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Las danzas de paloteo en Tabanera del Monte (Segovia): análisis del repertorio para dulzaina

ALVAREZ COLLADO, Fuencisla

Publicado en el año 2013 en la Revista de Folklore número 382.

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INTRODUCCIÓN

Las danzas de paloteo son una manifestacion folclórica muy extendida en la península ibérica, pudiéndose constatar la presencia de las mismas en casi todas las provincias del septentrión, y ejemplo de ello es la provincia de Segovia. Pero como manifestación folclórica que es, conservada en la tradicion oral de dulzaineros y danzantes, ha visto cómo el paso de los años a lo largo del siglo xx ha borrado de la geografía segoviana casi la mitad del legado que se poseía de estas danzas.

Mucho se ha escrito y se escribirá sobre su origen y difusión a lo largo de la historia, así como del uso y función de la performance de los paloteos en la actualidad. Y si no es por tanto la ausencia de material bibliográfico el principal problema al que nos enfrentamos, sí lo es la carencia de material musical impreso del que derivar análisis y estudios antropológicos intra e interprovinciales.

De la idea por tanto de perpetuar en cancioneros la música para dulzaina de las danzas de paloteos en la provincia de Segovia se deriva este artículo, a priori más cercano a la etnomusicología que formalista, pero consciente de la importancia del trabajo antropológico que del estudio de la compilación de las danzas pudiera derivarse.

1.- LAS DANZAS DE PALOTEO EN LA PROVINCIA DE SEGOVIA: ESTADO DE LA CUESTIÓN

En la provincia de Segovia encontramos importantes aportes escritos y sonoros a la música de las danzas de palos. Desde el Cancionero de Agapito Marazuela, los trabajos de Isidoro Tejero Cobos o Mariano y Félix Contreras y la reciente publicación de Carlos Porro[1], hasta las grabaciones sonoras realizadas en las últimas décadas en Torreval de San Pedro, Aguilafuente, San Cristóbal de Segovia o Tabanera del Monte. Presencia también tienen las monografías sobre paloteos en varias localidades como Veganzones o Armuña, no siendo por tanto la ausencia de material recogido el principal problema, sino la fragmentación o parcialidad del mismo.

Por ello, empezaremos analizando el estado de la cuestión en la tierra de Segovia, para terminar con una aportación a la música impresa para dulzaina: LAS DANZAS DE PALOTEO EN TABANERA DEL MONTE.

Las danzas de palos están ejecutadas por ocho danzantes[2], cuatro guías y cuatro contraguías (trasguías o panzas) y están acompañadas por la dulzaina y, en algunos casos, el tamboril. Consisten en coreografías formadas a partir de lazos y calles con una temática melódica, de singular cuadratura. Son estructuras sencillas, generalmente A-B (estrofa-estribillo), introducidas por la dulzaina, que se repiten varias veces.

Después del estudio de fuentes musicológicas, sabemos que varias localidades que las tuvieron como seña de identidad las han visto desaparecer de su folclore en las últimas décadas. Ejemplo de ello son Abades, Basardilla, Cantimpalos, Cerezo, Hontoria, La Cuesta, La Matilla, La Nava de la Asunción, La Salceda, Madrona, Martín Miguel, Migueláñez, Navalilla, Navares, Perorrubio, Prádena de la Sierra, Pinarnegrillo, Rebollo, Sanchonuño, San Cristóbal de Segovia, Santiuste de Pedraza, Turégano, Valle del Tabladillo, Valverde del Majano, Yangüas de Eresma y Zarzuela del Pinar.

No obstante, otros muchos ejemplos de nuestra geografía provincial las conservan dentro de su patrimonio cultural, como Aguilafuente, Arcones, Armuña, Bernardos, Bernuy de Porreros, Caballar, Cabezuela, Cantalejo, Carbonero el Mayor, Carrascal de la Cuesta, Castroserna de Abajo, Escalona del Prado, Escarabajosa de Cabezas, Fuentepelayo, Gallegos de la Sierra, La Lastrilla, Lastras de Cuéllar, Matabuena (parcialmente), Mozoncillo, Muñoveros, Orejana (El Arenal), Prádena (parcialmente), Revenga, San Pedro de Gaíllos, Sauquillo de Cabezas, Tabanera del Monte, Torre Val de San Pedro, Valleruela de Pedraza, Valleruela de Sepúlveda y Veganzones.

