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Algunas fiestas y tradiciones de Pareja (Guadalajara)

LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 2014 en la Revista de Folklore número 383.

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I. LA PROCESIÓN DEL ENCUENTRO Y LA QUEMA DEL JUDAS

Durante la Semana Santa, los diferentes pasos tratan de epatar al creyente que las contempla y lo sitúan, con su teatralidad manierista, en el lugar de aquel Cristo, para que se puedan sentir más directamente sus mismos padecimientos: desde la alegría de la entrada en Jerusalén, acompañado por las gentes que lo aclamaban con palmas y ramos de olivo, actualmente representada por la popular procesión de La Borriquilla, hasta la nueva alegría que significa el Domingo de Resurrección.

La procesión de este domingo de gozo sale de la iglesia y se bifurca en dos: una parte, la de los hombres, con Jesús —a veces sustituido por el Niño Jesús «de la bola» o «de Praga»— y otra, la de las mujeres, que acompañan a la Virgen, generalmente una Dolorosa o en su defecto, una Soledad, hasta que ambas procesiones se encuentran, y el Hijo y la Madre —a la que las mujeres cambian su vestido de luto por otro de regocijo— se abrazan, prosiguiendo la procesión, mientras los cánticos mujeriles llenan la mañana soleada y fresca de la recién inaugurada primavera (21 de marzo). Cánticos como estos de Pareja, que transcribimos conservando su grafía original, cuya procesión del Encuentro y posterior Quema del Judas se declararon Fiesta de Interés Turístico Provincial el pasado año 2013:

1. Venid mujeres piadosas

con ilusión y alegría;

pasearemos triunfante

a la Princesa María.

2. Acercaos compañeras,

acercaros al altar;

que aquí está la Capitana

que venimos a buscar.

3. Coged mozos la bandera,

el estandarte y la cruz;

las mujeres a María

y los hombres a Jesús.

4. Levántate Virgen Pura

de esa mesa de nogal;

que ha resucitado tu Hijo

y los vamos a buscar.

5. Levántate de ahí, Paloma,

relicario cristalino;

no es digno que esté en el suelo,

quien tan alta ya ha subido.

6. Levanta, Paloma blanca,

y marcha en vuelo de amor;

al encuentro de tu Hijo,

que al fin ya resucitó.

7. Tomemos agua bendita,

que es salud del alma y cuerpo

y con ello llenaremos

a María de contento.

8. Ya se levanta la Virgen

ya se levanta la aurora;

ya se levanta la Virgen,

camine la gente toda.

9. Vayan los hombres al lado de Jesús,

su Capitán;

que a la Princesa María

sus hijas escoltarán.

10. Ya sale la Palomita

de su lindo palomar;

ya sale la Palomita

a Jesucristo a buscar.

11. Capitana valerosa,

que del Paraíso sale;

sale en busca de su Hijo

desde el Viernes por la tarde.

12. Va pidiendo una limosna

que dice es razón darle;

si me dais

yo os daré una riqueza más grande.

13. Le busca de templo en templo,

le busca de valle en valle;

y le ha venido a encontrar

en la morada más grande.

14. De que le ví tan pequeño correr

más que el cielo el aire;

le pregunté de quien era

me respondió como un ángel.

15. Soy Hijo del Padre Eterno

ya la Virgen es mi madre

y yo me llamo Jesús,

que nací para salvarte.

16. En el Cielo hay un castillo

labrado de maravillas,

que lo labra el Padre Eterno

para la Virgen María.

17. Donde va la Virgen pura

tan triste y tan de mañana;

sale en busca de su Hijo,

que está en espera de un alma.

18. Estas puertas son de pino

y los quicios de nogal;

aquí está la Capitana,

que logramos encontrar.

19. Virgen de la Soledad

no nos preocupa la cera;

que en la casa donde habitas

ha surgido una colmena.

20. La Virgen es la colmena

y Jesucristo el panal;

y los ángeles abejas

que miel vienen a labrar.

21. Virgen de la Soledad

que en tu casa estás metida

con libros de oro en las manos

más de cien hojas tenía.

