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Las caballerías en la etnomedicina española: remedios y simbolismos asociados

RAMÓN VALLEJO, José / ANTONIO GONZÁLEZ, José

Publicado en el año 2014 en la Revista de Folklore número 384.

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Resumen

Se documentan los usos médicos de las caballerías en España desde principios del siglo xx hasta la actualidad. La prospección bibliográfica realizada en las principales bases de datos y catálogos evidencia la importancia de los tratamientos en patologías de tipo infeccioso o parasitario, en casos de picaduras o mordeduras de animales y traumatismos. Los productos animales utilizados en los remedios documentados son muy variados, predominando el uso de excrementos, orina y crines. Se aprecian diferencias significativas en relación a las frecuencias de uso de los diferentes recursos teniendo en cuenta las especies (caballo y burro). El conocimiento tradicional tiene un origen histórico, basado en la doctrina de la «patología humoral griega», el pensamiento mágico y el subsistema ideológico-simbólico del mundo rural.

Palabras clave: etnomedicina, caballerías, remedios tradicionales, España.

The equines in Spanish ethnomedicine: remedies and associated symbolisms

Abstract

In this work we document the medical uses of equines since the early twentieth century to the present in Spain. The literature survey in the main databases and catalogs highlights the importance of the treatments in pathologies of infectious or parasitic type, in cases of animal stings or bites, as well as trauma. Animal products used in the documented remedies are varied, being predominant the use of droppings, urine and horsehair. There are significant differences in the frequency of use of the different resources and the species (horse and donkey). Traditional knowledge has a historical origin, based on the doctrine of «Greek humoral pathology», the magical thinking and the ideological-symbolic subsystem of the rural communities.

Key words: ethnomedicine, equines, traditional remedies, Spain.

Introducción

El conocimiento tradicional en España tiene muchas vertientes basadas en la idiosincrasia y cosmovisión de sus gentes y está enmarcado, desde el punto de vista antropológico, en un subsistema ideológico-simbólico (de relaciones socioculturales y procesos de enculturación). El estudio y conservación de este conocimiento se contempla en la legislación nacional y regional relacionada con el patrimonio cultural y la biodiversidad (leyes 16/1985, 7/1990, 9/1993, 8/1995, 4/1998, 10/1998, 11/1998, 3/1999, 7/2004, 12/2002, 14/2005, 14/2007, 42/2007). Sin duda, los animales constituyen un elemento muy importante del patrimonio inmaterial español. Entre los animales domésticos destacan las caballerías (caballos, burros, mulas), existiendo en torno a ellas un enorme bagaje cultural relativo a creencias populares, leyendas, cuentos, juegos, refranes, música o fenómenos festivos en general (Gabriel y Galán et al., 1985; Abad Gavín, 2006; Del Campo Tejedor, 2012), pero también una gran riqueza en relación a la etnomedicina. Como ejemplo ilustrativo de esto último, se puede citar a Juan Ramón Jiménez, quien relataba las virtudes curativas de estos animales en su obra Platero y yo: «Y ahí está la burra, rascando su miseria en los hierros de la ventana, farmacia miserable, para todo otro invierno, de viejos fumadores, tísicos y borrachos» (Jiménez, 1914).

En el presente trabajo queremos documentar y analizar el papel de los equinos en la terapéutica popular española.

Si nos remontamos a la Antigüedad clásica, los mitológicos centauros, con su anatomía entre humana y equina, fueron relacionados con la salud. El centauro Quirón, tutor de Aquiles, Jasón y Asclepio, y que reunía un temperamento salvaje junto a la amabilidad y bondad de un sabio, es considerado el abuelo de la medicina griega (Buxton, 2004). Además, el caballo está representado en los relieves votivos del propio Asclepio, el dios de la medicina en la mitología griega (Gil, 2004).

