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Topónimos de Villanueva de Alcorón (Guadalajara) contenidos en La calle Angosta de María Luisa Martínez Martínez

RANZ YUBERO, José Antonio / LOPEZ DE LOS MOZOS, José Ramón

Publicado en el año 2015 en la Revista de Folklore número 406.

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1. La obra

La calle Angosta, de María Luisa Martínez Martínez (Guadalajara: La Autora [Gráficas Corredor, S. L.], 2006, 144 pp. [ISBN: 84-609-9449-X]), es uno de esos libros que con frecuencia pasan desapercibidos, a pesar de estar bien escritos. No es fácil encajar su contenido narrativo: ¿novela?, ¿relato?... Quizá ambos aspectos a la vez.

Su castellano es perfecto, rotundo, y conserva ese estilo algo anticuado que da gusto leer en libros como el presente porque nos retrotraen a la vida de los pueblos de Castilla durante los años cincuenta/sesenta, donde el lector puede encontrar todo un mundo diferente al actual, basado en la convivencia social.

En este libro encontrará manifestaciones llamativas, hoy en desuso, como por ejemplo los nombres propios de las gentes de Villanueva de Alcorón (Guadalajara), pueblo donde se desarrolla la acción, muchas veces tomados del santoral del día del nacimiento: Agapito, Aniceto, Bibiano, Bruno, Celedonio, Cipriano, Eustaquio, Flores, Heliodoro y tantos más, entre los de los hombres y Águeda, Aquilina, Benedita, Cirila, Eleuteria, Feliciana, Fermina, Fidela, Quiteria, Sinforosa…, entre los de las mujeres. Nombres que hoy sería difícil encontrar en los libros de bautismo.

Del mismo modo, son numerosos los motes, alias o remoquetes que aparecen: el tío Borlitas, el Canene, Casideoro, Centimillo, la Moñoña, Pelavivos, Sopamé, aplicados a las personas, pero también a los animales: Claverunque, a una mula; Gandul, a un perro; etcétera, además de una larga serie de palabras que hoy sonarían anticuadas, un extenso «palabrario» referido principalmente a la agricultura y a la ganadería: abocicar, alboroque, aldraba, alreras, basquilla, brillor, carama, ceja, cenacho… muchas de ellas auténticos arcaísmos. En otras ocasiones, nos encontramos con frases hechas: «Eres más malo que la carne del pescuezo», «Está más estrecha que las leyes penales», «Las están pasando más putas que el que se tragó las trébedes», y refranes: «Caga más un buey que cien golondrinas».

No faltan tampoco las descripciones de juegos locales (o adaptados a la forma de ser de la localidad), ni las descripciones de algunas fiestas que el pueblo celebraba a lo largo del año.

Hemos utilizado esta amplia narración por su contenido, especialmente por la gran cantidad de topónimos que van apareciendo entre sus páginas. Topónimos menores correspondientes a los distintos parajes de su término municipal, topónimos urbanos y topónimos mayores pertenecientes a los pueblos circunvecinos.

Por eso, dada la importancia que para el estudio de la toponimia menor tiene La calle Angosta, nos hemos propuesto llevar a cabo un estudio de los que hemos recogido en la mencionada obra. Para ello, partiremos del propio nombre de Villanueva de Alcorón, seguidamente expondremos una nómina ordenada alfabéticamente con todas las denominaciones halladas, señalando la página en que se encuentran. En el siguiente apartado, nos centraremos en clasificar los topónimos en diferentes campos semánticos, aclarando aquellos que presenten alguna dificultad.

Reseñaremos, a continuación, una nómina con toda la toponimia urbana y nos centraremos en su explicación, y finalizaremos con unas breves conclusiones y con la bibliografía empleada para realizar este trabajo.

2. El topónimo Villanueva de Alcorón

Villanueva, pueblo sentado en una cumbre de la sierra de Cuenca donde aparecieron restos de cerámica en superficie en el paraje de los Calderones, según Abascal (1982: 70), es un topónimo que proviene del latín con el valor ‘casa de campo, granja’, y que se utilizó en la repoblación de los territorios que las tropas cristianas iban ganando a los moros (Hernández Carrasco, 1978: 21).