Panorama diacrónico y sincrónico de las danzas de paloteo en la provincia de Segovia. Las localidades en las que

han desaparecido las danzas se muestran en rojo, y en negro las que las mantienen en activo

El mapa presenta un total de 56 localidades, de las cuales 26 no conservan las danzas de paloteo en la actualidad. Dulzaineros y danzantes son portadores y poseedores dentro del marco de la tradición oral de tan rico legado, pero ante la desaparición de estas danzas en prácticamente el 50 % de la geografía segoviana durante la segunda mitad del siglo xx, nos debemos plantear la necesidad de recoger en un marco escrito la transcripción y edición musical de las mismas, con el objetivo de compilar un repertorio para dulzaina con el que perpetuar la tradición de esta nuestra manifestación folclórica, tan apreciada en tierras de Segovia, y fruto de ello es el estudio etnomusicológico del que se deriva este artículo.

2.- CONCRECIÓN GEOGRÁFICA: ZONAS CON IDENTIDADES COMUNES

Aunque cada localidad mantiene señas de identidad propias en cada uno de los elementos que componen estas danzas (repertorio, indumentaria, música, letra, tamaño de los palos…), del estudio realizado se extrae la concreción de características comunes que vertebran por zonas esta manifestación folclórica, pudiéndose delimitar tres zonas geográficas: los pueblos de la sierra, los pueblos del llano y los pueblos limítrofes a la capital.

La indumentaria del danzante[3] se convierte en elemento de conexión y eje vertebrador de zonas. Las enagüillas en la sierra son nexo de unión con danzas de palos de Castilla y León y el País Vasco, además de vertebrar una zona concreta de la geografía segoviana. Testimonios actuales revelan que las utilizan, aunque con claras diferencias en su estructura, en San Pedro de Gaíllos, Torre Val de San Pedro, Gallegos de la Sierra, Valleruela de Pedraza, Castroserna de Abajo, Arcones y Orejana (El Arenal)[4], aunque testimonios gráficos ponen de manifiesto que pueblos que no las conservan danzaban con enagüillas en el siglo xx, como La Nava de la Asunción hasta 1955 o Valverde del Majano[5]. En los pueblos del llano encontramos una predominancia en la actualidad del traje napoleónico (con calzón negro o marrón) con variaciones en los complementos, como la utilización del pañuelo de cuadros negros y rojos en los pueblos pertenecientes a la campiña de cereales. Mención aparte merecen los ejemplos de las pretéritas «casaquillas» de Veganzones[6] y las «casacas» actuales de Carrascal de la Cuesta; o la adaptación del manteo, que encontramos en Armuña y Escarabajosa de Cabezas, todos ejemplos únicos en la provincia.

La música para dulzaina, tema principal de este artículo, es una de las piezas claves en la concreción geográfico-danzaria de esta manifestación en tierras de Segovia. Después de haber analizado el corpus de piezas[7], encontramos imbricaciones melódicas de repertorios concretos, en el repertorio de otras localidades tanto circundantes como lejanas. Tal son los ejemplos de los giros melódicos de Los oficios y La panadera de Tabanera del Monte y Revenga que podemos encontrar en los paloteos de Aguilafuente, Nava de la Asunción, Armuña y Bernardos. O piezas melódicamente comunes con diferentes denominaciones, como La panadera de Tabanera del Monte, llamada Napoleón en Valverde del Majano, Carlos V en Fuentepelayo y Aguilafuente, Malagón en Bernardos y La reverencia en Arcones y Caballar; o el Himno nacional que recibe distintos nombres: Marcha real (Fuentepelayo), Reverencia (Tabanera de Monte) o Himno (Arcones y Aguilafuente). También encontramos piezas melódicamente comunes en varias zonas como La viudita de Tabanera del Monte llamada La bonita en Valleruela de Pedraza y La rápida en Castroserna de Abajo; La retirada en Armuña, en conexión melódica con El submarino de San Pedro de Gaíllos; o El trébol de Carbonero El Mayor y Bernardos, recogido también en El Arenal; o El batallón de Modistillas de Aguilafuente encontrado en el repertorio de San Pedro de Gaíllos, Gallegos, Torreval y Castroserna de Abajo.