Si continuamos haciendo un recorrido por la historia de la terapéutica, se puede observar que especialmente los autores clásicos, pero también medievales y renacentistas, prestaron atención a los remedios basados en los equinos. Como botón de muestra se puede resaltar la obra de Pedacio Dioscórides Anazarbeo, que en el siglo i escribe De Materia Medica usando como fuentes a Hipócrates, Teofrasto, Diágoras, Erasístrato, Andreas, Mnesidemo, Nicandro, Cratevas, Iuba y Sextio Niger, así como observaciones y noticias compiladas en sus viajes (Fresquet Febrer, 2001). Según este autor, el cuajo de caballo es eficaz para flujos de vientre e intestinales, sus empeines —durezas en corvas y pezuñas— pulverizados y mezclados con vinagre curan la epilepsia y sus excrementos (también los del burro) frescos o quemados y mezclados con vinagre son útiles para detener hemorragias. Asimismo, describe remedios usando productos del asno; narra que sus excrementos ayudan en caso de picadura de escorpión, que su hígado asado comido, así como las pezuñas quemadas, diluidas y bebidas, son un buen remedio para los epilépticos, o que las pezuñas en aceite reducen escrófulas o inflamaciones de los ganglios linfáticos y curan sabañones si se espolvorean en ellos (Laguna, 1566).

Muchos más datos se podrían obtener a partir de un minucioso estudio historiográfico; sin embargo, nuestro estudio se centra en la etnomedicina española, documentando los usos médicos de las caballerías desde principios del siglo xx hasta la actualidad y realizando un análisis de la selección de especies y las patologías tratadas desde una perspectiva antropológica.

Métodos

Conscientes de la gran cantidad de datos sobre el uso etnomédico de los animales dispersos en la literatura científica, estamos desarrollando un proyecto de catalogación e identificación de los recursos zooterapéuticos en España (ver González y Vallejo, 2012, 2013a, b, c, d; Vallejo y González, 2013a, b, 2014a, b). En este sentido, y acorde con el Inventario español de los conocimientos tradicionales (Pardo de Santayana et al., 2012), en el presente trabajo reunimos en un único documento los remedios basados en el uso de las caballerías. Para ello, hemos realizado una prospección en las principales bases de datos y catálogos bibliográficos nacionales e internacionales. Los trabajos sobre remedios animales podrían ser considerados como un conjunto de «datos curiosos», tal vez poco conocidos y de carácter irrelevante; sin embargo, poseen aplicaciones científicas y culturales de las que se puede obtener un beneficio social en diversos campos (ver Costa-Neto et al., 2009 o Alves y Rosa, 2013). Así, los estudios etnozoológicos son útiles como base para que la investigación etnofarmacológica obtenga y valide nuevos medicamentos a partir de drogas animales (Alves y Rosa, 2005; Costa-Neto, 2005; Quave y Pieroni, 2013). Pero, además, existen razones de tipo antropológico para realizar estos estudios; por ejemplo, en el campo de la educación, ya que pueden ayudar a comprender el comportamiento humano frente a la salud y el uso de estos recursos. Del mismo modo, en relación a los remedios mágico-religiosos es importante compilar y analizar el conocimiento tradicional implícito, de gran valor simbólico y cultural.

También es importante señalar que estos conocimientos etnozoológicos pueden contribuir al desarrollo sostenible. El conocimiento histórico y actual sobre remedios animales puede ser utilizado como recurso en centros de interpretación y/o programas educativos, ayudando a desarrollar el interés, el disfrute y la reflexión sobre especies o razas amenazadas de extinción. Desde el punto de vista etnobiológico, catalogar la herencia zooterapéutica ofrece la posibilidad de establecer un punto de partida para futuros estudios etnozoológicos ibéricos y realizar generalizaciones y comparaciones con otras zonas geográficas, como Latinoamérica.

La revisión sistemática de estudios folklóricos, históricos, etnográficos, antropológicos, biológicos y etnomédicos que estamos llevando a cabo pretende potenciar el desarrollo de una moderna etnozoología en España. Cuando nos propusimos el inventario y catalogación de estos recursos, el planteamiento era eminentemente zoológico, es decir, se basaba en una tarea de reconocimiento y clasificación taxonómica de las especies usadas a partir de métodos rigurosamente biológicos (para llegar al nombre científico de las especies o a la categoría taxonómica más próxima). No obstante, la gran riqueza cultural y antropológica de los animales domésticos nos ha impulsado a continuar las tareas de inventario que no precisan de una determinación biológica. Como ya se ha comentado, las caballerías presentan un papel relevante en el conjunto de los animales domésticos.