A Villanueva se unió el segundo elemento, Alcorón, interpretable desde el árabe al-qur como ‘las cumbres’ (Asín, 1944: 141), que posiblemente apunte a su ubicación, ya que, como puede verse en el Mapa Provincial de Guadalajara (1990), se sitúa bajo las montañas de la sierra de Alcorón. A esta derivación árabe se unió el sufijo románico aumentativo -on.

Por otro lado, y con menos visos de certeza, Oliver Asín (1945: 170) señala la posibilidad de que Alcorón sea indicativo de ‘los cuernos’, tal vez aludiendo a unas montañas con esa forma.

3. Nómina toponímica

A

Agua, sima del (p. 15). «Por simas no será, como el terreno es propicio, tenemos buen tajo: la de la Cierva, la de Orna, la Raja, la Serrezuela, la de Torete, las Grajas, la del Alto del Puntal, la de Balcones, las Camareras, el Cornagano Alcolea, Bocaquemada, la Morra, la Sabina, los Enebrales, el Cercao Garitos, la Yedra, el Hoyanco, el Cordel, la del Agua, las Carboneras, la del Corán, el Sumidero o la sima Metro y aún podríamos continuar, pues contando simarros como el de las Canteras, la Calera, los Tacos o la Yesera y cuevas como la del Barranco Cecar, la Cañá la Tarayuela, la de los Lirios, la del Majal o la cueva del Tío Soldao llegaríamos hasta setenta y cuatro cavidades, que son las que hay catalogadas hasta este momento».

Alcarria, la (p. 17). Topónimo mayor. «Se van a la Alcarria [los pastores trashumantes] con el ganado, al extremo, y hay que preparar el equipaje».

Alcocer (p. 127). Topónimo mayor. «… viene de Alcocer y ha estado sirviendo en casa del párroco».

Alcorón, sima de (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Alto del Cerro, el (p. 17). «Ellas, sus mujeres, los ven [a los pastores] trasponer por el Alto del Cerro e iniciando el regreso a casa tiritando de frío…».

Alto del Puntal, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Arbeteta (p. 102). Topónimo mayor. «Una vez se marcharon a Arbeteta [las hijas de la Sandalia Consolación], el pueblo del Mambrú [nombre de la veleta de la torre de su iglesia] que le manda recaditos a la Giralda [nombre de otra veleta] de Escamilla».

Arcabuces, los (p. 16). «Generalmente, los habitantes de este pueblo [Villanueva de Alcorón] son gente solidaria, sencilla, trabajadora, nada superficial, poco amiga de espejos y banalidades. Gente con la que nadie cuenta, aunque son muchas las cosas que tienen que decir, víctimas de numerosas injusticias, amantes de su tierra, habituadas a patear parajes tan sugerentes como la Hoya los Carneros, la Lastra, las Mariposas, el Pie y Medio, la Loma el Piso, Rochafría, el Salegar de la Cruz Gorda, la Pila la Zorra, los Arcabuces, las Tres Sendas, el Reollo Lanas, la Peña los Raimundos, el Tragoncillo, el Sestero la Camarailla, la Rascusa, el Vallejo los Palillos, el Corral de Garra, la Paridera el Tío Amalio, el Cantuesar, el Puntal de la Poveda, el Pozo Pinocarro, el Morro la Horca, la Cruz de Periquillo, el Fontarrón de la Teresa, las Huesas, el Cercao Maneas, la Tierra de Enjalbegar, Pinarejo Negro, los Siete Cornaganos, Cabeza del Cuervo o el Navajo del Espino, entre otros».

Armallones (p. 103). Topónimo mayor. «… pero aparecieron los prófugos de la ley, o sea, el maqui, y las autoridades tuvieron a bien situar en Armallones y en Villanueva de Alcorón una avanzadilla de la Benemérita».

B

Balcones, sima de (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Barranco Cecar, cueva del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Bocaquemada, [sima de] (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Buitre, fuente el (p. 13). «Fuentes como las del Peral, la Canaleja, el Buitre, la Membrillera, la de las Caras, la Mora, Navafría, la Vega, la Guijuela, la Colmena, la del Manzano o la de la Poveda, a la que se le atribuyen poderes curativos».

C

Cabeza del Cuervo (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Cabezuelo, camino del (p. 128). «El mismo día el Marqués sale por el camino del Cabezuelo, hacia el Carrascal».

