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Los registros sonoros de Alan Lomax en Castrillo de los Polvazares y Villalibre de Somoza (León) en 1952 (III)

CASADO LOBATO, Concha / PORRO, Carlos A.

Publicado en el año 2011 en la Revista de Folklore número 358.

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Astorga, la antigua Asturica Augusta, capital de un convento jurídico, que Plinio calificó de magnífica, es hoy una sosegada ciudad con cerca de trece mil habitantes. Fue importante nudo geográfico de seis vías militares romanas y de dos caminos de peregrinaciones hacia Compostela -Camino Francés y Vía de la Plata- y sede episcopal desde los comienzos de la cristianización, con título de apostólica. Es una ciudad recogida y monumental.
Sus murallas medievales, herederas de las romanas; su Catedral, que reúne el gótico florido, el renacimiento y el barroco; el Palacio episcopal, obra extraña y genial de Gaudí, forman un majestuoso e impresionante conjunto. Astorga es la capital de La Maragatería, en la que vamos a detenernos. Es tierra seca, árida y rojiza. En sus redondeadas lomas crecen la encina, el roble y el brezo. La sierra del Teleno la separa de La Cabrera alta, y los Montes de León, de las tierras bercianas, que contrastan vivamente por su verde vegetación con las pardas tierras maragatas.

Son seis, actualmente, los municipios maragatos: Brazuelo, Lucillo, Luyego, Santa Colomba de Somoza, Santiagomillas y Val de San Lorenzo.

El camino jacobeo pasa por los pueblos maragatos de Murias de Rechivaldo, sonoro topónimo que nos traslada a tiempos medievales; bordea Castrillo de los Polvazares, pueblo que mantiene todo su 28 tipismo (ha sido declarado conjunto histórico artístico nacional y en él sigue celebrándose la boda maragata con todos sus ricos y variados ritos, que luego describiremos). Continúa la ruta por los silenciosos y tranquilos pueblos de Santa Catalina, donde había hospital y el Ganso, con hospital, monasterio e iglesia actual dedicada a Santiago, hasta llegar a Rabanal del Camino, el “Raphanellus” de los itinerarios medievales. Impresiona subir por su solitaria y larga calle de peregrinos y contemplar en ella la iglesia, románica con restos del siglo xii, en cuya espadaña hay un reloj de gran esfera. Desde Rabanal, el camino va subiendo hasta llegar a la Cruz de Ferro. Desde aquí se domina un amplio paisaje de la Maragatería y, al fondo, las cumbres del Teleno, que han cantado tantos poetas.

La tierra en Maragatería es pobre. Las cosechas se reducen a un poco de centeno, trigo, nabos, patatas, maíz y garbanzos. Los huertos y prados son minúsculos, y los tienen cercados con pared de piedra y un portillo de entrada. El ganado está constituido principalmente por rebaños de ovejas, de las que sacan la lana para sus telares. Las ovejas suelen guardarse durante el invierno en cuadras o corrales, con techumbres de paja y planta rectangular, situados a las afueras del pueblo.

La poca productividad de la tierra hizo al hombre maragato buscar otros horizontes, que encontró en la arriería. Ya en el siglo xvi los arrieros maragatos transportaban pescado a lomos de sus mulos desde Galicia hasta los mercados de Villalón, Medina de Rioseco, Benavente y la Bañeza. Al principio, siguen compartiendo la arriería con las faenas agrícolas y con el trabajo en los telares domésticos; luego, la agricultura quedará en manos de la mujer y los telares se concentrarán en determinados pueblos del oriente maragato y de la vecina comarca de La Sequeda. En el siglo xviii hay un gran crecimiento y expansión de la arriería maragata, que transporta mercancías entre Galicia y Castilla. Se traía de Galicia el pescado y, al regreso, se llevaba de la Meseta aceite, jabón y paños. El arriero, si la recua era numerosa, viajaba con criados, también de la comarca. Era tal su honradez, que se le podía confiar el transporte de dinero, con el solo aval de su palabra. Un viajero inglés del siglo xix, Richard Ford, los describía así: “...su honradez y su laboriosidad son proverbiales. Son gente formal, seria, poco expresiva, positivista y muy comerciantes. Cobran caro, pero su honradez compensa este defecto, pues puede confiárseles oro molido. Son los que hacen todo el tráfico entre Galicia y las dos Castillas, y por rara excepción llegan a las provincias de Mediodía o Levante”. En Madrid se les podía ver, con sus característicos trajes, en los mesones de la calle de Segovia. El ferrocarril fue un golpe de muerte para los arrieros; durante algún tiempo lucharon con tenacidad, utilizando carromatos -carro de toldo semicilíndrico-, pero llegó un momento en el que tuvieron que abandonar este oficio. Entonces comenzó la emigración; muchos maragatos marcharon a Madrid, Galicia y América, y abrieron comercios de pescados y de tejidos.