Al igual que en trabajos anteriores (p. ej. González y Vallejo, 2012, 2013a; Vallejo y González, 2013b), las dolencias tratadas con equinos han sido clasificadas siguiendo los capítulos de enfermedades considerados en la Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud, décima revisión (CIE-10) [http://eciemaps.mspsi.es/ecieMaps/browser/index_10_2008.html]. Este sistema de categorización es de gran utilidad para los clínicos, pues sus criterios son directrices para establecer diagnósticos; pero, lógicamente, no coinciden con la concepción popular de la enfermedad. No obstante, esta clasificación, a pesar de las diferencias propias del lenguaje popular y científico, a nivel de categorías superiores («capítulos») permite la normalización de las enfermedades populares de una forma sencilla; así como la discriminación de la mayoría de las mismas.

Resultados y discusión

El sistema humoral ha sido el fundamento filosófico natural de las terapias desde la Antigüedad hasta el desarrollo de la biomedicina y constituye una de las claves de la medicina popular (Mariño Ferro, 1996). Así, la medicina hipocrática, a través de la teoría humoral, explicaba la fisiología del organismo por el equilibrio de cuatro humores o líquidos: bilis negra (frío y seco), bilis (templado y seco), flema (frío y húmedo) y sangre (templado y húmedo). El exceso o defecto de estos humores, como consecuencia del régimen de vida, provocaría dolencias, trastornos o patologías que habría que contrarrestar para recuperar la salud. Por ello, la terapéutica humoral se basa en el tratamiento por contrarios, siguiendo el principio contraria contrariis curantur (Laín Entralgo, 1982; Guerra, 2007). Una enfermedad con una etiología basada en el calor, reconocida por enrojecimientos, sed, temperatura elevada o dolor abrasante (tales como quemaduras, erupciones, inflamaciones, estados febriles, estreñimiento o procesos repentinos), mejoraría mediante la aplicación de frío y, por consiguiente, utilizando medicamentos con este carácter. Por otra parte, las dolencias con etiología basada en el frío se reconocerían por síntomas en el individuo como temblar de frío, las manos y pies helados, heces blandas, dolor de articulaciones, tensión muscular o rigidez, que mejorarían con la aplicación de calor.

Además los humores se han asociado a las estaciones, los elementos, a cualidades y también al carácter (Thivel, 1997; Günther y Morgado, 2000). En este sentido, los estudios zoológicos de los siglos xvi y xvii son muy interesantes, pues recogen datos de autores clásicos, medievales y renacentistas y reflejan las características del periodo histórico en el que esta filosofía humoral se encontraba en pleno apogeo en toda Europa (Wear, 1995; Lavie, 2013). Entre ellos cabe destacar las obras de Jerónimo Cortés y Francisco Vélez de Arciniega, quienes realizan comentarios sobre la complexión, carácter y naturaleza de los equinos. Así, Cortés en su Tratado de los animales terrestres y volátiles, y sus propiedades —editado en 1672— escribe sobre el burro, afirmando que es frío y húmedo (Cortés, 1672). Por su parte, Vélez de Arciniega, en su Historia de los animales más recebidos en el uso de la Medicina (1613), comenta que, entre todas las leches, la de burra es la más húmeda y siguiendo a Galeno afirma que es el medicamento que con mayor seguridad purga en el tratamiento de enfermedades agudas (Vélez de Arciniega, 1613). Por consiguiente, el burro (Equus africanus asinus Linnaeus, 1758) sería un animal flemático con el que se podrían tratar desórdenes con síntomas «secos y calientes». En cambio, el caballo (Equus ferus caballus Linnaeus, 1758), debido a su temperamento, tendría cualidades opuestas, lo cual queda justificado según Aristóteles y Galeno: «Entre los animales el que es más caliente es más activo» (ver Mariño Ferro, 1996).