22. Las unas eran de gracia

y las otras de alegría

y las otras de esperanza

que en Vos pongo Madre mía.

23. Por allí viene Jesús,

aquí traemos su Madre,

hágase la gente a un lado

que desean saludarse.

(En este momento comienza a divisarse la imagen de Jesús).

24. Miradle por donde viene

el Redentor de las almas;

miradle por donde viene,

trae bandera desplegada.

25. ¡Qué bonita está la Virgen

con cinta filigranada!

Se la pusimos las mozas

con amor esta mañana.

(Aquí tiene lugar el Encuentro, se realiza el saludo y se unen las andas).

26. De rodillas por la tierra,

de rodillas por el suelo;

hagamos la reverencia

a la Reina de los cielos.

27. De rodillas por el suelo,

de rodillas por la tierra;

a la Reina de los cielos

hagamos la reverencia.

28. Con María de rodillas

ante el Hijo de su Amor;

que ha cumplido la promesa

de su gran resurrección.

(Las mujeres quitan el velo de luto a la Virgen y los sustituyen por uno blanco).

29. Quitadle el velo de luto

y ponedle el de color;

cantemos con alegría,

que ha resucitado Dios.

30. Quitadle el manto de luto

y ponedle el de alegría,

que Jesús el Nazareno

se ha encontrado con María. (De ahí el nombre de la calle).

31. Regina celi letare

aleluyas han cantado;

alegraos Virgen Pura

que tu Hijo ha resucitado[1].

32. Oh, qué mañana de Pascua,

Oh, qué mañana de flores;

Oh que mañana de Pascua

ha amanecido señores.

33. Oh, qué mañana de Pascua

tan hermosa y tan florida;

hasta las aves del campo

dan las glorias a María.

34. Oh qué mañana de Pascua

sale el sol entre las ramas,

del enebro que cubría

a la Virgen Soberana.

35. El Viernes en el sepulcro

María a Jesús dejó;

hoy triunfante de la muerte

en sus brazos le estrechó.

36. El Viernes en el sepulcro María

a Jesús dejó;

hoy triunfante de la muerte

resucitado le vió.

37. Le damos felices pascuas

al señor cura el primero;

nos enseña la doctrina

y nos dice lo que es bueno.

38. Le damos felices pascuas

al alcalde del lugar,

a la señora Justicia

y a todos en general.

39. Ya nos vamos a la iglesia

todo el mundo en procesión;

acógenos con tu mano,

Virgen de la Concepción.

40. Oh, qué agrio está el limón;

oh qué dulce la mañana;

oh, que claro sale el sol

la mañanita de pascua.

41. Una pera y un limón

han nacido esta mañana;

bendigamos Dios del Cielo

y la Virgen soberana.

42. Un pajarito ha venido

las aleluyas cantando;

nos ha traído la nueva

que Cristo ha resucitado.

43. Pues Cristo ha resucitado,

pues Cristo resucitó;

aleluyas le cantemos,

aleluyas canto yo.

44. Un pajarito ha venido

y nos ha traído la nueva;

que Cristo ha resucitado,

Creador del Cielo y Tierra.

45. Ese niño chiquitín

más rubio que las candelas

y a su Madre le decimos

que somos pobres doncellas.

46. Repiquen ya las campanas

avance la procesión;

caminemos todos juntos

hasta el templo en oración.

(Una vez que la procesión ha llegado a la iglesia se celebra la misa y, tras ella, tiene lugar la Quema del Judas)[2].

Domingo de Resurrección: los Judas

Con la quema, apaleamiento o lapidación, o mediante disparos de escopeta, «mueren» los judas, muñecos, especie de espantapájaros, de llamativa vestimenta, que los mozos de los pueblos construían —y en algunos casos aún construyen— para celebrar un tanto carnavalescamente el final de la Semana Santa, generalmente en el momento en que la Virgen y su Hijo se abrazan en la procesión del Domingo de Resurrección.

