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EL COLERA EN TUDELA DE DUERO

MARTIN VIANA, José León

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 39.

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El hombre ha sido flagelado a lo largo de historia por una gran cantidad de enfermedades epidémicas que afectaron a grandes masas de población. Así, .

La Pasteurella pestis, una de cuyas tres variedades invadió el continente europeo en los siglos XIV y XV llegando hasta los tiempos modernos ; .

El Tifus exantemático o "tabardillo", cuyo vector fue el piojo del cuerpo humano, que atacó a la población del reino de Castilla desde el siglo XVI hasta el XX; .

La Viruela, cuyo agente patógeno vírico azotó con particular exacerbación a Europa entera a partir del siglo XVIII; .

El Paludismo o "malaria", conocido también como "fiebres tercianas" y "cuartanas", transmitido por un mosquito del tipo "anofeles", que se extendió por España durante los siglos XVIII y XIX; .

El "COLERA MORBO ASIATICO", de gran incidencia en Europa y, por tanto, en España en el siglo XIX, cuyo agente patógeno es el "Bacilus virgula" descubierto por Koch en 1883; .

La Fiebre amarilla o "vómito negro", que se fijó especialmente en el mediodía español en el siglo XIX, y cuyo agente transmisor es un virus septicémico portado por el mosquito "Aedes egipti".

La Tuberculosis, conocida también como tisis tuberculosis pulmonar y peste blanca propia del pasado siglo, así como la Peste bubónica conocida ya en el año 429 a. de C.; .

En fin, la Gripe, cuyos efectos aún padecemos periódicamente y que se presenta con mayor o menor virulencia; .

La Difteria o "garrotillo", producida por el bacilo "Corynebacterium diphteriae", que se trasmite por la tos, el beso, el vaso, las manos contaminadas, etc. y que, aunque con mucha menor incidencia en el siglo XX, no ha dejado ser una enfermedad infecto-contagiosa de alto índice de letalidad hasta 1890.

Pero de todo ello la estremecedora agresividad contra la raza humana, verdadera pandemia, fue aquella terrible "Peste negra" que asoló a toda Europa desde la Edad Media matando a cerca de veinticinco millones de personas. Consecuencia de ello, Castilla vio diezmada su población.

Estas tragedias no se produjeron ocasionalmente sino que, por desgracia, aparecieron en sucesivas oleadas, arrasando una y otra vez pueblos, comarcas y países enteros. Ello tuvo sin embargo un aspecto positivo: el triunfo de la Ciencia, pero ¿a qué precio...?

Tratar siquiera fuera someramente sobre las catastróficas galopadas para la especie humana de estos desastres demográficos requeriría un volumen de abultadas páginas y está claro que no sería esta publicación el medio apropiado para hacerlo; pero sí puede constituir un vehículo adecuado para tocar el aspecto epidémico del COLERA y sus efectos referido básicamente a Tudela, aunque en algún momento se tenga en cuenta su entorno más inmediato a fin de tener una visión más concreta y completa.

No hay duda que para poder comprender los efectos deben conocerse antes las causas que los provocan, así que comenzaremos con éstas para concluir con aquéllos.

"El cólera es una enfermedad que, aunque conocida desde tiempos antiguos, no adquirió caracteres espectaculares hasta su expansión en los siglos XVIII y XIX. Desde mediados de este último siglo se supo que su transmisión se hacía a través del agua. El principal foco endémico de la enfermedad parece haber sido siempre el delta del Ganges. De 1826 a 1837, el cólera morbo asiático afectó por primera vez de forma generalizada a toda Europa, sucediéndose en repetidas oleadas hasta 1911.

La virulencia del vibrón es muy alta al principio de la epidemia y se va perdiendo poco a poco gracias a la acción de bacteriófagos específicos. A través de los vómitos y las deyecciones de los pacientes, casi la mitad de éstos pueden eliminar gérmenes nocivos durante unas tres semanas, con lo que la enfermedad puede propagarse aún más si no existe una eficaz separación de las aguas potables y las aguas residuales" (1).

He aquí el aspecto fundamental: la separación de aguas potables y residuales. En efecto, en los pueblos castellanos las casas de adobe a través de cuyos muros se daban paso por medio de los albañales a las aguas sucias, a veces putrefactas por estancamiento sobre todo en verano hasta las calles; los corrales, contiguos alas viviendas, que venían a ser el recogedero de toda clase de inmundicias cuyas filtraciones podían contaminar los pozos de cuya agua se servían tanto las personas como los animales; la falta de higiene, en fin, formaba el trípode sobre el cual se asentaba el impulso contagioso que propagaba la enfermedad sin distinción de edad, sexo o condición.

En España, dos fueron las principales embestidas de cólera morbo asiático en el siglo XIX: la de 1855 y la de 1885.

