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El jazz, un género musical innovador

CABRELLES SAGREDO, Mª Soledad

Publicado en el año 2016 en la Revista de Folklore número 414.

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El jazz es un nuevo género musical que se origina en las poblaciones cercanas al delta del Misisipi (EE. UU.) y procede de la unión de elementos negros, euroafricanos y europeos.

Etimológicamente, el término jazz proviene, según algunos autores, de la jerga de los deportistas de la costa oeste de los EE. UU. Según otros, tiene una raíz africana (África occidental) que se refiere al acto sexual. También se considera un diminutivo de la palabra jazmin, por el perfume que usaban las prostitutas.

La identidad musical del jazz es compleja y, por este motivo, no puede ser delimitada con facilidad. Si bien es cierto que es un producto de la cultura afroamericana, también ha estado abierto a otras influencias y tradiciones musicales.

Los esclavos negros, llegados y asentados en el sur de EE. UU. a partir del siglo xviii para trabajar en los campos de algodón propiedad de familias blancas ricas, bailaban y cantaban al son del banjo o de diferentes instrumentos de percusión. La tradición africana les hacía utilizar melodías sencillas con técnica de «llamada-respuesta» que, posteriormente, combinaron con otros elementos armónicos procedentes de la música europea, obteniendo un resultado muy enriquecedor.

Las canciones interpretadas eran, en gran medida, funcionales, ya que estaban destinadas a disminuir la fatiga corporal, acompañando rítmicamente los movimientos de las faenas del campo con las «canciones de trabajo». Dichas canciones eran utilizadas también como expresión vocal y recurso terapéutico para expulsar el dolor, generado por una prolongada situación de esclavitud. Cuando celebraban sus rituales, los esclavos cantaban y danzaban según su contexto cultural anterior con el fin de mantener viva la memoria colectiva.

De esta forma, surgieron las primeras notas del blues y las bases del jazz quedaron establecidas con la combinación de tres aspectos, es decir, los patrones rítmicos y las melodías sencillas africanas, la instrumentación, las armonías y el fraseo de la música europea y, por último, el interés por la búsqueda de un «sonido propio» en cada ejecutante.

Musicalmente, el jazz se caracteriza por el uso de ritmos sincopados. Las melodías están en forma de escala heptáfona (siete notas) en modo mayor o menor, aunque varían también a escala pentáfona o pentatónica (cinco notas) y a estas se añaden una serie de notas variadas que, en ocasiones, hacen llegar casi a la atonalidad. La armonía se incorpora más tarde, ya que el origen de la música negro-africana es de concepción melódica y no armónica, por lo que el jazz adopta solamente las armonías más simples, o sea, aquellas que mejor se acomodan a los tipos de melodía africana. Por último, mencionamos uno de los elementos más importantes que otorga gran singularidad a este género musical: la improvisación. Debemos diferenciar entre la «improvisación colectiva», en la que cada instrumentista crea su parte sobre la marcha inspirándose en el tema de la pieza con diferentes melodías, y la «improvisación individual», donde cada miembro del grupo improvisa libremente y por turnos breves los «solos», llamados breaks (rupturas).

El jazz posee una cualidad rítmica especial, conocida con el término swing, definido como la pulsación dinámica, no reducible a sistema, que trasciende la interpretación, lo hace inconfundible y le otorga un carácter muy sensual. Con este término también se designa una de las etapas de la evolución del jazz, «era del swing» (1940), caracterizada por un estilo rico en grandes improvisadores y por haber favorecido la proyección de cantantes femeninas (Billie Holiday o Ella Fitzgerald) en el ámbito jazzístico.

Como elemento rítmico se utiliza mucho la síncopa, es decir, el desplazamiento del acento de la parte fuerte del compás hacia la parte débil. El fraseo, propio de los músicos que ejecutan las obras, tiene una gran singularidad en el momento de la interpretación porque la repetición es algo imposible.

Las agrupaciones instrumentales más habituales son el trío, el cuarteto, el quinteto, etc., hasta las grandes bandas de más de cincuenta músicos (big band). Los instrumentos más habituales son la corneta, la trompeta, el trombón, el saxofón, la tuba y el fliscorno (viento metal), el clarinete (viento madera), el contrabajo (cuerda), la batería (percusión membrana), el piano (cuerda y tecla) y la voz. Posteriormente, se incorporaron instrumentos procedentes de otros géneros (música clásica), como el violín, el órgano y la flauta, pero más excepcionalmente.

Existen diferencias importantes entre la música de jazz y la música clásica:

1. Los músicos de jazz aspiran a lograr un sonido propio que los distinga del resto y consideran que la expresión debe estar por encima de la pureza. En cambio, en la música clásica la orquesta aspira a obtener un sonido homogéneo bajo la batuta de un director.

2. El fraseo en el jazz tiene sus particularidades, ya que cada intérprete hace su versión. Está caracterizado por el esquema básico de llamada-respuesta, propio de la música de los esclavos negros en los campos de trabajo de algodón. En cambio, en la música clásica el fraseo está escrito en la partitura por el propio compositor y el intérprete debe obedecer estas indicaciones en su ejecución, sin variación alguna.

