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Sonidos de la tradición. Patrimonio oral de la huerta de Murcia

LUJAN ORTEGA, María Luisa / GARCIA MARTINEZ, Tomás

Publicado en el año 2013 en la Revista de Folklore número 374.

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Con el predominio absoluto de los medios de comunicación de masas y de las redes sociales, los cuales nos hacen sentir ciudadanos de un mismo mundo, es más necesario que nunca preservar nuestro folclore, lo más genuino de nuestro pueblo. Dentro de la ciencia del folclore, que estudia el conjunto de creencias, costumbres, artesanías, etc., un campo que es difícil de documentar o registrar son los testimonios orales que han pasado de padres a hijos, archivados en la memoria de nuestros antepasados, que en cualquier momento del día, ya sea en las faenas agrícolas, en los momentos de diversión, por instruir… los reproducían para que fueran aprehendidos por sus legatarios.

La tradición oral se entiende como la forma de transmitir el conocimiento popular, las creencias, los modos, las tradiciones de una sociedad a través de la palabra mediante la confección de esquemas memorísticos que dan lugar a relatos, cantos, oraciones, leyendas, fábulas, conjuros, mitos, cuentos, etc., Esto es también la literatura popular, que se considera como una de las manifestaciones más completas de la cultura popular.

La literatura popular se caracteriza por haber sido asimilada por una transmisión oral, cultivada de generación en generación; suelen ser relatos breves, con un argumento donde prima la sencillez; no se conoce el autor de la producción y uno de los valores más importantes que tiene la literatura de tradición oral son las variantes que se pueden encontrar de un mismo relato, canción o recitación, ya que cada intérprete suele añadir o quitar algo de lo que escuchó. Estas variantes se dan tanto en la circunscripción de territorios o por los cambios generacionales. La misma canción puede tener diferentes letras si se recogen en dos pueblos distintos, aunque estén a pocos kilómetros de distancia e, incluso, la misma pieza puede conocerse con distinta letra debido a la mala memorización o por deseo expreso del destinatario.

En el siguiente ejemplo, se puede ver un tipo de dicha variante. La canción infantil de Palmas, palmitas se encuentra recogida en múltiples cancioneros infantiles, donde se pueden observar múltiples registros, el mismo soniquete, la misma repetición, el mismo toque de palmas, pero la letra difiere:

Canción infantil

Palmas, palmitas

Que viene su papa

Por el Reguerón[1]

Y le trae un perrito

Que dice guooo[2].

Este caso, que reseñamos con anterioridad, es una canción infantil recogida en la pedanía de La Alberca (Murcia), por donde discurre el canal del Reguerón. La misma canción se ha registrado en la zona de Barranda, población perteneciente al municipio de Caravaca de la Cruz, pero la letra del tercer verso cambia («por el camino de Caravaca») respecto a la que conocemos.

La tradición oral en prosa se manifiesta por medio de parábolas, fábulas, cuentos, mitos, leyendas, etc. La literatura tradicional en verso se expresa a través de adivinanzas, acertijos, dichos y refranes. Por norma, se usa el verso de ocho sílabas, con métrica consonante o asonante, construyéndose composiciones en cuartetas o quintillas.

Tipología del patrimonio oral en la huerta de Murcia

La oración o rezo es una súplica, rogación pública, petición particular que incluye la conmemoración del santo o de la festividad del día. Algunos ejemplos pueden ser: oración a santa Bárbara, oración final después de recitar la agonía o la oración infantil que se suele recitar antes de dormir: Jesusito de mi vida/ tú eres niño como yo,/ por eso te quiero tanto/ y te doy mi corazón./ Tómalo, tuyo es/ mío no.

Son muchos los cuentos que conocemos. Se trata de unas narraciones breves de un suceso falso o de pura invención; se recrean historias fantásticas para dar rienda suelta a la imaginación. En los cuentos populares autóctonos que se han recogido en muchos casos se ha olvidado el final, dejando a la narración sin sentido, con lo cual vemos la importancia de conservar grabadas las narraciones orales de nuestros mayores.