Esta última significó una tremenda acometida contra la salud y la vida de los habitantes de Tudela de Duero. Se presentó repentinamente, concentrándose la epidemia en el mes de agosto. Hasta éste y después de él, las causas de mortalidad durante el año 1885 fueron las normales: hepatitis, pulmonía, tuberculosis, sarampión, colitis, gastroenteritis, etc.; pero a mediados de agosto aparece el primer caso de cólera morbo, el cual se propaga hasta alcanzar a veintiséis el número de los fallecidos por esta causa, más dos casos más, ya de forma residual, a principios de septiembre. Así que el mes de agosto fue nefasto, pues a los veintiséis afectados por el cólera habría que sumar otros diecisiete que fallecieron víctimas de diferentes enfermedades principalmente gastrointestinales, con la particularidad que el total de casos epidémicos tuvo lugar desde el día 13 hasta el 29 de agosto, es decir, que en tan sólo dieciséis días murieron de cólera veintiséis personas, de las cuales fueron:

Hombres ....8 (todos ellos casados)
Mujeres ...12 (1 soltera, 7 casadas y 4 viudas)
Niños ......5
Niñas...... 1

Los dos casos de septiembre también fueron hombres.

En cuanto a la edad, el cólera morbo no respetó a nadie ya que murieron ancianos, personas de edad madura, otras en plena juventud y niños de pocos años, de escasos meses y aun de pocos días.

Pero como mejor puede observarse es apreciando el siguiente cuadro:

........Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic. Total

Muertes 8 8 4 1 7 2 4 43 5 4 7 9. 102

Ello nos permite realizar las siguientes puntualizaciones:

Total de difuntos en 1885 102 = 100 %
mes de agosto 43 = 42,15 %
resto del año 59 = 57,84 %
por COLERA 28 = 27,45 %

Sin embargo, con ser tan alto el porcentaje de defunciones como consecuencia de la epidemia ya que sobrepasó SOLO EN MEDIO MES LA CUARTA PARTE DEL TOTAL DE LOS OBITOS DEL AÑO, todo empalidece ante la feroz asesina del año 1855 en que por primera vez aparece esa enfermedad, desconocida hasta entonces en Tudela, llamada cólora morbo asiático. Fue, en verdad, un ataque brutal, despiadado y fulminante.

Como ocurrió en 1885, el año dio comienzo con entera normalidad. Es más: habida cuenta de las condiciones higiénico-sanitarias, podría decirse que el pueblo gozaba de buena salud. La mortalidad infantil era alta -extremo normal en el siglo XIX-, pero en el resto de la población era más que discreta; diríase que realmente baja, ya que la tasa bruta de mortalidad durante los seis primeros meses del año fue de 34, lo que da una media mensual de 5,66.
De ellos, cuatro fueron adultos y treinta niños.

Pero de pronto el día 8 de julio suena la alarma mortal: una mujer, casada, de 33 años, fallece por la dentellada del cólera...Se produce a continuación un cierto compás de espera, como el silencio denso que presagia la inminente tempestad...Y el silencio se rompe de forma clamorosa el día 24. En esta fecha fallecen siete personas :tres hombres, tres mujeres y un niño de diez meses. Todos en el mismo día; todos de cólera.

En un pueblo, tantas muertes en el mismo día constituye una noticia estremecedora; en un lugar donde todos se conocen la noticia corre como un reguero de pólvora. El asombro y el miedo es el denominador común. El doblar de las campanas una y otra y otra vez infunde un temor que sobrecoge. Los comentarios se multiplican, la alarma se extiende y el temor se agudiza.

Es un hecho incontenible: la epidemia acaba de ponerse en marcha y día a día irá cobrándose nuevas vidas humanas. Esta locura comprenderá desde el día 8 de julio hasta el 12 de septiembre. Aún en octubre, como el coletazo final de la bestia que se retira, producirá tres muertes más.

En este tiempo el médico no descansa, la población está sobrecogida. Si algún miembro de la familia aparece con síntomas de falta de salud en seguida todos piensan que ha llegado el final. El sufrimiento es horrible y la alarma se agiganta. Todo el pueblo de Tudela vive atemorizado o muere estremecido. Y si mira en su derredor ve que no tiene huida posible, porque todos los pueblos de su entorno padecen del mismo mal.

Hay familias en las que la muerte se ensaña inmisericorde. Dios llama a juicio al padre y a la madre: los hijos quedan huérfanos. O la madre, y la familia queda como sin alma. O al padre y el resto queda en un desolador desamparo. O los hijos y el matrimonio queda en la más tremenda amargura porque el cólera se ha llevado el fruto de sus amores...Todo es lágrimas, sufrimiento, desolación...

