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CANCIONES Y CUENTOS

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 44.

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Puede descargarse el artículo completo en formato PDF desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

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ROGATIVAS DE LA VIRGEN
DE LA SOTERRAÑA

Virgen de la Soterraña
chiquita y milagrosa
que en la cruz de tu rosario
se posó una mariposa.

Virgen de la Soterraña
de rodillas te imploramos
des la luz a nuestros cuerpos
y el agua a nuestros campos.

Agua, agua Soterraña
chiquita y milagrosa
que en la cruz de tu rosario
se posó una mariposa.

Agua te pedimos / amorosa madre
para que los trigos / lleguen a granarse.

Las cebadas se nos secan
el trigo se nos marchita
danos el agua Señora
que el campo lo necesita.

Agua te pedimos...

Danos el agua Señora
aunque no la merezcamos
que tampoco merecemos
la tierra donde pisamos.

Agua te pedimos...

Virgen de la Soterraña
danos el agua bendita
que los campos no florecen
y el trigo se marchita.

Agua te pedimos...

Virgen de la Soterraña
danos el agua bendita
que los campos no florecen
y el trigo se marchita.

Agua te pedimos...

Virgen de la Soterraña
a darte gracias venimos
porque siempre nos concedes
lo que siempre te pedimos.

Rogativas recogidas a Tere Molpeceres.
Recopilado y transcrito por Manuel Rodríguez Centeno.

CUENTO DE PASTORES

Siempre, a lo largo de gran parte de las manifestaciones orales del pueblo, ha existido la figura rica y aislada, solterona, del ganadero -por extensión del pastor- que casa y deja el cuidado de su mujer a los criados, otros pastores, más pobres a su servicio.

Este que presentamos es un caso que se cuenta en el pueblecito de Huertahernando, en la provincia de Guadalajara, pastoril en casi su antigua totalidad.

Hemos preferido, a la hora de darlo a conocer, mantenerlo tal y como lo recogimos en cinta magnetofónica, sin cambiar una sola palabra, ya que podríamos haber incurrido en algo tan triste como el hacer que formas expresivas determinadas fueran suprimidas y suplidas por otras más al uso.

En algunos casos veremos palabras terminadas en "ao" en lugar de en "ado"; en otros, se emplean palabras relativamente nuevas, o al menos con un sentido distinto: "pues no ligaba con las mujeres"; en otros más, en fin, se repiten palabras frecuentemente, para afirmar la frase. ..

Dejemos que el texto relatado oralmente siga con su propio sentido, que su pureza originaria pueda ser contemplada y estudiada por quienes, de verdad, sentimos latir a flor de piel las raíces más profundas de nuestras tierras.

Había una vez en un pueblo, un hombre que se encontraba con un ganao enorme, tenía una hacienda estupenda y era un solterón. y entonces, pues el hombre, pues no ligaba con las mujeres, siempre estaba suelto, dedicado el hombre a su ganao. Pero tenía un criao y ese criao, pues claro, el hombre, es el que llevaba la cosa con él, juntamente, la ganadería.

Se casó con una moza ya un poco solterona también, hicieron un apaño entre los dos, y claro, el día de la boda, pues resulta que el tío, después de que sale de misa, dice:

-Bueno, chica, que yo me tengo que ir al ganao, porque están pariendo las ovejas y resulta que no voy a dejar al pastor solo con cuatrocientas cabezas, que no puede ser.

-Pero hombre, por Dios -dice ella-, pero cómo comprendes que el día de la boda tú te vas a marchar y dejarme aquí sola.

-Pues nada, nada, "has" lo que quieras pero me tengo que ir.

Bueno, el tío, se fue.

Ella, claro, lo consulta con su madre.

-Pero madre, para qué me habré casao con este hombre, si relativamente, pues...este hombre, él, se ha marchao, yo estoy en casa...

Y dice la madre:

-Pues mira, hija mía -dice-, le llevas un día el avío -que ella le llevaba todos los días días el avío-, se lo llevas un poco tarde -estaba a unas dos horas y media o tres de camino del pueblo- y ya, pues te tienes que quedar allí a dormir con él, porque ¡a ver, ya de noche, pues no te va a decir que te vuelvas!

Pensó así la mujer y se lo hizo.

Claro, ya llegó cierto día que va ella, pues ya puesto el sol, a llevarle el avío.

-¡Joer, chica! ¿Pero qué haces? ¿Cómo vienes a estas horas, mujer, cómo comprendes que ahora te vas a tener que ir a estas horas? ¿Pues qué has hecho?

-Pues mira, he estao lavando, he estao viendo lo de casa y me he entretenido y he dicho: pues ya esta noche dormimos allí, en la majada.

-No, no, no, conmigo no duermes, porque yo tengo dos mantas y paso frío. El pastor tiene una más. Si acaso, si acaso, puedes dormir con él.

-Pero hombre. ¿Cómo? ¿Me he casao contigo, voy a dormir con el pastor?

Dice:

-Bueno, pues vete con el amigo éste.

-Pues no me voy.

(Discuten.)

-Bueno, bueno, pues el pastor, el hombre, pues se quedó con ella. ¿Sabes?

Y se queda con ella y entonces él dice:

-Anda, pues vaya frío que habréis pasao esta noche, ¿eh?

Dice:

-¡Huy! -dice ella-, estupendamente! ¡Fíjate, casi sudando!

Dice:

-¡Anda, que a eso de las doce y media de la noche bien tiritabais los dos! ¡Menudos tiritones pegabais!

-Se conoce que estabais heladitos de frío.

Recopilador: J. Ramón López de los Mozos.
Localidad: Guadalajara. Fecha: 11-1-84.

Informante: Prudencio Abánades Rebollo, 57 años, natural de Huertahernando (Guadalajara), que lo escuchó a los ancianos de su pueblo.