Otro elemento que tiene mucha fuerza popular son las nanas, canciones de cuna que consisten en versos suaves y muy sencillos. Las canciones infantiles compuestas en verso se cantan; otras están hechas a propósito para que se pueda incorporar música; hay muchos tipos de canciones que van aparejadas al juego, que narran historias; las canciones más antiguas que se conocen de este tipo son los villancicos.

Los juegos infantiles son unos ejercicios recreativos sometidos a reglas, en los cuales se gana o se pierde. Los juegos se diferencian según el género, normalmente se desarrollan en grupo[3] (pasemisí, pasemisá, el de delante corre mucho, el de atrás se quedará…). Los tipos de juegos se pueden desarrollar en corro, al saltar la comba, jugar a la pelota, para viajar, canciones de nunca acabar…

Seguimos con otro elemento de patrimonio oral que se conoce en la región: los adagios. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un adagio es una sentencia breve, comúnmente recibida, la mayoría de las veces moral. Un adagio es una frase corta, pero memorable, que contiene y expresa algún elemento de conocimiento o experiencia importante, considerado cierto por mucha gente, o que ha ganado cierta credibilidad a través de su uso continuado, como los refranes o proverbios. En cambio, lo que se conoce como adagio o «echar los años» en la huerta es un juego juvenil que se celebraba en el último día del año. Se reunían todos los jóvenes conocidos de una población o de un vecindario que no estaban casados; en una bolsa se introducían trocitos de papel con los nombres de los jóvenes, para extraer un papelito cada uno, e ir elaborando parejas. Era una forma de divertirse y crear vínculos entre los chicos y chicas. En esa bolsa también, a modo de chiste, se introducían notas con los nombres de personas del pueblo muy conocidas por alguna peculiaridad, confeccionando dúos risibles para todos.

Un dicho es una palabra o conjunto de palabras con que se expresa oralmente un concepto cabal. Hemos documentado varios dichos; transcribimos el recitado por Antonio Juárez, de 70 años, natural de Era Alta:

Conocemos muchos refranes que usamos inconscientemente en nuestro día a día, que por norma general marcan el tiempo en las cosechas o las fiestas religiosas. Como este refrán, por todos recordado, que nos recitó Joaquín García, de 82 años, de la Senda de Granada: «Hoy, San Andrés/ faltan para la Pascua/ tres semanas y días tres/ y si cuentas bien un mes».

Las fábulas son un breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados. Los fabulistas más conocidos son Esopo, La Fontaine, Iriarte o Samaniego. Sus fábulas se encuentran publicadas sucesivamente a través de los años, y siguen siendo un vehículo de aprendizaje para los más pequeños. Esta fábula fue recitada por Josefina Guillamón, natural de Aljucer (Murcia), de 74 años de edad.

FÁBULA DE LOS DOS PERROS

Ahora pasamos a un género que es el más recordado y recogido en nuestro trabajo de campo. El romance[4] es una composición poética escrita en versos octosílabos. Encontramos muchos tipos de romances como los de ciego (son un tipo de romance poético sobre un suceso o historia, que cantaban o vendían los ciegos por la calle), los de santos, de gesta... Según una antigua denominación, los romances populares se referían a los hechos de personajes históricos, legendarios o tradicionales. El origen de los romances se vincula a los poemas épicos de la Edad Media, conocidos como cantares de gesta: eran creaciones surgidas al calor de las luchas constantes durante la Reconquista, eran recitados por juglares, a modo de función noticiera, para relatar las hazañas guerreras. A partir del siglo xvi, la proliferación de romances ya no es tradicional y anónima, sino que son elaborados por escritores cultos como Lope de Vega o Quevedo. A partir siglo xix, y hasta nuestros días, lo que ha permanecido en la tradición oral del pueblo son los romances denominados «de ciego» y las manifestaciones del romancero infantil (romance de Alba niña, romance de conde niño o del conde Olinos). Se llaman romances de ciego a aquellos romances procedentes de ediciones de pliego de cordel. Eran unas hojas de papel que estaban atadas mediante un cordel o caña, formando un cuadernillo de pocas páginas destinado a propagar textos presuntamente «literarios» para el gran público, de temática histórica, lírica, religiosa o de otra cualquier índole, pero de interés mayoritario para la gran masa del público lector. Era una manera barata de publicar y por lo tanto más accesible para todos. Su extensión variaba en función del tema propuesto[5]. Después se hicieron populares, hasta el punto de que solían ser invidentes quienes los iban cantando en los lugares más transitados de la ciudad, siendo esta la manera que tenían para vender los pliegos de cordel. En la ciudad de Murcia existían una importante organización de cofradías. Así, la Hermandad de Nuestra Señora de la Presentación[6] de la iglesia parroquial de San Pedro la componían los privados de la vista corporal. Uno de sus privilegios era el de cantar romances, oraciones, rezar novenas en sitios públicos de Murcia y fuera de ella. Era una costumbre practicada desde tiempo inmemorial que los ciegos cantasen por las calles en la Cuaresma y la Pasión de nuestro Redentor oraciones de santos, romances, historias y otras cosas y oraciones con instrumentos o sin ellos y con los que producía la venta de varios papeles —coplillas—. Ninguno podía andar pidiendo limosna, pero sí lo podían hacer parados en algún sitio público, mientras que no fuera en las puertas de las iglesias, ni en los atrios, ni molestar con voces descompuestas, ni menos usar palabras ni canciones socarronas.