Encontramos casos de concordancia literal de la danza, como La viudita y Los oficios , que actúan como nexo de unión en los pueblos circundantes a la capital; o los casos de Tabanera del Monte-San Cristóbal de Segovia[8], Abades-Valverde, Aguilafuente-Fuentepelayo, Veganzones-Muñoveros y Armuña-Bernardos, que presentan duplicidad de piezas en su repertorio.

En los pueblos de la sierra, esta concordancia melódico-temática también está presente. Por ejemplo, las estructuras morfo-litúrgicas de la misa paloteada (Credo, Salve y Gloria) y La cachucha comparten melodía en Gallegos, Arcones, Orejana y San Pedro de Gaíllos; o El doblao y El cuatreo, que también se encuentran en distintos repertorios pero con diferentes nombres; por ejemplo: El doblao se denomina La villa de Tudela en San Pedro de Gaíllos y Castroserna de Abajo y Alfonsito por Contreras, y El cuatreo de El Arenal y Valleruela de Pedraza se denomina El peral en San Pedro de Gaíllos.

Por su parte, Bernardos, Armuña y Abades (este último sin danzas en su haber en la actualidad) presentan una evolución en el repertorio, según podemos contrastar con el trabajo de García Matos[9], ya que algunas danzas se siguen manteniendo y otras han desaparecido.

En cuanto a la letra de las piezas, se han encontrado muestras de géneros diversos en cada repertorio. Dentro de la antigua lírica del xv y xvi[10], El enrame[11] (Si quieres que te enrame la puerta) de Valverde del Majano, La viudita (Quién quiere entrar), La panadera (Levántate, panadera) y La rosa en el palo verde (mencionar la importancia etiológica que podría desarrollarse de este paloteo de Tabanera del Monte, La Lastrilla y Revenga, con respecto a su conexión con los paloteos de Aranda de Duero o Galve de Sorbe); Modistillas como cuplé; Trébole, canción montañesa; Romance de San Antonio, Vals como baile…

Entendiendo las danzas de paloteo como danzas rituales[12] asociadas a festividades distribuidas alrededor del calendario de labores del ciclo del año, encontramos también generalidades en áreas delimitadas ya por las características melódico-temáticas de su repertorio y su indumentaria, lo que vendría a confirmar la concreción de zonas. En cuanto a esto, se ha evidenciado la aglutinación de danzas entre mayo y septiembre, poniendo a priori de manifiesto una relación de festividades relacionadas con el comienzo o fin de las labores de la tierra. Ejemplos son San Roque, San Ramón, La Virgen de Agosto, La Virgen de Septiembre y El Rosario[13] en la zona de la sierra; o Las Candelas, Corpus y Pentecostés en la zona del llano (campiña de cereales y tierra de pinares); y San Juan y San Antonio en los pueblos cercanos a la capital.

3.- TABANERA DEL MONTE: EJEMPLO CIRCUNDANTE A LA CAPITAL

Tabanera del Monte (Palazuelos de Eresma) es una localidad cercana a la capital (Segovia) que forma parte en la actualidad de la concreción geográfica ya mencionada junto con La Lastrilla, Revenga y Bernuy de Porreros. No obstante, en tiempos pretéritos formaron parte de esta zona de irradiación también las localidades de San Cristóbal de Segovia, Hontoria, Valverde del Majano, Abades, Martín Miguel y Madrona.

