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EL MILAGRO DEL TRIGO, UN TEMA APOCRIFO

VERGARA JIMENEZ, Francisco y FRAILE GIL, José Manuel

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 44.

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La enorme influencia que los escritos llamados Evangelios Apócrifos han ejercido en el género de la literatura oral, es por todos aceptada; han sido objeto además de estudios por parte de prestigiosos investigadores, incluso en esta misma publicación (1).

Parece claro que hasta la regulación de los escritos que, a partir de entonces se llamarán "canónicos", en el Concilio de Nicea (325 d. C.) y más tarde en el de Laodicea (363 d. C.), donde se reconocieron como oficiales los de Juan, Mateo, Marcos y Lucas, la interrelación entre los datos aportados por la totalidad de los textos que tratan el tema de la vida de Jesús, fue clara. Sirva como ejemplo el caso de La Epifanía o Adoración de los Magos; mientras que en los Evangelios oficiales no se fija el número ni el rango de éstos, el Evangelio Armenio de la Infancia de Jesús nos informa de sus nombres y de su condición de hermanos y reyes de Persia, India y Arabia. Gráficamente este caso goza de claros ejemplos en las paredes de las Catacumbas Romanas donde el número de los Magos no se fijó hasta bien entrado el siglo V d. C., apareciendo en algunas representaciones dos, tres o cuatro personajes.

La enorme riqueza de datos, problemáticamente contradictorios, que nos aportan los textos apócrifos, viene a llenar el vacío que dejan los canónicos respecto a la naturaleza humana de Cristo y su familiares más cercanos.

Quizá el motivo principal por el que se aceptaron solamente como válidos los cuatro textos que todos conocemos, sea el de su perfecta compenetración, llenando unos los huecos de otros, siempre complementándose y nunca aportándonos noticias contradictorias.

Resulta evidente que los textos canónicos atienden con preferencia al aspecto sacro de las Santas Personas y, sobre todo, de Cristo; y ello en detrimento de un Jesús más "de tejas para abajo" que a la postre llegaría mejor a las gentes sencillas que, ayer como hoy, son mayoría en la grey de la Iglesia. Esta parcela un tanto descuidada, es la que llenan los textos apócrifos que parecen complacerse en detallamos, a veces con una veracidad implacable, virtudes y defectos con los que cualquier lector o contemplador medio podría identificarse. Al decir "contemplador" y también "oyente" nos referimos a la gran mayoría de gentes que, como analfabetos, leían en los grandes ciclos representados en los muros de los templos o en las miniaturas de los libros; o al escuchar las relaciones religiosas, las historias y hagiografías que durante siglos circularon por toda la Cristiandad.

Probablemente esta mayor atención que los Evangelios Apócrifos dan al plano doméstico de la vida de Cristo hizo que la Iglesia Católica viera en ellos un auxiliar importante para su plan de "captación" de fieles; siempre que se utilizaran a través de un filtro adecuado, filtro que se materializó en la figura de los censores eclesiásticos. Así las hagiografías y devocionarios, entre los que sin duda descuella la "Legenda Aurea" de Jacobo de Vorágine -siglo XIII-, que circularon abundantemente desde la Alta Edad Media hasta casi nuestros días, llenaron sus páginas de pequeños milagros sacados de las escrituras vetadas por la Iglesia de Roma.

En el aspecto literario es el propio Pidal quien opina que los romances religiosos son de origen tardío, y por ello son pocos los que verdaderamente han sido trabajados por la recreación oral-tradicional. Pidal cita como ejemplos Amnón y Tamar, el Sacrificio de Isaac o el tema de David y Goliat; como todos ellos son temas extraídos del Antiguo Testamento, son temas que gozan de una vida más intensa en la tradición de los judíos Sefardíes que en la peninsular, por motivos puramente religiosos. Caso aparte es el romance de Tamar, abundantísimo en todo el área peninsular a causa de lo escabroso de su argumento, que le confiere un carácter morboso, siendo por ello uno de los más sabidos; un caso análogo es el de Delgadina, archisabido por motivos semejantes como ya apuntara Menéndez Pelayo.

Sobre la modernidad de los temas religiosos en la tradición oral, en especial los inspirados en el Nuevo Testamento, los referentes a la vida de Cristo y sus padres, son casi todos inspirados en textos apócrifos; esta supuesta "modernidad" se ve apoyada por la forma métrica que adoptan: la estrófica. Tan sólo un pequeño grupo usa del romance tradicional-monor-rrimo, el caso más conocido es el de "La fe del ciego" (e). En el grupo de las composiciones estróficas se alinean :"El Niño perdido", "Las dudas de San José" o el tema que nos ocupa, "El milagro del trigo".