Pasada la epidemia se restablece la normalidad y, exceptuando los tres casos finales cuyas muertes se producen las tres en el mismo día, el 14 de octubre, la tasa media mensual del último trimestre es de seis fallecimientos. Analicemos ahora, al igual que el esquema de 1885, los datos de 1855, que son rigurosa-mente exactos:

Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic. Total

Muertes 9 5 9 4 5 2 52 35 5 7 10 4 147 .

Por tanto:
Total de difuntos en 1855 147 = 100 %.
julio-octubre 99 = 67,34 %
resto del año 48 = 32,65 %
por COLERA 86 = 59,18 %.

Estos porcentajes hablan por sí mismos. En este año, pues, prácticamente el 60 % de las defunciones fueron a causa del cólera, lo que viene a ser una muy elevada proporción. De no haber sido por la epidemia, la tasa habría descendido de 147 a 72 poco más o menos.

Veamos ahora, al igual que se ha procedido con 1885 a la incidencia epidémica sobre hombres, mujeres y niños de ambos sexos:


Fallecimientos Julio Agosto Sepbre. Octubre Total
Hombres 18 9 - 1 28
Mujeres 18 14 1 1 34
Niños 6 6 2 1 15
Niñas. 4 5 - - 9
46 34 3 3 86.

En cuanto al estado de loS adultos, éste fue el resultado en el período epidémico:

Hombres: Casados 22 Mujeres: Casadas 25
Solteros 3 Solteras 3
Viudos 2 Viudas 5
27 33.

A estos resultados habría que añadir un "hombre hallado muerto por el cólera en el campo de Villarmentero a Tudela" y "una mujer que murió de cólera al ir a visitar Roma y los Santos Lugares", después de salir de Tudela donde adquirió el contagio, con lo que el total de enterramientos por esta enfermedad pasarían a ser de 86 a 88.

Tudela no fue un caso aislado, sino que formó parte de un todo que fue España entera. Pero no vamos a analizar esta tragedia a escala nacional en estos momentos. Por otra parte, el análisis sólo de Tudela sería ofrecer una perspectiva excesivamente raquítica. De aquí, que hagamos a continuación un ligero estudio comparativo de Tudela y los pueblos de su más cercano entorno. Ello, además, nos ofrecerá una curiosa perspectiva en virtud de la cual podremos conocer la real proyección de la epidemia de cólera morbo asiático en Tudela de Duero.

He aquí el cuadro demostrativo de su paso por esta zona:

Meses.........................
Pueblo E. F. M. A. M. J. J. A. S. O. N. D. Total % .

Aldeamayor de San Martín 2 2 4 3 1 3 2 1 5 27 4 3 57 47,36
Herrera de Duero 1 - - 1 - - 4 - 1 - 2 1 lO 40
La Parrilla 1 2 1 2 1 1 3 4 - 1 1 - 17 41,17
Renedo de Esgueva 2 4 4 1 2 2 1 34 5 6 3 2 66 51,51
Traspinedo - - 3 2 - 2 - 12 11 5 4 1 40 57,50
Tudela de Duero 9 5 9 4 5 2 52 35 5 7 10 4 147 59,18
Villabáñez - 4 3 2 3 1 4 14 13 3 4 2 53 58,49.

Comprobamos por este cuadro que en unos .lugares .la epidemia se presenta antes y en otros después, pero su virulencia tiene lugar entre los meses de julio a septiembre, es decir, en los meses de verano, en los que los factores térmicos juegan un importante papel debido a que el "Bacilus virgula" encuentra su más apropiado caldo de cultivo entre los 25° y 35° sobre 0.

A simple vista puede observarse respecto de la tasa bruta de mortalidad, el porcentaje de cada pueblo y cómo Tudela de Duero es donde más agudamente la epidemia se produce, seguida de cerca por Villabáñez, Renedo de Esgueva y Traspinedo y, un poco más lejos por Adeamayor de San Martín, La Parrilla y Herrera de Duero.

Es tan menguado el perímetro estudiado, que no puede inferirse de los resultados obtenidos por qué Tudela de Duero aparece con un 59,18 % y Herrera de Duero, a orillas del mismo río, bajo la misma curva de nivel y aproximadamente a la misma distancia de la capital, con un 4 %. Tampoco, si tenemos en cuenta la altitud respecto del resto: La Parrilla en el páramo y el mismo Herrera o Tudela de Duero en la campiña. Pero no importa aquí tanto el porqué como el cuánto; no tanto las causas cuanto los efectos. Importa el hecho en sí y que el pueblo de Tudela conozca un poco más de su propia historia, a la que me siento vinculado en un 50 % de mis propias raíces.

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(1) V. PEREZ MOREDA: Las Crisis de Mortalidad en la España Interior (siglos XVI-XIX), pp. 76-77.