ROMANCE

Viernes Santo

Viernes Santo

Viernes Santo

en la mañana

camina la virgen pura

camina la virgen pura

con su divina compaña

[....]

Los conjuros son fórmulas mágicas que se dicen, se recitan o se escriben para conseguir algo que se desea o para apaciguar a los más pequeños.

«Abracadabra, pata de cabra, si no sana, sanará mañana».

«Sana sanita, culito de rana, si no sana hoy, sanará mañana».

En tiempo atrás era normal que se juntaran diversas generaciones en un mismo espacio, para el divertimento de todos o para el aprendizaje de los más pequeños; en esos momentos se formulaban adivinanzas, que se definen como enigma o acertijo que se proponen como pasatiempo, son un juego de ingenio, nacen de la imaginación popular y han sido transmitidas oralmente. También se dan los trabalenguas como enrevesados juegos de palabras.

ADIVINANZA

En el campo me crié

Prendida por verdes lazos

Aquel que llora por mí

Me está partiendo a pedazos.

(allobec)

Otro relato que es común encontrar en la huerta, así como de varios autores, es el bando panocho. Este imita a los bandos municipales de buen gobierno, utiliza la misma estructura pero la finalidad ha cambiado: se destina para dar consejos y advertencias sobre temas de actualidad, empleando la crítica y la risa, con alusiones al costumbrismo y recitados en dialecto murciano. Se compone de estrofas octosílabas asonantes. Comienza con: «Hago saber», sigue con distintos puntos y termina con: «He dicho». Los bandos panochos se empezaron a escribir y a recitar ante el público con motivo de la creación del desfile del Bando de la Huerta en 1851[7].

PRIMERO

Remaniente a los zagales

zanguangos, que hay en la güerta

que aboa le icien NiNi,

sigún la tele los cuenta,

poique ni dan palo ar agua,

ni van tampoco a la escuela,

ni respetan a su paeres

ni ar dios que los menea[8] [sic.]

Ahora pasamos a dos ejemplos de sonidos tradicionales. En primer lugar, los sonidos que se emiten en la ejecución del carnaval antiguo de Zeneta, donde unos personajes llamados cherros se visten con cencerros rodeando su cintura. Esto también se ve en otros carnavales de España, muchos más conocidos, como los peliqueiros en Laza, concejo de la provincia de Orense que pertenece a la comarca de Verín: también en esta comarca el cigarrón añade a su vestimenta cencerros o chocallas. En cambio, la ropa con la que se viste el cherro, aparte de los cencerros, es muy distinta a la que utilizan los ejemplos reseñados; su atuendo se articula en torno a arpilleras, telas de saco, sombreros de paja y pintados por entero de azulete. Suelen ser una decena de hombres que simulan ser traviesos corderitos dirigidos por un gañán. Sus fechorías consisten en escaparse de la manada para pintar de azulete al público existente, jugar entre ellos, toparse, no querer moverse… así hacen las gracias de todos.