Calera, simarro de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Calzaílla, la (p. 117). «… están aparejando las mulas y echando los serones para sacar la basura de la paridera del Carrascal y llevarla hasta la Calzaílla para sembrar patatas».

Camareras, sima de las (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Campillo (p. 134). «¿Tú me has tomao por tonta o qué? Si el otro día me ofreció más el de Campillo y no se las quise dar [pieles de zorra]».

Camponcillo, sima del (pp. 15, 24). Véase: Agua, sima del. «En la sima el Camponcillo nadie se ha atrevido a hacer experimentos, todos decían que no tenía suelo, que por más sogas que empalmaran no llegarían al fondo, que el agujero se prolongaba indefinidamente hasta el centro de la tierra o hasta las antípodas».

Canaleja, fuente de la (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Canteras, simarro de las (pp. 15, 27). Véase: Agua, sima del. «Cuando se quiso dar cuenta ya había llegado al simarro las Canteras y, aprovechando la ocasión, bajó por una de las laderas y revisó los lazos que tenía puestos entre las zarzas».

Cantuesar, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Cañá la Tarayuela, cueva de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Caras, fuente de las (pp. 13, 92). Véase: Buitre, fuente el. «¿Dónde vas tan madrugadora? —A la fuente de las Caras, a por unos gamones».

Carboneras, sima de las (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Carrascal, el (p. 129). Véase: Cabezuelo, camino del.

Carrascal, paridera del (p. 117). Véase: Calzaílla, la.

Carrascosa [de Tajo] (p. 79). Topónimo mayor. «Los hay [duleros y cabreros que recorrían las calles haciendo sonar una especie de caracola o cuerno] que soplan con mejor fortuna y se les oye hasta en Carrascosa y otros que soplan para que los oigan los vecinos, que es de lo que se trata».

Cercao Garitos, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Chibanco el Mozo, el (p. 28). «En el verano se veían las piedras resecas del cauce y un charco de ranas en el Chibanco el Mozo».

Cierva, sima de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Colmena, fuente de la (p. 14). Véase: Buitre, fuente del.

Concejiles, los (p. 130). «Y ya ves lo que le pueden dar por los tres rochos que tienen allá en los Concejiles, que están donde Cristo perdió el gorro».

Corán, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Cordel, camino del (p. 27). «Aquella mañana el tío Canene andaba por el camino del Cordel mientras el aire que soplaba del norte le dejaba heladas las orejas».

Cordel, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima de.

Corral de Garra, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Covacha Ranca, la (p. 16). «… afilando las hachas, hachuelos o tronzadores dispuestos a meterle mano a la última corta realizada en el Palancar o para darles a los pinos de la Covacha Ranca».

Covatilla, la (p. 39). «Su padre, el tío Zanquita, hace todo lo posible por hurtarla a las tentaciones de este mundo y casi todos los días del año se la lleva [a «Pura Constancia (que) tiene quince años y una alegría de vivir que le sale por todos los poros de su cuerpo] a resinar pinos a la Covatilla».

Crucifijo, pozo del (p. 47). «Del pozo del Crucifijo también beben algunas mulas, pero con mucha más devoción y, aunque tiene menos profundidad, ampara mucho sobre todo en la época de la trilla».

Cruz de Periquillo, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

D

Ducao [Ducado de Medinaceli] (p. 127). Topónimo mayor. «—Dicen que procede de la parte del Ducao y que, aunque se trata de una buena moza, es una solterona que se ha quedao para vestir santos».

E

El Pozuelo, molino (p. 63). «… sin descargar las mulas, resuelve ponerse en camino hasta el molino de El Pozuelo».

El Recuenco (p. 102). Topónimo mayor. «Las hijas de la Sandalia Consolación habían comprado una máquina de hacer fideos en El Recuenco y con ella y una burra recorrían todos los pueblos de la sierra».

Enebrales, sima de los (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Entandao, las parideras del (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar […] cargando el pienso y la sal para el ganado y llevarlos hasta las parideras del Entandao».

Escamilla (p. 102). Topónimo mayor. Véase: Arbeteta.

Escrita, la (p. 69). «Están saliendo nubes por la Escrita, no sé si no lloverá».

F

Fontarrón de la Teresa, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Frailes, sima de los (pp. 15, 22). «La localidad de Villanueva de Alcorón contiene un terreno quebradizo y falso, lleno de oquedades y de simas escondidas, conocidas por nombres como la de Alcorón, el Camponcillo, la Peregüela, el Gustal, los Frailes, la Hoya Molina, el Rendijo o la de Manuel Mozo».