Tabanera del Monte representa sus danzas siempre el domingo más cercano a San Juan Bautista (tercer domingo de junio), en la procesión que en honor al santo se realiza por las calles del pueblo.

Si analizamos los factores mencionados con anterioridad de indumentaria, repertorio, letra y festividades, podemos asegurar que Tabanera del Monte ha sido un ejemplo bastante estático, ya que el paso de los años no ha modificado prácticamente estos factores. Solo la indumentaria se concretó en el traje napoleónico de calzón corto negro durante la década de los 90, utilizándose distintos atavíos hasta ese momento.

El repertorio consta de siete piezas[14]: La reverencia, La viudita, Los oficios, La panadera, El clavito, La rosa en el palo verde y Las palomas de Madrid[15].

La reverencia

Podríamos decir que todas las danzas de palos de la provincia de Segovia comienzan con una pieza de reverencia hacia la imagen en honor a la cual se realizan las danzas rituales. En el caso de Tabanera del Monte, la melodía de esta pieza es claramente el Himno nacional. Es una danza de coreografía sencilla en donde la calle va cambiando de dirección en cada repetición (perpendicular o paralela al santo). La coreografía se adapta a la forma bipartita (A-B) de la música, siempre con una introducción melódica de la dulzaina mientras los danzantes mantienen la posición de reverencia hacia el santo. Varias localidades interpretan también la melodía del Himno nacional, pero con diferentes nombres: Himno en Arcones, Marcha real en localidades como Bernardos, Carbonero el Mayor, Carrascal de la Cuesta, Fuentepelayo, La Lastrilla, Mozoncillo (La marcha), Torreval de San Pedro…

La viudita

Esta danza cuenta con letra propia y se encuadra dentro de la antigua lírica de los siglos xv y xvi[16], como ya se ha explicado anteriormente. Según el trabajo de campo, se ha encontrado como La bonita en Valleruela de Pedraza y La rápida en Castroserna de Abajo, aunque fuentes bibliográficas la sitúan también en el repertorio de La Lastrilla[17], San Cristóbal de Segovia[18], Hontoria[19] y Valverde del Majano[20].

Responde a una estructura tripartita (A-B-C) en letra, música y danza. Cabe señalar que Tabanera del Monte muestra aquí una coreografía no observada hasta el momento en ninguna danza de la provincia. Como se muestra en la foto, cada danzante gira sobre sí mismo para golpear los palos en cruz con el otro guía o contraguía, según corresponda.

(A)

Que quién entenderá el mal de la viudita

que quién entenderá su mala enfermedad.

(se repiten los dos versos)

(B)

Quién quiere entrar conmigo en el río

quien quiera entrar conmigo a nadar.

(C)

Y yo que no sé nadar, morenita

y yo, que no sé nadar, moriré.

Los oficios

Como venimos exponiendo a lo largo de este artículo, hemos encontrado danzas con el mismo nombre y melodía en distintas localidades, pero también se han encontrado casos de danzas que, recogidas con el mismo nombre, tienen distinta melodía, o viceversa: que teniendo la misma melodía se han recogido con distinto nombre.

El caso de la danza de Los oficios es un claro ejemplo de ello. La hemos encontrado con el mismo nombre pero distinta melodía en Caballar[21]; giros melódicos se encuentran en la danza de El enrame de Nava de la Asunción[22] y El zapato , y la encontramos casi literal en Hontoria[23], San Cristóbal de Segovia[24] y Valverde del Majano[25].

Es una danza mimética, en la que se van representado distintos oficios: barbero, zapatero, herrero, sacristán…. Consta de dos partes (A-B) claramente diferenciadas en música y danza. La parte A, que actúa de estribillo, consta de letra:

El herrero machacó los clavos

el barbero es para afeitar

el cura dice la misa

y cobrar el sacristán.

La panadera

La panadera, cuya letra pertenece a la antigua lírica del xv y xvi [26], es un tema muy recurrente en los paloteos de la provincia de Segovia.