Otros sonidos tradicionales que encontramos fuertemente arraigados en la Semana Santa de la ciudad de Murcia son los sonidos que producen al ejecutarse los toques de burla y el toque llamado como «la corta», que se ejecutan en las procesiones más importantes por bocinas de tres metros de largo, montadas sobre ruedas, y unos tambores sordos. Mediante estos sonidos se escenifican los toques de burla que padeció Jesucristo antes de morir en la cruz, a imitación de los hechos que realizaban las comitivas romanas cuando acompañaban a los condenados. Era una llamada de atención al público para que fueran a ver a los sentenciados a muerte. También en otra localidad cercana como es Chinchilla de Montearagón se tocan bocinas los cuatros sábados que dura la Cuaresma por las inmediaciones del pueblo durante la madrugada.

Somos conscientes de la diversidad, riqueza e inabarcabilidad de los sonidos y cantos tradicionales que conforman el patrimonio cultural inmaterial de la huerta y ciudad de Murcia. Una muestra de los sonidos tradicionales que no hemos nombrado son las campanas de auroros, el lenguaje de las campanas, el uso de las caracolas, etc. Aun así, el artículo enumera un gran compendio de manifestaciones de saber popular que en muchos casos está plasmado en la literatura popular, y en otros casos vemos la importante labor que es la de seguir recogiendo sonidos de la tradición para que no se pierdan en el devenir del progreso.

BIBLIOGRAFÍA

ALEMÁN SAINZ, F.: Murcia en imágenes. Murcia: Banco Exterior de España, 1968.

DÍAZ CASSOU, P.: Literatura popular murciana: el cancionero panocho, coplas, cantares, romances de la huerta de Murcia. Madrid: Imprenta Fortanet, 1900.

FLORES ARROYUELO, F.: Murcia. Madrid: La Muralla, 1977.

FRUTOS RODRÍGUEZ, F.: Aquella Murcia. Poesías populares. Leyendas. Romances panochos. Murcia: Editorial La Verdad, 1950.

LUJÁN ORTEGA, M.; GARCÍA MARTÍNEZ, T.: Los sonidos de la tradición. Patrimonio sonoro del municipio de Murcia. Murcia: Ayuntamiento de Murcia, 2011.

SEVILLA PÉREZ, A.: Cancionero popular murciano. Murcia: Imp. Sucesores de Nogués, 1921.

VERDÚ, J.: Colección de cantos populares de Murcia. Madrid: Barcelona, Vidal Llimona y Boceta, 1906.

ANEXO

Son muchas las fuentes de información que recogen la cultura tradicional de Murcia, como es el caso de los cancioneros populares (Calvo, Inzenga, Díaz Cassou, Martínez Tornel, Verdú, Sevilla, Pérez Mateos, Lomax o García Matos), de los periódicos de la época (Diario de Murcia, La Paz, El Liberal) y de las investigaciones recientes. Para la realización del presente documento se han consultado dichas fuentes, elaborando una compilación de letras populares.

Las coplas extraídas proceden en su mayoría del Diario de Murcia (1879-1903), cuyo director y articulista era aficionado a la literatura y al costumbrismo. En el Diario de Murcia se publicaba una sección quincenal dedicada a Cantares murcianos. Otras cuartetas han sido publicadas en cancioneros editados en las mismas fechas, último cuarto del siglo xix y primero del xx, cuando hubo una proliferación debido a la popularización de la imprenta y de sus productos. Varios de los temas que a continuación exponemos proceden de la tradición oral del pueblo; otras coplas sí iban rubricadas, siendo sus autores los que las enviaban a los periódicos. Las coplas suelen ser recitadas o cantadas a modo de jota, malagueña o fandango, acompañas o no de instrumentos musicales. La temática de las coplas escogidas es muy variada; un gran peso tienen las coplas de amor, también se detallan calles y lugares de Murcia, algunos desaparecidos, se mencionan algunas pedanías (la Dolorosa por la puerta de Jesús, Cartagena…), el habla murciana u objetos como la capa.

