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Las Ventas de Calonge en Bercero (Valladolid)

ESTEBAN CALONGE, Paloma

Publicado en el año 2012 en la Revista de Folklore número 362.

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Deambula entre los cerros una claridad cansada, buscando quizá la vieja fuente de Valdecid; buscando, posiblemente, por entre el despoblado de Arenillas -por los pagos de Los Cárcabos, de Los Carremarzales, de Las Viñas de Abajo o de Los Pozuelos- ese descanso y ese cobijo que, para desfatigar los cuerpos, ofrecían las Ventas de Calonge, ahora ya con su cansancio y con los cansancios que acogieron definitivamente descansados y muertos.

Antonio Corral Castanedo





La carretera de La Coruña y posteriormente la autovía han borrado la huella de Ventas de Calonge, sin embargo en Bercero y en los pueblos próximos, hasta hace unos años, los mayores todavía recordaban su existencia o la existencia de sus ruinas, pero ¿desde cuándo estaban allí? ¿quién las mandó construir? ¿cómo eran? ¿qué cansancios acogieron?

Joseph Calonge y la construcción de la Venta-Mesón

La construcción de las llamadas Ventas de Calonge, en Bercero, empieza en los últimos años del siglo xviii; esta edificación aunque, como explicaremos más tarde, pueda parecer casual, encaja en el interés político que había en ese momento por mejorar las comunicaciones y los servicios públicos; los ilustrados españoles sabían que la mejora de la red viaria y de los alojamientos que estaban en ella suponía también la revitalización de la economía y contribuía al desarrollo de España.

En la segunda mitad de este siglo, desde diversos ámbitos, se instaba a los políticos a mejorar y trazar un plan de carreteras, recordemos que el término procede de camino transitado por carretas, que como en el resto de Europa, permitiera la comunicación y el comercio con la finalidad de abaratar los costes y de hacer menos penoso el traslado de personas y mercancías y es en este marco cuando a un hombre emprendedor y con espíritu inquieto, nacido en Bercero, Valladolid, se le va a ocurrir edificar y poner en explotación una venta-mesón, en el Camino Real, que partiendo desde Madrid se dirigía a La Coruña, que según Bernardo Ward en su obra Proyecto Económico, editada en 1789, era uno de los seis caminos grandes que salían de la capital.

Joseph Calonge González, nacido en 1734, labrador y ganadero y vecino de Bercero, comenzó entre los años 1772-73, según su propio testimonio (1) a construir, en ese término, en una heredad y terreno propio, una casa de campo para la custodia de su labranza y recolección de granos y frutos y antes de cubrir aguas y fabricar los tejados, los trajinantes que circulaban por la Calzada Real que desde Madrid llevaba a León, Asturias y Galicia, por la comodidad del sitio y la proporción de jornadas, que no excedía desde el anterior lugar de descanso mas que ocho leguas, empezaron a albergarse y hospedarse en ella, sin exponerse a los peligros e incomodidades de encontrar poblado en el que refugiarse; la casa no contaba aún con puertas y solo se quedaba al cuidado de ella un criado, de manera que no podía impedirlo y como consecuencia “principiaron a hospedarse en ella, introduciendo sus caballerías queriendo mas por no exceder de la jornada de ocho leguas pasar la incomodidad de darlas de comer en el suelo que no pasar a los lugares inmediatos según antes habian acostumbrado, y exponerse a maltratar sus personas y los animales”.

Joseph Calonge continúa explicando que es entonces cuando se le ocurrió transformar la casa en venta-mesón, edificando para ello todas las dependencias necesarias “mirando el veneficio publico aunque a costa de muchos caudales que la referida Casa sirbiese de Meson o venta fabricando para ello caballerizas espaciosas, habitaciones comodas y otras oficinas capaces de alojar dos batallones de caballería”, siendo abastecida de todo lo necesario en Bercero y pagando anualmente la contribución correspondiente para las Reales Contribuciones que abonaría el inquilino al que arrendaría su explotación.

