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Una botarga recuperada: la de Tórtola de Henares (Guadalajara)

LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 2012 en la Revista de Folklore número 359.

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Gracias a las a las investigaciones llevadas a cabo por la Asociación Cultural “Torela”, de Tórtola de Henares (Guadalajara) desde el año 1990, preguntas y más preguntas, sobre todo a los mayores de la localidad, y casi gracias a una casualidad, se ha podido reproducir el traje de la botarga, que dejó de salir hacia finales de los años cincuenta del pasado siglo, y recuperar su actuación, ya que el traje del último botarga se guardaba olvidado en un baúl, en la cámara de la casa de la familia Mojón Ruiz, aunque en tan malas condiciones que, al tratar de cogerlo para tomar medidas, se deshacía(1).

A pesar de todos los inconvenientes D.ª Carmen Mojón recordaba cómo era el traje, sus colores, su forma, los adornos que lo acompañaban y otros detalles que sirvieron para que, con la ayuda de D.ª Emilia Pacheco de la Fuente, se pudiese realizar el primer boceto (Figs. 1 y 2) con el que poder confeccionar el traje de esta recuperada botarga.

Así, sabemos que se trataba de una vestimenta muy llamativa, de tipo arlequinado, confeccionado a base de rombos (en realidad triángulos equiláteros unidos por uno de sus lados) de fieltro de tres colores: rojo, amarillo y verde, colores muy frecuentes en el vestido de las botargas de la Serranía y la Campiña de la provincia de Guadalajara.

Se trata de una especie de “mono” que en su parte inferior, a modo de pantalón bombacho, llega hasta media pierna. Cubre la cabeza con una gran capucha que, cayéndole sobre los ojos no deja reconocer al que lo viste y calza una especie de borceguíes negros con puntera elevada rematada por un cascabel. (Fig. 3).

Se acompaña de un cayado pastoril, que antiguamente empleaba para robar los chorizos de las despensas y chimeneas de aquellas casas en que, por descuido, se habían dejado la puerta abierta, en la mano derecha y una especie de cachiporra con la que golpear las puertas llamando la atención de sus moradores a la hora de solicitar el aguinaldo y que allí recibe el nombre de “dar el portazo”. (Figs. 4 y 5).

No lleva máscara ni careta alguna, pero sí la cara muy pintada con colores cálidos que provocan miedo y sorpresa en la chiquillería que persigue en sus correrías. (Fig. 6).
A la cintura, por la parte de atrás, cuatro cencerros no muy grandes, y numerosos cascabeles: en el remate de la capucha, en el cuello y en cada pernera, además de otro en la punta de la empuñadura de la garrota. (Fig. 7).
Es tradición que por los años veinte la botarga de Tórtola de Henares realizaba las tres salidas anuales siguientes:
1. El día 24 de diciembre o Nochebuena, por la tarde, con el fin de recorrer las casas del pueblo pidiendo alimentos, generalmente productos de la cercana matanza, hasta la hora en que se iba el sol, en que la botarga también se retiraba. Con la comida recibida se hacía la merienda del día siguiente (Navidad).

2. El día 6 de enero, de los Reyes Magos o Epifanía, en que al primer toque de campana según la costumbre, los mozos, antes de entrar a misa, se ponían en dos filas ante la puerta de la iglesia, para cuando pasaran las mozas gastarles bromas y pellizcarlas. La botarga se situaba delante de la puerta y no las dejaba pasar, “haciéndoles mojigangas”, hasta que no recibía una limosna.

3. Y en Carnaval, fecha en que a la botarga se le unían otros muchos disfraces y enmascarados o “mascaritas” (que se decían entre ellas: “mascarita que no me conoces, que tiras coces”), propios de este tiempo.
“¡Que viene la botarga!...”, gritaba la grey infantil, provocándola, mientras saltaba de forma llamativa junto al arroyo, que saltaba con una pértiga, por la Plaza Mayor, en la explanada de la iglesia y por las bodegas, es decir, el núcleo antiguo del pueblo, asustando a lo más pequeños y haciendo que los mayores saliesen corriendo(2).


OTRA VERSIÓN

Francisco Lozano Gamo, según señala, recogió otros datos diferentes acerca de la botarga, ¿de esta misma botarga o quizás de otra anterior, si es que la hubo? Dice así:

“… pregunté en 1993 a la anciana de Tórtola de Henares, Petra de la Fuente, de 80 años, sobre dicho personaje en el pueblo, la cual narró que su marido Mariano Pacheco… fue el que por última vez se vistió el traje como botarga… el día 6 de enero del año 1934. La descripción del traje que me hizo con gran lucidez, fue que vestía un traje multicolor con dos franjas de bordados en los pantalones y uno en la chaqueta, llevaba cascabeles pendiéndole de ambas piezas, cencerros del ganado ovino a la cintura, porra en una mano y el rostro se lo cubría por medio de una careta de esparto. De esta guisa salía a la calle llamando a las puertas… Tampoco me pudo asegurar si años atrás hubiera otras botargas o enmascarados similares o diferentes”(2).