La arriería no fue exclusiva de los maragatos dentro de la provincia de León, también había arrieros en la comarca de los Argüellos (partido de La Vecilla) y en varios pueblos de Laciana y Babia (partido de Murias de Paredes), cercanos a Asturias: ambos hacían la ruta entre Asturias y Castilla.

La Casa arriera, que puede verse en Santiagomillas, Laguna de Somoza, Santa Colomba, Castrillo de los Polvozares y en otros varios pueblos maragatos, es de grandes proporciones. Tiene una amplia fachada de piedra, sin ventanas al exterior, sólo una gran puerta, adornada con llamador, cerradura y clavos de hierro forjado, en artísticas formas. Todas las habitaciones de la vivienda, así como las demás dependencias, están distribuidas alrededor de un patio, que denominan corral. Desde la calle, se entra por la gran puerta -frecuentemente en arco- al portal (a veces, a ambos lados están el pajar y el henil) y de éste se pasa al patio o corral, al cual da un amplio corredor de madera. Del corral se entra a través de una puerta -que suele estar enfrente del gran portalón de entrada- al patio interior, ya dentro de la vivienda y del que arrancan las escaleras hacia el corredor que comunica con las habitaciones. La cocina está en la planta baja, es amplia y de techo alto, con el hogar situado en un ángulo y sobre él 29 gran campana de madera de la que cuelgan las abregancias “llares”. El portal, el corral -donde se halla el pozo- y el patio están empedrados con cantos del río, haciendo variados dibujos. En el corral, bajo el corredor, hay un largo poyo adosado al muro, para facilitar la carga y descarga de las mercancías. La cubierta de la casa es de teja, como en toda La Maragatería, excepto en algunos pueblos cercanos a la sierra del Teleno y los Montes de León, que es de pizarra, perdida ya la común techumbre de centeno, que aún substiste en algún olvidado pajar.

En Val de San Lorenzo siguen funcionando los telares -de los que antes salían estameñas, blanquetas y pardo-, y que ahora, con nuevas técnicas, fabrican mantas, famosas en toda la comarca y fuera de ella. Estas mantas o cobertores, tejidos en los telares familiares, ponen una nota más de tipismo y colorido en la romería de los Remedios, que se celebra en Luyego, el segundo domingo de octubre, y que congrega a gentes de toda La Maragatería y de las vecinas comarcas. Allí se vendían tradicionalmente los productos más típicos del país: mantas o cobertores, alforjas multicolores, fabricadas también en viejos telares; calcetines de lana casera; galochas artesanas del pueblo de Chana; cucharas de madera, flautas y castañuelas de artesanos de Lucillo y Filiel; navajas del herrero de Valdespino o de Molinaferrera; jamones curados al humo en la viejas cocinas y algunas cosas más.

En Val de San Lorenzo se mantenía en funcionamiento hasta hace muy poco un antiguo telar de madera que tejía las típicas mantas o cobertores. Trabajaban en él dos mujeres, Dolores Fernández Geijo y su hija. Y hasta hace muy pocos años también tejía su madre y su tía, la señora Carolina y la señora Antonia: una auténtica familia que valoraba las tradiciones maragatas por encima de todo y cuyo testimonio registró Lomax en 1952.

En la actualidad subsisten alrededor de veinte núcleos familiares dedicados a tejer mantas, además de las cuatro fábricas ya más industrializadas y con mayor capacidad de producción. Otros dos o tres telares antiguos quedan en el pueblo- además del de Dolores- y en, ocasiones, se usan. Pero ya todos manejan los telares mecánicos de lanzaderas, que llaman “de perchadas”, o algunos telares “jacquard” programados para alfombras.




LA BODA MARAGATA

La boda maragata se celebraba siguiendo un rico ceremonial, que intentaremos describir.