Para completar esta introducción general sobre los Apócrifos, remitimos al trabajo de Lorenzo Vélez (1); además es interesante ajustarnos a la clasificación que el autor da para la sistematización de los temas basados en escritos no canónicos.

1. Episodios relativos a la Anunciación.

2. Nacimiento.

3. Adoración.

4. Huida a Egipto. Aquí habría que colocar el tema que estudiamos; si bien, como veremos, el texto apócrifo coloca la acción en el período de infancia, sin especificar nada más.

5. Pasión.

6. Milagros de Cristo y la Virgen.

7. Descriptivos.

8. Oficios y actividades diversas.

Vamos a centrar el tema de este trabajo, hablando del "Milagro del trigo" o de "El labrador y la Virgen", nombres ambos con los que se conoce el pasaje que narra la composición tradicional y que transcurre durante la Huida a Egipto decretada por un ángel a San José para salvar al Niño de la Matanza de Inocentes.

En esquema, la historia narrada por el texto tradicional, es la siguiente: La Virgen pregunta a un labrador que ve junto al camino, qué siembra. El labrador malhumorado responde que piedras, a lo que recibe como respuesta una lluvia de piedrecillas que le dejan el campo yermo.

Más adelante otro labrador es recompensado con una gran cosecha labrada en un día por haber sido amable con María. Cuando llegan los soldados de Herodes preguntando por los fugitivos, el labrador contesta que les vio al sembrar aquel trigo que ahora están segando. Con ello el labriego no miente y, a la vez, despista á los soldados, pues de la siega a la siembra deben transcurrir varios meses.

El origen de este episodio que tiene como protagonistas a la Sagrada Familia, tenía que estar en los textos apócrifos, pues en los canónicos no se menciona esta historia por ninguno de los cuatro Evangelistas. La cita, efectivamente, se encuentra en uno de los Evangelios Apócrifos, concretamente en el "Libro sobre la Infancia del Salvador", pasaje cuatro.

Como iremos viendo, la tradición oral y, sobre todo, aquel filtro eclesiástico del que ya hablamos y por el que se tamizaron las noticias procedentes de los textos apócrifos, han desfigurado bastante la historia; aún cuando en esencia el tema es perfectamente reconocible.

Antes de pasar a transcribir el pasaje que narra el hecho que nos ocupa, vamos a dar unas breves notas sobre el manuscrito llamado "Libro sobre la Infancia del Salvador", que nos ha conservado el texto que estudiamos. Escrito en latín, forma parte de los fondos de la Biblioteca Nacional de París (Nº 11.867, Fondos St. Germain) y fue escrito en el siglo XIII. La traducción más usada, y sin duda la mejor, se debe a Bonaccorsi (1948). No parece que se trate de ningún texto íntegro de gran antigüedad, sino más bien de una compilación al estilo de la "Vita Rytmica" acerca de la Virgen y Cristo (2), la "Legenda Aurea" a la que ya hemos hecho alusión, o el "Speculum Historiale" de Vicente de Beauvais.

El texto que nos interesa constituye el pasaje cuarto del Libro; es interesante transcribirlo aquí en su integridad para poder luego compararlo con el argumento tradicional que ya hemos esbozado.

4. "Ocurrió de nuevo un día de sementera que Jesús iba atravesando el Asia y vió un labrador que sembraba cierto género de legumbres, por nombre garbanzos, en una finca que es llamada la cercana a la tumba de Raquel, entre Jerusalén y Belén. Jesús le dijo: Hombre, qué es lo que estás sembrando? Mas él, llevándolo a mal y burlándose de que un muchacho de aquella edad le hiciera esta pregunta, le respondió: Piedras. Y Jesús le dijo a su vez: Tienes razón: porque efectivamente son piedras. y todos aquellos garbanzos se convirtieron en piedras durísimas, que aún conservan la forma de garbanzos, el color y aún el ojuelo en la cabeza. Y de esta manera todos aquellos granos, tanto los ya sembrados como los que iban a serlo, se convirtieron en piedras. Y hasta hoy, buscándolas con cuidado, se pueden encontrar dichas piedras en el mencionado campo"

En primer lugar, cronológicamente el relato no acontece durante la Huida a Egipto, sino durante un viaje realizado por Jesús durante su infancia y seguramente cuando residían ya, de fijo, en Nazaret.