Estas coplas han sido utilizadas como letra para la realización de un disco, Las coplas de la tradición, grabado por la Cuadrilla Murciana, consciente de la gran riqueza del contenido de los versos. Es este un buen medio para que vuelvan a formar parte del repertorio de los grupos de música tradicional.


[1[9]] A las dos de la mañana,

publicando mi alegría,

se quedó mi amor en calma,

calle de la Platería.

[2[10]] Cuando los de la huerta

sacan la capa,

casamiento, bautizo,

entierro o trampa.

[3[11]] La palabra que me diste

encima del Malecón,

como estábamos en alto

el aire se la llevó.

[4[12]] A la puerta de un sastre

todas son tiras;

a la de un zapatero

todas mentiras.

[5[13]] Mira si he corrido tierras

que he estado en San Antolín,

en la calle de la Sal

y en las eras de Belchí.

[6[14]] Por allá viene Roque

por la higuera verdal,

que en llegando aquí Roque

se acabó de bailar.

[7[15]] Si tu madre te pregunta

que si me quieres a mí,

di con la boca que no,

con el corazón que sí.

 

[8] Me dicen que si te quiero,

y yo digo que ni verte.

Es menester disimulo

por el hablar de las gentes.

 

[9] Me han quitado el ir a misa,

me han quitado el confesar,

me han quitado que te quiera:

¿qué más me pueden quitar?

 

[10[16]] En el campo se cría

la mejorana,

y en la huerta de Murcia

la mejor dama.

[11] Torreagüera, Los Garres

y Beniaján,

lugar de muchos bailes,

y de poco pan.

[12[17]] A la una canta el gallo

a las dos la totuvia,

a las tres tuisquios los pájaros

y a las cuatro ya es de día,

si es tiempo de verano.

[13] Y antes de que rompa el día,

cuando la huerta está en carma,

vengo a dar satisfacciones

a mi querer de mi arma;

del arma y la vida mía.

[14] Son las tres de la mañana,

que las dio la Catreal[18],

dispiertate ya zagala,

qu’er que canta es tu zagal;

dispierta rosa temprana.

[15[19]] Yo abriré en tu corazón

las puertas de tu cariño;

míralos, que son de plata

el escoplo y el martillo.

[16] No chilles porque te beso,

que puede oírte tu madre,

y vas a hacer que se entere

de todo lo que ya sabe.

[17] No tengas orgullo niña,

porque tu padre sea rico;

también puedo serlo yo

cuando me case contigo.

[18[20]] Estoy seguro, que el día

que Dios te llame a su juicio,

ha de perdonarte todo,

menos tu rigor conmigo.

[19] Nunca pensé que la muerte

llegara a ser un placer;

pero hoy que tú me la das

lo he llegado a comprender.

[20] Tanto me juras tu amor

que he llegado a sospechar,

que ese amor no está en tu pecho

sino solo en tu jurar.

[21] Sácame ya de una vez

de esta duda en que me encuentro,

por qué hay fuego en tu mirada,

y en tu corazón hay hielo.

[22[21]] Sin hablarse, sin decirlo,

sin escribirlo tampoco;

lo que hay en el corazón

eso sale por los ojos.

[23[22]] Cualquiera que me mirase,

dirá que no tengo penas,

y tengo mi corazón

como una bayeta negra.

[24] Por la puerta de Jesús

al salir la Dolorosa,

Murcia le da el primer beso

y el sol su primera luz.

Al salir la Dolorosa.

[25[23]] Ni la quiero ni me alumbra,

la luz de la madrugada,

lo que me alumbra es tu cara,

ya no quiero sol ni luna

que la luz de la madrugada.

[26[24]] ¡Cartagena, quién te viera

y tus calles paseara,

y fuera a Santo Domingo

a misa de madrugada!

[27[25]] Dame una clavellina

de tus claveles,

dámela tan hermosa

como tú eres.

[28[26]] La jota quieres que cante,

la jota yo cantaré,

por darle el gusto a mi amante

la jota yo cantaré.

[29[27]] Firma tú y firmaré yo

y se juntarán dos firmas;

veremos cuál de los dos

con más firmeza camina.

 

[30] Aunque me ves niña, tengo

las palabritas muy firmes;

si tus promesas son falsas

las mías nunca se rinden.

