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Nuevas aportaciones acerca del estudio del pasodoble en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XIX

PICO PASCUAL, Miguel Ángel

Publicado en el año 2016 en la Revista de Folklore número 414.

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La localización de un rarísimo tratado de armonía e instrumentación publicado en Madrid a finales de la década de los años sesenta del siglo xix nos permite conocer con más profundidad el género pasodoble durante esta época en el ámbito de las bandas militares, un tema que hoy por hoy continúa estando todavía por explorar. Los pasodobles, asociados estrechamente a los destacamentos militares (si bien su origen primitivo no era precisamente este), durante esta época fueron adquiriendo un marcado carácter popular, de tal modo que terminaron por convertirse en un género muy asociado a los festejos populares.

Hoy en día, este interesante método dedicado a los aspirantes a directores de música militar y orquesta es el único que expone sucintamente la construcción del pasodoble y la diana, ilustrándolo con ejemplos musicales. El que sea un músico mayor del regimiento de infantería el que escriba el tratado es en sí mucho más atractivo, ya que deducimos que conocía a fondo el tema.

La rareza bibliográfica es digna de destacarse, ya que el número de ejemplares completos localizados es reducidísimo y no es de extrañar debido a que se trata de una edición de autor que se vendía para reducir costo, sin cosido ni encuadernación alguna, de tal manera que el último bifolio servía para agrupar a los trece cuadernos restantes. La calcografía corrió a cargo de José Lodre (1846-1904), un experto grabador madrileño, y, si bien no lleva fecha alguna, deduzco por sus características tipográficas que la impresión debió de realizarse a finales de la década de los sesenta o como mucho a principios de los setenta, aunque la realidad sonora que nos ofrece su autor, muerto en Madrid en 1874, es mucho más anterior, de la década central del siglo.

La descripción bibliográfica es la siguiente: Tratado fácil y breve de armonía e instrumentación dedicado a los aspirantes a directores de música militar y orquesta por Félix Bellido. Músico mayor del Regimiento Infantería de Asturias nº 31. Precio fijo 5 ptas. Ultramar 7 ptas 50 cs. Remitidos a otra localidad, certificados 6 pesetas. Propiedad. Madrid. Depositado. Venta en los principales almacenes de España. Su tamaño es infolio mayor.

El profesor Bellido García, tal y como explica el prólogo, se propuso crear una obra didáctica que ilustrase a sus colegas no solo en la armonía básica, sino en la instrumentación militar: «Al ver en el Ejército establecida sólidamente, una carrera para los profesores de música, en la que, con el estudio pueden ascender a la categoría de directores o músicos mayores; y por consiguiente mejorar su presente y porvenir, y atendiendo a que no siempre tienen la suerte de hallarse en puntos a donde puedan tener un maestro que satisfaga sus plausibles deseos, ya que a los músicos mayores casi les es imposible el ocuparse de esta enseñanza por sus muchas e imperiosas ocupaciones; me he determinado en bien de mis comprofesores a formar esta pequeña obrita, tan inteligente como económica, a fín de que, esté al alcance de toda capacidad y fortuna». El método aparece dividido en tres partes claramente diferenciadas: en la primera trata acerca de la armonía, los acordes de tríada perfectos mayores y menores, de séptima y sus inversiones, cerrando el recorrido con las distintas cadencias y retardos. La segunda parte está dedicada a las voces y los instrumentos, y la tercera, la más interesante por ser práctica, presenta varios bajos numerados y sin numerar, diversos ejemplos de melodías y estructuras de pasodobles, y modelos para instrumentarlas en músicas militares.

Aunque parezca mentira, carecemos hasta hoy de un estudio de los orígenes y la evolución del género. El más antiguo localizado hasta la fecha es el que presenté hace unos años en esta revista. Fue publicado en 1821, aunque presuponemos que su composición es un poco anterior, y viene a ilustrar un período completamente desconocido. Los nuevos ejemplos, que representarían su evolución primitiva, demuestran que el género continuaba todavía en ciernes, al menos por lo que respecta a sus círculos militares. Son melodías y estructuras muy sencillas, muy fáciles de llegar a la gente y bastante breves.

En la obra de Bellido encontramos tres diseños de pasodobles, uno de ellos la polca-pasodoble, y cuatro melodías indispensables a todas las músicas militares (diana, tropa, asamblea y fajina). Cierra musicalmente la obra una diana original en tono de pasodoble, o sea, lo que vendría a ser el pasodoble dianero más antiguo del que se tiene constancia. En el ejemplo ilustrativo, la melodía no se ha independizado en su totalidad de lo que era la diana tradicional, ya que esta persiste a modo de base en las cornetas. Veamos a continuación cada una de estas estructuras, todas ellas divididas en dos secciones diferentes. Las frases de ocho compases y los períodos de dieciséis son la tónica dominante en todos ellos.

