Si desea contactar con la Revista de Foklore puede hacerlo desde la sección de contacto de la Fundación Joaquín Díaz >

Búsqueda por: autor, título, año o número de revista *
* Es válido cualquier término del nombre/apellido del autor, del título del artículo y del número de revista o año.

Reseña sobre “Fuentes para el estudio de la música popular asturiana”

NIEVES, Carmen - GARCIA, Luis

Publicado en el año 2012 en la Revista de Folklore número 367.

Esta visualización es solo del texto del artículo.
Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Revista de Folklore número 367 en formato PDF >

Los últimos números de la revista están disponibles en el servidor de la Fundación Joaquín Díaz >


Texto del artículo en archivo digital rf367.pdf

ASENSIO LLAMAS, Susana. Fuentes para el estudio de la música popular asturiana. A la memoria de Eduardo Martínez Torner. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Universidad de Oviedo, 2010, 642 pp., ISBN: 978-84-00-09224-5 (CSIC) y 978-84-8317-847-8 (Universidad de Oviedo).

Las Fuentes para el estudio de la música popular asturiana de Susana Asensio, destacada musicóloga española especializada en el estudio de las músicas populares, constituye el séptimo volumen de la colección De acá y de allá. Fuentes etnográficas que publica el CSIC. Va dedicado, expresamente, a la memoria del ilustre músico y musicólogo, Eduardo Martínez Torner, en atención a que es el autor de los primeros estudios científicos realizados en España sobre las músicas populares y, de manera especial, a que protagonizó, en 1910, el primer contacto formal con el Centro de Estudios Históricos de Madrid, dirigido por Menéndez Pidal al amparo de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. A este primer intento, inusual todavía hoy, de buscar el respaldo de una institución científica para el estudio de las músicas populares -precisa su autora- quiere rendir homenaje este libro, cuando se cumple su centenario.

De acuerdo con este propósito, la obra se articula en torno a la figura de Torner y a sus valiosas aportaciones en el campo de las músicas populares, pero centrándose, únicamente, en sus estudios científicos sobre tres repertorios relevantes y representativos de la tradición musical asturiana: el romancero, los bailes de pandero y las jotas. El acercamiento a la figura de Torner, primer capítulo del libro, no se centra, sin embargo, en el ámbito asturiano, que ha sido el más tratado hasta este momento, sino, sobre todo, en Madrid y en Londres, las dos ciudades en las que transcurrió la mayor parte de su vida y donde desarrolló, prácticamente, toda su actividad creadora e investigadora. Ésta es una de las principales aportaciones de esta obra porque, además, la autora examina, con rigurosidad, las circunstancias en que ambas se desarrollaron y, de manera especial, los contextos en los que se desenvolvieron sus estudios filológicos y musicológicos, muchos de ellos pioneros en España e, incomprensiblemente, desconocidos hasta ahora para la musicología española.

El primero de éstos es el estudio sobre el romancero musical español, puesto que Torner se integró en la Sección de Filología del Centro de Estudios Históricos madrileño que dirigía Menéndez Pidal, y el ideario que éste sostenía acerca del romancero panhispánico trasvasó el área de los estudios filológicos a los musicales, desde el momento en que descubrió el importante papel que la música ha desempeñado en la transmisión y conservación de los romances, y pudo contar con especialistas como Torner que se encargaran de su estudio. Por esta razón y porque muchos de los materiales romancísticos recogidos en Asturias y la zona noroccidental de la provincia de León por Torner aún permanecían inéditos en el archivo Menéndez Pidal, los romances constituyen el primero de los tres repertorios que se abordan en este libro. El repertorio transcrito y analizado asciende a 241 romances cantados, de los cuales 65 fueron recogidos por Torner entre 1914 y 1931 y, de ellos, 5 en colaboración con Josefina Sela y solamente 1 con Bal y Gay, con quien Torner compartió sus intereses tanto musicales como musicológicos. Los 176 romances restantes fueron registrados, en la década de los 90, por Jesús Suárez López, con lo cual la autora consigue mostrar cuáles han sido los principales cambios sufridos por la música del romancero asturiano y leonés a lo largo del pasado siglo xx.

Y este mismo objetivo logra en los repertorios de los sones y las jotas que figuran en los dos capítulos siguientes que integran esta obra. En los sones o bailes de pandero, como genéricamente se les conoce, mediante el análisis comparativo de las 98 piezas que componen la muestra, a pesar de que fueron recogidos en las dos décadas finales del siglo xx; y en el repertorio de las jotas, aplicándolo, igualmente, al muestrario de 139 jotas registradas en estos mismos años; de ellas, 129 cantadas y sólo la percusión en las 10 restantes.

Esta amplia muestra, por tanto, tomada tras un riguroso trabajo de archivo y de transcripción y análisis posterior, permite apreciar, desde una perspectiva diacrónica, la evolución que ha seguido la música de estos tres repertorios a lo largo del pasado siglo. En ella nos encontramos, desde las versiones que denotan una gran antigüedad y que lograron mantenerse hasta principios del siglo xx, hasta aquellas otras más recientes que reflejan, claramente, los cambios impuestos por las profundas transformaciones acaecidas en el transcurso de las últimas décadas, puestas de relieve en el uso cada vez menos frecuente de estos repertorios como consecuencia de la pérdida progresiva de su tradicional significación.

Asimismo, el corpus de estos centenares de partituras, ordenado siguiendo, fundamentalmente, la clasificación ensayada por Torner en su Cancionero asturiano publicado en 1920, va introducido, en cada uno de los tres repertorios, por un estudio pormenorizado sobre los caracteres más significativos que presentan las melodías y las relaciones texto-música, en el caso de los romances; y en el de los sones y jotas, además, la percusión que les sirve de acompañamiento. En esta caracterización, extraída de un minucioso análisis musical que la autora completa con la elaboración de sendos listados para facilitar su comprensión, algo muy poco frecuente en este tipo de estudios, nos encontramos con nuevas e interesantes aportaciones que constituyen otro de los méritos de esta obra.

No obstante, su autora no pretende agotar, así, todos los análisis posibles de estos tres repertorios, ni tampoco sus probables relaciones con otros géneros. Su objetivo primordial es mostrar las fuentes y dejarlas en disposición de ser utilizadas en estudios posteriores. Y éste es, precisamente, otro de los valores importantes de este trabajo, pues deja abiertas numerosas vías de investigación, no sólo en el campo de la música tradicional asturiana y leonesa, sino también en aquellos aspectos de la biografía y de la ingente obra musicológica e, incluso, pedagógica de Torner aún desconocidos y en los cuales, nos consta, que ha seguido trabajando incansablemente Susana Asensio. Este libro que reseñamos, por consiguiente, constituye una referencia ineludible para la musicología española.

Posee, además, el gran valor añadido de su exquisita edición, a la que, sin duda alguna, contribuyen las numerosas imágenes que lo ilustran; entre las cuales destacan los pequeños motivos decorativos de hórreos y paneras asturianos dibujados por Armando Graña, y las diapositivas de linterna tomadas por Torner durante su trabajo de campo en los territorios de las vaqueiros de alzada. Esta excelente calidad de la edición, junto al riguroso trabajo de investigación y la valiosa documentación que aporta esta obra justifican, sobradamente, el merecido premio a la mejor coedición interuniversitaria que se le ha otorgado en los XIV Premios Nacionales de Edición Universitaria.