La segunda diferencia importante es, quizá, consecuencia de la primera; cuando la Sagrada Familia huyó a Egipto por causa del mandato de Herodes, peligraba la vida de "todos los niños que había en Belén y en sus términos, de dos años para abajo" (3); aun cuando otros textos apócrifos varían la edad, la Iglesia, al dar como canónico el Evangelio de San Mateo, fijó en dos los años que contaría Jesús cuando se encontraron, huyendo hacia Egipto, al mal labrador. Resulta claro que un niño de dos años no podía preguntar a nadie por el camino a seguir y menos aún por lo que se está sembrando.

La tradición solucionó el problema poniendo en labios de la Virgen el diálogo y, después, el hecho sobrenatural del milagro; así ha pasado la historia a las múltiples versiones que se conocen, publicadas o inéditas, de la literatura oral en lengua castellana.

Es evidente que no sólo se ha cambiado el marco cronológico del relato; se han mutado también los papeles de protagonismo, pasando del Niño-Dios a su Madre; ya hemos visto las causas materiales del cambio, debidas a la edad. Pero hay que dejar claro, también, que el Jesús de los textos apócrifos es un muchacho vengativo que, alterado por motivos insignificantes, es capaz de terribles venganzas, más chocantes aún si tenemos en cuenta lo corto de su edad.

Este carácter irascible queda bien patente en relatos como los referentes a las figurillas de barro, donde Jesús castiga con la muerte al niño que modela mejor que él, o a aquel otro que rompe con el pie su obra de ingeniería infantil (4).

Queda claro que esta conducta, tan humana por vengativa, y por ello tan alejada de la imagen tradicional y canónica del Niño Jesús amoroso y condescendiente, debía ser limada, por lo que se aprovechó la transformación del relato para dejar que la Virgen acometiera la crueldad de la venganza, crueldad que luego quedaría atenuada por la segunda parte del relato, ya de creación posterior reelaborada.

El carácter de huida está perfectamente expresado en la mayoría de las versiones conocidas:

"Pajito va un pajecito
huyendo del Rey Herodes
y en el camino pasaron
muchas hambres y calores,
al Niño le llevan
con mucho cuidado
porque el Rey Herodes
quiere degollarlo (5).

(Palencia)

"Huyendo del Rey de Herodes
se meten en un barranco
y allí pasaron la noche
con mucho frío y quebranto" (6).
(Cáceres)

Durante esta huida, la Sagrada Familia, repara en un labrador que está sembrando; en algunas versiones se detalla el motivo de la pregunta: consejo respecto al camino a seguir.

"Allí tomaron camino
a un labrador que vieron" (5).
(Palencia)

O simplemente la pregunta surge espontánea, éste es el caso más frecuente; el labrador airado responde:

"Pues yo siembro piedras" (6).
(Cáceres)

"Pues yo siembro peñas" (7).
(Cáceres)

"Unas pocas piedras" (5).
(Palencia)

Es menos frecuente el caso de la versión gaditana que publicamos, donde el labrador responde que son cuernos lo que siembra, esta variante es típica de la Andalucía Occidental.

"Todos estos cuernos
para el otro año."
(Cádiz)

Es curioso ver cómo los garbanzos del texto antiguo se han transformado en granos de trigo, sin duda por ser éste el más representativo de cuantos cultivos se dan en nuestra geografía y, sobre todo, por tratarse del germen del pan alimento básico en la alimentación tradicional y por estar cargado de connotaciones religiosas.

El intento de mitigar el sentido de venganza en los textos tradicionales, viene dado no sólo por la contrapartida de la gracia otorgada al buen sembrador, sino también por el reconocimiento sumiso del labrador soberbio por su falta:

"Y el labrador dice:
-Si será el castigo,
pa lo que yo he hablado
está bien merecido" (6)
(Cáceres)

La segunda parte de la historia tradicional es la referente al milagro-recompensa que se opone al milagro-castigo; son las dos caras, anverso y reverso, de una misma moneda que es la relación Divinidad-hombre. Esta segunda parte, netamente canónica, entronca con una serie de pasajes de multiplicación o aumento de los frutos de la tierra. Ejemplos de estos casos tenemos en abundancia, tanto en los textos canónicos: Bodas de Caná (8) o Multiplicación de los panes y los peces (9), todos ellos referentes a la vida pública de un Jesús ya adulto, como en los textos apócrifos.

Veamos dos casos concretos referentes a germinaciones maravillosas, no ya por lo tempranas, como es el caso del "Milagro del trigo", sino por lo copiosas.