El primer modelo de pasodoble presenta la siguiente construcción: una primera parte (A) que consta de tres secciones, la primera (a) de dieciséis compases —los ocho primeros compases, que comienzan afirmando la tonalidad elegida, do mayor, y los ocho restantes que son aprovechados para modular a mi menor—, la segunda (b) de otros dieciséis —los ocho primeros, que comienzan en sol mayor, son seguidos por otros ocho que modulan la primera vez a do mayor y la segunda a sol mayor— y, por último, la tercera (a’) en do mayor. La segunda parte (B) está escrita en fa mayor y consta a su vez de tres secciones: la primera (c), de dieciséis compases —los ocho primeros en fa mayor, que modulan en los siguientes ocho a do mayor—; la segunda (d) de otros dieciséis, que no son más que un desarrollo de c, ya que emplea el mismo motivo rítmico —los ocho primeros en fa mayor y en los ocho siguientes se modula a do mayor—, y, finalmente, la última (c’), de otros dieciséis. De do mayor en los ocho primeros compases pasa a fa mayor al final.

El segundo modelo de pasodoble consta de una introducción de cuatro compases en sol mayor, una primera parte (A) que a su vez se divide en tres secciones: la primera (a) de dieciséis compases, que terminan modulando en si menor; la segunda (b), de otros dieciséis —en los ocho primeros se pasa de re mayor a sol mayor y en los ocho restantes se pasa al final a re mayor—, y la tercera (a’), de otros dieciséis compases en sol mayor, y finalmente una segunda parte en do mayor que consta únicamente de un elemento (c) constituido por dieciséis compases.

El siguiente modelo de pasodoble que nos ofrece en su obra es la polca-pasodoble, que consta de una introducción de cuatro compases en si bemol mayor, una primera parte (A) dividida en tres secciones: la primera (a) de dieciséis compases, en los que al final de los ocho primeros se modula a re menor, y al final de los ocho siguientes a si bemol mayor; la segunda (b) de otros dieciséis compases en la bemol mayor, y la tercera (a’) constituida por ocho compases en si bemol mayor. La segunda parte de la obra, en mi bemol mayor, consta de un solo elemento (c) presentado en dieciséis compases.

El último ejemplo incluido en el tratado es la diana, en do mayor, construida sobre la melodía tradicional. Su estructura está constituida por dos partes: la primera (A), formada por un solo elemento de dieciséis compases, y la segunda (B), también formada por un único elemento (b) de otros dieciséis compases.

Bellido cierra su trabajo presentando distintos modelos de partituras para músicas militares, lo que permite conocer en todo momento cómo podían constituirse en distintos casos estas agrupaciones. El primero que ofrece es el siguiente: requinto en mi bemol; flautín o flauta en re bemol; clarinetes primeros, segundos y terceros; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores primeros y segundos en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos y cornetines primeros y segundos; «trombas» primeras y segundas en mi bemol; trompas en mi bemol; trombones primeros, segundos y terceros; bombardinos primeros y segundos; bajo, y caja.

El segundo modelo está constituido por requinto; flautín o flauta; clarinetes primeros, segundos y terceros; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos y cornetines primeros y segundos; «trombas» en fa primera y segunda, trompas en fa; trombones primeros, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; bajo; cornetas en do, y caja.

El tercer modelo constaría de requinto; flauta y flautín; clarinetes principal, primeros, segundos y terceros; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos; cornetines primero y segundo; «trombas» en fa; trompas en fa; trombones primeros, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; bajos, y caja.

El cuarto modelo que propone está constituido por la siguiente formación: requinto; flauta y flautín; clarinetes principal, primeros, segundos y terceros; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; fliscornos primeros y segundos; cornetines primero y segundo; «trombas» en mi bemol; trompas en mi bemol; trombones primeros, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; bajos, y caja.

El siguiente modelo presenta la siguiente agrupación: requinto; flautín o flauta; clarinetes primero y segundo; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos; cornetines primero y segundo; «trombas» en mi bemol; trompas en mi bemol; lira en do; trombones primero, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; bajos, y caja.

El sexto modelo propuesto consta de requinto; flautín o flauta; clarinetes primeros, segundos y terceros; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos; cornetines primero y segundo; «trombas» en mi bemol; trompas en mi bemol; trombones primero, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; bombardón en mi bemol; bajos, y caja.

El último modelo que presenta está formado por requinto y flautín; clarinetes primero y segundo; sarrusofón alto en si bemol; saxofones tenores en mi bemol; saxofón barítono en si bemol; sarrusofón bajo en si bemol; fliscornos; cornetines primero y segundo; «trombas» en mi bemol; trompas en mi bemol; trombones primero, segundos y terceros; bombardinos primero y segundo; voces (tenores y bajos); bajo, y caja.

Como pueden comprobar, se trata de formaciones parecidas y bastante nutridas.