Ya días antes de la boda aparece el rastro, senda hecha con paja menuda, que los mozos tienden de noche entre la casa del novio y la de la novia, apalabrados ya para su casamiento. Al amanecer del día de la boda, el tamborilero recorre con los mozos las calles del pueblo tocando la “alborada”. A la hora señalada, sale el cortejo de casa del novio hacia la casa de la novia, al son de la flauta, tamboril y castañuelas. El novio y el padrino, que visten sobre el típico traje maragato con amplia capa de paño -antiguamente pardo, hoy negro-, van acompañados de los “mozos de caldo”, amigos íntimos del novio. El cortejo se detiene ante la casa de la novia, todo se silencia, y el padrino avanza hacia la puerta, que golpea con los nudillos de la mano, y dice:

-Venimos a cumplir una palabra dada-.

Se abre la puerta de la casa y el padre de la novia responde:

-¡Cúmplase en hora buena!-.

La novia, antes de salir de casa, se arrodilla para recibir la bendición de sus padres. En este momento, la madre -antiguamente- solía colocarle un gran rosario, a modo de collar, que le colgaba casi hasta los pies. Mientras, el coro de mozas canta:

Arrodíllate, la niña.
en esa casa barrida,
que te eche la bendición,
esa tu madre querida.

Se disparan cohetes, suenan la flauta, el tamboril y las castañuelas, y se organiza el cortejo de la boda, hacia la iglesia, entre cantos de las mozas.

La novia va vestida con un rodo blanco de lana burda (que antiguamente denominaban los perriellos). Encima, un mandil de estameña, sin frunces, y con los ángulos recortados, que lleva en la parte inferior un bordado en colores de tres ramitos. Debajo de este mandil va otro, que sobresale por abajo, con unas franjas rojas. Por detrás, colocan entre dos grandes pliegues que tiene el rodo, la facha- especie de mandil estrecho- de lana con listas de colores en sentido horizontal y rematada por abajo con cerras o flecos. Sobre la facha en las cuatro colonias, cintas de hilo con letreros bordados (con leyendas como ésta: “Es la maragata gente noble, leal y valiente”); terminan las colonias en unas borlitas de seda verde. La camisa es de lino blanco, casero, con fruncidos y bordados en el cuello y en los puños. Sobre la camisa, el sayuelo de paño, especie de corpiño con amplio escote y atado por delante con cordones de colores, tiene mangas muy holgadas y abiertas por la parte de abajo en toda su longitud, se sujetan ligeramente los puños con botón casero; estas mangas del sayuelo quedan un poco más cortas que las mangas de la camisa, que lucen así sus ricos bordados. A la cintura, el fajero, larga pieza de tela, tejida en varios colores y con letreros alusivos, es semejante a las colonias, pero más ancha, de unos 15 cm. Con el fajero se da varias vueltas a la cintura. Calza medias de lana blanca y zapato de paño negro y charol, con pespuntes a máquina y con lazo de abalorios.

La novia va enjoyada con collares de corales y grandes collaradas, formadas por piezas de filigrana de plata o de plata sobredorada, unas esféricas y otras alargadas, y entre estas piezas van colgando joyeles de variadas formas, como pendientes, arracadas de filigrana de plata con palomitas colgando (suelen ser regalo del novio). Al llegar a la iglesia, el coro de mozas canta:

Salga, señor cura, salga
con esa capa floreada
a casar a estos dos novios
que vienen de gente honrada.

Se celebra la ceremonia religiosa y a la salida de iglesia las mozas “cantan el ramo” con el que obsequian a la novia. El “ramo” es un palo largo en formas triangular o semiesférica, cubierto con ricos manteles de lino blanco y adornado con madejas de lana, rosquillas y manzanas coloradas. Actualmente, en lugar del “ramo”, suelen llevar las mozas unos mazapanes blancos y muy adornados. El cortejo continúa hasta la casa de la novia. En la puerta hay dos sillones adornados con ramos y flores, uno para que se siente la novia y otro para la madrina.

Sentáivos, madrina,
en silla florida.
sentáivos, casada,
en silla enramada.

El padrino se acerca a la novia, arroja un puñado de trigo y dice: “que este matrimonio sea fecundo, como fecundo es el trigo”, mientras alguno de los mozos lanza un fuerte y sonoro ¡ijujú! (en algunos pueblos es la madre de la novia la que echa el trigo sobre los novios). Luego viene la carrera del bollo. El padrino lleva el bollo, pan en forma de tosco maragato, que se disputarán los mozos en 31 animadas carreras. Al ganador se le dará la cabeza con la “sorpresa” que contenga -generalmente dinero-, y la otra mitad se reparte en trozos entre los invitados. Acto seguido, el banquete de bodas, servido por “los mozos y mozas de caldo”, entre cánticos del coro de mozas que van describiendo en su romance determinados momentos del acto.

