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Compendio de adivinanzas de la alta Extremadura

BARROSO GUTIERREZ, Félix

Publicado en el año 1984 en la Revista de Folklore número 45.

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A los chavales del Hogar Escolar de Nuñomoral (Las Jurdes), que tanto me ayudaron en mis tareas investigadoras.

Conócese a las adivinanzas, en lo que se refiere a la que bien podemos llamar Extremadura Leonesa (1), con el genérico nombre de "acertajónih", cuya relación filológica con el término "acertijo" es bien patente.

Hoy en día, debido a unas corrientes socioculturales demasiado homogéneas y, a su vez, demasiado extrañas para determinadas colectividades, el saber popular se desmorona a marchas forzadas. El pueblo ya no piensa por sí, sino que debido a los imperativos de nuevos hábitos y nuevas costumbres, así como a la influencia arrolladora de los medios de masas, son otros los que piensan por él. Todo viene ya prehecho y predicho. Los criterios populares, fruto de una determinada idiosincrasia y de una manera de concebir el mundo, son marginados o menospreciados. En su lugar, campea a sus anchas la sociedad de consumo, que, de forma interesada, está alienando, desarraigando y deshumanizando a numerosas personas que bebieron y se moldearon en unas fuentes socioculturales completamente distintas.

Intentando salvar del naufragio parte del saber popular, traemos a estas páginas una gavilla de adivinanzas, recogidas en la mitad occidental de la Alta Extremadura. Ha sido el extremeño pueblo de pastores y, por tanto, dado al soliloquio; de aquí que no es de extrañar que, en sus horas de soledad, este hombre diera vida a multitud de refranes, dialogismos, dichos tópicos... Y así creó y moldeó todo un acervo costumbrista consustancial a su temperamento y carácter

A lo largo de nuestros trabajos de campo, nos hemos percatado de que el acertijo con auténtico sabor popular tan solo permanece en la memoria de personas que rebasan los cincuenta. Otro buen número de adivinanzas, de corte más clásico y de estructura más perfecta, las recitan personas más jóvenes, incluso niños en edad escolar. Pero las de este último tipo las hemos dejado fuera (aunque es posible que se nos haya colado alguna). No nos parece oportuno citarlas, porque son las típicas que suelen aparecer en numerosos textos escolares, lo cual no quita para que sus orígenes puedan estar en el pueblo llano.

Destaquemos, también, que quienes mejor conservan en sus recuerdos los acertijos son siempre mujeres. Y esto es comprensible a la luz de que la mujer, en los medios rurales de la zona que estudiamos, ha estado más inmersa en el costumbrismo comunitario o colectivo que el hombre. Así, por ejemplo, mientras el hombre trabajaba, en solitario, sus fincas durante las tardes del invierno, la mujer se reunía con sus compañeras en la solana, donde, a la vez que se cosía o hilaba, se contaban chascarrillos y otras mil paremiologías. Lo mismo podemos decir de los hornos comunales, donde jugaba, igualmente, un gran papel la mujer. De esta forma, la transmisión oral se hacía más receptiva en las mujeres, las cuales, por su carácter más dicharachero, la transmitían con mayor fluidez generación tras generación.

1.-PICARESCOS.

Son los más abundantes y nos muestran una filosofía popular ingeniosa, elemental y primaria. Parece como si el pueblo llano en estas adivinanzas quisiera reaccionar, escudado tras su cazurrería, contra la hipocresía de una sociedad que le gusta emplear circunloquios, a fin de no ser tachada de impura o ineducada. Este pueblo sencillo, humilde, que le gusta llamar a las cosas por su nombre, o, lo que es lo mismo, al pan, pan, y al vino, vino, no encajará dentro de las mentes puritanas de algunos. Y así, habrá quien crea ver en estas expresiones populares un compendio de la hez, bazofia y grosería de los llamados, peyorativamente, villanos. Pero lo que es cierto es que esta socarronería aldeana es la muestra más fehaciente de un pueblo que se expresa tal cual sabe, haciendo caso omiso de las hipócritas pudibundeces y afectaciones de los habitantes de la urbe.