El caballo sería un recurso zooterapéutico contrario al burro, acorde con la percepción que existe de ellos en el mundo rural, donde su caracterización tiene significados opuestos. Así, la del corcel, rocín o penco va ligada a la fuerza, la nobleza, la dignidad y el coraje, mientras que la caracterización del asno se apoya en la torpeza, la humildad, la testarudez y la docilidad (fig. 1). Curiosamente, el híbrido (Equus africanus x ferus) es rechazado por la etnomedicina española. Solamente hemos encontrado dos registros del uso de los excrementos de mulo o mula en la provincia de Cáceres (Domínguez Moreno, 2006; Gregori Cruz, 2007) (ver tabla 1).

Fig. 1. La fuerza, nobleza y coraje atribuidos al caballo hacen de este animal un elemento esencial en todos los festejos taurinos. La humildad y docilidad del burro se manifiestan en las diferentes festividades del calendario anual ligadas a la cosecha, tales como la fiesta de la vendimia que se celebra en Villarino de los Aires (Salamanca); ya lo dice la conocida canción local: «… ya se murió el burro / que acarreaba la vinagre / ya lo llevó Dios / de esta vida miserable…»

En cuanto a los simbolismos y valoraciones presentes en las comunidades rurales, destaca el prestigio social y el estatus económico del caballo frente a la desconsideración social, comicidad y subordinación del burro (Marcos Arévalo, 2002; Del Campo Tejedor, 2012). Por otra parte, el pensamiento mágico está presente en el uso de ciertos remedios; así, las yeguas, burros y caballos negros forman parte de la terapéutica popular para curar la tos ferina y afecciones osteoarticulares, así como aliviar odontalgias, dolores abdominales y las picaduras de alacrán (p. ej. Alcántara Montiel, 1990; Carril, 1991; Tejerina Gallardo, 2010; Benítez, 2011). Este uso demuestra la ambivalencia del conocimiento tradicional. La sociedad española está llena de prejuicios en torno al color negro, asociado simbólicamente a la muerte o a la mala suerte; a pesar de lo cual, se asocian virtudes terapéuticas a estos animales (Guío Cerezo, 1992).

Del mismo modo, la magia de los números impares se observa en dos remedios contra la tos ferina (Castillo de Lucas, 1958; Gil Barberá y Martí Mora, 1997). El tratamiento dura nueve días o se ha de implementar cierto ritual nueve veces. El número nueve tiene un importante valor mítico desde la Antigüedad. Ya Hipócrates, siguiendo a Pitágoras, determina la existencia de días críticos y le confiere un papel mágico al número (Castillo de Lucas, 1958; Gavilanes, 1995). Asimismo, las caballerías forman parte de ritos de paso, como dar la vuelta a algo y marcharse sin volver la vista atrás (García Arambilet, 1990) o montar en ellas al revés (Martí i Pérez, 1988), y se le imponen condiciones terapéuticas mágicas a sus remedios tales como su aplicación después de la medianoche (Vázquez Gallego, 1990).

Tabla 1. Listado de remedios médicos populares españoles basados en el uso de las caballerías

Enfermedad tratada

Remedio (preparación y administración)

Localización geográfica

Referencias

I.- Ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias

Tuberculosis (tisis)

Cuando mataban un caballo, bebían su sangre caliente, acabado de degollar

Montseny (Cataluña)

Bonet (2012)

Tos ferina

Montar en un burro de tres años, nueve veces, y pasar por debajo de él otras tantas

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Castillo de Lucas (1958)

Antiguamente, a los niños con tos ferina los curaban de la siguiente forma: si era un varón el que estaba malo, se le daba a beber en un cacharro a una yegua un poco de agua, y la que le sobraba se filtraba por un trapo para que no llevase babas, y la tenía que beber el niño; cuando la que estaba mala era una niña, se hacía igual pero con el agua que le sobraba a un caballo

