GARCÍA GÓMEZ, El siglo XI en 1a persona. Las "Memorias" de Abd Allah, último rey Zirí de Granada, destronado por los Almorávides (1090), Madrid 2005 , pp. 162 y 171.
(103) Vid. GARCÍA GÓMEZ, ibid., 175, n. 24.
(104) Dikr bilad alAndalus; trad. L. MOLINA, Una descripción anónima de al-Andalus, II. Traducción y estudio, Madrid 1983,
pp. 216218.
(105) Hacia 939; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 129.
(106) Año 1053; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1091.
(107) Año 1055; ed. FLORIANO LLORENTE, Colección diplomática de San Vicente de Oviedo, doc. L.
(108) Fuero de León de 1017; trad. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Los fueros del reino de León, p. 21.
(109) Año 1052; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1082.
(110) Año 954; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 282.
(111) Hacia 1167; ed. FERNÁNDEZ CATÓN, Colección catedral de León, doc. 1541.
(112) Año 954; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 277.
(113) Año 1059; ed. HERRERO, Colección diplomática de Sahagún, II, doc. 603.
(114) Año 1080; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 159.
(115) Año 1139; ed. BURÓN CASTRO, Colección documental de Gradefes, I, doc. 48.
(116) Hacia 944; ed. LUCAS, Tumbo de Samos, doc. 35.
(117) Año 1048; ed. FLORIANO LLORENTE, Colección diplomática de San Vicente de Oviedo, doc. XLIV.
(118) Año 1011; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 703.
(119) Año 932; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 94.
(120) Año 1084; ed. FLORIANO LLORENTE, Colección diplomática de San Vicente de Oviedo, doc. XCIII.
(121) Año 962; ed. L. SÁNCHEZ BELDA, Cartulario de Santo Toribio de Liébana, Madrid 1948, doc. 65.
(122) Año 1106; ed. ANDRADE, Tombo de Celanova, I, doc. 45.
(123) Año 1001; ed. LOSCERTALES, Tumbos de Sobrado, I, doc. 132.
(124) Año 1021; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ, Colección documental de Otero, I, doc. 137.
(125) Año 1024; ed. ID., ibid., doc. 167.
(126) Año 1021; ed. ID., ibid., doc. 135.
(127) Año 1021; ed. ID., ibid., doc. 134.
(128) Año 950, ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 216.
(129) Año 938; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección diplomática monasterio de Celanova (8421230): 1 (842942), Madrid 1996, doc. 72.
(130) Año 1052; ed. J. MONTENEGRO VALENTÍN, Colección diplomática de Santa María de Piasca (8751252), Santander 1991, doc. 36.
(131) Año 1002; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 659.
(132) Hacia 950; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 220.
(133) Año 936; ed. ID., ibid., doc. 107.
(134) Año 1192; ed. GARCÍA LEAL, El Registro de Corias, 60.
(135) Año 955; ed. E. SÁEZ y C. SÁEZ, Colección catedral de León, II, doc. 291.
(136) Año 949; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 206.
(137) Año 1042; ed. FLORIANO LLORENTE, Colección diplomática de San Vicente de Oviedo, doc. XXXIV.
(138) Año 930; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 88.
(139) Año 945; ed. MÍNGUEZ, Colección diplomática de Sahagún, doc. 94 (2).
(140) Año 1014; ed. FERNÁNDEZ FLÓREZ y HERRERO DE LA FUENTE, Colección documental de Otero, I, doc. 99.
(141) Año 1030; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, III, doc. 870.
(142) S. XIII; ed. M. C. CASADO LOBATO, Colección diplomática del monasterio de Carrizo, II, León 1983, doc. 588.
(143) Año 1057; ed. FLORIANO LLORENTE, Colección de San Vicente de Oviedo, doc. LVII.
(144) Año 1086; ed. RUIZ ASENCIO, Colección catedral de León, IV, doc. 1240.
(145) Hacia 950; ed. SÁEZ, Colección catedral de León, I, doc. 220.