Dentro del sentido más estricto de lo popular hay que insertar estas adivinanzas. Ha sido el propio pueblo el que las ha moldeado en sus tertulias en las solanas, junto al hogar, en fraguas y tabernas, en los apriscos, en las largas noches del invierno...Y este pueblo, el que no ha sufrido adulteraciones graves, es el auténtico y genuino creador de un folklore peculiar, muy distante del "folklorismo" que impera en el burgo, sometido éste a mayores contaminaciones. Se observa una pugna entre el "rus" (campo) y el "burgo" (ciudad). El rústico u hombre del campo está en contacto directo con la naturaleza y la trata familiarmente; el burgués o habitante de la ciudad, en cambio, tiene una imagen distorsionada de la naturaleza y la trata desde distinta óptica. El rústico, que muchas veces sufre el trallazo del burgués, parece querer hacer mofa y escarnio, aunque sea inconscientemente, a través de su paremiología, de los habitantes del burgo, siempre tan revulsivos a los revolucionarios de alpargatas.

Veamos, a continuación, un repertorio de adivinanzas picarescas, bien dignas de ser recogidas antes que el maremágnum de los tiempos las borre para siempre de las memorias.

EL AJO
Aunque me veas así,
con estos tristes calzones,
tengo tres varas de picha
y un celemín de cojones.

LA HIGUERA

Me subo encima de ella,
y ella bien se remenea;
yo con el gusto me voy
y ella con leche se queda.

LA SACA DE PAJA

Una vieja va a un pajar
y un viejo va detrás;
entre más se la metía
más tiesa se le ponía.

EL AJO EN LA SARTEN

Se mete en un huerto
negro y redondo,
y en lo caliente,
baila como un cachondo.

LA SOPA DE PAN

Quiera que no quiera,
e1 caldo me han de verter,
y aunque seca esté al principio,
encharcada quedaré.

EL CABALLO

Gordo lo tengo,
más lo quisiera,
que entre las patas
no me cogiera.

EL PENDIENTE

Quieras que no quieras,
te lo tengo que meter;
y te tengo que hacer sangre
por ser la primera vez.

EL PENDIENTE (otro)

Gordo y largo
lo quieren las mozas,
y con un pinchazo
se rompe la cosa.

EL TOCINO

Duro me meten,
blando me sacan,
y por ciertas partes
chorreando grasa.

EL CERROJO

El juguetón de mi padre
tres cuartas le metió a mi madre:
tres por dentro, tres por fuera
y tres por la braguetera.

EL SASTRE CUANDO COSE

En un rincón está un hombre,
que, entre pelos mete y saca,
y arrempuja con el culo
pa que se, clave la estaca.

EL OJO

Carne con carne,
pelo con pelo,
y enmedio se encuentra
el agujero.

EL ANIS (grano de anís)

Chiquino, chiquino
como una pulga
y tiene los pelos
en la gandumba.

LA INYECCIÓN

Te la metí,
Te la saqué,
te hice sangre
y me, escapé.

EL ANO

Fui al prado,
clavé la estaca
y el agujero
lo traje a casa.

LA AMAPOLA

Rojo por dentro,
rojo por fuera,
y alrededor de la cuca,
la peluquera.

LA GRANADA

Fui a la huerta
y vi a mi abuela
con la cuca abierta.

LAS TEJAS

Cien cabras
en un corral
y todas mean
a un compás.

EL TAPON DE LA TINAJA

Mangajera mangajera,
una cuarta te meto
y otra me queda.

LA AGUJA y EL HILO

Con el pico, pica;
con el culo aprieta;
y con lo que le cuelga,
tapa las grietas.

LA TINAJA

Estando mi abuela meando,
llegó mi abuelo
y le metió el nabo

EL RELOJ DE SOL

Vive con el sol,
muere con la luna,
y siempre está
con la porra dura.

LAS HORMIGAS

En un prado pradolete
juegan mozos y mozas
al saca y mete.

LA SARTEN
Redondo redondo
como un queso
y tiene el rabo tieso.

EL ANILLO

Redondo redondo
como una peseta
y le gusta a las mozas
que se lo metan.

EL ANILLO (otro)

Es un gusto muy a gusto
que tiene toda mujer,
que por un agujero redondo
metan carne sin cocer.

EL ANO (otro)

Redondo redondo
como un ochavo
e hizo al rey
bajar de su caballo.

LA AMAPOLA (otro)

Colorado colorado
y con los pelos a los lados.