G

Gallinar, el (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] yugos y araos para roturar un erial en el Gallinar».

Grajas, sima de las (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Guijar, el (p. 77). «Cuando la noche se echa encima todos los animales están a cubierto, ya se ha recogido la mula, la cabra, las gallinas y gallinos y hasta la oveja modorra que estaba atada en el Guijar ha encontrado refugio en la cuadra».

Guijuela, fuente de la (p. 14). Véase: Buitre, fuente del.

Gustal, sima del (p. 15). Véase: Frailes, sima de los.

H

Horca, laderas de la (p. 76). «Desde Barajas ya se ven las luces del faro del Olivar, luego viene el de Villanueva de Alcorón, después Molina, y así todo el camino para que el avión no se pierda. En su girar constante las luces repasan las laderas de la Horca».

Hoya Cifrián, los poyales de la (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] amugas, angueras, medias, costales y trillos para acarrear la mies de los poyales de la Hoya Cifrián, trillarla y transportar la paja y el trigo».

Hoya los Carneros, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Hoya Molina, sima de (p. 15). Véase: Frailes, sima de los.

Hoya, pozo de la (p. 47). «El pozo de la Hoya tiene agua todo el año, no debe ser de mala calidad porque las caballerías, vacas y animales en general beben con mucha aplicación y ni un mal torozón les ha dado nunca, por lo menos, que se sepa».

Hoyanco, sima del (p.15). Véase: Agua, sima del.

Hoyas, camino de las (p. 87). «Si en lugar de ir por el camino de las Hoyas hubiera ido por el camino del Rodeo seguramente no hubiera tenido el percance».

Hoyo, ojillo del (p. 28). «Las lagunas y los lagos brillaban por su ausencia, a no ser que se contaran los navajos, la balsa del Pozo el Soto, los fontarrones, los calzaizos y el ojillo del Hoyo que casi nunca se secaba».

Hoyo, suerte del (p. 126). «¿Te has enterao de que el Gregorio le ha comprao al Juanillo la suerte del Hoyo? —No me extraña. No ves que la lagartona de la Petra ya andaba tras ella».

Hoz, arroyo de la (p. 28). «… el único arroyo que conocía era el de la Hoz que, eso sí, iba a desembocar en el Tajo, pero que sólo corría el agua cuando nevaba o llovía mucho».

Hoz, la (p. 119). «Al otro día, a la hora de ir al colegio, los dos amigos trasponen tan felices el Rodeo siguiendo el curso de la Hoz».

Huesas, las (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

I

Inesperada, salina la (p. 36). «Longinos Martínez aseguraba que su mula traía los costales de sal desde la Inesperada sin ningún problema».

L

Lastra, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Lirios, cueva de los (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Loma el Piso, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

M

Majal, cueva del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Manuel Mozo, sima de (p. 15). Véase: Frailes, sima de los.

Manzano, fuente del (p. 14). Véase: Buitre, fuente del.

Marina, el colmenar de (p. 132). «Hoy sin ir más lejos, al pasar por el colmenar de Marina, se ha traído a casa dos cuadros bien repletos de miel».

Maritosas, las (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Membrillera, fuente de la (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Membrillera, la (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] echando un astil a la azada para excavar las patatas de la Membrillera».

Metro, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Mojoneras, camino de las (p. 102). «[Las de los fideos] arrinconaron sus nostalgias y dejaron de patear caminos, a no ser el de la fuente Vieja y el camino de las Mojoneras».

Mora, fuente de la (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Morillejo (p. 127). Topónimo mayor. «… la tía Petra los agasajaba [a las fuerzas vivas del pueblo] con una o dos copas de aguardiente con “denominación de origen” Morillejo y unas cuantas madalenas o amantecaos, según la época».

Morra, sima de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Morro la Horca, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

N

Navafría, fuente de (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Navajo del Espino, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

O

Orna, sima de (p. 15). Véase: Agua, sima del.

P

Palancar, camino del (p. 107). «Diego se había tropezado con Ángela en el camino del Palancar y se había quedado impresionado por su cuerpo menudo y nervioso…».

Palancar, el (p. 16). Véase: Covacha Ranca.