"Otro día Jesús fue al campo y tomando un grano de trigo del granero de su madre lo sembró él mismo. Y el grano germinó y se multiplicó extremadamente. Lo recolectó él mismo y recogió tres medidas de trigo que dió a sus numerosos parientes" (10).

"Y sucedió que, siendo la época de la sementera, salió José a sembrar trigo. Y Jesús le siguió. Después que José hubo empezado su faena, alcanzó Jesús su mano y tomó en ella un puñado de trigo, que desparramó junto a la linde de su finca. Vino José después a segar en el tiempo de la recolección. Y vino también Jesús para recoger el fruto que había sembrado, y su cosecha fue de cien modios de trigo riquísimo, cantidad que no produjeron tres o cuatro campos juntos. Y dijo José: Llamad a los pobres, huérfanos y viudas, y repártaseles el trigo de mi cosecha. Y así se hizo. Mas, al distribuirlo, sobrevino un extraordinario e inesperado aumento. Los pobres que con él fueron aliviados bendecían al Señor con todo su corazón, diciendo que el Señor Dios de Israel había visitado a su pueblo" (11).

La tradición oral resalta la bonanza de aquel trigo milagrosamente temprano:

"Ni lo por nacido
ni lo por nacer
en mi vida he visto
trigo como aquél.

Al otro día siguiente
dos segadores buscaban
para segar aquel trigo
que de seco se esgranaba.

¡Ay qué buen triguito
ay qué buen trigal,
ay qué madurito
que está de segar" (12).
(Valladolid)

"Buscaron peones
y al otro día fueron
a segar el trigo
que ya estaba bueno" (7).
(Cáceres)

Como es natural, cosecha tan rápida, despierta el desconcierto en la mujer del labrador:

"Su mujer le dice
eso no puede ser
en un mismo día
sembrar y coger" (13).
(Valladolid)

La segunda parte del ardid milagroso, la destinada a despistar a los soldados de Herodes, queda plasmada en la sincera respuesta del labrador, cuando contesta haberles visto:

"Estando sembrando
pasar por aquí" (13).
(Valladolid)

La recreación oral ha trabajado a fondo el tema de la descripción de los fugitivos y vemos, una vez más, a los textos apócrifos como fuente de información, información salpicada de detalles que atraen por su ingenuidad.

"Qué señas lleva esa gente?
No nos lo niegue usté, no.
-La mujer era bonita
y el niño parecía un sol,
el hombre parece
ser algo más viejo
que a la mujer lleva
quince años y medio" (5).
(Palencia)

"Dinos las señas que llevan
por Dios, desengáñanos.
-La mujer era muy guapa
y el niño parecía un sol,
pero el hombre era
un poco más viejo
porque la llevaba
quince años lo menos" (6).
(Cáceres)

En efecto, esta desproporción en la edad de los Santos Esposos se comenta en el "Protoevangelio de Santiago" y en la "Historia Arabe de José el Carpintero", donde se llega a decir que José contaba ochenta años en el momento de los desposorios.

Ante la respuesta del labrador sólo les queda a los esbirros de Herodes renegar de su suerte y volver por sus pasos al lugar de partida:

"Se miraban entre ellos
y mil reniegos se echaban
porque no podían lograr
el intento que llevaban,
el intento era
de cogerlos presos
y manifestarlos
llenos de soberbio,
y coger al niño
para degollarle
por mandato de Herodes
que quiere matarle" (12).

A continuación damos a la luz dos nuevas versiones, una de ellas perteneciente a Extremadura y la otra a Andalucía Occidental. Representan dos tipos claros y representativos de las variantes geográficas que presenta la tradición oral. La versión extremeña presenta los datos referentes a la degollación de los Inocentes, mientras que la gaditana tiene como innovación la secuencia de los cuernos, privativa de este área geográfica.

Versión cantada en Guadalupe (Cáceres) por Juliana Guadalupe, de 62 años de edad, el 12 de febrero de 1984, recogida por José Manuel Fraile Gil.

La Virgen va caminando
por un estrecho camino
y San José va delante
vestido de peregrino
al Niño le llevan
con mucho cuidado
porque el Rey Herodes
quiere degollarlo.

Siguieron más adelante
y a un labrador que allí vieron
le ha preguntado la Virgen:

-Labrador, ¿qué estás haciendo?
Y el labrador dice:

-Señora, sembrando
un poco de piedra
para el otro año.