Villanueva del Trabuco (Málaga)

Alcántara Montiel (1990)

Para curar la tos ferina cogíamos las granzas de trigo que le sobraban de comer a una yegua negra, y hacíamos con ellas un cocimiento. El agua donde se hervían las granzas se les daba a beber a los niños hasta que curaban

Archidona (Málaga)

Alcántara Montiel (1990)

Beber agua en la que hubiera abrevado un caballo negro

Sagos (Salamanca)

Carril (1991)

Beber agua durante nueve días de un pozal donde previamente había bebido un caballo

Valencia

Gil Barberá y Martí Mora (1997)

Agua en la que previamente se ha lavado una herradura de caballo

Arroyo de la Luz (Cáceres)

Domínguez Moreno (2000)

Se aliviaba bebiendo agua del pilón donde había bebido un caballo

Las Armeras, Roldán (Murcia)

Rabal Saura (2006)

El enfermo debía beber agua al final de un abrevadero donde en ese mismo instante estuviesen bebiendo al mismo tiempo varias caballerías

Isla Plana (Murcia)

Rabal Saura (2006)

Erisipela

Se usan los polvos que salen al herrar el casco de las caballerías

Ventosa de San Pedro (Soria)

García Arambilet (1990)

Verrugas

Se la ata con una cerda de cola de caballo

Asturias

Castañón (1976)

Entre los tratamientos tópicos está el apretarlas, estrangulándolas con… una cerda de cola de caballo para que se desprendan

Asturias

Junceda Avello (1987)

Verrugas

Ir a un ribazo, coger un hueso de las extremidades de una caballería, darle la vuelta y marcharse sin volver la vista atrás

Huérteles (Soria)

García Arambilet (1990)

... estrangulación con una cerda de caballo provocando una isquemia en su base

Asturias

Fernández García (1996)

Se cortan amarrándoles una cerda de caballo. Caen solas

Fuenteheridos (Huelva)

Garrido Palacios (2001)

… se emplea una crin de caballo (para anudar la verruga e irla apretando día a día hasta conseguir que esta se seque y caiga), siendo preferibles los pertenecientes a los équidos que participaron en la procesión de la Encamisá

Torrejoncillo, Portaje (Cáceres)

Domínguez Moreno (2004a)

Hisopos con orina de yegua

Hinojal (Cáceres)

Domínguez Moreno (2004a)

Ligarlas por su base con una crin de caballo

Islas Canarias

Pérez Vidal (2007)

Escabiosis (sarna)

Restregar la piel contra la crin de un caballo. La condición para que el remedio fuese eficaz era que se realizara después de la medianoche

Galicia

Vázquez Gallego (1990)

II.- Tumores (neoplasias)

Cáncer (sin determinar)

… se consideraba que la alimentación con carne de caballo y, sobre todo, con solomillo era buena para combatirlo

Durango (Vizcaya)

Barandiarán y Manterola (2004)

III.- Enfermedades de la sangre y de los órganos hematopoyéticos, y ciertos trastornos que afectan el mecanismo de la inmunidad

Anemia (de tipo no especificado)

… se suele tomar carne de caballo. En Berganzo se recomienda comer un kilo de filetes de caballo a la semana

Aoiz (Navarra); Berganzo (Álava)

Barandiarán y Manterola (2004)

Comer con regularidad carne de caballo

La Vall d’Uixó (Castellón)

Castelló et al. (2008)

Beber la sangre del hígado del caballo

La Vall d’Uixó (Castellón)

Castelló et al. (2008)

VI.- Enfermedades del sistema nervioso

Hemiplejía

Cuando se ve caer a una persona presa de un ataque de «perlesía» es bueno desalbardar inmediatamente un burro y colocar la albarda encima del paciente. Con solo esto y llevar luego al enfermo a la cama para que repose, se cree que sanará. Es circunstancia indispensable para la eficacia del remedio que la albarda se aplique antes de enfriarse, cuando todavía conserve el calor y el sudor de la bestia