Al atardecer comienza el baile, “la entradilla”, formando un círculo de parejas de bailadores y “el corro de bodas”, en el que un hombre baila con todas las mujeres, colocadas en semicírculo; en otra modalidad del baile, cada varón baila con dos mujeres, también en semicírculo. Se suceden los típicos bailes maragatos, al son de la flauta, del tamboril y de las castañuelas. Los movimientos de la mujer son reposados, con los brazos caídos; los hombres, brazos en alto, enérgico, sonoro y grave el sonido de sus castañuelas y fuerte el brinco de la “zapateta”.

Todos visten el traje maragato. Los hombres, sombrero negro con ala ancha y copa semiesférica, rodeada por un típico cordón de colores, de fabricación casera, y extremos rematados por varias borlas; camisa de lino blanco con cuello y puños fruncidos; chaleco de tela encarnada con bordados de seda de colores y cerrado con botones de filigrana de plata u oro; sobre el chaleco, la armilla de paño negro, especie de chaqueta sin cuello y con pequeña haldeta que por delante se cierra con un cordón de colores, semejante al que rodea al sombrero; cinto de cuero, con dos bolsos para guardar las castañuelas, va todo bordado y con letreros alusivos: “Viva mi dueño”, “Viva mi amado bien”. Las bragas, anchas y negras, que llegan hasta debajo de la rodilla; los calzones, de paño, especie de tubo, que cubren las piernas desde la rodilla hasta encima del pie; se sujetan en su borde superior con ligas, tejidas en varios colores y con letreros como éste; “El que estas ligas recibe, grabado en mi pecho vive”. Y como calzado, botas de cuero negras.

La mujer maragata lleva a la cabeza pañuelo de seda a rayas y cuadros verdes y granates (la casada) y pañuelo de seda blanco (la soltera). Ambos van bordados con un ramo de flores. Manteo de paño negro con tira de terciopelo y abalorios; debajo va el zagalejo de lana, rojo o verde. Por detrás, y sobre el manteo, cuelgan las colonias. El mandil de rusel negro, bordado con “felpilla” de colores y adornado con abalorios. Sobre la camisa de lino blanco, el jubón negro con puntilla blanca alrededor del cuello y puños. Encima, el pañuelo de “mil colores”- bajo este pañuelo se coloca una pañoleta de lino blanco con puntillas-. Llevan medias blancas y zapato negro. Collares de varias vueltas de corales o de sartas de piedras de los que cuelgan algunas medallas de plata con imágenes. Pendientes de plata, generalmente arracadas o arillos.

Sobre el origen de este enigmático y singular pueblo maragato se han propuesto diversas teorías. Unos se inclinan a ver en ellos a lejanos descendientes de beréberes o norteafricanos -así, Dozy, Aragón Escacena, Alonso Garrote y, últimamente, Oliver Asin-. Otros, siguiendo a Caro Baroja, los consideran un grupo social y etnográfico de origen astur con tendencias muy conservadoras, ya que el habla en esta comarca presenta los rasgos característicos del leonés occidental y sus técnicas agrícolas, aperos de labranza, etc., son semejantes a los de las vecinas comarcas; sí hay que destacar entre ellos una rígida endogamia. Además, hay quienes han pensado en un posible origen celta y cartaginés. Para el estudioso y gran conocedor de la región, don Julio Carro, son el producto de una encrucijada de razas que, según él, vivieron allí: celtas, fenicios, romanos, sin olvidar las invasiones posteriores. Queda en el enigma el origen de estos hombres, de espíritu errante y gran amor a su tierra.




LOS REGISTROS DE A. LOMAX

Alan Lomax coincidió en julio de 1952 en el festival de Palma de Mallorca con el grupo de baile de Val de San Lorenzo. Esta localidad, con fuerte rasgos locales, tenía costumbre, como otras localidades 32 leonesas, de participar como grupo organizado y ataviado al estilo del lugar en actos costumbristas, entregas de premios, jornadas culturales, visitas de autoridades y festivales folklóricos desde finales del siglo xix, representando las danzas de la tierra. En aquel festival folklórico pudo admirar las danzas, las tonadas y canciones que a buen seguro agradaron a nuestro investigador hasta el punto de concertar una visita para el mes de noviembre de ese mismo año. Una vez allí mediante el contacto con Don Isaac Feliz Blanco, maestro de Capilla de la Catedral de Astorga, y Don José Silva Geijo pianista astorgano, registró a primeros de noviembre multitud de documentos sonoros a los más famosos intérpretes de la zona, el tamborilero Aquilino Pastor y la familia Geijo Alonso.