Dicen los que saben que tan estrafalaria figura representa o se inspira en el apóstol traidor que, después de haber vendido a Cristo por treinta dineros, se ahorcó. Es posible que estemos ante la cristianización de un hecho muy anterior en el tiempo, quizá emparentado con antiguos cultos dendrolátricos, en los que el árbol —no olvidemos la impresionante «olma» de Pareja— en que se colgó también fue el que propició el pecado original. Aunque no hay que olvidar que tampoco deja de estar emparentado con ese otro árbol, el mayo, que recuerda el cambio del mundo hiemal a la resurrección de la naturaleza. La muerte del judas como representación de la muerte del invierno y el nacimiento de la primavera, dando lugar a ese ciclo del eterno retorno[3].

Pero a ello hay que añadir algunos aderezos más como, por ejemplo, las claras connotaciones sexuales con que en algunos casos se acompaña: descomunales y elefantiásicos genitales representados por hortalizas: nabos, zanahorias y patatas, además de carteles soeces colgando del cuello e insultos procaces y obscenidades que gritan los mozos, los quintos de antaño, y en algunos casos las mujeres, como es el caso de Cogolludo.

Estamos por tanto, según algunos, ante un personaje expiatorio, y también, según otros, ante una inversión paródica de la pasión de Cristo.

II. LOS MAYOS A LA VIRGEN Y A LAS MOZAS

Antes de dar a conocer los mayos de Pareja, quisiéramos ofrecer al lector algunos datos sobre su concepto y celebración en la provincia de Guadalajara.

Los mayos son, fundamentalmente, unas manifestaciones poéticas que se cantan dentro de unas fechas determinadas, y que por serlo a finales de abril y comienzo de mayo podríamos encuadrar entre las fiestas que constituyen el ciclo de primavera, o sea, el periodo de tiempo que viene considerándose como propiciatorio del amor y la fertilidad, casi siempre asociado a elementos tales como los árboles, las enramadas y las rondas de enamorados, formas líricas que aparecen ya en los cantares de la Edad Media y con más frecuencia en el Siglo de Oro.

La palabra mayo encierra varios significados:

La canción que se canta.

El mozo que la canta, en compañía de otros mayos, y con el que se empareja la maya.

El árbol que se coloca en la plaza.

En la provincia de Guadalajara, su realización, formas y movimientos son muy parecidos entre pueblos, excepto en las zonas de Atienza y Sigüenza, donde no se han encontrado. El proceso que se sigue viene a ser, a grandes rasgos, el siguiente: el día 30 de abril, a eso de las doce de la noche, los mozos, ante la puerta de la iglesia echan el mayo a la Virgen (especialmente en los pueblos de la zona sur) y continúan rondando a las mozas, con un canto específico mediante el que quedaban emparejadas con el mozo o mayo que les correspondiese.

Antes o después se planta un árbol —chopo o pino— de los más altos y derechos del término —normalmente más alto que los plantados en años anteriores— adornado con regalos consistentes en cintas de colores, frutas diversas y, a veces, algún ave de corral o un jamón, en su copete, puesto que el resto se deja pelado para, con las ramas recogidas, engalanar los balcones de las mozas o mayas. Terminada la fiesta del mayo el árbol se suele pelar y vender, para con lo ganado poder costear una merienda.

La maya se puede seleccionar a través de diferentes conductos: mediante sorteo, con papeletas en las que van los nombres de mozos y mozas, que se van extrayendo y emparejando; mediante simple puja o subasta, o manteniendo las parejas establecidas previo acuerdo entre mozos, con el correspondiente pago al respeto hacia lo anteriormente pactado.

Pero esto también entraña una serie de obligaciones, como bailar juntos el día del mayo o en determinadas fechas; o a la entrega de ciertos regalos a la maya, o la misma invitación que la maya debe hacer al mayo de dulces o comidas en su casa y en días determinados de antemano, cosa que, en muchas ocasiones, no complace a la familia de la moza, lo que en multitud de ocasiones produce cierto rechazo de la moza hacia el mozo, es decir, de la maya al mayo, que se manifiesta públicamente de diferentes maneras, siendo la más normal la que hace la maya acudiendo a misa con el mandil puesto del revés. De ahí la coplilla tradicional:

Moza, si no estás contenta

con el mayo que te he echado

vuélvete el mandil del revés

que pronto se te pasa un año.