Islas Canarias

Pérez Vidal (2007)

IX.- Enfermedades del sistema circulatorio

Hemorroides

Llevar en el bolsillo cagajón desecado de mulo

Galisteo (Cáceres)

Domínguez Moreno (2006)

X.- Enfermedades del sistema respiratorio

Resfriado común

Con carácter de magia imitativa, para facilitar la expectoración, curando así el catarro (...) beber agua donde haya bebido un caballo muy baboso

Castillo de Lucas (1958)

XI.- Enfermedades del sistema digestivo

Primera dentición

… para estimular el crecimiento de los dientes en los niños… colgarles al cuello amuletos consistentes en saquitos que contenían dientes… de caballo

Llodio (Álava); Larrabezúa, Vedia (Vizcaya)

Barandiarán y Manterola (2004)

Odontalgia

Para aliviar el dolor de muelas se daban friegas con orín de burro negro

Provincia de Salamanca

Carril (1981)

Para conservar la dentición

Frotar los dientes con orina de caballo

País Vasco

Goicoetxea Marcaida (1983)

Gastritis

Tomar orín de caballo o burro

Cartagena (Murcia)

Ferrándiz Araujo (2004)

Estreñimiento

Cocimiento de excremento de asno en tazas

Sierra de Gata (Cáceres)

Díaz Mora (1948), Castillo de Lucas (1958)

XII.- Enfermedades de la piel y del tejido subcutáneo

Padrastros

Frotarse las cutículas cuando se oiga rebuznar un burro del que no se conozca el dueño

Miajadas (Cáceres)

Domínguez Moreno (2004a)

Alopecia

… trataban de impedir la calvicie aplicando agua cocida con cascos de caballo

Lemóniz (Vizcaya)

Barandiarán y Manterola (2004)

Embadurnamientos con orina de burro en la que se han mezclado a partes iguales cenizas de testículos de gallo y de chepa de «marrajo» (gallipato)

Garrovillas (Cáceres); Salvaleón (Badajoz)

Domínguez Moreno (2005)

Cuidado del cutis (eliminar arrugas)

Orina de burra… aplicar un número impar de lavatorios, recomendándose que el líquido se tome directamente con las manos cuando el cuadrúpedo miccione. En Mérida la orina asnal consigue mayores resultados si se mezcla a partes iguales con orina de mujer menstruante

Mérida, San Pedro de Alcántara, Lobón (Badajoz)

Domínguez Moreno (2004b)

XIII.- Enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo

Mialgia

Dolores musculares… correa (cinturón) de piel de caballo curtida

Ubrique (Cádiz)

Rodríguez Aguado (2001)

Reumatismo

Ir a la cuadra con una sartén y esperar a que orinen las caballerías y luego con salvado caliente, se dan unas friegas

Valdenebro (Soria)

García Arambilet (1990)

… se cocía saúco en aceite hirviendo y se mezclaba con estiércol de yegua, que tenía que ser recogido fuera de la cuadra; luego se colaba por un trapo y se realizaban las friegas con el líquido obtenido

Ataun (Guipúzcoa)

Barandiarán y Manterola (2004)

Fortalecimiento de los huesos

Aplicar manteca de caballo y coñac batido

Andaluz (Soria)

García Arambilet (1990)

XV.- Embarazo, parto y puerperio

Expulsión de la placenta

Las boñigas de burro se han usado para ayudar a expulsar la placenta después del parto. Para ello se preparaba un cocimiento de boñigas de burro, después se filtraba y ese líquido se daba a la parturienta para que expulsara la placenta

Comarca de Hellín (Albacete)

Verde et al. (2008)

Para favorecer la expulsión de la placenta, se hierven heces de burro y el líquido resultante se da a beber a las mujeres después del parto

Castilla-La Mancha

Quave et al. (2010)

XVIII.- Síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio, no clasificados en otra parte

Dolor abdominal

Beber cocimiento de excrementos de caballo

Garrovillas (Cáceres)

Marcos de Sande (1947)