LA VISITA A CASTRILLO DE LOS POLVAZARES Y SANTA CATALINA DE SOMOZA

La figura del tamborilero o “tamboritero” es imprescindible en la tradición maragata. Su figura, referente continuo al folklore leonés, es casi heredera de los maestros de danza palaciegos que, como verdaderos profesionales de la danza y de la música enseñaban y transmitían este arte, conocedores como pocos de los bailes y danzas de la tierra.

Aquilino Pastor, fue debido a su longevidad y a lo virtuoso de su toque uno de los mejores y más populares tamboriteros que se recuerdan. Tamborilero de Santa Catalina de Somoza, murió con 102 años en 1991 (cuando lo conoció Alan Lomax tenía 63 años). Tocaba desde los diez años y aprendió a tocar de su padre. Aquilino era sastre en su pueblo y uno de los más valorados tamboriteros maragatos. Todos los pueblos de la comarca conocieron su arte y su estilo y supo conservar y trasmitir lo más puro y genuino del folklore maragato. En su pueblo natal, Santa Catalina, se conserva el busto en piedra de Aquilino Pastor, homenaje que se le hizo a este gran tamboritero maragato en el año 1986. Lomax tuvo la suerte de oírle en 1952 en una localidad cercana , en Castrillo de los Polvazares, bellísimo pueblo que conserva todo su casco urbano con una perfecta y antigua arquitectura popular, y donde siendo niño, Aquilino, con diez años, hizo su primera actuación.

El repertorio registrado por Lomax en esta ocasión representa el clásico repertorio de baile de la zona, al ser las piezas más características del baile popular local. Son por ello más interesantes los temas en los que el tamboril y la flauta acompañan al grupo de voces, dada la rareza de los registros de este tipo, casi únicos. Estos fueron sus registros:

1.- Alborada. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril de Santa Catalina de Somoza. Grabado en Castrillo de los Polvazares (León) el 3 de noviembre de 1952.

Cualquier fiesta de un pueblo, boda o celebración comenzaban, muy de mañana, con el toque de diana, rebolada o alborada, con la que el tamborilero daba la vuelta al pueblo anunciando con su música la llegada del día de la fiesta mayor. Ocasionalmente los mozos salían a su encuentro y lo acompañaban tocando las castañuelas, avisando a los vecinos y saludando a las autoridades, haciendo una parada a la casa de concejales y alcaldes en señal de respeto.

2.- Baile corrido, boleras y jota. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril de Santa Catalina de Somoza. Grabado en Castrillo de los Polvazares (León) el 3 de noviembre de 1952.

Tres de los bailes más representativos de las fiestas maragatas son el baile corrido, la jota y las boleras, que es un estilo de jota más ágil y picado. Junto con el baile de la dulzaina, constituyen el baile popular del corro maragato, formación circular en la que unas veces girando y avanzando hacia la derecha y otras hacia la izquierda se desarrollan seguidos todos los bailes, a modo de suit.

3.- Baile de la dulzaina. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril de Santa Catalina de Somoza.

Grabado en Castrillo de los Polvazares (León) el 3 de noviembre de 1952.

La dulzaina, además del clásico instrumento español, designa un baile leonés, conocido no solamente en esta comarca, sino que se realizaba en las comarcas occidentales del Bierzo, La Cabrera y Los Ancares y en el que los bailadores, dispuestos en círculo se desplazaban en la rueda, sin dejar de bailar. El baile se realizaba con flauta y tambor, pandereta o pandero, gaita de obre o con dulzaina, instrumento que al parecer dio nombre a este baile, a pesar de ser el menos empleado en él y poco conocido en toda esta zona. La letra dice así:

El baile de la dulzaina, es un saleroso baile
lo bailan los maragatos, el domingo por la tarde.

4.- La Peregrina. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril de Santa Catalina de Somoza y mozas.

Grabado en Castrillo de los Polvazares (León) el 3 de noviembre de 1952.