Ya hemos argumentado anteriormente que la podemos encontrar en el repertorio segoviano con la terminología de Malagón o Napoleón[27] (Bernardos), Napoleón (Nava de la Asunción, Valverde y Abades), Carlos V (Fuentepelayo) o Reverencia (Caballar y Arcones). Con el nombre de La panadera la localizamos en Abades[28] y en Hontoria[29], pero con una melodía distinta, mientras que otras danzas de esta localidad, de Nava y Bernardos, presentan muchos giros melódicos de ella. O el caso de Caballar y Arcones, en donde esta melodía se denomina La reverencia, y es la primera pieza del repertorio que se ejecuta.

Consta de música y danza en dos partes (A-B) claramente diferenciadas, introducidas por la dulzaina. La parte A actúa como estrofa y tiene letra propia, recogida con múltiples variaciones fruto de la tradición oral.

Levántate, panadera

si te quieres levantar

que venimos del campiño

venimos de buscar pan.

De los tres panes que tienes

dos me los tienes que dar

el uno por el dinero

y el otro por caridad.

El clavito

Como ya hice referencia[30], esta danza se encuentra en Carrascal de la Cuesta y Fuentepelayo, en ambos casos con similitudes melódicas. Cuenta con dos partes diferenciadas en música y danza (A-B) y una parte a modo de coda. Sin embargo, la coreografía de la parte B a base de dos círculos concéntricos que van girando en distinta dirección y golpeando los palos contra el suelo se ha encontrado en distintas localidades de la provincia (Arcones, Gallegos o Mozoncillo valdrían como ejemplo).

Es la única danza a palo doble (marca la subdivisión ternaria con los palos), que se representa en Tabanera. El resto son todas a palo simple, es decir, la subdivisión es binaria, como se muestra claramente en las partituras adjuntas. Cuenta con letra:

Quién fuera clavo de oro

donde cuelgas el candil

para verte desnudar

y a la mañana vestir

que ni con viudita

que ni con soltera

que en la vida tengo

quisiera perderla.

La rosa en el palo verde

Esta danza la encontramos también en La Lastrilla, Revenga y San Cristóbal de Segovia. Al igual que La viudita y La panadera, la letra pertenece a la antigua lírica de los siglos xv y xvi. Es una pieza muy extendida en los paloteos de distintas localidades de Burgos y Galve de Sorbe (Guadalajara) según la letra, aunque con pocas similitudes melódicas.

Consta también de dos partes bien diferenciadas (A-B) y letra. La parte A tiene la particularidad coreográfica de que los danzantes golpean los palos en alto mientras retroceden en su recorrido. En el estribillo recurren a la figura de abrir y cerrar la calle marcando el pulso con los palos. La letra de la estrofa es la siguiente:

La rosa en el palo verde,

ella misma dice así:

Qué dulzura y qué belleza

si no me sacan de aquí.

Las palomas de Madrid. (Recuperada hace menos de una década)

Recurriendo a la memoria de los mayores de la localidad, se recuperó esta danza, que también está presente en el repertorio de La Lastrilla, Revenga y San Cristóbal, con diferencias melódicas y coreográficas. Sigue respondiendo a la estructura bipartita (A-B) en música y danza.

Los danzantes, igual que la danza anterior, en la parte A golpean sus palos en alto. La coreografía de la parte B se basa en una calle que se abre y se cierra.

4.- CONCLUSIONES

En Tabanera del Monte encontramos un repertorio estático, melódicamente sencillo, que responde tanto en música como en danza a una estructura bipartita (A-B), salvo La viudita (A-B-C), con introducción instrumental en todas las pizas, excepto en las dos últimas que se utiliza con tal fin la anacrusa de la dulzaina. La música es siempre tonal y en modo mayor. La coreografía se basa principalmente en calles (que se abren y cierran) y lazos, con alguna variación ya especificada. Todas las piezas en esta localidad tienen letra, salvo La reverencia y Las palomas de Madrid, y la temática se encuadra dentro de la antigua lírica de los siglos xv y xvi en tres de los siete ejemplos que se mantienen.