Con lo que deberá esperar al año siguiente para poder volver a ser elegida maya, cosa que no suele pasar por tratarse de una moza rancia que se queda a vestir santos.

Es una especie de prematrimonio ficticio, que en muchas ocasiones prohibió la Iglesia, lo que provocó su cambio de fecha, pasando especialmente al día de la Invención de la Cruz, el 3 de mayo, y a otras más alejadas a esa fecha.

Las canciones —mayos— se cantan a coro o se cantan los dos primeros versos de la cuarteta y el resto corea. Normalmente se acompañan con guitarras, bandurrias y laúdes, y en menor proporción de violines, además de los consabidos hierrillos, botellas, sartenes y almireces.

Hay dos tipos de mayos, siempre de galanteo y piropos a la dama: el retrato, largo y construido a base de cuartetas asonantadas de versos de seis sílabas, mediante las que se va describiendo, pieza a pieza, cada una de las partes del cuerpo de la moza, llegando a veces a tocar lo pornográfico, y los mayos a la Virgen, demostrativos del amor a la Madre de Dios.

En los momentos actuales los mayos se siguen realizando en algunos pueblos, pero su tendencia es a desaparecer[4].

Un buen ejemplo de estos mayos a que hemos hecho referencia son los que se cantan a la Virgen y a las mozas en la noche del 30 de abril al 1 de mayo, por ese orden.

Los Mayos a la Virgen

De los mayos a la Virgen, solo conocemos una cuarteta de ocho sílabas asonantadas, correspondiente a un poema constituido por varias estrofas, que se acompañaba con guitarras, laúdes, huesos o carrasclás, platillos, etc.

Los mozos de la ronda la cantaban ante la puerta de la iglesia antes de comenzar la ronda a las mozas y, por cantarse menos que el mayo a estas, está casi olvidado, de modo que María Asunción Lizarazu solo pudo recoger una de las primeras cuartetas:

A la puerta de este templo

venimos con devoción

a hincar la rodilla en tierra,

pidiéndole a Dios perdón.

……………………………

…………………………… [5]

Sin embargo la serie completa de estos mayos a la Virgen, que consta de veintiocho estrofas de cuatro versos, la hemos podido encontrar entre las breves notas que acerca de las fiestas de Pareja se incluyen en el libro de Víctor Manuel Ricote y Marcos Antonio González, Historia de la Villa de Pareja[6], y que seguidamente trasladamos, debidamente numerados y conservando la grafía original, para su mejor y más amplio conocimiento:

1. Gracias a Dios que he llegado

a la puerta de este templo

a pedirle la licencia

al Santísimo Sacramento.

2. Gracias a Dios que he llegado

gracias a Dios que llegué

a la puerta de este templo

donde yo me bauticé.

3. A la puerta de este templo

llegamos con devoción

hincando rodilla en tierra

pidiéndole a Dios perdón[7].

4. Virgen sagrada y pura

ante tus pies yo rendido

para echarte hoy el Mayo

vuestra licencia te pido.

5. A San José casto esposo

ahora también se la pido

y si me la concedeis

quiero ya darle principio.

6. San José tu que aceptaste

que fuera un angel divino

quien entonces se ocupase

para tan gran ejercicio.

7. Ahora madre y señora

yo te suplico y te ruego

que le des luz a mi alma

y avives mi entendimiento.

8. Tu pelo señora

son hebras que al cielo

suben a las almas

y anidan en ellos.

9. Tu frente señora

cristalino espejo

quien en el se mira

cierto tiene el premio.

10. Tus cejas señora

dos arcos tan bellos

que al género humano

sostenéis en ellos.

11. Tus ojos señora

cual filo de espada

a los corazones

rinden y avasallan.

12. Tus labios señora

son tan encarnados

que a la propia grana

le son comparados.

13. Tu boca es tan bella

que al rey de la gracia

piden beneficio

para nuestras almas.

14. Tu oído y cuello

son fina esmeralda

dando fin al rostro

que aquí se arrebata.

15. Tus brazos señora

son dos ramilletes

con que sostenéis

al rey de los reyes.

16. Tus manos señora

cargadas de anillos

son para José

cadenas y grillos.