Antiguamente, para aliviar dolores fuertes de barriga o de estómago… se bebía el agua de cocer «cagajones de burro». En Jaraicejo se asegura que los cagajones habrían de ser de burro negro

Jaraicejo, Malpartida de Plasencia (Cáceres)

Tejerina Gallardo (2010)

Cólico

Aplicar excremento de burro

Provincia de Badajoz, zona limítrofe con la Sierra de Aracena

Nogales (1907)

Beber un cocimiento de excrementos de mula

Valencia del Mombuey (Badajoz)

Gregori Cruz (2007)

Antiguamente, para aliviar cólicos… se bebía el agua de cocer «cagajones de burro»

Malpartida de Plasencia (Cáceres)

Tejerina Gallardo (2010)

XIX.- Traumatismos, envenenamientos y algunas otras consecuencias de causas externas

Heridas

La orina de burro, con solo tres aplicaciones, hace desaparecer el mínimo rastro de la cicatriz

Valle del Ambroz (Cáceres)

Domínguez Moreno (2003)

Quemaduras

Aplicar polvos del hueso de la mano de un burro

Tardáguila (Salamanca)

Blanco (1985)

… para que se regenerase la piel se cogía excremento seco del campo, de yegua o caballo, se freía en aceite y se le mezclaba un poco de manteca. Se colaba y se untaba un paño en dicho ungüento que luego se colocaba sobre la quemadura y se tenía allí cambiándolo cada tres horas

Ataun (Guipúzcoa)

Barandiarán y Manterola (2004)

Quemaduras

Masajear la piel afectada con una solución alcohólica de huesos de burro calcinados

Cartagena (Murcia)

Ferrándiz Araujo (2004)

Huesos de burro son quemados (sin que llegaran a carbonizarse por completo) y se muelen hasta conseguir un polvo que se aplica sobre las quemaduras, como vulnerario

Sierra de Segura (Castilla-La Mancha)

Verde et al. (2008), Quave et al. (2010)

Sabañones

Freír en una sartén, con abundante aceite, trozos de cáscara de naranja mezclados con limaduras de pezuñas de caballo y, una vez frío, se aplica sobre los sabañones

Madroñera (Cáceres)

Domínguez Moreno (2004a)

Picaduras de insecto (no ponzoñoso)

Para evitar las picaduras de los «pínfanos» (mosquitos), quemar excrementos de burro

Guadiana del Caudillo (Badajoz)

Vallejo et al. (2005)

Para espantar insectos y evitar sus picaduras… quemar excrementos de burro

Montijo, Fuente del Maestre, Guadiana del Caudillo (Badajoz)

Vallejo (2008)

Picadura de escorpión (contra el efecto tóxico de su veneno)

… montar un asno al revés, es decir, con la cara mirando hacia la cola del animal al mismo tiempo que se le susurra al oído: «M’ha picat un escorpí» («me ha picado un escorpión»). El dolor ha de pasar de esta manera al asno

Reus (Tarragona)

Martí i Pérez (1988)

Pasar la zona de la picadura, frotando, por el escroto de un burro negro (no castrado)

Villarino de los Aires (Salamanca)

González y Vallejo (2013a)

Mordedura de perro

… se untaba la herida con grasa de caballo

Sangüesa (Navarra)

Barandiarán y Manterola (2004)


Todo este rico bagaje cultural de herencia hipocrática y simbolismos hace que los equinos tengan un papel destacado en la etnomedicina española. Como puede observarse en la tabla 1, las caballerías constituyen en especial un importante recurso frente a ciertas enfermedades infecciosas y parasitarias (19 registros de uso) y traumatismos, envenenamientos y algunas otras consecuencias de causas externas (11 registros). Pero también documentamos remedios para otros 10 capítulos de enfermedades (fig. 2), pudiendo asegurar que estos animales constituyen un recurso terapéutico polivalente en España.