Como se ha expuesto, se muestran concordancias de tema y música con otras localidades circundantes, salvo el caso de la danza El clavito, ejemplificada tan solo en dos localidades distantes (Fuentepelayo y Carrascal de la Cuesta).

Todas las danzas tienen su homóloga en alguno de los cercanos pueblos de La Lastrilla, San Cristóbal, Hontoria, Abades y Valverde.

Pretende ser este artículo una pequeña aportación a la música escrita para dulzaina, poniendo de manifiesto por tanto la importancia del soporte escrito en la perpetuación de la tradición oral.


BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA

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[1] Porro Fernández, C. A. (2012): Repertorio segoviano para dulzaina: tonadas y bailes recogidos por Manuel García Matos en 1951: Bernardos, Abades y Nava de la Asunción. Valladolid: Centro Etnográfico Joaquín Díaz, D. L.

[2] Actualmente se han observado cuadrillas heterogéneas en cuanto a género, edades e indumentaria de sus componentes.

[3] López García y Maganto Hurtado (2000): La indumentaria tradicional segoviana. Segovia. Edita: Caja Segovia, Obra Social y Cultural.

[4] Siete localidades de las veintiocho que actualmente mantienen esta tradición.

[5] Porro , C (2012): op. cit., p. 76.

[6] Cuesta Polo, M. (2007): Danzas de paloteo rituales del Corpus y libros de cofradía en Veganzones. Segovia: Ayuntamiento de Veganzones, p.165.

[7] Información recogida en trabajo de campo entre 2003 y 2013.

[8] La escuela de dulzaineros de San Cristóbal editó un CD con las danzas de palos de esta localidad, pero testimonios orales confirman que en los últimos 25 años estas danzas se han representado en poquísimas ocasiones.

[9] Porro, C. (2012): op. cit.

[10] Frenk, M. (2003): Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos xv a xvi. Méjico, UNAM.

[11] Marazuela Albonos, A. ( 1981): Cancionero de Castilla. Madrid: Diputación Provincial, Delegación de Cultura, p. 257.

[12] Olmos Criado, R. (1987): Danzas rituales y de diversión en la provincia de Segovia. Segovia: Diputación Provincial de Segovia.

[13] También en Tabanera del Monte y San Cristóbal de Segovia (circundantes a la capital).

[14] Todas las partituras están transcritas y editadas por la autora del presente artículo, Fuencisla Álvarez Collado.

[15] Recuperada en la primera década de este siglo.

[16] Frenk, M. (2003): op. cit.

[17] Porro (2012): op. cit.

[18] Escuela de dulzaineros de San Cristóbal de Segovia (2007). A la verde zarza. Asociación de pasajotas y doblecalles. Segovia, Quirófano Sonoro.

[19]Tejero Cobos (1991): Dulzaineros, música y costumbres en tierras segovianas. Segovia. Edita: Caja de Ahorros de Segovia.

[20] Porro (2012 ): op. cit.

[21] Según trabajo de campo realizado en octubre de 2013 en las fiestas en honor a Santa Engracia.

[22] Marazuela Albornos, A. (1981): Cancionero de Castilla. Madrid: Diputación Provincial, Delegación de Cultura, p. 257.

[23] Tejero Cobos, I: (1991): op. cit., p. 86.

[24] Escuela de dulzaineros de San Cristóbal de Segovia (2007): op. cit.

[25] Olmos Criado, R.: (1987): Danzas rituales y de diversión en la provincia de Segovia. Segovia: Diputación Provincial de Segovia, p. 66.

[26] Frenk, M. (2003): op. cit., p. 695.

[27]Porro, C. (2012): op. cit., p. 87.

[28] Porro, C. (2012): op. cit., p. 226.

[29] Tejero Cobos, I.: op. cit., p. 78.

[30]Álvarez Collado, F. (2012): «Las danzas de paloteo en la provincia de Segovia: análisis y estudio comparativo de su interpretación», en Jentilbaratz. Cuadernos de folclore n.º 14. Eusko-Ikaskuntza, p. 301-315.