Pero, cómo llegaron a ser las Ventas de Calonge, según una descripción hecha, en 1776, por Gregorio Hernández, escribano público de Tordesillas, estaban situadas en un alto visible en el término de Bercero, en la calzada real que desde Madrid iba hacia La Coruña, Ferrol, Galicia, Asturias, reino de León y otras partes, distaban de Tordesillas, cinco cuartos de legua, y de Vega de Valdetronco, tres cuartos de legua.

La edificación, de planta cuadrada, cada lado medía treinta y cinco varas castellanas, y muros de piedra, constaba de dos alturas. La fábrica se levantaba en torno a un gran patio central, en el que había un pozo con abundante agua, con dos pilas y brocal de piedra, en el patio se metían coches y carruajes y daba entrada a una cuadra de doscientos diez pesebres, de veintidós pies de ancho, en torno a dicho patio se disponía un cuarto para descargadero de doscientas caballerías, una cocina amplia, con un aposento y despensa a ella inmediata.

En el cuerpo superior se encontraba una gran sala orientada al poniente y mediodía y cuatro alcobas. La construcción contaba además con pajar, panera y bodega.

Esta descripción, aunque sucinta nos permite imaginar el conjunto, la entrada estaría orientada hacia poniente que es donde se encontraba la Calzada Real y debió de ser tan oportuna su instalación en aquel lugar, que el Administrador de las rentas del tabaco (2) de Tordesillas, con el permiso de la Real Hacienda, puso en ella estanco de tabacos, así es que la calidad y el servicio que prestaba la nueva construcción se acercaría a la pretensión que el abogado Tomás Fernández de Mesa exponía en su obra Tratado Legal y Político de Caminos Públicos y Posadas (Valencia 1755-66) que era que los caminos y posadas de España pudieran competir con los de la demás naciones ya que hasta ese momento sufrían serias carencias como han dejado patente en sus cartas y escritos los viajeros españoles y extranjeros que por ellos circulaban.

Además nos queda la exlicación que Joseph Calonge hizo en su testamento (3), fechado el día 11 de junio de 1796, de la Venta que con tanto esfuerzo había construido y puesto en marcha: “Declaro que durante dicho mi segundo matrimonio he fabricado enteramente una Benta Meson sita en la Calzada real que ba de Tordesillas a la Coruña a mano derecha cuia venta con su bodega corrales quadras sala alcoba y demas obra efectuada en ella regulo con inclusion del coste que me tubo la facultad real y otros pribilexios que tiene concedidos S.M. (Dios le guarde) en ochenta mil reales de vellon, por la qual pago anualmente a Nuestro Monarca quinientos reales los mismos en que esta encabezada; y ademas declaro que dicha venta se halla fabricada en sitio correspondiente a mi primera mujer como asi bien el terreno de una viña lindante de la misma venta la qual plante durante dicho mi primer matrimonio; cuio sitio de venta y terradgo de viña fue adjudicado a la referida mi primera mujer por muerte de sus padres regulado todo en cien reales”

La Venta estuvo abierta desde el año 1773, sin permiso oficial, y en marzo de 1775, Joseph Calonge recapacitando en la necesidad de obtenerlo, se trasladó a Madrid para otorgar un poder a un agente y dos procuradores de los Reales Consejos, para que en su nombre y representándole acudieran ante S.M. y señores de su Real y Supremo Consejo y demás tribunales, para solicitar la licencia pertinente con el fin de poder continuar la actividad de la venta-mesón.

La petición se tramitó y pocos meses después el fiscal respondió que la construcción de mesones era libre, ya que beneficiaba a los transeúntes, y por su parte no había oposición a su funcionamiento, como único requisito pidió el informe del Corregidor de Tordesillas, después de que éste escuchara al procurador síndico de Arenillas (4) lugar en el que por entonces vivía Joseph, pero debido a que en esas fechas Arenillas no tenía procurador tuvo que informar el alcalde haciéndolo positivamente.