 

[31] Permita Dios, si me olvidas,

te trague la mar serena;

y si yo te olvido a ti

pase por la misma pena.

 

[32[28]] Te quiero sin que me quieras

que es verdadero querer;

que querer porque nos quieran

es querer por interés.

[33] El verte me da la muerte;

el no verte me da la vida;

mas quiero morir y verte,

que no verte y tener vida.

[34] Si me quieres ver morir

sin calentura y sin mal,

no tienes más que decir

que me quieras olvidar.

[35[29]] Las dos hermanicas duermen

en una cama de guita;

mucho quiero a la más grande,

pero más quiero a la chica.

[36] Las dos hermanicas duermen

en una cama de alambre;

mucho quiero a la más chica,

pero más quiero a la grande.

[37[30]] Quien diga que ha enamorado

sin sufrir, ni padecer,

o siempre ha sido muy necio

o nunca ha querido bien.

[38] ¿Cuál será el dolor más fuerte

o la pena más sensible,

el batallar con la muerte

o querer un imposible?

[39] No estaré jamás sin ti;

que solo podrá el rigor

separarte de mis ojos,

mas no de mi corazón.

[40[31]] En la cárcel de mi pueblo

oí a un preso que decía:

si aquí me viese mi madre

de pena moriría.

[41] Todos buscan en el mundo

placeres, dichas y encantos,

yo solo busco la muerte

y un hoyo en el Campo Santo[32].

[42] El vendaval arrancó

las flores de tu ventana,

pero no puede arrancar

la ingratitud de tu alma.

[43] A las estrellas del cielo

comparo yo tus encantos,

que cuanto más las contemplo

más se van multiplicando.

 [44[33]] Corazón ¿dónde me llevas

que no te puedo seguir?

Ten cuidado no te metas

donde no puedas salir[34].

[45] El secreto de tu pecho

no se lo digas a nadie,

mejor te lo guardará

aquel que no te lo sabe[35].

[46] Mi corazón dio un suspiro

y el alma le dijo, cesa,

no suspires, corazón,

que de ti nadie se acuerda[36].

[47] A las yerbitas del campo

les cuento lo que me pasa,

porque no encuentro en el mundo

persona de confianza[37].

[48[38]] A Cartagena me llevan,

no me llevan por ladrón,

me llevan porque he robado

de una niña el corazón.

[49] Tienes la cara de rosa

y los labios colorados,

y, para ser más hermosa,

tienes el pelo anillado.

[50] Ni el sol de julio, zagala,

calienta como tus ojos,

que el sol no derrite al hombre,

y tú lo deshaces pronto.

[51[39]] Me echaron de penitencia

que dejara de quererte;

no saben que tu cariño

es un castigo más fuerte.

[52[40]] Con lágrimas en mis ojos

en tu sepultura rezo,

y a mi corazón le digo:

llora, que el llanto es consuelo.

[53] Y allá va la despedía,

la que echan los carreteros,

con el látigo en la mano.

Buenas noches caballeros,

que la voy a terminar.


[1] Es una construcción artificial fechada en 1745, que encauza el tramo final del río Guadalentín, hasta conectarlo con el río Segura a la altura de Rincón de Villanueva, canal de casi 15 kilómetros de longitud que pasa entre la ciudad de Murcia y las poblaciones de la costera sur. Evita que las fuertes crecidas de agua de lluvia colmen al río Segura, del que es afluente, a su paso por la ciudad.


[2] Intérprete: Francisca Meseguer, natural de La Alberca. Entrevista realizada en mayo de 2011.


[3] LUJÁN ORTEGA, M.; GARCÍA MARTÍNEZ, T.: Los sonidos de la tradición. Patrimonio sonoro del municipio de Murcia. Murcia: Ayuntamiento de Murcia, 2011.


[4] GRACIA, J.M.: Romanceros. Madrid: Edelvives, 2004.


[5] RODRÍGUEZ MOÑINO, A.: Manual bibliográfico de cancioneros y romanceros. Madrid: Castalia editorial, 1978.