EL OJO (otro)

Rajado rajado
y con pelos a los lados.

LA LECHUGA

Fui a la plaza,
compré una moza,
le levanté la falda
y le vi la cosa.

2.-DE TEMA VARIO

Son más comedidos, pero no exentos de ingenio popular. Como los anteriores, hacen casi todos ellos mención a seres u objetos bastante familiarizados con el hombre del campo. He aquí algunas muestras de ellos.

EL CANDIL

La pata de hierro,
la albarda de lino,
y con un palo se le dice:
-Ven pa cá, burrino.

LA CEBOLLA
En el campo fui criada;
En el campo fui nacida;
donde quiera que yo entro
todos lloran y suspiran.

LA ACEITUNA

Blanco fue mi nacimiento
y negra fue mi fortuna:
entre dos peñas moleñas
me hicieron la sepultura.

LA CAMPANA

Desde lo alto da voces,
y aunque sólo tiene un diente,
bien avisa a toas las gentes.

LA SOMBRA

¿Quién será esa mujer
que viste tan negra saya,
que se ha metido en el río
y no ha quedado mojada?

LA PEONZA (otro)

Me pongo la capa
para bailar.
Comienza el baile.
y para girar,
la capa me quito
sin rechistar.

EL HUEVO (otro)

Mi madre es tartamuda,
mi padre cantaor;
tengo blanco el mi vestido
y amarillo el corazón.

LA PEONZA

Capa de duro paño
me ponen para bailar;
pero si quieren que baile,
la capa me han de quitar.

LA MESA

A pesar que tengo patas,
yo no me puedo mover;
llevo la comida a cuestas
y no la puedo comer.

EL HUEVO

En aquel teso tesote
hay una casita blanca,
sin puertas y sin ventanas
y sin cerrojos ni trancas.

LAS ESTRELLAS

En esos altos altones
hay un montón de avellanas,
que de día se, arrecogen
y de noche se esparraman.

EL CENTENO

En aquel teso tesote
hay un tío con bigotes;
si voy para allá
le corto el cogote.

EL TAMBORIL

Redondo redondo
como un mortero
y trae a las mozas
al retortero.

LA BELLOTA

En altas torres estoy,
capullito de oro tengo,
y aunque vea venir los moros,
escapar no puedo.

EL RELOJ DE TORRE

Doce mozas tiene
este mozo alto;
todas gastan medias
y no tienen zapatos.

EL ARGADILLO
Cinco hermanitos
van pa la Francia;
uno tras otro
y ninguno se alcanza.

LOS PIES

En casita bien formada
de pellicas de animales
aposentan su morada
para librarse de males.

EL PAN

El padre, capillúo;
la madre, zanquilarga;
los hijos, redondinos.
¡Ven pa cá, bobino!

LA NARANJA

Cien damas
en un castillo
y todas visten
de amarillo.

LA CEBOLLA (otro)

Casquete sobre casquete;
casquete de duro paño,
que si no te lo digo,
no lo aciertas en un año.

LA BOCA y EL BRAZO

Pozo hondo,
soga larga:
extendida no llega,
y doblada sí alcanza.

LA PULGA

Si la tienes, la buscas;
y si no la tienes,
ni la buscas ni la quieres.

EL CENCERRO

Va al prado
y no come;
va al río
y no bebe,
pero dando voces
se mantiene.

LA PIÑA (de pino)

Una casa bien pintada,
de pino muy bien labrada;
la gente que vive dentro
vive muy bien resguardada.
Al primer combate, ¡fuego!;
al segundo, ¡martingala!;
y al tercero salen todos
como gente desarmada.

LA ACEITUNA (otro)

Verde fue mi nacimiento,
de luto me vestí,
y para dar luz al mundo,
¡cuántos tormentos sufrí!

LA GUINDILLA

Gente reburdina;
sacristán de palo.
Si no te lo digo,
no lo aciertas en un año.

EL PELO

Fui al monte,
corté un timón;
cortarlo pude
y henderlo no.

LA CALABAZA
Fui al monte,
sembré tablas;
me nacieron sogas
y cogí cántaras.

LA CASTAÑA

De buenos pinchos armada
en altas torres me vi,
y porque abriere la boca,
de las torres me caí.

LA CEBOLLA (otro)

Blanco fue mi nacimiento;
me vestí de verdes lazos.
El que, me llora contino
me está partiendo en pedazos.