Tan grande la tempestad
que el Señor mandó de piedra
que parecía to aquello
lo mismito que una sierra
y el labrador dice:

-Este es el castigo
por ser mal hablado
está bien merecido.

Siguieron más adelante
ya otro labrador que vieron
le ha preguntado la Virgen:

-Labrador, ¿qué estás haciendo?
y el labrador dice:

-Señora, sembrando
un poco de trigo
para el otro año.

-Pues ven mañana a segarlo
sin ninguna detención
que es un favor que te hace
el Divino Redentor,
y si por nosotros
vienen preguntando
responda usté y diga
que estando sembrando.

Labrador de buena fe
fue por la noche a su casa
y le contó a su mujer
todito lo que le pasa,
buscaron peones
y al otro día fueron
a segar el trigo
que ya estaba seco.

Estando segando el trigo
pasaron tres a caballo
por una mujer y un niño
y un viejo iban preguntando
y el labrador dice:

-Cierto que les vi
estando sembrando
pasar por aquí.

Retroceden los caballos
miles sentencias se echaban
en ver que no se les logra
el intento que llevaban,
el intento era
de meterlos presos
y entregar al Niño
a Herodes perverso.

Ciento cincuenta mil niños
mandó degollar Herodes
por si entre aquellos estaba
el Redentor de los soles.

Los padres gemían
las madres lloraban
en ver que a sus hijos
se los degollaban.

Versión cantada en Tarifa (Cádiz) por Lucrecia y Lourdes Jiménez Iglesias, naturales de Facinas (Tarifa-Cádiz). Recogida por Francisco Vegara.

La Virgen va caminando
huyendo del Rey Herodes
por el camino han pasado
grandes fríos y calores
y al Niño le llevan
con grandes cuidados
porque el Rey Herodes
quiere degollarlo.

Caminan más adelante
y a un labrador que allí vieron
la Virgen le ha preguntado:

-Labrador, ¿qué estás haciendo?

Y el labrador dice:

-Señora, sembrando
todos estos cuernos
para el otro año.

Fue tanta la crueldad
que Dios le mandó de cuernos
que parecía la haza
una maná de carneros.

Este fue el castigo
que Dios le mandó
por ser mal hablado
aquel labrador.

Siguieron más adelante
y a otro labrador que vieron
la Virgen le ha preguntado:

-Labrador, ¿qué estás haciendo?

Y el labrador dice:

-Señora, sembrando
todas estas piedras
para el otro año.

Fue tanta la crueldad
que Dios le mandó de piedras
que parecía la haza
una grandísima sierra.

Este fue el castigo
que Dios le mandó
por ser malhablado
aquel labrador.

Caminan más adelante
ya otro labrador que vieron
la Virgen le ha preguntado:

-Labrador, ¿qué estás haciendo?

Y el labrador dice:

-Señora, sembrando
todos estos trigos
para el otro año.

-Pues ven mañana a segarlo
sin ninguna detención
que este favor te lo hace
el Divino Redentor.

El labrador muy contento
se marchó para su casa
contándole a su mujer
todito lo que le pasa
y la mujer dice:

-Eso no pue ser,
en tan poco tiempo
sembrar y coger.

Al otro día de mañana
se levanta el labrador
va en busca de los peones
no ha encontrado más que dos,
al instante fueron
a segar el trigo
a segar el trigo
que ya estaba bueno.

Estando segando el trigo
un escuadrón de a caballo
por una mujer y un niño
y un viejo van preguntando
y el labrador dice:

-Cierto que los vi,
estando sembrando
pasó por aquí.

Se miran unos a otros
y mil reniegos se echaban
viendo que no les salía
el intento que llevaban,
el intento era
de cogerlos presos
para presentarlos
al Rey más soberbio.

* * *

A modo de epílogo, parece interesante resaltar un detalle curioso con referencia a la maternidad del relato. En el texto apócrifo del "Libro sobre la Infancia del Salvador", se dice al final:

"Y hasta hoy, buscando con cuidado, se pueden encontrar dichas piedras en el mencionado campo."

Si, como ya hemos apuntado, el mencionado Libro está basado en leyendas medievales, no es de extrañar que acuse un gusto por lo material, por aquello que se ve y se toca, por los reliquias en fin.

Estas reliquias, testigos mudos de un pasado que se venera, eran buscadas y coleccionadas con verdadera pasión durante todo el Medioevo y aun después; nada tiene de raro que estas piedras con "forma de garbanzo", fueran buscadas y apreciadas como frutos de la cólera divina.