[6] JIMÉNEZ DE GREGORIO, F.: «Incidencias en algunos gremios y cofradías de Murcia a finales del siglo xviii». Anales de la Universidad de Murcia. Murcia, 1951. Disponible en: Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia. http://digitum.um.es/xmlui/bitstream/10201/6471/1/N 16 Incidencias en algunos gremios y cofradias de Murcia a finales del siglo XVIII.pdf


[7] LUJÁN ORTEGA, M.; GARCÍA MARTÍNEZ, T.: Los sonidos de la tradición. Patrimonio sonoro del municipio de Murcia. Murcia: Ayuntamiento de Murcia, 2011.


[8] Tercera estrofa del bando ganador del Concurso de Bandos Panochos de 2010.


[9] ALEMÁN SAINZ, F.: Murcia en imágenes. Murcia: Banco Exterior de España, 1968.


[10] Cantares murcianos. Diario de Murcia. 14 de mayo de 1879, p. 4.


[11] ALEMÁN SAINZ, F.: Murcia en imágenes. Murcia: Banco Exterior de España, 1968.


[12] Cantares. Diario de Murcia. 17 de julio de 1879, p. 4.


[13] Cantares populares. Diario de Murcia. 13 de agosto de 1886, p. 3.


[14] Estribillo utilizado por las cuadrillas de música para despedir la jota en la huerta de Murcia. Tema grabado en la pedanía de Patiño (Murcia) en los años 70. FLORES ARROYUELO, F.: Murcia. Madrid: La Muralla, 1977.


[15] Cantares. Diario de Murcia. 3 de marzo de 1880, p. 2.


[16] Cantares murcianos. Diario de Murcia. 22 de junio de 1879, p. 4.


[17] Coplas originales de la Malagueña de la Madrugá recogidas en los siglos xix y xx.


[18] Respetamos ortografía original.


[19] FRUTOS RODRÍGUEZ, F.: Aquella Murcia. Poesías populares. Leyendas. Romances panochos. Murcia: Editorial La Verdad, 1950.


[20] P. M. Moreno. Cantares. Diario de Murcia. 2 de septiembre de 1882, p. 3.


[21] Cantares. Diario de Murcia. 9 de enero de 1883, p. 3.


[22] Cantares. Diario de Murcia. 18 de junio de 1879, p. 4.


[23] Coplas originales de la Malagueña de la Madrugá recogidas en los siglos xix y xx.


[24] Cantares. Diario de Murcia. 4 de julio de 1879, p. 4


[25] Cantares. Diario de Murcia. 29 de julio de 1879, p. 4.


[26] Copla original:

«La jota quieres que cante,

la jota yo no la sé,

por darle el gusto a mi amante

la jota yo cantaré».


[27] Cantares. Diario de Murcia. 29 de enero de 1880, p. 3.


[28] Cantares. Diario de Murcia. 22 de julio de 1879, p. 4.


[29] Tras la realización de varias entrevistas orales, se han fechado las presentes coplas a finales de siglo xix y principios de siglo xx en la población de Cañada de la Cruz (Moratalla). La historia relata que dos mozos iban a rondar a dos hermanas queriendo uno de ellos a la hermana chica y otro a la hermana grande.


[30] Cantares. Diario de Murcia. 17 de mayo de 1879, p. 4.


[31] Cantares. Diario de Murcia. 25 de febrero de 1896, p. 3.


[32] [Campo Santo]: respetamos ortografía original de la prensa.


[33] Cantares. Diario de Murcia. 30 de mayo de 1879, p. 4.


[34] Cantares. Diario de Murcia. 30 de mayo de 1879, p. 4.


[35] Cantares. Diario de Murcia. 12 de septiembre de 1879, p. 4.


[36] Cantares. Diario de Murcia. 30 de mayo de 1879, p. 4.


[37] Cantares. Diario de Murcia. 12 de septiembre de 1879, p. 4.


[38] Las coplas [1, 2 y 3] proceden de SEVILLA PÉREZ, A.: Cancionero popular murciano. Murcia: Imp. Sucesores de Nogués, 1921.


[39] Cantares. Diario de Murcia. 4 de marzo de 1896, p. 4.


[40] Cantares. Diario de Murcia. 4 de marzo de 1896, p. 4.