Tal vez el romance más conocido de toda la maragatería sea este de la Peregrina, de la que Lomax recoge un fragmento. El romance fue impreso y reimpreso desde el siglo xviii en pliegos de cordel y vendido y cantado acá y allá por los ciegos ambulantes y en Maragatería se adaptó para uno de los bailes locales propios del ritual de la boda desde donde se extendió su popularidad. El romance describe el encuentro entre un hombre y la Virgen -vestida de peregrina- de la que se enamora nada más verla y a la que busca desesperadamente tras ese encuentro, hasta que se da cuenta de que es la Virgen María.

Camino de Santiago con grande halago
mi peregrina la encontré yo
y al mirar su belleza con gran destreza
mi peregrina se me perdió;
en mi pecho afligido preso y herido
por esos montes suspiros dio
y a las preciosas flores, de sus amores,
de estas manera les preguntó:
¿Quién vio una morenita, peregrinita,
que el alma irrita con su desdén
Por ver si mis desvelos hallan consuelo
todas sus señas daré también.
Iba la peregrina con su esclavina
con su cartera y su bordón
lleva zapato blanco media de seda,
sombrero fino que es un primor...

5.- El trébole. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de hombres y mujeres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

Canción popular en toda la Península Ibérica que relata la costumbre, muy extendida, de buscar un trébol de cuatro hojas para que con él encontremos pareja y tengamos suerte todo el año. Esa búsqueda se realiza la noche de la víspera de San Juan, el 24 de junio, noche mágica por excelencia y de relaciones de mozos y mozas. Esa misma noche y las siguientes, hasta San Pedro, el 29 de junio, los mozos adornaban con flores y ramos las ventanas y balcones de sus enamoradas.

La noche de San Pedro te puse el ramo,
la de San Juan no pude que estuve malo.
A coger el trébole, el trébole, el trébole
la noche de San Juan.
¡Ay! morena, la noche de San Juan,
¡ay!, salada los mis amores van.
Si quieres que te quiera cómprame un burro
para andar a caballo por todo el mundo.
A coger el trébole…
Si quieres que te quiera dame doblones,
que es moneda que roba los corazones,.
A coger el trébole…

6.- La ronda. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de hombres y mujeres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

Es otra versión más de la popular ronda del “majito” y de la que Lomax nos ofrece otra versión, también leonesa, procedente de Lumajo de Laciana.

La ronda y la contrarronda se juntaron en la calle,
pudo más la contrarronda que la ronda siendo grande.
Sigue la ronda, majito, la ronda la seguiré
el puerto de Guadarrama no sé si lo pasaré.
Páselo que no lo pase, al puerto me quedaré
si no lo paso me quedo, iré contigo a dormir.
Por esta calle a la larga tiran piedras, salen rosas,
por eso le llamo yo, la calle de las hermosas.

7.- Los sacramentos de amor. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de hombres y mujeres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

Es una de las canciones propias de la víspera de la boda, que se cantaba a los novios y les recordaba sus deberes y obligaciones para con el nuevo estado. Esta versión popular conocido desde el siglo xvi, está muy extendido y se utiliza como ronda nocturna amatoria en numerosas provincias españolas.

Si queréis que te los cante los sacramentos cantados
despierta si estas dormida, que ahora voy a principiarlos.
El primero es el bautismo, tú ya estarás bautizada,
que te bautizó el cura para ser buena cristiana.
El segundo confirmación, tú ya estarás confirmada,
que te confirmó el obispo para ser mi enamorada.
El tercero penitencia la que dan los confesores
que entre más penitencia veo más firmes son mis amores...

8.- Llevan las maragatas en el manteo. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de mozas de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

Popular tonada leonesa que hace referencia al reloj de la torre de la Catedral de León, cuya esfera está formada por la imagen de una luna y de un sol entrelazados.

Llevan las maragatas en el manteo
cuatro varas de cinta de terciopelo.
Vamos a León,
vamos a León, niña, vamos a León,
que la catedral tiene la luna y el sol.

9.- Sal a bailar buena moza (Baile corrido). Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de mujeres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

El baile popular maragato se interpreta indistintamente de manera instrumental (flauta y tambor) o con voz y pandereta dependiendo de la ocasión, una fiesta principal y oficial o una reunión de mozos o familiares, utilizándose las mismas melodías muy frecuentemente, como en este caso.

Sal a bailar, buena moza, sal a bailar, resalada
que la sal del mundo tienes y no te meneas nada.
La casa del señor cura nunca la vi como ahora,
ventana sobre ventana, y el corredor a la moda.
Por esta calle a la larga tiran piedras, nacen rosas,
por eso la llamo yo la calle de las hermosas.
Cómo quieres que te quiera si a mí me están queriendo,
amores como claveles, que por mí se están muriendo.