Si la descripción precedente corresponde a la realidad -piénsese en la fragilidad de la memoria a determinadas edades-, sería la primera noticia existente acerca de la realización de una máscara de botarga con esparto.

Tampoco coincide la fecha de la primera salida de la botarga que, según informes recibidos por Lozano Gamo de algunos ancianos del lugar, se sitúa en la noche del último día del año, el 31 de diciembre (noche de San Silvestre), en lugar del día de Nochebuena por la tarde, como queda dicho.


COMPARACIÓN CON OTRAS BOTARGAS DE GUADALAJARA

Para poder establecer una comparación que dé idea de esta botarga de Tórtola de Henares, nos planteamos seguir la pista a varias aspectos que pueden observarse en ella y que vamos a ver si aparecen en otras botargas.
En primer lugar nos guiaremos por la vestimenta y “complementos” y, después, por la fecha de su salida.


A) Por la vestimenta:

Realizada exclusivamente con tela de fieltro rojo, verde y amarillo.

Las de Mazuecos (botarga de la Virgen de la Paz), Montarrón (botarga de San Sebastián), e infantil de Robledillo de Mohernando, a las que habría que añadir las no hace mucho recuperadas de Alarilla (zarragón o botarga), Fuencemillán (botarga de San Pablo), una de las de Guadalajara capital, Hita, y las botargas de casados de Humanes de Mohernando, Málaga del Fresno, y Robledillo de Mohernando.

Arlequinada

En la actualidad y, que sepamos, no ha habido otras botargas con vestimenta de tipo arlequinada. Siempre se trata de trajes con los colores contrapeados o multicolores cosidos como “retajas” (Valdenuño Fernández).

Sin máscara

En la actualidad solamente existe una botarga que no lleva máscara. Se trata de la infantil de Robledillo de Mohernando, que se pinta bigote, barba y patillas largas con un corcho ahumado, procurando dar la sensación de mayor edad.

Con garrote

No hay ninguna. Solamente se conserva el dibujo de la misma botarga infantil de Robledillo de Mohernando que lleva lo que entendemos por garrota tradicional, con forma de cayado pastoril(3). (Fig. 8).

Con porra para llamar y golpear las puertas o cachiporra.

Las que llevan un palo terminado en bola o cachiporra para llamar a las puertas son la mayoría: Alarilla, Humanes de Homernando, Málaga del Fresno, Peñalver, Retiendas y la de casados Robledillo de Mohernando.


B) Por la fecha en que salen:

24 de diciembre (Nochebuena)
Ninguna.

6 de enero (Epifanía o día de los Reyes Magos)
Actualmente sólo la de Razbona.

Desaparecidas: la de casados de Fuentelahiguera de Albatages y las de Tortuero y Viñuelas.

Carnaval

En la actualidad las “Botargas y Mascaritas” de Almiruete y las de Guadalajara capital.

31 de diciembre

Antiguamente salían las de Viñuelas y Villaseca de Uceda.

Tres días (24 de diciembre, 6 de enero y Carnaval o 6 de enero, Carnaval y 31 de diciembre), ninguna.


Es, por lo tanto, muy difícil establecer paralelismo alguno con los datos antecedentes. Sin embargo creemos que pudo tener cierta similitud, salvando las distancias, con la botarga infantil de Robledillo de Mohernando. Aunque sería muy aventurado afirmarlo.

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BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA SANZ, Sinforiano, “Botargas y enmascarados alcarreños (Notas de Etnografía y Folklore)”, Cuadernos de Etnología de Guadalajara, 1 (1987), pp. 7-55 (Incluye la segunda parte hasta entonces inédita).

LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, Guadalajara, Fiesta y Tradición, Guadalajara, Editorial Nueva Alcarria. S.A., 2005.

LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, Fiestas Tradicionales de Guadalajara, 3.ª edición, corregida y aumentada, Guadalajara, Excm.ª Diputación Provincial de Guadalajara, 2006.

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NOTAS

(1) Se sabe que, antes de desaparecer definitivamente, fue una mujer la que vistió el traje de la botarga, imitándola en sus movimientos de una forma chusca, con el fin de llamar la atención, aunque de una manera un tanto desangelada. Años antes desempeñó el cargo de botarga Ignacio Ruiz, conocido como “Navarro”. (Datos proporcionados por Javier Domínguez Nuño, de 58 años, que la vio actuar en su niñez. 20 de febrero de 2011).

(2) LOZANO GAMO, Francisco, “Tórtola de Henares restablece su botarga tras 77 años en el baúl. La Asociación Cultural Torela ha sido la impulsora de recopilar toda información verbal de los ancianos del lugar”, en Nueva Alcarria, 04/03/2011, p. 42.

(3) GARCÍA SANZ, Sinforiano, “Botargas y enmascarados alcarreños (Notas de Etnografía y Folklore)”, en Cuadernos de Etnología de Guadalajara, n.º 1 (1987), p. 22.