Panzorro, molino del tío (p. 14). «… su caudal, capaz de engañar a los mismísimos nativos que han llegado a otorgarle honores de río al construir sobre su cauce puentes como el de Valtablao o molinos como el del tío Panzorro».

Parás de Garrumbas, las (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] albardas y serones para llevar basura a las Parás de Garrumbas».

Paridera el Tío Amalio, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Peña los Raimundos, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Peral, fuente del (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Peralejo, el (p. 44). «Hacer una casa es un trabajo inmenso: una semana manteniendo el fuego de la calera día y noche, carrear las piedras una a una con las mulas, cortar los pinos para el tejado, traer la arena del Peralejo, en fin».

Peregüela, sima de la (p. 15). Véase: Frailes, sima de los.

Pie y Medio, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Pila la Zorra, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Pinarejo Negro (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Poveda, fuente de la (p. 14). Véase: Buitre, fuente del.

Pozo Blanco (p. 117). «—He ido esta mañana a tu casa y no estabas. —Es que me ha llevao mi madre a escardar las avenas de Pozo Blanco».

Pozo el Soto, balsa del (p. 28). Véase: Hoyo, ojillo del.

Pozo Pinocarro, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Pozos de la Guijuela, los (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] escardillos, zoquetas, hoces y manguitos para escardar y segar las suertes de los Pozos de la Guijuela».

Pradillo o Praíllo, el (p. 30). «… se traslada la mesa y el personal al Pradillo o Praíllo [en tiempos debió ser un prado o sea con hierba] y allí mismo se ejecuta el sacrificio [del cerdo] entre el frío oraje de la mañana».

Puntal de la Poveda, el (p. 16). Véase: arcabuces, los.

Puntal, juelga del (p. 117). «[Al Picias] su madre, la Felipa, lo ha mandado ir a por leña a la juelga del Puntal».

Q

Quiteria, el morrete de la era de la (p. 135). «Hoy, el Goyo, que es un guripa de órdago aparece con una suela [de tocino] que ha encontrado buscando en el morrete de la era de la Quiteria y está ganando [al juego de los cartones]».

R

Raja, sima de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Rascusa, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Rendijo, sima del (p. 15). Véase: Frailes, sima de los.

Reollo Lanas, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Rochafría (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Rochos del Robreo, los (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] los garabatos para quitar las piedras de los Rochos del Robreo».

Rodeo, arroyo del (p. 106). «En el arroyo del Rodeo también hay mujeres lavando, rodeadas de sábanas, toallas y camisas sucias de quince días».

Rodeo, camino del (p. 87). Véase: Camino de las Hoyas, el.

Rodeo, el (p. 119). Véase: Hoz, la.

Romera, pozo de la (pp. 23, 47). «… la Flora Salmerón, Florita para la familia, se tiró al pozo de la Romera una noche de luna llena y con un frío que pelaba…».

S

Sabina, sima de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Salegar de la Cruz Gorda, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Salmerón, vado (p. 36). «Eso fue en el verano del 37, intentaron cruzar por el vado Salmerón y los nacionales les hicieron regresar».

Serrezuela, sima de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Sestero la Camarailla, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Sierra, la (pp. 17, 139). «… los pastores […] se preparan para realizar la trashumancia […] donde sus ovejas puedan aprovechar durante el invierno unos pastos libres de ese polvo blanco que ha cubierto la Sierra». «Después de un largo invierno y cuando el mes de Mayo agoniza, los pastores están impacientes por regresar a la Sierra, a su pueblo, a sus casas».

Siete Cornaganos, los (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Sótano, el (p. 132). «El Julianín, que es zocato, cuando estaba cazando pájaros por el Sótano se ha encontrado un nidal con cinco huevos de las gallinas de la tía Eulalia…».

Soto, el pozo el (p. 119). «Durante el camino y mientras la comida, que celebran alrededor del pozo el Soto, las risas y las bromas son constantes».

Sumidero, sima del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

T

Tacos, simarro los (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Tajo, río (p. 15). «… a trancas y barrancas, [la Hoz] continua su curso en un intento de buscar a su dueño, el noble y prepotente Tajo al que al final aporta sus frías y revueltas aguas como pago del peaje».