Después de efectuarse estos trámites la solicitud de Joseph le fue otorgada: “Se concede a don Joseph Calonge la aprobación y facultad que solicita para el establecimiento del Meson que expresa pagando los devidos dineros que con este motivo devengase. Madrid a 6 de Septiembre de 1775. Lizenziado Alarcón”.

La explotación de la Venta fue arrendada, por Calonge, a Juan Camarón, que como arrendatario solicitó permiso y le fue concedido, para vender a los huéspedes todo género de comestibles, cebada y paja para el ganado, así como aceite y vino, para ello aludía a la ley que permitía a los dueños o arrendadores de las ventas hacerlo, solo con la obligación, estando el edificio a media legua de la población o dentro de ella, de pagar la alcabala.

El pleito

Con lo que no contaba Calonge era con que algunos vecinos de Bercero, que no debían de estar conformes con la construcción y entrada en funcionamiento de la Venta, consiguieran que en el mes de junio de ese mismo año, 1775, se reuniera el Concejo, con la finalidad de denunciar a Juan Camarón, por vender vino al por menor a los pasajeros que acudían a ella, argumentaban que esto iba en detrimento del Concejo que llevaba muchos años poniendo, durante el buen tiempo y siempre que había postor, una taberna para la venta de vino al por menor, a los viajeros que circulaban por la calzada real, en la “Barraca” (5) que estaba hecha en el lugar inmediato a dicha Venta, “produziendo la sisa diferente cantidad de maravedíes y como arbitrio , se da la quenta formal en la Intendenzia de la Ciudad de Valladolid”, y pedían mediante la demanda que se tendría que tramitar que se prohibiera a Camarón vender vino y no sólo a él, sino a cualquier otro arrendatario de la Venta y que se mantuviera el derecho del Concejo a poner la taberna en la Barraca, y además que se estudiara si debía o no subsistir la Venta, ya que, según acusaban, parte de ella había sido edificada en suelo del camino real o en terreno concejil.

Los acontecimientos se iban cruzando y días después el comunicado con la Facultad Real, en la que se autorizaba la existencia de la Venta, fue recibido por el Concejo y Justicia de Bercero, aprovechó Calonge, a través de su procurador, para solicitar lo siguiente “pido y suplico se sirba mandar se obedezca y cumpla y en su virtud que la Justicia , Conzexo, Procurador y vecinos del lugar de Berzero no impidan a mi parte ni a su actual arrendatario y los que en adelante le subzediesen el uso y aprovechamiento de la referida venta meson ni menos el que la tenga surtida” y añadía que “con lo prebenido y mandado en dicha Real Zedula zesa, la cavilosa Demanda y pretensiones contrarias, que por todos medios son despreciables”.

Sin embargo el pleito iniciado por el Concejo de Bercero continuó con la pretensión de la demolición de la Venta o de que pasase a poder del Concejo.

El año 1777 se emitió el primer dictamen de la fiscalía por el que se estipulaba que la Venta tenía que seguir funcionando, dada su utilidad, y que si verdaderamente parte de la misma estaba construida sobre tierra concejil, Joseph debería pagar una cantidad al Concejo de Bercero como compensación.

En el mes de noviembre de 1778, el procurador del Concejo solicitaba que peritos reconocieran y valoraran el lugar en que estaba construida la Venta, para que se comprobara si toda o parte estaba edificada en terreno concejil y que el fiel de fechos de la villa, explicara el dinero que suponía para las arcas municipales la Barraca, en concepto de arbitrios, añadía que lo que pagaba Calonge, como contribución por la Venta, no suplía esa cantidad, porque ese dinero era para las Reales Contribuciones y no para el Concejo.