3. La improvisación en el jazz es el elemento básico y diferenciador de todos los demás géneros musicales. Los instrumentistas realizan sus solos con espectaculares improvisaciones de gran lucimiento individual, o bien llevan a cabo una improvisación colectiva con todos los instrumentos tocando a la vez, como mencionamos anteriormente.

4. Los instrumentistas de jazz no tienen partitura para realizar sus improvisaciones, sino que se inspiran en el momento de su ejecución, lo que implica que siempre será una interpretación única y diferente en cada ocasión. En la música clásica existe una partitura con las notas musicales escritas por el compositor que el ejecutante debe obedecer y no tocar otras diferentes. Por eso, Louis Armstrong decía que «el jazz es una música de intérpretes y no de compositores».

Tres son las corrientes de influencia que han participado en la creación del jazz:

1. El blues: es una expresión músico-vocal interpretada por los negros acompañados de guitarra o banjo y, en algunas ocasiones, de armónica. Emplea melodías derivadas de los work-songs de la época de esclavitud y se caracteriza por elegir temas melancólicos, en el texto y en la música. En sus escalas utiliza mezcla de escalas africanas pentáfonas con escalas europeas heptáfonas, lo que originó transgresiones armónicas que, posteriormente, heredaría el jazz. La estructura musical se basa en doce compases con armonías tónicas, acordes dominantes y subdominantes. Es considerado por muchos autores como la primera música de origen africano plenamente americana.

2. El espiritual: es una expresión del canto popular y colectivo, con carácter muy rítmico, interpretado en EE. UU. a partir de 1740 por los negros africanos. Con este tipo de música, ponían de relieve su identidad cultural y, en ocasiones, estaba acompañada de baile. Los textos empleados estaban basados en las Sagradas Escrituras y en antiguos himnos religiosos, con mensajes de fraternidad entre los esclavos. El «espiritual negro» es un tipo de espiritual, cantado por el negro cristiano en la iglesia o en el campo. A partir de 1871, esta nueva forma de espiritual fue divulgado por el grupo de cantantes religiosos, los famosos jubilee singers. Al jazz primitivo legó un solista (el cantor), que exponía un tema, y el pueblo (resto de la banda musical) lo desarrollaba mediante la improvisación.

3. El ragtime: es una música popular, instrumental, vocal y también de baile, desarrollado a finales del siglo xix y comienzos del siglo xx. Tiene un ritmo sincopado y alegre que invita al movimiento marcando el compás. En las plantaciones donde trabajaban los esclavos negros, el ritmo se marcaba con la mano izquierda con influencias de los ritmos del banjo. Las melodías tenían gran influencia de las formas clásicas europeas, como el minueto o el vals. Destacó el compositor Scott Joplin, con su gran éxito The entertainer (El golpe). Posteriormente, se realizó la película El golpe y su banda sonora fue esta obra musical. El ragtime se aceptó e interpretó rápidamente por la población blanca.

Estos tres elementos (blues, espiritual y ragtime) tienen atributos comunes formados por el carácter de improvisación libre con ritmo exultante, por la variación de los temas convertidos en nueva creación cada vez que se interpretaban y, por último, por sus intérpretes, que pasaban de ser meros ejecutantes a verdaderos creadores.

El jazz evolucionó a lo largo de los años y surgieron numerosos subgéneros: blues (1870-1890), ragtime (1890-1900), New Orleans (blues y ragtime, 1890-1910), dixieland (1910-1920), jazz de Chicago y Nueva York (1920-1930), swing (1930-1940), bebop o bop (1940-1950), cool y hard bop (1950-1960), free jazz (1960-1970), jazz fusión (1970-1990) y jazz contemporáneo, desde la década de 1990.

A partir de los años 70 del siglo pasado, aparecieron fusiones del jazz con otros tipos de géneros, como las realizadas con el flamenco, el rock o las músicas latinas y étnicas, que continúan mezclándose hasta hoy en busca de nuevas combinaciones.

A lo largo del desarrollo del jazz, han tenido un lugar preponderante diferentes instrumentos como el piano en el ragtime, la trompeta en la época de Nueva Orleans y Chicago, el clarinete, el saxo (soprano, alto, tenor y barítono), el trombón, el contrabajo y la batería en el swing, la percusión ampliada (membrana, madera, semillas, metal, etc.) junto con el vibráfono, la guitarra, los teclados, la flauta, el violín, el fliscorno y la kora, en el jazz fusión y jazz contemporáneo.

En el siglo xxi, el jazz progresa de forma acelerada e incorpora ritmos del rap y del hip-hop, tipo de música que hacen los más jóvenes, olvidando los anteriores instrumentos y utilizando más los electrónicos, de los que existe una gran variedad. Una vez más, el jazz describe musicalmente lo que sucede en la sociedad a través de sus intérpretes y ofrece un retrato fidedigno de los hechos más actuales junto con la huella sonora de las vivencias humanas, atravesando fronteras y convirtiéndose en un fenómeno mundial, con un original lenguaje musical que continúa hablándonos de la búsqueda de la libertad.