Tierra del Enjalbegar, la (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Tío Soldao, cueva del (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Torete, sima de (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Tormagales, los (p. 16). «… los hombres, dependiendo de la época del año, los podemos encontrar entre […] poniendo las cabezás a las mulas y ajustando la cincha para ir a por leña a los Tormagales».

Tragoncillo, el (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

Tres Sendas, las (p. 16). Véase: Arcabuces, los.

V

Vallejo de la Tasuguera, el (p. 28). «… ella [María Ceresina] sólo sabía de vallejos: el Vallejo Tragavivos, el Vallejo de los Lirios, el Vallejo de la Tasuguera…».

Vallejo de los Borrachos, el (p. 35). «A la mañana siguiente la mula apareció tiesa y se la llevaron sin dilación al Vallejo de los Borrachos para que los buitres dieran cuenta de ella».

Vega, fuente de la (p. 13). Véase: Buitre, fuente el.

Vieja, cuesta de la fuente (p. 106). «[Feliciana María] necesita amarrar con fuerza la nueva vida, no sabe cómo, pero sus manos vuelan entre la espuma y sus pies suben ligeros la cuesta de la fuente Vieja».

Vieja, fuente (p. 31). «Más tarde empezará otra escena en la fuente Vieja con el lavado del menudo [del cerdo sacrificado en la matanza]».

Viento, molino (p. 46). «—Ha dicho mi madre que lo apunte. —Dile a tu madre que la lista llega ya al molino Viento, que a ver si se le mueve la conciencia».

Villanueva (p. 76). Topónimo mayor. «En los alrededores a veces confundieron las ráfagas de luz [de las luces del faro de aviación] con los resplandores de los relámpagos. —Menuda tormenta hay por Villanueva. —¡Que se jodan!».

Virgen, cuesta la (p. 30). «Los meses de diciembre y enero son buenos para las matanzas. Aquí los cerdos o gorrinos viven un año, unos arropados en la cuadra de la propia casa, los más independientes en el barrio pedregoso de cubículos imposibles de la cuesta de la Virgen».

Y

Yedra, sima de la (p.15). Véase: Agua, sima del.

Yesera, simarro de la (p. 15). Véase: Agua, sima del.

Z

Zaorejas, campo de aviación de (p. 36). «También en el 37 hicieron el campo de aviación de Zaorejas, yo trabajé 4 días y me pagaron a 6 pesetas, el gobierno no tenía dinero».

Zaorejas, molino de (p. 62). «Pasadas las fiestas el Quíllez Molina prepara las mulas cargadas con costales de trigo y emprende camino hacia el molino de Zaorejas».

Zarcilla, la (p. 117). «—¿Qué pasa? —¿Que si te vienes a cazar pájaros a la Zarcilla?».

TOTAL DE TOPÓNIMOS: 159

4. Estudio de los topónimos de la nómina

Villanueva de Alcorón es un pueblo que ha vivido principalmente gracias a la agricultura y a la ganadería, de ahí que la mayoría de los topónimos de este repertorio hagan referencia o guarden relación con este hecho. Por eso predominan las denominaciones alusivas al terreno cultivable; son veintiocho los casos: Campillo, Camponcillo, Hoz, Hoya/s (5), Hoyanco, Hoyo (2), Loma, Majal, Navafría, Navajo, Puntal (2), Rodeo (3), Salmerón, Tierra, Vallejo (5), Vega y Veguillas.

Este grupo aparece claramente diferenciado de aquellos parajes de difícil acceso por estar situados en elevaciones del terreno y no cultivables; son doce ejemplos: Alto (2), Balcones, Barranco, Cabeza, Cabezuelo, Morra, Morro, Serrezuela, Sierra (2) y Tormogales (para Corominas y Pascual [1980 V: 555-557] topónimos como Tormagales se relacionan con la voz común tormo, ‘peñasco suelto’).

Asimismo, son nueve los nombres que se refieren directamente a la ganadería: Cercao (2), Corral, Covacha, Covatilla (estas dos últimas denominaciones indican construcciones naturales que debieron de ser utilizadas para el aprovechamiento ganadero), Gustar (equivalente a Bustar), Paridera, Pradillo, Salegar, Soto y Sestero.