17. Tus pechos señora

son fuentes del cielo

con que alimentáis

al Divino Verbo.

18. Tu cintura un mimbre

criado en la playa

todos van a verla

como es tan delgada.

19. Tu virginal vientre

es tan peregrino

que en el se encarno

el Verbo Divino.

20. Tus muslos señora

son de oro macizo

donde se sostiene

todo el edificio.

21. Esas tus rodillas

que claváis en tierra

dichoso es el suelo

que a besarlas llega.

22. Tus ligas son verdes

no puedes negarlo

pues lo van diciendo

tu hermosura y garbo.

23. Esos tus diez dedos

que tienen tus pies

son diez azucenas

para san José.

24. Recibe señora

por amo y por dueño

San José bendito

que es de vuestro empeño.

25. Me despido de la iglesia

del coro y altar mayor

y de ti no me despido

Virgen de la concepción.

26. Ya me despido del coro

y también del campanario

y de ti no me despido

Virgen santa del Rosario.

27. Me despido de la iglesia

También de la sacristía

y de ti no me despido

Virgen sagrada María.

28. Virgen sagrada María

yo te pido arrodillado

que nos des mucha salud

para volver otro año.

Como puede verse tras su lectura, estas veintiocho estrofas podrían agruparse en al menos tres conjuntos nítidamente diferenciados: las cuartetas 1 a 7 sirven de «introducción» a la descripción o «retrato» que, al igual que sucede en los mayos a las mozas, también se le echa a la Virgen, describiendo cada una de las partes de su cuerpo: desde la cabeza y tronco, hasta las extremidades, llegando en ocasiones a ser algo «atrevida» (cuartetas 8 a 23). La 24 sirve para «emparejar» a la Virgen-maya con san José-mayo, y el resto de cuartetas, es decir, de la 25 a la 28, constituyen la «despedida», que en este caso es a las Vírgenes de la Concepción y a la de los Remedios, patrona de Pareja.

En lo que se refiere a la descripción o «retrato» de las partes del cuerpo de la Virgen, podemos establecer las siguientes comparaciones[8]:

Pelo – Hebras donde anidan las almas para subir al cielo.

Frente – Cristalino espejo.

Cejas – Arcos que sostienen al género humano.

Ojos – Filo de espada que rinde y avasalla los corazones.

Labios – Comparados a la grana.

Boca – De tal belleza que sirve para pedir por nuestras almas.

Oído y cuello – Esmeralda donde acaba el rostro.

Brazos – Ramilletes para sostener al Niño Jesús.

Manos (anilladas) – Cadenas y grillos para san José (¿?).

Pechos – Fuentes.

Cintura – Mimbre («criado en la playa») (¿?).

Vientre – Lugar virginal.

Muslos – Columnas que sujetan todo el edificio del cuerpo.

Rodillas – Dicha del suelo.

Ligas verdes – Hermosura y garbo.

Dedos de los pies – Azucenas.

Los Mayos a las mozas

Los mayos a las mozas son también poliestróficos y van encadenados componiendo un total de veinticuatro cuartetas de seis sílabas asonantadas. Se cantaban a la puerta de la casa de las mozas que, a cambio, tenían que entregar una propina con la que se costeaban los gastos de una merienda moceril.

Los mozos dejaron de cantarlos hace más de treinta años y, en la actualidad, son los niños de la rondalla los que los cantan aunque fuera de su fecha tradicional y que Lizarazu clasifica como moceriles e infantiles de corro[9].

1. Ha venido mayo,

bienvenido sea,

para que galanes

cumplan con doncellas.

2. Viene tu galán,

prometiendo mayo

con verdes pimpollos

blancos y encarnados.

3. Encarnada rosa

de la primavera,

quien te ha de cantar

tu licencia espera.

4. Esperando estamos,

número de Apeles,

para dibujarte

no traigo pinceles.

5. Pinceles son plumas,

una me has de dar

de tus alas bellas,

águila imperial.

6. Águila imperial

que al sueño reposas,

despierta si duermes

y oirás la copla.

7. Copiosos y rubios

tus cabellos son,

tu cabeza es aro

de la discreción.