10.- La bastarda y el segador (Romance de siega). Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de hombres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

Otra antiguo romance, poco frecuente en la zona es este en el que la hija de un rey se enamora de un segador y requiere sus favores, a lo que el segador se niega o accede dependiendo de la versión. Excepcionalmente es interpretada con flauta y coro de mozos, los que a pesar del trabajo de la segada, entretenían su trabajo cantando tonadas de este tipo. La figura del tamborilero, al igual que en Zamora, adquiere un trato especial en esta ocasión de trabajo, ya que se le contrata o se le libera de su trabajo a cambio de acompañar con su música algunas de las tareas del duro trabajo del verano, la siega o la maja.

El emperador de Roma tiene una hija bastarda
que la quiere meter monja y ella quiere ser casada.
Duques, condes, la pretenden, caballeros de gran fama;
la niña como es bonita a todos los despreciaba.
Los duques porque son duques, los condes no tienen barba
los caballeros son chicos para manejar las armas.
Un día de gran calor se ha asomado a una ventana
y vio a tres segadores segando trigo y cebada...

11.- La Entrada, baile. Aquilino Pastor de 63 años, flauta y tamboril, de Santa Catalina de Somoza y grupo de hombres y mujeres de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

“La entrada” es uno de los primeros bailes que se realizan, en el que los hombres realizan “la zapateta”, un característico paso de baile que consiste en dar un gran salto chocando los pies a la vez en el aire mientras las mujeres dan una vuelta sobre sí mismas. Igual que en el baile corrido anterior las mozas cantan la melodía instrumental de la flauta de tres agujeros.

Qué contentos están los mozos porque gastan sombrero,
también nosotras gastamos buenos pañuelos al cuello.
Que baile el tarite, el tarite lo bailes
que bailes el tarite, Macareno del alma…
Qué contentos están los mozos porque gastan pantalones,
también nosotras gastamos buenos pañuelos al cuello.
Baila el tarite…
Qué contentos están los mozos porque gastas pana fina,
también nosotras gastamos las medias bien espurridas.
Baila el tarite…
Qué contentos están los mozos porque gastan buen sombrero,
también nosotras gastamos buenos pañuelos al cuello.
Baila el tarite…

12.- Pregones de vendedor ambulante. Una mujer mayor de Castrillo de los Polvazares (León), 3 de noviembre de 1952.

¡Cacharrera por trapoooooosss!!!!! ¿hay trapo viejo que vendeeeeer?
¡Se compra lana, muebles viejos, ropa vieja que vendeeeer!




VILLALIBRE DE SOMOZA

Pocos datos conocemos de las grabaciones de Villalibre que A. Lomax realizó en los días primeros de noviembre. En Villalibre, pueblecito maragato al oeste de la cercana Astorga, contactó con Manuel Cordero, que actuó como director de una coral o coro popular del joven grupo de mozos y mozas, que interpretaron sobretodo las rondas y algunos temas del baile (la jota y el baile de “la entrada” del que recoge otras dos versiones). Las rondas presentan un estilo de canto común extendido por otras comarcas de Castilla y León, Aliste (Zamora), Sierra de Gredos (Avila) y la Montaña de Palencia, donde impera una arcaica polifonía basada principalmente en la subida de la octava de una parte del coro y la persistencia de algunas notas neutras o atemperadas favorecidas por el uso de la flauta de tres agujeros o la gaita de fuelle.

Algunos de los temas de estas recopilaciones se acompañan de tamboril y flauta de tres agujeros, aunque con poca fortuna. No es fácil acompañar el canto con este instrumento. Nuevamente insiste nuestro investigador en las duras condiciones de vida de la zona, la pobreza del terreno, los contrastes climáticos y la generosidad de sus vecinos: “It is a place of miserable poverty and great warmih of heart” (Es un lugar de pobreza miserable pero de gentes de gran corazón)

13.- A las tres de la mañana (ronda para la alborada). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones. Villalibre, noviembre de 1952.

Debajo de tu ventana me quisieron dar la muerte,
lucero de la mañana sólo por venir a verte.
A las tres de la mañana, vino mi hermano a llamarme
levántate, hermano mío, que la ronda esta en la calle.
Me gustan los labradores sobre todo en el verano
por el estilo que tienen para recoger el grano.
A las tres de la mañana ...