Para el buen desarrollo de la agricultura y la ganadería es necesario que haya riqueza en otros campos: el del arbolado (que estudia la fitotoponimia), que facilita la construcción de lugares donde vivir las personas, y el ganado, que, además, da productos a sus habitantes: madera, leña, frutos, etc. Contamos con diecinueve casos: Cantuesar, Carrascal (2), Carrascosa, Cornagano (equivalente a ‘roble’), Enebrales, Lirios, Manzano, Membrillera (2), Palancar, Peral, Peralejo, Pinarejo, Poveda, Rascusa (si es que puede interpretarse como carrascosa), Sabina, Yedra y Zarcilla.

Es preciso detenernos en dos topónimos de este grupo: Palancar (que, aunque la raíz -pal es alusiva al agua, creemos, siguiendo a González [1976 II: 304n], que se trata del nombre romance de un árbol maderero) y Cantuesares (que es un fitotopónimo concreto, como señalan Alcázar y Azcárate [1998: 222], relativo a ciertas plantas perennes de tallo leñoso y ramas desde su base, que proliferan en zonas áridas y semiáridas del centro de España). De ellas se obtienen esencias y aceites etéreos. Su inflorescencia en espiga tiene un penacho de lígulas moradas en el ápice.

La abundancia de lugares por donde mane o se recoja el agua también es imprescindible, incluso la propia denominación de los ríos; en el apartado de hidronimia poseemos catorce casos: Agua, Calzaíllo, el Pozuelo, Fontarrón, Orna, Pila, Pozo/s (4), Reollo, Sumidero y Tajo Torote.

Y, por supuesto, es necesario precisar las vías de comunicación, de las que aquí contamos con ocho casos: Caña, Cordel (2), Horca (entendida como bifurcación de caminos), Mojoneras, Rodeo y Tres Sendas.

La supervivencia de sus habitantes también encuentra eco en cinco denominaciones: Calera, Canteras, Carboneras, Colmena y Yesera.

También aparecen alusiones a lugares vecinos. Son trece los topónimos mayores referidos: Alcarria, Alcocer, Arbeteta, Armallones, Ducado, el Recuenco, Escamilla, la Inesperada, Morillejo, Valtablado, Villanueva y Zaorejas. Este apartado está tratado con mayor profundidad en Ranz (1996 y 2008).

En todos los repertorios de toponimia aparecen referencias a la religiosidad, de ahí que aparezcan cuatro hagiotopónimos: Crucifijo, Cruz, Frailes y Virgen.

Del mismo modo, el hombre siente la necesidad de dejar huella de su paso; por ello no es de extrañar la aparición de seis antropónimos: Manuel Mozo, Marina, Mora, Panzorro, Quiteria y Romera.

La referencia al elemento pétreo es obligada en este tipo de repertorios; así, son cinco los ejemplos que hallamos: Guijar, Guijuelo, Lastra, Peña y Rochos.

Menos numerosos son los ejemplos referidos a los animales; cuatro casos: Buitre, Chibanco (tal vez despectivo de Chibo), Gallinar y Grajos.

Y a la creencia en la aparición de tesoros en otros tiempos: Arcabuces y Huesos.

Dado que estamos ante una obra literaria escrita por una autora que conoce a la perfección los límites, las fincas, las historias de su pueblo, de sus gentes… no es raro que aparezcan veintiuna denominaciones que se puedan encuadrar entre los sucesos particulares: Bocaquemada, Camareras, Caras, Concejiles, Corán, Entendao, Escrita (topónimo que tal vez se pudiera encuadrar también en el apartado de tesoros), Metro, Parás (equivalente a Paradas), Peregüela (tal vez con el mismo valor que Parihuelas), Pieymedio, Raja, Rendijo, Siete, Sótano, Tacos, Tío Soldado, Tragoncillo, Vieja (adjetivo que se refiere a una Fuente que se opone a Nueva) y Viento.

Las formas Corán y Metro nos indican cómo el hombre va adaptando la toponimia a su tiempo, y es que, si la mayoría de los topónimos parecen datar de los siglos xviii y xix, estos dos a los que nos referimos posiblemente correspondan al xx.

5. Toponimia urbana

Angosta, la calle (pp. 16, 112). «Nos encontramos en la calle Angosta, una calle más, donde la mayoría de sus habitantes, antes de amanecer, ya están con los huesos de punta…». «La calle Angosta empieza en la plaza y acaba en una plazoleta con una mariposa en el centro». «Con el paso de los años el aspecto de la calle Angosta ha cambiado bastante». «La calle Angosta es estrecha, que por eso le pusieron el nombre…».