Mucho más cerca de nosotros en el tiempo, a comienzos de nuestro siglo, un testimonio escrito abunda sobre el tema y nos arroja algo más de luz acerca de este "Milagro del trigo" que nos ocupa. El texto está inscrito en la crónica de una peregrinación a Tierra Santa realizada desde el País Vasco en 1902. En la página 176 se lee:

"...más adelante un campo cubierto de piedrecitas, consagradas por una piadosa leyenda, y es la siguiente:

María, pasando por este lugar, vio aun hombre ocupado en sembrar.

-¿Qué siembras? -le preguntó con aquella dulzura tan peculiar suya.

-Piedrecitas -contestó el labrador desentendiéndose.

Y tan abundante fue la cosecha, que aún se ven esas piedrecitas redondas, de forma de garbanzos, de las que nuestro cochero nos recogió algunas, y a buen seguro que si en el mercado tenían el valor de bajxis que nos exigió, no era mala cosecha" (14).

____________
(1) LORENZO VELEZ, Antonio: "Los Evangelios Apócrifos en el Romancero y Cancionero Tradicional", Revista de Folklore, año I, tomo II.

(2) Edit. por Vogtlin: Bibl. de Litt. Vereins in Stugartt. Nº 180, 1888.

(3) Evangelio de San Mateo 2-16.

(4) Sobre este tema hay varios relatos en los Evangelios Apócrifos. Véase: "Evangelio Arabe de la Infancia; XLVI-3 "Jugando con el barro"; "Evangelio Armenio de la Infancia".

(5) Versión de Cubillo de Ojeda (Palencia), recogida por Joaquín Díaz en el Cancionero del Norte de Palencia. Ver versiones publicadas.

(6) Versión inédita de Cañamero (Cáceres), cantada por Carmen Diosdado, de 51 años de edad, en noviembre de 1981. Recogida por José Manuel Fraile Gil y Antonio Lorenzo Vélez.

(7) Versión inédita de Cañamero (Cáceres), cantada por Agustin Barbas, de 58 años de edad, el 13 de febrero de 1983. Recogida por José Manuel Fraile Gil y Antonio Lorenzo Vélez

(8) Sólo lo menciona el Evangelio de San Juan, 2-1 y ss.

(9) Se conocen dos multiplicaciones milagrosas, la primera la cita: San Marcos 6-30 y ss.; y la segunda San Marcos 8-1 y ss.; San Juan sólo menciona una multiplicación : San Juan 6-1;

(10) Evangelio del Pseudo Mareo. Capítulo XXXIV.

(11) Libro sobre la Infancia del Salvador 3.

(12) Versión cantada por Julia Sanz Vaca, de 61 años de edad, natural de Arrabal de Portillo (Valladolid). Recogida en noviembre de 1981 por Antonio Lorenzo Vélez y María Luisa García Sánchez.

(13) Versión recogida a Dolores Guerrero por Joaquín Díaz y editada en "Romances en torno a la trébede". Ver versiones discográficas.

(14) Crónica de la Peregrinación Vascongada a Tierra Santa, Egipto y Roma en 1902. Por dos peregrinos. Imp. y Enc. La Editorial Vizcaína, Bilbao, 1903.

VERSIONES EDITADAS

Cancionero popular de la provincia de Madrid. M. García Matos, p. 21.

Cancionero Salmantino. Dámaso Ledesma, p. 168.

Cancionero musical Manchego. P. Echevarría, p. 417.

cancionero popular de Jaén. M. D. de Torres, p. 461.

Cancionero popular de Extremadura. Bonifacio Gil, pp. 109,
137, 143 (I); p. 61 (II).

Música popular de Guadalajara. A. Aragonés, pp. 245 y 249.

Romancero popular de la Montaña. Cossío y Maza, nº 424.

Romancero de Gran Canaria. Maximiano Trapero, nº 119.

Cancionero del Norte de Palencia. Joaquín Díaz, ,p. 27.

VERSIONES MUSICALES

Romances en torno a la trébede. Versiones recogidas en la provincia de Valladolid y Palencia por Joaquín Díaz, José Delfín Val, José Antonio Ortega, Félix Pérez y Luis Díaz de Viana. Versión original cantada por Dolores Guerrero. Movie Play. Serie Serano. 17.1555/7.

Canciones de Palencia. Interpretadas por Joaquín Díaz. Movie Play. Serie Serano. 17.1605/7.

Flor Nueva de Viejas Tradiciones, Vol. I. Grupo "Almadraba".
Sello Soni Folk. Serie "Cantes del Pueblo". V. 210.