14.- Chalanero (ronda). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones. Villalibre, noviembre de 1952.

Chalanero, chalanero, ¿qué llevas en la chalana?
-Llevo rosas y claveles, y el corazón de una dama-.
Si vas al arroyo no bebas el agua
que la envenenaron los de la Montaña.
Me llamaste labradora creyendo que era bajeza
y me pusistes un ramo de los pies a la cabeza.
Si vas al arroyo...
¡Ijuju!!!!

15.- Carcelera, carcelera (ronda). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones, Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Ángel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Al lado de tu ventana me quisieron dar la muerte,
lucero de la mañana solo por venir a verte.
Carcelera, carcelera, carcelera del olvido
yo me muero, yo me muero si no me caso contigo.
Ijuuu!!! ... !Alabado sea Dios!, ¡Viva España!

16.- El manteo (jota). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones, Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Ángel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Desde que vino la moda de los pañuelitos blancos
parecen las labradoras, palomitas por el campo.
Qué llevas en tu manteo y un repicoteo
y un ramo de flores,
eres ladrona y robas los corazones;
no me robes el mío, no me lo robes,
no me robes el mío que está en prisiones.
Hay minas de oro en la tierra y en medio del mar corales,
y entre la tierra y el mar no valen lo que tú vales.
Qué llevas en tu manteo...
¡Ijuuu!!

17.- Las cadenas (ronda). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones, Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Ángel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

De las peñas sale el agua de la aceituna el aceite
y de mi corazón sale, cariño para quererte.
Las cadenas que me oprimen, morena el corazón,
las cadenas que me oprimen, morena, tus ojos son.
Un corazón de madera tengo de mandar hacer
que no sufra, ni padezca, ni sepa lo que es querer.
Las cadenas...

18.- La coloradina (jota). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones, Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Ángel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Para pan de trigo Astorga, para vino la Rioja
para mocitas de garbo Villalibre de Somoza.
Coloradina como no sales
a la ventana que te de el aire,
que te de el aire, que te de el viento,
coloradina como el pimiento.
Manojito de alfileres me parecen tus pestañas
que cada vez que me miras me las clavas en el alma.
Coloradina...

19.- La entrada (baile). Adelaida Fuente, María Morán, Evangelina Morán, Nieves Fuente, María Luz Arce, Paz Mendaina, Emma Alonso, Milagros Martínez, Remedios Furones, Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Ángel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Al lado de tu ventana me quisieron dar la muerte
lucero de la mañana solo por venir a verte.
Olé por entrar, por entrar, por entrar,
olé por entrar a tu jardín en regar.
Si me quieres di que si y sino di que me vaya
no me tengas al sereno que no soy cántaro de agua.
Olé por entrar....

20.- Canta compañeros, canta (ronda). Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Angel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Canta compañero, canta y alegra los corazones,
que no digan que tenemos enfados de nuestros amores.
Si vas al arroyo no bebas el agua
que lo envenenaron los de la Montaña.
Me quisiste, no quisiste y ahora que quieres no quiero
llévatela la vida triste que yo alegre me la llevo.
Si vas al arroyo...

21.- ¡Ay!, luna, luna (ronda). Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Angel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

A la fuente voy por agua y al jardín por ver las flores
a misa por ver a Dios y al baile por amores.
Ay, luna, luna, vete a la audiencia
y a defender una causa
que tiene la mi morena
que yo no puedo pasar sin verla.

22.- Pasé por tu puerta (ronda). Manuel Cordero, José Morán, Paulino Arce, Aquilino Fuente, Angel Furones y Toribio. Villalibre, noviembre de 1952.

Canta compañero, canta y alegra los corazones,
que no digan que tenemos enfados los amores.
Pasé por tu puerta estabas cosiendo ...


-.-

Recorded and produced by Alan Lomax
Spanish Collection Series Editor: Judith R. Cohen, Ph.D.
Executive Producers: Anna Lomax Wood and Jeffrey A. Greenberg
Regional consultant: Joaquín Díaz
Research assistant in 1952: Jeannette Bell
Production Coordinator: Nathan Salsburg
Research consultants in 1952: Eduardo Torner, Julio Caro Baroja
Executive Producers: Anna Lomax Wood, Jeffrey A. Greenberg
Special thanks: Archives of the
Fundación Etnográfica Joaquín Díaz (Urueña, Valladolid)
Notes and tape box image used by permission of the Association for Cultural Equity. www.culturalequity.org