Arrabal, el (pp. 31, 117). «Un año a la Prisca Cerulina se le fue la mano con el aguardiente, y las risas haciendo las morcillas se oían desde el Arrabal». «Por la tarde, cuando regresa [el Picias], se acerca hasta la casa de su amigo Ángel, el Comadreja, que vive en el Arrabal».

Calpedrada, calle (pp. 31, 121). «Al acabar la calle Calpedrada, en una casa que más bien parecía un chosque, vivía la María Justina, también conocida como la Totovía». «… en la calle Calpedrada, el Alberto tuvo que ser atendido por el médico porque al saltar el Gabriel, el hijo de los Liendres, le desgarró el lóbulo de la oreja con una laña de la albarca».

Horno, callejón del (p. 96). «El callejón del horno [sic] es una de las calles más estrechas, con más recovecos…».

Molina, calle (p. 97). «El callejón de la Zorrilla no daba más miedo que la calle Molina o la puerta Valera y, a pesar del nombre asilvestrado, nadie se encontró con el animal salvaje que representa».

Nueva, fuente (p. 32). «La María Justina o sea la Totovía siempre que podía mandaba algún chico a por los botijos de agua. –Anda, amante, llénalos en la fuente Nueva y luego te enseño el autillo que tengo escondido debajo de la escalera».

Plaza, la (p. 121). «En torno a la Plaza, [con el carnaval] en un constante trasiego de disfraces, se representan escenas cómicas y burlescas en medio de una algarabía poco frecuente».

Praillo, barrio del (pp. 99, 135). «En el barrio del Praillo se hacía un castillo en la víspera de San Antonio…». «Al atardecer, los jóvenes se citan en el Praillo para jugar al Bilbeo».

Puerta Valera, la (p. 21). Véase: Molina, calle.

Toril, calle del (p. 135). «El comprador de pieles baja por la calle del Toril con su rutinaria cantinela y se encuentra con gente del pueblo a la que ya conoce».

Zorrilla, callejón de la (p. 97). Véase: Molina, calle.

Un acercamiento a la toponimia urbana de este libro nos lleva a vislumbrar la existencia de un pueblo que tiene lo esencial para mantener a sus habitantes, el Horno, que está en un callejón, y la Fuente Nueva que se halla en el centro del pueblo para facilitar la vida de sus habitantes y no tener que desplazarse a las afueras a por el agua de la Fuente Vieja. Además, la estructura urbana es completa: de la plaza partirían la calle principal, la calle Molina, el Arrabal, la calle Angosta, la calle Calpedrada, el barrio Praillo, la calle del Toril y el callejón de la Zorrilla.

La entrada principal al pueblo se haría por la Puerta Valera; con el segundo elemento del topónimo se haría mención de esa localidad conquense, llamada Valera, que se sitúa en la dirección de la puerta.

Y, dado que nos encontramos ante un libro de ficción, no es de extrañar que falten dos referencias importantes en cualquier obra donde se nombran los parajes y los edificios emblemáticos de un pueblo: el ayuntamiento y la iglesia.

6. Conclusión

El libro es una narración acerca de la vida cotidiana en un pueblo, Villanueva de Alcorón, en la que se introducen todos los topónimos que hemos referido.

A modo de conclusión, vamos a establecer la distribución de la toponimia contenida en la obra de María Luisa Martínez Martínez (2006), incidiendo, una vez más, en dos aspectos: en la naturaleza «literaria» del libro donde se halla este repertorio, y en que la toponimia de un pueblo siempre nos informa de cómo vivieron sus habitantes, con sus necesidades, anhelos y creencias.

Campos semánticos

Ejemplos

Porcentaje

Terreno cultivable

28

17,58 %

Terreno no cultivable

12

7,53 %

Ganadería

11

6,90 %

Fitotoponimia

19

11,93 %

Hidronimia

14

8,79 %

Vías de comunicación

8

5,02 %

Supervivencia

5

3,14 %

Topónimos mayores vecinos

13

8,16 %

Hagiotoponimia

4

2,51 %

Antroponimia

6

3,76 %

Elementos pétreos

5

3,14 %

Zoonimia

4

2,51 %

Tesoros

2

1,25 %

Sucesos particulares

21

13,18 %

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