Al año siguiente el Consejo de Cámara encargó al corregidor de Tordesillas que se nombrasen peritos por parte del Concejo de Bercero y de Calonge, para que se reconociese el lugar donde estaba edificada la Venta. El Concejo, nombró como peritos, entre otros, a Agustín Gutiérrez y a Francisco Valle Ortega maestros de obras, vecinos de la villa y a Manuel Díez “Adivina” (6), maestro de obras y vecino de Tordesillas y Joseph Calonge nombró como peritos a varios vecinos y a don Francisco Camazón Casado (7), maestro de obras y vecino de Tordesillas, los primeros hicieron, ante el Corregidor, la siguiente declaración: “Que la fabrica construida de dicha Venta meson de Joseph Calonje no se halla en todo ni en parte en suelo Conzejil y si reconocen que por la parte al Norte como se ba de esta Villa a Bega dicha fabrica esta en suelo fuera de la tierra de dicho Calonje como quatro baras poco mas o menos; Y que por la parte del medio día reconocen tambien está construida su fabrica en suelo fuera del dicho Joseph Calonje como dos baras y media, cuios sitios ignoran los declarantes de quienes sean; y que el fundamento que tienen para declarar que la fabrica está construida fuera de la tierra del expresado Calonje en conformidad de lo referido es porque antes de su construcción habia un ballado para resguardo de la biña que tenía plantada en la referida tierra, y ahora en vista de su reconocimiento encuentran que la fabrica de dicha Venta Meson esta fuera del expresado ballado las baras que declaran haber por una y otra parte y unas y otras confinan con el Camino Real”.

Los peritos nombrados por Calonge dijeron que: “han visto y reconocido con todo cuidado el sitio en que esta construida la Benta meson propio del explicado Joseph Calonge, y declaran que la Casa Meson no está en Tierra Conzegil, pues los testigos peritos han visto de veinte años a esta parte plantada de maxuelo, y antes muchos años labrarla y sembrarla, cuia Tierra Joseph Calonge la tiene por haberla traido al matrimonio su primera muger y saben por cosa fixa de haberlo visto que para defensa del maxuelo que plantó dicho Calonge favrico e hizo una pared defensiba de piedra y sobre esta misma favrico la Casa Meson, y deszepó todo el rezinto correspondiente en que está construida la casa, del referido maxuelo que en dicho terreno tenia plantado, conservando al presente el maxuelo restante de dicha tierra y expresando por el mucho conocimiento que tienen del dicho sitio que las heredades que confinan con dicha casa Meson por uno y otro lado son de particulares, y el camino Real pero nada concexil”

Prácticamente hay una total coincidencia entre lo que explica Joseph Calonge, en su testamento, acerca de la procedencia del lugar donde estaba situada la Venta, y lo que refieren en sus testimonios los testigos presentados por él, la propiedad había pasado a Joseph, como herencia de su primera mujer que a su vez la había recibido como herencia de sus padres.

Conclusión

Desde el punto de vista documental únicamente queda por añadir que el pleito fue largo y que no consta ninguna resolución oficial, la Venta siguió funcionando y en 1796 cuando murió Joseph estaba en pleno rendimiento y así debió continuar, por lo menos, hasta mediados del siglo xix, porque en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España, elaborado por Pascual Madoz entre 1845-1850, en la voz Calonge dice: “ventas en la prov. de Valladolid, part. jud. de Mota del Marqués, term. jurisd. de Bercero” y buscando Bercero hallamos: “confina el término con los de Arenillas, Gallegos de Hornija y Berceruelo; dentro de esta circunferencia se encuentran las ventas llamadas de Calonge”.

Hoy, a comienzos del siglo xxi, los que todavía han oído hablar de las Ventas de Calonge las sitúan, aproximadamente, en el cruce de la carretera que sale de Bercero a la autovía de La Coruña.



FUENTES DOCUMENTALES

A.D.Va.- Archivo Diocesano de Valladolid.

A.G.S.- Archivo General de Simancas.

A.H.N.- Archivo Histórico Nacional.

A.H.Va.- Archivo Histórico Provincial de Valladolid.

A.M.B.- Archivo Municipal de Bercero.

A.R.Ch.Va.- Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.



BIBLIOGRAFÍA

Ara Gil, G.J., y Parrado del Olmo, J.M.: Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid., Antiguo Partido Judicial de Tordesillas, XI. Valladolid 1980.

Corral Castanedo, Antonio.: Villa por Villa, Viaje a los pueblos de Valladolid, I, II, III. Valladolid 1984.