8. Con discreción brillan

tus finos pendientes

formando Cupido

flores en tu frente.

9. Frente y cejas rubias

tus pestañas brillan,

tus ojos, lucero,

relumbrante niña.

10. Relumbrantes son

tus mejillas bellas,

tu nariz al punto

inscripción de perlas.

11. Perlas son tus dientes,

tu boca un clavel,

tus labios partidos,

dulce panal es.

12. El panal sellado

que a la barba baja,

qué dulce y sabroso

si la nieve cuaja.

13. ……………. perlas

tu hermosa garganta

con venas azules

que al pecho levantan.

14. Levantan los torques,

son los que atormentan,

señora, tus pechos,

fuentes que alimentan.

15. Alimento son,

señora, tus brazos,

son dos ramilletes

y el jardín tus manos.

16. Manos más perfectas

fueron que pintaron,

cuerpo más perfecto,

talle más delgado.

17. Delgada sois, dama,

podéis perdonar.

hermosura tanta

no puedo pintar.

18. Pintaré tu pierna,

chiquitito pie,

hechicero encanto,

hechicera es.

19. Hechicera es

y aquí esta señora

que Mari se llama,

de esta calle aurora.

20. Aurora en sus luces

plante una azucena,

Mayo le prometo,

sea enhorabuena.

21. Sea enhorabuena,

pimpollo de abril.

Luis que se llama

quien por Mayo tenís.

22. Quiérelo rosita,

quiérelo rosa,

clavel jaspeado,

bellísima rosa.

23. Bellísima rosa,

Mapa de galanes,

Ama de esta casa,

Reina de esta calle.

24. Nosotros nos vamos,

el Mayo ahí queda,

con ramos y flores,

a la cabecera.


[1]Regina coeli, laetare, alleluia... Es el himno de felicitación que se canta a la Virgen por la resurrección de su hijo. Sustituye al Angelus durante el tiempo pascual.


[2] Varias canciones de este tipo pueden encontrarse en LIZARAZU DE MESA, María Asunción, Cancionero popular tradicional de Guadalajara, Guadalajara, Diputación de Guadalajara y Caja de Guadalajara. Obra Cultural, 1995, III tomos.


[3] BRISSET MARTÍN, Demetrio E., «Imagen y símbolo en el personaje ritual de Judas», Gazeta de Antropología, 2000, 16, artículo 16. http:/hdl.handle.net/10481/7500

LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, Guadalajara, fiesta y tradición, Guadalajara, Nueva Alcarria, 2005, pp. 164-181; GARCÍA SANZ, Sinforiano, «La quema del Judas en la provincia de Guadalajara», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, Tomo IV, (Madrid, CSIC, 1948), pp. 619-625.


[4] LÓPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón, Fiestas tradicionales de Guadalajara, 3.ª ed. corregida y aumentada, Guadalajara, Excm.ª Diputación Provincial de Guadalajara, 2006, p. 152.


[5] LIZARAZU DE MESA, María Asunción, Cancionero popular tradicional de Guadalajara, Tomo III, Guadalajara, Diputación Provincial de Guadalajara y Caja de Guadalajara, 1995, p. 930 (con transcripciones musicales de Pablo Peláez Benítez).


[6] RICOTE REDRUEJO, Víctor Manuel y GONZÁLEZ LÓPEZ, Marcos Antonio, Historia de la Villa de Pareja. Aproximación histórica a una Villa episcopal y su Tierra, Guadalajara, Excmo. Ayuntamiento de Pareja, 1998, pp. 158-160.


[7] Vid arriba. Esta es la única estrofa que recogió Lizarazu, aunque con alguna pequeña variante: «llegamos» por «venimos» e «hincando» por «a hincar la».


[8] Sobre el contenido del «retrato» o «dibujo», véase LIZARAZU DE MESA, M.ª Asunción, «Los Mayos en la provincia de Guadalajara», Cuadernos de Etnología de Guadalajara, 25 (1993), pp. 187-188.


[9] LIZARAZU, Cancionero popular tradicional de Guadalajara, op. cit., pp. 926-928.