LA ESCOPETA

Una mujer alta y seca,
toda llena de aparatos;
un hombre la lleva acuestas
y lleva la muerte en brazos.

EL HUMO

Alto alto como un pino
y pesa menos que un comino.

EL TABACO

Verde fue mi niñez,
negra mi mocedad,
y de blanco me vistieron
para llevarme a quemar.

EL TEJADO

Arado arado
y nunca está sembrado.

LAS LLARES y EL CALDERO

Don Guilindo está colgando;
don Guilindo está mirando;
si don Guilindo cayera,
don Guilindo se muriera.

LA NUEZ

Arca cerrada,
bien tapadita;
ningún carpintero
la hace igualita.

LA CARTA

Una palomita
muy blanca y ligera;
vuela sin alas
y habla sin lengua.

LA ACEITUNA (otro)

Blanca fue mi niñez;
de rojo me volví;
de luto me vistieron;
a palos me castigaron
y oro fino me volví.

LA LENGUA

En una sala profunda,
donde la voz corre y suena,
hay una viva mujer
con importantes prendas.
Soldados tiene de guardia,
todos puestos en hilera;
mas todos no son soldados,
sino que parte son hembras.

EL RIO

Largo largo como una soga
y hoza como una loba.

EL HUEVO (otro)

Amarillo como el oro,
blanco como la espuma,
y una vez que se rompe..
ya no tiene compostura.

LA LUNA

Redondo redondo como una taza
y da vueltas a la plaza.

EL CANDIL (otro)

Pila sobre pila;
trapo bien untado;
si no lo aciertas,
te capo.

LA NARANJA (otro)

Jubón amarillo,
pata de palo;
si no te lo digo,
no lo aciertas en un año.

LA NARANJA (otro)

Primero fui blanca;
después verde fui;
cuando fui dorada,
¡ay pobre de mí!

LA LENGUA (otro)

Dentro de una oscura cárcel
con soldados de marfil,
hay una roja culebra
que es la madre del mentir.

LA BELLOTA Y EL CERDO

Pínguli Pínguli
estaba colgando.
Mánguli Mánguli
estaba esperando.
Pínguli Pínguli
cayó,
y Mánguli Mánguli
se la comió.

EL HILO

Largo largo como un camino
y cabe en un pucherino.

LA RUEDA DEL CARRO
Redondo redondo como un queso
y chilla como un conejo.

LA CEBOLLA (otro)

Una mochila muy remendada,
muy remendada,
sin maldita la puntada.

LA ROMANA (peso)

Un dín-dín
con dos dindainas;
un garabín
con dos garabainas.

EL SOL

Grande, muy grande,
mayor que la tierra;
arde y no se quema,
quema y no es candela.

LA ZARZA

Larga larga como una soga
y tiene dientes como una loba.

EL RELOJ
Anda anda
y nunca va por llanos ni montañas.

EL UMBRAL

¿Qué será, qué será,
que está a la puerta
y no quiere entrar?

(En este caso, al responder: "el umbral", se le contesta: "Chúpate la mierda que está detrás!")

____________
(1) Llámase Extremadura Leonesa a aquella parte de la región extremeña que fue repoblada (siglos XI-XII) por gentes procedentes de la zona astur-leonesa, y que viene a ser aproximadamente, y en lo que respecta a la provincia de Cáceres, todo el sector que queda al oeste de la "Vía Lata", que discurre en casi todo su trayecto a lo largo de la Nacional 630.

(2) A pesar de que no hemos plasmado en forma dialectal las adivinanzas en este trabajo, no obstante aclaramos ciertos términos aparecidos en ellas :

"Remenea", de "Remeneal" : agitar o mover con fuerza una cosa.

"Jaquetón": Hombre apuesto, airoso y desenfadado.

"Braguetera": Bragueta.

"Gandumba": Testículo de un animal.

"Porra": Figuradamente, pene.

"Cuca": Vulva de la mujer.

"Mangajera": Dicese de la mujer pusilánime.

"Moleñas": Granito.

"Rechistar": Protestar.

"Retortero": Ensortijamiento.

"Gapillúo": Alargado.

"Reburdina": Indócil, arisca, colérica.

"Contino": Continuamente, sin interrupción.