Fernández de Mesa, Antonio: Tratado Legal y Político de caminos Públicos y Posadas. Valencia 1755.

García Chico, E.: Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid. Partido judicial de Medina de Ríoseco, II. Valladolid 1964.

García Chico, E.: Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Partido judicial de Medina de Ríoseco, I. Valladolid 1979.

Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España. Madrid, 1846 y ss.

Ortega Rubio, J.: Los pueblos de la provincia de Valladolid. Valladolid 1875.

Parrado del Olmo, J.M.: Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Antiguo Partido Judicial de Mota del Marqués, IX. Valladolid, 1976.

Roldán Morales, F.P.: Arquitectura popular de la provincia de Valladolid. Valladolid 1996.

Sánchez Rivera, J.I., y González Fraile, E.: Humilladeros de la provincia de Valladolid. Valladolid 2003.

Sanz Rubiales, F.: Cañadas reales de Valladolid. Valladolid 1996.

Ward, Bernardo: Proyecto Económico. Madrid 1789.



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NOTAS



1 A.H.N. Consejos. Legajo 724. Expediente 16.

2 El estanco del tabaco se decretó en 1636, convirtiéndose la Corona en la única importadora, fabricante,

comercializadora y exportadora de la planta.

3 A.H.P. Va. Prot. Caja. 5663. Fols.134-139.

4 El Diccionario Geográfico Histórico Estadístico de Pascual Madoz nos dice sobre Arenillas “se componía de 40

vecinos, que por las continuas vejaciones que cometían las tropas francesas durante la guerra de la Independencia, exigiendo

grandes cantidades de víveres y pecuniarias, expuestos además a sufrir constantes saqueos con amenaza de ser incendiadas

sus casas, se resolvieron a abandonarlas del todo, refugiándose a los pueblos inmediatos; por el abandono en que quedaron

los edificios, la mayor parte de ellos incendiados después, fueron desmoronándose poco a poco....y como si hubiese un

empeño en que se borrase hasta de la memoria la existencia de un pueblo que el gobierno debiera haber protegido,

su término jurisdiccional se unió al de Bercero a donde se acogió la mayor parte de sus habitantes, cuando formaron la

resolución desesperada de abandonar sus hogares”.

Según parece los vecinos de Arenillas se afincaron en un arrabal de Bercero situado junto a la ermita del Cristo del

Humilladero. Sánchez Rivera J.I. y González Fraile E. Humilladeros de la provincia de Valladolid.

5 En el Mapa Topográfico Nacional dentro del término actual de Bercero, al oeste de la autovía de La Coruña, y en el

kilómetro 1 de la carretera que desde esta autovía va a Villalar de los Comuneros se encuentra un término llamado La Barraca,

supongo que sería donde se instalaría la barraca que se menciona en el texto.

6 El maestro de obras Manuel Díez trabajó entre los años 1775 y 1794 en diversas obras como la iglesia parroquial de Velilla, las iglesias de Santiago, San Miguel, San Juan Bautista y San Pedro de Tordesillas y en el arreglo del tejado y del

balconcillo del órgano de la iglesia parroquial de Bercero. Ara Gil C. y Parrado del Olmo, J.Ma. Catálogo Monumental de la

Provincia de Valladolid., Antiguo Partido Judicial de Tordesillas, XI. Valladolid 19

7 Entre los años 1775 y 1776, Francisco Camazón realizó arreglos en el empizarrado del chapitel de la torre de la

iglesia de San Pedro, por este trabajo le pagaron 389 reales y 14 maravedís, entre 1778 y 1781 trabajó haciendo algunos arreglos en la subida de la torre de la iglesia de San Antolín, por los que cobró 20 reales y en 1793, hizo una pequeña obra en la cúpula de la iglesia de San Miguel, (todas de Tordesillas). Ob. cit. Ara Gil C. y Parrado del Olmo J.Ma.

Hoy, a comienzos del siglo xxi, los que todavía han oído hablar de las Ventas de Calonge las sitúan, aproximadamente, en el cruce de la carretera que sale de Bercero a la autovía de La Coruña.