Fig. 2. Frecuencia de las enfermedades tratadas mediante equinos en la etnomedicina española,

ordenadas según los capítulos de la clasificación médica internacional CIE-10 (ver tabla 1)

Cabe destacar el empleo de remedios empíricos muy reputados como suplementos alimentarios para caso de desórdenes nutricionales, malnutrición o desnutrición. Serían recursos para abordar enfermedades endocrinas, nutricionales o metabólicas; sin embargo, en algunos casos la visión emic de la enfermedad asocia estos estados a la anemia. No obstante, el remedio usual coincide con el término etic: la anemia es tratada mediante el consumo regular de carne de caballo (Barandiarán y Manterola, 2004; Castelló et al., 2008).

Los productos animales utilizados en los remedios documentados son muy variados, hasta 10 categorías diferentes (fig. 3). Un 23 % de los remedios se basan en el uso de los excrementos, siguiendo en importancia el uso de la orina (14 %) y de las crines (12 %). Asimismo, hemos recogido un 23 % de remedios «mágicos» que, de una forma u otra, se basan en el «uso» del animal entero. Pero, desde una perspectiva simbólica, es más interesante destacar que si observamos cómo varían las frecuencias de uso de los diferentes recursos o productos teniendo en cuenta las dos especies (fig. 4), se aprecian diferencias. El análisis de los datos utilizando el método Chi-cuadrado (mediante el programa XLSTAT) indica que se trata de diferencias significativas (X2 = 23,287; g. l. = 5; P < 0,001). Así, con los datos disponibles, debemos rechazar la hipótesis nula y aceptar la hipótesis alternativa: hay una dependencia entre los recursos terapéuticos empleados y las especies.

Fig. 3. Importancia relativa de los productos equinos empleados en la etnomedicina española

Fig. 4. Frecuencia de uso de los diferentes recursos terapéuticos para cada especie equina

En relación a los productos empleados, queremos también destacar aquí la importancia cultural de la leche de burra. En otro trabajo documentamos y analizamos los usos médicos tradicionales de este producto en España (ver Vallejo y González, 2014b). En la cultura mediterránea esta leche tiene una gran importancia como alimento vital, lo cual se traduce simbólicamente en una panacea que ayuda en el mantenimiento de lo que Mariño Ferro (1985) llama la «vida del alma».

Finalmente, destacaremos que los equinos han tenido una importancia muy relevante en la península ibérica desde el Paleolítico hasta nuestros días (Del Campo Tejedor, 2012); por ello, la gran cantidad de remedios compilados en el presente trabajo contrasta con los escasos datos incluidos en la reciente revisión llevada a cabo por Ceríaco (2013) en Portugal. Según este autor, en el país vecino apenas la sangre de caballo se bebe para combatir la anemia, su manteca se aplica externamente para aliviar los dolores de cabeza, los excrementos de burro se emplean para detener hemorragias, nueve gotas de su sangre son mezcladas con vino para combatir el alcoholismo, o si un niño babea mucho, este debe besar a un burro.

Conclusiones

El conocimiento terapéutico tradicional en torno a los equinos está ampliamente distribuido por toda la geografía nacional, siendo la especie de mayor importancia el asno. Dicho conocimiento tiene un origen histórico, y emana fundamentalmente de la doctrina de la «patología humoral griega». Las ideas sobre el frío y el calor, junto con los simbolismos característicos de las diferentes especies de equinos, marcan la elección de las diferentes especies. Resulta llamativo que el mulo apenas se ha utilizado como recurso terapéutico, y la razón puede deberse a su propio carácter de híbrido y no manifestar claramente los simbolismos de caballo y asno. En los tratamientos se observan las influencias de la astrología y la numerología. Los numerosos remedios compilados ponen de manifiesto la importancia de los equinos en la etnomedicina española, y por extensión en la península ibérica.

José Ramón Vallejo

Profesor Asociado del Área de Historia de la Ciencia

Departamento de Terapéutica Médico-Quirúrgica

Facultad de Medicina

Universidad de Extremadura (España)

José Antonio González

Etnobiólogo, miembro del Grupo de Investigación de Recursos Etnobiológicos del Duero-Douro (GRIRED)

Facultad de Biología

Universidad de Salamanca (España)

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